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El verano en que te conocí. La estación en que mi corazón se volvió tuyo, antes de que yo siquiera lo supiera. El tiempo antes de que conociera el dolor. Fueron mis memorias más felices y solo en ellas puedo estar contigo...
Gojo se puso sus lentes oscuros y la ropa limpia que había dejado en el apartamento de Mei Mei en una de sus aventuras anteriores, ya que la que se puso aquella mañana estaba empapada, el verano había iniciado hace un par de días y estaba muy claro. Gojo no iba a perder tiempo en secar la ropa, además, en algún momento volvería al apartamento de Mei Mei, por lo que no habría problema si la dejaba.
Por lo demás, fue un día con pocos problemas. Acabaron con un par de villanos con superfuerza y superesistencia que trataron de robar un banco. Después de eso viajaron a otra ciudad y pelearon contra un monstruo titánico que salió del mar. Fue divertido, pero fueron fáciles para Gojo y para Mei. Ya que no pasó nada interesante tras el suceso con el monstruo fueron a un restaurante y terminaron en el apartamento de Mei.
Aquella aventura le costó decenas de miles de dólares tan solo por convencer a Mei de que lo acompañara a patrullar, lo que aumentó con el viaje a otra ciudad y el gasto por la comida. Echaba de menos pasar tiempo con Geto
—Cuando quieras vuelve a invitarme a acompañarte a tus misiones —dijo Mei mientras sonreía de esa manera tan extraña que provocaba desconfianza en otros.
Gojo detectó la presencia de alguien que visitaría a la mujer para ofrecerle un caso de búsqueda. En cualquier segundo estaría en el apartamento y Gojo prefería no verse envuelto en un asunto poco interesante.
Gojo se despidió. Saltó por la ventana y se elevó por los aires. La vista desde tan alto era algo a lo que estaba acostumbrado. Muchos con el poder de volar se perdían en la ilusión se ser capaces de ver cómo hormigas a todas las personas que estaban debajo, por ello creía que no era extraño que la mayoría de los supervillanos tuviesen la habilidad de volar. Se olvidaban rápido de que no eran mejores.
Para Gojo no era así, él tenía el poder para sostener una creencia así, ¿quién se atrevería a enfrentarlo? Para él era tranquilizante, se olvidaba de lo que ocurría abajo, solo él, las aves y algunos transportes. Voló sin rumbo, a veces encontraba grandes aventuras al hacerlo. Y esa fue una de ellas. Un ave se habría estrellado contra él si no es por la habilidad de Gojo de crear un campo a su alrededor que evitaba que cualquier persona u objeto lo tocara. Eso fue suficiente para que se fijara en la dirección en la que iba.
En ese momento escuchó un alboroto en las cercanías de donde se encontraba. Consideró dejarlo para otro momento, sin embargo, como era de madrugada decidió atender el asunto. Vio que un par de edificios estaban en llamas, además había una presencia repulsiva que se movía a través de uno de ellos.
Se apresuró para llegar al lugar de los hechos. Aterrizó cerca de la multitud, la cual se tranquilizó al verlo. Por cortesía preguntó lo que sucedía, recibió una variedad de respuestas, desde que alguien escuchó una explosión hasta que un apartamento se prendió fuego de repente, incluso hubo quienes dijeron haber visto a alguien prendiendo fuego. Lo único en lo que había cierto consenso era que una joven no consiguió salir del edificio, incluso un niño le pidió que rescatara a la señorita Amanai. Consideró extraño eso, solo una persona no había logrado salir y había testimonios de que alguien provocó el incendio. "¿Un suicida, un pervertido o una recompensa? Por lo menos le añadirá más dificultad", pensó Gojo, ya lo descubriría.
—Muy bien. No entren en pánico y por su seguridad aléjense de los edificios. Aún podrían salir lastimados y si hay alguien más adentró hay más probabilidades de que ocurra. —Gojo repitió lo que otros héroes decían, lo consideraba absurdo, pero si eso evitaba que los débiles lo estorbaran entonces perdería un par de segundos en ello. De cualquier modo, lo que tenía enfrente parecía fácil de resolver.
Con los ojos especiales y la visión superior que tenía encontró puntos que provocarían un fallo total en la estructura del edificio. Trató de ubicar la presencia que detectó antes, pero era más difícil que antes, estaba en multiples lugares al mismo tiempo "Alguien con clones o con leve manipulación de la realidad. ¿Tal vez solo son señuelos?". Se alejó un poco para asegurarse de que no fuera de la clase de villanos que mientras más lejos se estuviera más fácil era detectarlos. Consiguió una pista y sintió una segunda presencia, pero notó que los civiles estaban nerviosos al verlo alejarse, además, la policía y bomberos se acercaban. Por lo que se volvió para acercarse. Terminaría con ese asunto antes de que tuviera que lidiar con ellos.
