Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-09-03
Updated:
2024-12-08
Words:
52,361
Chapters:
7/?
Comments:
22
Kudos:
127
Bookmarks:
1
Hits:
1,593

Jugando a papá y papi

Summary:

Donde Paul es padre soltero y tiene que conseguir a una niñera para quedarse unas horas con su hija

o

Donde la madre de Álvaro le pide que ayude al vecino a cuidar de su niña y así pueda despejar un poco su cabeza de sus estudios

Chapter 1: Nuevo hogar

Chapter Text

。・:*˚:✧。•❅───✧❅✦❅✧───❅•。・:*˚:✧。

Cuentas de Paul:

。・:*˚:✧。•❅───✧❅✦❅✧───❅•。・:*˚:✧。

Cuentas de Álvaro:

。・:*˚:✧。•❅───✧❅✦❅✧───❅•。・:*˚:✧。

Paul suspiró observando el edificio que tenía en frente, con una mano en la maleta y con otra en la pequeña mano de su niña de cinco años, aquí empezaba una nueva vida. Estaba pensando en cómo subir las cosas a casa. Sus padres le acompañaban en otro coche y ellos llegarían un par de horas más tarde así que todavía no estaban. Silvia, su hija, lo miraba con ojos expectantes para saber cuál era el siguiente paso que darían. Era una niña amable y tímida pero muy charlatana, como su padre, aunque no eran muy parecidos físicamente cualquiera que pasaba más de dos minutos con ellos podía notar el parentesco.

Vamos, bichito - dijo señalando a la puerta y la niña comenzó avanzar. Paul la alzó para que ella llamara al timbre que le había indicado el propietario del piso que le alquilaba la casa, una voz mayor respondió y les abrió para que pudieran pasar, bajó a la pequeña para poder llevar bien la maleta. Miró los alrededores, algunas plantas, buzones y un espejo al lado gigante. La niña observaba todo con atención, cuando vio el espejo quiso ponerse de puntillas para verse reflejada, era un poco coqueta, le gustaba ir siempre linda, con vestidos y peinados que tuvo que aprender a hacer el mayor. Al notar como su hija daba saltitos para llegar al espejo, Paul, enternecido, la tomó en brazos para que se viera - Qué guapa, ¿no? - la niña asintió segura de sí misma, eso hizo reír al mayor, no sabía dónde había sacado esa seguridad pero la amaba con todo su ser, bueno, amaba cada detalle de la niña con todo su ser.

¿Pablo Suárez? - se giraron al escuchar al hombre.

El mismo - sonrió amablemente. El hombre al ver a la pequeña niña sonriente, no pudo evitar devolver el gesto, hacían una estampa tierna - Aunque me suelen llamar Paul - dijo al señor y luego apuntó a su hija - y esta es Silvia, encantado - se acercó para darle la mano dejando otra vez a la niña en el suelo. Ella con prisa se escondió detrás de su padre, no le gustaban los extraños, aún así dejó ver un poco de su rostro para darle una tierna sonrisa y un suave “encantada” que derretiría hasta al más frío corazón. El adulto le respondió con otra sonrisa para fijar su mirada en el mayor.

Pues lo que hemos hablado por teléfono - sacó de su bolsillo un juego de llaves - si tienes algún problema ya sabes dónde vivo, intenta que no sea a las tres la mañana que me gusta dormir - el hombre rio por su broma y Paul le siguió la risa - Bueno, Pablo, digo, Paul - se corrigió y Paul le agradeció con una sonrisa - ahora me tengo que volver al trabajo, nos vemos - y volvió a entrar a su casa, quizás trabajó online o lavando dinero, quién sabe, pero parecía amable.

