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Lan XiChen nunca imaginó que su precioso esposo fuera tan amado en Gusu. Con su temperamento fuerte y decidido había previsto algunos roces con el Consejo de Ancianos o con algunos maestros, el Primer Jade ya tenía en mente un plan para callar a todos aquellos que osaran hablar mal de su marido pero sorpresivamente nada de eso fue necesario.
En ningún lugar fue necesario.
Después del enlace matrimonial se celebró el primer banquete entre el Clan Lan y sus discípulos, haciendo énfasis en el nuevo integrante. XiChen esperaba muchas cosas, nunca que su tío se pusiera a alabar a su marido como nunca lo había hecho con nadie que no fueran sus sobrinos.
—Oh, joven WanYin, es un verdadero placer tener a alguien con un sentido moral tan alto. Usted es lo que Gusu estuvo esperando por tanto tiempo —el Gran Maestro dirigió una mirada a Wei WuXian—. Debería enseñarle a cierta persona el significado de la decencia, el Consejo estaría eternamente agradecido.
—Tío —el Segundo Jade reprendió inexpresivamente.
Wei WuXian soltó una carcajada más que reprobatoria en el comedor de los Lan—. ¡Si supiera lo que esos dos estaban haciendo en la Primavera...!
—Wei Ying.
—¡Hermano Wei!
—¡Cállate, Wei WuXian!
Lan Qiren miró con desaprobación al joven de ropajes rojos y negros—. No todos son unos desvergonzados como tú, Wei WuXian. ¡Pobres de nosotros!
—Jiang Cheng y el hermano mayor XiChen serán peores, tío, créame —una sonrisa traviesa surcó sus labios—. Después de lo que vi supe que son un par de degenerados.
—Wei... —los dientes apretados del joven consorte tronaron. Cuantas ganas tenia Jiang Cheng de romperle las piernas.
Lan Qiren recordó las reglas tan afamadas en su secta y procedió a cortar la conversación.
Esa fue la primera vez que Lan XiChen vio el encanto que su esposo ocasionó en su tío. La segunda vez fue algo inquietante, por no decir incómodo.
El Lanshi de Lan Qiren era uno de los espacios más prohibidos de la secta Lan; nadie que no fuera el Gran Maestro o sus sirvientes podían acceder a la residencia, estos últimos siendo estrictamente vigilados y monitoreados. El Líder de Gusu estaba en busca de su querido y adorable esposo, a todo discípulo que veía le preguntaba su paradero hasta que, después de una vara de incienso, alguien se apiado de él y le dijo la ubicación de Jiang Cheng: las cocinas.
No le pareció extraño, lo cierto es que se sintió estúpido ya que si algo disfrutaba su esposo era cocinar para él. Luego de una jornada realmente agotadora, una sopa de raíz de loto y costilla de cerdo hecha por su amado era el mejor remedio del mundo.
—A-Cheng.
—A-Huan.
Jiang WanYin se desenvolvía dentro del espacio con naturalidad, apenas si parecía que llevaba una semana al mando del lugar. Los jóvenes encargados de la cocina aprendían día a día mas de la deliciosa cocina de su joven maestro, algunos de ellos se declaraban abiertamente partidarios de cambiarse a la secta Jiang.
El delicioso olor a té inundó sus fosas nasales, su estómago produciendo un vergonzoso ruido de insatisfacción al tener contacto con la cesta de comida.
—¿Vamos a cenar en el jardín, mi loto imperial?
—No seas ridículo, XiChen. HanGuang-Jun te espera en el comedor junto a Wei WuXian, es noche de oración.
Aquello consterno un poco la mente del Jade. Mientras él oraba por sus ancestros ¿su hermoso loto que haría? Aquella interrogante debió estar escrita en sus rasgos porque Jiang Cheng suspiró, guardando la última parte de su festín.
—Tú cenaras con tu aburrido hermano, el idiota de Wei Ying y tus horribles reglas mientras yo le llevo un poco de comida digna a padre Qiren.
Y finalmente su cerebro se descompuso. No sabe exactamente que parte de aquella oración fue la causante, pudo haber sido todo; Jiang Cheng llevándole la cena a su tío (¡al mismísimo Lanshi!) o su adorable y encantador esposo llamando padre a su tío.
