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Jiang Fengmian caminó alrededor de los muelles de lotos, observando las aguas tranquilas y las flores sobre ellos que se agitaron suavemente. Conforme avanzó, un par de pasos mucho más ligeros que los suyos lo siguieron como si arrastrara los pies.
Jiang Fengmian se detuvo en su lugar, girando la cabeza para hacer contacto visual con una sonrisa ambigua. “Wei Ying.”
El joven, apenas más que un niño, le devolvió la mirada con aburrimiento. “¿Qué quieres?”
“...” Desafortunadamente, parecía que el tiempo en que vivió en las calles le había dejado una marca indeleble en su impresionable mente, por lo que su personalidad resultó ser algo así sin importar a cuántas clases asistiera junto a sus hermanos marciales. “¿Cuánto tiempo ha pasado desde que te convertiste en un discípulo de Yunmeng Jiang?”
Wei Ying respondió sin dudar. “Ni un segundo.”
“¿Eh?”
“Líder de la secta Jiang, le agradezco haberme dado un alojamiento como amigo cercano de mis padres, pero eso no significa que sea discípulo suyo.”
“Sin embargo, ¿no estás usando el uniforme de la secta?” Después de pensarlo una vez más, Jiang Fengmian se dió cuenta de que en sus recuerdos el joven nunca usado los colores de su secta más que los primeros días, sino un uniforme negro y rosa que su esposa había apoyado enfáticamente. “Olvida eso. Wei Ying, ¿hay alguna razón por la que no quieras unirte a nuestra secta? Te aseguro que lo importante no son tus habilidades, sino tu corazón.”
“No dudo de mis habilidades, Líder de la secta Jiang, y la secta no está mal, pero prefiero las montañas a los lotos.”
Jiang Fengmian se quedó sin palabras. “Entonces… ¿Hay algo más a lo que te quieras dedicar? ¿O es que preferirías unirte a Gusu Lan?”
“Gusu Lan tampoco funcionaría”. Wei Ying finalmente sonrió. “Pronto me iré y fundaré mi propia secta.”
“Ah…”
Jiang Fengmian se preguntó si no había hecho lo suficiente por ese niño, que rechazó unirse a la secta de la que provenía su propio padre y prefirió fundar una en su lugar. En realidad, le había ido bastante bien en la secta, además de los primeros días de confusión cuando Wei Ying rechazó los privilegios que intentó darle: comer junto a su familia, tomar clases junto a sus hijos e incluso ser discípulo. Como un ermitaño, se recluyó en la habitación de invitados de la secta y sólo pidió una espada para practicar por su cuenta. Jiang Fengmian ni siquiera sabía si era bueno en ello, ya que se había negado a mostrar sus habilidades alegando que sólo era por pasatiempo.
Finalmente, se aclaró la garganta. “Esperaré con ansias ver qué tipo de Secta fundarás. Si necesitas consejos, la puerta de mi despacho está abierta.”
“Gracias, Líder de la secta Jiang.”
Al ver que el niño no tenía intenciones de pedir opiniones o preguntar sobre alguna duda, Jiang Fengmian decidió dejar caer el tema. “En ese caso, hablemos de la razón por la que te llamé.”
“ Finalmente… ”
“¿Dijiste algo?”
“No, Líder de la secta Jiang.”
Jiang Fengmian le dirigió una mirada sospechosa, pero Wei Ying todavía parecía igual de desinteresado que en el resto de la conversación: su peso sobre una pierna mientras arrastraba la otra, sus ojos aburridos fijados en él y sus manos en la espalda en una parodia de etiqueta. A veces se preguntaba si el método de enseñanza que empleaban era ineficiente o a Wei Ying simplemente no le importaba.
“Antes de morir, me encontré con tus padres un par de veces e intercambiamos algunas palabras”, explicó. “Entre los temas que tocamos, salió a la luz el nombre de cortesía que les habría gustado darte. Por eso, si estás de acuerdo, me gustaría darte ahora mismo ese nombre, Wei Wuxian.”
Wei Ying se enderezó en su lugar, abriendo la boca con sorpresa y luego volviendo a cerrarla. “Líder de la secta Jiang…”
Jiang Fengmian se preguntó si Wei Ying daría finalmente una muestra sentimentalista, como derramar lágrimas o dar una sonrisa conmovida.
