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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-12-04
Words:
1,581
Chapters:
1/1
Kudos:
136
Bookmarks:
6
Hits:
1,182

Platos de Cerámica

Summary:

La mamá Fernández visita a su hijo a su departamento, que comparte con su compañero de universidad.

☆♡☆

NO ME DEJA AGREGAR TAGS EN EL CELU ASI Q LO ACLARO ACA, aparecen algunos de la scaloneta pero no son mencionados, solo hacen presencia.

También subido a wattpad (@fideosscontucoo)

Notes:

quiero dejar en claro que solo escribi un fanfic en mi vida asi que no prometo que este sea Literatura🚬 pero me gusto mucho hacerlo, espero que a ustedes también

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Por fin había terminado la época de exámenes finales, un Enzo muy feliz festejaba tomando unas birras con sus amigos en el balcón de su departamento. Tan solo le quedaba un año para terminar la carrera de profesorado de Educación Física. Hicieron un brindis entre todos, chocando latas y botellas y salpicando un poco de su contenido.

 

El ruido de la puerta abriéndose alertó al bonaerense, pero se calmó al ver que era ni más ni menos que su compañero de cuarto, Julián. Se levantó y caminó unos pasos hasta el recién llegado.

 

-¿Qué onda, arañita? ¿Cómo te fue?- Le dió un beso en el cachete en forma de saludo como era costumbre.

 

-Holaa, bien por suerte, pude aprobarlas todas con nueve y diez.- Respondió el cordobes un poco agitado por tener que subir las escaleras con el calor que hacía.

 

-¡Ooooaaaa campeón!- Enzo lo abrazo con un brazo sobre los hombros y le sacudió el pelo cariñosamente. Ambos sonrieron. - Anda al balcón que estamos con los pibes festejando, yo te preparo un fernet y voy.-

 

El mayor le hizo caso y fue con el resto de amigos, a algunos los conocia mas que a otros, todavia era nuevo dentro del grupo de amigos de Enzo por lo que le costaba soltarse del todo.

 

Pasaron la tarde hablando de cosas triviales todos juntos, hasta que se hizo de noche y se tuvieron que de a poco ir cada uno a su casa. Ya eran las 11 de la noche, por lo que los dos inquilinos ordenaron su hogar hasta quedar satisfechos.

 

Minutos después, ambos se encontraban sentados en el sillón del living, Enzo jugando a The Last Of Us mientras Julián lo observaba, con su cabeza apoyada en el hombro del otro.

 

-Gordo, me olvides de decirte. Mañana al mediodía viene mi vieja a almorzar y pasar la tarde, espero que no te joda.- Habló Enzo con su vista fija en el televisor, pero mirandolo de reojo unas dos veces mientras le contaba.

 

-Mmh, no... No me jode, es más que bienvenida.- Le respondió entre susurros el cordobés ya casi dormido por completo en el lugar. Enzo suena y sigue jugando. No duro mucho, aprovechó que estaba por perder y guardó su progreso, con cuidado de no despertar a su compañero, se levantó en busca de una manta. Volvió al sillón y tapó a un Julián que ya estaba en el quinto sueño. Le dió un beso en la frente y se giró rumbo a su habitación.

 

 

☆♡☆

 

Al día siguiente, Enzo se levantó alrededor de las 10:30 de la mañana, para poder organizar todo con tiempo. Pensó que Julián se había despertado en el medio de la noche, porque no se encontraba más en el sillón pero la puerta de su habitación estaba cerrada, por lo que supuso que en mitad de la noche se despertó y fue a dormir a su querida cama. Se hizo un café y unas tostadas con mermelada, desayuno simple y ligero porque todavía se tenía que bañar y tenía que caminar hasta el local de pastas para comprar fideos y la salsa que iba a cocinar.

 

Cuando volvió de las compras a eso de las 11:45, se encontró con un Julián recién despierto sentado en la isla de la cocina desayunando.

 

-Buen día dormilon, ¡no te llenes, eh! Que en un rato comemos.- Julián murmuró un "bueno" en respuesta con una sonrisa perezosa en el rostro. Enzo puso música, rock nacional para ser más específico, y se puso a organizar y cocinar todo lo necesario. Era una lista de reproducción que ambos habían hecho con canciones patriotas que les gustaban. Cuando Julián ya estaba más despierto y bañado, ayudó a Enzo organizando la mesa con las cosas correspondientes.

 

Justo cuando las pastas y la salsa estaban listas, la madre de Fernández tocó el timbre, por lo que Julián bajó a abrirle. En cuanto el cordobés volvió al departamento pero ahora acompañado, la recién llegada saludó emocionada a su hijo.

 

-¡Ay, Jeremías! Hace cuanto no te veo, estas enorme hijito.- La mujer le agarró la cara de ambos lados y le llenó la cara de besos, Enzo avergonzado de que su compañero lo vea así, trató de salir lo más rápido que pudo del agarre de su madre.

 

-Hola ma, yo también te quiero, pero no me digas así, sabes que no me gusta.- Chistó el menor de los tres.

