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Voz

Summary:

Aioros es un Alfa que ama escuchar la radio a una determinada hora del día debido a que la voz de un locutor en específico ha llamado su atención y un día el muy atrevido se atreve a llamarlo a su programa de radio para hacerle una confesión. 

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

En una época llena de tanta tecnología a su paso era extraño que alguien escuchará la radio, normalmente cualquiera que quiera escuchar música lo haría directamente desde Spotify, iTunes o cualquier otra plataforma accesible en su teléfono celular, por ello Hilda hizo un gesto de desagrado cuando su amigo Alfa que se ofreció a llevarla hasta su casa, encendió la radio llena de fastidiosos anuncios, pero no dijo nada al respecto.

A través de la radio se empezó a escuchar una voz dando la bienvenida a un programa. La atención del Alfa no paso desapercibida, Aioros sonríe de manera fascinada al escuchar al locutor decir la hora.

—... Soy Shura Montalvo y estaré acompañándolos hasta las 10:30 de la noche. 

Para ser un locutor, aquel tipo no tiene una voz alegre ni animada, pero si una voz suave y calmada, grata para los oídos de sus radioescuchas.

—Es un programa de música romántica, las personas envían su número telefónico buscando pareja o contando algunas experiencias amorosas, buscan algún consejo o algo.

—¿Y tratas de escuchar el programa para sacar números de Omegas?— pregunta la Alfa con diversión.

—No exactamente.

—Así que si tienes un interés en este programa.

—Solo me gusta escuchar música extranjera.— mintió estacionando su auto frente al condominio de Hilda.

—Si tú lo dices. Te veré mañana en la empresa, Sagitario. Gracias por traerme esta noche.— la mujer Alfa abrió la puerta y salió. —Deberías enviar tu número

—De ninguna manera.— negó rotundamente.

—Descansa.

Aioros observó a la mujer despedirlo agitando su mano en el aire. 

—Si esta noche están por salir de su casa no olviden tomar sus precauciones y tomar un paraguas, el reporte meteorológico marca un 78% de probabilidades de lluvia.

Sin acompañantes a bordo en su auto, el Alfa se da el lujo de subir el volumen a la radio para disfrutar de cada palabra que dice el locutor.

—... También es un clima perfecto para tomar una bebida caliente como un té o un café con esa persona especial.

En su imaginación trata de imaginar a esa persona en la cabina de la radio, trata de darle un rostro a aquella voz, pero le es imposible.

Cuando llega a casa diminutas gotas de agua golpean los cristales de las ventanas, cumpliendo así el pronóstico que el locutor dio en el programa de radio.
Aioros finalmente toma asiento en uno de los sofás de terciopelo de su sala, toma su teléfono celular y con ello la decisión de teclear en el navegador de internet el nombre del dueño de la voz que ha endulzado sus oídos.

La página de internet le despliega noticias que llevan el nombre del locutor que al parecer es algo famoso tanto en Grecia como en España. 
De aquellos títulos, elige el que lo lleva directamente a un sitio web donde le aparece el perfil completo del hombre.
Principalmente tiene el nombre y después una fotografía que muestra a un joven pelinegro de piel blanca y ojos de un precioso color verde. A su parecer es alguien sumamente atractivo y sobrepasa las expectativas que su imaginación intento crear. 
Desliza más sobre la información notando que el país natal de ese tipo es España, pero que reside en Grecia desde los 10 años.
Al continuar leyendo, Aioros descubre que Shura actualmente tiene 23 años y lleva 3 años trabajando en la radio, pero lo que más le interesó entre toda la información fue descubrir que el pelinegro es un Omega soltero.

¡Bendito sea el internet!

Aioros apaga la pantalla mientras sonríe de manera ladina. 

Los próximos días continúa escuchando la misma estación de radio con la diferencia de que ahora su mente puede imaginarse al hombre detrás del micrófono.

—Aquí estamos una vez más transmitiendo desde la Acrópolis de Athenas. Son las nueve de la noche con treinta y tres minutos, el clima es bastante agradable...

Aioros suspira, la voz del sujeto extrañamente le genera una agradable sensación de bienestar, es como música para sus oídos.

