Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-06-11
Words:
1,293
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
15
Bookmarks:
1
Hits:
127

Te amo

Summary:

Llora y se derrumba. Sus rodillas ya no le responden correctamente y cae lentamente al suelo, sin soltarte. —Voy a morir aquí contigo... No me dejes, por favor, te lo ruego.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Konig te ama. Es un maldito loco bastardo, pero aún así, aún con todo el peligro que conlleva, te ama más que a nada en el mundo; justo como un perro te amaría, fuertemente y hasta la muerte.

Obvio que te ama, todo el mundo parece darse cuenta de eso y tampoco es muy discreto cuando se encuentra junto a ti. No puede ser como tú, no puede fingir solo una relación de colegas. Le pican las palmas y se siente nervioso y tan enamorado que tiene que tocar cualquier parte de tu cuerpo para estar tranquilo. Muere en celos cuando cualquier otro hombre se encuentra a tu alrededor y se pone como un perro rabioso cuando te siente en peligro. Simplemente, es otro hombre enamorado más, simplemente, te ama lo suficiente para no solo matar a alguien por ti, sino para matarse a sí mismo.

Konig no dudaría en disparar a su propia cabeza con tal de que estés bien, con tal de que no sufras, porque te ama tanto que una sola lágrima tuya le hace sentir tan horrible, peor que cualquier otra cosa.

—Y/N… ¿qué opinas de retirarte?. Sabes, podría mantenerte, mantenernos a ambos.

Fue lo que una vez te dijo, ambos acostados en una cama matrimonial que el propio Konig mandó a pedir para tu habitación. Tú lo miraste y sonreíste cálidamente, tus bonitos ojos parpadeando mientras asientes.

—Sería tan lindo poder ser un ama de casa, si te soy sincera. No preocuparme por nada más que por preparar la comida y limpiar… Creo que serías un excelente esposo. Seguro me darías un beso en la frente cuando llegues de trabajar y luego cenaremos juntos…

Dijiste con una voz ilusionada y alegre. Konig sabe que te gustaba la idea, porque, al final, tú viniste de una familia unida, no de una como la que acabas de describir, claramente, pero sí de una familia cálida donde cenan juntos luego del trabajo y conversan de su día, una verdadera familia, un tipo de familia que Konig nunca experimentó.

—Vamos a retirarnos, Y/N.

—¿De qué hablas? Aún tenemos un contrato que cumplir, Konig. Tu 3 años y 4 meses y yo casi 2 años más… pero, cuando se terminen, puedes proponerme matrimonio. Tiene que ser muy romántico todo. Luego podemos comprar una casa con un gran jardín y tener un perrito de mascota… podemos adoptar a Mika, ella se jubilará cuando termine mi contrato, ¿qué opinas?

Konig se carcajeó esa vez y te abrazó más fuerte. El plan sonaba maravilloso, demasiado perfecto e irreal, pero lo quería, necesitaba eso. Tal vez faltaría agregar la terapia que iban a necesitar, el cambio de identidades… pero de eso se iban a encargar en su momento.

Tendrían una vida feliz. Cenarían juntos y verían películas por la noche, saldrían a pasear por cualquier parque y Konig amaría verte tan libre, de la forma que solo una vida sin misiones podría otorgar. Tal vez adoptarían a un niño o dos también…

Konig por fin tendría una familia feliz contigo, una verdadera familia, pero el mundo volvió a mostrarle que un monstruo como él no puede ser feliz.

Te dispararon, Konig hizo mal su trabajo, no te protegió como debía y una bala perdida te alcanzó el estómago.

Nadie se lo esperó, ni siquiera tú misma.

Te desangras rápido y sabes que no tienes salvación aunque Konig está corriendo contigo como un loco para llevarte al cuartel. Te duele el cuerpo y de tus ojos brotan lágrimas ante lo inevitable.

—Mi amor… déjame ir.

—¡CÁLLATE Y/N!

—Por favor, déjame ir. —Dices, mirándolo con todo el amor que tienes por él. Obviamente no quieres esto, no quieres dejarlo, no quieres morir, pero podría pasarle algo y no quieres eso para él, nunca más, no. —Konig, soy una carga, déjame ir.

