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-Gen, hay algo que quiero discutir contigo- Senku podía escuchar perfectamente, a pesar de la distancia, al par de chicos que conversaban no muy lejos de él. Fingiendo no sentir interés mínimo en lo que aparentemente se trataba de una conversación trivial, acercó su humeante taza a su rostro, tratando de disfrutar el aroma de su café antes del primer sorbo- He pensado en mejorar la eficiencia de tu protección, así que…
“Tal vez le vuelva a pedir a Ryusui que consiga más de estos granos. Es mejor que cualquier café instantáneo promedio”, pensaba, dividiendo su mente en múltiples tareas sin ningún problema.
- ¿Qué te parece si vivimos juntos?
Senku probablemente iba a comenzar un monólogo interno sobre lo fácil que era para él concentrarse en múltiples tareas al mismo tiempo… de no haber sido porque, de hecho, eso fue completamente imposible. Su garganta y todos sus músculos faciales se detuvieron tan repentinamente que lo que se suponía sería el primer trago renovador de cafeína se convirtió en una patética cascada oscura que había manchado su bata blanca de laboratorio.
Impactado, ni siquiera pudo procesar lo que sea que Gen contestó, notando únicamente un poco de sorpresa escapando en su astuta expresión de mentalista, intercambiaron un par de palabras antes de caminar juntos hacia la salida.
Sin dirigirle ninguna palabra. Ni mirada. Ni siquiera un atisbo mínimo de atención, antes de marcharse.
Segundos después, el único que le hacia suficiente compañía era la pequeña capsula de Whyman, levitando como siempre muy cerca de él.
-Quemaduras leves detectadas por el contacto de fluidos calientes. Necesitas atención medica inmediata- fue su corta y sencilla línea, pero lo suficientemente larga para que Senku regresara a sus sentidos, percatándose del desastre que había provocado- Eres de los únicos humanos que nunca he visto distraerse a estos niveles. ¿Hay alguna razón lógica detrás de esto?
-No la hay. Lógica no al menos- contestó malhumorado, encontrando rápidamente un pañuelo con el que pretendía, aunque fuese limpiar un poco.
Senku agradeció internamente que Whyman no hiciera más preguntas mientras sentía el cúmulo de emociones irracionales trasladarse desde la boca de su estómago hasta la garganta.
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Siendo el principal científico de la nación y el aclamado héroe de la Tierra por su historial de supervivencia y despetrifación de la gran parte de la humanidad, era claro que Senku podría vivir el resto de su vida sin que le faltara prácticamente nada. Contaba con casa propia, automóvil último modelo y una cantidad de capital que ni siquiera sabia en qué gastar. Por supuesto, al chico poco podría importarle eso… es más, ni siquiera puede recordar con claridad la última vez que había dormido plácidamente en su propia casa, ya que por lo general pasaba sus noches en vela y pocos descansos en el laboratorio principal.
Su vida era emocionante con cada día teniendo más preguntas que respuestas, pero con una mente tan curiosa y talentosa como la de él, el aburrimiento estaba lejos de llegar a su puerta. Además de estar rodeado de sus amigos y colegas que había formado durante su viaje. Suika, Chrome y Kaseki trabajaban a su lado en el laboratorio. Taiju y el equipo de fuerza, por lo general eran necesitados con gran frecuencia por lo que era raro el día que no los viera. Ryusui, Ukyo y Sai estaban siempre al pendiente sobre temas sociales y tecnológicos que pudiesen surgir.
Pero alguien que tuvo un papel tan importante durante la reconstrucción de la humanidad, cierto mago farsante y mentalista principal que llevo sobre sus hombros la salud mental y emocional de la mayoría de quienes estaban a su lado… era justo de las grandes ausencias por las que sufría ahora el Reino Científico.