No es propio de un Alfa sentirse tan atraído por la voz de un Omega a menos de que el Omega en cuestión sea su destinado. El griego niega con la cabeza, no debería dejarse llevar por cuentos clásicos de fantasía.

—Tenemos un mensaje al cual le daremos lectura a continuación. "Hola, soy un Alfa de 29 años. Busco omegas o betas para pasar el rato mi número es +30 219 341 237." Bien, ese el mensaje que nos ha llegado y recuerden que si ustedes tienen alguna solicitud o desean enviar un saludo a una persona especial nuestros números están disponibles +30 219 811 109...

Una idea arriesgada cruza por la mente del Alfa que tomó su teléfono celular y marcó el número a la par que el locutor lo dictaba a su audiencia.
Bajo el volumen de su radio de pilas y espero pacientemente a que su llamada fuera atendida con éxito.

—Hola, muy buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? 

—Buenas noches.— responde con cortesía.

—Sí, ¿quién habla? 

—Un admirador secreto.

—¡Guau! ¿Tienes algún mensaje para alguien? 

El Alfa soltó un suspiro. —Por supuesto. Quiero decirle a una persona que su voz me parece maravillosa y que de alguna manera me gustaría tener una cita.

—¡Vaya! Esto es nuevo.— a través de la línea telefónica puede escuchar como el locutor por primera vez parece hablar con una sonrisa. —¿Esa persona nos escucha? 

—Por supuesto. Mi propuesta va para usted joven Shura.— el silencio reino a través del teléfono y la radio. El Omega se quedó sin palabras. —Me gusta su voz y me atrevo a invitarlo a una cita para conocernos.— sin rodeos apunta como una flecha a su objetivo.

—Yo... Me he quedado sin palabras.— dice de manera sincera y su nerviosismo se nota. 

—¿Me acepta la cita?

—Me agrada la idea, pero es algo arriesgado.

—Si estoy siendo precipitado le ruego me disculpé, no quise incomodarlo con mi invitación, de igual manera puede anotar mi número si se muestra interesado.— a pesar de estar siendo rechazado deja en el aire otra oportunidad para qué la tomé el Omega. —Ten una linda noche.— no deja que el locutor le responda simplemente cuelga.

Se siente enfadado, mayormente siempre obtiene lo que quiere no solo en el ámbito de los negocios.

—Dejemos esto de lado y continuemos con el programa.

Esas palabras lo enfurecen más. Es una ironía que fuese rechazado, sin embargo no quitará la flecha de su objetivo, no importa lo que tenga que hacer, debe encontrarse con el locutor en persona para ver si nuevamente se atreve a rechazarlo.

Sin querer seguir escuchando la voz y la música del locutor, Aioros termina apagando la radio para darse la vuelta en la cama y dormir con la cara roja del coraje.

A diferencia del Alfa, Shura aguanta la respiración un par de segundos mientras la canción que ha puesto se reproduce. En su interior trata de mantenerse tranquilo para que su equipo de producción no se dé cuenta de todo lo que ha provocado su admirador secreto en él, pero es una misión imposible.
La voz profunda y varonil le ha causado un tremendo escalofrío que se encargó de recorrer todo su cuerpo. Hay mariposas en su estómago revoloteando y haciéndole cosquillas, su corazón palpita y sus mejillas están sonrojadas.

Después de la canción sale del aire y uno de sus compañeros se encarga de reproducir los anuncios. 

—¿Ya anotaste su número?— Afrodita, el productor del programa se burla. 

—Basta, no estoy de humor para bromas.

De manera disimulada copia el número en un pequeño trozo de papel y lo guarda en el bolsillo derecho de su pantalón.

—Regresas al aire en 3 minutos. Un tiempo considerable para que pienses en tu admirador secreto.

Shura guarda silencio, realmente no es un tipo que ame hablar tanto como lo hace en su programa de radio.

—La vida privada y el trabajo no se mezclan.— sonríe intentando ocultar todo lo que ha provocado el tipo que su mente supone es un Alfa. —Es una regla de oro.

Coloca nuevamente sus audífonos sobre sus oídos para continuar su programa.

