Actions

Work Header

La para nada facil misión del recipiente de plasma estelar.

Summary:

Satoru se quejo mucho en voz alta mientras el auto seguía avanzando a la dirección de esa casa de Sendai. Su misión era proteger al recipiente de Tengen hasta el momento de la fusión.

El mocoso, Itadori Yuuji en cuestión, debía tener unos trece años, supuso, le pareció ver un tres en el registro de la misión, pero no presto realmente atención a lo de la edad ni a nada del contenido del documento

Descubre dos cosas junto a Suguru:

El recipiente en cuestión tiene tres años y su padre es una maldita calamidad.

Chapter Text

 

Satoru se quejo mucho en voz alta mientras el auto seguía avanzando a la dirección de esa casa de Sendai. Su misión era proteger al recipiente de Tengen hasta el momento de la fusión, al menos no estaba solo y estaba con Suguru en esto. 

Una lastima que Shoko no viniera, pero parece que la necesitaban en la escuela ¿Por algun motivo? Shoko no era grado especial, pero la técnica maldita inversa seguramente serviría si el mocoso al que tenían que proteger se lastimara. Aunque el colegio había sobrevivido [El colegio, no los estudiantes] Si un usuario de la técnica maldita inversa hasta ahora. 

Como sea, tenían que cuidar al mocoso hasta el momento de la fusión en tres días. 

El mocoso, Itadori Yuuji en cuestión, debía tener unos trece años, supuso, le pareció ver un tres en el registro de la misión, pero no presto realmente atención a lo de la edad ni a nada del contenido del documento. La idea de ser el niñero de un pre adolescente era molesta, se supone que era un hechicero de grado especial  podría destruir el país, pero Tengen le había personalmente esto. 

Conoce a Itadori Yuuji. 

Un par de días después, le asignaron la misión de escoltar a al recipiente de plasma estelar. 

Se suponía que la recipiente anterior iba a ser una niña llamada Amanai Riko, pero sus padres se habían opuesto desde un principio a la fusión y llegaron tan lejos incluso para sacarla del país durante su infancia después del primer intento de asesinato. Criada lejos de Japón [Lejos de la influencia de hechiceros que glorificaban la posición de Tengen] Riko no tenía ningun motivo para aceptar ese destino. 

Finalmente bajaron de la estación del tren y fueron a la casa marcada en el mapa para recoger al chico. 

—¿Satoru?— Pregunto Suguru cuando se detuvo —¿Hay peligro?— 

—... No— Respondió con una sensación de inquietud —Hay una barrera— 

—¿Qué? No siento nada— 

—Es como… una barrera de Tengen-sama, pero no de Tengen-sama. Similar, busca esconder… suprimir. 

—¿Quizá para proteger al recipiente de Tengen-sama?— Pregunto Suguru, esperando a que Satoru comenzara a caminar para no dejarlo atras. 

—... Quizá. 

Y con eso, ambos reanudaron su camino. El taxi los dejo frente a la casa y echaron un vistazo. 

—Una persona con una técnica maldita, una persona sin energía maldita y un niño— Dijo Satoru levantando sus gafas para echar un vistazo a la casa, volvió a bajarlas y se las acomodo. 

Los dos avanzaron y tocaron la puerta, se recargaron en de cada lado del marco esperando que les abrieran. Finalmente escucharon pasos, seguros quitandose y la puerta se abrió. Un hombre mayor con el cabello mas blanco que nada, los miro con el ceño fruncido antes de que su expresión se oscureciera aun mas cuando noto sus uniformes- no. Los botones de sus uniformes.

—¿Qué quieren?— Pregunto groseramente el viejo. 

—Buenas tardes, señor— Dice Suguru amablemente —Somos amigos de Itadori-kun ¿Esta en casa?— 

El viejo los miro como si estuvieran locos antes de resoplar una risa y mirarlos con burla. 

—Intentalo de nuevo, muchacho— Dijo el anciano cruzandose de brazos frente a la puerta —¿Qué quieren?—

—Estamos buscando a Itadori Yuuji-kun, el otro día dejo algo con nosotros— Insistió Suguru, la comisura de la boca del anciano temblo antes de resoplar. 

Honestamente, podrían solo empujarlo y entrar a la casa, escoltar al chico que buscaban a Tokio con Tengen para la fusión… Si tuvieran intenciones de que la fusión continuara, no. Ellos estaban aquí para convencerlo de vivir o quizá, darle la oportunidad de elegir si quería hacerlo o no.  

