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Retorno al punto de partida.

Summary:

El día de Wasuke comienza tranquilo hasta que escucha voces desconocidas dentro de su casa. Al salir de su habitación, encuentra a su nieto, Yuuji, con un bate de béisbol en la mano, ambos preocupados por una posible intrusión.

Los desconocidos se presentan a si mismos, como si eso tuviera algun sentido y a pesar de las puebas que proveen, no convencen a los Itadori del todo.

Hasta que un adulto Itadori Yuuji llega a la sala y bueno, no tienen mas opción que creer.

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Capitulo 1

El día de Wasuke comenzó con olor a panqueques, la luz del sol entrando a través de las persianas de la ventana, con la tranquilidad de que hoy no tenía que ir a trabajar, con ruido de movimiento del otro lado de la puerta y con voces del otro lado de la puerta. Esas últimas dos cosas hicieron que abriera los ojos alarmado y se levantara de la cama.

Salió del cuarto, se asomó por el pasillo a la habitación de Yuuji y encontró a su nieto también fuera de cama, con un bate de béisbol en la mano. Los dos se miraron, confundidos y luego preocupados.

¿Se habían metido a robar a casa?

[¿Jin había vuelto? ¿Su hijo estaba vivo?]

—¿Quién va a querer más panqueques?— Escucharon a una mujer preguntar, el acento le recordó a Wasuke la forma en la que Kaori hablaba esas primeras veces que se conocieron, adaptándose al japonés y dejando el coreano atrás.

—Tres para sensei—

—Pásame eso—

—Vamos a tener que reabastecer la alacena antes de irnos—

—Ah, conozco las tarjetas de mi padre, clonaré algunas y haré unas compras para restablecer la comida consumida antes de irnos.

—¿Sí usaste tu técnica para dormir a los dos de arriba?

—Sí, no deberían despertar hasta después de unas 5 horas de haberla aplicado—

—Llegamos aquí a la una de la madrugada—

—¿Ajá, y?—

—Son las siete de la mañana—

—Mierda, iré a aplicarla de nuevo— Y luego escucharon los pasos acercarse, Yuuji y Wasuke ya se habían acercado a las escaleras, se estaban asomando hacia abajo. El teléfono de la casa estaba en la mesa al lado de la escalera abajo, así que tendrían que bajar sí o sí para llamar a la policía.

Aunque Yuuji podría salir de casa fácilmente y correr con los vecinos para pedir ayuda, no quería dejar solo a su abuelo.

Cualquier plan se vio interrumpido cuando vieron a la mujer llegar a los pies de la escalera a punto de subir antes de mirar hacia arriba y notarlos, se quedó quieta mirándolos con sorpresa y un poco de temor. Al mismo tiempo, Wasuke supuso que ellos mismos deberían tener la misma cara.

Pero ella pareció pensar en algo, porque pronto se relajó y suspiró.

—¡Ya despertaron!— Anunció a sus acompañantes en la sala, con total naturalidad —Itadori-san, preparé el desayuno, Yuuji-san, bajen a comer—.

Y dicho eso, como si esta fuera su casa y no una invasora, se dio media vuelta y volvió a la cocina. Wasuke y Yuuji se quedaron congelados en la parte superior de la escalera, el más joven todavía sostenía el bate en sus manos y dudaba si bajar o no, el propio Wasuke maldijo la falta de armas en casa, desde que dejó su vida de Yakuza atrás no había ni una sola arma de fuego en casa.

Kaori tenía una gran y extraña colección de armas blancas que le daban escalofríos cada vez que las miraba, pero desde que ella se volvió… rara, Jin había empaquetado todo y lo había mandado a un lugar desconocido para no volver a ser vistas.

—¿Abuelo…?— Le preguntó Yuuji inseguro.

—Trataremos de llamar tan pronto como bajemos, pero prepárate para salir corriendo de la casa de ser necesario— Le dijo entre dientes.

—Está bien, te cargaré y nos sacaré de inmediato— Le aseguró con un asentimiento. Wasuke sabía que su nieto era más veloz que nadie, un rasgo que seguramente heredó de Jin, que era bastante bueno en deportes, incluso si decidió no practicar ninguno nunca, a pesar de los lamentos de sus profesores de educación física en la escuela.

Bajaron los escalones lentamente, el bullicio, que había disminuido por las palabras de la mujer, pronto volvió a ser lo que era antes. Yuuji no bajó el bate ni lo dejó atrás en ningún momento. Al bajar, encontraron a un adolescente acostado en el sillón de la sala, la joven de antes en la cocina junto a otro más de cabello ligeramente largo.

Esos dos hablaban entre sí, y el que estaba en la sala aparentemente no estaba dormido porque respondía cada cuanto. Wasuke levantó el teléfono, pero no tenía señal, estaba apagado, se agachó para revisar el cableado y notó que todo estaba conectado, simplemente no funcionaba.