Si, fue el propio Ishigami Senku quien le dio el importante papel de convertirse en diplomático, representante del Reino Científico ante el mundo, con el propósito de unificar las masas alrededor de todo el planeta. Quien llevaba la voz y el voto a cada comunidad despetrificada, el que se encargaba que literalmente la humanidad entera no cayera ante la desesperación y la avaricia que conllevaría a un inminente desastre.
Y por ello, fueron pocas las veces que lograba verlo luego de aquel histórico primer viaje a la luna.
-Fue secuestrado durante cinco horas- la voz del doctor Xeno a través del teléfono se escuchaba seria, pero no alarmada- Afortunadamente Stan y su equipo dieron con él rápido. No hubo victimas y sus lesiones no son de gravedad.
Senku siguió escuchando el reporte de manera silenciosa. Su maestro suponiendo bien qué es lo que podría estar pasando por su mente, dio un fuerte suspiro al terminar, ciertamente inquieto de no haber escuchado ningún tipo de respuesta además de la pesada respiración de su alumno.
-Es una de las personas más importantes del planeta- respondió a una pregunta que no había sido formulada pero que era bastante evidente- Esta no es la primera vez que se descubre a alguien que trata de sacarle algún tipo de información, o peor aún, que atente contra su vida- Senku frunció el ceño al saber lo que seguía a continuación- Ni tampoco será la última.
El arrepentimiento no era una emoción común en la vida de Senku. A pesar de equivocarse y cometer errores, como cualquier humano, buscaba en el fracaso nuevas oportunidades para el camino hacia el éxito. Sin embargo, el primer atisbo de arrepentimiento comenzó a nacer luego de auto cuestionarse sobre si haber empujado a Asagiri a tal papel había sido la mejor opción.
No mucho después, la noticia de que un arma de fuego había apuntado a su cabeza corrió con velocidad por todos los grupos sociales del planeta.
-Tsukasa- llamó con severidad Senku, luego de que todos trataran de tranquilizarse entre ellos después de haber leído la noticia, aun con el miedo recorriendo por sus pieles, pero con el pequeño alivio de saber que Gen había logrado salir ileso de todo aquel disturbio- Necesito que hagas una tarea importante.
El joven de cabello largo, un tanto desconcertado por la severidad del científico (quien solía pedir las cosas con mucha más emoción y carisma) asintió contrariado, pero completamente atento a las indicaciones de su amigo.
-Gen pisará Japón en unas cuantas horas. Tiene una conferencia con Xeno y Stanley después de que llegue al aeropuerto- Tsukasa asintió, a pesar de que él ya sabia aquello. Senku se tomó algunos segundos antes de continuar, entrecerrando aún más su mirada y hasta haciendo sentir al hombre más fuerte un tanto incómodo- Necesito que seas su guardaespaldas.
La petición no fue lo extraño, si no mas bien, la seriedad con la que lo estaba haciendo.
-Tenemos suficiente seguridad aquí- continuó Senku, sin saber que la mirada confusa de su amigo no se debía a su resistencia por salir de ahí. Obvio, era poco decir que casi toda la humanidad sabía la localización de Senku y, peor aún, del arma letal petrificadora que en manos equivocadas podría llevar todo el progreso a la ruina.
Por ello, el equipo de fuerza, mas allá de su funcionabilidad como gorilas de carga, era esencial para mantener a salvo a todo lo que aguardaba allí dentro.
Y por supuesto, Tsukasa era uno de sus principales pilares.
“Pero eso no podría importarme ni un milímetro justo ahora”, pensaba Senku.
-Estaremos bien. Solo encárgate de cubrir a ese mentalista- eso claramente ya no se escuchaba como una orden, mucho menos como un favor.
Mas parecía una súplica.
Tsukasa sonrió de lado, mínimamente, al ver la desesperación tan honesta tatuada en los ojos de su compañero.
-Déjamelo en mis manos. No permitiré que nadie se le acerque.
Y cuando Shishio Tsukasa hacia una promesa, aun si pusiera su propia vida en peligro, se encargaba de poder cumplirla.
