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La fama tiene precio

Summary:

Después del evento traumático que fue enterarse de que era emparejado con Kaiser por sus fanáticos, Isagi no pensó que pudiera haber algo peor. Chigiri estaba ahí para demostrarle lo contrario. Bachira también estaba ahí, para demostrarle un par de cosas más.

O, Isagi sabía que eran famosos, pero no había comprendido el peso de la fama hasta ahora.

Notes:

¡Ha pasado un tiempo! Desde que escribimos ese primer OS de Chigiri, habíamos pensado hacer muchas más partes de este AU (porque era muy gracioso imaginarnos a los chicos de Blue Lock reaccionando), pero con ver los spoilers del último capítulo finalmente nos decidimos a sacar esto. Aún nos sentimos impactadas porque se nos hizo canon de golpe!

TW: No nos hacemos responsables por el bullying a Isagi, él se lo buscó xd

Work Text:

Cuando Isagi entró a la habitación, solo pudo tirar con frustración su toalla a un lado, aún de mal humor, con las risas de sus compañeros —sobre todo las del sádico de Hiori— resonando sobre sus oídos y rebotando sobre su orgullo como un montón de pequeños pinchos sobre su ego. 

Sabía que el proyecto de Blue Lock TV era enorme, es decir, era una inversión nacional de gran calibre, lo sabía con solo estar ahí, sin necesidad de un gran conocimiento en economía como Yukimiya o Reo; pero quizá, subconscientemente, había evitado pensar en cuántas personas lo veían todos los días, como si fuera solo un personaje más en un programa que veía cualquiera un domingo por la noche. Era lógico que los espectadores asumieran cosas sobre él, sobre ellos. El precio de la fama, supone.

Sin embargo, ¿pensar que Kaiser y él serían una buena pareja en la cancha? ¿Trabajar juntos? ¿Acaso las personas estaban ciegas? ¿Acaso realmente los veían dentro y fuera de la cancha y pensaban que eso era siquiera posible? Isagi no sabía si reír o llorar. Era tan irónico y estúpido, sentía como si medio mundo le hubiera dado una bofetada a guante blanco para proceder a reírse en su cara. 

Esperaba que al menos las personas que siguieran su crecimiento en particular no pensaran lo mismo que el público general, quizá las personas que le prestaban más atención fueran un poco más observadoras y coherentes, o eso quería creer. 

—Mierda… —susurró para sí mismo, observando por encima de su hombro la habitación vacía. 

Sus compañeros se estaban demorando en volver, era probable que siguieran viendo con emoción las opiniones populares sobre sí mismos en las redes, inflando sus egos. 

Discretamente, como si las paredes tuvieran ojos y oídos —lo cual no era así, al menos en la habitación donde dormían—, Isagi caminó hasta su cama para encontrar la tableta que había dejado bajo la almohada en la mañana por las prisas. Se sentó en el borde de la cama, admirando el fondo de pantalla predeterminado de Blue Lock que no se había molestado en cambiar, pensando si era buena idea darle clic a ese ícono azul en la pantalla principal. 

No es que fuera muy apegado a Twitter desde antes de entrar al proyecto. Lo usaba para ver noticias sobre sus jugadores y equipos favoritos, actualizarse sobre temas de los que hablaban sus amigos, pero no mucho más. Nunca se imaginó que llegaría el día en que entraría a la sección de “tendencias” para buscar su nombre. 

(Esperaba ver su nombre, aparte del de Blue Lock, una parte de su ego le decía que era plausible por haberse posicionado en el TOP 2). 

No se equivocó, pero su ego fue eclipsado por una sensación amarga conocida, ya que su nombre aparecía por debajo del de Michael Kaiser con una diferencia de al menos 50k de publicaciones.

Seleccionó su propio nombre, queriendo ignorar eso último. Quería saber las otras opiniones, fuera de esas que mencionó Hiori. 

Sorprendentemente, había una buena variedad, algunas personas hacían hilos enteros analizando las partidas y juegos individuales de los jugadores, le sorprendía lo bien que describían sus jugadas y aunque había un par de cosas que no encajaban, le causó una buena sensación saber que sus estrategias eran reconocidas por otros conocedores del deporte. Había algunos analizando a sus compañeros, uno sobre Hiori, Barou, menciones honoríficas a Lorenzo y, por supuesto, Kaiser. 

Isagi no se dio cuenta de lo absorto que se encontró en medio de este tipo de hilos, pensando que habían concordado bastante con sus propias estimaciones, hasta que terminó revisando el perfil de un usuario que parecía en particular fanático de Kaiser y su estilo de juego. 

Quería ver si había publicado análisis previos de sus jugadas, tal vez desde el inicio de Blue Lock o alguna cosa antes de eso, pero se encontró con algo extraño. Era un hilo enfocado en Kaiser, pero mencionándolo a él, con capturas en primer plano de sus desagradables interacciones. 