—No se moleste, Itadori-san— Dijo de repente el del sofá sin abrir los ojos —levantamos una cortina, así que no sirven los aparatos electrónicos no malditos—

—¡Rok Soo, no hables de hechicería con no hechiceros!— El de la cocina salió antes, con el mandil de Yuuji y dos platos de panqueques en las manos —¡Aquí está el desayuno! Siéntense y coman. Ah, aunque traten de escapar, no podrán hacerlo—.

—Wei Ying— Le dijo la mujer de la cocina —Cierra la boca tú también. Los vas a asustar. Pero adelante, pueden intentar salir, no vamos a detenerlos—.

Wasuke empujó a su nieto a la puerta y cuando confirmó que ninguno de los tres se movió para detenerlos, lo empujó aún más rápido hasta la puerta. La abrió, pero al intentar pasar, simplemente rebotaron hacia adentro, incapaces de salir, incluso cuando veían hacia afuera con normalidad. Incluso vieron a una vecina pasar paseando con su perro.

—¡Miruka! ¡Miruka, voltea!— Llamó a su vecina, pero ella no volteó, como si no lo escuchara en absoluto. En contraste, el perro volteó a verlos y metió la cola entre sus patas, bajó las orejas y se alejó de la entrada, ladrando desesperadamente, apurando el paso de Miruka para alejarse de lo que sea que pudiera poner a su perro en ese estado.

Wasuke y Yuuji solo pudieron observar anonadados lo que pasaba, como si nadie los notara.

Los adolescentes de atrás seguían hablando entre ellos, hasta que el llamado Ying se asomó por la puerta de atrás y dijo en voz alta que ya habían despertado.

—¿¡Les contamos, sensei?!— Preguntó levantando la voz.

—¡Sí, entraré en un momento!— La voz fue… familiar, y extraña. Sonaba parecida a alguien, algo dentro de su cabeza le dijo a Wasuke que debería saber de quién era, pero el sonido simplemente no encajaba con quien podría ser.

[Jin no levantaba la voz casi nunca, nunca a Wasuke, incluso cuando le insistió mil veces que dejara a esa mujer]

—¡De acuerdo!— Ying, en cuestión, se dio vuelta y soltó directamente —Itadori-san, viajamos al pasado por accidente y usamos su casa como refugio temporal—.

Desde la cocina, se escuchó el chirrido de que alguien, la joven, deslizó la espátula de metal por la superficie del sartén. Incluso el sujeto acostado en el sillón se levantó y miró fijamente a su acompañante, con incredulidad.

—¡¿Cómo se lo sueltas así, Wei Ying?!— Preguntó la joven saliendo de la cocina. Tenía el cabello negro recogido en una cola de caballo alta y sus ojos eran grises. —¡Ah, pero no fuera tu novio porque entonces le das mil vueltas al asunto!—

Wei Ying, en cuestión, sacudió la mano desestimando las palabras de la joven, enfureciéndola aún más.

—Bueno, mejor que tú con el chico que te ha perseguido durante años ¿No? Siempre dando vueltas al asunto—.

—Por todos los cielos, cierren la boca ustedes dos— Les dijo perezosamente el del sillón, levantándose de su cama improvisada antes de indicarles amablemente a una distancia considerable para que tomaran asiento en la mesa.

Wasuke los miraba a los tres como si estuvieran locos, Yuuji parecía un poco más inseguro, pero aún sospechaba de ellos, apretaba con más fuerza el bate en sus manos, incluso si no lo levantaba para atacarlos.

Avanzaron hasta la mesa y se sentaron, pero no tocaron los panqueques. La mujer se movió a tomar un bolso, seguramente de ella, mientras los otros dos buscaban en unas mochilas. Sacaron sus carteras y billeteras, las abrieron y sacaron al mismo tiempo tres credenciales, las tres las ofrecieron a Wasuke y luego retrocedieron, uno al lado del otro mientras esperaban que él confirmara.

Una de ellas tenía el consulado chino y otra el coreano, solo la de la mujer era japonesa, así que fue a ver esa primero.

La credencial de identificación de la mujer tenía su foto impresa y su nombre, país de origen, estado y nacimiento. Junto al año de expedición… eso era lo raro.

Decía 2031.

Yang Siyeon, Japón, Hechicera, del 20 de abril de 2016. Una credencial emitida el 15 de abril de 2031.

Las manos de Wasuke temblaron mientras veía esa credencial, tomó la de al lado y leyó la información, las fechas, todo lo que pudo. Todos coincidían en el año de emisión. Las nacionalidades variaron, claro estaba, pero aun así.

Wasuke, que fue Yakuza, podía darse cuenta cuando un documento era falso, por más cuidadoso que hubiera sido fabricado, pero estos no lo eran.

—¿Por qué nuestra casa?— preguntó Wasuke, todavía confundido y desconfiado.

Yuuji hizo una mueca, no muy conforme con creer la historia de viajeros en el tiempo, pero Wasuke sabía que había cosas raras en el mundo; su trabajo estuvo involucrado en algunas de esas cosas, aunque no directamente… y Kaori también, de alguna manera.

¿Por qué acudir a ellos? De entre todas las personas, personas que podrían haberlos ayudado con su problema.

