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¿Qué pasó en la boda de Gai-sensei y Kakashi-sensei?

Summary:

Sakura, Naruto, TenTen y Rock Lee descubren que Kakashi y Gai están casados. Cómo ninguno de los cuatro sabe cómo pasó, cada uno tiene su propia versión de la boda.

Notes:

Por el aniversario de bodas de Kakashi y Gai.

Work Text:

— Esa misión sí que fue difícil — Sakura suspira y estira los brazos, arrastrando los pies hacia la oficina de recolección de reportes.

— Más que difícil, creo que fue terriblemente aburrida, ¡pensé que esos viejos sabios nunca dejarían de hablar! — Naruto gime con fastidio y se talla los ojos, casi tropezando cuando abre la puerta de la oficina de reportes.

— Pensé lo mismo — TenTen hace un puchero y luego azota el pergamino con el reporte de su misión frente a la ventanilla. — Creo que necesito dormir una semana entera.

La chica cierra los ojos como si ya se estuviera quedando dormida mientras está de pie, y es Rock Lee el que recibe el formato de liberación luego de solo un segundo.

— Incluso si creo que esta misión fue provechosa y todos aprendimos mucho, ¡estoy de acuerdo en que fue innecesariamente larga e innecesariamente aburrida! — Lee dice se cruza de brazos, haciendo un puchero lleno de decepción mientras regresa a la puerta principal y mientras guarda el documento en el bolsillo de su chaleco de seguridad.

— Sí, eso fue horrible, definitivamente nunca quiero volver a ir a una misión tan larga y fastidiosa como una maldita junta a mitad del desierto — Sakura gruñe y luego todos se detienen en el pasillo, parándose en fila antes de levantar los brazos y bostezar de forma sincronizada como si fuera una coreografía.

— Vaya, ustedes realmente parecen hermanos bostezando de esa manera — La voz de Shizune es inesperada y los hace saltar y girar hacia el otro lado del edificio, mirando a su compañera shinobi avanzar lentamente con una pila de documentos en sus brazos. — Pensé que Gai solo estaba exagerado, pero ustedes realmente son como una familia. ¡Qué lindos!

Shizune sonríe con amabilidad y dulzura, caminando con prisa en la misma dirección como si su comentario fuera algo conversacional y casual y obvio y... como si tuviera alguna clase de sentido.

— ¿Eh? — Naruto hace un puchero y mira a sus compañeros a sus lados antes de volver a mirar a su vieja conocida. — Pues yo creo que cualquier persona normal se hubiera aburrido en esa misión, así que no sé de lo que hablas, Shizu-chan.

Naruto se encoge de hombros y bosteza otra vez, girándose hacia la puerta como si esa extraña conversación hubiera terminado ahí y porque realmente cualquier shinobi hubiera terminado bostezando si escuchaban todos esos asuntos políticos durante veinticuatro horas.

Solo que la mención de Gai-sensei despierta el interés de Lee y el muchacho salta a mitad del camino de Shizune, haciendo una pose fabulosa y dramática que llama la atención de todos otra vez.

— ¿Qué fue lo que Gai-sensei dijo? ¿Él habló de nosotros? ¿Te contó algo genial sobre el brillante futuro de las nuevas generaciones y la valiente labor que debemos cumplir para proteger al pueblo? — Las preguntas de Lee son ansiosas y desesperadas, e incluso si Sakura y Naruto parecen a punto de caer desmayados sobre el suelo por el cansancio, TenTen frunce las cejas y ella también mira a Shizune con la misma curiosidad que Lee.

— No, no, nada de eso — Shizune se ríe con timidez y agita sus manos de forma graciosa debajo de la pila de hojas. — Solo recordaba que una vez Gai dijo que para él ustedes cuatro son como hermanos y que todos son sus hijos.

La sonrisa de Shizune se vuelve aún más amable y llena de dulzura, como si la idea de una familia shinobi fuera algo lindo y adorable, lo que realmente sería lindo y adorable si no fuera porque es una exageración súper rara y cursi y que definitivamente no tiene nada que ver con ellos.

Sin embargo, antes de que Sakura pueda sacar la lengua con desagrado y decir que Gai-sensei dice muchas tonterías y que definitivamente ella no es hermana de ninguno de estos bobos, Shizune sonríe y suspira con el mismo sentimiento lleno de ilusión.

— Lord Sexto también opina lo mismo que Gai y por eso siempre los manda a misiones en conjunto. ¡Realmente tienen suerte de que el Hokage sea como su papá! — Shizune tararea y los observa con admiración, como si fueran cuatrillizos idénticos y no como si esa idea fuera escalofriante. — Aunque, bueno, supongo que ese pensamiento en ambos es lógico.

Shizune suspira y se sonroja, riendo de forma divertida y feliz como si eso realmente fuera lógico y obvio y no el doble de aterrador porque imaginar a Kakashi diciendo algo sentimental los hace sentir escalofríos.

— Ugh, ¿por qué algo así se raro sería lógico? — Sakura murmura, quejándose de la incómoda y no solicitada paternidad sintética de Kakashi-sensei y de Gai-sensei, pero más que nada, luce aterrada con la idea de que en la mente loca de esos dos todos sean hermanos.

— ¡Supongo que debe ser por su pasional y juvenil romance, ¿no es así, Shizune-chan?! — Lee dice y presiona los puños con emoción incluso si los demás hacen pucheros solo con recordar que Gai-sensei y Kakashi-sensei son novios.

Y no es que haya algo de malo en que dos adultos se enamoren y se cuiden mutuamente, pero en más de una ocasión Sakura, TenTen y Naruto hubieran deseado que sus profesores evitaran hacer sus cursilerías frente a ellos. Solo con recordar la forma extremadamente boba, romántica, dramática y pasional en la que se miran les dan ganas de vomitar.

— Gracias, ahora tendré pesadillas — TenTen se queja y se toca el estómago, dándose la vuelta junto a Naruto y Sakura con la intención de marcharse de una buena vez de este lugar y finalmente dormir.

Solo que Lee mantiene los pies pegados en el piso y frunce las cejas cuando Shizune hace un puchero confundido, como si algo en la observación de Lee estuviera mal o como si le faltara algo importante.

— Bueno, sí, pero... — Shizune suspira y luego sube los hombros. — Yo en realidad creo que lo dicen porque están casados.

Las palabras de Shizune hacen que los pies de Naruto, Sakura y TenTen se congelen en la entrada del edificio y que en menos de un segundo estén de regreso al lado de Lee, mirando a Shizune como si su vieja compañera se hubiera vuelto loca.

— ¿De qué hablas? Kakashi-sensei y Gai-sensei no están casados — Sakura gruñe y se cruza de brazos, mirando a Shizune con un enfado familiar, casi como si se hubiera convertido en una copia de Tsunade.

— Sí, puede que Gai-sensei esté loco por haberse enamorado de Kakashi-sensei, pero ni siquiera él está tan loco como para casarse con ese hombre — TenTen dice con desagrado y celos por su figura paterna como si aún fuera una niña pequeña.

— Sí, no hay modo de que Súper Cejotas-sensei y Kakashi-sensei se hayan casado — Naruto se encoge de hombros y luego entrecierra los párpados en su expresión típica de zorro. — Quiero decir, si así fuera, estoy seguro de que lo sabríamos, ¡de veras!

Naruto dice con confianza y luego sonríe, quitando su expresión feliz cuando Lee salta nuevamente frente a Shizune y la mira de cerca, prácticamente pegando su nariz a su cara.

— Shizune-chan, ¡sabes que no está en mi código dudar de las palabras de mis nobles compañeros shinobi porque Gai-sensei siempre dice que la confianza es el pilar de una buena relación! — Lee grita delante de Shizune, abriendo sus ojos de forma completamente enloquecida. — Aun así, ¡no puedo creer tus palabras! ¡Gai-sensei jamás me ocultaría algo tan importante como eso!

Lee frunce las cejas y hace un puchero súper dramático, lo que aparentemente a Shizune le resulta tierno porque sonríe con consideración y los mira como si fueran muy lindos e inocentes y no literalmente un grupo de poderosos jounin.

— Oh, realmente lo siento, chicos. Pensé que Kakashi y Gai se los habían dicho al menos a ustedes. — Shizune baja los hombros y frunce las cejas. — Hasta hace poco yo tampoco lo sabía, pero vi su acta de matrimonio en el registro de parejas y fue cuando supe que se habían casado. ¡Y realmente pensé que al menos sus alumnos sabían sobre eso!

Shizune suspira con enojo ante la actitud reacia de sus compañeros, haciendo rebotar las hojas de papel en sus brazos cuando niega y murmura lo insensibles e irresponsables que son esos dos cabezas huecas y lo poco que han cambiado desde que eran unos niños.

Pero además de sus insultos floridos y llenos de ofensa hacía sus dos compañeros shinobi, obviamente Shizune está hablando en serio. Todo lo que dijo es verdad. ¡Kakashi-sensei y Gai-sensei son esposos!

— ¡¿Cuándo fue que se casaron?! — Sakura grita con rabia, empujando a Lee al otro lado del pasillo para quitarlo y para poder pararse frente a Shizune.

— ¡¿Y en dónde fue que se casaron?! — TenTen dice con la misma rabia, parándose al lado de Sakura mientras azota los dientes como un peligroso tiburón.

— ¡¿Y cómo fue que llegaron a eso sin que nos diéramos cuenta?! — Naruto se cruza de brazos y hace un puchero lleno de enojo y decepción porque obviamente le hubiera gustado ir a la boda de su Sensei, especialmente porque sin duda Gai dijo algo súper genial ese día.

— Eh... bueno, es que en realidad no tengo idea — Shizune se encoge con timidez y retrocede medio paso cuando Sakura y TenTen prácticamente sacan espuma por la boca. — Quiero decir, vi su acta de matrimonio hace como un mes, pero ni siquiera leí los detalles y simplemente la guardé en el pergamino de información en la oficina de Lord Sexto.

Shizune sonríe con nerviosismo e incluso suda frío cuando todos los alumnos de Gai y Kakashi la miran como si quisieran exprimirla como una esponja y sacarle toda la información posible. Afortunadamente, Lee regresa a la escena justo en ese momento.

— ¡Solo hay una forma de averiguarlo! — Lee grita con todas sus fuerzas y cuadra los hombros, parándose como un soldadito entre Shizune y sus compañeros mientras señala la ventana. — La única y absoluta verdad la tienen nuestros geniales y admirables profesores, ¡así que deberíamos ir a buscarlos y preguntarles a ellos en dónde, cómo y cuándo fue su boda!

Los ojos de Lee brillan con el fuego de la juventud, lo que también significa que ya está tomando esto como un reto y quiere hacer alguna locura infantil y alocada además de sacarles la verdad a sus dos profesores a golpes.

— Sí, deberíamos ir a buscar a Kakashi-sensei para que nos cuente cómo es que eso pasó — Sakura gruñe y se truena los nudillos, pensando en cómo va a torturar al viejo verde y cascarrabias de su profesor por hacer algo tan importante como casarse y no habérselo contado nunca.

— Sí, Gai-sensei definitivamente va a estar muy feliz de contarnos — TenTen dice con sarcasmo y furia, pensando ya en que va a pellizcarle las mejillas a su maestro hasta que no pueda volver a sonreír y se disculpe con lágrimas por haberle ocultado algo tan emocional como su boda.

Las dos chicas miran la puerta y dan un largo paso como si estuvieran listas para correr hacia la torre Hokage y ahorcar a esos dos bobos hasta que le den todos los detalles de su matrimonio o incluso que repitan toda la ceremonia para que ellas dos estén ahí.

Solo que antes de que puedan salir, Naruto jadea suavemente y golpea un puño sobre su propia palma en un gesto reflexivo.

— Ahora que lo recuerdo, Kakashi-sensei me dijo que tenía algo importante que hacer hoy y no estaría en la oficina — Naruto asiente y saca la carta que Kakashi-sensei le envió el día de ayer en respuesta a las quejas de Naruto y al aviso de que volverían temprano.

— ¡Eso fue lo mismo que Gai-sensei me dijo! — Lee da muchos asentimientos y luego saca la carta que Gai le envió a Lee anoche como respuesta a sus observaciones tácticas y súper juveniles, lo que básicamente es Lee contándole su día a Gai como lo hacía desde que es un niño pequeño. — Dijo que estaba feliz de que pronto regresaríamos pero que lamentable tenía algo importante y súper genial que hacer y que no estaría disponible en la torre Hokage el día de hoy.

Las palabras de Gai hacen alusión a su trabajo de medio tiempo como ayudante de Kakashi, aunque todo lo que lo han visto hacer es jugar a las vencidas con el Hokage, hacer miles de ejercicios en la sala de juntas y dormirse a la mitad de la revisión de archivos.

— Maldición, ¿entonces significa que podrían estar fuera de la aldea? — Sakura gruñe y se muerde el pulgar, mirando hacia afuera como una cazadora y pensando en ir por Hinata o Kiba para iniciar una búsqueda alrededor de Konoha y capturar a esos dos rufianes.

— Si es así, tendremos que sacar la artillería pesada — TenTen secunda su idea y acaricia su pergamino de armas como si ya estuviera pensando en una forma de capturarlos y presumiblemente encadenarlos al piso una vez que los encuentren.

— Bueno... — La voz de Shizune es inesperada y vuelve a sorprenderlos, haciéndolos girar nuevamente en el pasillo. — En realidad no hubo ninguna solicitud de Lord Sexto para salir de la aldea, así que estoy segura de que debe estar pasando el rato en algún lugar de Konoha junto a Gai.

Shizune dice con amabilidad en un intento de calmar la furia de los chicos y explicar el hecho de que Lord Sexto solo está disfrutando de un día libre luego de muchos meses de arduo trabajo.

Lamentablemente, en lugar de lucir comprensivos, los cuatro ponen una expresión terriblemente emocionada y el sueño abandona su sistema como si no hubieran estado veinticuatro horas escuchando las quejas de un grupo de viejitos.

— ¡Eso significa que podemos encontrarlos fácilmente! — Sakura sonríe y comienza a frotarse las manos.

— Los hábitos de Gai-sensei nunca cambian, así que puedo pensar en algunos lugares donde pueden estar escondidos — TenTen afila la mirada y se ríe como una pequeña psicópata.

— ¡Entonces dejemos de perder el tiempo y vamos a buscarlos! — Naruto grita y se para delante de todos como si estuviera liderando este equipo de búsqueda, retrocediendo solo porque Lee es aún más entusiasta y se para justo frente a él.

— ¡Sí, estoy seguro de que podremos encontrar a Gai-sensei y Kakashi-sensei en menos de diez minutos y si no lo hacemos entonces todos haremos una rutina de ejercicios súper exhaustivos hasta el amanecer! — Lee señala el cielo con emoción y su sonrisa deslumbra hacia el cielo como una promesa que quiere jurar antes de que Sakura y TenTen se paren a sus lados y lo jalen de las orejas.

¡Por supuesto que no! — Las dos chicas gritan al unísono, empujando a Lee hacia atrás para que deje de hacer sus payasadas y finalmente puedan comenzar su importante búsqueda.

— ¡E-Esperen, chicos! ¿Qué es lo que piensan hacer? — Shizune corre hacia la puerta para intentar detenerlos y para hacerlos jurar que no dirán que fue ella la que les dijo sobre el matrimonio del Hokage, pero las dos chicas la ignoran por completo cuando corren hacia la calle, seguidas de cerca por Rock Lee.

— ¡Nos vemos después, Shizu-chan! — Naruto se ríe y le guiña un ojo, ignorando por completo su pregunta antes de saltar hacia sus compañeros en una formación tan bien elaborada que habla de su buen trabajo en equipo y... y que además los hace parecer hermanos otra vez, lo que obviamente es terrible.

[...]

— Demonios, realmente pensé que estarían aquí — Sakura suspira, mirando todo el paisaje de la aldea por algunos segundos antes de sentarse sobre la gigantesca y dramática cabeza de piedra del cuarto Hokage. — Kakashi-sensei siempre viene aquí para reflexionar y para esconderse de todos, así que pensé que había obligado a Gai-sensei a venir aquí para esconderse juntos.

Sakura hace un puchero, recargando la cabeza en sus propias manos antes de suspirar con dramatismo y exageración, algo que solo aumenta la sensación de fracaso y la ansiedad por saber cómo fue que sus profesores terminaron siendo esposos.

— Argh, ¡Kakashi-sensei realmente me las va a pagar por no haberme contado los detalles de su matrimonio! — Sakura azota los dientes y toma una pequeña piedra, arrojándola hacia el bosque con la intención de golpear una montaña y fallando por kilómetros porque su lanzamiento es demasiado fuerte y brutal. — ¡Cómo se atreve a ocultarme lo que debe ser la historia más romántica y dulce y cursi de todo el mundo!

Su puchero es enfadado y lleno de decepción, pero al mismo tiempo, Sakura suspira con entusiasmo.

— ¿Eh? ¿A qué te refieres con eso, Sakura-chan? — Naruto tararea y se acomoda en cuclillas junto a su compañera. — Pensé que estábamos hablando de la boda de Gai-sensei y Kakashi-sensei.

La observación de Naruto es completamente tonta y está tan fuera de lugar que Sakura gira los ojos con enfado, poniéndose nuevamente de pie y mirando a la cara a Naruto, TenTen y Rock Lee.

— Pues de eso estoy hablando, cabeza de chorlito — Sakura gruñe y cruza los brazos sobre su pecho. — Estoy segura de que la proposición de matrimonio de Gai-sensei fue algo especial y sentimentalista y que su boda nació de un momento muy romántico y lindo.

Sakura suspira con ilusión y luego junta las manos en una pose linda, sonrojándose y prácticamente sacando corazones de la cabeza.

— Ugh, ¿de qué hablas, Sakura-chan? — Naruto gruñe y hace un puchero aterrado, pero afortunadamente TenTen comprende su punto y levanta una ceja, mirándola con el mismo rostro extraño y curioso que Sakura está haciendo.

— ¿Entonces ya imaginaste un escenario? — La pregunta de TenTen es audaz y cómplice, y Sakura tararea con un aire inteligente antes de acercarse a sus compañeros y comenzar a hablar en voz baja.