No hablaba de fútbol, sino del lenguaje no verbal, la interpretación de los diálogos traducidos del alemán y japonés y… ¿por qué tanto enfoque en su mala relación fuera de la cancha? Esto era… Mierda, esto era sobre un análisis de si harían una buena pareja. Y no precisamente como un dúo deportivo. 

—Isagi, parece como si hubieras mordido un limón. —Una voz repentinamente lo sobresaltó. 

Cuando levantó la vista, observó a Kurona hacer una mueca en su cara, como si imitara la suya; Isagi no podría saberlo, aún sentía un poco de náuseas por lo que había visto. Inconscientemente, se había salido de la aplicación en el acto con el deseo de denunciar ese hilo por difamación, pero sin querer perjudicar a un fan que podía resguardarse bajo el derecho a la libertad de expresión, la cuarta enmienda o las leyes que haya en su país. 

—No, fue algo aún más desagradable —comentó, con la rabia fresca corriendo por sus venas. Justo cuando se había olvidado de ese tema, fue a que se lo tiraran a la cara por sí mismo. 

Kurona enarcó una ceja, mirándole atentamente como siempre. Isagi a veces se preguntaba qué ocurría en su cabeza cuando hacía eso. 

—¿La curiosidad mató al gato? 

—Lo envenenó. 

Kurona asintió, como si aquel intercambio tuviera algún sentido o entendimiento mutuo. 

Antes de poder agregar más, escuchó a los demás llegando por el pasillo. Realmente no tenía ganas de darles más motivos para burlarse de él, así que dejó la tableta a un lado y decidió olvidarse del tema por un rato. Más tarde, quizá buscaría algo sobre sus amigos; Chigiri se había colocado en la cima del Manshine, después de todo, igualando la oferta de Kunigami; Bachira se había mantenido dentro del top 4 pese a que su equipo descansó en esa ronda; debían haber algunas cosas sobre Barou y, definitivamente, algo sobre la opinión general del PxG y Rin; quizá sería bueno complementar con eso después de analizar sus partidos antes de enfrentarlo, quería estar preparado para ello. 

En estos días previos a los inicios de sus partidos, aprovecharía a encontrarse con ellos y quizá comentarles sobre su desagradable descubrimiento, aunque Bachira se burlara abiertamente de él. Por alguna razón, tenía ganas de recibir sus bromas tontas y comentarios impredecibles.

 


 

Por cuestiones de practicidad, Chigiri y Bachira eran los que visitaban el estrato alemán cada vez que decidían reunirse los cuatro. Claro, eso no significaba que todos llegasen al mismo tiempo. Esta vez, por ejemplo, Isagi esperaba a los otros dos con Chigiri en una de las canchas de entrenamiento.

En lo que se unían a ellos, se quedaron hablando sobre su progreso, incluida una felicitación a su amigo por su ingreso al top 5; pero un detalle le llamaba la atención, aun si no lo mencionaba: había traído su tableta. De acuerdo, la usaron para echarle un vistazo al resto del ranking y comentarlo, mas dudaba que fuera motivo suficiente. Si discutir esto estaba en sus planes, bastaba con pedirle a él o a Kunigami la suya, ¿no?

—Y si ya hablaban de nosotros después de la sub-20, ahora somos tendencia —agregó Chigiri, para su pesar.

Ugh, no me lo recuerdes. —Retorció el rostro, aun si también se lo cubrió con las manos.

—¿Hm? ¿Te has buscado? —Por supuesto que sonaría todavía más curioso en lugar de disuadido por su negativa.

—Hiori empezó. —Suspiró pesado. La mueca no abandonaba su cara; no había manera de eludir el tema—. Leyó los comentarios de la gente diciendo que Kaiser y yo seríamos la mejor pareja de la Liga frente a los demás, así que ahora no me dejan en paz con eso.

—Oh, así que ya sabías que te emparejaban con Kaiser, ¿eh?

—Espera, ¿ya lo sabías tú?

—He encontrado cosas muy interesantes, de hecho. —La sonrisa más pronunciada hacia un lado de Chigiri no le inspiraba nada de confianza, que comenzara a dar varios toques a la tableta solo lo empeoraba—. Mira esto, hay emparejamientos de lo más curiosos.

Isagi lo vio de costado con los ojos entrecerrados durante unos segundos, sin embargo, cedió cuando movió la tableta un poco más hacia él. La tomó, todavía dudoso de cuántas ganas tenía de revisar lo que fuera que encontró Chigiri. Al echarle un vistazo, lo primero que llamó su atención fue el idioma.

—¿En inglés?

—Sabes lo suficiente, ¿no?

—Sí… —Algo era seguro: su nombre y el de varios de los chicos de Blue Lock estaban en la página, aunque no entendía bien por qué se repetían acompañados por el de alguien más y luego por sí solos en tan solo una línea o dos de diferencia. Decidió saltarse los que mencionaban a muchos.