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Senku no estuvo más aliviado luego de saber que sus medidas extremas de mandar a Tsukasa para proteger a Gen eran más que argumentos fundamentados. En la propia junta en la que participó Gen y Xeno, al salir, unos desconocidos trataron de acercárseles, portando un par de explosivos caseros, con claras intenciones agresivas, sin embargo, la presencia de quien fue conocido como el primate mas fuerte y el militar estadounidense mas poderoso fueron mas que suficientes para detenerlos.
“Esta a salvo…”, suspiró Senku luego de una llamada informativa, no queriendo reflejar sus emociones en su rostro, el alivio logró que el científico pudiese concentrarse en sus tareas del laboratorio pendientes.
Por varias horas. Días, de hecho.
Pero el limite fue una semana. Cuando, a pesar de que era la primera vez en que Asagiri Gen pisaba suelo jabones en mucho tiempo, el mentalista no se había asomado ni una única ocasión en el laboratorio.
A pesar de tener libre acceso a él.
-Oh, Tsukasa, regresaste- fue la exclamación de Chrome lo que le hizo dar un saltito en su lugar. Tratando de ser discreto, los ojos rojos del chico se desviaron hacia la puerta, justo por donde el enorme Tsukasa hacia su imprevista aparición- Creí que no vendrías. Ya pasa de la medianoche- apuntó hacia el reloj de manecillas en la parte alta de una de las paredes.
-Vine después de escoltar a Gen hasta su departamento- explicó, haciendo un ademán con sus hombros para desentumir su cansada espalda- Me toca la guardia de esta noche, así que le dije a Hyoga que descansara.
- ¡No era necesario! ¡Yo puedo encargarme si sucede algo! - dijo muy confiada Kohaku mientras golpeaba duramente su pecho con su puño. Tsukasa sonrió ante su determinación.
-No podía simplemente saltarme mi turno, he estado muy ausente durante estos días.
-Es normal, has estado cuidando a Gen desde que regresó. Has de estar cansado de estar en esas largas juntas políticas- contribuyo Suika, con cierta preocupación plasmada en su aun infantil rostro.
-Por cierto, hablando de Gen…- Tsukasa pareció notar la mirada de Senku, quien inmediatamente la desvió y fingió haber estado concentrado en los papeles que tenía tapizando la mesa de frente- Senku, Gen me dijo que pasará una temporada en Japón, ya que tiene varios pendientes.
-Si, eso he escuchado- “gracias a Xeno”, pensó con cierta irritación- Puede que en Japón no haya tantos peligros, pero, aun así, más vale prevenir.
Fueron las vagas palabras para indicarle a Tsukasa lo que deseaba saber. Asintiendo, Tsukasa aceptó seguir fungiendo como el protector del diplomático.
-Realmente es una suerte que esté vivo a estas alturas- dejó que la sinceridad saliera un tanto junto con sus palabras- A pesar de que solo he estado con él algunos días, está claro que se ha hecho de muchos enemigos últimamente. La mayoría no parecen ser potencialmente peligrosos, pero es cierto que no son pocos los que quisieran sacar provecho de él- hizo una breve pausa, disminuyendo hasta el tono de su voz- o hasta querer matarlo de ser posible.
-Si, si, si, por eso te lo confié a ti- meneó la mano, no queriendo que el ambiente se viera potencialmente pesado- Haz lo que creas necesario.
Todos sonrieron ante la confianza de Senku.
Ante la manera tan capaz en que el científico logró ocultar el miedo que las palabras del castaño habían provocado en manera de escalofrío por todo su cuerpo. “No es momento para pensar en tonterías”.
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“Mierda… me quedé dormido…”, pensaba con cierta molestia, queriendo abrir sus parpados para despertar de, lo que él suponía, su largo letargo.
Se encontraba en esas pequeñas situaciones en que, a pesar de sentir que tu cerebro comienza a despertarse, el cuerpo no parece colaborar para moverse, y aun si logró entreabrir ambos parpados, la intención de enfocar su entorno era sencillamente imposible.
