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Entrar en calor

Summary:

—¿Uh…? —Killua mira a su amigo, notando el brillo de su mirada ámbar a pesar de la oscuridad en la cual están sumergidos ambos.

—¿Desde hace cuánto estás despierto? —Gon arrastra las palabras, con un tono tan curioso cómo sus ojos abiertos de par en par.

—No he dormido en toda la noche —Killua ni se esfuerza en mentir. Es sincero y ve a Gon abrir su boca con impresión.

 

Killua se mantiene despierto casi toda una noche debido al insomnio. Cuando Gon se da cuenta, analiza que tal vez es el frío, por eso lo ayuda entrando en calor.

Sus abrazos siempre son muy cálidos, de todas formas.

 

Gonkillu - soft

Notes:

Mi primer trabajo para este fandom ;)
Que lo disfruten!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Ambos están en Isla Ballena.

 

Killua no podría especificar, pero es de madrugada y su estúpido insomnio está haciendo de las suyas para mantenerlo despierto en contra de su voluntad.

¿Qué podría ser? El canto molesto de los grillos, la brisa que sopla con fuerza a través de la ventana, los ronquidos de Gon o las patadas sutiles que esporádicamente le da.

 

"En la mañana, voy a patearle el trasero" piensa Killua, viendo a su mejor amigo dormir a su lado.

 

El albino insistió que estaba bien durmiendo en un futón en el suelo, pero Gon insistió aún más con su terquedad en compartir cama. Y un Killua bastante sonrojado no tuvo más remedio que aceptar la propuesta del idiota de Gon.

 

¿Quizás era eso?

 

No estaba acostumbrado a dormir con otros en una misma cama.

Y por todo el entrenamiento y tortura al que fue sometido tenía el mal hábito de mantenerse alerta ante la presencia de otros, y eso no lo ayudaba a la hora de dormir.

 

Y sí, está un poco alerta con Gon a su lado. Una parte de sí teme dormirse y sufrir una pesadilla que lo haga gritar y retorcerse hasta hacer a Gon despertarse.

 

Otro fragmento de sí está alerta por el mero hecho de estar en un lugar al que aún no está acostumbrado. No puede evitar mirar a todos lados con ansiedad en sus orbes, haciendo la misma trayectoria; viendo la puerta, el clóset, a Gon a su lado y la ventana para acabar.

 

Y un último pedazo de todo su ser, uno que trata de esconder en la oscuridad de su mente para nunca dejarlo salir libremente a la luz, está nervioso por la presencia de Gon a su lado; sólo porque es Gon. Y Gon es demasiado.

 

Le hace sentir demasiado. Su corazón late más rápido de lo normal cada vez que Gon se mueve más y más cerca de él, cada vez que enreda sus piernas y puede sentir su piel cálida contra la suya fría y trata de ignorar la decepción que siente cuando Gon vuelve a cambiar de posición y desenreda sus extremidades; se aleja un poco más. 

Killua siente que el aire se le va cuando Gon se acerca demasiado, pero también siente que el aire no es suficiente para él cuando ve a Gon nuevamente en el otro extremo de la cama.

 

Killua quiere respirar su aroma y su calidez. Quiere pegarse a él y liar sus brazos a su torso, hacer que sus piernas vuelvan a enrollarse y esconder su rostro en lo más cercano del cuello de Gon. 

 

Así, Killua cree, que podría dormir lo suficiente profundo cómo para no despertar más nunca.

 

Pero no puede. Se queda mirando a su amigo en medio del silencio de la noche sin mover ni un sólo músculo.

 

¿Será por eso que no puede dormir?

 

No tiene suficiente de Gon; y Gon es demasiado en sí mismo, pero Killua siempre quiere un poco más de su luz y calidez.

 

El problema es que Killua ni siquiera merece un poquito de él.

 

Siente el frío erizar su piel y se acurruca más con su fina sábana, sin poder apartar la vista de Gon. Se ve tan apacible, y está justo a su lado pero, Killua podría jurar que es inalcanzable.

 

El niño albino saca vacilante uno de sus brazos de la sábana, sintiendo más frío contra su piel. Y trata de extenderlo hacia su amigo, y sin tener que desdoblar todo su codo ya casi puede tocar su rostro con las yemas de sus dedos.

 

Pero se retiene a sí mismo y sus dedos quedan flotando sobre la expresión tan calmada del muchacho moreno.

 

La respiración de Killua se corta de una forma distinta cuando ve a Gon abrir sus ojos.

 

De manera somnolienta, abriendo y cerrando sin captar del todo la vista, Killua esconde rápidamente su brazo y finge dormir antes de que Gon tenga oportunidad de analizar algo.