—Y/N…

Se detiene y te mira, observa tu bonito rostro ya pálido y como tus ojos no pueden enfocarlo correctamente. Se siente húmedo del estómago y los brazos, sabe que es de sangre, tu sangre, pero no quiere aceptarlo.

—No puedo, Y/N... —Llora y se derrumba. Sus rodillas ya no le responden correctamente y cae lentamente al suelo, sin soltarte. —Voy a morir aquí contigo... No me dejes, por favor, te lo ruego.

—Konig… adopta a Mika por mi. Vive por mí…

—Ya vienen aquí, te lo prometo Y/N. Quédate conmigo, sé que puedes.

Konig está llorando fuertemente, como nunca antes lo había hecho. Lo sientes quedarse sin aire, cálidas gotas caen sobre ti.

—Vive por mí, ¿quieres? Por favor. Te… te amo mucho, Konig.

Un último beso, eso es lo que quieres. Lo intentas mirar pero todo se ve tan borroso que solo atinas a sonreír, queriendo reconfortarlo, queriendo que deje de llorar y se ponga a salvo, por tí y la vida que prometieron juntos.

—-¡No me dejes, por favor, Y/N, no me dejes, no… !

Son sus fuertes brazos y calidez lo último que sientes antes de fallecer, feliz, por haber tenido la oportunidad de experimentar tanto y de haber podido despedirte del amor de tu vida.

Cuando los encuentran, tú aún te encuentras entre los brazos de Konig, ya fría y congelada por el rigor mortis. El coronel no dice ni una sola palabra, tampoco los mira, solo sigue abrazando tu cadáver aún arrodillado, justo como cuando te fuiste.

Intentan hacerlo reaccionar, pero no hay nada, ni un sonido o una mirada que indique que se encuentra físicamente bien. Fue como si él hubiera muerto contigo, cosa que no parecía muy descabellada. Al final, lo hicieron reaccionar intentando quitarle tu cuerpo, pero Konig se negó a soltarte y, en cambio, te llevó él mismo a la base en una escena tan horripilante y trágica que nadie pudo siquiera pronunciar palabra.

Tu funeral fue grandísimo. Siempre fuiste una persona sociable, inteligente, recta e increíblemente bonita, cosa que te valió el respeto en el ejército y te hizo una persona admirable y amada en tu vida de civil. Hiciste tantos camaradas que tu despedida duró casi 10 horas, diez horas en las que Konig estuvo llorando fuertemente al lado de tus familiares, junto a ti.

Nunca nadie había visto a ese cabrón así, nunca nadie había siquiera imaginado que ese coronel que disfrutaba tanto la muerte podría llorar de tal manera, como un niño pequeño y a la vista de todos, tan roto.

Konig tuvo una baja con honores; no era como que pudiera ser de otra manera porque el hombre ni siquiera podía pararse de la cama ante tu pérdida.

Pidió la adopción de Mika, tu compañera perruna, como un favor de parte de sus superiores, y aunque él no podía hacerse cargo de sí mismo, recordaba tu pálido rostro pidiéndole ese favor y se levantaba de la cama para cuidar al animal tan diligentemente como tu lo hiciste en su momento.

La pastor malinois parecía saber de tu partida y miraba fijamente una fotografía tuya, fotografía que él había puesto en una de las paredes de la habitación de ambos. En la selfie sonreías enormemente mientras abrazabas por el cuello a Konig, claro, el hombre tuvo que sentarse en el sofá para que la foto pudiera suceder; un recuerdo ahora agridulce por tu partida. Mika la miraba y la miraba y la miraba. Ella seguro te extrañaba lo mismo que el propio Konig y tus padres.

Su corazón nunca iba a dejar de doler no importa qué sucediera, por eso, cuando Mika envejeció y también murió en sus brazos, justo como tú lo hiciste esa vez, Konig se voló la cabeza con una de sus revólver.

Él nunca mintió cuando dijo que no solo mataría a alguien por ti, sino que se volaría él mismo su cabeza también.

Notes:

Dios, amo muchísimo a ese hombre pero no puedo evitar hacerle sufrir tanto. Es mi forma de demostrar cariño JAJAJA.