De hecho, apenas se estaba percatando que su sentido del oído también parecía estar a medio nivel, ya que una voz, la cual de hecho ni siquiera podía distinguir, parecía colarse entre sus perezosos oídos en forma de eco.
Frustrado, tuvo que esperar algunos segundos para distinguir, de manera tenue, a la persona que estaba a tan solo pocos centímetros de su rostro.
- ¿Senku-chan? - una calidez tocó su mejilla, de manera tan suave que levemente le regresaron las intenciones de quedarse dormido nuevamente- Wow, pero mira estas ojeras…- el pulgar de la mano ajena recorrió la parte baja de sus ojos, pero lejos de ser una molestia era un arrullo silencioso.
“Será que sigo soñando…” pensó, queriendo ahogarse nuevamente ante el repentino cansancio.
- ¿Hace cuanto que no regresas a casa y duermes debidamente?
“No lo sé… no es que me importe realmente. Tengo mucho trabajo acumulado, es más eficiente descansar aquí que regresar hasta esa grande y fría casa…”.
-Si no duermes y descansas, preocuparás a todos.
“No soy yo por el que se están preocupando. ¿Sabes lo angustiados que estuvimos cuando nos enteramos de los ataques? Secuestro, intento de asesinato, persecuciones…”.
- ¿“Estuvimos”? eso te incluye a ti? - de haber podido, Senku se hubiese reído ante el tono burlón que implementó el Gen de su inconciencia, tan idéntico al que haría el verdadero.
“Es mi culpa que lo estés pasando tan mal, de todas maneras. Por eso le pedí a Tsukasa que te cuidara… yo no podría”.
De haberse tratado del verdadero, tal vez Senku no se hubiese permitido soltar esa ola recubierta de sinceridad, pero estaba dentro de un sueño, o en el peor de los casos, estaría hablando consigo mismo en una habitación completamente vacía.
Ingenuo, Senku no supuso que aquella imagen del mentalista, era, de hecho, el Asagiri Gen verdadero, quien lo miraba sorprendido ante esa última línea. Sus labios apenas si se separaban para formar palabras más o menos entendibles y, aun con todo esto, esa última frase llegó satisfactoriamente a sus oídos.
-No es tu culpa, Senku-chan- el científico prolongaba cada vez mas sus parpadeos, pareciendo que volvería a quedarse dormido. Aun así, el de cabello bicolor seguía hablando, acariciando con sumo cuidado la piel del rostro ajeno- Tú mismo lo dijiste, todos tenemos un papel en el Reino Científico, y yo decidí cumplir con el mío.
La respiración de Ishigami se volvió lenta, calmada y tranquila, demostrando que ya no tenía ni la más mínima fuerza para volver a hablar. Soltando una pequeña risita, el mago tomó el mayor de los atrevimientos, tomando una bocanada de aire se acercó al rostro de Senku, depositando un beso, apenas perceptible, sobre la frente del chico.
Justo en aquel lugar donde en el pasado se habían formado las grietas después de su primera desertificación.
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Senku, convencido de que lo de ayer era meramente un sueño, no pudo evitar sentir cierta sensación de fastidio cundo, al despertar, se percatara de todo el escándalo que se formaba a su alrededor. Gen al fin se había dignado en pisar por primera vez el laboratorio, pero muy lejos de lo que creyó seria una cordial platica irónica y llena de sarcasmos casuales entre ellos como era lo común, su interacción fue un sencillo ladeo de mano con al menos metro y medio de distancia separándolos entre los dos.
-Me alegra que estés bien- fue el torpe intento para iniciar conversación. Se mordió la lengua al percatarse que el mentalista no hizo ningún esfuerzo por dar el primer paso para acercársele.
-Lo estoy. Tsukasa-chan es un buen guardaespaldas- sonrió con gracia antes de que Kaseki le hiciera alguna otra pregunta y Gen desviara su atención lejos del científico.