—¡Yuuji! ¡Ven aquí! Unos amigos estan aquí para verte— Dijo Wasuke en voz alta sin dejar de ver a los niños. 

Se escucharon pasos correr apresurados hacia abajo antes de que una cabellera rosada apareciera en la parte inferior de sus vistas, obligandolos a agachar la cabeza y notar a un niño pequeño, abrazando la pierna del anciano. 

—¿Y bien? ¿Qué dicen de mi nieto?— Pregunto el anciano mirandolos con una ceja alzada —¿Les dejo algo?— 

Pero los dos adolescentes estaban mirando fijamente al niño, un niño , ¿Por qué el recipiente de Tengen es un niño pequeño? 

—Eh-

—¿Papá?— Otra voz sono dentro de la casa, una tercer persona llega y el niño que había llegado antes, corre hacia la nueva persona llamando Papá, papá. El hombre que llega tiene el cabello rosa, como su hijo y aparentemente, su padre. Tiene ojos azules, usa lentes de montura fina cuadrados, lleva una camisa de cuello alto negra debajo de una sudadera blanca, pantalones sencillos negros y sandalias negras. Les echo un vistazo antes de fruncir el ceño. —¿Qué pasa?— Le pregunto a su padre. 

—Estos niños dicen que son amigos de Yuuji, Jin— Dijo el anciano. 

Suguru abrió la boca para justificarse, para inventar una excusa, Satoru seguía mirando al niño pequeño de ojos dorados. Había energía maldita en su cuerpo, pero parecía contenida, hacía algo extraño dentro de su cuerpo, como si fluyera, pero contenida, sin salir y sin ser sensible para otros hechiceros. 

Jin cerro la puerta en la cara de los dos adolescentes sin dudarlo. 

—No les hagas caso— Alcanzaron a escuchar —La comida esta lista, vamos. 

Y luego se alejaron de la puerta. 

—¿... Nos cerro la puerta en la cara?— Pregunto Satoru confundido de lo que acababa de pasar,  Suguru tenía la misma expresión, se miraron y luego miraron la puerta una vez mas, no les quedo mas que salir de la casa y alejarse para llamar al director Yaga. 

—¿Qué pasa?— 

—Sensei ¿La familia sabe acerca de la hechicería?— Pregunto Suguru. 

—Deberían de, la madre de Yuuji era una hechicera— Respondió Yaga, por un momento hubo silencio y Yaga suspiro finalmente —¿Les cerraron la puerta en la cara?

—Si— 

Yaga suspiro del otro lado de la linea. 

—La recipiente que iba a ser elegida, era Amanai Riko, se decidió cuando era una niña de unos cuatro años hace diez años. Sus padres y Akagane Kaori se opusieron firmemente, aunque por dos motivos diferentes.  Los padres no querían que su hija pasara por eso, Kaori insistio en que la fusión no podría llevarse a cabo y la chica moriría inevitablemente. Después de un… accidente casi fatal para los padres de Riko, abandonaron el país con su hija. 

Paso un tiempo antes de que Kaori se ofreciera finalmente a si misma como recipiente, Akagane Kaori iba a ser la recipiente de Tengen, ella hizo un voto vinculante para convertirse en su recipiente cuando tuviera unos cuarenta años- desafortunadamente, fue asesinada por un usuario desconocido y creímos que las cosas teminarían así, hace poco nos enteramos que tuvo un hijo antes de morir. 

—Entonces como la madre murió, decidieron ir por un niño de tres o cuatro años— Dijo Gojo repentinamente furioso, sin comprender del todo porque estaba tan enojado. 

No, comprendía porque una parte de él estaba enojado del hecho de usar a un niño pequeño, casi un bebé, para esto. Lo entendía, pero no era todo, había una ira que venía de si mismo, de algo mas que si mismo, que no podía entender. 

Familiaridad, protección, nostalgia, pena, luto. 

Sus seis ojos gritaban algo de eso, algo mas que Satoru no entendía el motivo. Se negaba a entenderlo. 

—Es mas complicado que eso, Satoru— Dijo el director en voz baja —Todos los recipientes de Tengen siempre han sido de la misma familia, eso permite que la fusión sea exitosa. La fusión es importante para que Tengen pueda mantener las barreras en el país- 

Yaga siguió hablando, dando un sinfin de razones por los que la fusión debería llevarse a cabo, pero dentro de ellos, Suguru y Satoru, ya sabían lo que harían, lo que no harían. 

.

.

.