“Esto es inconveniente, ya había pensado en mi nombre de cortesía…”
La sonrisa de Jiang Fengmian se congeló. “Entiendo… Entiendo que estuvieras preocupado por no recibir uno dado que no eres oficialmente discípulo de nuestra secta”, como se había enterado hace unos minutos, “pero aún así tomaré responsabilidad por ti como tu tutor. Eso incluye hacer las cosas que normalmente le corresponden a los padres, como dar un nombre de cortesía, respetando los deseos de tus difuntos padres, claro está.”
Wei Ying parecía menos emocionado por el sincero discurso. “Está bien, Líder de la secta Jiang. He escuchado la sugerencia de mis padres y he dado mi opinión. Ahora, si está abierto a sugerencias, lo cual debería ser ya que el nombre es mío, diré Qingming.”
Con un creciente dolor de cabeza, preguntó. “¿Por qué Qingming…?”
“¿No es hoy un día claro y despejado?”
El Líder de la secta Jiang se rindió. “Como quieras, Wei Qingming.”
Ignoró la sonrisa de Qingming, como si hubiera hecho una travesura.
Jiang Yanli y Jiang Wanyin sólo pudieron quedarse boquiabiertos cuando visitaron a Wei Qingming —o sólo Qingming, como había insistido en que todos lo llamaran sin importar el rango, una vez que recibió su nombre de cortesía—, sólo para encontrarlo con sus escasas pertenencias empacadas en una sábana sobre su hombro, listo para irse.
“Oh, parece que no es un buen momento”, comentó Qingming, sin tener la decencia de parecer avergonzado.
Jiang Wanyin lo señaló. “¿Estás planeando irte de nuestra secta? ¡Wei Qingming, sólo tienes diez años! ¿Siquiera sabes a dónde irás?”
“¡Claro que lo sé! ¿Parezco el tipo de persona que hace las cosas sin pensar?”
“¡Te estás yendo de casa cuando sólo tienes diez años! ¿Sabes cuántos peligros hay allá afuera? Podrías encontrarte con un yaoguai, cadáveres ambulantes o simplemente un asesino en serie…”
Wei Qingming lo descartó con un movimiento de la mano. “No te preocupes, ya tengo una espada.”
Con unas palmaditas, golpeó la vaina metálica de una espada.
“‘¿Cómo conseguiste eso?” Jiang Wanyin entrecerró los ojos. “¿Lo robaste?”
“Lo tomé prestado”, acentuó.
Jiang Yanli intentó sonreír con toda la calma que pudo conseguir. “Qingming, entiendo que este no sea el hogar en el que naciste, y quizás quieras encontrar un lugar que se adapte mejor a ti, pero lo que dice Ah-Cheng no está mal, ¿no es demasiado peligroso ir cuando no has practicado la espada ni tienes experiencia en cazas nocturnas?”
Jiang Wanyin asintió enfáticamente al discurso de su hermana.
“Los niños no tienen que preocuparse por los asuntos de los adultos”, Wei Qingming hizo una mueca. “Si te hace sentir mejor, un día volveré y los saludaré. Todavía les debo un favor por alojarme aquí por un tiempo. En ese momento, recuerda el nombre de la Secta de Huashan.”
“Huashan…” Jiang Yanli murmuró. “¿No está en Huayin? Qingming… ¿Quieres ir a la provincia de Shaanxi?”
“¡Shaanxi!” Jiang Wanyin abrió la boca. “¡Loco! Estamos en Hubei, ¿qué tan lejos planeas ir tú sólo?”
Wei Qingming no se quedó a tranquilizarlos. Agitó una mano con una sonrisa sincera y se fue con unas últimas palabras sobre el hombro. “Hasta Huayin, obviamente. ¡Cuídense!”
Los hermanos no pudieron hacer nada por detenerlo. Jiang Wanyin observó el horizonte por el que la figura del niño que era apenas un año mayor que él había desaparecido, luciendo tan seguro y estable como siempre. En algún lugar dentro de él no pudo evitar admirar la seguridad de su convicción de que nunca fallaría ni sería derribado.
Con dudas, preguntó. “¿Crees que lo logre? No he escuchado de ninguna Secta de Huashan, ni siquiera sé a qué clan podría pertenecer.”
“Por alguna razón, creo que lo hará”, respondió su hermana, todavía conmocionada. “¿Deberíamos decirle a nuestro padre?”
“Vamos, tal vez envíe un grupo de búsqueda.”