 

Los tacones de Hilda resuenan en el piso encerado de la oficina del Alfa, es increíble que haya estado una hora escuchando la razón del por qué Aioros está tan de mal humor cuando siempre llega a la oficina con una actitud optimista.

—Eres un gran idiota.

—Te juro que si no me controló, hubiera sacado la voz Alfa que llevó dentro y...

—Y serías todavía el triple de idiota.— toma asiento. —¿Por qué decidiste hacerlo de esa manera? 

—Me conoces, fue un impulso... Un estúpido impulso.

—Sagitario, siempre tan tú.— no puede evitar reírse frente al CEO. —Ni el idiota de tu hermano hizo algo similar cuando andaba cortejando a su Omega.

—Ya, no necesitas hacerme sentir peor. He perdido la cara a nivel nacional a través de un programa de radiodifusión y todo por culpa de...

—Envíale un ramo de flores a la radiodifusora, puedes escribir una nota... Trata de cortejarlo como el "admirador anónimo" o espera un mensaje suyo, si tus corazonadas son correctas, él ya debió sentir lo mismo que tú sientes al escucharlo en la radio.

—Es que...

—Esa paciencia que te caracteriza debe ser suficiente para ser paciente con este Omega, pero si realmente te encuentras desesperado por tener un encuentro "casual" con él, ve a la radiodifusora con el pretexto de que quieres poner un anuncio donde busques un empleado para la empresa o algo parecido. 

—¿Y si hago todo? 

—Sí que estás desesperado y frustrado.— sus ojos grises recorren la anatomía del Alfa que huele a árboles de pino. —Solo guarda compostura cuando lo veas en persona de lo contrario lo único que puedes obtener después de esto es una orden de restricción. 

Cuando Hilda sale de su oficina, inmediatamente llama a su secretaria para que se encargue de buscar el contacto de una de las mejores florerías dentro de la ciudad.

Aproximadamente a las 6:30 p.m en la recepción de la radiodifusora llega un gran arreglo de lirios de colores suaves con una tarjeta incluida.

—¿Son para mí?— Afrodita pregunta tomando la tarjeta en sus manos. —No, no lo son.— dice decepcionado. —Estas flores son para Shura, así que cuando llegue se las entregas, seguramente son de ese admirador secreto que tiene.— le ordena a la recepcionista.

—¿Shura tiene un admirador?— Death Mask abre la boca, sorprendido de haber escuchado el monólogo de Afrodita con June.

—Por lo que veo no escuchaste su programa el día de ayer.

—No, no lo hice.

—Resulta que le llamó un admirador secreto invitándolo a una cita que olímpicamente rechazo de manera sutil, pero deberías haberlo visto todo sonrojado sin saber qué hacer. 

Los chismes de la vida amorosa de otras personas siempre son entretenidos para Death Mask, pero era gracioso que el chisme se tratará del pulcro locutor de las 9:30 de la noche más que nada porque Shura es alguien demasiado cerrado para hablar de su vida privada. 

—¿Así que no aceptó la invitación? 

—En efecto. Ahora creo que la persona que le envío estás flores es el mismo admirador que le llamó anoche al programa... Dios, ya quiero ver si mi programa al menos logra hacer que su locutor termine emparejado. Mayormente las personas solo buscan quien caliente sus camas.

Los dos están en el pasillo vociferando los acontecimientos que han puesto a todos los trabajadores de la radiodifusora a prestar más atención al recatado y serio hombre que es Shura. 

Mientras tanto el Omega camina en círculos en su habitación con su teléfono en las manos pensando si es correcto escribirle a su extraño admirador secreto o solo tomarse un poco más de tiempo.
Al final opta por revisar de manera rápida el guion de radio para esta noche.

Dicho guion no gira más que en torno a sobrellevar un programa que solo tiene audiencia por los Alfas, Omegas y Betas que buscan pareja o solo pasar el rato.

Después de revisar algunos correos más en su e-mail, el Omega se alista para llegar a tiempo y checar que todo esté perfecto en la cabina.

A las 7:45 p.m baja de un taxi frente a un edificio alto que tiene el logotipo de la radiodifusora en la que trabaja, 109.0 FM. 

