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Sácalo a bailar

Summary:

Después de un día cansado de trabajo, salir en una fiesta no era parte de sus planes. Pero decir que se aburrió sería mentir.

* Segunda historia siguiendo la dinámica de la Deathduo Week
** Día 2: Bailar/Cantar

Notes:

Buenas, vengo con mi participación para el día dos de la Deathduo Week. Fue un reto el como escribir una situación de este tipo, pero mi salvación para la falta de ideas fue la canción Sacala a Bailar de Gian Marco, en la cual se basa el titulo de la historia. Muy buena canción si me preguntas.

Espero les guste la historia de hoy.

* Segunda historia siguiendo la dinámica de la Deathduo Week
** Día 2: Bailar/Cantar

Work Text:

Era de noche, una como cualquier otra, la luna se alzaba iluminando la ciudad. Muchos negocios ya habían cerrado y la actividad en la ciudad disminuía, pero Missa se encontraba de camino a una fiesta.

El día había sido agotador, después de tener algunos problemas en el trabajo, Missa solo pensaba en descansar. Pero sus planes fueron arruinados debido a Roier y su insistencia en que lo acompañe a una fiesta.

La fiesta era en celebración del cumpleaños de su novio, y no quería asistir solo. Missa se preguntaba si era realmente esa la razón de la insistencia, o si solo quería animarlo por el mal día que había tenido.

Al final aceptó, por lo que se alistó para salir. Se puso ropa sencilla y cómoda, no se sentía con mucha energía como para ponerse algo más complicado, aunque Roier insistió en que se pusiera algo más de fiesta.

Ahora se encontraba en un taxi de camino al lugar. Miraba por la ventana, como los autos recorrían las calles en distintas direcciones, como la iluminación del alumbrado público era opacado por la luz de la luna, y como la vida nocturna de la ciudad despertaba.

Poco tiempo pasó hasta que el taxi se detuvo, indicando la llegada a su destino. Abrieron la puerta bajando frente de una casa. Esta no era muy extravagante, pero se notaba que el dueño tenía suficiencia económica.

Se podía escuchar gritos de celebración y la música se desbordaba por las paredes. Se notaba que los invitados estaban celebrando a lo grande. Roier tocó el timbre de la puerta indicando su llegada. A los pocos minutos les abrió un joven, al cual Roier se acercó dándole un beso en la mejilla.

“Hola gatinho” saludó coqueto.

“Hola guapito” contestó el contrario.

Missa se quedó unos segundos mirándolos, tosió un poco sacándolos de su ensoñación y haciendo notar su presencia.

“Cierto” habló Roier “Cellbit, te presento a Missa, es uno de mis mejores amigos” lo presentó con una sonrisa.

“He escuchado de ti, un gusto por fin conocerte Missa” saludó sonriendo y con amabilidad.

“El gusto es mío” respondió “También he escuchado mucho de tí”

“Bueno” interrumpió Roier “Entremos que me congelo aquí afuera” abriendo la puerta “Entra Missa” el mencionado ingresó siguiendo a su amigo, dejando al cumpleañero atrás.

Llegaron a la sala, siendo esta amplia e iluminada por distintas luces de colores, las cuales cambiaban de forma constante. Muchos se encontraban bailando, y algunos estaban sentados en los sillones. Por obvias razones, la mayoría de personas eran desconocidos para él, por lo que siguió a Roier hasta la mesa donde estaban los bocaditos. Junto a esta mesa, se encontraba un joven demonio, al cual Roier saludó animado.

“¿Cómo estas Badboy?”

“Hi Roier” respondió el contrario con una sonrisa.

“Te presento a mi amigo Missa” lo señaló “Es la primera vez que lo traigo, trátalo bien”

“No te preocupes, yo lo ayudo en lo que necesite”

“Missa, él es Bad, sé que su nombre es contradictorio, pero es buena gente”

“Un gusto en conocerte” saludó, para luego ser abandonado ahí por Roier.

No lo culpaba, era obvio que eso iba a pasar, estaban en el cumpleaños de su novio, sería raro si no lo dejaba e iba a buscar a su pareja. Se sentó en una de las sillas disponibles al lado del demonio. Conversaron por un rato, descubriendo que el susodicho era alguien amable, aunque a veces le daba muchas vueltas a asuntos simples.

Durante ese tiempo se quedó observando al resto de invitados, notando como muchos tenían distintas características. No es que eso fuera algo extraño, de por sí, el mismo era un esqueleto, no era alguien que pudiera juzgar.

Se encontraba tomando un vaso de jugo hasta que escuchó varias risas provenir del pasillo de ingreso, para luego ver al invitado recién llegado.

Era un joven alto rubio, su ropa era simple, aunque un poco más formales que las suyas. Pero, lo que le llamó más la atención fueron las grandes alas negras que estaba sujetadas a su espalda. Plumas oscuras, pero que podía jurar que reflejaban los colores de las luces.