Los dos granadinos se quedaron quietos otra vez, el mayor miró a su alrededor y agradeció al cielo que el piso tenía ascensor. El apartamento que había alquilado era un cuarto, si tenía que subir todas las cosas por la escalera se querría morir. Así que ambos entraron al ascensor únicamente con una maleta y una mochila por espalda. La de paul era grande y azul, llena de cargadores, su portátil y algunas cosas más electrónicas, además de algún recuerdo y las cosas necesarias para el viaje. La de Silvia era de un verde claro con estampas de ranitas donde guardaba una pequeña consolita rosa de videojuegos antiguos, su peluche favorito y algunos aperitivos de los que solo quedaban los envoltorios. En silencio fueron a su piso y abrieron la puerta suspirando al ver la casa. Tenía muebles, lo básico, todo con colores blancos y grises y algún toque de madera. Era bonita pero fría, sintética, no parecía un hogar. A Silvia no le gustó, le gustaba más su antigua casa llena de cuadros, de fotos y calidez. Paul notó como su pequeña se entristecía.

Ey, bichito - la alzó en brazos - esto es como un folio en blanco en que podemos dibujar lo que queremos - la cambió de posición para que estuviera tumbada en el aire - puede ser una nave especial - y comenzó a andar por la casa mientras la giraba ligeramente- o puede ser un barco pirata - la colocó en su hombro - ¿Ve algo en estribor, capitana?-.

La niña río e hizo un gesto con sus manos como si fuera un telescopio - veo una isla -.

¿Dónde? ¿Dónde? - dijo mientras giraba y giraba haciendo reír más y más a la pequeña. Después de unas vueltas la bajó sentándola en el sofá - da igual el folio lo que hace esto “casa” somos nosotros, ¿vale? - acarició su cara y la niña asintió - ¿me haces un favor? - volvió asentir - quédate quietecita mientras voy a por las cosas, ¿vale? - hizo un gesto de “a sus órdenes” y colocó sus manos encima de sus piernecitas como la niña buena, lo que era - perfecto, ahora vuelvo - le dejó un beso en el frente y entornó la puerta dejándola prácticamente cerrada.

Silvia jugueteaba con el final de su vestido aburrida, miró a su mochila y sacó su peluche favorito y lo abrazó, no le gustaba estar sola y habían aparcado algo lejos entonces su padre tardaría un rato. Miró a su alrededor, no había cuadros, en casa de sus abuelos estaba llena de pinturas, le encantaban, su padre le decía que eran ventanas a otros mundos. Aquí solo había ventanas al mundo normal, y el mundo normal no le gustaba nada a Silvia, era ruidoso y feo. La niña escucho un ruido, unas llaves y una puerta, seguro que sería su padre así que se levantó y abrió la puerta como pudo para ayudar a pasar pero cuando vio por detrás de la puerta que no estaba su padre sino una señora de rostro amable, se asustó y se escondió detrás de la puerta.

Hola, cielo, no te asustes - la mujer habló pero no se acercó a la puerta - vivo aquí en frente ¿Dónde está tu papá? - la niña se dejó ver un poco, seguía asustada pero no parecía mala persona.

Papá ha bajado a por las cosas - dijo suave y se volvió a esconder.

Entiendo, claro, acabáis de llegar - la señora sabía venían vecinos nuevos pero no sabía que venían hoy, se quedó callada y duditativa. Silvia, curiosa, se volvió asomar. La mujer miraba su teléfono y negó - mi marido está trabajado y Álvaro ha ido a hablar con el profesor del TFG no llegará hasta más tarde - hablaba más para si misma que para la niña.

¿Álvaro? - preguntó la niña, con una entonación curiosa y con dificultades para decir la “r”.

Sí, Álvaro es mi hijo - “es una mamá, como la abuela que es mamá de papá” pensó, eso la tranquilizó e hizo que se dejara ver completamente.

Hola, soy Silvia, tengo cinco años - alzó su mano en dirección a la señora mostrando sus cinco dedos - mi papá se llama Paul y ahora vivimos aquí - recordó que su padre le había dicho que no podía abrir a los extraños, pero la puerta ya estaba abierta, no sabía que hacer en este caso.

¡Guau! que guapa y lista eres, Silvia - se agachó con con cuidado para estar a su altura - así que tu papá ha ido a por las cosas, ¿sabes cuánto tardará? - negó, la respuesta hizo que la mujer hiciera una mueca, no quería dejar a la niña sola si era mucho tiempo, podía pasar cualquier cosa. Se terminó sentando, sus rodillas ya no eran lo que una vez fueron - dime, ¿que es ese muñeco de ahí que se ve? - Quería sacar conversación con la niña para que dejara de estar tan asustada.