Se detuvo en el tercero. Chasqueó la lengua al ver su nombre junto al de Kaiser, pero lo siguiente le hizo fruncir el ceño. ¿Qué era eso de “omega” y por qué estaba asociado a él?

—Oh. —Chigiri notó su confusión, al parecer, porque fue veloz en deslizar hacia abajo—. Eso es complicado, mejor ve este.

—No sé si entiendo esto. —Otra vez, su nombre seguido del de Kaiser, tan solo separados por una barra. Al menos, en este también aparecían algunos de sus amigos, como Hiori y el propio Chigiri.

—No te quedes solo con las etiquetas y lee las descripciones.

Asintió una vez con la cabeza antes de probarlo. A pesar de que su inglés no era tan avanzado, esa línea era lo suficientemente sencilla para captar que esta publicación se trataba de él, solo que en un escenario para nada real, ya que nunca se había enamorado de su “guapo profesor”. Para empezar, ¡ni siquiera le atraían los-...!

—Espera. —Ese jodido tweet de ayer regresó a su mente, al igual que las palabras de Chigiri al entregarle la tableta. Había dicho “emparejamientos”, ¿cierto? Si la trama de lo que debía ser una historia ficticia se centraba en él confesándole su amor a su profesor y el nombre que estaba junto al suyo era el de Kaiser, ¿eso significaba que ese tipo era a quien amaba ahí?—. No…

Bajó a la siguiente publicación —¿historia? ¿Cómo se llamaban aquí?— para comprobarlo. Una vez más, ese bastardo y él solo estaban separados por una barra, aunque sus nombres volvieran a aparecer otras veces en la lista de etiquetas —según lo que entendió de Chigiri—. La segunda repetición del suyo le hizo inclinar la cabeza a un lado.

—¿“Bottom Isagi Yoichi” significa que aquí me imaginan en el fondo del ranking?

No le dio buena espina que Chigiri abriera de más los ojos y apretara los labios como si contuviera la risa.

—No.

Le sostuvo la mirada en silencio en lo que trataba de hallarle el sentido a esa etiqueta, algo no tan sencillo cuando era obvio que luchaba contra las ganas de reírse en su cara. Era casi irritante, y si a eso le sumaba la molestia que de por sí sentía desde que descubrió que algunos querían que Kaiser fuera su pareja fuera del fútbol…

¡¡Mierda!!

—¡¿Me estás jodiendo?! —Podría palidecer del espanto o enrojecer de la furia. Entrar en cortocircuito por las reacciones opuestas no estaría mal.

—Bueno, en ese, me parece que es Kaiser quien-...

¡¡No lo digas!! —irrumpió en un intento por preservar algo de cordura.

—¡Son muy populares! —Chigiri, ahora sí en plena carcajada, tomó su tableta de regreso—. ¡Tienen 863 historias en tan solo el mes que lleva la Liga andando!

—¡Ya no sé quién es más sádico entre Hiori y tú! Mierda, jamás le muestres eso a Hiori… ni a Raichi. A nadie de este equipo, mejor. ¿Qué se supone que es esa página, para empezar?

—Un descubrimiento que hice al azar en nuestro tiempo de vacaciones. Hay de todo…

—¡Ya están aquí! —La voz de Bachira desde la entrada de la cancha los interrumpió. El alivio corrió por Isagi de inmediato; con él aquí, dudaba que tardaran en empezar a ejercitarse.

—Solo nosotros. Kunigami estará haciéndose el desinteresado ahora mismo llegando tarde. —No quedaban rastros del Chigiri burlón de hacía un minuto.

—Aw, ¿y si no sabe cómo verte ahora que están empatados?

—Con más razón lo quiero ver. —Cruzó los brazos, destilando ese egocentrismo que solía verse más en la cancha, ese que le hacía ganarse el apodo de “Princesa”. 

—¿Huh? Isagi, te ves pálido, ¿ese último partido te exprimió mucho jugo de ego? —Sonrió Bachira, lanzándose deliberadamente en el espacio entre los dos—. Ah, Chigirin, ¿también lees cosas en esa página? 

Isagi pudo ver que, a su lado, Chigiri se veía tan sorprendido como él. 

—¿Conoces esta página? —preguntó Isagi, sin salir de su asombro, ¿acaso este era un secreto a voces que todos conocían menos él? No, estaba seguro de que sus compañeros habrían hecho un alboroto aún más grande si lo hicieran. 

—¿Algo así? —Se encogió de hombros, antes de dejarse caer sobre el pasto con las manos tras su cabeza—. Busqué nuestros nombres cuando Chigirin nos dijo que éramos famosos, ¡tenía que mostrarle a mi mamá, por supuesto! Encontré esa página, pero realmente no entendí qué era, está todo en inglés. 

—Oh, eso… 

Isagi sintió como si la tensión sobre sus hombros se hubiera disipado de repente, por alguna razón no quería que Bachira viera todas en las que no solo lo emparejaban con Kaiser como dúo en su equipo, sino en… esas cosas. Era mucho más vergonzoso que leer los comentarios en redes sociales, era como un nivel completamente diferente. 

