Chapter Text
Sonidos estridentes.
Lenguaje obsceno.
Cuerpos bailando al compás de otro, sin poder alguno.
Todo era un hábito para él, su vida cotidiana era entorno a esto; bares, música ensordecedora y batallar contra regímenes.
Algo tan normal para él, pero tan irreal y aterrador para el resto.
Era de los pocos que se enfrentaban al poder aplastante de Norman Osborn.
El lunático de la década.
Ya sea montando piezas artísticas de protesta política...
Vaya
Batallando contra el ejército del Presidente.
Hobart 'Hobie' Brown era una de las caras principales de la Revolución, aunque no era conocido con su alterego, sino como Spider-Man
Su mundo, tanto literal como figurativamente, era un caos.
Desde el ascenso de Norman como presidente todo había ido en picada.
Si las cosas antes se encontraban por los suelos, ahora llegaría a decir que estaban por el noveno círculo del infierno.
Estos hechos no permitieron que el joven afroamericano estuviese tranquilo por más de dos minutos.
Se encontraba tendido en la parte trasera de la camioneta por la cual se movían el y su banda sin ser detectados.
Pensativo, enrolaba una de sus largas rastas en su dedo índice para luego soltarla, deseando que sea así de fácil liberar esta situación.
Desde hace semanas han habido ataques a personas cercanas a Norman, personas que contenían información valiosa. Eso provocaba que el 'presidente' se enfureciera, recayendo los estragos en la población más indefensa.
Aunque, a decir verdad, el presidente —si a ese tirano se le podía llegar a llamar así— había estado furioso desde hace un par de meses, inclusive, podría llegar a ser mayor lapso de tiempo que un año. En las calles se rumoreaba que era gracias a un experimento fallido, uno de los otros tantos.
Todavía podía recordar cómo esto empezó, sus poderes, su lucha incansable contra la bestia lunática que tenía el poder al mando, etc. El solo era un joven, un niño de 15 años que fue mordido por una araña, la cual había sido alterada e irradiada en consecuencia de los diseños tóxicos que, muy despreocupadamente, Norman tiraba en las zonas bajas de la ciudad; en las cuales vivían por aquel entonces Hobie.
El afroamericano a veces se cuestionaba por qué había sido picado él precisamente. Entre tantas personas mejores, más capacitadas y con mayores recursos, le había tocado a él, un joven que en varias ocasiones no tenía sustento.
Los continuos pensamientos de que no debían ser él lo abrumaban más seguido, en especial antes de un concierto; donde no debía ser el salvador de su mundo, solo un chico de 22 años disfrutando y cumpliendo su sueño de tener una banda.
Era tan jodidamente bueno, que lo hacía sentir mal.
Disfrutaba no tener que salvar a todos, no tener tanto peso en los hombros.
Era como ser libre.
Y exactamente eso era lo que provoca un sentimiento de malestar tanto en su cuerpo como en su mente.
Quizás el deseaba no haber sido mordido por una araña radioactiva.
Pero lo ocultaba tan bien. Todo cuenta de no ser llamado egoísta.
El de rastas buscaba sacar esos pensamientos de su cabeza lo más pronto posible, tenía una presentación en cuestión de minutos. No podía darse el lujo de cancelar otra vez.
Rebuscó en todo el vehículo su confiable guitarra eléctrica, cuando la encontró no pudo evitar ser invadido por ese pensamiento nuevamente.
Se dio a sí mismo un ligero golpe en la mejilla para volver en sí, acomodo un poco su desgastada ropa y su cabello. Al finalizar se miró al espejo que tenían pegado en la puerta de la camioneta, tragó saliva y dio su mejor sonrisa.
De lejos podías ver un chico atractivo, relajado y libre. Estando cerca podías darte cuenta de su ansiedad combinada con duda y tensión.
No sé hallaba contento, pero nadie tenía que saberlo.
De cualquier forma podría soltarse un poco en el escenario.
Subió a la tarima con paso pesado y algo lento, al estar en el centro acercó el micrófono a sus labios.