La pequeña emocionada fue corriendo hacia el peluche y volvió enseñándoselo a la mujer - Se llama Croack porque es una rana y las ranas hacen croack como los pokemons que se llaman como lo que dicen - dijo muy deprisa y con esas complicaciones con la “r” como cuando dijo mal Álvaro.

Guau, así que Croack, es un nombre súper bonito -.

¿A qué sí? La tía decía que era feo - frunció el ceño mirando al peluche - pero a mí mie gusta - dijo entusiasmada y orgullosa, la mujer rio mientras la miraba, echaba de menos tener a un niño charlatán y alegre por su casa, ahora solo había un adulto enfrascado en sus estudios, suspiró nostálgica.

¿Está triste? - preguntó la niña con un puchero.

No, cielo, solo pensaba en que mi niño ya no es un niño- dijo con una sonrisa para que no se preocupara.

Oh, ¿Si no es un niño que es? -pregunta curiosa.

La mujer iba a contestar cuando escucho el ascensor abrirse y ver como un joven sacaba de prisa varias cajas y cuando su tarea la había terminado suspiró aliviado. Se giró y frunció el ceño al ver que su hija le había desobedecido. Tomó una caja y se acercó a casa.

Silvia, ¿no dije que tenías que esperar quieta en casa? - su tono no era duro pero el hecho de que su ceño estuviera algo fruncido entristeció a la niña, su padre no se enfadaba nunca con ella.

Sí, perdón papá, pero pero - empezó a ponerse nerviosa - escuché unas llaves y pensé que era papá y quería abrir la puerta para que papá pasara mejor - bajó su mirada y jugó con sus manos - además no he salido de casa - señaló con su pie el límite del suelo de casa y Paul no pudo evitar reír.

Tú eres muy lista, ¿no? - tomó en brazos a la niña y le dio un beso - perdón, soy Paul, espero que no te haya causado ningún problema-.

Para nada - la mujer se levantó con cuidado - es una niña muy buena, muy bien educada - se fijó que en sus manos no había ningún anillo, así que curiosa indagó - habéis hecho un buen trabajo usted y su esposa-.

Paul negó rápidamente - no hay esposa, ni esposo - puntualizó - solo este bichito y yo - respondió sonriendo.

Oh - “esposa o esposo” pensó y sonrió - pues has hecho un gran trabajo -.

He tenido mucha ayuda de mis padres y mi hermana, pero muchas gracias -.

Pues si necesitas algo dime, soy mayor pero a lo mejor podría ayudarte con las cajas -.

No se preocupe de verdad, son pocas cajas y mis padres vienen en un rato y se quedarán un par de días-.

Me alegro entonces, las mudanzas son muy tediosas cuando yo vine aquí con mi marido tuvimos que hacerlo los dos solos, ¡y sin ascensor! - enfatizó divertida -.

Debió ser horrible yo ya me quería morir y son solo unas cajas - sonrió.

Por cierto, soy Ángeles, para lo que sea mi casa está en frente, entre vecinos hay que ayudarse -.

Encantado - se acercó y le dio dos besos - pues sí que tengo que pedirte una pequeña ayuda. - la mujer asintió - Mis padres se quedarán unos días y podrán llevar al bichito a clase pero yo empiezo el trabajo mañana y no podré ni recoger ni llevar a Silvia a clase por el horario. Así que si sabes de gente que busque trabajo de niñera un par de horas al día te lo agradecería, no puedo pagar mucho, unos cinco euros la hora - Paul nunca había tenido que contratar a nadie para que cuidara de Silvia, si sus padres no podía encargase de ella su hermana se encargaba, así que no tenía ni idea de cómo iba.

La mujer sonrió y dio una palmada - tengo a alguien - el chico se sorprendió, no esperaba que fuera tan rápido - Álvaro -.

¿Álvaro? - preguntó.

Sí, mi hijo -respondió.