[Personas como Kaori]

—Ah, estábamos en una misión en Aboyama. ¿Se llama así el bosque de aquí cerca? Bueno, estábamos persiguiendo una maldición y la porquería estaba usando su técnica maldita, nos atrapó a todos dentro de su dominio, así que sensei tuvo que usar el suyo y entramos al tren para liberarnos, pero de alguna manera terminamos en el pasado.—

De todo eso, Wasuke no entendía de dónde salió eso del tren y tampoco sabía qué era un Dominio .

—Y sensei dijo que, ya que estábamos en Sendai, no podríamos quedarnos fuera porque levantaríamos sospechas, así que nos dijo que viniéramos aquí—, finalizó Wei Ying el relato mientras se balanceaba hacia adelante y hacia atrás.

—¿Y por qué tu sensei se tomó la libertad de ofrecer mi casa como un refugio?— preguntó Wasuke entre dientes, todavía furioso por la invasión a su casa.

Los estudiantes se miraron entre ellos, como debatiendo si contarle o no del hecho. Pero Wasuke no lo dejaría ir, exigía una respuesta a esto.

La obtuvo, no de la forma que esperaba.

La puerta de la cocina se abrió, alguien entró. Wasuke no pudo ver por el muro que le tapaba la vista. Definitivamente escuchó la puerta abrirse, cerrarse y luego los pasos.

—Sensei, ya están sus panqueques—, le dijo Siyeon dejando un plato de panqueques en la mesa.

Y ahí estaba.

Era Yuuji, esos rasgos solo podían ser de su nieto, pero se veía tan… diferente. Wasuke supuso que él podía reconocerlo porque había pasado más de una década cuidando de su nieto y, antes de él, a su propio hijo.

Una cicatriz entre las cejas que le llegaba a la mejilla derecha, una gran extensión de tejido cicatricial del lado derecho de su cara, hasta parte del cuero cabelludo, dejando unos marcados cortes; el lado izquierdo de la comisura de su boca tenía una herida que apenas le permitía ver su dentadura, solo por una ligera capa de piel formada por los años.

Su nieto de 14 años era atlético, pero esta persona parecía ser… absolutamente puro músculo. La boca de Wasuke y la del Yuuji pequeño a su lado se abrió sin poder contenerse.

El otro Yuuji sonrió con nostalgia cuando vio a Wasuke; eran los ojos de Kaori, pero los rasgos totalmente de Jin. Ese era su nieto, simplemente lo sabía.

—Hola, abuelo. Ha pasado un tiempo—.

 

 

 

 

 

Notas: 

Estos son ustedes, con todas mis historias pendientes. 

 

 

Y esta soy yo, escondiendome porque sé que hacer esto de subir historias a cada rato no me ayuda mucho. 

¿Crees que estoy amargado con el final del manga? ¿Por qué crees eso?

¿Crees que estoy amargado con el final del manga? ¿Por qué crees eso?

Simplemente recorde que no tengo que hacerme ilusiones de nada respecto a la vida, pero si estoy un poco amargada por el hecho de que ni siquiera nos mostraron una tumba, no pido ver un funeral conmemorativo, solo una tumba para variar ¿Como encon...

Simplemente recorde que no tengo que hacerme ilusiones de nada respecto a la vida, pero si estoy un poco amargada por el hecho de que ni siquiera nos mostraron una tumba, no pido ver un funeral conmemorativo, solo una tumba para variar ¿Como encontraron el cuerpo de Tsumiki a fin de cuentas? ¿Kenny se los regreso?. 

¿E Itadori simplemente... lo acepto? Kusakabe en serio fue de: No fue tu culpa, Itadori, fue culpa de Gojo por no matarte. 

Y lo demas solo... Ugh, bueno, escribi esta historia para desahogarme. Itadori y sus estudiantes no son los unicos que viajaron en el tiempo. Lo que cuentan de la maldición y las expansiones de dominio pasaron, pero no fueron el motivo del viaje en el tiempo. 

 

Mas información en los proximos capítulos. 

 

 

 

 

Entonces... 

Yang Siyeon es el nombre de la protagonista de La muerte es el unico final de la villana, una hechicera en su novela original. 

Wei Wuxian, protagonista de Mo dao Zu Shi y fundador del cultivo demoniaco, lo cual me puse a pensar, su cultivo demoniaco y la hechicería podrían relacionarse de alguna manera, tengo los analisis y todo ya escritos.

 Kim Rok Soo, protagnista de Basura de la casa del conde, su sueño de ser un holgazan simplemente no puede cumplirse en ningun universo, jaja. 

Son basicamente los tres personajes que use para ser los alumnos de Yuuji adulto . Esto es principalmente porque odio tener que pensar en Oc que no sean recurrentes y para utilizar alumnos de un futuro, prefiero usar a mis bebés con una historia ya establecida sin tener que quemarme la cabeza creando historias de fondo no tan traumaticas . Hare referencia de un cuarto en el futuro. 

 

Ah, tienen que saber que aunque Itadori es profesor, realmente ya no es parte de los colegios y es independiente en su lugar, un usuario maldito (: