Actions

Work Header

En un mundo de chicos, él es un caballero

Summary:

AU (Fix-It). Después de que Tsuruno descubriera la traición de Shishido antes de que pudiera llevarla a cabo y le hiciera entrar en razón para irse con él y asesinar al patriarca del Clan Kijin, con la yakuza disuadida, un futuro por delante y sus sentimientos amorosos confesados, se darán cuenta de que antes de poder llevar su relación hacia adelante primero deberán tratar con sus inseguridades.

--

One-shot por el día de San Valentín.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La relación de Shishido y Tsuruno había evolucionado lentamente y de forma extraña en los últimos meses, pero ninguno de los dos podía negar que lo había hecho.

Todo empezó cuando a días antes de que Watase saliera de la cárcel, Tsuruno descubriera a Shishido hablando con Nishitani III a solas sobre la traición que tenían planeado efectuar aquél día (si es que a la respuesta de una traición se le podía llamar así). Tras esto Tsuruno trató de encontrar a Shishido a solas y, sin saber muy bien cómo saldría, le confrontó sobre el tema: al principio resultó en una situación pasivo-agresiva donde Shishido trató de fingir que no tenía ni idea de lo que estaba hablando hasta que se dio cuenta de lo inútil que era fingir y empezó a tratar al capitán con evasivas y echándole en cara bastantes cosas que llevaban escondiéndose en su interior desde hace años; pero Tsuruno trató de comprenderle a pesar de su actitud tan complicada y el simple hecho de querer ofrecerle una oportunidad hizo que Shishido empezara a ver las cosas de otra manera. Al final ocurrió algo totalmente inesperado y es que Shishido decidió no revelarse contra Tsuruno y Watase y unirse a su empresa de seguridad, porque entre otras muchas cosas, nadie se sintió tan genuinamente preocupado por él antes como para ofrecerle una favorable oportunidad en su vida hasta el punto en que Tsuruno lo había hecho: le dijo que sería bienvenido en la empresa que tenían pensada formar tras la disolución de la Alianza Omi, y que estaría a su lado, pero que si no quería, era libre de revelarse contra ellos o seguir su propio camino. Y de todas las opciones que tenía acabó eligiendo la primera.

 

Fueron tiempos bastante tranquilos los que surgieron después de la Gran Disolución, aunque igualmente de mucha incertidumbre, pero esto también sirvió para que Shishido y Tsuruno se confesaran sobre sus verdaderos sentimientos y que su relación de compañeros evolucionara a una amorosa.

No fue algo demasiado complejo ni impactante, solo hablaron sobre cómo se sentían el uno con el otro y, aunque Tsuruno era mucho más transparente y los de odio y amor de Shishido no hacía mucho que cambiaron para deshacerse del odio (con la expectativa de poder sanar por todo lo de su pasado ahora que había dejado a Nishitani detrás, muerto y sin espantarle). Aún así, y con el paso que dio su relación pues decidieron transportarla al siguiente nivel solo con un pacto de palabra, decidieron llevarlo con tranquilidad.

 

Lo cuál significó que apenas hubo avances amorosos entre ellos; todavía no se habían dado su primer beso ni intimado de cualquier otra forma, y lo más que hicieron fue acrecentar el contacto físico, sobre todo porque Shishido lo empezaba: un día que estaba Tsuruno sentado en el sofá atento a otras cosas y Shishido estudiando la situación mientras pensaba en que tenía ganas de echarse una siesta, apoyó su hombro en el de su antiguo capitán con la intención de quedarse dormido ahí. Tsuruno pareció sorprenderse por el inesperado contacto, pero lo aceptó con mucho gusto. Los días posteriores Shishido lo acrecentó aún más y procedía a abrazar más veces a Tsuruno cuando descansaban en algún sitio o cuando se tumbaban para ver una película; era algo tan absurdamente ordinario y… normal, que Kosei nunca se imaginó teniéndolo y además estando muy feliz por ello. Últimamente también empezaron a dormir juntos, y Shishido se dio cuenta de lo reparadores que eran sus sueños tras esto. Tsuruno nunca era partidario de empezar con el contacto físico ni con este tipo de acciones, y más bien se dedicaba a aceptar a Shishido entre sus brazos y en los últimos días ya esperaba que el hombre se fuera a su cama por la noche como algo rutinario, en lo que no pensaba mucho pero que si no lo tuviera se extrañaría.

 

No había mucho más, porque a pesar de las tomas de contacto físicas entre ellos, su relación no había cambiado más allá de esto y todavía le resultaba a Shishido algo extraño porque no tenía muy claro los límites de lo que había entre ellos.