—Llegaste más temprano de lo que usualmente lo haces.— un rubio lo detiene frente a la puerta de entrada. 

El rubio no es nadie más que el tarotista Shaka de Virgo que se encarga de leer el horóscopo para las personas por la mañana y por las tardes se dedica a leer el tarot en la radio en punto de las 6:30 p.m. 
Mayormente su olor característico como Alfa se ve opacado por el olor a inciensos.

—Solo quiero checar que todo esté en orden en la cabina, eso es todo.

—Es eso o huyes de lo que tu corazón te grita.— sin pedir permiso, Shaka toma la mano derecha del Omega para realizarle una lectura. —Es momento de que te encuentres con la persona que está destinada para ti.— sus ojos azules se fijan en los verdes y después con su dedo índice traza una línea siguiendo el patrón de las líneas en la mano de Shura. —Lo ves, esta línea que es el camino de la vida tiene aquí una intersección, tu Alfa destinado llegará a ti cuando menos te lo esperes. 

—No me digas que también escuchaste mi programa anoche y ahora quieres engañarme con tus sucios trucos de charlatán.— sus cejas se fruncen.

—No soy un charlatán, solo te digo lo que veo en tu futuro. Por cierto, se me hace extraño que un Capricornio y un Sagitario sean destinados, el tarot muestra que son tan incompatibles.

—¡Oh! Eso suena a un puto a mi favor, rubio charlatán. 

—O dos a mi favor, Shura.— el Alfa hindú le da una última mirada. —Nos vemos mañana.

Shura niega con la cabeza y termina entrando a la recepción donde nota el arreglo floral que supone es un regalo para June.

—Buenas noches.— llama la atención de la Omega que habla con un desconocido. 

—Shura, aquí está tu pase.— le entrega su gafete de locutor. —Esta tarde trajeron este arreglo floral para ti.

Los ojos del Omega se abren con asombro, pero su curiosidad sobrepasa cualquier barrera y termina tomando con su mano derecha la tarjeta que está entre las flores.

"De verdad me gustaría conocerte. Me siento fascinado con el sonido de tu voz y todos los días escuchó tu programa.

Atte: A.S."

Su corazón comenzó a palpitar, el detalle de las flores era propio para comenzar un cortejo, así que el Alfa detrás de todo esto era un Alfa atrevido. 

Guardo la tarjeta. —Dejaré las flores aquí, cuando termine mi turno pasaré a recogerlas para llevarlas a mi casa.

June le sonrió y continúo haciendo su trabajo.

Shura escribió rápidamente un mensaje de texto y lo envío al número que agrego la noche anterior como "admirador desconocido".


Aioros recibió el mensaje de agradecimiento y una ubicación de un restaurante en una zona muy transitada. Shura parecía ser el tipo de Omega desconfiado.

—¿Cerraste el trato, hermano?— Aioria pregunto interesado pues todo lo que sucediera con la inmobiliaria le era de gran interés.

—No, es algo mejor.— dijo dejando su teléfono de lado. —Conseguí una cita con alguien que me interesa.

—Finalmente encontraste a alguien digno de tu atención.

—Quizá hasta sea mi destinado.

—¿Cómo lo sabes?

Con una sonrisa contesta con simpleza. —Por su voz.

Aioria se ríe. —Por favor Aioros, no te creas el príncipe Erick de Disney enamorándose de Ariel solo porque le gustó su voz al escucharla cantar.

—Nada de eso, Aioria.— niega con la cabeza. —Solo es un presentimiento que tengo y es que cada vez que escuchó su programa de radio su voz me transmite una calma que todos los problemas que tengo que manejar desaparecen.

—¿Sigues escuchando la radio?... Aioros eso es tan anticuado.

—Anticuado y todo, pero eso me llevará a conocer a un lindo Omega hoy. Por lo que queda cancelada nuestra charla de hermanos en el casino. 

—Pero Aioros...


A diferencia de todas las noches anteriores, el programa de Shura consigue una mayor audiencia colocando a la radiodifusora como la más escuchada.
Tal parece que el público deseaba saber que pasaría entre el admirador secreto y su locutor estrella.