 

Con sus ojos cerrados, sólo le reza a cualquier entidad divina para que Gon vuelva a dormir cómo si nada y no haga alguna clase de estupidez tan clásica de él.

 

Siente cómo se mueve en la cama.

 

Gon abre sus ojos con totalidad unos segundos después, los talla con sus nudillos y se sienta. Estirándose y bostezando, se despertó después de sentir por tanto rato que alguien lo miraba; algo producto de su subconsciente.

 

—¿Killua? —murmura. Y el nombrado maldice a todo su árbol genealógico.

 

"Dios no existe" piensa mientras abre los ojos y da su mejor actuación de somnolencia. Una totalmente lejos de ser al menos un poco verdadera, maldice su jodido insomnio también.

 

—¿Uh…? —Killua mira a su amigo, notando el brillo de su mirada ámbar a pesar de la oscuridad en la cual están sumergidos ambos.

 

—¿Desde hace cuánto estás despierto? —Gon arrastra las palabras, con un tono tan curioso cómo sus ojos abiertos de par en par.

 

—No he dormido en toda la noche —Killua ni se esfuerza en mentir. Es sincero y ve a Gon abrir su boca con impresión.

 

—Oh, —jadea— ¿Y por qué no puedes dormir? —Gon vuelve a acostarse, está vez de costado para poder ver a Killua.

 

—No lo sé —dice él, y Gon hace una mueca.

 

—¿Estás incómodo aquí? —Gon pregunta—: en Isla Ballena, quiero decir.

 

Killua frunce el ceño apenas oye esa pregunta.

Sí, es un lugar al que no está tan familiarizado y es su primera vez visitándolo. Pero, es el lugar más amable al que ha sido recibido en… toda su vida, probablemente.

 

—No es eso… me gusta aquí.

 

Le gusta el sabor salado de la brisa aquí. Le gusta el ruido de las gaviotas en las mañanas y la vista de las luciérnagas en las noches, le gusta cómo los isleños le sonríen al pasar sin siquiera conocerlo. Le gusta el mínimo esfuerzo que hace en subir esa colina cada día para poder llegar a esa casa tan sencilla y humilde, sin nada de lujos descarados cómo en su mansión, pero con muchas cosas que nunca antes había visto entre tantas habitaciones oscuras y pasillos interminables en donde fue criado.

 

Le gusta la comida de Mito y le da puntos extras por no ponerle ningún veneno a sus recetas. Incluso cuando ella lo obliga a comer vegetales y sobretodo, pimientos rojos.

 

—¿En realidad? —Gon sonríe, con hoyuelos en sus mejillas—, entonces te traeré más seguido aquí. Siempre que podamos, también traeré a Leorio y a Kurapika —él habla contento. Killua es contagiado por su sonrisa, sus labios se curvan hacia arriba un poco.

 

A Killua le gustaría eso. Le gustaría volver todas las veces que sean posibles, así podría jugar en el bosque con Gon y caminar en la orilla de la playa; con las olas rompiendo en sus tobillos. 

Así podría ver tanta vida silvestre y podría sentirse bienvenido en un lugar tan ameno y seguro.

 

Lo hace sentir afortunado.

 

—Eso sería bueno.

 

Gon ha sido cómo ganar la lotería. ¿Qué haría Killua sin él? ¿Qué podría hacer Killua sin él? Nada, él cree.

 

—Oye, Killua.

 

Killua es tan afortunado de tener el privilegio de poder oír la voz de Gon llamarlo así; en medio de la madrugada, mientras sólo son ellos dos dentro cuatro paredes.

 

—¿Qué?

 

—¿Entonces es el frío? —Gon indaga de nuevo. Y Killua alza una ceja.

 

Puede manejar prácticamente casi cualquier temperatura, calor que hierve la sangre o frío que pone tus extremidades tiesas y moradas.

Su familia se encargó de eso.

 

Lo dejaban afuera en los inviernos más estremecedores, baños en tinas con hielo cómo remedio para cada fiebre. Cera de velas esparcidas por sus manos, fuego tan cerca de su piel que ronchas rojas e infladas surgían después.

 

—No lo creo —contesta— pero sí hace un poco de frío.

 

Nunca es demasiado. Nunca estará en su límite. Desde que conoció a Gon no cree realmente haber estado cerca de tener frío, quizás un escalofrío o piel erizada, pero nunca una congelación hasta los huesos que lo asesina de adentro hacia afuera; afuera hacia adentro. 

 

Con Gon siempre hay calidez de una u otra forma.

 

—¡Te ayudaré a entrar en calor! —Gon exclama con otra de sus sonrisas, y Killua abre sus ojos de par en par con total desconcierto.

 

—¿Q-qué? 

 

Killua siente que se sonroja.

