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Sus orejas se movieron de felicidad rápidamente al igual que su cola al terminar de leer la carta que tenía entre manos, era una invitación muy especial que provenía con el sello de la familia de Tighnari y quien la escribía era su madre, que de paso le mandaba saludos y buenas vibras en su trabajo. Estaba parado en medio de su casa en el bosque de la Villa Gandharva, después de todo no podía salir ya que afuera estaba lloviendo como solía pasar a menudo y con él, además, se encontraba el Gran Juez de la Matra, Cyno, curioseando entre sus cosas, tomando algunos objetos inspeccionándolos y otros intentando averiguar su uso; el guardabosques se giró inmediatamente solo para observarlo como este estaba agarrando su arco fingiendo que lo tensaba para tirar una flecha imaginaria, decidió ignorar aquello y caminó hasta él para agarrar su arco y dejarlo en su lugar sobre la mesada al mismo tiempo que le comunicaría lo que había pasado con la carta.
- Es una carta de mamá, dice que pronto se celebrará el “Matsu arád”. - comentó feliz mientras volvía a releer la carta para Cyno que se cruzó de brazos escuchando todo lo que tenía que decir Tighnari. - Asi que… debo ir a ver al clan.
- ¿Y que es un “Matsu arád”?- cuestionó Cyno rápidamente para descruzarse los brazos y acercarse a su compañero, tomando la carta con cuidado observando la hermosa letra en tinta que estaba escrita.
- Es una ceremonia para mmm los jóvenes. - respondió dubitativo para hacer una mueca antes de ir hasta su armario, debía buscar que cosas llevar.
- ¿E irás solo? - preguntó aún con la carta en mano para ir detrás de Tighnari, aprovechando que lo tenía de espalda colocó con suavidad sus manos alrededor de su cintura, debía cuidar esa hoja también asi que no haría movimientos bruscos.
- Claro que no, todos los eruditos del clan que están por aquí o por la academia irán juntos aunque no somos muchos que digamos. - respondió absorto en sus cosas hasta que sus orejas se hicieron notar tensas al sentir esas manos en su pequeña cintura. - Pero… No me molestarías que vayas.
Se puso un poco nervioso, su cola lo delataba, meciéndose suavemente y sus orejas bajas, no era que estuviera triste mas bien tímido y vergonzoso, porque en el fondo le gustaba que Cyno estuviera allí dándole caricias a pesar de que no estaba acostumbrado a tantas demostraciones de afecto. Pero pronto esas manos desaparecieron y la voz de Cyno respondiéndole asertivamente que iría, daba igual, él ya extrañaba esas manos y era un poquito orgulloso como para pedirle que lo haga otra vez.
- Básicamente iremos en caravana, tampoco es lejos y gracias al cielo no es el desierto. - comentó para sacar de dentro del armario una especie de capa negra, un par de mudas de ropa y calzado. - Pero, ¿Seguro que podrás? Durará varios días y te ausentarás mucho…
- No te preocupes, yo me ocuparé de ello. Dime cuando nos iremos a tu ceremonia de caravana junto con los aranara.
Silencio sepulcral en la habitación, la lluvia se escuchaba tenuemente.
- No hagas chistes en casa por favor. - pidió Tighnari con su muda de ropa en manos antes de dirigirse hacia lo que parecía ser un maletín pequeño.
- Es que no lo entiendes, son palabras que riman de forma paroxítona.
- Ya sé que es una rima paroxítona Cyno, ahora cállate y alcánzame esas botas.
Próxima parada: La caravana del clan de zorros.