— Bueno, ahora que sabemos que están casados es inevitable no pensar en cómo fue que todo ocurrió, ¡y obviamente ya tengo una teoría que debe ser al menos noventa por ciento cierta! — Sakura hace un gesto sabelotodo, frotando su barbilla y sonriendo de forma arrogante, completamente segura de que lo acaba de imaginar es absolutamente cierto porque es la posibilidad más lógica si considera las personalidades ridículas y dramáticas de sus dos profesores.

— ¡¿De verdad lo sabes, Sakura-chan?! — Lee jadea y levanta los puños con emoción. — ¡Deberías decirnos como es que crees que pasó ese maravilloso momento de sus vidas!

Lee llora un par de lágrimas y mira a Sakura con tanta intensidad que es aterrador y que casi la hace darle un golpe en la nariz para que se aleje, solo que esa curiosidad tan enloquecida también es alentadora y Sakura cuadra los hombros, mirando a sus amigos antes de poner una sonrisa feliz.

— De acuerdo, voy a decirles como creo que fue — Sakura carraspea y cierra los ojos. — Primero, creo que Gai-sensei fue el que hizo la propuesta y creo que fue después de la cuarta guerra ninja, cuando Kakashi-sensei acababa de ser nombrado el sexto Hokage...

[La boda de Gai y Kakashi según Sakura]

El viento cálido de principios de mayo agita las hojas de su libro y despeina su cabello en una caricia gentil, algo suave que lo hace levantar el rostro y mirar el cielo tamizado ente las hojas redondas de los árboles con un sentimiento que no creyó posible después de todas las cosas terribles que pasaron en su vida.

Pero hoy, luego de más de treinta años, finalmente siente paz.

Su mano suelta su familiar libro sobre el suelo y luego se recarga contra el árbol cómodamente, pensando en la manera tan inesperada en la que se convirtió en Hokage, en que luego de tanto tiempo hizo las paces con su papá, en que fue perdonado por sus viejos amigos quienes en realidad nunca lo odiaron y en que luego de tantas lágrimas finalmente se reconcilió con su culpa y con todos sus miedos.

Aun así, no se siente como si estuviera completo. Un vacío extraño ha crecido últimamente en su corazón y se ha sentido ansioso y extraño, como si hubiera algo importante que tuviera que hacer aún. Cómo si hubiera olvidado algo. Cómo si le faltara algo. Cómo si su corazón estuviera suplicando por un sentimiento con todas sus fuerzas.

Por desgracia, Kakashi nunca creyó en que tendría un final feliz, así que jamás pensó en lo que haría cuando creciera y nunca tuvo sueños o anhelos o deseos y solo vivió su vida pensando que no existía un futuro para él. Para empezar, Kakashi ni siquiera pensó que viviría más de veinte años.

Entonces, cuando Kakashi trata de canalizar esa extraña emoción de vértigo que se ha acentuado detrás de su estómago como una mecha inagotable y que lo hace levantarse todas las mañanas más temprano de lo que lo ha hecho nunca, solo puede sentirse nervioso y emocionado, incluso melancólico, desesperado, enamorado.

Gai.

El nombre de su viejo Rival, amante y amigo le causa un cosquilleo en la columna vertebral y lo hace sonreír de forma honesta. Por alguna razón, siempre que Kakashi trata de analizar ese sentimiento y se esfuerza por comprender hacia dónde quiere ir, la imagen de Gai atraviesa su mente como el agua tranquila de un río llenando un interminable agujero.

Gai es todo. Gai está en cada parte de su vida, en cada rincón hacia donde gira la mirada y en la oscuridad que lentamente se llena de luz y se reemplaza por algún recuerdo juntos. Gai realmente está en cada lugar. Gai realmente ha dejado su marca en absolutamente todo lo que Kakashi conoce.

Así que no se explica por qué piensa en Gai cada vez que siente que le falta algo. Su viejo amigo le ha dado todo, le dio más de lo que Kakashi le pidió y muchas veces le dio más de lo que necesitaba. Kakashi creció y corrió de forma saludable por la vida solo porque sus bolsillos estaban llenos del amor que Gai le regaló abundantemente cada día incluso si muchas veces Kakashi no supo pagarle adecuadamente. Fue su cuidado el que lo llenó de ganas de vivir. Y exigirle más a estas alturas prácticamente sería un delito. Kakashi tendría que estar loco para pensar que Gai le debe algo más.

Y de todos modos, Kakashi piensa en Gai. Gai, Gai, Gai. Y sus párpados se cierran contra los delgados destellos de luz que caen como riachuelos sobre sus pestañas y se riegan sobre sus mejillas, sintiendo una insaciable necesidad de tomar más de su amigo. Solo una cosa más. Solo algo más, aunque no entiende qué.

Su cabeza golpea suavemente el tronco detrás de él y luego su mano vuelve a levantar su vieja y descuidada novela, pensando en seguir leyendo algunas páginas más antes de volver a la oficina justo cuando el deslizamiento suave de los neumáticos de goma sobre el césped lo hace sonreír.

— Gai — Kakashi tararea, sonriendo ante el hecho de que, sin importar cuánto tiempo pase, Gai sigue apareciendo siempre que Kakashi más lo necesita. — ¿Estabas buscándome?

Kakashi pregunta con ánimos y guarda la novela en el bolsillo de su chaleco de seguridad, poniéndose de pie con una lentitud grosera y exagerada, como si fuera un viejo cuyos años han entumido cada una de sus articulaciones.

Y aunque Gai no responde de forma verbal a esa pregunta sobrada luego de que han sido almas gemelas desde su niñez, su silla de ruedas sigue aplastando las hojas caídas y sigue rompiendo las pequeñas ramas debajo de su peso como si estuvieran de pie sobre un campo minado, y de alguna manera, esas pequeñas explosiones lo ponen nervioso incluso a estas alturas. La cercanía con su amante todavía lo emociona y lo avergüenza incluso a estas alturas.

Kakashi realmente, realmente quiere más.

— ¿Sabes? — Kakashi dice y se sacude las invisibles motas de polvo del pantalón, sonriendo con felicidad antes de comenzar a rodear el tronco. — Estaba pensando en que podríamos ir a... 

La quijada de Kakashi se cierra bruscamente y luego sus ojos se agrandan con un suave sentimiento de inquietud, mirando atentamente el enorme ramo de flores brillantes y coloridas que Gai sostiene firmemente contra su regazo.

— Kakashi, me alegra mucho verte — La voz de Gai es aterciopelada y firme, tan elocuente como siempre lo ha sido incluso si hay una breve fluctuación llena de algo que Kakashi no puede reconocer, pero que le recuerda a la primera vez en la que su autoproclamado hombre del destino le pidió un beso en la boca.

— Mhn, ¿acaso vas a ir a cementerio? — Kakashi pregunta, sacudiendo la cabeza y guardando las manos en los bolsillos de su pantalón mientras observa el ramo de flores, pensando que tal vez su viejo amigo va a hacer una visita a la tumba de Neji o de Dai o de Asuma o de algunos de los muchos shinobi que cayeron en la última guerra ninja.

— Ah, no en realidad — Gai dice y se encoge de hombros, mirando el enorme ramo con cariño e ilusión antes de sonreír y ponerse de pie.

Y claro, debido a su lesión Gai solo puede ponerse de pie en un solo pie, pero su viejo amigo es un genio del Taijutsu y su postura es firme y orgullosa, tan natural que es casi como si no necesitara la silla de ruedas.

— Las flores son para ti, mi amado e increíble Rival — La declaración de Gai es cursi y extrañamente íntima, y esa pasividad inusual en su voz lo hace sonrojarse y ponerse nervioso, nuevamente arañando ese sentimiento que no pude entender.

— Hasta donde recuerdo, hoy no es mi cumpleaños, Gai — Kakashi suspira y se encoge de hombros. — Y también, ya me habías felicitado por convertirme en Hokage.

Kakashi sonríe con timidez, sintiéndose avergonzado de siempre tener las manos vacías cuando se trata de Gai incluso si está seguro de que esta vez realmente no olvidó ninguna fecha importante. Hoy no es el cumpleaños de ninguno de los dos ni el aniversario luctuoso de algún amigo ni alguna fecha particular en su relación. Es solo un día hermoso y brillante a principios de mayo.

— Estas flores no son por tu cumpleaños ni son un obsequio por haberte convertido en el honorable Lord Sexto, Rival. — Gai sacude el rostro y luego pasa saliva. — ¡Estás flores solo son porque te amo!

Gai empuja el hermoso ramo hacia Kakashi y lo mira con un rostro lleno de decisión y orgullo por sentimientos, inagotablemente enamorado de él de una forma que Kakashi aún no se explica.

Pero incluso si Kakashi aún no sabe cómo Gai puede seguir dándole más incluso si Kakashi piensa que ya se lo ha dado todo, no hace preguntas tristes y simplemente extiende los brazos para recibir las flores, sintiéndose emocionado cuando la dulce fragancia inunda su nariz y cuando los hermosos colores se agitan bellamente delante de sus ojos.

— Yo también te amo, Gai — Kakashi se sonroja y sonríe, entrecerrando los ojos en ese gesto típico de él mientras se deslinda de toda vergüenza y simplemente mira a Gai con aprecio.

Su amante es guapo y dulce y su cuerpo es digno de admiración donde quiera que Kakashi ponga los ojos. Es su complemento en toda la extensión. Y por un momento su mirada se pierde en la cascada dorada de luz que escurre por su bien formada boca, en el reflejo del insondable cielo que se refleja en sus siempre expresivos ojos y en el pequeño pétalo carmesí que está atorado en su profundo cabello negro.

Kakashi sonríe y ladea el rostro con un repentino sentimiento de ternura, levantando la mano hacia el cabello de Gai con la intención de quitarle ese pequeño pétalo y tal vez también con la intención de sujetar su rostro y besarlo.

Sin embargo, antes de que sus dedos puedan tocar el brillante trozo de flor, Gai se arrodilla en un movimiento hábil, descansando su pierna herida en el piso y levantando las manos hacia Kakashi en algo que parece una súplica sinsentido antes de que sus ojos capten el reflejo de una elegante caja con un anillo.

— Cásate conmigo, Kakashi — Gai dice con valentía, mirándolo con el sentimiento acumulado de años de admiración, de respeto, de cariño, de lágrimas, sonrisas y sueños que han compartido. — Esto es lo último que pido de ti.

Los ojos de Kakashi se abren mucho y el rubor trepa por toda su piel hasta su cabeza, haciéndolo sentir mareado y sorprendido por la forma en la que Gai está repitiendo lo que él mismo pensó, por la forma en la que Gai una vez más estuvo un paso delante de él y comprendió lo que su corazón quería, lo que él corazón de ambos quería.

Y ese sentimiento que no dejaba de presionar su garganta finalmente toma una dirección y la interminable mecha encuentra su rumbo hacia el lugar correcto, llenando de chispas su cabeza y explotando con una realización que Kakashi jamás pensó que podría tocar con sus ensangrentados dedos.

Este es su propio final feliz.

— Sí quiero — Su respuesta es extraña, tal vez inapropiada o insípida o incluso boba, pero es lo todo lo que Kakashi puede decir considerando que todas las emociones agradables que siempre reprimió finalmente están saliendo a flote, saturando su boca y llenando de lágrimas sus ojos cuando la plenitud finalmente encaja en su corazón tan bien como el bonito anillo encaja en su dedo cuando Gai lo coloca muy suavemente.

— ¡Me has hecho el hombre más feliz del mundo, Rival! — Gai dice con una sonrisa y se pone de pie, manteniendo el equilibrio incluso si Kakashi se aferra a su mano como si hubiera perdido el piso o como si ya no supiera en dónde queda el cielo, no cuando todo lo que lo mantiene con vida le está sonriendo y está justo delante de él.

— Maa, creo que eso debería decirlo yo — Kakashi se ríe con diversión a pesar de que sigue sonrojado y de que sus piernas no dejan de temblar por la adrenalina de este momento.

Y por si fuera poco, cuando Gai tira ligeramente de él para conducirlo al otro lado de la línea de árboles, hay un hermoso caballo blanco en el que ambos suben para ir a firmar los papeles de la boda inmediatamente mientras los pétalos de cerezo caen a su alrededor como lluvia.

[Fin]

Sakura se cruza de brazos, asintiendo con felicidad y con un extraño y retorcido gesto de satisfacción que inmediatamente le pone los pelos de punta a todos sus compañeros.

— ¿Qué clase de final de porquería fue ese? — TenTen gruñe e infla las mejillas. — ¡¿De dónde demonios Gai-sensei iba a sacar un caballo blanco y como iba a ponerlo ahí cuando se supone que llegó en su silla de ruedas?!

TenTen azota los dientes y mira a Sakura con enfado, pero ella simplemente se cruza de brazos y gira los ojos.

— He visto a Gai-sensei haciendo cosas más extrañas y sinsentido que esa, así que no actúes como si no fuera un viejo raro y extravagante — Sakura chasquea la lengua, cuadrando los hombros con cuando TenTen desliza la mano hacia su pergamino de armas.

— ¿Qué cosa dijiste sobre mi amado Sensei? — TenTen angosta la mirada y reúne chakra en sus dedos como si estuviera lista para atacar y para esquivar un poderoso golpe de su amiga al mismo tiempo.

Solo que antes de que TenTen pueda lanzar una lluvia de armas y antes de que Sakura la despeine de un golpe de gorila, Naruto jadea y señala el lado sur de Konoha.

— Ahora que lo recuerdo, Shikamaru me dijo que Kakashi-sensei en realidad no es un pervertido como todos pensamos y que lee otros libros además de las novelas de Icha-Icha — Naruto asiente y se acerca al borde de la gigantesca cabeza de Minato para buscar esa pequeña biblioteca cerca del auditorio donde casi nunca hay nadie. — Según lo que todos en la Torre Hokage dicen, Kaka-sensei se desaparece algunas horas al día para ir a ese lugar, ¡y obviamente siempre arrastra a Cejotas-sensei con él!

Naruto señala el pequeño y apartado edificio, sonriendo como si ahora él tuviera la clave correcta a este acertijo tan complicado.

— ¡Tiene sentido! — Lee grita y salta al lado de Naruto como si hubiera recobrado las esperanzas. — ¡Tal vez Kakashi-sensei y Gai-sensei pasan su día libre estudiando arduamente para no quedarse atrás de la juventud!

Naruto asiente a las palabras de Lee incluso si en realidad cree que se la pasan leyendo novelas, comics e historietas mientras disfrutan del silencio y la soledad para besuquearse, pero no contradice a su compañero y simplemente se gira hacia el otro lado de la montaña para comenzar a bajar.

— ¡Vamos, tenemos que darnos prisa antes de que Kakashi-sensei tenga la pésima idea de quedarse dormido!

Sus compañeros asienten al mismo tiempo, todos conscientes de que si Kakashi-sensei se duerme no habrá poder humano que lo despierte hasta el siguiente día y todo lo que obtendrán será una historia a medias. ¡Y por supuesto que Naruto ama las historias dramáticas de Gai-sensei, pero no hay nada más divertido que reírse de los recuerdos traumáticos y vergonzosos de su Sensei en la propia carota amargada de su Sensei!

[...]

— Demonios — Naruto suspira, bajando la mirada y arrastrando los pies hacia afuera de la biblioteca. — No solo no están aquí, sino que la recepcionista dijo que ni siquiera se han aparecido por este lugar el día de hoy. ¡Kakashi-sensei realmente se está escondiendo!

Los cuatro suspiran con decepción, formando un pequeño círculo enfrente de la puerta principal y llamando la atención de un pájaro y un anciano que camina lentamente sobre la acera porque en este lado de Konoha no hay absolutamente nadie.

— Tal vez a Gai-sensei no le gusta pasar su día en un lugar tan silencioso y aburrido — TenTen comenta y se cruza de brazos, suspirando con sentimentalismo al pensar en lo alocado que siempre ha sido su Sensei y en que obviamente no desperdiciaría un día completo encerrado en una biblioteca cuando podría hacer al menos un millón de cosas más interesantes que leer libros.

— Sí, tienes razón, creo que no lo estaba pensando bien — Naruto tararea y coloca sus manos detrás de su nuca, mirando al cielo con el mismo rostro reflexivo que TenTen, lo que solo significa que también está pensando en todas las locuras que Gai-sensei ha hecho. — Ah, ¡realmente ya quiero saber cómo es que Gai-sensei convenció a Kakashi-sensei de hacer algo tan loco y desenfrenado como casarse a escondidas de todo el mundo! ¡Debe ser la historia más rebelde y súper genial de todas, de veras!

Los ojos de Naruto prácticamente sacan chispas de emoción incluso si sus compañeros lo observan como si hubiera dicho una ridiculez.

— Ugh, ¿por qué crees que alguien tan cursi y llorón con Gai-sensei haría que su boda sea algo "desenfrenado y rebelde"? — Sakura dice con desagrado y tuerce los ojos.

— Sí, especialmente cuando Kakashi-sensei tiene el humor de una piedra — TenTen secunda sus palabras con otra acertada verdad, cruzándose de brazos y frunciendo las cejas.

— Bueno, es que creo que ya sé qué fue lo que pasó el día de su boda — El rostro de Naruto se vuelve arrogante y astuto, como si de un momento a otro se hubiera vuelto más inteligente que el mismísimo Shikamaru en persona.

— ¿Eh? ¿Eso significa que tú también imaginaste un escenario sobre la maravillosa y genial boda de Gai-sensei y Kakashi-sensei? — Lee jadea y presiona los puños con entusiasmo. — ¡En ese caso tú también deberías decirnos qué es lo que crees que pasó ese irremplazable y memorable día, Naruto!

Lee comienza a llorar una cascada dramática, y aunque TenTen y Sakura no están muy seguras de querer escuchar una historia gay de la boca de un cabeza hueca como Naruto, las dos chicas son lo suficientemente curiosas y ambas terminan mirando a Naruto con expectación.

— De acuerdo — Naruto suspira y se cruza de brazos, levantando el rostro como si estuviera mirando una extraña película vieja en una videocasetera. — Primero, creo que Gai-sensei y Kakashi-sensei no se casaron después de la cuarta guerra ninja, sino que fue durante su juventud impulsiva y rebelde, ¡tal vez cuando ambos acababan de cumplir la mayoría de edad!