—¿Desde cuándo llamas padre a tío? —fue lo primero que salió de sus labios.
Jiang Cheng se encogió de hombros.
—Padre Qiren me dijo que lo llamara así, no puedo ir en contra de sus deseos ¿y si se muere, XiChen? No quiero ser el causante de semejante desgracia.
—No se morirá, mi lotito. Es una maravilla que te lleves bien con mi tío, seguramente disfrutará tu comida. Ahora es mejor que vayamos al comedor...
—¿No escuchaste lo que dije, A-Huan? ¡Deja de estar en compañía de esa molestia con patas que es Wei Ying, se te está pegando lo sordo! —tomó entre sus manos la cesta y caminó hasta su esposo, depositando un beso casto en su mejilla—. Tío me invitó a cenar a su residencia.
Quizás debió haber imaginado desde esas palabras que su tío se transformaría en el partidario más leal de su esposo, la verdad es que XiChen estaba demasiado consternado para analizarlo en ese momento. Y cuando su esposo y él se reunieron en el Hanshi horas después, una hermosa peineta de plata y jade adornaba los cabellos de su marido; un presente para el yerno favorito de GusuLan.
XiChen se alegró que dos de las personas que más amaba fueran cercanas, deseaba en su corazón que WangJi le diera la misma oportunidad que tío Qiren a su encantador esposo.
Y su oportunidad de ver aquella extraña relación no tardó en aparecerse.
Darse cuenta que su A-Cheng y su tío eran de las personas más respetadas de Gusu llenaba de orgullo a XiChen aun cuando sabía que no debía fanfarronear, después de todo Lan Qiren era una pieza de hierro tan inflexible y duro como su espada, que alguien con el mismo temple y acero como Jiang Cheng se ganara un lugar en el corazón de su tío era inolvidable.
La relación de su tío (padre para Jiang Cheng, pero XiChen no tenía permitido llamarlo así) y su esposo era extraña, la relación de su hermano y su esposo fue... inesperada.
Lan XiChen regresaba de LanLing cuando se encontró a su hermano y su querido esposo paseando tranquilamente en Caiyi, la túnica de su hermano un manto protector en los hombros de su A-Cheng.
¿Qué estaba sucediendo?
—A-Cheng.
—XiChen —su esposo se acercó hasta él, sus brazos envolviéndose en su cintura, su pecho cálido chocando con el suyo propio.
—Hermano —saludó WangJi.
—WangJi, ¿Qué hacen aquí? — era inusual ver a su hermano sin la compañía de su esposo, más inusual aún era ver a su hermano y a su esposo sin agredirse verbalmente.
—Wei Ying.
—¿Sucedió algo con el maestro Wei?
Jiang Cheng bufó desde su pecho—. ¡Es su maldito cumpleaños y tu hermano me arrastró hasta aquí por un regalo! —el hijo de los Jiang tembló.
—¿Tienes frío, mi precioso loto? —ahora entendía que hacía la túnica de su hermano en los hombros de su marido. Con una mirada agradeció a su querido A-Zhan por las atenciones que tenía con su A-Cheng.
WanYin resopló—. HanGuang-Jun cometió secuestro, A-Huan, y ni siquiera le importó hacerlo frente a todos los discípulos. ¡Tenía que ir con padre Qiren para terminar los preparativos de...! —silencio abrupto. Jiang Cheng arrastró a los hermanos a una tienda de licores y dio una verborrea de cuál sería el mejor licor para dejar en estado etílico a su hermano.
XiChen y WanYin esperaron pacientemente en una taberna a que Lan WangJi terminara de preparar todo para el cumpleaños de su amado esposo, mas nunca se esperaron que el Segundo Jade de GusuLan regresara con un pequeño presente en las manos, mismo que tendió a su cuñado.
—¿Qué significa esto, HanGuang-Jun? —A-Cheng miró receloso a su eterno rival. Lan XiChen creía que moriría en cualquier momento de la felicidad.
—Un presente para... hermano Cheng —pronunció, el aire saliendo de los pulmones de todos al final de la oración.