—Aun así, tuve curiosidad porque vi muchos de nuestros nombres, así que le pregunté a Rin-chan al respecto… ¡ah! Por alguna razón fue más grosero que de costumbre, creo que me bloqueó después de eso. 

Isagi tuvo que voltear a ver a Bachira con estupefacción, escuchó a Chigiri apenas contener una risa, prácticamente temblando —parecía disfrutar esto en especial, había subestimado la malicia intrínseca de la humanidad—. Isagi apenas había echado un ojo a esa página infernal por un minuto antes de que Bachira llegara y se había traumatizado lo suficiente, no podía imaginar qué tipo de reacción tendría Rin con esto. Al menos no le comentó nada a Bachira al respecto. 

—¿Es muy malo? Chigirin se está divirtiendo tanto que debe tratarse de algo o muy gracioso o muy perverso.

—Ambas cosas —intervino Chigiri, recuperando el aliento, parecía que sus ojos incluso lagrimearon de la risa. Bastardo—. Verás, es prácticamente un lugar donde publican historias ficticias sobre nosotros, generalmente románticas —explicó con calma—. ¿Te imaginas quiénes son las parejas más populares? 

Ah, sí, ahí iba su pregunta maliciosa. 

—Isagi sin duda ha acaparado los reflectores por un tiempo, podría apostar que es popular, ¿quizá con Rin-chan?

Isagi no estaba seguro de cuántos tonos de azul podía manejar su rostro, o si era siquiera sano tener tantos escalofríos seguidos. 

—No-

—¡Vaya, adivinaste! Aunque a medias. 

¡¿Qué?!

—Es uno de los más populares con Isagi —comentó, seleccionando cosas en una barra al costado de su tableta—. 924 historias en el corto tiempo que el mundo nos conoce. 

¡¿924?! ¡Eso era incluso más de lo que tenía con Kaiser! ¡¿Cómo eso era posible si ni siquiera se habían visto desde la sub-20?! 

De repente, Isagi se sintió frío. Si Bachira le mostró esa maldita página a Rin, cuando se vieran, sin duda esa mirada asesina sería incluso más severa que en condiciones normales. No le tenía miedo a Rin, pero tampoco buscaba provocarlo de más con cosas no relacionadas al fútbol. Mierda, ¿por qué le pasaba esto a él? ¿Estaba pagando una penitencia? ¿En su vida anterior había hecho tanto mal? No quería ni pensarlo, no sabía si era mejor o peor que con Kaiser, solo sabía que ambos le revolvían el estómago. 

—¿No es el más popular, entonces? —La curiosa voz de Bachira lo sacó de su vórtice de desesperación. Bachira sonrió y se sentó de golpe, asomándose sobre el hombro de Chigiri—. ¿Será que también hay conmigo? ¡Déjame ver! 

—¡Bingo! De hecho, ganan con 933 historias hasta la fecha. 

¿Ah?

—¡Ja! ¡Ganamos, Isagi! Cuando enfrente a Rin podré presumirle que-

—No, no hagas eso… —Isagi solo podía ahogarse en su propia vergüenza entre sus manos, esperando que el calor no se escapara entre sus dedos como humo de lo caliente que se sentía su rostro. Las risas de Chigiri no ayudaban en nada. 

De alguna manera, al menos se sentía un poco más aliviado de que, aunque fuera por poco, fuera con Bachira el emparejamiento más popular; tenía más sentido porque eran amigos y, sinceramente, mucho más tolerable —con todo el afán de ofender solo a Kaiser—. Aunque eso también le hablaba de lo pendiente que la gente estaba de sus interacciones con los demás, ¿cómo habrán notado su cercanía? Ni siquiera estaban en el mismo equipo. Quizá haya sido por el momento después de su partido, su entrenamiento conjunto y… bueno, todos habían celebrado en grande cuando ganaron contra la sub-20, ¿había sido en particular cercano a Bachira durante eso? No lo recordaba, Bachira era una persona que no conocía bien los límites del espacio personal o el pudor básico, pero era de esa manera con todo el mundo. Era probable que llamara más la atención debido a que Isagi se dibujó un tiro al blanco en la frente. 

¿Acaso él era el problema? 

—Aunque no tengo idea de qué dice… 

—Oh, hay un truco. Si tu navegador lo permite, puedes traducir automáticamente para leer con mayor facilidad —explicó Chigiri como si fuera un experto, Isagi tuvo que preguntarse cuánto tiempo había estado metido en eso para saber esos trucos. 

—¡Oh! Vaya, déjame ver qué hay por aquí… —Cuando Isagi asomó su mirada entre sus dedos, observó a Bachira con la tableta entre sus manos—. Vaya, la primera que sale es de vampiros… Oh, ¿qué significa cuando hay tres nombres separados por una barra? 