[La boda de Gai y Kakashi según Naruto]

A Kakashi le cuesta trabajo abrir la ventana de su habitación más de lo que lo hecho en toda su vida.

Durante todos estos años, ha usado las ventanas como método de huida rápida e intromisión hacia el la privacidad de las demás personas, pero esta es la primera vez que Kakashi necesita abrir su ventana para dejar entrar a alguien más. Esta es la primera vez que Gai está tan desesperado que ha recurrido a este método.

— ¡Rival! — Gai jadea y empuja fuertemente la ventana hacia arriba una vez que Kakashi deshace el jutsu de seguridad, como si tuviera miedo de que la poderosa técnica de protección simplemente se reactive delante de su rostro. — ¿Estás bien?

La pregunta preocupada de Gai lo hace sentir culpable y lo obliga a apartar la vista al piso, hacia sus pies descalzos y mojados de la ducha fría y con ropa que tomó hace rato, uno de los tantos métodos que usa para autocastigarse y, al mismo tiempo, una de las formas más eficaces que tiene de sofocar las voces de todos a los que mató y de todos a los que aún no mata.

— Deberías hacerles caso, Gai — Kakashi dice y retrocede medio paso, aunque no sabe si lo hace para alejarse de Gai o para permitir que su amigo entre. — Ellos tienen razón.

— ¡No la tienen! — Gai grita y finalmente cruza las piernas por el alféizar, sentándose en el borde de la ventana y presionando la pared de su habitación con un agarre firme. — ¡Están equivocados! ¡Yo sé que están equivocados!

Gai hace un puchero lleno de impotencia y rabia, tan irremediablemente triste que Kakashi solo se encoge más en sí mismo, ahogándose en la grande y pesada camiseta húmeda que se pega a su piel y lo hace temblar de frío y de miedo ante un escenario que nunca pensó que alguien tan maldito como él podría tener.

Hace algunos meses, mientras Gai lo arrastraba a un desafío y lo hacía olvidarse de sus preocupaciones por algunos momentos, Kakashi se permitió demasiadas cosas. Permitió que Gai lo abrazara más de la cuenta, permitió que Gai suspirara en su cuello, que acariciara su cabello, que besara su boca a través de la máscara y luego debajo de la máscara. Permitió que Gai le dijera la verdad y lo llenara de palabras de amor.

Y aunque Kakashi trató de resistirse a la idea de amar porque un asesino de amigos como él no merece ser feliz, terminó besando a Gai otra vez. Y luego de eso, lo besó de nuevo y de nuevo y de nuevo hasta que comenzaron una intensa relación romántica. Hasta que huían a los campos de entrenamiento para esconderse y para besarse. Hasta que se encerraban en su apartamento solo para estar juntos y decirse palabras de amor. Hasta que accidentalmente todos los amigos de Gai los vieron besándose en un callejón cerca de la sede ANBU.

Lógicamente, Kakashi huyó inmediatamente de la escena porque estaba demasiado nervioso, pero en lugar de desaparecer y esconderse en su apartamento como un cobarde que no puede enfrentar una situación bochornosa, se quedó escondido en el tejado del edificio donde todos los amigos de Gai se reunieron a su alrededor y donde pudo escuchar exactamente todo lo que le dijeron.

"No deberías involucrarte con un hombre tan peligroso como él." "No confío en Kakashi y tú tampoco deberías hacerlo." "Vas a terminar muriendo al igual que Obito y Rin." "Kakashi es un ANBU y los ANBU no tienen corazón." "Kakashi va a lastimarte." "Kakashi es malo para ti." "Kakashi va a arrastrarte a la oscuridad horrible en la que él vive."

Y justo cuando Gai abrió la boca para responder a las palabras de sus amigos, Kakashi se puso de pie para intentar escapar y de forma estúpida se tropezó con un par de tejas, haciendo que Gai y todos sus amigos notaran que estaba ahí y de que obviamente había escuchado todo lo que dijeron.

Por supuesto, Gai comenzó a perseguirlo en un intento de hablar con él, pero Kakashi se encerró en su apartamento y se metió a la ducha, llorando y sentándose en un rincón del piso mientras Gai seguía llamando a su puerta sin descanso. Y no fue hasta que su autoproclamado Rival comenzó a tocar su ventana que Kakashi finalmente le abrió.

— Pero... ¿y si tienen razón? — Kakashi sorbe las lágrimas y se abraza a sí mismo, mirando a Gai con un sentimiento lleno de terror por su propia existencia. — ¿Y si termino arrastrándote a la oscuridad?

— ¡No lo harás! — Gai dice aún más firme y más desesperado y finalmente coloca los pies sobre el piso húmedo de su apartamento. — ¡Y no lo harás porque no hay un solo escenario en el que tú termines en la oscuridad, Kakashi! ¡No me vas a hundir porque yo no voy a permitir que te hundas!

Gai suspira hondo, inflando el pecho y frunciendo las cejas en esa expresión determinada que da un poco de miedo, pero que también lo hace sentirse lleno de confianza y seguridad, como si realmente pudiera creer que Gai va a salvarlo.

— Pero... ¿y si lo hago? ¿Y si me hundo en la oscuridad, Gai? — Los ojos de Kakashi lagrimean, y su pecho duele con terror de convertirse en el monstruo que todos han visto en él. — ¿Y si no puedo salvarme?

Su mano temblorosa y fría toca su propio pecho, sintiendo su corazón palpitar sin fuerzas debajo de la piel, ya sin esperanzas, ya sin sueños, ya sin nada más que el agujero negro que se lo tragará todo. Que eventualmente podría tragarse a Gai. Que inevitablemente lo llevará a la muerte como lo hizo con todos sus demás amigos.

Kakashi comienza a hiperventilar y sentirse mareado, pero antes de que una nueva crisis lo haga retroceder y encerrarse en la ducha, Gai da un largo paso hacia él y coloca su cálida mano sobre los dedos fríos de Kakashi, sobre su solitario corazón, sobre el hueco al que no le tiene miedo.

— Si te hundes en la oscuridad, entonces yo me hundiré contigo — La afirmación de Gai es tan honesta que es escalofriante y dolorosa porque lo último que Kakashi quiere es que Gai se hunda en la oscuridad. Kakashi no podría vivir sabiendo que una persona tan amable y bondadosa como él simplemente se arrastró hacia el lodo con el único objetivo de seguirlo.

Su boca se abre y sus puños se cierran, listo para empujar a Gai fuera de su casa porque ese plan es terrible y porque si es así entonces significa que sus amigos tienen razón. Porque si eso sucede significa que Gai terminará muriendo.

Sin embargo, es Gai el que termina empujando a Kakashi, acercándolo al mueble en el fondo de la habitación con tanta rapidez que por un momento Kakashi está completamente confundido.

— Me hundiré contigo en la oscuridad, Kakashi, pero lo haré solo para que siempre puedas tener una forma de volver a la superficie — Gai asiente, moviéndose con la misma velocidad hacia el mueble detrás de él, dónde rápidamente saca una camiseta seca. — Puedo ser la escalera en la que puedes apoyarte para cuando decidas subir, o una silla para cuando estés cansado y quieras tomar un suspiro, o también puedo ser la lámpara que sostienes en la mano mientras sigues bajando y bajando hasta que estés satisfecho.

Gai le da una sonrisa dulce y luego le quita la camisa mojada con facilidad, descubriendo su piel desnuda al frío de la noche antes de ponerle la camiseta seca y limpia que inmediatamente lo reconforta.

— Puedo ser lo que tú quieras, Kakashi. Incluso, si así lo quieres, podría ser solo el hombre que te cambia la ropa mojada cuando estás triste o el desconocido al que besas en la boca por soledad. — La sonrisa de Gai se vuelve triste y aun así no deja de ayudarlo y le desabrocha los pantalones mojados, quitándoselos y poniéndole unos nuevos y secos. — No voy a dejarte solo. A dónde tú vayas, yo voy.

Las manos de Gai rodean su cuerpo en un repentino y cálido abrazo, algo tan humano y visceral y lleno de luz que el cuerpo de Kakashi deja de temblar y sus dedos finalmente dejan de estar entumidos, como si Gai realmente fuera una cadena atada a su cintura que no lo deja hundirse.

— Pero... — Kakashi tartamudea y toma aire, clavando los dedos en el chaleco jounin de Gai. — Pero los demás siempre van a decirte que deberías alejarte de mí.

Los brazos de Gai le dan otro cálido y fuerte apretón antes de alejarse y mirarlo a los ojos con el fuego ardiente de todas las cosas buenas en las que Gai ha creído toda su vida.

— ¡Sabes que nunca me ha importado lo que piensen las demás personas, Kakashi! — Gai asiente, posando sus manos en los hombros de su Rival. — No me importaron las cosas malas que dijeron de mi padre, no me importaron los insultos que dijeron de mí, ¡y no me importan las mentiras que creen del hombre al que amo! ¡Sé que ellos se equivocan! ¡Yo siempre voy a estar de tu lado, Rival!

Los dedos de Gai acarician su piel sobre la camiseta, masajeando sus hombros con cariño y con la intención de alejar las dudas de su corazón, pero todo lo que Kakashi puede hacer es un puchero triste y retraído, con miedo de que en algún momento los amigos de Gai logren convencerlo de que Kakashi es un monstruo y entonces Gai finalmente se alejará de él.

— Déjame demostrártelo — Gai dice y nuevamente frunce las cejas en ese gesto determinado, mirando a Kakashi como si hubiera tenido una loca e impulsiva idea, algo arriesgado e imprudente que está dispuesto a hacer solo para poder quedarse juntos. — Déjame demostrarte que no cambiaré de opinión.

Kakashi aclara su garganta y parpadea un par de veces para limpiar su vista, mirando a Gai con miedo y curiosidad porque incluso si Kakashi no quiere que Gai arriesgue todo lo que tiene solo por él, es joven y está enamorado.

— Cásate conmigo — Gai dice y cuadra los hombros, apretando las manos sobre la camiseta de Kakashi. — ¡Cásate conmigo y quedémonos juntos por siempre!

El rostro de Kakashi se sonroja a pesar del frío y la humedad que sigue atrapada en su cabello y en su piel, y luego mira a Gai como si su mejor amigo se hubiera vuelto completamente loco.

— Gai, solo llevamos saliendo dos meses, nosotros no... no podemos casarnos. — La mención del matrimonio lo hace estremecer y sentir una chispa de felicidad en la boca del estómago, como si se hubiera tragado una caja entera de fuegos artificiales.

— ¡¿Y por qué no?! — Gai sonríe con muchos ánimos y frota sus manos sobre los brazos de Kakashi para crear fricción. — ¡El amor fluye de forma distinta para cada relación y yo estoy seguro de que nosotros estamos listos para casarnos! ¡Sé que podemos sobrellevar algo así! ¡Sé que eso nos hará mucho más fuertes!

Gai le guiña un ojo con alegría y confianza, con esperanza, con todas esas emociones positivas que lo convencieron de besarlo la primera vez y que lo hacen creer que realmente saldrá de la oscuridad, algo tan grande y brillante que lo hace pensar que casarse sería buena idea.

— Mhn, ¿y realmente quieres casarte conmigo? No creo que sea un buen esposo — Kakashi dice y se ríe con timidez, limpiándose la nariz con la manga de su camisa negra antes de mirar fijamente a su novio.

— ¡¿De qué hablas, Rival?! — Gai se ríe de buena gana y vuelve a mover los brazos para envolver el cuerpo de Kakashi. — Para mí, no podría existir alguien más perfecto que tú para ser mi hermoso y valioso marido.

Las palabras de Gai son demasiado tiernas, demasiado importantes, tan llenas de sentimientos reales que el cerebro de Kakashi no puede resistirse y se convence a sí mismo de que Gai tiene razón. Gai siempre tiene más razón que él. Gai siempre está del lado de lo que es correcto.

— Maa, supongo que si lo dices de esa manera entonces no puedo negarme — Kakashi tararea distraídamente como si eso no tuviera importancia, aunque luego su expresión feliz e inocente lo traiciona y termina sonrojándose y riéndose junto a Gai.

— ¡Excelente, eso significa que realmente seremos esposos! — Gai grita y levanta los puños con emoción, luciendo tan feliz que a Kakashi se le antoja besarlo y sentarse junto a él para planear su boda, para soñar con que realmente podrán casarse, para hacer planes felices de los que probablemente Kakashi se arrepentirá al amanecer cuando los fantasmas de sus amigos le reclamen y le digan que no es digno de tener un esposo.

Sin embargo, antes de que Kakashi pueda jalar a Gai hacia él, nuevamente es Gai el que lo empuja, solo que ahora lo dirige hacia la ventana abierta por la cual entró.

— ¡En ese caso, debemos darnos prisa, Rival, todavía nos da tiempo llegar al registro civil si nos vamos ahora! — Gai da múltiples asentimientos y sienta a Kakashi sobre el alféizar de la ventana como un pequeño muñeco.

— E-Espera un poco, Gai, tú... ¿te referías a casarnos ahora mismo? — Kakashi dice con pánico y se sonroja, sosteniéndose de la orilla de la ventana como si tuviera miedo de caer.

— ¡No hay mejor momento que el presente, Kakashi! — La mano de Gai le da una suave palmada en el hombro para motivarlo a seguir como si solo estuvieran dando de vueltas alrededor de Konoha y no como si estuviera hablando de casarse esta misma noche.

— Pero ni siquiera tengo zapatos — Su voz es tímida y avergonzada, y luego agita sus delgados y pálidos pies delante de Gai para hacer énfasis en que perdió las sandalias cuando estaba en la ducha y al mismo tiempo recordando que incluso si se cambió la camisa y los pantalones, su ropa interior sigue mojada.

Solo que Gai y tiene ese rostro enloquecido y lleno de pasión juvenil, y antes de que Kakashi entienda lo que está pasando, Gai lo carga fácilmente sobre su hombro.

— ¡En ese caso, yo te llevaré hasta ahí, Rival, no te preocupes por eso! — El entusiasmo de Gai es inspirador y pensar en que su futuro marido lo está cargando para llevárselo al registro civil como en esos libros de romance donde el protagonista se roba a su pareja y huyen juntos es súper excitante.

Y aun así, Kakashi se cubre el rostro con vergüenza cuando Gai sale de la ventana con Kakashi descalzo y colgando en su hombro.

— ¡Vamos a demostrarle al mundo entero que se equivocan, mi amado y dulce Rival! — Gai grita con potencia, haciendo que los perros ladren y que los vecinos se asomen de la ventana, lo que solo empeora su sonrojo y aumenta su adrenalina.

— Al menos baja la voz — Kakashi se queja desde la espalda de Gai, pero su enérgico novio lo mira como si su impulsiva boda no necesitara de discreción porque es algo hermoso, bello y absolutamente natural.

— Solo sostente fuerte, Kakashi. ¡Confía en mí! — La sonrisa de Gai resplandece como un sol a mitad de la noche, como la lámpara que le prometió que sería, siendo confiable y cómodo como una escalera o como la silla en dónde Kakashi puede tomarse un momento para descansar.

Cómo alguien que será el mejor esposo en todo el mundo.

— Mhn, bien — Kakashi dice y presiona las manos en la ropa de su novio para no caer, manteniéndose estable cuando Gai salta hacia su poderosa motocicleta, acomodándose sus geniales lentes negros que combinan con su súper mega genial chamarra de cuero antes de arrancar hacia el registro civil.

[Fin]

Naruto suspira hondo, colocando las manos en su cintura mientras asiente con un aire súper orgulloso y arrogante, como si esperara que su público aplauda y llore ante una historia tan conmovedora y súper masculina como esa.

Lamentablemente, todo lo que recibe es el sonido de los dientes de Sakura azotándose como los de una piraña con rabia.

— ¡Esa es la peor historia que he oído en toda mi vida! — Su compañera de equipo grita y señala su rostro, tan enojada que por un momento Naruto tiene miedo de que lo golpee. — ¡Por supuesto que los amigos de Gai-sensei no hablarían mal de Kakashi-sensei porque todos ellos son amigos, cabeza hueca!

Naruto levanta las manos y sonríe con nerviosismo, tratando de pensar en una justificación para esa idea antes de que TenTen secunde la rabia de Sakura y levante los brazos.

— Además, ¿por qué diablos Gai-sensei estaba vestido así? — TenTen hace un puchero y presiona los puños. — ¡Sabes que mi Sensei nunca renunciaría a su uniforme y sabes que jamás ha conducido una motocicleta! ¡¿De dónde diablos sacaste ese final?!

— Eh... bueno, ¡creo que Gai-sensei se vería mucho mejor si se hubiera robado a Kakashi-sensei vestido de esa manera súper ruda! — Los ojos de Naruto brillan con un raro fanatismo infantil, pero antes de que TenTen y Sakura le den un golpe en la cabeza al mismo tiempo, Lee se lanza a los brazos de Naruto para llorar otro dramático mar de lágrimas.

— ¡Esa fue una conmovedora y juvenil historia, Naruto! ¡Estoy seguro de que Gai-sensei y Kakashi-sensei estuvieron juntos en los buenos y en los malos momentos de sus vidas! — Lee grita con todas sus fuerzas, comenzando a balbucear un montón de tonterías sobre los lazos juveniles y la hermosa rivalidad mientras baña a Naruto con lágrimas, mocos y baba.

— Pff, como sea — Sakura gira los ojos y se da la vuelta para ignorar las quejas de Naruto y la forma escalofriante en la que Lee sigue colgado de él. — Debemos pensar en otro lugar donde Kakashi-sensei y Gai-sensei podrían estar en su día libre.

Las dos chicas asienten y se frotan la barbilla, pensando detenidamente en las rutinas, gustos y extravagancias de sus profesores antes de que TenTen jadee y señale la calle.

— ¡Deben estar en el restaurante de curry junto a Ichiraku! — TenTen dice y asiente con convicción. — Gai-sensei siempre se está quejando de que el trabajo en la torre Hokage no lo deja hacer nada y que todo lo que quiere es comer un buen plato de curry en su restaurante favorito. ¡Así que tal vez arrastró a Kakashi-sensei hasta ahí para comer o para tener un desafío suicida!