—¿Por qué?
—Es un regalo.
Y esa sería la primera de algunas interacciones donde su querido hermano menor trataba con él mismo respeto a su cuñado. Su A-Cheng tenía un don con su familia. La alegría que mostró el maestro Wei el día de su cumpleaños cuando algunas carretas llenas de vino llegaron a los Recesos de las Nubes, los gritos de su tío y los desmayos colectivos de su Consejo de Ancianos eran la felicidad que el jade necesitaba. Y todo gracias a su Jiang Cheng.
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Primero su tío, después su hermano. Lan Huan pensó que posiblemente la racha terminaría ahí en su familia, pero su visita a Qinghe demostró que Jiang WanYin, consorte de GusuLan y heredero de Muelle de Loto, honraba su secta con su lema a donde fuera: intentar lo imposible.
Nie MingJue no era su estricto tío y mucho menos su inexpresivo hermano: el mayor de sus hermanos jurados era fuego, una mecha explosiva bastante grande y dominante, no había hombre o mujer que lograra dominar al Líder de la secta Nie. Muy pocas veces podía darse el lujo de divertirse en compañía de sus amigos, algunas veces sólo podía verlos en asuntos oficiales, pero esta vez el cumpleaños de Nie HuaiSang los llevó a una efusiva y divertida celebración a puertas cerradas en Qinghe.
Jiang Cheng, Wei WuXian y Nie HuaiSang rememoraron los tiempos de estudiantes en Gusu, y que mejor manera que embriagándose en el salón de festines del Reino Impuro, XiChen y WangJi mantenían una charla amena con Nie MingJue y Jin GuangYao mientras los más jóvenes se divertían.
—¡... y entonces rodó por los escalones de Torre Koi! —la estruendosa carcajada del maestro de Baxia restalló por todos lados, los sirvientes se vieron preocupados de que su joven amo cometiera una descortesía con sus invitados.
—A-Jue, no es propio que te burles de A-Yao —regañó XiChen, mirando de reojo como su marido y su pequeño hermano de juramento intentaban ganarle a su cuñado con unas jarras de licor.
—¡Vamos XiChen, diviértete! —resopló MingJue, mirando en la dirección que Lan WangJi tenía en la mira—. ¡Nie HuaiSang!
Al escuchar la poderosa voz de su hermano, el segundo amo de Qinghe escupió el líquido justo en la cara de Wei Ying, la risa de Jiang Cheng salió a raudales de su boca.
—¡Hermano Wei! ¡Hermano Wei!
—¡Nie HuaiSang! —bramó MingJue, levantándose para ir a su encuentro.
—¡No sé, no sé, realmente no sé! —HuaiSang se escondió detrás de Jiang Cheng, el único al que posiblemente le haría caso el Señor de Reino Impuro.
El heredero de Muelle de Loto se enfrentó al mayor de los anfitriones—. Hermano mayor Nie, por favor no moleste a HuaiSang el día de su cumpleaños, bastante malo es ser él para que también le grite este día.
—Pequeño Jiang, apártate.
—No lo haré.
—SanDu ShengShou.
—ChiFeng-Zun.
Lan XiChen se levantó dispuesto a terminar una posible disputa entre su esposo y su hermano mayor. Jin GuangYao suspiró pesadamente y lo siguió.
—¡A-Jue! —gritó HuaiSang al momento en que Baxia se estrelló contra Sandu, el fulgor eléctrico y amenazante de Zidian destellando como atemorizantes relámpagos en una catastrófica tempestad.
XiChen sacó su espada: no importaba si Nie MingJue es su hermano jurado, Jiang Cheng es su esposo y siempre estaría de su lado sin importar quien sea.
Al llegar lo más sorprendente fue la sonrisa en el severo rostro del maestro de Baxia, una sonrisa plena y brillante que suavizaba el duro rostro del hombre.
—¡Sabía que eras una buena elección! Hijo de la Araña Púrpura de Yunmeng ni más ni menos; pequeño Jiang, eres todo lo que XiChen necesita.