 

—Sí. Verás, te abrazaré y así nos daremos calor el uno al otro —Gon empezó a acercarse, primero unos centímetros; después lo suficiente para tener su rostro separado del de Killua por esos mismos centímetros—. ¿Puedo?

 

Killua se queda estático, con color pintando la piel de sus mejillas y orejas. Su corazón se acelera, de esa forma que trata de evitar y que lo hace pecar al disfrutar.

 

El niño albino puede sentir su aliento tibio, y sus miradas chocan hasta que Killua no lo soporta y tiene que apartar la vista para no derretirse.

 

—C-cómo quieras… —Killua responde en un susurro tímido.

 

Y Gon le sonríe, estirando sus brazos debajo de la sábana que los cubre para poder sostener la cintura de Killua, y con eso lo acerca aún más a él.

 

Y Killua no está seguro de dónde poner sus manos, así que las apoya en el pecho del niño moreno. Y su sonrojo crece más, sin creer que eso sea posible o que esto en realidad este pasando.

Y siente que su respiración se agita cuando Gon enreda sus piernas voluntariamente, cambiando la posición de una de sus manos de la cintura del albino hasta la cabeza de este, haciendo que Killua terminará con su cabeza debajo de la barbilla de Gon.

 

—Tu cabello hace cosquillas —él ríe, cómo si no estuviera a punto de darle un infarto a Killua por su impulsividad e incompetencia para leer situaciones.

 

Aunque, curiosamente, a Killua no le desagrada sentir su corazón en su garganta y tener su cara cubierta de fiebre. No le molesta poder sentir los dedos gentiles de Gon remover entre sus mechones, ni notar cómo su otra mano está sujeta a tu cintura, tampoco le incómoda la sensación cálida de la piel de Gon.

 

Se siente vulnerable. Pero no le importa si es Gon quién lo hace sentir así.

 

—¿Aún tienes frío, Killua? —él vuelve a preguntar, en un tono muy bajito.

 

—No… —Killua susurra.

 

Nee, Killua —Gon llama, sonando casi divertido—, puedo oír tus latidos. Van muy rápido.

 

"¡Este idiota…!" ¿Por qué no se puede guardar esos comentarios para sí mismo? Parece que lo hace a propósito incluso.

 

Killua siente que se desmaya. Ahora aparte de vulnerable se siente expuesto ante su mejor amigo, apreta la tela de su camisa con sus puños. Sintiendo la vibración en su garganta cuando él se echa a reír:

 

—No te avergüences —Gon sigue acariciando su pelo— sé que no estás acostumbrado a los abrazos. ¿Pero este está bien?

 

—Sí…

 

—¡Eso es bueno! —otra risa, y Killua quiere derretirse en sus brazos; aunque en parte, eso es lo que está haciendo ahora—. Killua, deberíamos tratar de dormir. ¿No crees?

 

—Bueno…

 

—Bien —dice—, buenas noches. Descansa, Killua.

 

—Buenas noches, Gon.

 

El silencio vuelve a formarse, tan liviano e inmersible cómo siempre es en las noches.

Killua se pierde en el sonido de la respiración de Gon, y si se concentra puede oir sus latidos al estar cerca de su pecho. Y su sonrojo se va calmando a medida que se va acostumbrando a la sensación del cuerpo de Gon pegado al suyo, y de su calidez apagando su frialdad natural.

 

Killua se siente tan afortunado. 

 

Poco a poco no puede evitar sentir sus párpados pesados, totalmente perdido en la tranquilidad en la que Gon lo sumerge.

 

Desde que conoce a Gon, siempre hay calidez en alguna parte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando se despierta, debido a la luz del sol mañanero en su rostro y las súplicas de Gon para alistarse para poder salir afuera. Killua abre sus ojos y se estira, satisfecho al no haber tenido ninguna pesadilla desagradable. 

 

Y no durmió las horas que alguien de su edad debería. Pero siente que esa es la mejor noche que ha tenido en mucho, mucho tiempo.

 

—¿Oye, Killua?

 

—¿Qué?

 

—¿Hoy podríamos dormir abrazados también? 

 

Killua mira a Gon, quién esta sentado a los pies de la cama con una expresión serena en toda su cara iluminada por la luz plena que entra gracias a la ventana.

 

, me gustaría eso.

 

A Killua le gustaría más noches así de buenas igual de seguido. Y cree que podría tenerlas debido a Gon.

 

"Soy tan afortunado…" Piensa. Y sus labios se curvan en una sonrisa que se mantiene durante todo el transcurso del día.

Notes:

Espero que les haya gustado jsjsj se agradecen los kudos y comentarios!
Pienso subir más oneshots de este linda pareja

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