 

-Pero si es un nombre hermoso, no te lo puse al pedo.- Refutó la recién llegada. -No me dijiste que compartias departamento con alguien tan bonito, me sorprendí cuando lo vi saludandome.- Julián se puso colorado gracias al halago, a Enzo le pareció tierna y graciosa la reacción de este.

 

No supo que responder al comentario de su madre, por lo que decidió ignorarlo. -Veni sentate, que justo que llegaste termine de cocinar.-

 

Se la pasaban poniendose al día con sus vidas, Julián no sentía que podía aportar mucho a la conversación, pero escuchaba atentamente y tiraba algún que otro comentario cuando podía, pero lo tímido no se le fue muy fácil. La mayor con intenciones de no dejarlo de lado, le contó algunas anécdotas de Enzo cuando este era más pequeño, haciendo que se avergonzara muchisimo por lo que contaba su madre. El cordobés se estallaba de la risa y le dedicaba algunas miradas de asombro a su amigo cuando se sorprende por lo que la mujer contaba.

 

El tiempo pasó tan rápido que entre toda la charla y los compañeros que se habían tomado acompañados por una torta que trajo la invitada, se hizo el horario de despedida. Antes de irse, la mujer pasó al baño del hogar. Para cuando volvió, Julián la despidió con una gran sonrisa y un abrazo, halagandole el postre que había traído. En el corto camino a la puerta del edificio, Enzo aprovecho para aclararle a su madre ese asunto.

 

-Che ma, se lo que estás pensando, pero no estoy saliendo con Julián-

 

-Yo nunca dije nada- Se defendió rápidamente. -¿Por qué supones que pienso eso?-

 

-Porque te conozco y siempre que salía con alguien me mirabas como nos miraste hoy, pero desde ya te aclaro que no es lo que crees.-

 

-Bueno... Si vos lo decis hijo.- El bonaerense le abrió la puerta y se saludaron con un beso en el cachete y un fuerte abrazo. -Te amo, cuidate y no te olvides de escribirme cuando te acuerdes.-

 

-Yo también te amo, avisame cuando llegues.- Agitó su mano saludandola, y cuando arrancó el auto entró nuevamente al edificio y volvió a su piso.

 

 

☆♡☆

 

Había pasado una semana desde la visita de la madre de Fernández, los dos muchachos estaban sentados en el sillón del hogar mirando el partido de River, porque ambos eran del mismo equipo.

 

-Eu Enzu- Llamó la atención del contrario. -Yo no le quiero echar la culpa a tu vieja ni nada, pero es raro que desde que se fue no aparece ni un plato. ¿No le podes preguntar?-

 

Enzo lo miró curioso. -Mmh, tenes razón. Aprovecho ahora que terminó el primer tiempo y la llamo.- Julián de dió una respuesta afirmativa (oki) en forma de murmuro. Enzo se levantó y mientras caminaba en círculos por el living del hogar, le mando mensajes a su madre preguntando si la podía llamar, segundos después este le dijo que sí, por lo que presionó el botón con forma de teléfono al lado de su contacto y Espero que le atiendan.

 

Unos momentos después, la señora contestó. -Hola hijo, ¿paso algo?-

 

-Hola mamá, tenía una consulta que hacerte. No estoy diciendo que vos te llevaste nuestros platos de cerámica, pero desde que te fuiste que no aparecen. ¿Los tenes vos?-

 

Enzo pudo escuchar una risa desde el otro lado, dejándolo confundido. -Jeremias, yo no estoy diciendo que estás en algo con tu amigo con el que vivis, pero tampoco estoy diciendo que no lo estes. Si no fuera así y tu supuesto amigo durmiera en su cama, se habría dado cuenta de que los platos estaban debajo de su almohada.-

 

Enzo estaba en shock, muy sorprendido y más confundido aún, pero sobre todo colorado. Tardó unos segundos en responder mientras procesaba toda la información. -¿Qué?¿En qué momento los pusiste ahi?- Julián se giró en su dirección, curioso por la frase de su amigo, sin tener idea de lo que le había dicho su madre.

 

-Antes de irme, pase para el baño, como vos estabas tan distraido charlando con esa cara de enamorado que tenes con tu "amiguito", que no te diste cuenta que pase para su habitación y los escondí ahí.- Dijo como si nada su madre, Enzo sabia por su tono de voz que estaba sonriendo satisfecha. -Me alegra por vos mi amor, la próxima no seas tan obvia si me quieres ocultar algo. Aunque dudo que puedas, porque te conozco tanto que se cuando y como mentis. Besitos para vos y Julián.- Finalizó la llamada.

 

Julián se acercó y le frotó la espalda, tratando de sacarlo del transe en el que se encontraba el menor. -¿Qué paso?¿Al final sabe dónde están?-

 

Enzo reaccionó y se aclaró la garganta. -Abajo de tu almohada.- La cara de Julián se transformó de una curiosa a en una muy chistosa en tan solo unos pocos segundos, porque sus reacciones de sorpresa, vergüenza y confusión estaban fusionadas. Ambos se dirigieron a la habitación del susodicho y al levantar la almohada vieron los seis platos de cerámica intactos.

Notes:

espero les haya gustado, comenten y dejen kudos porfa :3