Por lo que creó una barrera que aisló los edificios, así estaría seguro de que ningún débil pondría su vida en riesgo para intentar convertirse en un héroe. Entró por uno de los lugares que más resistiría. Si había alguien dentro lo salvaría y además acabaría con el culpable. No le tomaría más que un par de minutos. Para mayor diversión decidió no extinguir el fuego del lugar con sus poderes, solo tendría que hacerse cargo del oxígeno, algo que sería sencillo para su poder de manipular la materia.
Inspeccionó cada habitación de la planta baja, se aseguró de no dañar estructuras debilitadas, no porque se preocupara por salir lastimado, sino porque quería cumplir la misión sin daños innecesarios, era un reto que se impuso antes en el día. Subió al primer piso, habían pasado 19 segundos desde que entró al primer edificio. Era una construcción de 3 pisos, sería rápido.
En el primer piso no escuchó, olió, vio o sintió nada importante, por lo que aprovechó para reforzar un par de estructuras que no resistirían mucho más, de esa forma la ciudad tal vez si se esforzaría en reconstruir el edificio, tampoco es que esperara mucho del alcalde. Iba a subir al segundo piso cuando escuchó un grito proveniente del otro edifico en llamas. No perdió más tiempo en pretender que le tomaba mucho tiempo inspeccionar cada piso. En poco menos de 10 segundos checó los dos pisos que le faltaban, lo único extraño eran residuos y marcas que el fuego aún no consumía, estaba claro que el incendio había sido provocado y no por un pirokinetico, los incendios causados por estos villanos eran más brutales o precisos.
Pasó al otro edificio. La mujer que había gritado se movía rápido, casi al punto de parecer encontrarse en múltiples lugares a la vez. De inmediato Gojo supo que eso era consecuencia de alguien con poderes. El cual tuvo tiempo para escapar y si seguía allí es porque seguro quería conseguir algo, una persona o un objeto de mucho valor. Satoru no perdió tiempo en usar sus sentidos agudizados para determinar la posición de su enemigo, simplemente revisó cada habitación, a pesar de que percibía demasiado movimiento conforme subía no se dejó engañar y como pensó, a una de las personas que buscaba estaba en el tercer piso, aunque no era cómo imaginó. Una joven estaba a punto de saltar por la ventana. Gojo la detuvo antes de que se pusiera en mayor riesgo. Entonces, en una millonésima de segundo logró detectar un ataque, no era dirigido hacia él, sino a la desconocida suicida. Se interpuso y lo recibió de lleno, no sufrió ninguna herida. Solo necesitó una fracción de segundo para calcular la trayectoria del proyectil disparado.
Gojo se movió tan rápido que no dio tiempo a su oponente de reaccionar. El culpable era un hombre de pequeña estatura que estaba a punto de chasquear los dedos, Gojo asumió que eso estaba relacionado con el poder del criminal. Sin perder más tiempo dejó inconsciente a su enemigo. Lo agarró como si de una bolsa de basura se tratara y volvió con la joven, la cual con cada segundo que pasaba estaba en peor estado. A ella la tomó con cuidado, eliminó la barrera que había colocado antes y voló hasta la azotea de un edificio lejos de allí.
Dejó caer al villano y tras comprobar que la joven estaría bien esperó a que ella despertara. Gojo contempló a la civil que salvó, era linda, si estuviera en un cuento de hadas con salvarla sería suficiente para que él pudiera casarse con ella. Se rio de eso, él era muy atractivo que no necesitaba hacer grandes hazañas para conquistar a alguien.
El primero en despertar fue el culpable, se mostró aterrado al no saber en donde se encontraba. Gojo se rio y le dijo que pasaría mucho tiempo tras las rejas.
—Lo arruinaste todo. Ella sería mía.
—¡Oh! ¿Entonces estás interesado en la chica? —Satoru señaló a la joven, la cual también estaba despertando. Ella volteó a todos lados y al ver al criminal lo primero que hizo fue algo que sorprendió a Gojo, ella golpeó al hombre con tanta fuerza que Gojo escuchó como al desconocido se le rompieron varias costillas. El hombre gritó de dolor y pidió ayuda a Gojo para que la detuviera—. Tal vez no era necesario que te salvara.
La mujer se dio cuenta de la presencia de Gojo y le lanzó un golpe sin más. Gojo se rio del fútil intento de ella, pero reconoció su valor al intentarlo.
—Si quieren matarme tendrás que hacer más que eso.