La chica guiña un ojo con seguridad y diversión, repentinamente segura de sus palabras tanto como luce aterradoramente parecida a su profesor.

— ¡Cierto! ¡Ese es uno de los lugares favoritos de Gai-sensei! — Lee grita de forma inesperada entre TenTen y Sakura, haciendo que las dos chicas hagan pucheros llenos de desagrado que obviamente no frenan el entusiasmo del chico. — ¡Hay una gran probabilidad de que nuestro amado Sensei y su juvenil esposo estén comiendo en ese maravilloso restaurante! ¡Eres muy lista, TenTen!

Los ojos de Lee la miran y sacan chispas llenas de pasión súper mega rara, pero por su salud mental, TenTen solo tararea y sonríe.

— Bien, ¡en ese caso tenemos que darnos prisa! — TenTen asiente con entusiasmo y comienza a correr hacia el centro de la aldea junto a Sakura y Rock Lee, los tres dejando atrás al pobre Naruto, quien sigue tratando de sacudirse las babas de Lee de encima.

[...]

— Otro fracaso — TenTen gruñe y azota la puerta del restaurante, arrastrando los pies hacia sus compañeros con tanta tristeza que no parece haber devorado un tazón de curry mientras todos estaban esperando aquí a que volviera a salir. — ¡Nadie en el restaurante los ha visto!

Sus compañeros se cruzan de brazos e inflan las mejillas, mirando al suelo con la misma impaciencia y decepción que TenTen por no haber adivinado dónde es que Kakashi-sensei y Gai-sensei se están escondiendo.

— Kakashi-sensei realmente se está salvando de enfrentar una situación vergonzosa — Sakura gruñe y presiona los puños. — ¡Una vez que lo atrapemos y lo obliguemos a decir la verdad, seguramente llorará como un bebé!

Sakura sonríe de forma cruel y enloquecida, como si la idea de acorralar y avergonzar a su profesor hasta las lágrimas fuera la escena más divertida en todo el mundo, lo que honestamente podría ser verdad porque a TenTen también le agrada la idea de ver al raro y pervertido hombre que se robó a su profesor llorando patéticamente mientras está sonrojado.

Aun así, TenTen solo puede pensar en los frágiles y emocionales sentimientos de su profesor y suspira con un nuevo sentimiento de tristeza.

— En ese caso, Gai-sensei se está salvando de llorar por al menos tres horas seguidas — TenTen hace un puchero triste y asiente con reflexión, gruñendo cuando Lee se acerca de su hombro y prácticamente le pega la nariz a la cara.

— ¿Te refieres a que el noble y sensible corazón de Gai-sensei se conmoverá tanto por contar su maravillosa historia de amor que derramará lágrimas masculinas? — Lee pregunta con una curiosidad insana, como si incluso el llanto de Gai-sensei fuera algo admirable y memorable que debe escribir en su libreta y recordar por el resto de su vida.

— Sí, un poco — TenTen asiente y luego empuja a Lee para poder mirar a todos compañeros con una expresión mucho más seria. — Sin embargo, creo que la razón por la que Gai-sensei lloraría es porque recordar el momento de su boda lo hará pensar en momentos muy tristes, ¡y su corazón definitivamente no soportará toda esa melancolía junta!

TenTen levanta los puños con dramatismo, pero aún más dramático que ella, Lee salta frente a su rostro y señala acusadoramente su nariz.

— ¡¿A qué te refieres con momentos muy tristes, TenTen?! — Lee hace un puchero y agita su mano como un reloj descompuesto. — ¡Se supone que estamos hablando de la boda de Gai-sensei con su eterno Rival, así que no hay espacio para algún momento triste o melancólico!

Lee mueve la cabeza en una afirmación exagerada, pero TenTen ignora la necedad de su amigo y vuelve a empujarlo lejos, mirando a Sakura y a Naruto en su lugar.

— Es porque estoy segura de que la boda de Gai-sensei y Kakashi-sensei no fue un momento feliz como ustedes dicen. ¡Estoy segura de que se casaron en medio de la desesperación!

Naruto frunce las cejas y la mira como si él también creyera lo mismo que Lee, pero afortunadamente Sakura usa más de una neurona y la observa con curiosidad, como si estuviera contemplando la posibilidad de que TenTen tenga una teoría muy buena.

— Habla de una vez — Sakura chasquea la lengua y se cruza de brazos. — ¿Qué es lo que crees qué pasó ese día?

TenTen da una vuelta dramática y luego se detiene al centro de sus compañeros en una pose fabulosa, cerrando los ojos antes de comenzar con su relato.

— Bueno, yo creo que se casaron justo antes de la cuarta guerra ninja. Lo hicieron al igual que todas las demás parejas que tenían miedo de morir y estaban desesperadas por casarse.

[La boda de Gai y Kakashi según TenTen]

Gai suspira hondo y presiona los párpados, intentando recuperar la calma para poder sonreír y para lucir animado a pesar de la terrible noticia que el centro de inteligencia acaba de darles.

Esta es su última noche. O al menos lo es si mañana algo malo sucede al frente de la guerra porque el centro de inteligencia acaba de comunicarles que todo está lleno de enemigos poderosos y que ellos son la carnada, son la carne de cañón, son el escudo que protege a los más jóvenes y que tantea el terreno antes de que todos los demás shinobi den un solo paso. Después de esta noche, él y Kakashi podrían morir. Esta de verdad es su última noche juntos.

Pero Gai no puede permitir que sus preocupaciones y que el terror de morir salga a la luz y simplemente cuadra los hombros y presiona con más fuerza la mandíbula. Toda su vida ha enfrentado los problemas sin retroceder, toda su vida ha ido más allá de las expectativas del mundo con sus propias manos, toda su vida ha superado la tempestad con nada más que esfuerzo y trabajo duro, toda su vida ha luchado al lado de Kakashi y ambos han logrado sobrevivir, ¡y esta vez definitivamente no va a ser la excepción a esa regla!

Así que Gai sonríe, intentando lucir animado y feliz antes de atravesar la puerta de la carpa y mirar a Kakashi, quien sigue buscando una ruta segura en el mapa que pueda atravesar el bosque y los enemigos y las trampas y la niebla y la confusión y el cansancio y el miedo. El terrible e insoportable miedo.

— Rival, deberías dejar de sobre esforzarte — Gai dice como un regaño y se acerca a la pequeña mesa donde hay cientos de papeles regados debajo de un mapa lleno de líneas y borrones. — Conozco mejor que nadie el límite de tus ojos y sé perfectamente bien que a estas alturas ya ni siquiera debes diferenciar tus propias manos de las líneas que trazaste, ¡así que deja eso de una buena vez!

Su voz es demasiado escandalosa en un lugar tan pequeño y silencioso, en un sitio que está atiborrado de tensión y en dónde todos sus compañeros solo pueden pensar en la vida que han dejado inconclusa en la aldea y en el hecho de que no van a poder volver jamás.

— ¿Mhn? — Kakashi tararea y levanta el rostro, mirando a Gai con una neblina de confusión y cansancio que solo confirma lo que ya sospechaba y que lo hace acercarse más, obligándose a sonreír con más fuerza.

— No deberías exigirte tanto, Kakashi — Gai suspira y se detiene frente a la mesa, tensándose cuando Kakashi levanta las cejas y hace un ademán con el mismo sentimiento lleno de familiaridad que él.

— Lo mismo digo — Kakashi bufa y señala sus manos, apuntando a las marcas de sangre y tierra que Gai tiene en los nudillos y que no puede quitar porque se han enterrado en su piel gracias a que estuvo golpeando un muro de piedras por horas.

— ¡Ja, eso solo fue un entrenamiento de rutina! — Gai infla el pecho y mueve los dedos ligeramente sobre la charola que actualmente está cargando como si le restara importancia a los trozos de roca incrustados en sus dedos. — Pero lo tuyo es realmente importante, Rival. Después de todo, ¡eres nuestro líder!

El rostro de Kakashi se tensa con preocupación y sus manos tiemblan sobre el mapa, agitándose como si esa idea lo estuviera volviendo loco y como si quisiera seguir intentando buscar una ruta capaz de salvar a todos, un camino por el cual guiar a la juventud, una senda que en realidad no existe porque mucha gente morirá inevitablemente en esta guerra.

— ¡Vamos, Kakashi, lo más importante ahora mismo es recobrar las energías! — Gai carraspea y rodea la mesa llena de papeles, levantando la charola de comida frente al rostro de su mejor amigo para llamar su atención y para disipar un poco todos esos sentimientos llenos de vieja y renovada culpa. — ¡Nuestro valioso equipo dispuso estas deliciosas provisiones para nosotros, así que tomate un descanso y siéntate conmigo a comer! 

Su cabeza hace un ademán hacia los dos trozos de pan y a las dos tazas de chocolate como si fuera el platillo más delicioso de todo Konoha y no lo que probablemente será su último bocado y su última cena juntos. El último y doloroso instante en el que todavía podrán ser ellos mismos una vez más.

— Bien — Kakashi asiente, cabizbajo, y luego casi tropieza con cada roca mientras ambos caminan a las dos pequeñas sillas junto a la mesa, ese lugar en dónde se supone que Kakashi debería estar trabajando y no puede hacerlo porque la ansiedad lo está volviendo loco y ya ni siquiera puede sentarse un momento sin sentirse desesperado.

— Hace más frío de lo que pensé — Gai murmura y deposita la charola en el piso antes de levantar un pan y una taza de chocolate y entregárselas a Kakashi en sus manos. — Te vendrá muy bien esta deliciosa bebida caliente.

La cabeza de Kakashi se agita en algo que podría ser una afirmación o solo una contracción involuntaria de su cuello. Kakashi está visiblemente cansado y descuidado, con unas ojeras demasiado grandes, los globos oculares rojos, el cabello sucio y apelmazado hacia atrás y las mejillas pálidas y hundidas como un cadáver.

No es su mejor momento. Ni siquiera lo era antes de que iniciara esta guerra y todo buen shinobi sabe que lo único que debería estar haciendo es dormir y comer porque es el líder de la misión y porque esa es la regla principal para sobrevivir en el mundo ninja.

Sin embargo, hay una brecha enorme entre decir y hacer algo como eso. Gai sabe que Kakashi no puede recostarse sin escuchar las voces de todas las personas que seguirán ciegamente sus órdenes. No puede comer sin pensar en la gente que va a morir. No puede ni siquiera quedarse quieto un instante sin que piense que es su responsabilidad salvar a todas estas personas y que muy probablemente fracasará en cada intento.

En el fondo, él sabe que todos van a morir. Él sabe que ambos también van a morir.

— Kakashi...

— Gai...

Las voces de los dos salen al mismo tiempo y se mezclan en una coincidencia extraña que los hace temblar y estremecerse con temor, como si ambos supieran lo que va a decir el otro porque esto realmente luce como el final del camino.

Aun así, Gai debe ser fuerte. Gai debe intentar apaciguar los nervios de Kakashi y dividir la culpa y las responsabilidades como siempre lo ha hecho. No puede dejar que su Rival de derrumbe justo ahora, no puede dejarlo solo, no puede dejar que se asuste antes de pelear y si para eso debe actuar como si no estuviera aterrado y como si fuera invencible, definitivamente va a hacerlo.

— ¡Ah, lo siento mucho, mi estimado Rival! Habla tú primero. — Gai sonríe y hace un ademán dramático y exagerado para cederle la palabra, mirándolo con un rostro lleno de seguridad y valentía que no combina con el leve temblor en sus manos.

— Mhn, no es nada, solo... — Kakashi pasa saliva y carraspea, mirando al piso con reflexión y con una cobardía familiar sobre sus sentimientos más íntimos.

Después de todo, a Kakashi nunca le ha gustado admitir sus debilidades ni sus emociones ni mucho menos sus miedos. Es un hombre que nunca admite el amor ni el odio. Es un hombre frío y reservado por naturaleza.

Sin embargo, luego de solo un segundo simplemente parece rendirse a la idea de que ésta realmente podría ser la última vez en la que puede admitir abiertamente todas las cosas que hay en su corazón y vuelve a levantar la mirada, mostrándole una suave sonrisa a Gai.

— Me alegra haber podido ser tu amigo — Kakashi suspira hondo, apretando la taza de chocolate y el pan como si necesitara aferrarse a algo. — Fue... fue bueno. No me arrepiento de haber pasado todo ese tiempo junto a ti.

Los ojos de Kakashi suben y bajan, mirando su rostro y mirando el trozo seco de pan como si no pudiera mantener el contacto visual incluso aquí, en el último momento juntos.

— Lo mismo digo — Gai habla suavemente, reflejando las palabras de Kakashi de un modo que finalmente captura toda la atención de su Rival y lo hace quedarse quieto y fijo en sus ojos. — Me alegra ser tu amigo. Y también me alegra ser todo lo demás, Kakashi.

Su Rival se ríe de forma insípida debajo de la máscara, evitando los sonrojos porque ahora ya ni siquiera tiene caso. Fueron amigos, fueron Rivales, fueron amantes, fueron tantas cosas y al mismo tiempo probablemente no fueron nada exactamente, o nada definido al menos, nada más allá de los abrazos y los besos y el sexo y las noches de risas y pláticas. Nada salvo el amor.

— ¿Qué...? — Kakashi comienza y luego vuelve a aclarar su garganta, cuadrando los hombros y estirando su mano con el pan para tocar la mano de Gai, dónde también sostiene firmemente su último bocado. — ¿Qué te gustarían hacer si pudieras volver a casa?

La pregunta de Kakashi implica la muerte de forma directa y Gai frunce el ceño, pensando en decir algún discurso sobre que todo saldrá bien y que definitivamente volverán vivos de esta guerra y que juntos podrán derrotar cualquier cosa, pero le queda tan poco tiempo y se siente tan triste que lo único que su corazón quiere en este instante es responder honestamente a su pregunta.

— Cuando vuelva a casa quiero dormir hasta tarde — Gai dice y se ríe de forma rara, sin chiste, con una extraña burla hacia sí mismo que le cosquillea en los labios como veneno. — He pasado cada día de mi vida siguiendo una rutina exigente para mantener mi cuerpo en forma, pero... ahora todo lo que quiero es dormir hasta tarde. ¡Todo lo que quiero es volver a despertar a tu lado y finalmente quedarme hasta tarde junto a ti como siempre me lo pediste, Rival! Fui muy tonto. Lo siento.

Kakashi hace un puchero triste y niega, bajando el rostro y apretando los párpados como si quisiera ahorrarse las lágrimas o como si le dolieran demasiado los ojos como para llorar.

— Está bien — Su Rival suspira lentamente y luego mueve su mano, entrelazando tres dedos con los dedos de Gai mientras su trozo de pan se hace migas en su puño. — No tienes por qué pedir perdón por eso, Gai.

Las palabras de Kakashi son honestas, pero aun así Gai no cambia de parecer y piensa que debió haberse esforzado un poco más por su relación, debió haber empujado las cosas un poco más, debió haber abordado el tema un poco más, solo un poco más, solo para que esto no se sienta como morir a la mitad de una buena historia.

— ¿Y a ti qué te gustaría hacer cuando vuelvas, Kakashi? — Su mano se presiona en la mano de su amigo como muchas veces lo hizo cuando compartían la intimidad y Kakashi rehuía de forma escurridiza a su contacto.

Solo que ahora su Rival no lo hace. Tal vez, no lo hace porque ya no importa. Tal vez no lo hace porque en el fondo nunca quiso hacerlo. O tal vez no lo hace porque esto es una despedida, eso es lo que es, y Kakashi ya no puede escapar de las cosas que siente porque ha llegado a un callejón sin salida y está a punto de chocar de frente.

— Yo... aceptaría tu invitación de vivir juntos — Kakashi dice y la silueta de su gesto triste se aprecia a través de su máscara como si su alma estuviera desnuda delante de él. — Para ser honesto, siempre quise decirte que sí, pero... pensé que me arrepentiría si lo hacía y al final de todo lo que me arrepiento es de haber sido un cobarde. Yo también lo siento, Gai.

Gai niega de inmediato y suspira, sonriendo para transmitirle a Kakashi que está en paz con esa idea y que las circunstancias simplemente ocurrieron así, que no lo culpa de nada, que ni uno de los dos tuvo la culpa de nada.

Lamentablemente, su único error fue pensar que tendrían más tiempo. Su único pecado fue tomar la vida con calma porque pensaron que el mundo sería más justo con ellos dos luego de haberlos hecho sufrir tanto. Pero el mundo nunca lo es. La vida nunca lo es. Los destinos crueles son los únicos que pueden ser verdaderos.

Aun así, Gai cuadra los hombros y guiña un ojo, incapaz de decir algo así de deprimente frente a su Rival porque su más importante trabajo ahora mismo es hacer que Kakashi siga creyendo en el futuro. Gai va a alejar los malos pensamientos de la mente de su mejor amigo. Gai va a sonreír y sonreír hasta que Kakashi realmente crea que pueden ganar esta guerra. Gai le dirá que todo va a estar bien hasta su último aliento.

— ¡No te preocupes por eso, Rival, estoy seguro de que una vez que volvamos de esta batalla podemos comenzar a vivir juntos! — Gai suspira y levanta la barbilla, mirando hacia el techo de su tienda de acampar como si pudiera ver un hermoso atardecer o quizá incluso un brillante mañana. — ¡Definitivamente usaré mis ahorros para comprar un apartamento más grande y luego yo mismo moveré todos tus libros a la nueva casa y llevaré a todos tus perros y compraré un ropero lo suficientemente grande para que quepan las cosas de los dos y...!

La mano de Kakashi se presiona con mucha fuerza y lo hace cerrar la boca y bajar la mirada, obligándolo a soltar la difícil mentira de que todo esto va a estar bien.

— Sobrevive — Kakashi dice con seriedad, como una orden, y angosta los párpados para ver a Gai como si quisiera obligarlo a obedecer sus palabras. — Eso es lo que quería decirte, Gai. Sin importar lo que pase conmigo, sobrevive.