El ambiente era más ruidoso del usual, todos platicando armoniosamente parecían demasiado divertidos entablando conversaciones con el de cabello bicolor. Por otra parte, Senku decidió mantenerse al margen mientras fingía estar interesado en la pila de hojas de papel que cubrían por completo la superficie de la mesa.
Fue ahí cuando Tsukasa, el primate más fuerte del mundo, decidió soltar la primera señal de alerta.
- ¿Qué te parece si vivimos juntos?
Senku maldecía por décima vez a su estúpido cerebro por no haber escuchado la respuesta ante la descarada pregunta, y peor aun cuando poco después ambos salieron de aquella sala juntos mientras aun conversaban.
Limpiaba sin éxito alguno la su bata de laboratorio manchada de café mientras Whyman se encargaba de preguntar con constantes y molestos “why” acerca de su ineficiencia emocional.
“Pero si fuiste tú quien puso a Tsukasa cerca suyo, en primer lugar”, una voz traicionera sonó dentro de su cabeza, haciéndolo irritar aún más de lo que ya estaba.
Frunció aun mas el ceño antes de que Suika se acercara a él y le preguntara la razón por la que trataba de secar aquella mancha de café.
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Senku dio un enorme suspiro de cansancio poco después de haber oprimido el botón del centro de la lavadora. Tembló por breves segundos y luego comenzó con un proceso de lavado mucho mas silencioso.
Esta era la primera noche en mucho tiempo que se dignaba en poner un pie dentro de su propia casa. La acumulación de polvo y ropa sucia era evidente así que, a pesar de haber sido obligado por sus compañeros de regresar por aquella noche (y hasta el mediodía del día siguiente) con las intenciones de que renovara su exhausto cuerpo, en realidad solo era fortalecía la idea de Senku sobre que tener una casa tan innecesariamente grande era solo una perdida de tiempo, dinero y espacio.
-Tal vez al fin decida mudarme permanentemente al laboratorio… le diré a Xeno que acoplemos una de las salas de descanso en una habitación para mi…
Recordándose que se encontraba completamente solo y que nadie contestaría sus propios diálogos, (ya que Whyman se había quedado al resguardo de Chrome esta noche), dio un bostezo cuando comenzaba a dirigirse hacia su propia alcoba, debatiéndose si siquiera valía la pena de cambiarse su holgada ropa por un pijama, o si realmente podría dormir con cualquier prenda que lo protegiera de la brisa nocturna.
El sonido del timbre resonó con fuerza, bastante inusual escucharlo y mas aun cuando las manecillas del reloj de la pared marcaban que era cerca de las dos de la mañana.
Cauteloso, se acercó en silencio hasta asomar la vista por la mirilla y, para cuando reconoció la silueta de quien estaba al otro lado de la puerta, ni siquiera se preguntó a si mismo sobre las razones por las que aquella visita estaría ahí, antes de que sus manos ya estuvieran girando la perilla de la puerta de entrada.
-Buenas noches, Senku-chan- como si se tratara de una especie de engañoso ronroneo, Gen ladeó la mano y ni siquiera pidió permiso para entrar antes de empujar levemente a Senku y así ingresar al departamento ajeno- Vaya, temía que por la hora ya estuvieses dormido y no escucharas el timbre.
- ¿Qué haces aquí, mentalista? - preguntó, no sonando como un reclamo, pero si dejando al descubierto su curiosidad por la inesperada visita- ¿Que no se supone que tienes tu propia casa? - alzó divertido una ceja mientras sonreía de medio lado y cruzaba ambos brazos. Gen le sonrió con el mima clase de complicidad que los unía desde los años en que se conocieron.
-La tengo. Pero mañana debo ir con Xeno-chan a primera hora y desde aquí es más rápido- Gen se deshizo del enorme abrigo que llevaba puesto, dejándolo caer sin gracia sobre el sillón- Me ahorro el caos de la vía principal.