Su presencia fue recibida con felicidad de parte del resto de invitados, al parecer era alguien popular. Después de saludar a todos, terminó sentando en uno de los sillones junto a un hombre calvo. Se le veía conversar animoso con el resto.

“Quien acaba de llegar es Philza” habló su nuevo amigo “Es un viejo amigo, muy buena persona”

Se quedó observándolo, le parecía alguien interesante, pero antes que pudiera preguntar algo, su mirada se cruzó con la contraria, distinguiendo unos ojos que lo observaron con curiosidad. No podía distinguir el color de estos, debido a los cambios de luces, pero se sentían intimidantes y que en cualquier momento podría ser devorado.

Aquel encuentro duró unos pocos segundos, para luego ser rotos por el dueño de aquellos ojos encantadores. La respiración de Missa se había detenido durante ese tiempo, y ahora sentía como el aire regresaba a sus pulmones una vez sus miradas se desviaron.

“Se ve que es alguien muy querido” finalmente comentó Missa, después de un largo silencio.

“Y lo es” contestó su acompañante “Siempre se ofrece a ayudar a quien lo necesita, por eso muchas veces lo tratan como el papá del grupo” comentó riendo.

La mirada de la calaca se había desviado hacia su vaso, este ya se encontraba vacío, con unas pocas gotas restantes de su bebida. Se preguntaba si sus amigos hablarían así de bien sobre él ante otras personas. Si se comparaba con la poca información que tenía de aquel rubio, él no tendía a tomar iniciativas y muchas veces era quien necesitaba la ayuda, hasta había veces que pesaba que era el gato mojado de su grupo de amigos.

Antes que sus pensamientos de auto desprecio afloraran, estos se vieron interrumpidos por la aparición de un par de zapatos en su radar de visión. Al notarlos, su mirada se alzó, encontrándose nuevamente con esos ojos curiosos de hace un momento, solo que ahora lo miraban atentos.

“Lamento si interrumpo tus pensamientos” habló aquel extraño, con una voz cargada de ternura y suavidad “Pero no pude evitar notar que eres nuevo aquí, ¿Cómo te llamas?”

Se quedó unos segundos en silencio, impresionado de la voz del contrario y como, mirándolo de cerca, podía notar que era una persona realmente atractiva. Balbuceó un poco, causando la risa de Bad, quien los había estado mirando.

“Se llama Missa” habló el demonio, llamando la atención del rubio “Al parecer lo has dejado sin palabras”

Las mejillas de Missa se sonrojaron, se moría de vergüenza del tipo de primera impresión que estaba causando. Lamentaba la hora en que aceptó la propuesta de Roier, y empezaba a jurar no volver a aceptar nada de su amigo.

“Tienes un nombre bonito” comentó el rubio, llamando nuevamente su atención “Yo me llamo Philza, pero me puedes decir Phil” sonrió. El corazón del esqueleto latía acelerado. Phil se sentó en una silla a su lado “¿Y qué tal lo estas pasando?”

“Bien” contestó rápido “Digo, este” empezó a trabarse “Estoy bien, no tenía planeado venir, pero al final lo estoy pasando bien”

“Se nota, tu ropa parece escogida en un apuro” contestó, haciendo que Missa se lamentara de no haber escuchado a Roier cuando le dijo que se cambiara “¿Y con quien vienes?”

“Vine con Roier, me insistió en que viniera, y como ves, me ha dejado aquí” rieron ambos.

“Tiene sentido, seguro esta con Cellbit”

“Si, no lo culpo” contestó “Estoy seguro que me invito para animarme por el mal día que tuve en el trabajo”

“Oh, ¿De qué trabajas?” preguntó con entusiasmo.

“Trabajo en una tienda de música” ya se había relajado de su nerviosismo inicial “Hoy tuvimos varios problemas con algunos clientes”

“Entiendo, muchas veces los clientes se olvidan que uno es persona”

“Si, la cantidad de veces que he tenido que resistirme a contestarles mal”

“Te comprendo”

Se quedaron unos segundos en silencio observando a quienes bailaban y como el resto les aplaudía emocionados. La música seguía sonando alta resonando en sus tímpanos.

“¿Te dedicas a la música?” preguntó Phil, mirándolo con curiosidad.

“Si, he compuesto algunas canciones” la mirada el contrario lo miraba sorprendido, y juraba que hasta podía ver brillitos de la emoción.

“¡Que genial!” contestó “No he escuchado todavía alguna de tus composiciones, pero estoy seguro que eres talentoso”

“Te puedo mostrar algún otro día”

“Me encantaría” se le veía emocionado “Yo soy un asco en ese aspecto” comentó riendo.

Su conversación siguió y siguió. Missa no pensó que iba a encontrar a alguien así, sus únicas expectativas habían sido devorar la mesa de bocaditos. Al final, se estaba divirtiendo.

La noche avanzaba a la par que la fiesta se intensificaba. Missa estuvo tomando únicamente jugo, ya que no era muy fanático del alcohol, pero el resto de invitados se encontraban algo mareados. Esto generó que algunos empezaran a llamar a Phil a la pista de baile.