Las cejas de Gai se fruncen y sus labios se presionan, y aunque naturalmente quiere decirle que él va a protegerlo y que jamás lo dejaría peleando solo como para que deban separarse y prometer esta clase de cosas, no dice nada. En el fondo, Kakashi sabe tan bien como Gai que eso no va a suceder porque lo más probable es que ambos van a morir juntos al mismo tiempo. Han crecido y han caído y se han levantado uno siempre al lado del otro como dos hilos enredados en una misma hebra.

Si Gai muere, Kakashi muere. Si Kakashi sobrevive, Gai sobrevive. Si un milagro le ocurre a uno y lo salva, el mismo milagro también salvará al otro. Si una maldición atrapa a uno y lo arrastra a la muerte, los dos caerán por la misma razón.

— Lo mismo digo — Gai responde muy suave, haciendo que Kakashi presione los ojos y agite la cabeza como si estuviera inconforme con esas palabras, lo que en el fondo no importa porque ambos saben que compartirán el mismo destino. Lo harán incluso si no quieren. Así fue siempre. Así será hasta su último aliento. Los amigos, amantes, Rivales y hombres del destino hasta el final.

Kakashi sorbe por la nariz y suelta la mano de Gai un segundo para poder dejar su taza de chocolate y su pan aplastado en la charola en un gesto que Gai imita porque sabe lo que sigue en este último momento juntos.

Su Rival quiere abrazarlo, quiere besarlo, tal vez incluso quiere hacer el amor una última vez para llevarse un recuerdo fresco de su intimidad y para tener algo lindo en la mente cuando muera mañana a mitad de la guerra.

Kakashi se quita los guantes y luego se baja la máscara, tomando un largo suspiro y abriendo ambos ojos antes de mirar a Gai como si fuera un último favor, como si le estuviera dejando ver su rostro desnudo con detenimiento para que al menos Gai lo recuerde con claridad un último día antes de que mañana muera y no queden registros de su cara. 

El pensamiento lo llena de tristeza, y antes de que pueda lamentar el hecho de nunca haber tomado una fotografía del rostro de Kakashi, se da cuenta tardíamente de que tampoco se tomaron una foto juntos, de que nunca salieron a algún lado de la mano, de que nunca se combinaron la ropa o se compraron pulseras a juego o se besaron en un restaurante o se abrazaron cálidamente en alguna calle o algún café.

Gai y Kakashi no dejaron pruebas de su amor. Mañana, cuando los dos parezcan en un combate contra un enemigo temible, la gente recogerá sus cuerpos y todo lo que pensarán es que dos buenos amigos murieron juntos y al mismo tiempo. En Konoha los enterrarán uno lejos del otro porque sus clanes no eran hermanos. No pondrán sus nombres juntos en la piedra conmemorativa porque no eran familia, porque nadie nunca supo ni siquiera que eran novios, nadie sabía que se amaban, que estaban irremediablemente enamorados desde el principio de su relación.

Cuando mueran, su historia se perderá como si sus sentimientos jamás hubieran existido.

El corazón de Gai duele terriblemente con esa idea y repentinamente se siente desesperado, con ganas de volver en el tiempo y hacerlo todo otra vez, con ganas de al menos decirles a sus amigos, a sus viejos conocidos o a algún desconocido en la calle que haya preguntado accidentalmente por los dos. A todos los civiles que con suerte sobrevivirán. Al Hokage, a sus invocaciones, a sus alumnos.

Pero es tarde. Gai no puede volver en el tiempo y tampoco puede salir y decir algo tan inapropiado a sus compañeros shinobi porque de todos modos cada uno morirá mañana. Perdieron su oportunidad. Gai perdió su oportunidad. Y para cuando mañana se ponga el sol, Kakashi y Gai solo habrán sido buenos amigos.

Kakashi aclara su garganta y lentamente se desliza en la silla para acercarse suavemente hacia él con la intención de besarlo y tal vez incluso para comenzar a quitarse la ropa.

Sin embargo, antes de que Kakashi pueda rodear sus hombros y subir a su regazo, Gai lo detiene y presiona sus dos manos en sus palmas para sostenerlo en un inesperado toque posesivo.

— Aún no te he dicho lo que quería decirte — Gai frunce el ceño y tensa la mandíbula cuando un doloroso nudo se presiona en su estómago.

— Mhn, sí, es cierto — La voz de Kakashi es amistosa a pesar de la terrible tristeza y sus ojos cansados miran a Gai con honesta expectación y curiosidad. — ¿Qué es lo que quieres decirme?

Kakashi le sonríe suavemente, acariciando sus dedos con una ternura tan conmovedora que Gai ni siquiera necesita pensar dos veces lo que quiere decir. Lo ama. Lo ama con locura. Está tan enamorado de él que ni en esta ni en mil vidas podía olvidarlo. Y eso lo hace darse cuenta de que todavía están vivos, y mientras estén vivos, todavía pueden cambiar las cosas. Todavía no han perdido su oportunidad.

— Cásate conmigo, Kakashi — Gai dice, deslizándose en la silla para estar más cerca de Kakashi, observando con sorpresa la forma en la que su Rival se sonroja suavemente, con la prueba de que todavía hay un corazón adentro de él por el que luchará mañana hasta las últimas consecuencias.

— ¿Eh? — Kakashi parpadea muchas veces y sonríe con una mezcla de nervios y emoción. — ¿Te refieres a que nos casemos cuando volvamos de la guerra?

Kakashi levanta las cejas y suspira con tristeza, quizá pensando que todo lo que Gai quiere es hablar de un escenario hipotético y melancólico en donde ambos puedan soñar e imaginar lo que harían en su boda si pudieran regresar con vida.

Pero quizá no regresarán con vida, ese es el asunto, y Gai quiere casarse ahora mismo. Necesita casarse ahora mismo.

— Me refiero a que nos casemos esta noche — Gai cuadra los hombros y de pronto puede sentir la chispa del amor, la locura y la esperanza que su Rival siempre le hizo sentir. — ¡Hay muchos shinobi que se están casando justo en estos momentos, así que creo que nosotros también podemos hacer lo mismo!

Gai suelta una de las manos de Kakashi para señalar el techo de la carpa, apuntando ahí con entusiasmo y como si esto se tratara de otro genial desafío.

— ¡Imagínalo, Rival, enfrentaremos a todos esos enemigos siendo esposos! ¡El mejor matrimonio de Konoha en acción! ¡Los hombres del destino que se aman con fuerza y que también patean a los enemigos con fuerza! ¡Es estupendo, definitivamente quiero luchar sabiendo que soy tu esposo! — Gai suspira con dramatismo e intensidad, como si no estuviera omitiendo la última parte de su discurso, eso que Kakashi asume de inmediato y que lo hace levantar las cejas con interés, con la tierna sensación de ahogarse una última vez en el idealismo romántico.

Quieren morir siendo un matrimonio. Quieren morir y ser enterrados juntos. Quieren morir y que queden registrados en la historia como dos hombres que se amaron hasta el último momento.

— De acuerdo — Kakashi dice y asiente con felicidad, repentinamente lleno de vida. — Yo también quiero pelear sabiendo que eres mi marido.

Los apelativos románticos les causan cosquillas y los llenan de una extraña y renovada fuerza, como si se hubieran vuelto más jóvenes o más hábiles o simplemente ahora tuvieran algo más claro por lo que luchar, algo egoísta por lo que querrían sobrevivir en última instancia.

— ¡En ese caso tenemos que ir a buscar a Shizune! Ella es la que carga con toda la documentación y con los registros de bodas para que todos los shinobi que lo deseen todavía puedan casarse y ser archivados en el pergamino de salvamento — Gai dice y se pone de pie, y a su lado, su futuro esposo también se pone de pie y sonríe.

— Bien, entonces vamos — Kakashi se acomoda la máscara sobre la nariz, y antes de que Gai pueda mover un solo pie, su prometido sostiene su mano en un agarre cariñoso e íntimo de ese modo en el que lo hacen los novios, de ese modo que nunca lo hicieron en Konoha, de un modo que pueden experimentar por primera y última vez en este lugar.

Luego, ambos corren a través de la base en busca de Shizune, ignorando las miradas curiosas de sus compañeros cuando los ven tomados de la manos e ignorando también la sorpresa en el rostro de su amiga cuando Gai le pide que certifique un documento para consolidar su matrimonio.

Y obviamente, no hay campanas ni globos ni flores ni pastel ni anillos, pero por si hiciera falta, Gai y Kakashi usan el círculo metálico de un kunai en sus manos para cuando dicen "acepto".

[Fin]

— Y por eso creo que Gai-sensei va a llorar por tres horas seguidas — TenTen dice y se cruza de brazos, sintiéndose orgullosa de su historia porque definitivamente el drama encaja mucho mejor con todo lo que Gai-sensei y Kakashi-sensei han pasado en toda su vida.

Lamentablemente, en lugar de que sus compañeros coincidan con su grandiosa y genial historia, Naruto gruñe y salta para señalarla a la cara.

— ¡Por supuesto que eso no fue así, Kakashi-sensei siempre confió en que ganaríamos la guerra! — Naruto azota los dientes y agita la mano, haciendo hincapié en la confianza ciega hacia su profesor.

— Sí, y además de eso... — Sakura bufa y se cruza de brazos. — ¡Usar un kunai como anillo de boda no es nada romántico! ¡Estoy segura de que solo dices eso porque a ti te gustan las armas!

Sus dos compañeros gruñen y la miran con negatividad, pero TenTen aparta la mirada de esos dos bobos y finalmente mira a Lee, quien obviamente está llorando en el piso porque su compañero sí tiene buen gusto y sabe reconocer una historia genial sobre su profesor.

— ¡Eso fue lo más hermoso y varonil que he oído en toda mi vida, TenTen! — Lee grita y lloriquea, golpeando el piso con las dos manos en un acto exageradamente dramático. — ¡Esa hermosa historia describe perfectamente bien el espíritu juvenil de nuestro amado Sensei! ¡Estoy seguro de que tienes toda la razón!

Lee se arrastra de rodillas hasta TenTen con la intención de abrazarla y luego llorar juntos en una escena conmovedora y genial que reforzará sus hermosos lazos como compañeros shinobi, pero antes de que Lee pueda tocarla, TenTen se hace a un lado y Lee termina estrellándose en el piso otra vez.

— Sí, como sea — Sakura suspira hondo y gira la mirada hacia la calle para ignorarlos y para fingir que no vio la nariz de Lee soltar un chorro de sangre. — Todavía tenemos que pensar en otro lugar donde puedan haberse escondido esos dos tontos.

Sakura, Naruto y TenTen asienten, dándole la espalda a Lee mientras parecen reflexionar sobre el lugar adecuado donde podrían estar dos hombres geniales y tan llenos de energía como sus profesores.

— Me pregunto si realmente seguirán en la aldea o si habrán escapado a escondidas y solo estamos perdiendo el tiempo — Naruto suspira y coloca sus manos en su nuca en una pose cansada y perezosa, como si estuviera a punto de rendirse en algo tan importante como descubrir la valiosa verdad. ¡Y obviamente Lee no puede permitir algo tan terrible como eso!

— ¡Estoy seguro de que están en la aldea! — Lee grita y se pone de pie, saltando frente a sus compañeros en una pose fabulosa y súper juvenil que su increíble y genial profesor le enseñó hace algunos años. — ¡Incluso si Kakashi-sensei es mala influencia estoy seguro de que Gai-sensei no escaparía sin avisarle a nadie!

Lee levanta los dos puños, asintiendo un par de veces para reafirmar sus palabras. ¡Está completamente seguro de que su amado profesor no es ningún delincuente que escapa de la aldea a escondidas ni siquiera por amor!

— En ese caso, ¿dónde se supone que están? — Sakura hace un puchero y gira los ojos, luciendo como si ella ya tampoco tuviera más ánimos de perseguir a dos veteranos de guerra en su día libre.

Lee jadea y cierra los ojos, sintiéndose desesperado por recobrar los ánimos de sus amigos porque la simple idea de ver morir un interés tan auténtico y lleno de juventud le pone los pelos de punta.

Así que su cerebro comienza a pensar a toda velocidad y sus orejas prácticamente sacan humo antes de que una brillante idea salte a sus pensamientos.

— ¡Ya sé! — Lee grita y gira un par de veces antes de hacer otra pose súper genial. — ¡Estoy seguro de que Gai-sensei y Kakashi-sensei están en su campo de entrenamiento favorito!

Lee gira hacia un lado como un reloj, señalando la dirección exacta de ese lugar como si se hubiera abierto una increíble posibilidad delante de sus pies.

Y aunque Sakura, TenTen y Naruto hacen pucheros llenos de horror como si no creyeran que dos personas cuerdas decidan pasar su día libre entrenando, luego parecen recordar que sus dos profesores están completamente locos.

— Tiene sentido — TenTen gruñe y bufa con exasperación. — Gai-sensei está tan obsesionado con el ejercicio que muy probablemente no puede quedarse quieto ni siquiera en su día libre y tuvo la pésima idea de practicar algún entrenamiento suicida.

— Y conociendo a Kakashi-sensei, seguramente aceptó ir con Gai-sensei porque ninguno de esos dos tontos tienen autocontrol — Sakura chirría los dientes, apretando un puño con tanta fuerza que sus venas resaltan, como si además de sacarle la verdad a Kakashi-sensei también quisiera golpearlo por descuidar su salud.

— ¡En ese caso deberíamos ir inmediatamente! — Naruto grita y señala en la misma dirección que Lee, recordando los ánimos como si él también creyera que Gai-sensei y Kakashi-sensei no tienen nada mejor que hacer que ponerse a entrenar.

— ¡Bien, en marcha! — Lee dice en un grito dramático y luego comienza a correr hacia el campo de entrenamiento favorito de su Sensei, acompañado de cerca por todos sus compañeros.

[...]

— ¡Lamento mucho haberlos traído aquí para nada, mis leales y nobles compañeros! — Lee jadea y sorbe los mocos, intentando secarse las lágrimas con el dorso de la mano y fracasando porque sus ojos no dejan de llorar y porque la decepción de no haber encontrado a Gai-sensei y Kakashi-sensei está lastimando su punto más sensible.

— Ya te dije que no te preocupes por eso, Lee. Todos nos equivocamos — TenTen gira los ojos y le da una palmada de consolación demasiado fuerte en la espalda. — Ahora deja de mojarnos a todos.

TenTen gruñe y señala el enorme rio que Lee hizo con sus abundantes lágrimas, logrando que Lee finalmente deje de llorar y vuelva a levantar la mirada hacia sus valientes colegas.

— ¡Aun así me veo en la necesidad de seguir disculpándome! ¡He traicionado la confianza que todos ustedes depositaron en mí! — Lee se inclina en un gesto lleno de respeto y educación, aunque sus tres amigos solo suspiran como si eso ni siquiera tuviera sentido.

— Sí, no te preocupes por eso, simplemente pensemos en otro lugar — Sakura se encoge de hombros y hace amago de darse la vuelta para ignorarlo otra vez, solo que antes de que lo haga Lee se pone repentinamente serio y firme.

— ¡Realmente no sé en qué otro sitio podrían ir en su día libre además del nostálgico lugar donde se propusieron matrimonio! — Lee jadea y niega, nuevamente decepcionado con el hecho de que su profesor y su pareja sentimental no estuvieran en este campo de entrenamiento.

Sin embargo, sus amigos ni siquiera parecen estar pensando en lo triste que es este fracaso y lo observan como si hubiera dicho algo completamente loco.

— ¿A qué te refieres con eso, Lee? — TenTen levanta las cejas y coloca las manos en su cintura de forma autoritaria. — ¿Acaso sabes dónde fue que Gai-sensei y Kakashi-sensei se propusieron matrimonio?

Los ojos de TenTen, Sakura y Naruto se afilan hacia él como cuchillas, mirándolo como si quisieran exprimirlo y sacarle toda la verdad por la fuerza.

Solo que lógicamente no necesitan la fuerza para conocer la verdad y Lee gira una vez más sobre sí mismo antes de detenerse y sonreír.

— ¡Por supuesto que lo sé! — Lee grita y señal el bello y juvenil atardecer imaginario antes de bajar el rostro y... señalar el suelo. — ¡Gai-sensei y Kakashi-sensei se propusieron matrimonio justo aquí!

Sus tres amigos tuercen las cejas y lo miran como si no hablaran el mismo idioma o como si estuviera completamente loco, pero obviamente Lee no se retracta de lo que dijo y cuadra los hombros con orgullo ante su juvenil idea.

— ¿Qué? — Sakura bufa y da un largo paso hacia Lee. — ¿Entonces realmente crees que nuestros profesores se propusieron matrimonio en un sitio como este?

El dedo de Sakura gira alrededor como si quisiera recordarle que están parados a mitad de un sucio y viejo campo de entrenamiento que además está lleno de baches y tierra y que para muchas personas sería poco romántico porque es un lugar común y aburrido.

Aun así, Lee se mantiene firme sobre su idea. Conoce demasiado bien a su Sensei como para saber que hay una enorme posibilidad de que tenga razón.

— ¡Estoy absolutamente convencido! — Lee grita y hace una pose de soldado.

— ¿En serio? — Naruto tararea y angosta los ojos en su típica cara de zorro. — ¿Y cómo exactamente crees que pasó algo así?

Sus tres compañeros lo miran con curiosidad y desafío, ¡y por supuesto que Lee acepta el desafío con gusto y con la seguridad de que su corazonada es completamente cierta!

— ¡Yo creo que se casaron con naturalidad y sin presiones! — Lee asiente, cruzándose de brazos y cerrando los ojos para acomodar sus ideas. — Creo que ocurrió un día casual en su rutina de desafíos y entrenamiento, algo que simplemente nació de la eventualidad de su relación así como el agua fluye en el río.

[La boda de Gai y Kakashi según Rock Lee]

El fresco viento del atardecer levanta las hojas caídas de los árboles y enfría el sudor acumulado en la punta de su nariz antes de que caiga al suelo.

Esta última batalla fue impresionante. Quizá, incluso diría que esta ha sido su mejor batalla en muchos años, ¡un enfrentamiento tan pasional que aceleró su corazón y lo hizo sentir lleno de vida! ¡Un duelo tan sincero que le recordó el significado de la primavera y que lo hizo redescubrir su juventud!