Jiang Fengmian no envió un grupo de búsqueda. Se frotó la cara con ambas manos como si estuviera terriblemente estresado y les informó que habían hablado poco antes de la partida de Wei Qingming. Parecía que la espada realmente había sido prestada como una forma de hacer énfasis en que podía volver y habría una razón válida para ello.
La Señora Yu simplemente les dirigió una mirada indiferente. “Es igual a sus padres. Deja que haga lo que quiera, fundar una secta o ser un cultivador rebelde. No es el problema de nuestra secta.”
Jiang Yanli miró a su hermano menor con preocupación. “¿Eso significa que la Secta Huashan no existe, sino que quiere fundarla?”
De alguna manera, eso era más preocupante.
Jin Tonglong se encontró haciendo lo mismo en dos vidas: huyendo de casa.
Jin Zixuan había intentado convencerlo, primero teniendo una charla que estuvo demasiado cerca de ser un corazón a corazón, antes de recurrir a las amenazas y finalmente aferrarse a su torso antes de que Jin Tonglong lograra arrojarse por la ventana para escapar por la noche. Fue una escena familia para Jin Tonglong, aunque no estaba acostumbrado a que la persona que tuviera que ser retenida fuera él, pero tampoco pudo deshacerse del agarre con facilidad sin herir a su obstinado hermano.
“¡Por favor, no te vayas, Tonglong!”
“¡No me llames Tonglong!”
“¿Es porque nuestro padre te dió ese nombre que quieres irte? Sólo es malo para nombrar, madre escogerá tu nombre de cortesía, ¡lo juro!”
Jin Tonglong aterrizó un golpe sobre la cabeza de su hermano mayor, logrando que lo soltara después de quedarse aturdido sosteniendo la parte superior con ambas manos.
“No es algo tan estúpido como eso”, añadió. “Además, a partir de ahora me llamaré Bai Tian, así que recuérdalo.”
“Pero Tonglong…” Cuando levantó el puño una vez más, Jin Zixuan se corrigió rápidamente. “Ah-Tian, ¿no crees que es mejor ser el segundo joven maestro Jin en vez de convertirte en un cultivador rebelde?”
“Ya lo he decidido”, le aseguró con calma. “Y no me convertiré en un cultivador rebelde. Tengo mi propio estilo de espada, no puedo seguir las enseñanzas de Jin, así que fundaré mi propia secta y dejaré mi legado aquí.”
Jin Zixuan lo miró con duda. “Si quieres ser el heredero de la secta, te lo daré…”
“No es eso.”
“Tonglong…”
“¡Que no me llames Tonglong!”
Jin Zixuan suspiró. Su hermano menor siempre había sido terriblemente testarudo. Si decidía hacer algo, entonces lo haría, incluso si ponía su vida en riesgo. No lo había visto retractarse ni una sóla vez, por lo que sus esperanzas de disuadirlo eran escasas, así que se armó de valor en su lugar.
“Entonces vamos juntos”, decidió. “No importa lo que pase, eres mi hermano menor, así que te protegeré.”
“Zixuan…” Jin Tonglong sonrió. “Aprecio tus intenciones, pero aún eres muy jóven para esto.”
“Eres más jóven que yo…”
“Así que mejor quédate aquí y conviértete en el Líder de la secta JIn que apoye a mi futura Secta Huashan cuando la dé a conocer.”
Jin Zixuan apretó los puños. “Bueno, incluso si terminas con una secta en quiebra, te seguiré dando tu mesada y financiaré tu maldita secta, ¡pero tendrás que disculparte de rodillas y llamarme hermano mayor!”
Jin Tonglong se rió de buen humor. “Prefiero robarte en secreto.”
“Gamberro, quien te viera pensaría que te criaste en una secta pobre”, refunfuñó. “¿Al menos llevas dinero?”
“En una bolsa qiankun.”
Jin Zixuan recibió las palmaditas torpes de su hermano menor, quien probablemente había vaciado gran parte de la caja fuerte de su secta, y tomó con un suspiro los dulces que dejó sobre sus manos. Y botellas de alcohol. ¿Por qué seguía insistiendo en darle botellas de alcohol? Ese tonto… Ojalá nunca vaya a Gusu Lan.
“¡La próxima vez llámame Bai Tian!”
“¡Cuídate, Tonglong!”
“¡Bastardo!”