Volvieron a tocar la puerta, a diferencia de la primera vez, tardaron mucho mas tiempo en abrirles y cuando lo hicieron, era Jin , segun recordaban como lo llamo el anciano. 

Los miro un segundo antes de volver a cerrarles la puerta en la cara. 

—... ¿Crees que lo sepa?— Pregunto Satoru mirando fijamente la puerta. 

—¿Qué su hijo es el recipiente de Tengen-sama?— Pregunto Suguru —Quizá lo sepa… o quizá su esposa lo mantuvo en secreto. 

—Explicaría porque no quiere dejarnos entrar a su casa. 

—Ni siquiera hablar con nosotros. 

Los dos suspiraron y se sentaron en el escalon de afuera, pensando en lo que deberían hacer para poder hablar con el hombre. 

—O puede creer que somos un par de pervertidos que buscamos a su hijo— Dijo Suguru mirando al frente —No debimos haber dicho esa excusa de mierda al anciano de antes— 

Los dos se quedaron ahí sentados. Tratando de pensar que deberían hacer a continuación. 

Solo les quedo volver sobre el techo de la casa de a lado para seguir cuidando del niño. 

Gojo Satoru, que nunca había tenido la necesidad de acampar en la intemperie, no dejo de quejarse mientras ocupaba el dragón arcoiris de Suguru como almohada y sabana para cubrirse de la noche fría. Podía lamentarse de que su idea de ir a la playa calida en Osaka, pero no. Tenía que estar aquí, cuidando de un niño cuyo padre ni siquiera hablaba con ellos y no los dejaba entrar a casa. Tampoco podía volver a ningun hotel, porque no había cercanos en la zona. 

Refunfuñando, se acosto y cerro los ojos, pero no durmió. 

Cuando fue demasiado incomodo para él, le dijo a Suguru que él se durmiera. Suguru, que no tenía ningun problema y ya había acampado algunas veces en el pasado, libero algunas maldiciones para que vigilaran los alrededores de la casa antes de desatarse el cabello, quitarse los zapatos y dormir. 

Satoru se quito las gafas y recargado en el dragon arcoíris, miro la casa que se suponía, debía cuidar. Podía ver como el niño pequeño parecía estar jugando en la sala, al hombre adulto empacando algo en la cocina y al anciano ya dormido en una habitación. Pero se enfoco en el niño, recordando su nombre. 

Itadori Yuuji. 

Debía tener tres años. 

El padre del niño finalmente termino y recogio a su hijo, los percibio subiendo las escaleras y meter al niño a una cama grande, afortunadamente, había una ventana por lo que Satoru pudo ver que la cama tenía protecciones a los lados, como una cuna. Jin metió a su hijo y luego se metió él mismo para cambiarle la ropa en la cama, ponerle la pijama y luego se acosto con él hasta que se durmió. 

Satoru observo todo esto en silencio. 

No había… Satoru no estaba muy seguro de que sus propios padres pudieran haber hecho lo mismo con él. 

Ni siquiera hablaba mucho con ellos. 

Cuando Satoru nació, el jefe del clan y su hijo estaban… no contentos, pero tampoco furiosos. El nacimiento de Satoru elevo al clan y le recordo a los otros clanes porque los Gojo eran tan importantes, aunque eso significara que la linea de poder del clan Gojo se viera interrumpida y el heredero aparente hasta ese momento, acabara de ser desplazado. 

Entonces, se lo quitaron a sus padres y lo criaron por su cuenta. 

Mientras era un bebé, se le permitió a sus padres tenerlo quiza unas 5 veces, diez a lo mucho; Luego de cumplir siete hasta la actualidad, los había visto quizá cinco o seis veces. Eran  extraños unos de otros y eso era incomodo para los tres, sus padres querían recuperar al niño que les quitaron y Satoru estaba hastiado de toda la atención con la que lo abrumaron. 

El niño que debía cuidar abrazo a su padre y se quedo dormido sobre él, mientras el hombre acariciaba su cabeza con sus dedos y pareçia estarle cantando para dormir. 

Se queda mirando toda la noche. 

Ningun usuario maldito ataca. 

.

.

El segundo día, vuelven a tocar la puerta, Jin es quien les abre y vuelve a cerrarla en la cara de los dos inmediatamente con fastidio. Esta vez, vuelve a abrirla después de un momento y con una sonrisa que claramente dice ‘Eres una molestia’ pregunto. 

—¿Qué pasa para que dos hechiceros de grado especial vengan a molestar?— Pregunto directamente con una sonrisa de ‘Pierdanse’. 