—¿Oh, entonces alguien te busca? Por un momento creí que este de aquí era un pervertido.
La joven no bajó la guardia, pero vio al criminal, el cual tenía el rostro tapado. Se acercó con precaución y sin quitar la mirada de Gojo, el cual no contuvo la risa ante lo divertido de la situación. Al descubrir el rostro la joven se mostró consternada por la identidad del criminal.
—¿Señor Aster?
Lo siguiente fue la revelación de que el villano quería raptar a la joven, pero en una cadena de estupideces prendió fuego por error a los edificios. Aunque con sus poderes había logrado aturdirla lo suficiente para evitar que escapara. Con eso descubierto, Gojo ya no tenía interés en el hombre. Lo amenazó con matarlo si no se entregaba a la policía. Para mayor impacto, se quitó los lentes oscuros y lo vio a los ojos. El hombre gritó incluso más que cuando fue golpeado. Entonces Gojo teletransportó al hombre a la estación de policía más cercana y se quedó a solas con la joven.
—Satoru Gojo. —Chasqueó los dedos, hizo una pose que vio en su serie de televisión favorita y se señaló a sí mismo—. Héroe de clase 10.
Pero la joven no respondió, estaba boquiabierta y no dejaba de mirarlo a los ojos. El corazón de ella latió más rápido, las mejillas se le sonrojaron y corrió hacia Satoru. Sabiendo lo que se venía él la dejó pasar y ella lo abrazó.
—Ni creas que esto es por haberme salvado —dijo ella en voz alta tratando de sonar seria—. Estaba a punto de hacerlo yo misma cuando llegaste.
—Te creo, nadie que no tenga poderes saltaría de un tercer piso mientras es perseguida por un demente.
Ella le dio una bofetada y Gojo contuvo la risa, no quería empeorar la situación después del giro que tuvo.
—Soy Amanai Riko.
—Es un placer, Amanai. ¿Dónde te gustaría que te deje? Tu apartamento claramente no es una opción.
Amanai giró los ojos y suspiró.
—Tal vez podría quedarme contigo... Al menos por esta noche. —Gojo reconoció la mirada de Amanai, era similar a la que hacía Mei Mei cuando le pagaban por cumplir misiones o por realizar una investigación sobre algún caso, pero también era similar a la que Mei hacía cuando se encontraba a solas con Gojo y no tenían nada que hacer.
Pero había algo más, algo que él simplemente no podía describir y que despertó la curiosidad del joven. Había algo exótico en ella y él era incapaz de definirlo. ¿Admiración? No. ¿Anhelo? Sí. ¿Ilusión? Tal vez. No podía leerla como a los demás, tanto que le recordó a Utahime y los poderes psíquicos que su compañera poseía.
Decidió dejar eso de lado, Gojo le ofreció la mano a Amanai y ella la tomó. Tal vez no se casaría con Amanai por salvarla, pero ¿a quién le importaba eso en la actualidad? Sabía que esa noche no dormiría.
Era como un sueño. Flotaba. Había estado con Satoru Gojo, las manchas de varios fluidos en las sábanas lo comprobaban. Una de las cosas que tenía en su lista de cosas por antes de morir se cumplió, la que creía que era imposible.
"Satoru Gojo me rescató", después de haber quedado aturdida y no poder salir del edificio decidió que saltaría, era la única opción que le quedaba. Le había dado el día libre a Kuroi para que visitara a su familia, por lo que no tenía apoyo. Se convenció de que sobreviviría por los poderes que estaban despertando en ella. Aunque el proyectil que el degenerado de Aster le disparó seguro la habría matado. "Y pensar que alguien que no sabe de qué soy buscada habría triunfado donde muchos otros han fallado". Se rio de lo irónico que eso sonaba.
No estaba agradecida con el degenerado de su vecino por haber sido una de las causas de que la noche anterior uno de los héroes más deseados por el público tuviera que salvarla. Sin embargo, cualquier molestia que hubiese tenido nunca se hizo realidad al saber que el criminal se quedaría la cárcel y que gracias a las circunstancias tan peculiares pudo conocer a Satoru Gojo.
No obstante, hubo un asunto al que era incapaz de no darle importancia. Recordó a Geto, él sonreía. Llevaban semanas saliendo y el día anterior habían tenido una gran cita: vieron una película, comieron en un restaurante al que ella solo iba en ocasiones muy especiales e incluso se besaron por primera vez. Sintió nauseas, él estaba tan ilusionado con ella.
"Moriré pronto, solo seré un cuerpo más. No hay nada de malo con que decida disfrutar antes de que lo haga", pensó y sintió como una lágrima corría por su mejilla. ¿Por qué en uno de sus momentos más felices se sentía tan mal?
