Chapter Text
"Podríamos robar tiempo
Sólo por un día
Podemos ser héroes, por siempre y para siempre
¿Qué dices?"
(Héroes-Peter Gabriel)
La alarma suena y estos dos niños estudiantes en La Academia de la Flota Estelar ubicada en la Tierra, despiertan para comenzar la habitual rutina que siguen desde el primer día que ingresan.
Lan Zhan se levanta de la cama, toma sus artículos de baño que mantiene ordenados en una canasta al lado de su escritorio, y se dirige a las duchas comunales. Como siempre es uno de los primeros en llegar y le gusta así. Menos ruido y compañeros a los que tolerar.
Diez minutos después, regresa a su habitación, que ya está arreglada nuevamente gracias a los sints (1) de limpieza; seca su largo cabello, se viste con su uniforme de pantalones grises, camisa blanca y chaqueta roja que lo señalan como estudiante, y se dirige al comedor para obtener su desayuno.
No come allí junto a sus compañeros. Son demasiado ruidosos y hablan sobre cómo se convertirán en tripulantes de alguna nave, o se quejarían de las indicaciones de sus madres. Lan Zhan prefiere pedir su comida al replicador, tomar su bandeja, y regresar a su habitación para comer en silencio como lo hacia en casa.
Ni bien se sienta en el suelo para desayunar, la notificación de una llamada suena en el comunicador sobre su escritorio. El pequeño aparato suena, una pequeña luz roja comienza a titilar, mientras el pecho del muchacho se aprieta llenándolo de frustración y dolor. Su núcleo es inestable lejos de casa, todavía era joven para poder controlarlo a pesar del entrenamientos de sus profesores. En Gusu podría llevar la cinta de su clan, pero su educación estaba retrasada.
Parpadea para alejar las lagrimas de rabia y respira profundamente como su entrenador vulcano (2) le enseñó. Sin embargo, esas técnicas de meditación poco hacen para calmar su efervescente ánimo. A veces, deseaba poder ser como ellos, anhelaba la paz que implicaba no sentir absolutamente nada.
Dándose por vencido, se pone de pie para acercarse al escritorio. Extiende su mano sobre el aparato y de inmediato una pantalla holográfica se extiende frente a él con un anuncio que dice:
"Solicitud de videollamada proveniente de: Estación Marciana"
Lan Zhan suspira con pesar. La esperanza de que fuera su tío Lan Qiren muere al ver de donde proviene la llamada. Sabe que el aparato no dejara de sonar hasta que conteste, por lo que presiona "Aceptar" en la pantalla.
De inmediato el rostro sonriente de su padre y el apenado de su hermano llenan la pantalla.
Ver a su hermano lo hace sentir un poco mejor. Lan Zhan aprecia a su dage, XiChen es su héroe y la persona que más aprecia en toda la galaxia.
—DaGe — saluda con una pequeña sonrisa, emocionado por poder hablar con él después de varias semanas.
Su hermano se prepara para cumplir su sueño. Tras cumplir su servicio en la Estación de la orbita marciana se unirá a la tripulación de alguna nave de la Federación (3) como oficial científico. Tendrían incluso menos tiempo y oportunidades de contactarse, pero Lan Zhan estará orgulloso y feliz por él. Le gustaba ver el exterior a través de sus ojos porque XiChen solo ve lo mejor de todo.
La sonrisa en el rostro de su hermano se extiende.
—Mírate Lan Zhan, has crecido tanto. ¿Cómo estas?
—Bien, sigo en el primer puesto.—presume porque eso hace feliz a su hermano.
—¿Ese molesto chico sigue pisándote los talones?
Lan Zhan hace una mueca sintiendo que su rostro se ruboriza porque siempre termina quejándose de ese chico, para diversión de su hermano, quien suelta una breve carcajada. Esta por quejarse pero su padre lo interrumpe.
—¿Alguien te está intimidando Lan Zhan? —su humor se malogra nuevamente.
—No —responde sin mirarlo. Intenta buscar la mirada de su hermano pero él lo evita con culpa.
—Hijo, ¿pensaste en lo que te dije?
El joven aprieta los puños, nuevamente sintiendo como su garganta se cierra.
—Viviré en Gusu —responde cortante.
—Hijo...
—No, no quiero unirme a La Flota, quiero volver a casa.
—Padre, Lan Zhan es joven, hay un montón de cosas que puede hacer en Gusu. —su hermano interviene conciliador a su favor.
Tienen esa misma discusión, una y otra vez, desde que hacia años.
