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Día 4: Instintos.

Summary:

Cuando Beelzebub notó que los instintos de Satanás iban en dirección a enamorar a Nikola supo que debía pararle, pero no contó con que Nikola desarrollaría sentimientos por su otra personalidad.

Notes:

Día 4 del Omegacember de Es de Fanfics

Beelzebub y Satanás actúan como entes separados, la cuestión es que Beelzebub no puede evitar caer por el interés de Satanás.

Amo este ship porque puede tener muchas versiones con los mismos dos personajes, en realidad amo el trío Satan/Nikola/Beelzebub. Algunos de los días también tendrán a este trío como protagonistas hehe

Work Text:

Si hay algo que Beelzebub sabía, era que Satanás podía considerarse un mundo aparte.

Su otra personalidad, cuyo comportamiento podía ser en extremo irracional por su naturaleza cínica, era el tipo de alfa que buscaba provocar la desgracia ajena con tal de arruinar la vida de Beelzebub. Ya lo había demostrado una vez al acabar con los que en su momento consideró sus mejores amigos, así que, cómo de costumbre, no tenía la intención de averiguar cuán desalmado podría ser la encarnación del mal con las personas que causaban felicidad a su alma.

Pero, incluso sí todo sonaba como un chiste de mal gusto, había descubierto que Satanás tenía favoritismo con algunas personas. Nikola era el primero que se le venía a la mente.

Las primeras veces había notado que su otra personalidad buscaba fervientemente el contacto físico con el omega, en ocasiones se recostaba cerca suyo para mirar de cerca lo que hacía y se relajaba con el olor tan característico que poseía Nikola, que podía llamarse como una fusión entre caramelo salado y miel, y le obligaba de una manera inhumana a dejarse acariciar por el humano.

Nikola había llamado a eso su pequeño experimento para determinar cuánta maldad podría tener la conciencia del mal encarnado, había terminado por aceptar elogiar a Satanás cada vez que hacía algo bueno por los demás y acariciarle la cabeza como si estuviera reconfortando a un gato mezquino en busca de cariño. Beelzebub ya había perdido la cuenta de cuántas veces había despertado de la posesión encontrándose recostado en el regazo de Nikola, y, por si no fuera poco, también había notado que sus propios instintos habían comenzado a fallar cada vez que se encontraba con el científico.

Quería suponer, como una manera de salvar el poco orgullo que le quedaba, que la conciencia de Satanás estaba provocando cambios irracionales en su mente. Era poco probable que Satanás de verdad tuviera sentimientos por el omega, porque, de ser así el caso, no podía ver una explicación razonable para tales comportamientos. Satanás no era un alfa dócil, pero por algún extraño motivo se comportaba como un cachorro mimado en la presencia de Nikola Tesla.

—¿De verdad no te molesta que él esté haciendo todo esto?—preguntó cuándo hubo recuperado el control sobre su cuerpo, en esa ocasión Nikola le había dado un dulce como recompensa a Satanás y, cuándo estuvo satisfecho con los elogios, Beelzebub había vuelto en sí. El humano sonrió dulcemente haciendo una seña con la mano para restarle importancia.

—Para nada. Me alegra ser de ayuda en esto de controlar a Satanás—Nikola no se veía consternado, ni siquiera parecía que estuviera mintiendo, sin embargo, Beelzebub no podía entender el porqué de su razonamiento. Ningún omega dejaría que un alfa se le pegara de tal manera si es que quería encontrar pareja en un futuro, Nikola no era el tipo de omega que pensara en formar una relación con alguien de todas maneras, pero era sentido de auto conservación básico.

—¿No temes que todos se alejen de ti por esto?— había notado que incluso Edison ya no se le acercaba, ¿De verdad eso no le fastidiaba? Poco a poco se estaba quedando sin amigos en los cuales confiar. Satanás estaba acabando con las habilidades sociales de Tesla y, aunque Nikola fuera una persona diferente a las demás, eso no quería decir que no deseara compartir su vida con otra persona—. Hace tiempo que no te reúnes con tus amigos científicos, sé que quieres ayudar, pero Satanás no es...

—Sé que no es la mejor opción de todas, pero de verdad no me molesta—Beelzebub frunció el ceño cómo sí escuchar eso le doliera, no entendía como alguien podía preferir la compañía de su otro yo a la de personas normales—.Satanás es lindo cuando se lo propone—Nikola soltó una risa suave al recordar un momento del que Beelzebub no tenía conocimiento. ¿Eso que olía eran feromonas de felicidad? Los omegas no tendían a hacer eso a no ser que...

—¿Te gusta Satanás?—preguntó sin poder callarse, Nikola volteó la cabeza ignorando la pregunta, pero Beelzebub no dejó de notar que un leve sonrojo había adornado sus mejillas. Los sentimientos humanos eran tan complejos como la vida misma, sin embargo, esto estaba yendo demasiado lejos. ¿Por qué de repente se sentía molesto de que Tesla tuviera tales emociones en su interior? —. Él no es un buen sujeto, ha acabado con muchas cosas que amo y, por más que se comporte bien contigo, temo que en algún momento él...

—No sería ni la primera ni la segunda vez que muero, así que no me preocupa.

Beelzebub suspiró entendiendo que la sensación de enojo que sentía no se iría tan a la ligera.

—Satanás no es la pareja correcta, ni siquiera debería ser una opción.

—¿En serio? Entonces... ¿Por qué hueles tan feliz?

¿De verdad estaba soltando feromonas agradables por la confesión de Nikola?

No podía ser posible. Al parecer los instintos de Satanás habían acaparado toda su mente, ¿De verdad su otra mitad había caído por una persona?

Beelzebub chasqueó la lengua ignorando que su pecho estaba calentándose por el regocijo, los instintos de Satanás eran algo a lo que no estaba acostumbrado, pero, incluso si debía poner más de sí para encerrar a su otra mitad en lo profundo de su mente, lo haría por el bienestar de su amigo. Satanás no era un alfa común así que no debía permitirle hacer lo que quisiera.

Volvió a mirar a Nikola, una añoranza muda se veía en sus ojos verdes. Verle así le provocó una emoción espantosa en el corazón, un omega enamorado era algo con lo que no quería lidiar, no cuando los sentimientos eran dirigidos al causante de todas sus desgracias. Nikola merecía más que un alfa peligroso e indomable con el que la amenaza de muerte sería el pan del día a día.

Su corazón dio un vuelco al imaginar una escena donde Nikola sufriera el mismo destino que sus amigos, el recuerdo de haber matado con sus propias manos a cada uno de sus compañeros le ponía de mal humor, el humano no debía vivir ese destino. Porque, incluso si ya había muerto una vez por su causa, Nikola Tesla merecía una vida plena al lado de alguien que si lo protegiera como debía. Beelzebub se dio cuenta que ahora no podía distinguir si quería que se fuera con alguien mejor o él quería ser ese alguien.

Beelzebub suspiró.

Satanás nunca sería la opción correcta, pero... ¿Nikola si la sería?

 

 

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