Ante toda esa gente, no podría desafiar aunque quisiera.
Ante toda esa gente, jamás podría decir cómo se sentía y qué realmente quería.
Al diablo con eso, hoy cantaría una de sus canciones favoritas:
'Who are you?'
───── ⋆⋅☆⋅⋆ ─────
Nuevamente.
Solo hay sonidos estridentes.
Una diferencia de antes,
estos ya no provenían de la gente.
Eran del joven que batallaba solo contra todo. En distintos sentidos a la vez.
El chico de perforaciones tenía su traje puesto a cuerpo completo, ocultando a la rebelde cabellera que posee.
Con una mano sostenía, gracias a su telaraña, a unos civiles inocentes mientas que con la otra se agarraba del edificio.
Todo había escalado tan rápido que apenas si lo pudo procesar, hace unos minutos atrás estaba tocando una canción y ahora tenía que salvar a esas pobres personas de una muerte inminente.
El concierto se daría en el salón de un antiguo Hotel ya abandonado. La dichosa sala estaba en el décimo piso, el cual también poseía una grande y destechada terraza.
Está última no había sido un problema en el pasado, se habían colocado advertencias y medidas de seguridad, que no bastaron a la hora de ser atacados.
Durante determinado momento del Show, Hobie había escuchado ruidos extraños a los cuales paso de largo al pensar que podrían llegar a ser producto de su cansancio e imaginación, pero cuando todos empezaron a gritar desesperadamente prendieron sus alarmas. Con mínima ayuda de los demás integrantes fue sacando a la gente, solo quedaron unos cuantos para el momento donde todo se empezó a derrumbar; Fue cuando tomo a los pocos que quedaban ahí y se lanzó al abismo.
Aplicaba la mayor fuerza que poseía para su bajada a tierra firme, sin previo aviso, otro estruendo se oía desde el interior. Hobie deslizó con mayor rapidez a los rescatados y alejo del peligro, el edificio estaba por colapsar completamente.
No lo entendía, habían revisado horas antes las condiciones del lugar, jamás daban un concierto en sitios con mal estado.
Su sentido Arácnido no paraba de darle punzadas en la cabeza, el peligro no había terminado aparentemente.
“¡Spider-Man!” Al oír su nombre volteó, encontrándose con algunos fanáticos que habían asistido al show.
“¿Se encuentran heridos? ”
“No” Respondió titubeante un chico “Queriamos decirte que el derrumbe fue intencional, no un accidente.”
“¡Exacto!” Exclamó una joven “Vimos a unas personas con uniformes colocar objetos en la planta baja”
El Arácnido escuchaba esto con asombro, no tenía idea de alguna de quienes podrían llegar a ser esas personas.
O tal vez...
Agarró a esos jóvenes y los aparto del edificio.
Otro estallido se hizo presente, levantando tierra y polvo, de esta manera, bloqueó la visión de lo que estaba por suceder.
Desde el interior de las ruinas del edificio se escuchaban pasos, por la cantidad de estos se podía decir que era una docena de personas.
Era como si estuvieran cazando ratas, pero en este caso, las ratas eran ellos.
Debió suponerlo o mínimo esperarlo, Norman liberaría a sus perros para que acaben con 'la plaga'.
De igual manera, desconocía cómo se suponía exactamente que justo ahí se reunirían tantas personas.
No puede ser una casualidad.
Habiendo dejado a las últimas personas lejos del asunto se aproxima a una nueva cuenta.
Podría terminar de descargar todo lo que sentía.
Con sus botas pegadas al edificio continuo, empezó a analizar tranquilamente al escuadrón, eran aparentemente nuevos, deben de tener poca experiencia.
Eso lo haría más fácil, no necesitaba llamar a su equipo. No hasta el momento.
A modo de estrategia, hizo que fijarán su atención en distintos lugares. Bajo de la construcción de un salto, haciendo que unos pocos se fijarán en él, pero antes que alertaran a los demás les tapo la boca con su telaraña. Con está misma, les atrapó los pies para colocarlos en un pilar, casi destruido, de cabeza. Ya no estorbarian.