Lan Zhan no quiere unirse a la Flota Estelar, quiere ser un ciudadano normal y vivir una vida tranquila en su hogar. La inmensidad y el silencio del universo y el espacio lo aterra. Hizo las simulaciones como todo el mundo y aunque logró superar las pruebas lo odia. Quiere respirar aire fresco, caminar libremente y pisar suelo por el resto de su vida. Extraña el sonido de la naturaleza, de las hojas chocando por el viento, las aves, los ríos corrientosos; el olor a tierra mojada y el frio quemando sus pulmones. No hay lugar más seguro, hermoso y preciado para él que no sea Gusu.
No necesita medallas, no quiere reconocimiento, no quiere fotos con ministros y embajadores. No quiere que los grandes capitanes sepan quién es. Y mucho menos, vivir dentro de una nave rodeado de muros de metal. Solo quiere volver a casa.
La expresión de su padre deja de ser serena y frunce el ceño.
-¡Lan Zhan, tu madre estaría decepcionada! Ella...
Ese es un golpe bajo y doloroso.
Lan Zhan deja de respirar y termina la llamada abruptamente. Un rastro de culpa lo atrapa por no despedirse de su hermano, pero espera que lo entienda.
Sin embargo, la culpa no lo abandona y pone una roca en su estómago haciendo que tragar saliva duela y que su nucleó tiemble.
Lan Zhan ruega que vuelva a llamar porque no se les permite hacer llamadas. Espera mientras desayuna atento al comunicador, sintiéndose agobiado entre la necesidad de preguntarle a su hermano sobre su trabajo solo para escuchar su voz y absorber su cariño; y los recuerdos dolorosos de su madre.
La madre del joven era igual que su padre. Ambos siempre absortos en sus carreras, ignoraban a su hijos.
Desde su infancia, solo su hermano y su tío Qiren estaban para Lan Zhan.
Seis años atrás, su madre contrajo un virus en alguna estación. El virus la atacó lentamente, pero se descuido a si misma ignorando los síntoma hasta que fue demasiado tarde. Aún así, ella se negó a dejar su investigación como genetista, hasta que el virus afectó su trabajo y sus superiores la obligaron a renunciar.
Ella estaba furiosa por eso, y en un intento desesperado volvió a Gusu para buscar un tratamiento mediante energía espiritual que no funcionó. Aunque Lan Zhan le guardaba rencor por abandonarlo, le dolió presenciar su sufrimiento.
Una tarde, Lan Zhan le llevó gencianas, una flor proveniente de la Tierra porque un niño terrícola en su escuela dijo que las flores hacían feliz a su madre. Para su sorpresa y la de su hermano funcionó, ella estaba fascinada por la flor azul, y por algún motivo comenzó a pintarlas.
—Solía pintar de niña— le dijo una tarde mientras ella pintaba y Lan Zhan leía un libro. Estaban al aire libre, sentados bajo un árbol frente al lago congelado que estaba cerca de su casa. Sus manos temblaban, pero parecía relajada mientras lentamente deslizaba el pincel con pintura por el lienzo. —el arte es una de las cosas que todos en el universo comparten ¿Lo sabias? Dicen que a Data le gusta pintar.
Lan Zhan había negado con la cabeza. No le importaba mucho lo que pasaba en otros planetas, y Data era solo un robot sofisticado sin sentimientos ¿Cómo podría saber de arte?. Gusu tenia todo lo que necesitaba.
Su madre había sonreído por su expresión y tras dejar el pincel en la mesa extendió su mano hacia su mejilla.
—¿Por qué eres tan serio hijo?— preguntó y su sonrisa menguó poco a poco — ¿Qué te hace sonreír? ¿Qué te hace feliz?
Por algún motivo la pregunta y el rostro desolado de su madre llenó sus ojos de lágrimas y levantó los hombros, porque realmente no lo sabia.
Entonces algo se extendió en los ojos ámbar idénticos a los suyos, parecía que había descubierto algo trágico, y también derramó lágrimas.
—Lo siento, te amo tanto hijo— murmuró de pronto rodeándolo en un fuerte abrazo.
Lan Zhan se sintió incómodo y el nudo en su pecho le impidió respirar, pero al mismo tiempo, su corazón saltó de alegría. Su madre lo estaba abrazando y le había dicho que lo amaba por primera vez desde que podía recordar. Eso lo hizo feliz, y hubiera sonreído si no fuera porque su madre estaba angustiada por lo que sea que descubrió.
No supo cuanto tiempo pasó disfrutando de la calidez de aquel abrazo, hasta que alguien aclaro su garganta llamando su atención.
Al separarse, Lan Zhan se sintió frio, y notó que su mamá seguía llorando. Ahora ella miraba al recién llegado XiChen como si lo viera por primera vez.
—Mi bebé— susurró ahogadamente y poniéndose de pie abruptamente alcanzó a su hermano envolviéndolo en sus brazos. —A ti también hijo, te amo tanto, tanto.