—¿Oh, eso? Veo que es muy común cuando se trata de Isagi —resaltó Chigiri, con esa sonrisa de lado que delataba sus intenciones—. Suele usarse cuando el emparejamiento romántico o no es entre más de dos personas. 

—Vaya, este nos junta con Rin-chan, Isagi, qué asociación más extraña. —¡¿Hasta ahora lo cuestionaba?!—. Aunque también está tu nombre, Chigirin. 

—¿Huh? —Por primera vez durante su charla, Chigiri pareció flaquear. 

Vaya, ¿no pensó que podía verse involucrado también? Una pequeña llama de venganza en el pecho de Isagi se encendió satisfecha. Solo pudo sonreír, pese a que su cara aún se sintiera ligeramente caliente. 

—Te emparejan mucho con Kunigami, ¿eh? 

—¿Qué conmigo?

Por alguna razón, los tres se sobresaltaron al no haber escuchado a Kunigami llegar, aun cuando justamente lo estaban esperando a él. 

—¡Que siempre acabamos ejercitando juntos y hoy no será la excepción! —Chigiri saltó a encubrirse al instante—. Ahora hasta compartimos el quinto lugar. Nada mal, ¡pero no te pegues a mí siempre, ¿eh?!

¿No quería que Kunigami supiera de la página? Incluso lucía nervioso. Raro. Aunque siguiera sin volver a ser como lo conocieron, era evidente que Chigiri aún guardaba una cercanía especial a él, así que habría pensado que sería el primero con el que querría hablar de esas historias. A lo mejor le daba más vergüenza por eso mismo.

—Tú eres el que se pegó a mí, ya iba arriba.

—¿Olvidas lo rápido que soy? Si no subes más, para mí se verá como que te quedaste a esperarme sin tomar en cuenta que eso no me cuesta nada.

—¡Ah, pero no dejaré que me alcancen a mí! —Bachira les sacó la lengua.

Bien, al menos ya habían apartado el tema por completo y Kunigami no pareció prestarle atención a lo rojo que estaba. Hora de incorporarse a la conversación.

—Como sea, es genial que estemos los cuatro en el top 5, chicos. ¡Sigamos así!

—Alguno de nosotros debería conseguir un hat-trick. ¡Ya sé! —Bachira fue directo a buscar un balón—. ¡El primero que lo logre aquí, gana!

—Primero calentemos, idiota.

—¿Acaso no llegaste tarde por levantar pesas? —Pateó el balón hacia él. Kunigami lo recibió sin problemas para luego dispararlo a la portería.

—Y con eso, ya les llevo la delantera.

—¡Eso es trampa!

—Debieron calentar primero.

—La idea es calentar juntos, Rensuke. —Chigiri se le acercó más para darle un codazo al costado. Isagi volvió a preguntarse cómo tenía la confianza para llamarlo por su nombre, siendo el único de los cuatro que se refería a alguno así, y por qué no la de mostrarle aquella página.

Decidió desechar ese pensamiento por ahora o no estaría concentrado en su entrenamiento conjunto.

 


 

De regreso al dormitorio, no estaba seguro de cómo sentirse al ver a Hiori leer algo en su tableta con una sonrisilla. Llegó a considerar devolverse, hallar otra cosa que hacer, pero supo que no habría escapatoria cuando esos grandes ojos se posaron en él.

—Oh, Isagi-kun, imaginé que ya vendrías.

—¿Tardamos tanto así?

—No es eso. —Entonces, lo que se temía: giró el dispositivo para enseñarle la pantalla—. Están muy al pendiente de tus movimientos, ¿eh?

Vivir en un reality comenzaba a darle miedo.

—¿Transmitieron nuestro entrenamiento?

—Sí, y parece que Chigiri-kun también se está haciendo popular. Era de esperarse, es la nueva promesa de Blue Lock en el Manshine.

—Oh...

—¿Por qué esa cara? —Reía. Isagi estuvo a punto de verlo con los ojos entrecerrados—. Les gusta el grupo de amigos que son y, especialmente en tu caso, lo bien que pareces llevarte con Bachira-kun.

—Es que sí somos amigos desde el inicio.

—¿Lo ves? No es tan malo. Ah, ¡aunque también los mencionan como otra de las mejores parejas!

—¿Eh? —¿Por qué empezó a sentir calidez en el rostro?—. Pero ni siquiera estamos en el mismo equipo...

—Pero los vieron en el partido contra la sub-20 y ahora en los entrenamientos. También emparejan a Chigiri-kun con Kunigami-kun, así que no eres solo tú.

—¿"Emparejar" como…?

—¿No te importa si son otros? Como era de esperarse del egoísta-...

—¡Hiori! —Se lanzó hacia él para quitarle la tableta—. Te has vuelto una amenaza, cielos.

—¿Cuántas veces tengo que advertírtelo?

—Sí, sí, eres ultrasádico —respondió con fastidio y sin verlo, ahora que el aparato estaba en sus manos.

—No te arrepientas de haberme despertado cuando te sobrepase.