Avanzó otros cuantos metros hasta que se encontró al siguiente grupo, estos estaban más alerta que los anteriores, al mínimo sonido se espantaba y disparaban sin control, podrían llegar herir a algunos de ellos. Hobie controlo un poco su risa ante la escena que presenciaba, uno de los chicos se había caído y los otros empezaron a disparar nuevamente, llenos de miedo al ser atacados por un "enemigo", tal vez no sería tan malo con ellos.
Podría ser de esa manera, si tan solo no hubieran amenazado a un malherido civil. Al que se le podría llamar 'el más experimentado', apuntaba con su arma al adolescente postrado entre escombros que yacía ahí; cuando sonó el ruido de la bala que chocó con unos hierros cercanos sobreves de hacerlo con el cuerpo del joven, algunos se mostraban extrañados, en especial el que realizó el disparo.
Con un silbido Hobie los hizo mirar hacía donde él estaba, tomando en brazos a la pobre víctima; Ambos estaban en lo alto de unos escombros, el Arácnido se aseguró que el chico escaparía para recién iniciarse con la lucha. Primero se enfocó en los más débiles, los ataba de pies como con los otros pero a estos los dejaba en el piso, desarmados y con una que otra telaraña en los brazos, a los siguientes procuraba golpearlos en la boca del estómago para así dejarlos sin . . aire por unos instantes, de esta manera sería más fácil rodearlos y agruparlos.
Para el final había dejado a la cabeza del grupo, el cual se alejaba con pasos temblorosos, eso molesto un poco más al afroamericano, intimidaba y mataba a gente inocente pero al ser él quien iba a recibir su merecido huía como un cobarde. Hizo que se acercara más al con ayuda de su telaraña, al estar cara a cara podía escuchar su respiración agitada y nerviosa, sin desperdiciar más tiempo lanzó el primer golpe directo a su rostro, luego dio una patada a unas de sus piernas, seguido de otros golpes más. Alargó un poco todo el encuentro por qué no era la primera vez que veía a ese tipo, ya había hecho cosas como estás antes e incluso hirió a uno de los integrantes de su banda en el pasado, Hobie jamás olvida una cara, mucho menos si. . . es de una persona que hace tanto daño como sino fuera de nada.
Dejé al sujeto en el suelo, también estaba sujeto a este. Sería cuestión de minutos para que llegara la policía y él no quería más luchas, había sido suficiente por hoy.
De un momento para otro, sus sentidos se activaron por completo. No sabía exactamente de dónde provenía el peligro, era como si lo estuviera rodeando. En menos de lo que podía reaccionar, en la cabeza de su último contrincante había un agujero de bala.
Los ojos de su máscara se abrieron de par en par, vio del lugar donde provenía la munición; allí posaba una persona, no se encontraba tan lejos de donde ellos estaban, era alguien alto con un traje más negro que rojo, un chaleco con picos y pinos además de tener bordada la bandera de Canadá, en su espalda reposanban unas katanas, por otro lado, en su cintura había un cinturón lleno de mini compartimientos en los cuales estaba guardando el arma que había utilizado.
Algo en Hobie le hizo querer huir pero otra cosa lo hizo quedarse. La curiosidad y el miedo estaban teniendo un conflicto sobre quién dominaría el cuerpo; pronto se vieron los resultados. El de rastas se acercaba de manera firme al otro trajeado, quien no se inmutaba solo observaba la figura contraria.
Ya estando frente a frente, Spider-Punk se dio cuenta de la diferencia de alturas, quizás le llegaba hasta él menton al otro hombre, pero no por eso se dejó intimidar.
“¿Quién eres?” Con el tono más frío y sebero preguntó, pero no obtuvo respuesta.
Al contrario solo lo observaba, hasta que en un determinado momento solos e lejos del lugar y de Hobie, el cual estaba más extraño y curioso que antes.