—¿Todo este drama fue una estúpida prueba para saber si soy merecedor de mi esposo? ¡Qué clase de tontería es esa! —Zidian chisporroteó con más fuerza.
—No es ninguna tontería, pequeño Jiang. XiChen merece alguien fuerte y de carácter, alguien ideal para el afable ser de este humano. ¡Y tú eres todo lo que necesita!
Jin GuangYao soltó una risa nerviosa y aligeró el ambiente.
—¿Alguien tiene más ganas de beber?
XiChen supo que su A-Cheng se había ganado un poderoso aliado más a su lista de adultos consentidores. En esa larga lista la cabeza la tenía Jiang YanLi, XiChen seguía disputándose con su querida cuñada el lugar de más amor a su precioso esposo; después de ellos dos su suegra Yu ZiYuan se coronaba vencedora siendo la rival de Lan Qiren, WangJi y MingJue los suscriptores más recientes del club. Wei WuXian ni siquiera se molestaba en enlistarse, ya aseguraba estar más arriba que cualquiera.
¿Qué sucedería si Jiang Cheng se enteraba que tenían una lista de amor a su persona? No quería ni imaginarlo.
Al día siguiente cuando partieron del Reino Impuro el consorte de ZeWu-Jun portaba una elegante y mortal daga larga atada a su cinto, regalo del Maestro de la Espada Escarlata de Qinghe.
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Intenta lo imposible, las palabras de los Jiang que con tanto orgullo vanagloriaban en sus cantos o sus gritos de guerra. ZeWu-Jun sabía lo que significaba casarse con un miembro del clan Jiang, era un compromiso y un verdadero honor hacer gala de la sangre ancestral del loto en sus libros y registros de descendencia así como presentarse ante la sociedad en unión con un hijo de Yunmeng. Sin duda sólo los Jades de Lan y el heredero de los Jin, Jin ZiXuan, tenían ese grandioso honor.
Y fueron los Jin los últimos en caer en las redes de amor y adoración por su esposo, más específicamente en el nacimiento de su pequeño sobrino, Jin Ling.
De gala dorada y roja LanLingJin se adornó durante un mes entero; el vino, la música, la diversión y el libertinaje fueron las piezas clave del Clan Jin para una exitosa y pomposa celebración en honor a su miembro más joven, el primer heredero de la peonía; Jin Ling, Jin RuLan, descendiente de Jiang y Jin.
A-Cheng fue una mezcla de emociones durante la celebración. Con mucho orgullo portaba las vestimentas púrpuras de los Jiang, pero en su conjunto también sostenía en su sien la legendaria cinta prístina de los Lan en señal de su unión. Él mismo no era ajeno a las modificaciones del vestuario, una campana de claridad plateada con una borla púrpura colgaba en su cinturón y, en situaciones verdaderamente especiales como aquella, Zidian lo acompañaba en su dedo en señal de matrimonio.
Las cosas en Torre Koi fueron agitadas. Yu ZiYuan se dio la exhaustiva labor de criticar a sus tres yernos abiertamente, el pobre Jin ZiXuan siendo merecedor de muchísimas miradas matadoras junto a las palabras salvajes a WangJi y los acusadores bufidos a su persona. Fue hermoso, el sueño de todo matrimonio. Pasando el mes de presentación se dieron el lujo de causar molestias una semana más, Jiang YanLi convenció a su familia para pasar más tiempo en su hogar.
—¡Shijie, el pavoreal me está molestando! —Wei WuXian saltó sobre su hermana envolviéndola en sus brazos. Jin ZiXuan miró hastiado al joven.
—Cuñado ZiXuan, cuñada A-Li, maestro Wei ¿han visto a...?
—¡A-Cheng está discutiendo con LianFang-Zun en el salón de peonías! —gritó el consorte del Segundo Jade—. ¡Lan Zhan! ¡Lan Zhan!
Otra discusión con sus hermanos jurados, el único detalle es que ahora estaba un poco más asustado que los espadazos que se dieron su esposo y su hermano mayor. A-Yao era mucho más que la perita en dulce que simulaba ser y, teniendo en cuenta el carácter sincero de su esposo, una palabra podía desatar una desunión entre sectas que sería imposible reparar.
