Actions

Work Header

quizá anoche no estaban tan ebrios

Summary:

entre la música, las olas, la luna y alcohol hay secretos que se escapan para saciar el mutuo anhelo.

Notes:

quizá la ebria fui yo cuando escribí esto, pero tenía muchas ganas de hacerlo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

En su lengua se impregna un sabor a arena, luna y besos dulces.

Cuando pretenden viajar lejos y disfrutar de sus días libres, First evita caer en pensamientos filosóficos que enreden su mente cuando debe relajarse pero es en ese exacto momento donde el tiempo se maneja de una manera compleja. Manera que lo arrastra a intentar entenderlo mientras detiene su mirada en el movimiento de la tela arrugada al viento, es la camisa que lleva de gran tamaño la cual lo cubre perfectamente mas aún así First es capaz de ver su cuerpo bajo la tela, el cual se balancea con una canción que se oye lejana y animada. Imagina su piel mientras ve sus caderas moverse estúpidamente al ritmo, con la diversión que surge desde su corazón hacia sus labios, Khaotung patea en pequeños gestos que llama pasos de baile y declara que forma parte de las olas. Es estúpido y ríe a la par que su cabello cae libremente en su rostro. 

Khaotung está descalzo, aunque First se encargó de regañarlo anteriormente sobre los riesgos de poder pisar algo filoso, ahora puede ver sus dedos enterrados en la arena húmeda mientras las olas llegan a la orilla, marchandose al correr de los segundos en un vaivén hipnotizante. Entonces cuando se aleja un poco para mirarlo bailar con el agua, la música lejana del bar y un par de copas encima siente que está viendo un retrato, le provoca una sonrisa, le provoca cientas de cuestiones, aquellas que suele lanzar al fondo de la gaveta pero ahí está preguntándose qué es el tiempo, se responde que si relaciona el tiempo con el movimiento de las olas puede decir que llevan solo quince minutos caminando y se alejaron demasiado del bar, pero si lo relaciona con la sonrisa en ese par de labios rojos puede declarar con firmeza que llevan una eternidad mirándose entre el calor de una noche de verano y el anhelo.

Decide guardar el momento y acomoda el abrigo que Khaotung le lanzó en su estado de euforia por el alcohol, el agua, la noche y la música y lo sujeta con una sola mano, busca y tantea su celular pero solo es capaz de encontrar el de Khaotung, termina por teclear la secuencia de números tan conocida ya y abre la cámara encontrandose de golpe con su propio rostro. La estúpida cámara frontal le enseña un par de arrugas a los costados de sus ojos y su boca estirada en una sonrisa boba, quiere atribuirle sus actos al alcohol y no a que se encuentra fascinado por la figura de Khaotung que sin descanso baila con las olas pero la canción no está muy lejana a terminar y se olvida de cuan absorto se ve en la felicidad que siente, aquello totalmente inexplicable que surge de su corazón, sabe que lo adora, tanto que se ríe de él mientras inicia un vídeo. 

En el vídeo se adentra como en una hermosa pintura la luna, las olas y la dulce figura de Khaotung que baila tontamente a la orilla del mar en ese ritmo veraniego que se escucha de fondo. Entonces la mirada de First se desliza y acaricia la imagen en el celular, desde sus pies en la arena que son alcanzados por el agua subiendo por sus piernas con el pantalón doblado a la perfección para evitar mojarlo, directo a sus caderas que se balancean de manera tonta pero elegante, es adictivo y lo invita a continuar el recorrido hacia su cintura, solo tiene la vista de su camisa arrugada pero puede imaginar la textura, el tono y el sabor de su piel debajo mientras baila. Su mente no tiene límites para aquello que jamás confesaría en voz alta. Es ahí cuando su lengua se posiciona entre sus dientes y presiona, mordiendola, evitando suspirar mientras roza con su mirada el ancho de sus hombros y el suave movimiento de sus brazos que buscan imitar las olas. Khaotung está demasiado ebrio, lo sabe, pero First también se siente embriagado con la noche y las olas, con la imagen en su celular que cambia de enfoque, es esa persona la que detiene su danza para acercarse hasta donde está First, llega al punto que la risa tonta en medio de la danza se detiene y se transforma en un tarareo de la canción lejana. Minutos después la cámara ya no toma a la luna si no más bien a una borrosa y cercana toma de la tela arrugada de la camisa, el vídeo se desliza hasta caer al costado de su cuerpo cuando su brazo cede y cae, el movimiento atrae al enigma mientras la toma del baile y la playa parece llegar a su fin. Un segundo después la cámara se mueve y vuelve a grabar el mar torcidamente, ya no hay un figura danzante, permanece la soledad de fondo conjunto a un nuevo ritmo de alguna otra canción, con suspiros y respiraciones filtrándose entre la melodía, con un calor que es imposible captar con el lente pero que se siente en el ambiente, es el suave chasquido provocado por la saliva y el anhelo.

Primero puede entonces sentir que a Khaotung no le gusta afeitarse en su tiempo libre, puede sentir lo grande que le queda la camisa porque su cintura es más pequeña que ese talle y con su cuerpo capta la temperatura corporal que se presiona contra si de manera insistente. mientras capta cuan inquietas son sus manos, juega con su cabello y tiran, Khaotung juega con sus sentidos y tira de él hacia abajo en lo profundo del deseo y los secretos mientras le comparte el dulce sabor que se instala en su lengua luego de varios tragos , es casi sucio decir que hasta su saliva tiene sabor a fresas y alcohol pero a su vez es sumamente adictivo.

Se supone que salieron en sus días libres, que encontraron un recóndito y perdido bar en la playa, bebiendo con un toque de verano y un sabor a soledad en esa playa lejana, manejaron horas para terminar ebrios, para embriagarse con el alcohol dulce, con bailes estúpidos al ritmo del agua, con la luna y un par de labios que saben a anhelo y libertad, sumergiéndose en ese prohibido secreto del cual nadie sabe, del cual jamás hablan, mucho menos cuando despiertan con la cabeza y la ropa revuelta a la mañana siguiente, junto a un vídeo en el celular de Khaotung que se cortó en algún momento de la noche, donde se reproduce un ambiente apretado y caliente con la imagen torcida del lento vaivén de las olas y la luna. 

No se arrepienten pero dejan la conversación en pausa mientras regresan a casa, y es Khaotung quien busca la canción que se grabó en su mente para reproducirla en el auto, se tarda la mitad del camino en encontrarla pero agradecen haber viajado desde tan lejos por un par de copas. Y ya no están ebrios cuando se reproduce la canción en el auto, con ese ritmo adictivo de fondo se ven en la obligación de detenerse en una autopista desierta. Porque las olas golpean las ventanas del auto y el calor inicia con un simple roce de la mano de Khaotung en su pierna tomando de respuesta la mirada anhelante de First.

Khaotung no quiere hablar, no quiere explicarse, tampoco esta ebrio pero es un tanto caprichoso y adicto a los ritmos pegajosos ya los sabores dulces que se presionan contra su lengua despertando su cuerpo y First, bueno, no es bueno manejando en ese estado de ebriedad. carente de alcohol, no es alguien difícil de convencer cuando se trata de expresar todo su anhelo, lo hace con sus labios, sus manos, su cuerpo y su alma.

Quizás anoche no estaban tan ebrios.

Notes:

gracias por leer <3