Por eso es que, para este San Valentín, a Shishido se le ocurrió que podría hacer algo con Tsuruno. No es que fuera una fecha a la que siempre le hubiera dado demasiada relevancia, porque debido a lo caótica que siempre ha sido su vida, el aspecto amoroso nunca ha sido nada prioritario en ella hasta ahora (aunque lo cierto es que siempre quiso que el día de San Valentín fuera especial para él, aún si esto nacía por sentirse solo tras ver a las parejas que iban juntas a los eventos del Castillo. Se preguntaba cómo sería conectar con una persona en este punto y dedicar un día completo a su relación), por lo que, mientras Tsuruno leía algo de una revista, levantó la mirada al contemplar la puerta abriéndose, sabiendo de antemano que se trataba de Shishido solo por cómo había llamado.

 

—Buenos días —le saludó Shishido, y este le miró confuso solo por lo entusiasmado que parecía estar a causa de algo que no sabía identificar.

 

—Ah, buenos días, Shishido. Te noto contento.

 

Shishido entonces se sienta al lado de Tsuruno y aprovecha para envolver su mano por detrás de su espalda, dirigiendo su cuerpo hacia el suyo.

 

—¿Sabes qué día es hoy? —le pregunta Kosei, y al ver a Tsuruno perderse entre sus pensamientos para responder a la pregunta de Shishido sabe que estará pensando en el trabajo; no en lo que él quiere que piense, y decide responder él mismo a su pregunta— Es el día de San Valentín.

 

—Oh —la expresión de Tsuruno cambia de repente, y parece que se palpa algo de culpabilidad en su rostro—, no había caído. ¿Quieres hacer algo?

 

Los ojos de Shishido se iluminan por un momento.

 

—Sí, claro que sí.

 

—Pues… ¿Te veo esta noche para ir a cenar? Yo elijo el sitio, a menos que quieras hacer otra cosa.

 

—Eso estará bien —le contesta Shishido sin pensárselo más de una vez, y por un momento parece que quiere acercarse a Tsuruno para darle un beso en la mejilla, pero en última instancia reniega del movimiento y se levanta de al lado de Tsuruno.

 

—Nos vemos esta noche, entonces.

 

—Sí, así es —le confirma Tsuruno—. Iré a recogerte cuando sea la hora.

 

Shishido asiente y, casi que con prisas, sale de la oficina con la misma rapidez en la que ha entrado.






Las próximas horas transcurrieron con normalidad: Tsuruno y Shishido se vistieron para la ocasión (este último vistiendo con más formalidad que de costumbre) y después como dijo que haría, Tsuruno fue a recoger a Shishido y le llevó hasta el restaurante que reservó por la mañana tras planear rápidamente lo que harían en el día de hoy. Era uno elegante y caro, algo más hortera de aquello a lo que estaban acostumbrados, pero la calidad no decepcionaba para nada.

 

Sin embargo, una vez se sentaron uno frente al otro y les trajeron los entrantes, algunos decorados con motivo del día que celebraban (con corazones y otros elementos amorosos), se dieron cuenta de lo incómoda que era verdaderamente la situación.

Y es que no sabían comportarse como una pareja, o al menos de la forma en la que siempre habían entendido que debía de comportarse una.

 

Quizá se debía a que, en lugar de comportarse como normalmente lo hacían, sentían algún tipo de presión por materializar algo que confirmara el nuevo estado que había tomado su relación, lo cuál les llevaba a no estar relajados como siempre estaban el uno con el otro. O quizá simplemente no supieran, de base, comportarse así con el otro. Después de tantos años siendo compañeros, era complicado acostumbrarse a ser otra cosa, y probablemente resultara incluso imposible. Rápidamente empezaron a temer que este nuevo salto que dieron destrozara todo aquello que tenían solo por la gula de querer más , y lo cierto es que esto resultaba absolutamente deprimente.

 

Al final, estuvieron más tiempo en silencio que hablando, y Shishido, que llevaba desde que empezó la cita con la cabeza agachada, la levantó en cuanto vino el camarero.

 

—Buenas tardes, señores. ¿Qué desearán de postre?

 

—Yo nada —saltó Shishido levantándose de la mesa, y Tsuruno, que tenía apoyada su cabeza en su puño mientras miraba aburrido y cabizbajo la comida, la levantó con los ojos abiertos—. Me voy a ir ya.

 

—Shishido —le llamó Tsuruno, sorprendido, pero aquello no evitó que el otro hombre siguiera a lo suyo; preparándose para abandonar la escena— ¡Oye! ¿Qué te ocurre?