Pero una vez más su A-Cheng demostró que estaba equivocado. En el salón de peonías ambos hombres miraban con total concentración al bebé Jin Ling. Algo se resolvió en su corazón al imaginar un bebé con los ojos de su WanYin, un niño que calentara el frío y gélido corazón de Gusu con alegres risas.
—A-Cheng, A-Yao.
—Hermano XiChen —Jin GuanYao sonrió.
—A-Huan —Jiang Cheng recibió gustoso el beso cálido que plantó en su frente, una muestra de amor que estaba permitida al estar con más personas.
—¿Qué hacen?
—Tenemos que resolver un asunto muy importante de decoración para Gusu, pero nos preocupa Lan Qiren —LianFang-Zun miró con aprobación a su cuñado político— A-Cheng dijo que Lan Qiren no se opondrá a usar la sala de la primavera.
—Es un lugar prohibido A-Cheng, lo sabes —no le gustaba contradecir y matar las ilusiones de su esposo, menos cuando finalmente se desenvolvía en Gusu como su hogar.
El joven heredero se cruzó de brazos—. No dejaré que mi bebé sea anunciado en otro lugar, Lan Huan. Padre Qiren permitió a Wei Ying anunciar la llegada de A-Yuan en mitad de una importante conferencia ¡mi hijo no puede merecer menos que la sala de la primavera en Gusu y el salón de los héroes de Yunmeng!
—¡¿A-Cheng?!
Los feroces ojos de Jiang WanYin le dieron la más amorosa y hermosa mirada del mundo. Nada, ni siquiera el diamante mejor pulido o el oro más exuberante, podía compararse con el calor que se extendía sobre esos soles violetas.
—Escuchaste bien, A-Huan. Dentro de unos meses un pequeño correrá libremente por los muelles de sus ancestros y estudiará las legendarias lecciones de sus antepasados —se tocó con amor el vientre aún plano—. Padre Qiren piensa que es un niño, le gusta el nombre de Yue.
Sin poder contenerse más se arrojó sobre su querido esposo, sus labios besando los contarios en un beso dulce, saboreando con delicadeza los pliegues de sus labios de cereza, una sonrisa entre besos.
—Te amo, A-Cheng.
—Te amo, A-Huan.
—¡Yo también los amo! —gritó Jin GuangYao, en sus brazos un enojado A-Ling a quien interrumpieron en su siesta—. ¡Y amaré más al pequeño A-Yue! Debería empezar a comprar juguetes, mi lugar como el tío favorito debe ser asegurado desde ahora.
—Jin GuangYao —la voz del Señor Portador de Luz cortó la ensoñación del hombrecito— no tienes permitido ser el tío favorito.
—¡¿QUÉ?!
—Claramente LianFang-Zun, el tío favorito de A-Yue seré yo —se jactó Wei Ying, corrigiéndose ante la mirada de su esposo—... Nosotros. Sí, sí nosotros, Lan Zhan y yo.
—A-Xian, no debes decir mentiras —regañó Jiang YanLi—. A-Xuan y yo seremos los favoritos de A-Yue.
—¡No! ¡No! ¡Seremos MingJue y yo! —espetó el pequeño hermano Jin.
—¡Ustedes nunca están del mismo lado! ¿Por qué traes a ChiFeng-Zun a la pelea? —gritó Wei Ying.
—¡Alguien tenía que hacerlo! Somos los hermanos jurados de XiChen ¡tenemos mucho derecho a ser los tíos consentidos!
—Nosotros somos los hermanos de los padres de A-Yue. ¡Mátame esa!
Jiang Cheng rodeó con sus brazos la cintura de su esposo, una sonrisa resplandeciente en sus labios mientras contemplaba la extraña pelea.
—A-Yao ha bombardeado Muelle de Loto con regalos, mi madre casi me decapita cuando el médico confirmó mi estado —entrelazó los dedos con su pequeño esposo—. ¿Qué piensas, A-Huan?
—Que eres lo que más amo en esta vida, mi querido esposo.
Porque una vida donde todos amaran a Jiang WanYin como la esposa favorita, era lo único que deseaba el Primer Jade.