-Es algo de todos los días, la gente de por aquí ya esta acostumbrada a ello. Cada vez más nos parecemos al lejano siglo XXI- Senku lo seguía de cerca. Ambos en silencio tomaron asiento en el sofá, uno al lado del otro, con menos de un metro separándolos.
Unas miradas silenciosas fueron su único enlace antes de que poco a poco, de manera casual, pero consciente, sus hombros se acercaban entre ellos, sintiendo que hasta el más mínimo parpadeo era un sencillo desperdicio.
- ¿Cuándo te irás? - susurró Senku, justo cuando ambos rostros solo tenían pocos centímetros antes de que lograran tocarse.
-Mi vuelo es pasado mañana al atardecer…- contestó, con el mismo susurro, escuchando cómo Senku tragaba saliva sonoramente cuando sintió el aliento de Gen chocar contra sus propios labios.
Sin mas interrupciones al fin sus labios se fundieron en un caliente y algo húmedo beso. Las lenguas contorneaban las comisuras con calma y al mismo tiempo, impaciencia. Pronto, sus respiraciones comenzaron mas cortas y rápidas, y sin percatarse, los dedos de sus manos se entrelazaban con cariño por sobre el asiento del sofá.
Dejando libre una de ellas, Gen la subió por el largo de los brazos de Senku, dejándola reposar sobre uno de sus hombros, percatándose de cierto pero continuo temblor que no resultó ser común en el cuerpo del científico, lo suficientemente prominente para llamar su atención y tomarse un silencioso descanso de lo que comenzaba a ser una situación que elevaba la temperatura de sus cuerpos.
- ¿Senku… chan? - trató que la pregunta no fuese necesaria de ser pronunciada, pero el brillo adquirido en los rojizos ojos de Senku solamente le brindaron mas dudas en lugar de respuestas. Sin embargo, no pasaron muchos segundos antes de que la razón de aquel gesto parecido al de un infante a punto de llorar, cayera como agua fría sobre la cabeza del mentalista.
“¿Sabes lo angustiados que estuvimos cuando nos enteramos de los ataques? Secuestro, intento de asesinato, persecuciones…”.
-Senku-cha…
-Renuncia. - corto pero grave, fue lo único que salió de su boca cuando creyó que le robaría nuevamente otro beso de sus labios- No te obligaré a seguir haciéndolo. Solo renuncia y quédate a vivir en Japón. Hay muchas otras muchas cosas que puedes hacer. No es necesario que tú…
Gen guio su mano que aún seguía sobre el hombro de Senku hacia su mejilla, haciendo que el cálido toque fuese suficiente para que dejara de hablar.
-No es tu culpa. Solo es mi trabajo. Mi papel en el Reino Científico- queriendo re debatir dicho argumento, Senku pretendía continuar hablando, pero la sonrisa de Gen se hizo aún más prominente, de una forma tan melancólica, que de alguna manera las palabras se esfumaron lejos de su propia mente.
Otro beso, esta vez mucho mas corto, mas superficial, parecido al que dos pequeños se darían a modo de travesura en el jardín de niños.
Senku ni siquiera tuvo tiempo de poder disfrutarlo.
-Oye, Senku-chan. Estuve pensando… ¿qué te parecería la idea de vivir juntos?
El cambio de tema fue tan repentino que Senku tuvo que parpadear varias veces seguidas para lograr retomar el hilo. Gen tenía la astucia y el talento de poder cambiar por completo el ambiente de una conversación a su mereced y, aunque Senku no era una presa fácil, se sentía victorioso cuando en momentos como aquel lo lograba.
-En realidad, espero que digas que sí. Ya que acabo de vender el mío y no es como que ahora mismo tenga un techo donde dormir- subió su mano contraria y entrelazó ambas detrás del cuello de Senku, impidiendo cualquier ruta de escape del científico y regalándole lo que él mismo le gustaba llamar como su mejor sonrisa seductora. Su cabello asimétrico cayó levemente más de un lado cuando ladeó su cabeza, como si acabase de confesar alguna travesura.