— No me equivoqué al haberte elegido como mi Rival, Kakashi — Gai suspira y pasa una mano por su frente para limpia el sudor. — No existe nadie más en el mundo que pueda acorralarme de esta manera.

Sus palabras son un halago, una adulación natural hacia un contrincante fuerte, digno y lleno de honor, pero de alguna forma su discurso también está lleno de cariño y familiaridad y Kakashi se ríe desde el otro lado del campo de entrenamiento, todavía arrodillado en el piso después de recibir ese último golpe.

— Maa, maa. — Kakashi tararea con la misma familiaridad y él también se limpia el sudor, tallando suavemente sus mejillas antes de levantarse. — Lo dices como si fueras tú el que acaba de caer.

— Y tú lo dices como si no pudieras ver el temblor en cada uno de mis músculos — Gai dice y levanta las cejas, sabiendo que el Sharingan de su Rival puede ver la fluctuación débil de su chakra y que también percibe la debilidad de su cuerpo, ese que después de casi doce horas peleando milagrosamente sigue de pie.

— Mhn, ¿eso significa que estamos en un empate? — La pregunta de Kakashi es divertida, casi como si fuera un reto o una provocación para que Gai siga buscando la derrota o la victoria, para que siga desafiándolo, para que este momento se prolongue todo lo que sea posible y para que el sentimiento cálido que late en su corazón no se extinga.

— Sí, ¡me temo que una vez más hemos llegado a un punto muerto! — Gai cuadra los hombros y luego suspira con lentitud, mirando a Kakashi con adrenalina y diversión incluso si probablemente no podría dar más de diez pasos sin caer al piso e incluso si Kakashi está a punto de desmayarse y quedarse sin chakra.

Sin embargo, ambos son necios y ninguno baja la guardia, ninguno retrocede, ninguno se rinde y ninguno deja de posar de forma retadora, como si quisieran más de esta comunicación, del desahogo físico honesto y puro que solo pueden encontrar uno en el otro, del perfecto equilibrio y compensación de sus estilos de lucha que los han convertido en los hombres que son, en los shinobi que son, en el complemento y la perfecta mitad del otro.

El sol del atardecer se vuelve más intenso y dorado, resaltando las pupilas de su Rival al mismo tiempo que el viento agita su cabello de forma dramática, algo que inmediatamente lo hace sonreír con más emoción porque ahora está absolutamente convencido de que este es un instante poético, como el significado de aquello que llaman nirvana, la cúspide de lo que Gai llamaría su propio paraíso personal, con el hombre de su destino empujando sus límites como una catapulta en dónde puede elevarse todo lo que quiera sin chocar contra nada.

Son infinitos. Complementándose de esta forma, son realmente infinitos.

— ¿Entonces? — Kakashi jadea, sonriendo con más emoción y mirando a Gai con un anhelo que solo pueden expresar con golpes y patadas, con el roce incansable de sus cuerpos orbitando uno al lado del otro en un baile inconsciente y sincronizado en el que siempre se dejan llevar sin miedo.

Eso. Sin miedo. Cuando Kakashi y Gai están juntos, cuando están uno frente al otro, cuando están hundidos en un intercambio de fuerza y pasión, no tienen miedo. No tienen miedo de perderse ni de caer ni de morir.

Son infinitos y no tienen miedo.

— ¿Acaso no es obvio, Rival? — Los dientes de Gai destellan con la luz del atardecer y su cabello cae sedosamente sobre su rostro cuando el viento termina de secar las líneas de sudor.

No pueden parar. Necesitan seguir. Necesitan más de esta adrenalina y de esta libertad a la que se han vuelto adictos o dependientes o de la que simplemente se han enamorado porque sincronizar sus corazones en batalla es un acto precioso que los llena de la satisfacción que todo hombre busca al nacer. Es como volverse una sola persona. Es amarse. Es amor.

Kakashi se ríe y agita el rostro como si creyera que Gai está siendo necio e imprudente, pero no se niega a su propuesta porque Kakashi lo siente también; debajo de la adrenalina y la pasión y el infinito y la carencia absoluta de miedo, está el amor, ¡un tipo de amor puro y brutal que se ha enraizado desde lo más profundo de sus almas!

Y entonces ambos de dan cuenta: no es que no puedan rendirse ahora y terminar este combate, no es que realmente quieran prolongar este momento hasta desfallecer, simplemente, no quieren renunciar a este sentimiento. Quieren que mañana exista la posibilidad de volver a sentirse así de unidos, quieren colisionar y coexistir y fusionarse en este intercambio día tras día, todos los días, hasta que realmente puedan quedarse así el resto de sus vidas.

— Tengamos un desafío más, Kakashi — La voz de Gai es suave, inusualmente mesurada, como la brisa que deja una ola chocando contra las rocas a la orilla del mar. Así. Exactamente así, como rocío cálido cayendo sobre el rostro en una caricia.

Y Kakashi reacciona a su voz, por supuesto, Kakashi es eso que a lo largo de la historia la humanidad ha llamado su otra mitad, la romantizada y anhelada alma gemela, el hombre que el destino dispuso para él como el aire está disponible para sus pulmones. Por supuesto que lo entiende.

Kakashi siempre lo entiende.

— Mhn, ¿estás seguro de que todavía puedes pelear? — Kakashi se encoge de hombros, sin disimular su cansancio porque no necesita ocultarle nada a alguien que lo conoce mejor que nadie. Entre ellos dos, son transparentes.

Son infinitos y no tienen miedo y son transparentes.

Gai puede ver a su interior con la facilidad con la que Kakashi puede ver a su interior. Realmente, realmente, son la mitad perfecta de una sola persona.

— Sí — Gai agita la cabeza y guiña un ojo, y luego mueve los pies hacia Kakashi porque ha llegado el momento de que el sentimiento que ha crecido en su interior finalmente nazca al igual que una flor brota con el sol y la lluvia. — Será un desafío de piedra, papel o tijera.

Los ojos de Kakashi inmediatamente se llenan de interés y emoción, todavía nadando en el ardiente sentimiento de lucha.

— Bien — Kakashi asiente y también comienza a caminar hacia Gai, deteniéndose cuando ambos se encuentran a mitad del camino, con la adrenalina filtrándose a través de los poros de su piel como una capa extra. — ¿Qué quieres apostar esta vez?

La pregunta de Kakashi es suave, lo suficientemente empalagosa para pegarse en los oídos de Gai y hacerse un hilo que viaja hasta su corazón y que funciona como llave en una cerradura.

— ¡Apostaremos algo sumamente importante, Rival! — Gai levanta la barbilla y luego señala dramáticamente la nariz de Kakashi. — ¡Y será algo que tenemos que cumplir sin importar lo que pase!

La irracionalidad de ese compromiso ciego enciende la llama de sus corazones, de ese intercambio infinito de duelos sinsentido que siempre terminan teniendo un propósito. Con ellos, siempre es arriesgar y ganar.

— De acuerdo — Los ojos de Kakashi se angostan en un gesto feliz, y luego solo mira a Gai con expectación sobre su propuesta.

— Si yo gano, tendrás que prometerme que compartirás el resto de tu maravillosa vida conmigo — Gai dice con firmeza y frunce el ceño. — Y si tú ganas, ¡entonces prometo quedarme para siempre junto a ti!

El aire revolotea el pasto y los árboles, silbando en sus oídos como una melodía que arrastra los sentimientos de Gai.

Y por supuesto, ambos saben que el resultado será el mismo sin importar quién de los dos gane o pierda, pero la idea de luchar por ellos los emociona y los hace sonrojarse y sonreír, nuevamente motivados a enfrentarse de esta manera en la que siempre encuentran un equilibrio. De esta manera en la que el amor y el desafío corre por sus venas.

— Mhn, bien — Kakashi tararea con felicidad y a pesar del rubor en sus mejillas y el temblor en todas extremidades, se coloca en una pose de batalla. — Ya quiero oírte prometer que siempre estarás junto a mí.

— ¡Ja, estoy seguro de que serás tú el que terminará prometiéndome pasar el resto de su vida conmigo! — Gai suspira y guiña un ojo, colocándose también en una posición de combate sin importar que todas las articulaciones le duelen y que su cuerpo está a punto de perder las fuerzas.

Pero juntos son infinitos y no tienen miedo y son transparentes. Por supuesto que ambos pueden luchar un poco más, solo un poco más, lo suficiente para que el sentimiento de amor los impulse nuevamente a lo más alto. Lo suficiente para alcanzar un nuevo límite entre los dos. Lo suficiente para seguir riendo y lanzando golpes, comunicándose de esta manera silenciosa, sincerándose de esta manera instintiva y natural, floreciendo con el sudor de su esfuerzo y con el atardecer rojizo desangrándose sobre los dos.

[Fin]

Lee suspira y limpia sus propias lágrimas, todavía señalado el atardecer dramático y súper juvenil que se imaginó al narrar esa masculina y ferviente historia de dos geniales Rivales y hombres del destino.

Lamentablemente... sus tres amigos están azotando los dientes y mirándolo como si quisieran golpearle la cabeza.

— ¡¿Qué clase de historia fue esa, Lee?! — Sakura gruñe y lo sostiene por el borde de su traje dinámico antes de comenzar a agitarlo. — ¡Además de que la trama fue horrible ni siquiera dijiste como es que fue que se casaron!

— ¡Sí, eso! — Naruto jadea y señala su cara. — Todo lo que hicieron fue seguir peleando y diciendo cosas raras que no entendí, ¡y se supone que tenían que hablar de su boda!

— ¿Boda? — Lee tararea y se frota la barbilla, y tal vez el puño de Sakura se estamparía en su nariz si no fuera porque repentinamente la mano de TenTen lo está sosteniendo por el cuello de su chaleco jounin.

— ¡No me digas que ya olvidaste la boda, cabeza de chorlito! — TenTen gruñe y lo agita sin control. — ¡Estamos hablando de la boda de Gai-sensei y Kakashi-sensei!

La cabeza de Lee prácticamente gira sobre su cuello antes de que TenTen deje de agitarlo y finalmente se detenga al centro de todos, abriendo mucho los ojos y señalando al cielo en otro repentino gesto dramático.

— ¡Es verdad! ¡Por un momento me deje llevar por su pasional historia de Rivales que me olvidé de que estaban casados! — Lee jadea y sonríe con emoción incluso si sus compañeros lo están mirando con las venas de la cara a punto de explotarles. — ¡En ese caso permítanme decirles qué pasó después de eso!

[La boda de Gai y Kakashi según Rock Lee parte 2]

— Ah, por cierto, Rival — Gai suspira después de su desafío, arrastrando los pies en el pasto mientras se apoya en el hombro de Kakashi para no caer al mismo tiempo que Kakashi también se apoya en su hombro para no desmayarse. — Creo que deberíamos casarnos.

Kakashi tuerce las cejas y mira a Gai con un puchero extrañado ante una pregunta tan repentina, especialmente cuando los dos necesitan ir al hospital y cuándo probablemente Kakashi va a desmayarse en cualquier momento.

Aun así, incluso si cada músculo de su cuerpo está temblando e incluso si hace rato que el cuerpo de Gai ya no se mueve normalmente, la proposición parece completamente adecuada para ellos. Su relación siempre ha sido así de extraña y repentina y desenfrenada después de todo.

Así que comprometerse justo después de un desafío tan emocionante como este en realidad no suena tan mal.

— Mhn, no veo porque no — Kakashi suspira y se encoge de hombros, algo que literalmente lo hace chillar de dolor y retorcerse sobre el hombro de Gai.

— ¡Genial! — Gai jadea y sonríe, guiñando un ojo a pesar de que todos los músculos de su rostro está vibrando. — Y si ese es el caso, entonces supongo que tendremos que caminar un poco más, Rival. ¡Solo resiste!

Kakashi hace un puchero extrañado y confundido ante esa idea porque realmente no entiende lo que Gai quiere decir.

Sin embargo, antes de que pueda preguntar qué es a lo que se refiere con "caminar un poco más", Gai desvía su rumbo del hospital al registro civil, arrastrando a Kakashi a su lado.

— Gai, ¿estás seguro de que deberíamos ir primero al registro civil y no a urgencias?

— ¡Vamos, Kakashi, no te desanimes! ¡Llegar al hospital sin haber colapsado será nuestro último desafío del día!

Gai levanta el pulgar y su sonrisa destellan con pasión enloquecida, algo que definitivamente está mal y es incorrecto y arriesgado y los pone en peligro y... y que Kakashi imita de inmediato con la misma locura que él.

— De acuerdo, pero el que pierda pagará la cena.

Los dos asienten y sonríen, arrastrando los pies por la acera mientras luchan por no tropezarse ni perder las fuerzas, inagotablemente comprometidos con su particular y divertida y emocionante y absurda relación.

[Fin 2]

— ¡¿Qué?! — Sus tres compañeros gritan con enfado y señalan su cara al mismo tiempo. — ¡Ese fue un final horrible!

Lee se encoge de hombros y abre la boca como si quisiera comenzar a defender su asombrosa historia, pero antes de que pueda hacerlo Sakura comienza a ahorcarlo.

— ¡Kakashi-sensei ni siquiera está tan obsesionado con el entrenamiento! Y además, ¡¿por qué demonios cambiaste de punto de vista en esa segunda parte?! ¡Se supone que estabas narrando desde la perspectiva de Gai-sensei! — Sakura gruñe y agita su cabeza, deteniéndose solo porque Naruto la empuja y comienza a ahorcarlo él mismo.

— ¡Sí, y también creo que de ninguna manera Cejotas-sensei le propondría matrimonio a Kakashi-sensei sin decir un discurso súper genial! — Naruto se queja y agita el cuello de Lee, más preocupado por el hecho de que todo ocurra dentro de sus personalidades que porque la historia haya sido horrible.

— ¡Bueno, ya déjenlo en paz! — TenTen salta y aleja a Naruto de un jalón de orejas, interponiéndose entre Lee y sus otros dos amigos. — ¡Está bien que esa haya sido la peor historia de amor que haya escuchado en toda mi vida pero no es como si las historias de ustedes realmente sean buenas!

— Tsk, lo dice la que recurrió al cliché de la boda antes de la cuarta guerra ninja — Sakura tuerce la boca y se cruza de brazos, mirando a TenTen con un gesto irritablemente superior.

— ¿Te atreves a hablar de clichés cuando tú usaste un caballo blanco en el final? — TenTen angosta los ojos y señala la frentesota de su amiga.

— ¡Al menos nuestras historias tienen final, no como la cosa horrible que Lee dijo! — Sakura azota los dientes como una piraña y señala a su compañero con corte de tazón.

— ¡Pero al menos Lee no romantizó la depresión de Kakashi-sensei para forzar su matrimonio! — TenTen levanta las cejas y apunta a su compañero con cara de zorro.

— ¡Oye, yo no dije nada sobre tu historia innecesariamente dramática y depresiva! — Naruto hace un puchero de cachorro y se cruza de brazos.

— ¡No insultes la bella historia de TenTen, al menos ella utilizó más recursos emocionales que vincularan a Gai-sensei y Kakashi-sensei y no solo dijo que se casaron porque Kakashi-sensei ya no tenía más pendientes como si su amor por Gai-sensei estuviera nublado y fuera inferior a todas las demás cosas en su vida! — Lee dice acusadoramente y señala a Sakura, quien inmediatamente se sonroja y se lanza contra Lee.

— ¡Cierra la boca tú no sabes nada de romance y tu historia fue solo un pretexto para hablar de su rivalidad estúpida! — Sakura comienza a ahorcar a Lee, y al mismo tiempo, TenTen y Naruto comienzan a forcejear, empujándose y jalándose las manos como un grupo de bebés haciendo un berrinche.

— ¿Todos están bien? — Una voz ajena a su improvisado equipo dice junto a ellos y los cuatro se separan a toda velocidad y giran el rostro con vergüenza.

— ¿Capitán Yamato? — Naruto jadea e inmediatamente sonríe y trata de componer su postura. — Eh, ¡sí, todos estamos muy bien, solo estábamos platicando y practicando movimientos de batalla!

El resto de su grupo sonríe y asiente de acuerdo con lo que Naruto acaba de inventar, levantando el pulgar como si quisieran que Yamato-sensei crea su mentira y se largue rápidamente para que puedan seguir golpeándose y defendiendo sus historias.

Sin embargo, en lugar de que Yamato solo siga su camino con ese rostro eternamente insensible, el hombre suspira con alivio y asiente.

— Que bien, no me gustaría tener que llamar a Kakashi-senpai o a Gai-San en su día libre, especialmente cuando ambos dijeron específicamente que no querían que nadie los molestará — Yamato tararea y vuelve a suspirar, dándose la vuelta como si esa hubiera sido toda la conversación y estuviera listo para irse.

Solo que antes de que dé un solo paso los cuatro saltan sobre él, sosteniéndolo del uniforme y jalándolo de regreso con demasiada brusquedad.

— ¡¿A qué te refieres con llamar a Kakashi-sensei y Gai-sensei?! — Sakura pregunta ansiosamente, evitando con todas sus fuerzas agitar a al capitán Yamato del cuello exactamente como lo hizo con Lee. — ¡¿Acaso tú sabes dónde se encuentran?!

Sakura prácticamente saca humo por las fosas nasales con cada respiración, algo que hace que Yamato-sensei se encoja con miedo y que rápidamente señale al otro lado de la aldea como si no tuviera la intención de resistirse o como si pensar en que todos estos adolescentes locos van a ir a molestar a su Senpai fuera algo muy divertido.

— Están en su casa. — Yamato dice y asiente. — Ambos solicitaron este día libre y luego dijeron que por favor evitaran las visitas a su domicilio porque estarían muy ocupados.

Los cuatro adolescentes jadean, y luego de que Sakura suelta a Yamato-sensei tan repentinamente que prácticamente lo tira al piso, todos giran en la dirección donde saben que queda la residencia del Sexto Hokage.

— ¡Vamos! — Naruto grita y luego todos saltan a través del bosque que rodea los campos de entrenamiento, sintiéndose ansiosos por reclamarles a sus dos maestros por no haberles contado nada sobre su relación tanto como ya pueden sentir la verdadera historia de su boda hormigueando ansiosamente en sus oídos.