—Ajá.

La mayoría de las publicaciones eran bastante normales. Comentarios sobre el estilo de juego de cada uno o de lo interesante que era ver quiénes se llevaban mejor fuera de la cancha, algunas fanáticas diciendo lo lindo que se veía Chigiri con ese peinado —ahora que lo pensaba, no solía atar tanto de su cabello hasta que comenzaron a reunirse, aun si creía que le sería más práctico hacerlo durante los partidos— y, cada tantos, alguien hacía mención de alguno de los "emparejamientos". Al menos no era algo tan profundo como ese análisis que le daba escalofríos de solo recordarlo. Estaba bien con que solo les agradara la idea de que Bachira y él estuvieran juntos; que ocurriera lo mismo con sus amigos le daba un poco de gracia.

Oh, quizás por eso a Hiori le divertía tanto. ¿Qué pasaría si encontrara algo suyo? Tocó la barra del buscador para ingresar su nombre sin poder contener la risa malvada en sus labios.

—¿Isagi-kun? —lo llamó con cautela—. ¿Qué estás leyendo?

No contestó, no de inmediato. La mayoría de las publicaciones destacadas que lo mencionaban eran acerca de su ingreso al partido —parecía que habían visto ese cambio de planes que impulsó, vaya— y de la increíble coordinación que tenían, mientras que las que trataban otros temas venían de chicas que calificaban a los que consideraban los más atractivos de Blue Lock. No se rindió, ¡debía haber algo!

—Hey, ¿qué ves? —insistió.

Entonces, encontró uno que le llamó la atención por identificar un nombre nuevo:

"Vi a Hiori-kun jugar un par de veces en el Bambi Osaka y me encantaba su química con Karasu-kun, pero creo que ahora me está gustando la pareja que hace con Isagi-kun". 

Oh, no. Toda la malicia se drenó como parte del color de su rostro. Si bien la elección de palabras era ambigua, el emoji sonrojado al final aclaraba el contexto.

—¡Esa cara de nuevo! —Más que verlo, lo sintió moverse hasta que el ángulo le permitió leer también. Quizás fue su último gramo de maldad o la tonelada de shock lo que hizo que no lo evitara—. Ah... Isagi-kun, creo que te ven como el conquistador de Blue Lock.

No lo insultó solo porque sonó igual de contrariado por el descubrimiento, mas sí que le dio su empujón.

Definitivamente, él era el problema. 

 


 

Aunque Isagi hubiera comenzado a cuestionarse sobre si era víctima de una maldición llamada: cualquier interacción con otro ser humano dentro de esas instalaciones será malinterpretada por miles de personas en el mundo, decidió dejarlo a un lado y centrarse en su propio entrenamiento. 

Después de todo, aunque su equipo estuviera en su respectivo descanso, su último partido no sería sencillo. Si quería arrebatarle ese Top 1 a Rin, debía entrenar duro. 

Antes de que Isagi pudiera tomar un sorbo de su agua, sintió el peso de la espalda de su compañero contra la suya, haciéndole casi tirar su botellón en el acto. Iba a reclamar, hasta que Bachira comenzó a hablarle en un tono un poco más suave de lo usual.

—Isagi, estoy emocionado… —sin embargo, recuperó rápidamente la energía—. Creo que mi tiempo de descanso y ver los partidos desde lejos me hizo emocionarme aún más, no puedo esperar por el siguiente. 

Ahora que lo pensaba, el siguiente partido del Barcha era… 

—¿Te emociona jugar contra Rin de nuevo? —inquirió Isagi. 

Escuchó a Bachira chasquear los dedos, antes de empujar un poco sobre su espalda, como si se hubiera enderezado un poco más. 

—¡En efecto! Sé que para ti es lo mismo, no me puedes mentir, siento tu ego salir por todos lados. 

—¿El jugo de ego?

—¿Puedes leerme la mente? 

—Creo que te conozco demasiado bien a este punto. 

Bachira rio antes de estirarse para tomar su propio bote de agua. Isagi había solicitado un pase para el estrato de España para entrenar con Bachira, le había pedido probar unas cosas que había perfeccionado durante la semana de descanso de su equipo.

Cada vez que volvía a jugar con Bachira, se las arreglaba para sorprenderlo cada vez más. Aunque ya no se adaptaba como antes a su juego, su afinidad no dejaba de ser la misma que el primer día. Aun si después de Blue Lock tomasen caminos separados, Isagi nunca dejaría de considerar a Bachira como su compañero en la cancha y uno de sus mejores amigos. 

—Sí, bueno, no he visto a Rin-chan en un tiempo, así que también aprovecharé para ponerme al día.

Isagi repentinamente recordó algo.

—Bachira, no hablabas en serio sobre… ya sabes, ¿decirle sobre…? 

Isagi observó la mirada de su compañero por sobre su hombro, esa sonrisa no podía significar más que una cosa. Ah, apartó la mirada para no darle cuerda a Bachira, tomó un poco de agua porque repentinamente su boca se sentía seca. 