Shura hubiera deseado poder ir a festejar los altos números de su audiencia con el productor y los directores de sonido del programa, pero en cambio está en su restaurante favorito esperando a su "cita".
La paciencia no es su virtud, así que con tres minutos de retraso del Alfa han sido suficientes para llevarlo a pensar si hizo bien en aceptar la cita o no.

Sus manos sudan y la ansiedad incrementa, bebé un poco de agua queriendo aligerar sus síntomas.

—¡Buenas noches!, Lamento haberlo hecho esperar.— Aioros aparece con una gran sonrisa.

Los ojos de Shura dejan de contemplar el blanco mantel de la mesa redonda para ver al recién llegado. 

La piel canela, ojos aguamarina, sonrisa encantadora y rizos castaños son suficientes para dejarlo embelesado. La simple presencia del Alfa lo intimida y todas sus medidas de autodefensa se extinguen al sentir el cálido olor a maderos frescos.

Por educación se pone de pie para darle un cordial saludo. —¿Usted es...?

—Aioros Sagitario.— hizo un ademán para que el Omega volviera a sentarse.

—Creo que hablar de mí estaría de más, supongo que a estas alturas usted ya sabe exactamente quién soy yo.

—Tiene razón, pero desconozco sus gustos y otros detalles que no son su nombre o su profesión. 

Las mariposas volvieron a molestarlo y un rubor natural apareció en sus mejillas. El Alfa se sintió gustoso de ver lo que han causado sus palabras.

—Lo sientes, ¿no es así? 

—¿A qué se refiere?— Shura no quiere precipitarse y a responder una pregunta que podría tener varios contextos ocultos.

—Debes saber que un Alfa no se siente atraído por la voz de cualquier Omega... 

—Es sobre eso.— titubea. —Por supuesto que lo sé, pero no quisiera estar con un Alfa solo porque se supone es mi destinado.

—Por eso quiero conocerte, si hay algo de química entre nosotros... Podemos pasar a la parte del cortejo.

El leve aroma a miel es captado por el Alfa.

—¿Por qué su atrevimiento de enviarme flores a la radiodifusora?

Aioros bajaría la misma luna del cielo nocturno con tal de escuchar esa voz todos los días, pero no como parte de la audiencia de un programa de radio.

—Quería dejar mis intenciones claras.

—Agradezco que lo hiciera porque ese detalle me hizo tomar la decisión de citarlo aquí.


La cena avanza en un ambiente agradable donde Shura se despoja de varias de sus inseguridades e incluso llega a llamar al Alfa por su nombre.

—¿Por qué siendo tan joven te dedicas a conducir un programa de radio? 

Shura suspira. —Estudio periodismo, el dueño de la radiodifusora es el padre de un conocido mío, así que me dejó probar suerte en un programa de radio que ocupaba a un locutor joven para atraer a un público juvenil, pero como sabrás en dicho programa solo envían mensajes para pasar el rato. 

—Perdió un poco el sentido romántico que se le quería dar en un principio, pero supongo que para todos tus radioescuchas es bueno escuchar tu voz antes de dormir.

—Algo así. De hecho hoy el programa logró tener una audiencia bastante alta que superó a cualquier otra estación. 

—Deberías estar celebrando esto con tu equipo y en cambio estás aquí conmigo. Yo...

Shura se toma el atrevimiento de tocar la mano del Alfa que descansa sobre la mesa. —Descuida.— su voz parece ser un calmante natural para el Alfa.

—¡Felicidades!

—Gracias. 

Al terminar su cena concretan una próxima cita para seguir conociéndose mejor.

Al salir del restaurante, un pequeño niño llora desconsolado y bajo la atenta mirada del Alfa, el Omega se acerca al niño tratando de ayudarlo.

—Dice que perdió de vista a su mamá y que ahora ya no la encuentra.— Shura carga en brazos al pequeño niño. —Puedes irte a casa Aioros, yo me quedaré con este pequeño hasta que su madre aparezca.

Aioros niega. —De ninguna manera, prefiero esperar contigo.

—Recuerda que aún no somos nada, no tienes que comportarte de manera territorial.— golpe bajo.