[...]

Las cuatro manos golpean insistentemente la puerta, prácticamente sacándola de los bordes por la cantidad de fuerza que están empleando y porque ninguno de ellos deja de azotar el puño, incapaces de controlar su desesperación.

— ¡Ya voy, ya los escuché! — La malhumorada voz de Kakashi-sensei suena del otro lado de la madera, pero ninguno deja de golpear la superficie porque conocen bien a Kakashi-sensei y saben que alguien como él es capaz de arrepentirse de abrir a medio camino. — ¡Ya dije que ya los oí!

Kakashi-sensei gruñe y luego golpea su propia puerta desde adentro, tomándose solo un segundo en su pequeña rabieta antes de comenzar a quitar los seguros y los sellos de seguridad que finalmente les permiten sentir su chakra y que también les dejan escuchar claramente la risa profunda de Gai-sensei.

— ¡No te molestes con ellos, Rival, los chicos solo están en la cima de su hermosa e inquieta juventud! — La risa feliz de Gai reverbera en el aire tanto como los gruñidos enfadados de Kakashi vibran por todo el pasillo antes de que la puerta finalmente se abra.

¿Qué? — Kakashi-sensei pregunta en un gruñido, luciendo somnoliento y despeinado y usando una pijama afelpada verde a juego con la pijama afelpada de Gai-sensei, como si sus dos profesores hubieran estado durmiendo plácidamente y ellos acabaran de despertarlos de una forma brusca y grosera.

Lo que, por supuesto, no les importa.

— ¡¿Por qué se escondieron aquí?! — Sakura gruñe y los señala con acusación.

— ¡Los estuvimos buscando por toda la aldea! — TenTen presiona los puños e infla las mejillas.

— ¡Sí, y eso nos llevó mucho tiempo! — Naruto azota los pies y se cruza de brazos.

— ¡Tiempo que hubiéramos podido usar para entrenar! — Lee dice con un tono enfadado, aunque obviamente sus compañeros ignoran sus palabras y mantienen la vista fija en sus maestros en busca de una explicación inmediata.

— ¿Mhn? — Kakashi-sensei tararea y ladea el rostro, parpadeando como si no entendiera lo que dicen y estuviera considerando la idea de que sigue soñando porque la única explicación coherente es que esto sea una terrible pesadilla. — No nos estábamos escondiendo de nadie, ¿de qué hablan?

La voz de Kakashi-sensei es perezosa y llena de irritación, pero todos saben que lo que dice es cierto porque a su lado Gai-sensei asiente los mira como si tampoco supiera de lo que hablan.

— Argh, ¡no sé hagan los tontos! — Sakura suspira y se acerca para mirarlos de frente. — Solicitaron un día libre para hacer algo importante, ¡así que es obvio que no iban a despreciar todo el día encerrados en su casa!

Naruto, TenTen y Lee asienten de acuerdo, todos conscientes de que un día libre en la vida de un shinobi es algo muy valioso, especialmente un día libre para el Hokage y para su fiel asistente que siempre tienen mucho trabajo y que definitivamente usarían su día libre para hacer algo loco y genial.

Sin embargo, Gai y Kakashi jadean con horror y solo los miran como si pensaran que sus estudiantes están locos. 

— Chicos, tenemos más de treinta años — Kakashi suspira y encorva la espalda. — Nuestro significado de diversión a esta edad es dormir.

TenTen y Rock Lee cuadran los hombros y abren la boca como si quisieran comenzar a refutar sus palabras, pero antes de que puedan hacerlo Gai bosteza y se recarga en el respaldo cómodo de su silla de ruedas.

— Concuerdo con mi Rival. — Gai asiente y cierra brevemente los ojos. — Llega un punto de la vida en el que la mejor actividad que puedes hacer con tu pareja es recostarse juntos y dormir. ¡Reponer las baterías y tomarse un descanso también es parte del trabajo duro y además pasar un momento tranquilo con la persona que amas es fundamental para reforzar su relación! ¡Dormir abrazados y sin preocupaciones es algo muy romántico!

Las palabras de Gai los hacen hacer pucheros de asco y horror, pero nuevamente no pueden comenzar a quejarse porque Kakashi asiente y continúa con su discurso.

— Sí, es genial pasar un momento tranquilo con tu pareja — Kakashi dice con gusto, recargándose en el marco de la puerta antes de suspirar. — Por eso pedimos el día libre en la oficina, no hay nada mejor que pasar nuestro aniversario de bodas durmiendo.

Sus maestros sonríen y comparen una mirada llena de complicidad y ternura y amor y más cosas cursis que les importan un cacahuate porque todo en lo que pueden pensar es en que acaban de admitir frente a ellos que son esposos.

— ¡¿Por qué nunca nos dijeron que estaban casados?! — Los cuatro gritan al unísono, apuntando hacia las caras repentinamente sorprendidas de sus profesores.

— ¿Eh? — Kakashi tararea con confusión y se frota la barbilla como si estuviera pensando detenidamente en ese hecho. — ¿Nunca se los dijimos?

— ¡Es verdad! — Gai jadea dramáticamente y golpea su propio puño, mirando a todos los chicos como si acabara de reflexionar profundamente en esa idea. — ¡Creo que nos dejamos llevar tanto por la felicidad de nuestro pasional vínculo que olvidamos informarles a todos!

Gai y Kakashi se miran fijamente otra vez antes de comenzar a reírse con ternura, como si haber olvidado decirles a todos los demás que estaban casados fuera algo divertido de alguna estúpida manera.

Y antes de que a Kakashi-sensei se le ocurra decir algún comentario sarcástico o que a Gai-sensei se le ocurra comenzar a decir otro discurso lleno de exageración, los cuatro chicos dan un paso al frente.

— ¡Digamos como fue! — Su grito llama la atención de sus profesores, haciéndolos recobrar la seriedad y mirarlos con una nueva expresión confusa.

— Argh, ¡hemos estado rompiéndonos la cabeza tratando de imaginar cómo fue que terminaron juntos! — Sakura dice con ansiedad e impaciencia y por primera vez hace un puchero de perrito hacia su maestro en lugar de golpearle la cara. — ¡Yo creo que Gai-sensei te propuso matrimonio después de la cuarta guerra ninja, justo después de que pudiste sanar todas tus heridas y finalmente estabas listo para darlo todo en una relación romántica!

— ¡Yo creo que fue durante su juventud! — Naruto dice y prácticamente mueve las orejas hacia su maestro como un perrito ansioso. — Creo que estabas muy solo y estabas pasando por un mal momento, ¡pero afortunadamente Gai-sensei decidió que lo mejor era fugarse juntos y escaparon de todos para poder casarse!

— ¡Todavía creo que fue justo antes de la cuarta guerra ninja! — TenTen da un salto hacia su profesor y lo mira con un puchero. — ¡Creo que ambos estaban asustados por la posibilidad de morir y sabían que ya no podían perder más tiempo, así que le dijiste a Kakashi-sensei que se casara contigo antes de ir a la verdadera batalla!

— ¡Estoy seguro de que le propusiste matrimonio a Kakashi-sensei justo después de un desafío de Rivales! — Lee grita y hace una pose, levantando el pulgar hacia su maestro. — ¡Su amor simplemente nació en el momento perfecto de su relación!

Los cuatro asienten con ánimos, acercándose aún más a sus maestros para exigir que respondan y elijan de una vez quien de todos tiene razón sobre su boda.

— Ustedes realmente estuvieron pensando en esto todo el día, ¿no? — Kakashi levanta una ceja, suspirando hondo cuando los cuatro chicos asienten de inmediato. — Bien. ¿Y puedo saber por qué todos imaginaron que fue Gai el que me propuso matrimonio?

Kakashi los mira con un rostro ofendido y lleno de exasperación, lo que obviamente todos los chicos ignoran y solo giran los ojos como si esa pregunta fuera muy absurda.

— ¡Porque tú tienes el romanticismo de una piedra! — TenTen gruñe y señala su nariz.

— Y porque estás completamente desconectado de tus sentimientos — Sakura suspira y se cruza de brazos.

— Y porque además no creo que tuvieras el valor que se necesita para pedirle matrimonio a alguien más — Naruto asiente como si eso fuera bastante notable.

— ¡Y porque es obvio que una proposición tan importante y pasional solo podía venir directamente del corazón de Gai-sensei! — Rock Lee termina, asintiendo con orgullo en nombre de su maestro.

Kakashi presiona los dientes y bufa, levantando una ceja con enfado y despegándose de la pared para mirar a todos los chicos con una expresión que roza la amenaza.

— Mhn, solo pudieron haber dicho que no iba con mi personalidad, ¿saben? — Kakashi gruñe, pero luego endereza la espalda y mira a todos los muchachos con una expresión llena de repentino orgullo. — Y para que lo sepan, fui yo el que le propuso matrimonio a Gai.

La declaración de Kakashi es honesta, tan llena de sinceridad y satisfacción que es obvio que está hablando en serio y que de alguna manera realmente increíble fue él quien le propuso matrimonio a Gai-sensei.

Aun así, los cuatro chicos miran a Gai como si necesitaran su confirmación o como si en el fondo todos creyeran que Kakashi puede mentirles.

— Incluso si no lo parece, ¡mi amado Rival es un hombre romántico y dulce! — Gai dice como respuesta a sus preguntas no profesadas. — ¡Y exactamente como ya se los dijo, fue él quien me propuso matrimonio!

Gai asiente y levanta una mano para señalar el cielo, llorando unas pequeñas cascadas llenas de sentimentalismo y exageración antes de suspirar y mirar a Sakura con un rostro repentinamente feliz.

— ¡Aunque Sakura-Chan tiene razón en que nuestro increíble matrimonio ocurrió después de la cuarta guerra ninja! — Gai dice amistosamente y guiña un ojo.

— Mhn, sí. — Kakashi tararea y guarda las manos en los gigantescos bolsillos de su pijama. — Y Naruto tiene razón en que nos fugamos juntos y escapamos de todos para poder casarnos.

— ¡Y mi amada TenTen tiene razón en que ambos estábamos asustados con la posibilidad de morir y sabíamos que no podamos perder más tiempo! — Gai asiente muchas veces y sonríe.

— Y de hecho Lee tiene razón en que nos casamos justo después de un desafío de Rivales — Kakashi suspira, tocando el hombro de Gai como si solo pensar en ese día lo hubiera puesto emocional y como si todo lo que quisiera es volver adentro y recostarse nuevamente con su marido.

Pero obviamente ninguno de sus estudiantes lo permite y los cuatro se abalanzan sobre la puerta, prácticamente saltando sobre sus profesores mientras los observan con un rostro completamente enloquecido y lleno de curiosidad, honestamente interesados en una historia que contiene todos esos extraños elementos juntos.

— ¡¿Cómo fue que se casaron?! — Los cuatro chicos gritan, abriendo mucho los ojos y presionando los puños en una rabieta infantil.

— Mhn, ¿realmente tienen tantas ganas de saber? — Kakashi tararea con cansancio, mirando a Gai como si quisiera que sea él quien cuente la historia, pero su marido solo le guiña un ojo en una señal que en su particular idioma significa que deben hacer esto entre los dos. — Bien, bien, entonces vamos a contarles.

[La verdadera historia de la boda de Gai y Kakashi]

— ¡Eso fue fantástico, Rival! — La voz enérgica de Gai resuena a través del pasillo de su casa, haciendo que las cosas silenciosa y pálidas con las que Kakashi había estado conviviendo estos últimos meses se llenen de vida otra vez, como haber encendido la luz en una habitación en penumbras.

— Mhn, sí, eso fue fantástico — Kakashi se ríe y empuja la silla de ruedas hacia adentro, sintiendo que su casa vuelve a estar completa cuando la puerta se cierra suavemente detrás de los dos. — No pensé que te recuperarías tan rápido como para vencerme en nuestro primer desafío luego de la cuarta guerra. Me sorprendiste.

La risa feliz de Gai se enciende otra vez y Kakashi no puede hacer otra cosa que reírse junto a él, sabiendo que no podría ser más afortunado de haber podido recuperar esto. Esta paz. Esta felicidad. Esta familiaridad y comodidad doméstica que lo hace relajarse y suspirar tranquilo.

Realmente fue afortunado de no haber perdido a su única compañía, de haber podido volver a casa junto a Gai.

— ¡Subestimar a tu enemigo es el primer error, Kakashi! — Gai dice con sabiduría y levanta una mano desde su posición en su silla de ruedas, mostrando su gigante bíceps porque Gai ha pasado los últimos meses haciendo flexiones como loco en la sala de recuperación mientras todo lo que Kakashi ha hecho es cargar un sinfín de papeles. — ¡Incluso si ahora debo usar una silla de ruedas, ten por seguro que no me quedaré detrás de ti! ¡Sin duda seguiré siendo tú único e incansable Rival!

Gai asiente y vuelve a reír, tan orgulloso de haber ganado su carrera de manos desde el hospital hasta la casa que no se dio cuenta de que Kakashi estaba llorando antes de comenzar su desafío, de que invocó un clon de sombras y le dio instrucciones secretas y de que durante todo el camino hacia aquí estaba sonriendo debajo de la máscara, con las manos temblorosas y el corazón agitado en su pecho.

— Eso lo sé — Kakashi asiente y finalmente gira en el pasillo del fondo, empujando la silla de ruedas hasta el borde de la cama porque incluso si ahora no tiene el Sharingan sabe perfectamente bien que la herida de la pierna de Gai duele. — Creo que no podría haber otra posibilidad más que esa. Somos hombres del destino después de todo, ¿no?

Su voz es conversacional y tranquila, pero puede ver que Gai se emociona con esa afirmación, como si estuviera profundamente orgulloso de haberse ganado ese lugar en la vida de Kakashi y no como si fuera algo absolutamente lógico. Nadie más que él podría haberlo hecho en todo el mundo.

— Aunque... lo único que lamento es que no podremos ver el rostro asustado de las enfermeras cuando se den cuenta de que te fuiste — Kakashi tararea con diversión, usando una mano para estabilizar a Gai cuando se pone de pie en un solo pie antes de sentarse en la cama.

— ¡Eso realmente será inesperado para todo el personal médico! — Gai dice con entusiasmo y con un pequeño y suave atisbo de burla, como si estuviera reprimiendo la idea de divertirse a costa de los demás. — Y aunque realmente me hubiera gustado notificar mi salida al amable personal del hospital que cuidó de mi todo este tiempo, ¡fugarnos fue increíblemente divertido, Rival! ¡Me siento diez años más joven!

Gai da un asentimiento efusivo ante su idea de juventud, aunque luego se queja exageradamente de su pierna en una especie de burla hacia sí mismo que los hace reír otra vez.

— Mhn, que bobo — Kakashi pone los ojos en blanco y luego desliza la silla de ruedas hacia atrás, esa misma que otro de sus clones cargó de camino hacia aquí mientras el verdadero Kakashi y Gai corrían sobre sus manos y mientras el primer clon desaparecía hacia la aldea. — Aunque probablemente la parte más divertida sería ver la cara tonta de Ebisu, Genma y Kurenai cuando entren a tu habitación y no haya nadie.

Kakashi se ríe con auténtica malicia, imaginando que sus bobos y sentimentalistas amigos buscarán a Gai por toda la habitación y luego correrán por todo el hospital gritando su nombre, siempre con esa mala costumbre de tratarlo como un bebé, eternamente grabado en sus corazones como ese chico hiperactivo del que la gente abusaba por ser demasiado bueno y por lo tanto ellos tenían que cuidarlo celosamente.

Así que una vez que no lo encuentren en el hospital sin duda se volverán un poco locos y llorarán de angustia y se enojarán con Kakashi y regañarán a Gai, por lo que tal vez la mejor opción es ir a buscarlos y explicarles todo lo ocurrido.

Sin embargo, Kakashi no puede y no quiere irse. Había extrañado tanto a Gai y había querido verlo nuevamente a su lado que Kakashi ni siquiera parpadea. Quiere grabárselo en las retinas. Quiere plasmarlo en su cerebro de este modo. Y en lugar de ser responsable con sus amigos e ir a buscarlos, Kakashi se recuesta en la cama junto a Gai.

— ¡Sabes que no es mi intención burlarme de mis queridos y valioso amigos, Kakashi! — Gai suspira y hace un puchero, acomodándose en las almohadas antes de girar sobre su costado para mirarlo a los ojos. — ¡Ellos han estado realmente preocupados por mí y me han apoyado en mi recuperación! ¡Definitivamente no es justo para ellos haberme ido sin decirles nada!

— ¿Pero? — Kakashi murmura y levanta una ceja, sabiendo que si Gai estuviera seriamente preocupado por sus amigos o tuviera la intención de comunicarles la verdad, simplemente hubiera tomado su silla de ruedas y habría salido por la ventana como un loco para ir a buscarlos. Kakashi ni siquiera lo está deteniendo.

— Pero... — Gai suspira hondo y luego sonríe, recargándose en la almohada y dándole una mirada mucho más íntima, algo que inmediatamente lo pone nervioso y emocionado porque también había extrañado esto; la calidez instantánea que Gai puede provocar en él. — Pero cuando Tsunade-sama dijo que todo estaba bien y que podía irme, todo lo que quería es volver a casa junto a ti.

Las cejas de Gai se hunden en su frente, haciéndolo lucir muy serio y decidido, siempre férreo ante los deseos honestos de su corazón de esa forma en la que lo hace sentir muy especial y muy afortunado.

— Bien. Entonces no puedes quejarte cuando todos tus amigos me odien — Kakashi gira los ojos con cansancio, como si estuviera harto de los regaños de todos los amigos de Gai, algo que inmediatamente ofende a su pareja porque puede ser que Kakashi esté exagerado un poco.

— ¡Qué tontería! — Gai dice y levanta una mano para señalar su cara. — Nuestros amados amigos jamás podrían odiarte, Kakashi. ¡Más tarde seré yo el que les expliqué porque tomé la decisión de salir del hospital de esa manera!