—¿Qué pasa, Isagi? ¿No te gusta el BachiIsa

Isagi no debió haber tomado agua, casi se atragantó por no querer escupirla. Bachira le dio unas palmaditas en la espalda, riendo, como si no fuera el culpable de esa reacción. 

¿Por qué su nombre siempre iba al final de los nombres de pareja? Aunque debía admitir que no sonaba tan mal, quizá por la combinación de las sílabas en… ¡No! ¡Ese no era el punto!

—¿Qué demonios, Bachira? 

—Desde que Chigirin me mostró cómo traducir la página, he encontrado cosas muy interesantes. Sorprendentemente se entiende bien con la traducción automática, aunque hay palabras un poco raras de vez en cuando. 

¿Realmente estuvo leyendo eso? Él ni siquiera lo vio más de un minuto y sentía que quería morir de vergüenza, no tuvo que pasar ni de las primeras dos que se encontró para saber lo extrañas que eran, ni siquiera quería profundizar en… Bottom… ¡Lo que sea eso! Tenía el presentimiento de que al ver esos cuadros rojos al costado también significaban peligro, no era algo que quisiera seguir viendo. 

Aunque Bachira era diferente, ¿qué estuvo leyendo exactamente? Chigiri había dicho que ellos juntos eran populares, ¿estuvo leyendo solo de ellos?, ¿no se sintió un poco extraño viéndose a sí mismo como un personaje?, ¿siendo emparejado de forma romántica con su amigo? Isagi no podría saberlo con certeza tratándose de él. 

—Estás haciendo una cara divertida ahora, Isagi —rio Bachira, dándole una última fuerte palmada que casi le saca el aire. 

—¿Cómo quieres que reaccione a esas cosas? —respondió, quizá un poco más exaltado de lo que pensó; su cara se sintió caliente de golpe, lo cual no tenía lógica, habían dejado de entrenar hacía ya algunos minutos. 

La mirada de Bachira se detuvo en él unos segundos, como si realmente estuviera considerando prudente su siguiente movimiento, Isagi no estaba seguro de qué parte de su expresión lo alentó tanto. Solo sabía que su piel se erizó cuando Bachira se dejó caer sobre su hombro, reposando su mejilla como en esos dramas que veía su madre.

¿Qué estaba haciendo? 

—Qué cruel, Isagi —el tono de Bachira se volvió aún más juguetón, abrazando el brazo de Isagi—, ¿esa es la forma de tratar a tu compañero antes de su calor?

—¿D-De tu qué?

Isagi tragó saliva. Ambos estaban aún sudorosos, así que si Bachira se acercaba tanto, el calor corporal de ambos aumentaría a gran escala. Era fisiológico, normal, pero el ruido sobre sus oídos no lo dejaba pensar con claridad. 

—Rápido, Isagi, abrázame, necesito impregnarme en tu olor para que otros alfas lo noten~

—¡¿Bachira?!

Estaba comenzando a sudar aún más, lo cual era extraño, no estaba haciendo ningún esfuerzo físico en ese momento. Bachira se rio, al estar tan cerca podía sentir las vibraciones de su pecho a través del uniforme de Blue Lock hasta él. Como si eso no fuera suficiente, su compañero se acercó un poco más para susurrarle algo. 

¿O quieres que me roben otra vez? 

¡¡¡¡¡¿¿¿¿?????!!!!!!

—¿Están peleando? —Justo antes de que su mente terminara de colapsar, escuchó una voz que no era la de Bachira. Reconocerla era pedirle mucho a sus neuronas confundidas.

—¡Otoyan! —Ah—. Isagi, cuidado, él no le teme a la competencia.

—¿Oh? —Una pequeña luz empezó a brillar en su cabeza. Con alguien más presente, podría parar esta situación incomprensible, así que levantó la mirada con la esperanza de que captase su llamado de auxilio—. Ah. Descuida, no es mi tipo actual.

¡¿Qué significaba eso?!

—Entonces, ¡vete antes de que huelas mis feromonas! ¡Sé que tienes buen olfato!

—¡¿Fero-...?! —Voltear a ver a Bachira fue un error, aun si ahora estaba de perfil por dirigirse a Otoya. Seguía muy pegado a él, al punto en que podía detallar cómo se le aplastaba la mejilla contra su hombro. Lo peor, sin embargo, fue que un “adorable” se le cruzó por la mente al instante. Desvió la mirada al frente antes de que a su imaginación se le ocurriera profundizar en eso. La cercanía y sus palabras sin contexto lo estaban llevando a lugares extraños.

—Sí, pero solo sabré si somos compatibles si te abrazo. —Tomó asiento un par de metros frente a ellos como si no estuviera pasando nada—. No hay problema si solo miro.

—Isagi —alargó la última vocal con un tono casi lastimero—. Por favooor. Siendo así de egoísta, sé que no podrías ser otra cosa más que un alfa.