- ¿Y por qué rayos lo hiciste en primer lugar? - retomando el curso, no queriendo demostrar su sorpresa (aunque en realidad era una reacción bastante tardía) Senku no hizo ningún ademán para apartarse, es más, tomó el atrevimiento de enlazar también sus manos, pero a la altura de la cadera de Gen, quien alzó una de sus piernas para sentarse más cómodamente sobre el sofá y quedar de frente hacia Ishigami.
-Llámame egocéntrico, pero creo que con mi presencia aquí, al menos podría obligar al trabajólico Senku-chan a regresar a casa al menos durante mis estadías en Japón- Senku soltó un bufido divertido ante la explicación- Chrome-chan y Suika-chan están preocupados de que el laboratorio sea mas tu hogar que tu propio departamento.
-Viajar al extranjero sí que ha hecho crecer aún más tu maldita vanidad, mentalista- Lo acercó aún más, obligándolo a que utilizara sus piernas para rodear su cuerpo- Aceptar tu presencia es una cosa, ¿pero podrás ver a la cara a Tsukasa luego de que él tenga que oír nuestras noches juntos?- por todos los medios, trató que aquello no sonara como un intento desesperado por encontrarle respuesta a la conversación de esa tarde, es más, de haber sido posible Senku se hubiese dado una bofetada a si mismo cuando dicho tema salió a relucir en la conversación- A mí no me importa, por cierto. ¿Pero tú mantendrás tu fachada de mentalista?
En el rostro de Gen se tatuó levemente cierta duda, es mas una de sus cejas se levantó con confusión al no comprender lo que Senku creyó era una evidente referencia.
-Te lo propuso ¿no? Vivir juntos para poder eficientar su trabajo como tu guardaespaldas- bochornoso, a Senku no le agradó tener que poner todo aquello en palabras.
La expresión de confusión se transformó cuadro a cuadro en una sonrisa burlona y Senku tuvo que aguantar sus ganas de desviar la mirada debido a la vergüenza que se reflejaba en un tierno sonrojo en ambas mejillas.
- ¿Noté una pizca de celos en estas palabras?
-Ya quisieras- a pesar de negarlo, era claro que Gen no lo tomó en serio. Aun así, pretendiendo ser paciente, espero a que aquellas tontas risitas se apaciguaran para que el de cabello bicolor le diera una merecida explicación.
-Justo me negué a que lo hiciera porque acababa de venderla. Mi propuesta de vivir juntos no nació de la noche a la mañana, querido Senku-chan- le dio un pequeño beso, esta vez en la punta de la nariz. Gen parecía bastante divertido en dar esa clase de mimos breves y tomar desprevenido al otro que en su mayoría no sabía cómo reaccionar tan improvisadamente- Ni loco dejaría que viviera un mal trío en nuestro hermoso nido de amor.
-Eres un maldito astuto- esta vez fue Senku el que se acercó y haciendo una finta sorpresiva de tratar de darle un beso en la mejilla al mago, en realidad aprovechó la pequeña oportunidad para dar una suave mordida. Gen se quejó, pero también entre esos grititos agudos se colaron algunas risitas mal escondidas- Asegúrate de mantenerte siempre cerca de él… es quien mejor te puede proteger…
Gen detuvo sus jugueteos de querer separarse. En cambio, rodeó con mayor fuerza el cuello de Senku, no dejando que él se separara ni siquiera lo suficiente para que pudiese alzar la vista. Acomodó su cabeza sobre su clavícula y aspiró profundamente.
El peso de ambos lo fue venciendo y en algún momento la espalda de Gen ya estaba tocando el asiento del sofá, con el cuerpo de Senku sobre él y sus piernas enredadas entre ellas.