Claro papá, ella es mamá porque es mamá de Álvaro - dijo como si fuera algo extremadamente obvio. La mujer río ante la ocurrencia de la niña.

Vale, entiendo - miró a su niña y volvió la mirada hacia la mujer.

Bueno, mi hijo está terminando el TFG así que está todo el día en casa, un par de horas puede acercarse a dejar y recoger a Silvia al cole, porque estáis en el García Lorca, ¿verdad? - Paul asintió - ¡Si esta aquí al lado, en quince minutos andando!, no es problema-.

Si está estudiando no querría molestarlo -.

Que molestias, hijo. Si le pagas y además así le da el aire - dijo divertida la mujer - además seguro que le viene genial, si está haciendo un máster de psicología infantil -.

Parece un poco sobre cualificado para este puesto - respondió divertido Paul.

Tonterías, te lo presentaría ahora pero hoy ha ido a su charla mensual con el profesor del TFG, cuando llegue le digo y quedáis para que os conozcáis - dijo quitándole importancia.

Vale, muchas gracias Ángeles. Quedamos mejor en un par de días cuando esté todo un poco asentado y mis padres ya no estén. Trabajo de ocho y media a tres y media, ¿así que sobre las cinco y media le viene bien? A esa hora ya se habrán ido mis padres y yo ya habré comido-.

Seguro que le vendrá genial, te dejo Paul que yo salía de casa para comprar y me van a cerrar - dijo divertida.

Perdón por entrenarla - dijo algo avergonzado.

No es nada, cielo, un placer ayudar. Adiós preciosa - se despidió de la niña y luego del padre con una sonrisa y un gesto.

Pues ya tenemos niñera, ha sido más fácil de lo que pensaba - dijo mientras entraba a casa y dejaba a Silvia en el sofá para traer las cajas.

。・:*˚:✧。•❅───✧❅✦❅✧───❅•。・:*˚:✧。

Tweets:

。・:*˚:✧。•❅───✧❅✦❅✧───❅•。・:*˚:✧。

Mamá ya estoy en casa - Álvaro suspiro cansado, su profesor le había atormentado con cambios.

Hola cariño - se acercó para abrazarlo - te he conseguido un trabajo -.

Si quieres que me vaya de casa dímelo - respondió divertido.

No, claro que no - entornó las cejas tristes - es de niñero, para el vecino -.

No sé mamá, estoy con el TFG y no sé si pasar más tiempo pensando en niños será bueno para mi cabeza - dijo mientras dejaba la chaqueta y el bolso en el perchero.

Por favor, cariño, que ya le he dicho que sí-.

Mamá - suspiró - ¿no habría sido mejor preguntarme antes? - intentó ser asertivo.

Sí ya lo sé, pero él está solo y no tiene a nadie con quien se queda la niña. Solo son dos horas, una para llevarla a clase y otra para recogerla y esperar a que él llegue -.

Claro, y darle de desayunar y comer. Algunos días vestirla y despertarla porque se ha quedado dormida. Los días que se queda hasta tarde trabajando también más tiempo y probablemente cobrando poco - dijo cansado.

Se acaba de mudar, cielo. No conoce a nadie y necesita ayuda. - el chico se dirigió hacia su habitación, no quería pensar - Creo que te he educado bien - Álvaro suspiró y se dio la vuelta, ahora su madre le hacía chantaje emocional.

Mamá - advirtió.

Solo pienso en esa pobre niña que podría ser cuidada por cualquier adolescente extraña y quedar completamente traumatizada cuando un psicólogo graduado podría hacerle el favor a un vecino -.

Hablaré con él y será provisional hasta que encuentre a alguien de confianza - la mujer sonrió y se acercó para abrazarle.

Que bueno es mi niño. El lunes por la tarde a las cinco y media le he dicho que habéis quedado, ¿puedes? - el chico asintió y se fue a su cuarto a gestionar este contratiempo.

。・:*˚:✧。•❅───✧❅✦❅✧───❅•。・:*˚:✧。

Tweets:

。・:*˚:✧。•❅───✧❅✦❅✧───❅•。・:*˚:✧。