 

Tsuruno quiso acceder a Shishido, pero el otro hombre ahora mismo era como un muro inquebrantable. Una vez estuvo listo para irse sintió como si le faltara espacio para correr, acelerando su paso hasta la salida del restaurante y Tsuruno fue inmediatamente detrás suya, ignorando al camarero que no sabía cómo reaccionar a esta situación y pagando con todo el dinero que había llevado para la cena; no le importaba perder lo que se consideraría más como una generosa propina pues Shishido era más importante que cualquier otra cosa.

 

 

Allí, tras cerrar la puerta del establecimiento y encontrarse con Shishido cara a cara, se observó más desolado que nunca mientras las calles estaban nubladas de un inusual vacío.

 

—Shishido, ¿qué ha pasado, porqué te has ido?

 

—Creo que esto no funciona —respondió Shishido, duro y frío y a quien más le estaba doliendo, sin embargo, era a él.

 

Las palabras de Shishido dejaron a Tsuruno pensando sobre ellas durante un largo período de tiempo mientras que cada uno esperaba en silencio a que ocurriera algo, silenciosamente deseando que esto no se quedara así, porque si bien lo suyo no podía funcionar, realmente querían que lo hiciera.

 

—… Shishido —susurró Tsuruno, tratando de acceder a él de alguna manera—, por favor, no digas eso.

 

Entonces Shishido quiso parar la conversación, porque no se veía lo suficientemente fuerte como para seguir con ella. Acelerando de nuevo el ritmo, se dio la vuelta mientras evitaba ver a Tsuruno a los ojos, desesperado por no mirar si en su rostro se veía tristeza, vacío, o amor.

 

—Shishido, espera —le gritó Tsuruno, yendo de nuevo detrás de él—. Déjame al menos que te lleve a casa.

 

Aquello solo era una excusa para no perder a Shishido, y el otro hombre lo sabía muy bien porque ya lo había usado antes, cuando encubrió su inminente traición y casi que por un milagro la pudo detener antes de que se efectuara. Solo por eso, le hizo caso.






Shishido no esperaba mucho, y es que aunque ya se hubiera deshecho del odio que sentía por algunas actitudes de Tsuruno, eso no quitaba que siguieran estando ahí. Por eso se imaginaba que, si bien Tsuruno se había ofrecido a llevarle en su coche, no pronunciaría ninguna palabra sobre lo que acababa de ocurrir entre ellos, y aún así, con su mirada perdida en la oscuridad de la carretera que se vislumbraba a través de la ventana del coche, no duró mucho en darse cuenta de que se equivocaba.

 

—Yo quiero que esto funcione —dijo Tsuruno de repente, pero era algo que parecía estar dando vueltas en su mente durante todo el día— ¿Y tú, Shishido?

 

Shishido giró la cabeza en dirección a su antiguo capitán y frunció el ceño, confuso y un poco molesto porque no entendía exactamente qué quería implicar exactamente Tsuruno con eso. 

 

—Yo quiero que funcione, pero tú no lo pones fácil, Tsuruno —respondió Shishido mientras su garganta se raspaba por cómo explotaron aquellas palabras desde su interior mientras una inmensa tristeza se ceñía sobre él.

 

—¿Qué?

 

—Que muchas veces parece que soy invisible para ti —soltó de pronto, incluso con más fuerza que antes, y aún así su voz se notaba más ahogada y dolida—. Nunca empiezas con… bueno, los abrazos ni nada. Y a veces parece que los aceptas sin muchas ganas. No sé qué pensar, porque no has hecho ningún avance desde que empezamos con esto, y ya estoy harto. 

 

Al terminar de hablar Shishido, se dio cuenta de que el coche estaba disminuyendo de velocidad hasta pararse en seco en una especie de aparcamiento improvisado que vio Tsuruno.

 

—¿Qué haces? Sigue conduciendo.

 

—No —respondió con dureza Tsuruno, y Shishido casi rodó los ojos—. No sabía que te sentías así…

 

—Bueno, ya es tarde. Deberías de haberte dado cuenta antes, capi.

 

El dolor se contempló en la mirada de Tsuruno mientras Shishido lo refugiaba en su interior, solo por haberle llamado “capi” y que, desde que tomaron este avance en su relación con la que ahora tenían tantos problemas, ya no le llamaba así. Tampoco había razones técnicas para hacerlo.

 

—Perdóname, Shishido —dijo finalmente Tsuruno, con una lentitud y pupilas fijadas en las de Kosei, tratando de acceder a él sin ningún éxito—. No empezaba con ese tipo de cosas porque pensaba que no te sentías cómodo. Accedimos a llevar esto con tranquilidad, así que no quería que te sintieras presionado, pensaba que lo mejor era que llevaras tú el ritmo de la relación. Ahora veo que no ha sido lo mejor y que esto tendría que haber sido mutuo. Lo siento.