Su hermano confundido y preocupado devolvió el abrazo a su madre, que parecía pequeña a su lado mientras lo miraba interrogante.
Lan Zhan volvió a levantar los hombros sin entender qué pasaba.
Luego de unos segundos, ella giro hacia él y extendió su mano indicándole que se acercara, seguía llorando, y cuando lo hizo, volvió a abrazarlo junto a su hermano.
Desde aquel día su madre fue diferente. Les cocino, ayudó a Lan Zhan y su hermano con sus tareas, y planeo salidas con ellos. Fueron al observatorio, los llevó a un museo para que conociera el arte de otros mundos, y le dijo que la Tierra tenia el arte más hermosos de toda la galaxia.
Por un tiempo Lan Zhan fue feliz por la atención, pero la felicidad se mezclaba con desesperación y desconsuelo a medida que su madre se debilitaba más y más.
Su padre no volvió a casa, a pesar de que ella le rogó que volviera. La escuchó decir que necesitaban ser una familia, y a él responder que no se diera por vencida porque se recuperaría y volvería al trabajo antes de que se diera cuenta. El amor con el que su padre hablaba con su madre era palpable, pero solo estaba destinado a ella.
Finalmente, una mañana su madre se desmayó mientras preparaba su desayuno y nunca despertó.
Solo entonces su padre regresó. Pero XiChen fue el único que lo abrazó y le dijo que estarían bien. Que no tenia que temer porque estaría para él. Que ni toda la distancia de una galaxia podría sepáralos nunca.
El funeral de su madre estuvo repleta de gente que no conocía. Esa gente se acercó a ellos para darles saludos ensayados y vacíos. ¿Qué harás ahora? escuchó a un hombre de piel azul preguntar a su padre, y con lagrimas en sus ojos él respondió que seguiría trabajando. Y eso hizo.
Pero su padre no solo se fue, además, le impidió permanecer en Gusu con su tío Qiren, pese a los intentos de éste y su hermano de persuadirlo para dejarlo quedarse. Su padre tenia la convicción de que su madre deseaba que XiChen y él siguieran sus pasos.
En el fondo de su ser, Lan Zhan tiene la certeza de que su madre solo quería que fuera feliz. Odia la Academia de la Flota Estelar, pero tenia que soportarlo. En dos años volvería con su tío y cumpliría con sus responsabilidades en Gusu.
Sintiéndose abatido y molesto con su padre por arruinar su charla con XiChen, recogió su mochila y salió rumbo a sus clases cuando la ultima de las alarmas sonó.
Su humor empeoró cuando vio la extensa fila en la parada de los trasbordadores que los llevarían a sus clases. Y como si el universo estuviera en su contra, Wei Ying estaba allí a solo unos metros de él riendo y conversando animadamente junto a sus amigos.
Su sonrisa hacia que su estomago doliera. Ese día el sonido de su voz estaba siendo más exasperante de lo normal, y Lan Zhan simplemente no tenia ganas de tolerarlo los cinco minutos que duraba el viaje. Casi sin planearlo y motivado por un negro impulso que en fondo de su corazón sabia que estaba mal, en cuanto el transbordador aterrizó y los niños apresurados se agolparon en la puerta para no quedar fuera, Lan Zhan empujó a Wei Ying haciendo que cayera al suelo y todo el contenido de su mochila se desparramara en todas direcciones.
-¡Oye!- él grito pero Lan Zhan siguió caminando, sintiendo su pecho latir fuertemente contra sus costillas. Ya comenzaba a sentirse miserable, pero mantuvo su expresión impasible. Aún así sintió una despreciable satisfacción cuando lo vio chocar contra el campo de protección impidiéndole entrar al transbordador, tendría que esperar el siguiente.
El viaje fue silencioso y eso de alguna manera solo hizo que Lan Zhan se sintiera peor. Sus compañeros lo miraban con malhumor, pero nadie dijo nada, porque nadie hacia nada sin Wei Ying. Él era como una batería alegre, brillante y enérgica donde sea que estuviera. A diferencia de él, que era como una nube que oscurecía todo a su alrededor.
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Notas!
(1)Los Sints son robots llamados sintéticos. En Star Trek van desde los más básicos que hacen tareas varias como limpieza, hasta tan sofisticados, que podían pasar por humanos.
(2) Los vulcanos son una especie proveniente del planeta Vulcano. Ellos se caracterizan por ser racionales y lógicos. Y al igual que los Lan usan la meditación para mantenerse serenos.
(3)La Federación Unida de Planetas, es un organismo que une cientos de planetas de la galaxia. Funciona como la ONU, o sea, que intenta resolver conflictos entre planetas, proteger los planetas de ataques, Etc. Por lo tanto tienen una Flota Estelar que es un conjunto de cientos de naves, algunos son de guerra y otros de explotación científica, etc.