Con una despedida llena de amor y lágrimas, Jin Zixuan vió partir a su hermano menor. Aunque, en retrospectiva, Jin Tonglong siempre había tratado a JIn Zixuan como si fuera el menor.
“Qué rápido crecen…” Murmuró. “Espera, ¿dijo Huashan? ¿No está eso en Shaanxi? Tonto Tonglong… Espero que no tenga problemas con Qishan Wen.”
Qingming llegó a la cima de Huashan con muchos más problemas que la primera vez; esta vez no había un camino para que la gente transitara. Afortunadamente, se había estado entrenando a sí mismo durante algunos años, por lo que pudo escalar como una cabra montesa hasta llegar a la cima.
La cual estaba desolada…
No había edificios, muros ni un letrero exterior que anunciara el lugar de ninguna secta. Fue tan triste como afortunado, ya que no tendría que ahuyentar a los monjes que se atrevieran a usar un lugar que tan obviamente sólo le pertenecía a Huashan.
“¿Debería llamarlo Xiao Huashan?” Se preguntó en voz alta.
Esta sería la primera secta en este mundo, desde la fundación de Qishan Wen, que no se preocuparía por los clanes y en su lugar elegiría a los Líderes de secta por meritocracia. Aunque aún había un largo camino por recorrer antes de poderse llamar una secta, como poner un techo bajo el cual dormir, conseguir dinero y discípulos. Al menos tenían las artes marciales.
“¡Manos a la obra!”
Afortunadamente, Qingming tenía experiencia construyendo edificios.
“¡Finalmente!”
Bai Tian sonrió, mostrando sus dientes con la alegría que no había logrado reunir por completo desde que nació en la fosa de víboras que conformaban a Lanling JIn. Pero había logrado volver a casa, finalmente. Antes de poder celebrar adecuadamente, arrastró su cuerpo por completo hacia la cima de la montaña y se quedó helado.
“No… ¿Alguien está viviendo aquí?”
Parecía ser reciente, pero un pequeño edificio estaba siendo construído en la cima torpemente. Esto no era parte del plan. Bai Tian había investigado a fondo y sabía que no debería haber nadie en este lugar, especialmente teniendo en cuenta que podrían haber futuros enfrentamientos por el territorio con Qishan Wen.
Bai Tian se acercó al lugar con la marcha de un soldado que se dirigía a disputar la conquista de un territorio. Puede que ya no use las suntuosas túnicas de Lanling Jin, pero su traje blanco habitual de Huashan le otorgó más coraje que cualquier joya, por lo que levantó la confianza que mostraría como Líder de secta adjunto de Huashan.
Deteniéndose cerca de la entrada del edificio, alzó la voz. “Disculpas, ¿hay alguien viviendo aquí?”
Un joven, no, un niño pequeño salió del edificio, arrastrando los pies mientras miraba hacia adelante con molestia. Vestía el mismo uniforme que Bai Tian, con un bordado de flor de ciruelo sobre el corazón, sólo que en colores opuestos, como el yin y el yang. Bai Tian se quedó boquiabierto.
“¿Hay un visitante tan rápido? Lo lamento, pero aún no tenemos té para recibir al estimado invitado… ¿Sasuk?”
Bai Tian reconoció el llamado, y conectándolo con la postura frente a él, inmediatamente un nombre le vino a la cabeza. “¿Cheongmyeong-ah?”
Ambos se echaron a reír.
Bai Tian pronunció dos palabras. “¿Huashan?”
“Si, vamos a fundarlo”, Qingming sonrió. “Así que prepárate para volver a las negociaciones políticas, Líder de la secta Sasuk.”
“No tengo miedo”, respondió, con una sonrisa desafiante propia. “Tengo a mi espada aquí conmigo.”
Y no se refería a la espada en su vaina.
El mundo del cultivo temblaría ante la aparición de una nueva secta, eso era seguro.
“Por ahora, ayuda a construir.”
Bai Tian sacó una bolsa de monedas llena hasta el borde, prácticamente irradiando luz desde el interior. “Ocupémonos de eso rápido. Hay más de donde vino este.”
Qingming lo observó con ojos codiciosos. “Así que Sasuk volvió a nacer como el joven maestro de una familia rica, eh.”
“Lanling Jin, el segundo joven maestro Jin. En el futuro mi hermano mayor prometió ayudarnos.”
“Como se esperaba de… Espera, ¿eres Jin Tonglong?”
“¡No me llames así!”
Qingming se echó a reír a carcajadas.