El Alfa interior quiere salir a toda costa para amedrentar lo que puede interpretarse como rebeldía de SU OMEGA, pero el siguiente acto hace que ese instinto cambien por uno diferente.

Shura usa su voz calmada para aminorar los llantos del pequeño que tiene en brazos. —Todo estará bien.

Aioros casi puede jurar que esa voz es la voz protectora que caracteriza a todo Omega bajo ciertas circunstancias.
El Alfa mentalmente hace una nota mental que debe conquistar al Omega sin importarle si tiene que poner todo el mundo a sus pies, el destino y el mismo quiere que ese lindo Omega sea el dueño de su corazón y quien lleve en su vientre a todos sus cachorros.

—Jacob, te dije que no te apartaras de mi lado.— dice una Omega castaña con una voz preocupada y el niño de 4 años estira sus manitas en dirección a su madre. —¿Les causó alguna molestia?— un tanto apenada dirige su mirada hacia ambos hombres.

—Ninguna, pero tenga más cuidado con su pequeño la próxima vez.— Shura revuelve los cabellos negros del cachorro.

 

 


Dos años después.

Shura suspira, es su primer mes de embarazo y no puede evitar sentirse tan mal. Hoy es su último día dentro de la cabina hasta que de a luz a su primer cachorrito.

—Yo te dije que encontrarías a tu destinado y mírate ahora... Estás esperando su primer cachorro.— Shaka no puede omitir restregarle a su compañero que no es un charlatán como solía llamarle.

—Si, Shaka lo admito. Eres un hombre tan sabio, Aioros resultó no solo ser Sagitario en su apellido, también su horóscopo lo es, pero te equivocaste al decir que un Sagitario no es compatible con un Capricornio, nosotros nos llevamos tan bien.

Su vientre todavía no crece, pero puede sentir esa pequeña semilla crecer dentro de él.

—Buenas noches tengan todos ustedes, como sabrán esta es mi última noche siendo el locutor de este programa, así que les agradezco todo su apoyo a lo largo de estos cinco años. El clima es algo frío, así que si van a salir procuren abrigarse para evitar resfriados.

Aioros puede disfrutar del programa en vivo, detrás de la ventanilla de cristal puede ver cada movimiento y gesticulación de Shura. Por dentro también siente una pequeña desolación de que su locutor estrella tenga que alejarse de los micrófonos de la radio debido a su embarazo.

—Nunca voy a olvidar que gracias a este programa yo mismo pude encontrar al amor de mi vida y al padre de mi primer cachorro.— la audiencia puede saltar de alegría al escuchar sus palabras.  
Compartir su felicidad con las personas que le abrieron las puertas a través de sus radios es lo menos que puede hacer. —Así es, me retiro de la radio por el hecho de que estoy en espera de mi primer cachorro. 

Los mensajes de felicitaciones no paran de llegar a cabina, tal y como paso el día que anuncio su compromiso con el Alfa.

Termina el programa con lágrimas en los ojos y sale a abrazar directamente al Alfa tonto que un día llamó a su programa de radio para invitarlo a salir. 

—Puedes desahogarte libremente, mi Omega.— Aioros corresponde su abrazo. —Por eso voy al gimnasio para que tengas unos brazos fuertes en los que llorar.— bromea. —Pero si lo deseas de ahora en adelante puedo estar a tu lado todo el tiempo que quieras para consentirte a lo largo del embarazo. 

Shura lleva con orgullo la marca de su Alfa.

—Aunque debo decir que tus radioescuchas van a envidiarme demasiado, seré una de las pocas personas privilegiadas que pueda seguir escuchando tu preciosa voz.— con delicadeza toma el mentón del Omega, aparta las lágrimas y lo besa frente a todo el equipo de producción que aplaude con alegría.

 

— • Fin • —

 

Notes:

Ame escribir este OS y es que desde hace tiempo quería escribir sobre un locutor de radio y cosas así.

Imaginarme a Shura como locutor y que Aioros fuera su fiel radioescucha fue lo mejor que me pasó por la mente, literalmente se escribieron solitos.

Espero les haya gustado mucho este OS tanto como a mi.

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