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Día 5: Colmillos

Summary:

Satanás tiene un interés inusual en el omega científico, Beelzebub, pese a todo, no puede evitar sentir lo mismo. El problema era que Nikola no deseaba aceptar los cortejos de ninguno de los dos, ni siquiera mostrarle los colmillos parecía servir.

Notes:

Día 5 del Omegacember de Es de Fanfics

Algo de amor no correspondido porque eso también es una forma de sufrir.

Work Text:

Gran parte del autocontrol de Beelzebub se había ido en el momento en que aceptó a Satanás como una parte de sí mismo que no debía ocultar.

Estaba acostumbrado a muchas cosas, últimamente Satanás tendía a comportarse en extremo calmado cuándo tomaba el control incluso si Beelzebub se encontraba con una sensación de felicidad. Podía suponer que eso se debía a los experimentos que Nikola había hecho consigo, el omega, como el buen científico loco que era, se había propuesto a darle a Beelzebub una forma de controlar a su otra personalidad sin temer en lo que podría pasar. Y debía decir que, al final de una u otra manera, había logrado estar más tranquilo a su lado.

Al principio, Satanás solo actuaba de manera brusca alrededor de los demás y volvía a lo profundo de su mente en cuanto notaba que Beelzebub no haría nada para pararle, en parte, agradecía ese actuar reciente, pero, en las últimas ocasiones en que Satanás había tomado el control, todo había terminado de tan mala manera que ahora el que se encontraba luchando por salir a la superficie era Beelzebub.

No sabía por qué, aunque según las palabras de Qin la idea más simple era que Nikola había domesticado al señor del infierno a pesar de que eso se oyera ridículo, pero Satanás había comenzado a comportarse de una manera tan extraña que más de uno se había preocupado por la salud mental de su recipiente. Era curioso que el motivo de la preocupación de todos era que Satanás no hacía lo que se suponía era el motivo de su existencia, ¿No era extraño que no hubiera matado a nadie en esos días de calma?

Las primeras veces solo había buscado una palmada en la cabeza de parte de Nikola, poniendo como excusa que se había comportado bien y que merecía algún tipo de recompensa por sus buenas acciones. Por supuesto que Nikola jamás se negaría a la petición de uno de sus mejores experimentos, pero todo había escalado de tal manera que en esos momentos el dios se veía tan cansado por lo que Satanás estaba provocando en su sistema que no deseaba que se comportara bien sino que fuera normal. El significado detrás de eso era lo que le preocupaba.

Ese tipo de domesticación de la que todos hablaban no era más que una forma simple de llamar al interés que un alfa sentía por un omega que veía como un posible compañero. Satanás estaba cautivado incluso si eso sonaba absurdo al decirlo en voz alta, buscaba la mínima excusa para tener contacto físico con el inventor y luego desaparecía sin importarle la cantidad de pensamientos que acomplejaban a Beelzebub al enterarse de lo que su otra mitad había hecho en su ausencia.

Y eso es lo que nos llevaba al día de hoy, dónde un muy hablador Satanás había logrado sacarle de sus casillas.

Los alfas por naturaleza cortejaban de una manera en específico dependiendo de su estatus social, los dioses por su parte siempre intentaban demostrar sus mejores cualidades ante sus intereses amorosos, cosas como llevarle ofrendas, proveerle de seguridad o, como en este caso, demostrarle al omega de su interés cuán buenas eran sus cualidades físicas para ser tomados en cuenta.

Cosas como enseñar los colmillos era una muestra de interés de parte de un alfa que creía tener el suficiente atractivo físico para cautivar a cualquiera. Y al parecer Satanás era tan desvergonzado como para usar un cuerpo, que en primera instancia no era totalmente suyo, para hacer alarde de su buena presencia ante un humano que no parecía interesado.

Y justamente ese era el principal problema. Satanás ni siquiera había considerado la posibilidad de no ser del agrado de Nikola.

Según lo que le había contado Hades cuándo había vuelto en sí, Nikola Tesla, en su perspicaz personalidad, había terminado por decir qué hacer ese tipo de cosas con alguien como él no era adecuado, que las cosas podían malinterpretarse y que de todas maneras él no estaba dispuesto a iniciar una relación con nadie por su compromiso con la ciencia.

Beelzebub intentó burlarse de los malos resultados que había obtenido su otra mitad, quería hacerlo con todas sus fuerzas para demostrarle a Satanás que no siempre podía obtener lo que quería, pero a pesar de que sonaba espeluznante, Beelzebub no se vio con ganas de romper la burbuja derrotada de Satanás por los propios sentimientos que habían destruido su malévolo corazón.

Nikola Tesla era un grandísimo tonto, no obstante, a pesar del rechazo Beelzebub no podía verlo con malos ojos.

Porque, muy en el fondo de su atolondrada mente, el dios entendía el mal humor de Satanás por las esperanzas frustradas.

Nikola Tesla era un alma libre que no deseaba atarse a lo mundano de una relación de pareja, los experimentos eran su vida y él, como el autoproclamado omega inconquistable qué era, jamás pondría en juego la seguridad de sus inventos por cosas como el amor.

Pero, aún así no podía negar que eso le dolía.

Lo que significaba, con todo su pesar, que Satanás le había contagiado su gusto por el omega de ojos verdes. Él también había caído preso de sus encantos.

¿Podía ser la vida más frustrante? Beelzebub lo dudaba.

 

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