 

Fue entonces cuando Shishido cambió su pose indignada y cabizbaja a una mucho más accesible, que aunque tenía sus dudas, parecía ver como todo aquello que llevaba dentro suya las últimas semanas había salido, y encima de camino había sido resuelto.

No había dudas de que el problema los últimos meses había surgido por la escasa comunicación entre ellos, y sin embargo era algo que costaba más imaginar que llevar a cabo: no había persona que fuera más consciente de las heridas de Shishido que Tsuruno, y no se había dado cuenta hasta ahora de cómo podía condicionarle esto en una relación, adoptando un ritmo tan lento que podía incluso resultar insufrible para el otro hombre, que ciertamente lo quería todo de su antiguo capitán.

 

—Entiendo que… Creas que lo nuestro no es lo más óptimo, y si de verdad piensas que deberíamos dejarlo —siguió hablando Tsuruno, que aunque tenía buenas intenciones, la melancolía en su voz era más que palpable frente a cualquier otra cosa.

 

—Ugh, cállate, Tsuruno —le interrumpió Shishido, y el otro hombre se miró algo asustado hasta que Shishido empezó a reírse, y los dos sintieron cómo un gran peso era deshecho de sus hombros al instante—. Somos imbéciles.

 

Tsuruno entonó una pequeña mueca que seguía a la de su compañero. Ninguno de ellos quería que lo que había entre ellos terminara, sobre todo cuando llevaban tanto tiempo persiguiéndolo silenciosamente.

 

—Deberíamos de hablar mejor las cosas —confirmó Tsuruno—, para que esto no vuelva a ocurrir.

 

—Sí, estoy de acuerdo —dijo Shishido mientras rotaba su cuerpo hacia el de su antiguo capitán—. Quiero empezar yo.

 

—¿Y con qué vas a empezar?

 

—Siempre me he preguntado cómo sería besarte, Tsuruno. Pero quiero que des tú el primer paso.

 

El corazón de Tsuruno dio un salto e inmediatamente esto provocó una reacción en su rostro que Shishido encontró incluso adorable. Pero tras pensarlo un rato, donde bajó sus ojos hacia la boca de Shishido, que llamaba por juntarse con la suya, y después a sus ojos brillosos, parecía que la respuesta estaba más que clara.

 

Acto seguido Tsuruno acercó su cuerpo al de Shishido hasta que estuvo lo suficientemente cerca de él. Llevó la palma de sus manos hacia las mejillas de Shishido y el hombre disfrutó del tacto cálido de la mano de Tsuruno sobre ellas, que con tanto cariño le abrazaban. Entonces en cuestión de segundos y aún así con cierta lentitud y delicadeza los labios de Yuki se transportaron hacia los de Shishido, plantando un pequeño beso en ellos. Era algo tan simple, pero que al mismo tiempo siempre había parecido tan difícil de hacer que aún así se quedaron pensando en por qué habían tardado tanto en hacer esto, sobre todo cuando Tsuruno se siente ahora tan lleno de amor y Shishido tan dispuesto a recibirlo todo, de forma que vuelve a aceptar otro beso de Yuki y este es algo más profundo, pero aún así una gran suavidad sigue gobernando en el acto y todas las expectativas que Shishido tenía sobre este momento se han superado con creces mientras sonríe en el beso sin darse cuenta y esto parece sacado de un sueño.

 

—Feliz San Valentín, Shishido. Te amo —le dijo Tsuruno al separar sus labios del otro hombre. Solo faltaba ofrecerle su corazón en bandeja para demostrarle la verdad de sus palabras.

 

—Yo también, Tsuruno. No me imagino un futuro sin ti.

 

Tsuruno sonrió cuando Shishido le dijo esto e inmediatamente fue a abrazarle; de por sí era algo que no había empezado antes y junto con la intensidad del movimiento esto hizo que le sorprendiera bastante, y aún así no quitó el hecho de que, como él, empezó a sonreír tontamente en cuanto sintió el cuerpo de Tsuruno abrazando con alegría el suyo.

 

Y nada le hacía sentirse más contento que ver que todo lo que siempre habían sentido el uno por el otro se había transformado en algo recíproco.

Notes:

El proceso de escribir esto ha sido tan caótico y he tenido tantas dudas que por la mitad porque no sabía si me estaba gustando pero ya lo había empezado y quería tenerlo para este día. La verdad es un setting sobre ellos que veo muy inusual pero parte de mi ímpetu por escribir esto venía de eso mismo, y bueno!! feliz san valentín<3 (perdón por meterle drama a todo lo que escribo istg que me sale solo)

 

carrd