“Así estoy bien Baghera” rechazó amablemente la invitación.

“Vamos Philza” insistió “Tienes que divertirte”

“Estoy bien así” habló, la joven se le quedó mirando, para luego dirigir su mirada hacia Missa y sonreír.

“Si te acompaña este joven con el que has estado conversando toda la noche, ¿aceptas?” preguntó sonriente, llamando la atención de la calavera, quien los miró sorprendido y atento. Phil lo miro por unos segundos para regresar mirada a la joven insistente.

“Si él quiere, no tengo problema” contestó. Missa empezó a sentirse nervioso, ¿Se podía contar esto como una invitación a bailar de forma indirecta? No lo sabía, pero parte de si estaba emocionado.

“Entonces, ¿Quieres bailar?” preguntó Baghera mirando a la calaca, quien tenía el impulso de aceptar, mas la timidez fue la que empezó a hablar.

“Si Philza quiere, no tengo problema” contestó dudoso, ya se estaba arrepintiendo, los había dejado en un punto neutro, arruinando su oportunidad de bailar con alguien tan interesante y genial como era el portador de aquellas grandes alas, que seguían impresionándolo.

“Eso significa que sí entonces” habló Baghera sonriendo, y tomando las manos de ambos para levantarlos de sus asientos, y arrastrarlos a la pista de baile.

Antes que alguno de los dos pudiera decir algo, ella unió sus manos y los dejó en la pista de baile. El resto, al notar que estaban al centro de la sala, empezaron a animarlos.

“¡Phil! ¡Vamos Phil!” gritaba su público, Missa agradecía que no lo conocieran, ya que podía imaginarse la vergüenza que Phil estaría sintiendo.

“¡Tú puedes Missa!” escuchó su nombre, girando para ver como Roier y Bad lo animaban. Ahora si quería que la tierra lo tragara.

“Está bien” habló Phil, llamando su atención “¿Quieres bailar Missa?” preguntó.

Missa se quedó congelado ante la propuesta. De por sí, ya estaba en la pista de baile junto a una de las personas más atractivas que pudo haber conocido en toda su vida, y dicho estaba invitándolo a bailar. Sería de tontos no aceptar.

El esqueleto asintió con la cabeza, aceptando la propuesta. Phil sonrió, que, ante los ojos del contrario, era la sonrisa más hermosa que había visto en su vida, tomó con firmeza su mano y colocó la otra en su cadera.

Y con esta posición empezaron a bailar al son de la música. Durante la noche, habían pasado distintos tipos de géneros musicales, para la suerte que tenía, ahora estaba sonando salsa. Lo consideraba buena suerte, ya que no sabría como bailar en pareja si es que ahora sonara rock o alguna canción de un género desconocido.

Al ritmo de la canción, se empezaron a mover. No eran profesionales por obvias razones, pero su baile era coordinado en lo que se podía. Para ser dos personas que se habían conocido esa misma noche, su baile parecía como si se hubieran conocido desde mucho tiempo atrás.

Algo que impresionaba mucho a Missa, era como las alas del contrario se movían acompañando el baile, incluso había momentos en que era envuelto por estas, como si de un manto gigante se tratara.

Su público aplaudía y animaba mientras los observaba, así como cantaban con emoción. Así, para el final de la canción, Missa terminó recostado en los brazos de Phil mientras las alas de dicho los ocultaban del resto.

En ese momento, en que el juego de luces era bloqueado, pudo distinguir los ojos del contrario, colorados por un azul como lo profundo del mar, hipnotizantes que lo llamaban a acercarse y hundirse en ellos.

Pronto, su posición regresó a la original, estando erguido y sostenido por sus propios pies. Su respiración era agitada, sus miradas seguían conectadas, ahora sus rostros eran decorados por sonrisas. El resto de invitados les aplaudían y felicitaban por su baile. Con esto, regresaron a sus asientos.

La fiesta continuó hasta que llegó su fin. Poco a poco, los invitados se despedían y abandonaban el recinto. Y así fue, hasta que llegó su turno de irse junto a Roier. Pero, antes que pudiera irse, una mano en su brazo lo detuvo.

“Espero verte una próxima vez” habló Phil.

“Claro, me encantaría” contestó.

“¿Ya le pediste su número?” preguntó Roier interrumpiendo la conversación. Ambos lo miraron, sin saber que responder, balbuceando un poco. El mitad arácnido solo pudo suspirar “Realmente son lentos en esto” comentó para luego dirigirse a la puerta.

“¿Puedo tener tu número?” preguntó Phil, con un ligero sonrojo en las mejillas, por la vergüenza de no haber preguntado antes.

“Está bien” contesto Missa con un sonrojo similar.

Intercambiaron sus números telefónicos, para luego despedirse. Missa dejó la residencia junto a Roier, quien empezó a molestarlo por el encuentro que tuvo. Decidió ignorarlo mirando por la ventana del vehículo. Al final había sido un buen día.

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