— Mhn, genial. Entonces supongo que por ahora solo nos queda burlarnos de ellos — Su sonrisa cruel resurge al mismo tiempo que Gai se sonroja, como si en el fondo también quisiera burlarse todos sus amigos y lo estuviera suprimiendo con todas sus fuerzas.

— ¡Eres un bobo, Rival! — Gai infla las mejillas y aparta la mirada, pero Kakashi no permite que huya y se inclina sobre su rostro, dándole un beso suave y superficial, algo tan casto que Kakashi ni siquiera se quita la máscara y simplemente se queda quieto.

Y claro, Gai se suaviza inmediatamente con su toque, suspirando con sentimentalismo y cerrando los ojos para disfrutar de su olor, de la cercanía de sus almas, de la forma en la que su vínculo late como un corazón enorme al centro de sus cuerpos.

— ¿Sabes qué más sería gracioso, Rival? — Gai literalmente habla en la boca de Kakashi, riendo graciosamente sobre su rostro antes de alejarse lo suficiente para mirar sus pupilas. — ¡Que cuando nuestros amigos entraran a mi habitación hubiera un muñeco de madera debajo de las sábanas!

Gai dice y comienza a reír, siempre con ese humor inofensivo y simple que muchos llamarían infantil, pero que a Kakashi siempre le ha dado mucha risa.

— Mhn, que bobo — Kakashi gira los ojos otra vez,  reacomodándose en la cama y tomando una mano de Gai casualmente en una caricia sincera. — Aunque creo que algo más gracioso que un muñeco de madera sería que debajo de las sábanas estuviera mi clon de sombra.

Kakashi tararea divertido, pensando en que Ebisu se llevaría un susto enorme antes de comenzar a despotricar miles de insultos mientras Genma y Kurenai simplemente mirarían a su clon sin entender.

— ¡Eso sí que es bobo, Kakashi! — Gai jadea y lo mira como si creyera que está loco antes de comenzar a reír porque obviamente él también está imaginando la forma en la que Ebisu perdería la cabeza. — ¿Y sabes qué más sería divertido?

Gai se emociona y se desliza en la almohada, devolviendo su caricia y presionando sus dedos en un agarre cariñoso y al mismo tiempo lleno de ansiedad por todo el tiempo que estuvieron separados.

— ¡Creo que sería muy divertido que cuando quiten la cobija de la camilla vean a tu clon de sombra y al darse la vuelta yo sea el doctor! — La idea de Gai es tan absurda y ridícula que inmediatamente lo hace reír, preguntándose cómo pudo haber pensado en una idea así de extraña así de rápido.

— Dios, que bobo — Kakashi se ríe y agita la cabeza en la almohada como si estuviera considerando ese plan, pero solo porque ver a Ebisu gritar por su clon y luego verlo gritar por ver a Gai vestido de doctor sería muy divertido.— Mhn, aunque creo que no podríamos hacer algo así. Recuerda que Tsunade-sama dijo que tienes que cuidar tu pierna y estoy bastante seguro de que Ebisu te patearía después de eso.

Los dos comienzan a reírse en voz alta, divertidos con la imagen de su amigo volviéndose loco tanto como parecen felices simplemente por compartir este momento juntos, por poder bromear y decir tonterías de esta forma tan reconfortante y natural.

Kakashi siente un escalofrío recorriendo su cuerpo ante la tranquilidad de esta escena y difícilmente pasa saliva, acariciando la mano de Ga como si necesitara llenarse de valor antes de volver a mirarlo a los ojos.

— ¿Sabes qué más sería divertido? — Kakashi pregunta y aclara su garganta suavemente. — Que cuando descubran que fuiste dado de alta por Lady Tsunade, también descubran que ahora estamos casados.

Todo el cuerpo de Kakashi tiembla al mismo tiempo que sus mejillas se sonrojan, luciendo tan avergonzado y nervioso que es ridículamente obvio que eso no es una broma y que está hablando en serio. Kakashi quiere casarse con Gai. Kakashi quiere con todas sus fuerzas ser su marido.

La frente de Gai vuelve a surcarse y sus ojos se angostan con sospecha, como si finalmente hubiera recolectado todas las pistas que Kakashi dejó regadas durante todo el día y como si finalmente se estuviera preguntando qué fue lo que su clon le dio antes de entrar a su apartamento o qué fue lo que Kakashi guardó en su bolsillo.

Sin embargo, la sonrisa burlona de Gai reaparece y luego comienza a reír con mucha diversión.

— ¡Qué bobo! — Gai grita y cierra los ojos para reír con más fuerza, disfrutando de ese escenario raro y ficticio antes de volver a mirar a Kakashi. — ¡Por supuesto que eso sería divertido porque ninguno de nuestros amigos podría creer algo si de inesperado! ¡Eso definitivamente sería una tontería!

El cuerpo de Kakashi salta en el colchón cuando Gai comienza a reír de nuevo, luciendo tan divertido con la idea de casarse que Kakashi se sonroja y se enoje con timidez, mirando a Gai con un repentino rostro lleno de pánico y arrepentimientos.

Por suerte, antes de que Kakashi se ponga de pie y decida ir a buscar a sus amigos para huir de esta situación tan incómoda y bochornosa, Gai deja de reír abruptamente y vuelve a girar el rostro para mirarlo a la cara, notando hasta ese momento que Kakashi no se está burlando de sus amigos y que en realidad está tan rojo como un tomate.

— Espera un momento, Rival — Gai jadea y luego se arrastra nuevamente a través de la cama, acercándose más a Kakashi hasta que puede ver la forma en la que todo su cuerpo está temblando con algo que luce como absoluta vergüenza. — ¿Acaso estás hablando en serio?

Gai levanta la cabeza de la almohada, mirando a su Rival como si creyera que en cualquier momento va a comenzar a reírse o va a decir un chiste sarcástico o que incluso va a burlarse de él, pero todo lo que Kakashi hace es respirar profundo y desviar la mirada hacia el bolsillo de su pantalón, de dónde muy lentamente saca una diminuta caja negra.

— Gai, ¿quieres casarte conmigo? — La voz de Kakashi es tímida y temblorosa, y cuando levanta la caja hacia él sus manos se agitan como si no fuera el mismo hombre que puede partir rayos con la simple fuerza de sus dedos.

— Tú... ¿incluso compraste un anillo, Rival? — Los ojos de Gai se agrandan y por un instante parece perdido en la situación, como si no pudiera creerlo o como si tuviera miedo de estar atrapado en el genjutsu infinito de Madara y que todo esto simplemente un sueño demasiado bonito.

Pero esto es real. Dios, la pierna le duele como el infierno como una prueba de que no está soñando y además absolutamente todo a su alrededor luce de esa forma en la que solo puede lucir la vida; con el constante recordatorio de que puede terminarse en cualquier momento.

— ¡Por supuesto que quiero casarme! — Gai grita, enderezándose y ayudando a Kakashi a sentarse en la cama junto a él, aunque ahora su amado ahora luce tan tieso como una estatua. — ¡Nada en el mundo me haría feliz que ser tu esposo!

Gai rebota en el colchón y llora una cascada de lágrimas súper abundante, cerrando el puño y sacando brillos por la boca y salpicando corazones a su alrededor, todo mientras espera a que Kakashi termine de abrir la pequeña caja de terciopelo.

— Espero que te guste — Kakashi dice con la voz nerviosa y con el corazón latiendo fuertemente en su garganta, tan sonrojado y feliz que bien podría desmayarse en cualquier momento porque pensó que nunca reuniría el valor para hacer esto posible.

Afortunadamente, cada día que pasaba en el hospital motivando a Gai para recuperarse, estaba más y más convenciendo de que tenía que hacer esto.

Incluso si muchas veces pensaron que casarse no era necesario porque su relación estaba más allá de cualquier compromiso, Kakashi sintió la necesidad pulsante de nombrar las cosas, de despertar sabiendo que lo había logrado, que estaban innegablemente juntos y que ahora nadie podría negar su vínculo. Qué Kakashi le pertenece a Gai, y a su vez, que Gai le pertenece a Kakashi.

Simplemente, tenía el deseo romántico y dulce de mirar al hombre con el que había caminado toda su vida y saber que era su marido.

— ¡Por supuesto que me encantará! — Gai grita con locura y luego simplemente llora más fuerte cuando Kakashi abre la caja, revelando un costoso y precioso anillo, algo tan delicado y fino que seguramente pasará el resto de su existencia guardando en un cajón porque no hay modo en el infierno de que Gai pueda ejercitarse o caminar de manos con eso puesto en el dedo anular.

Pero ahora mismo obviamente Gai se lo pone. De hecho, prácticamente lo arranca de la caja, sin esperar a que Kakashi se lo ponga porque está demasiado feliz y porque de todos modos Kakashi sigue engarrotado, temblando como una hoja sobre las sábanas mientras siente que cada instante que pasó buscando en cada joyería de las cinco naciones ninja valió la pena solo por ver esa sonrisa.

— ¡Es hermoso, Kakashi, me encanta! — Gai grita con todas sus fuerzas, limpiándose los ojos para tratar de apreciar los detalles del anillo, lo que de hecho es un lindo loto con las iniciales de ambos tallados en el borde. — ¡Te juro que lo amaré y cuidaré por la eternidad tanto como te amaré y te cuidaré a ti por la eternidad, amor mío!

Gai dice, esta vez ahogado en un llanto genuino, y luego obviamente se inclina a darle otro beso en la boca, nuevamente algo casto y emocional que simplemente hace hincapié en su maravilloso vínculo.

— Mhn, gracias — Kakashi tararea y luego carraspea insistentemente para aclarar el nudo en su garganta antes de volver a encogerse con timidez, mirando a Gai con un puchero avergonzado. — ¿Y sabes qué otra cosa sería divertida?

Su pregunta es absolutamente rara para la situación, y obviamente Gai levanta las cejas y lo observa con curiosidad y sospecha, preguntándose qué otra cosa pudo haber pensado Kakashi para sorprenderlo además de algo tan grande como proponerle matrimonio.

— Que además de haber sido dado de alta hoy, también nos hayamos casado hoy — El rostro de Kakashi se sonroja más y su cuerpo tiembla tanto que agita toda la cama de un modo tan adorable que Gai siente el impulso de abrazarlo y decirle inmediatamente que sí, que deberían casarse justo ahora sin que les importe nada en el mundo.

Lamentablemente, ya dijo que su pierna le duele como el infierno y haber tenido esa carrera parado en sus manos lo agotó más de lo que esperaba. Ir al registro civil ahora mismo es imposible. De hecho, Gai tiene suerte de no haberse desmayado aún.

— Ah, Rival, incluso si realmente quisiera que seas mi marido este mismo día, ¡me temo que estoy demasiado cansado como para hacer ese viaje! ¡No podría mantener los ojos abiertos ni siquiera si tú empujaras mi silla de ruedas hasta ahí! — Gai hace un puchero triste, suspirando y mirando su pierna como si ya estuviera imaginando todas las limitaciones que esto conllevará y sintiéndose decepcionado de que la primera de ellas sea no poder casarse inmediatamente con el hombre de su destino.

— Mhn, entonces la única solución sería que alguno de los dos hubiera traído un acta de matrimonio justo aquí, ¿no? — Kakashi tararea casualmente y Gai se ríe ante sus palabras porque esa alternativa es completamente inesperada e ilógica.

— Por supuesto — Gai responde y deja de mirar su pierna herida para comenzar a reírse y para a mirar a su prometido con una sonrisa burlona. — ¡Pero haber traído un acta de matrimonio sería algo increíblemente bobo! ¡¿Quién cargaría con algo tan raro como eso en su bolsillo?!

— Sí, eso sería súper bobo — Kakashi tartamudea y Gai asiente de acuerdo, inclinando la cabeza con la intención de reírse más fuerte y deteniéndose cuando Kakashi aparta la mirada con un gesto avergonzado y repentinamente saca un papel de su bolsillo.

— Kakashi... esto es una broma, ¿verdad? — Gai jadea con incredulidad y luego abre mucho los ojos, tanto que ni siquiera puede parpadear cuando las manos temblorosas de su Rival desenvuelven el papel y muestran un acta de matrimonio que ya está sellada y en dónde solo falta su firma. — ¡Kakashi!

Gai grita con mucha vergüenza, sonrojándose y tapándose la cara porque no puede creer que su Rival de verdad llenó un documento como ese y luego simplemente lo sacó de la oficina del registro civil solo para poder casarse de inmediato.

— Maa, supongo que ahora que soy el Hokage puedo hacer esta clase de cosas y nadie puede regañarme — Kakashi tararea y se encoge de hombros, temblando con más nervios y felicidad cuando saca un lapicero de su aparentemente infinito bolsillo. — Así que si todavía quieres, por favor sé mi esposo.

— ¡Pero por supuesto que todavía quiero, Kakashi, acabo de decir que sí! — Gai se ríe de buena gana, sonriendo con ternura cuando Kakashi hace un puchero aún más avergonzado, como si estuviera tan nervioso que está confundiendo su discurso de una manera increíblemente linda. — Y para ser honesto, si me lo preguntarás a diario por el resto de mi vida, no habría un solo día en el que te dé una respuesta diferente, Kakashi. Quiero casarme contigo.

Gai dice con la voz profunda y luego cuadra los hombros, intentando lucir lo suficientemente seguro de su decisión y de su amor para que Kakashi no tenga miedo.

— Ahora déjame firmarlo, Rival — Gai sonríe y extiende una mano para que Kakashi le entregue el documento y el lapicero, sin embargo, cuando Kakashi hace amago de dárselos envuelve y lo sostiene fuertemente en un agarre lleno de honestidad y desesperación.

— Casi te pierdo. Y casi muero yo también. — Kakashi dice con un repentino tono serio. — Si tú aceptarías ser mi esposo cada día, yo te lo preguntaría a diario, Gai. Ya no quiero volver a perder un solo momento contigo.

Los dedos de Kakashi lo presionan con fuerza, con ese sentimiento dulce que sienten las personas cuando desean proteger y cuidar tanto a alguien que son capaces de todo, que tienen la fuerza de hacerlo todo, que tienen el valor de amar más y más cada día sin restricciones, con el tierno deseo guardar a su persona amada en su bolsillo cerca de su corazón y llevarlo consigo a todas partes.

— Te amo.

— Te amo.

Los dos dicen y sonríen, y luego Kakashi le entrega los papeles y el lapicero a Gai, tallándose los ojos cuando su prometido finalmente escribe su firma y se convierte en su esposo.

En su mejor amigo, su hombre del destino, su Rival, su amante, su novio, su prometido, su esposo y el hombre al que va a amar hasta que muera.

Él, para siempre a partir de ahora, él.

[Fin]

— ¡Y esa es la hermosa historia de nuestro matrimonio! — Gai grita, llorando y sonriendo con emoción y esperando que sus bellos estudiantes y que los adorables alumnos de su Rival se hayan conmovido con su pasional historia de dos hombres destinados al amor.

Sin embargo...

— Puaj, ¿qué basura fue esa? — Sakura gruñe y hace un puchero horrorizado, y junto a ella, el resto de los chicos también los observan como si eso hubiera sido increíblemente decepcionante e increíblemente horrible.

— Sí, no esperaba que su verdadera historia fuera tan aburrida — Naruto bosteza y coloca sus manos detrás de su nuca.

— Ugh, y ese repentino cambio de narrativa y perspectiva de uno a otro fue lo peor de todo. Al menos lo hubiera contado solo uno de los dos. — Sakura hace otro puchero, visiblemente disgustada con el hecho de que tanto Kakashi y Gai hablaran al mismo tiempo desde su perspectiva.

— Odio admitirlo, pero Sakura tiene razón — TenTen encorva la espalda y gira los ojos. — Eso fue lo peor que he oído en mi vida, ¡y eso que oí la historia de Lee!

— ¡Pues yo creo que fue una gran historia, Sensei! — Lee dice y levanta una mano, aunque luego tuerce los labios en algo que claramente luce como desilusión. — Aunque solo como sugerencia, creo deberían volver a casarse y hacerlo de una forma mucho más... juvenil. ¡Tal vez podrían correr alrededor de un volcán mientras se declaran sus sentimientos y no solo estar acostados en su cama!

Sakura, TenTen y Naruto asienten de acuerdo con la sugerencia de Lee incluso si es obvio que los tres piensan que es una tontería, pero que al menos fue mejor que la historia real.

— ¿Saben qué? Creo que prefiero quedarme con mi propia versión de su boda — Sakura dice y se encoge de hombros, dándose la vuelta y comenzando a caminar por el pasillo del edifico. — Ahora me voy a casa. Todo esto fue una pérdida de tiempo.

— En ese caso, yo también me quedo con mi propia versión — TenTen asiente y también se da la vuelta. — A este punto, hasta preferiría la historia de Naruto.

— Pues yo prefiero fingir que no sé nada — Naruto suspira y se gira junto a TenTen, ambos comenzando a alejarse de la puerta. — Todo lo que quiero hacer ahora es dormir y olvidar este día.

— ¡Esperen, yo también los acompaño! — Lee grita y da un salto ansioso, deteniéndose solo un momento más frente a Gai-sensei para sonreírle antes de correr a toda velocidad por el pasillo, bajando las escaleras junto a todos los demás.

— Mhn, supongo que todavía son muy jóvenes para entenderlo, ¿no? — Kakashi dice con un tono de voz divertido, como si ver a todos esos chicos huyendo de algo que no cumplió sus expectativas dramáticas fuera demasiado gracioso.

— Sí, ¡definitivamente aún no lo entienden! — Gai suspira hondo y vuelve a recargarse en el respaldo de su silla de ruedas, sonriendo con cariño y nostalgia hacia las escaleras, como si deseara que esos chicos sigan viviendo con esos pensamientos tan juveniles por más tiempo, que la locura les dure un poco más, que todavía falten muchos años para que simpaticen con la tranquilidad trágica de dos personas como ellos.

— De todos modos, ¿quieres volver a nuestra aburrida y predecible cama, amor mío? — Kakashi tararea con burla, haciendo un ademán exagerado hacia adentro.

— ¡Con mucho gusto, mi nada divertido esposo! — Gai dice con la misma broma, riéndose cuando Kakashi sostiene las empuñaduras de su silla y finalmente vuelve a cerrar la puerta.