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Nikola miró de reojo a los dioses en la habitación, Qin estaba a su lado sin prestarle atención a los experimentos que hacía Tesla. La verdad es que ninguno le estaba prestando atención a la labor del científico, sino que, de la manera más inhumana que podían, estaban ensimismados escuchando la conversación entre sus parejas.
De acuerdo, Beelzebub y Hades se llevaban muy bien, eran algo así como un protegido y su protector, llevaban gran parte de su eternidad conociéndose así que era normal verlos hablar con tanta familiaridad sin necesidad de tener un tema de conversación.
El problema era que, por algún extraño motivo, Nikola no se sentía feliz de verlos interactuar demasiado, cosas como que sus instintos de omega se veían amenazados por la presencia de otro alfa rondando las cercanías de su pareja. E incluso Nikola estaba seguro de que Qin tampoco estaba muy alegre con la amistad de ambos alfas.
Tesla era un omega tranquilo, durante su primera vida no necesitó relacionarse con muchos posibles candidatos para ser su pareja por su propio empeño en desarrollar sus conocimientos al máximo, pero no podía evitar sentirse receloso cuando, luego de haber aceptado sus sentimientos y de haber comenzado una relación el dios de cabellos negros, su pareja se encontraba más en confianza con otro que no fuera él. Nikola no podía considerarse como alguien celoso, pero, teniendo en cuenta que más de una vez el propio emperador chino le había insinuado que no le gustaba ver a los dos amigos tan juntos por algo acerca de su sexto sentido, Tesla no podía sentirse tranquilo con todo el asunto.
Al parecer ellos estaban hablando sobre temas de dioses, juraría que habían mencionado algo sobre el cuidado del inframundo. Nikola quería pensar que solo hablaban de trabajo, sin embargo el olor molesto de Qin no le garantizaba mantenerse neutral. Qin estaba a punto de cometer una locura, Tesla no sabía si quería pararlo.
Nikola respiró intentando apaciguar sus cambiantes emociones, no debía dejarse llevar por la irracionalidad de Qin si quería conservar su dignidad, pero, a decir verdad, su propio aroma comenzó a ponerse un poco picante, Beelzebub solo admiraba a Hades, pero... ¿Qué pasaría si algo más llegaba a surgir entre ellos?
—No me gusta lo que estoy viendo—dijo el emperador soltando el aire que retenían sus pulmones como una especie de suspiro en el que demostraba que su sangre estaba hirviendo del coraje, Nikola quiso continuar con el experimento que tenía entre manos, pero sabía que no podría concentrarse del todo en él—. No quiero ser el tipo de omega tóxico que arruina las amistades de su pareja pero...
—Te sientes intranquilo—susurró Nikola sabiendo que los dioses estaban demasiado entretenidos entre ellos como para prestarles atención, su mente gruñó en respuesta a ese pensamiento. Tesla no era la persona más adecuada para hablarle sobre comportamientos sociales, sin embargo suponía que alguien debía ser la voz de la razón en esa situación y obviamente Qin estaba lejos de serlo—. Es completamente entendible, pero creo que deberías calmar tus feromonas, tu olor está empezando a...
Y de repente observó cómo Hades abrazaba a su alfa, si no fuera porque Nikola lo conocía demasiado bien juraría que le estaba coqueteando y que Beelzebub estaba encantado con los intentos del señor del inframundo. Quiso echarle la culpa a las feromonas irritadas de Qin, pero él sabía muy en su interior que todo se debía a sus ganas de marcar su territorio. Nikola, en cuanto menos se hubo dado cuenta, ya se encontraba al lado de ambos dioses sonriendo con una calma impresionante para alguien como él.
—¿Puedo robártelo un momento? —preguntó sin esperar una respuesta, poco le importaba lo que dijera Hades, Qin tendría que ocuparse de él si no quería que empezara una pelea. Las emociones eran palpables y Hades, sin necesidad de responder, entendió el mensaje.
"Aléjate de mi alfa".
Más que sentirse ofendido el señor del inframundo se encontró entretenido con la situación de ver a un Nikola Tesla celoso, aunque no pudo evitar sentir un escalofrío al ver la mirada de su propia pareja.
Ambos omegas estaban enojados y calmarlos no sería nada sencillo.
¿Donde se habían metido?