—¿De qué estás hablando? —El habla regresó a él a duras penas mientras dirigía la mirada de uno al otro en busca de explicaciones.

—No me digas que no lo has leído. —Finalmente, Otoya fue el primero en apiadarse de él.

—¡¿Leer qué?!

—Hombre, de lo que te pierdes. Échale un vistazo más tarde.

—Tú ni siquiera lees esos, Otoyan —reclamó Bachira, por fin despegándose un poco. Todavía se aferraba a su brazo, pero eso era mucho más tolerable.

—Porque por alguna razón no los escriben cuando nuestra pareja es una chica.

—¿Hay así? —Frunció el ceño.

—Una minoría, pero son buen material de estudio. —Levantó un pulgar como énfasis.

—¿Material de estudio…?

—La mayoría los escriben chicas, así compruebo qué les gusta.

—Ah. —Cierto, este chico fue de los que intentaron coquetear con las fanáticas cuando fueron a los bolos.

Lo importante aquí fue descubrir que, según lo que entendió, en algunos los emparejaban con lo que suponía que era una chica aleatoria. Se sentía igual de surreal, ser deseado como a las celebridades de turno cuando no llamaba la atención en la escuela.

—No te las tomes tan en serio y revisa algunas, Isagi —canturreó Bachira. A pesar de ya sonar más normal, era sospechoso que le pestañeara tanto—, a ver si aprendes a tratar a tu ome-...

—¡No prometo nada! —Lo detuvo con una mano en la cara, a lo que Bachira solo rio, mas no por mucho.

—¡Ay! —Retrocedió de golpe para ponerse de pie—. Tengo que hacer pis, ¡ya vuelvo!

Y se fue corriendo.

—Te debo una. —Quizás no lo entendería, pero sentía correcto agradecerle esa salvada. No tenía idea de a dónde pudo ir su mente, si siquiera continuaba funcionando, de no haber sido por su intervención.

—El número de Chigiri —dijo de inmediato.

—¿Qué?

—O cualquier contacto suyo, me sirve.

Este punto no conectaba con los demás. ¿No acababa de hablar de cómo las historias en las que estaba con chicas le ayudaban a comprender sus preferencias? ¡Ah! Chigiri tenía una hermana, cierto. Recordó que se quejó de que él y Karasu parecieron interesados en ella al verla en el público del partido contra la sub-20, así que no estaba muy seguro de que esto saliera bien. Lo más probable era que lo ignorara o le diera una mala respuesta. También era posible que quisiera desquitarse con quien fuera que le haya dado su contacto, pero no había razones para sospechar de él, ¿no? Bachira era el culpable más lógico.

Sí, le convencía esa forma de venganza indirecta por lo de recién.

—Lo tengo anotado en mi libreta, te lo puedo pasar después.

—Entonces —se levantó para colocarse al lado de él y extenderle el puño—, estamos a mano.

—Claro. —Elevó el suyo para chocarlos. Después de eso, también se fue.

Ya a solas en lo que Bachira volvía, tuvo un momento para procesar los hechos. Sabía que tendría que revisar ese infierno para comprenderlo todo, mas podía hacerse una idea. Algunos de los términos le sonaron de aquella historia que Chigiri le pasó de largo por ser complicada. Esperaba que no tuviera que ver con eso de… bottom, sobre todo porque presentía que se refería a roles. ¿Acaso Bachira estaba comportándose de acuerdo a eso, hacía un momento? Sonaba a algo que él haría. 

Hasta ahí podía darle sentido. ¿Qué había con su propia reacción? Sí, el subidón de temperatura, el rubor consecuente y la sudoración eran algo fisiológico de esperarse, pero mentiría si dijera que no se cuestionaba por qué le alteró tanto de esa forma en específico. ¿Fue la vergüenza? ¿Por qué en una de esas pensó que era adorable, entonces? De hecho, si hubiese sido alguien más —Hiori, por poner de ejemplo al otro amigo con el que sabía que lo emparejaban—, estaba muy seguro de que le habría gritado entre empujones desde un principio.

¿Por qué no fue así con Bachira?

—Oh, ¿Otoyan se fue?

Se atrapó sintiendo un cosquilleo en el pecho al oír su voz. ¿Huh?

—Poco después de que salieras.

—Hm. —Recogió el balón y lo puso a girar sobre su dedo, al parecer era su nuevo truco favorito. Ah, ¿siempre había sido tan genial? No, un segundo, ¿qué?—. Bueno, ¿una ronda más?

—S-Sí...

—¿Qué pasa? Lo de antes fue una falsa alarma, estoy completamente bien. —Le guiñó un ojo, sonriente.

Mierda, ahora notó un tropiezo en sus latidos. Esto de saber lo que escribían de ellos debía estar afectando su forma de pensar, no había de otra... ¿cierto?

Ugh, lo de darle el número de Chigiri a Otoya tal vez fuera una venganza doble.

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