-Es curioso, que aun cuando estoy siendo protegido por el hombre mas fuerte, donde mas seguro me siento es aquí…- dejó que un dialogo honesto se escapara se u garganta. Senku alzó su cuerpo y Gen se lo permitió. Lo miró desde arriba, pasando su dedo por donde antiguamente las marcas de petrificación se encontraban tatuadas en su rostro, como si las recordara perfectamente.
Cuando su pulgar terminó en su cuello, Senku volvió a agacharse para nuevamente besarlo. Igual que la principio, fueron largos, calientes y húmedos. Las manos de Gen se treparon hasta hundirse por debajo de su ropa.
“De haberlo sabido… no hubiese propuesto que te convirtieras en diplomático. De haberlo supuesto, te hubiese obligado a trabajar todos los días en el laboratorio”.
Aun sin decirlo en voz alta, aun sin transmitirlo con palabras, de algún modo Gen era lo suficientemente conocedor de Senku para adivinar aquellos pensamientos que se colaban entre cada beso y roce de sus pieles.
“Quiero hacerlo. Debo hacerlo. Si esta es la manera en que puedo ayudarlos a todos… en que puedo ayudarte a ti…”.
“No es necesario”.
“Claro que lo es”.
Otro beso.
Un pequeño rasguño en la espalda.
Un chupetón en la base del cuello.
“Vivamos juntos”.
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-Te daré la razón en esta ocasión, Senku-chan- las palabras de Gen apenas si eran audibles, especialmente cuando ni siquiera se dignaba a alzar su rostro para despegarlo de aquella mullida almohada- No podría ver a los ojos a Tsukasa-chan en caso de que viviera aquí también, luego de hacer cosas como las de anoche.
-Olvídate de Tsukasa- respondía Senku, tratando de desesperanzarse mientras masajeaba el tabique de su nariz- Si Whyman nos escuchara, no podría detener sus absurdas preguntas sobre la reproducción humana.
Gen soltó un largo quejido ante el solo pensamiento de aquella bochornosa situación.
- ¿No irías con Xeno? Llegarás tarde- decidió cambiar abruptamente el tema de conversación. Gen solo hundió aún más su rostro mientras soltaba otro lánguido quejido.
-Seguramente ya estará en la sala de conferencias. Tendrá que asumir que no llegaré y hablar por él solo…
-Vaya madera de diplomático del que estas hecho- bromeó sarcástico, y en respuesta Gen al fin alzó la vista en un sobre exagerado gesto de dramatización.
-Deberías tomar la responsabilidad, Senku-chan. Mientras estoy lejos de cierto científico calenturiento, yo cumplo con mis obligaciones al pie de la letra. ¿No crees que mi ausencia en las juntas de Japón se atribuirá a tu incapacidad de controlar tus impulsos nocturnos?
-Eso se arreglaría si regresaras al país en más ocasiones que solo cortas estancias por varios meses de ausencia- contestó rápido, aunque dicha respuesta pareció sorprender un poco al mentalista por lo honesta que fue- Así que bien, vivamos juntos. Pero si quieres que tu torpe plan de que yo logre regresar mas ocasionalmente a casa para descansar funcione, comienza por regresar más seguido al país, en primer lugar- sabiendo que probablemente Gen comenzaría con algunas risas o burlas, Senku le aventó una sábana sal rostro justo antes de salir rápidamente de la habitación en dirección a la ducha.
Gen parpadeó varias veces y no fue hasta el momento en que las gotas de la regadera hicieron eco a la lejanía que se percató de la torpe respuesta a su propuesta de la noche anterior.
Agradeció con su alma que Senku no estuviese presente para que no fuese espectador de la manera tan bochornosa en que el sonrojo invadió todo su rostro hasta la piel de sus orejas.
A partir de ahora, se encargaría de regresar más seguido a Japón, si con eso pudiese encontrar la compañía de Senku-chan en un lugar al que pudiese llamar un hogar verdadero.
El lugar donde pudiese sentirse completa y absolutamente seguro.