—Itadori-san, estamos aquí para escoltar y proteger a Yuuji-kun para su fusión con Tengen-sama— Contesto Suguru.

Eso lo hizo quedarse callado y quieto un momento, los miro durante un largo rato y con un millón de cosas pasando por su cabeza sin dejar notar nada de eso. 

—No— Y con eso, volvió a cerrarles la puerta en la cara. 

Los dos se cubrieron la cara y gritaron por pura frustración. 

—Estoy llamando a Yaga— Informo Suguru sacando su celular y marcando el maldito numero. 

El profesor de aula contesto y mientras Suguru le informaba de la situación, Satoru giro el picaporte, se sorprendio al ver que no tenía seguro

Avanzo un paso adentro sin pensarlo mucho dentro de la casa. Las luces estaban prendidas y podía escuchar a Yuuji en cuestión reirse desde algun punto dentro- y cuando entro, cuando entro ya no pudo detenerse, ni siquiera se molesto en quitarse los zapatos en la entrada. 

—¡Satoru! ¡Espera! ¿¡Qué estas-?!— Suguru lo llamo, pero muy dificilmente pudo detenerse. 

Entro a la casa, atraveso el pasillo y giro en la primera puerta a la izquierda, entonces estaba- Yuuji estaba caminando, corriendo de lado a lado entre risas sin mirar a otro lado. 

—Este es Yuuji-san. 

—¿No es encantadora?

—¿Quieres cargarlo?

—Es un placer conocerte finalmente. 

De repente, cuatro recuerdos difusos pasan por su cabeza, no comprende ninguno y no le importan realmente, se queda mirando al niño, que finalmente lo ha notado. Y le sonrió. 

Le sonrió. 

—¡Nii-san!— Llamo con alegría, con palabras torpes, con gestos adorables. 

Estira la mano para agarrar al niño- y al momento siguiente, alguien cubre los ojos de Yuuji y luego Satoru ya no tiene una mano. 

Es tan rapido que ni siquiera siente dolor, es mas, ni siquiera nota la falta de mano por un largo minuto; Puede notar a Jin alejar a Yuuji de él, cargandolo para protegerlo en su agarre y mirando a Satoru como…. como nadie lo había mirado antes, un pedazo de suciedad o un estorbo, quizá. No puede decirlo, porque nunca antes nadie lo había mirado así. 

—¿Qué haces en mi casa?— Pregunto Jin con tanto desprecio como sentía, mirando al adolescente arrodillado en el suelo antes de que el otro llegara por el pasillo y se encontrara la mano de su amigo a unos metros de su amigo. 

—¡Satoru!— Grito alarmado, invocando una maldición, aunque tan pronto salió, fue cortada por una cuchilla invisible que la exorcizo. Suguru miro alarmado la maldición que se desvanecía antes de mirar al frente-

No podría decirlo con palabras, pero lo sintió. Él sintió algo, sintió-

Sintió sangre en su pecho. 

Bajo la mirada y se encontro sangre extendiéndose por el uniforme, a la altura de su pecho. Luego vino el ardor por el corte. 

—¿Como-?

—¡Suguru!— Satoru finalmente reacciono, sosteniendo el muñon de su muñeca para tratar de disminuir la sangre. 

Jin se apresuro a meter a su hijo a un pequeña fortaleza de mantas y cobijas que tenía en la sala, lo sento en el cojin de adentro y le sonrió, para calmarlo de los gritos del par detras de él. 

—Todo esta bien, hijo— Beso su sien con cariño —Papá esta ocupado— Salió de la fortaleza y bajo la sabana para que no viera, se levanto y agarro a los dos adolescentes por el collarin del uniforme mientras los arrastraba fuera de su casa —Sal de la oscuridad, mas negra que la oscuridad, purifica lo que es impuro—

La cortina se levanto fuera de la casa, cubriendo tanto la casa, el patio de atras y la entrada. Jin los arrastro fuera y cuando salió por la puerta, los arrojo sin consideraciones. Los vio en el suelo sin ninguna expresión, sin ningun sentimiento de arrepentimiento, y luego cerro la puerta cuando volvió a entrar. 

Tenía una mano de la que deshacerse y sangre que limpiar. 

—¡S-Satoru! ¡Tu mano!— Grito Suguru tratando de levantarse, pero cayendo al suelo de nuevo por la perdida de sangre. 

Satoru, que no había podido mantener activado su infinito después de ser conciente de haber perdido la mano, finalmente lo pudo mantener y miro, lo que esperaba fuera su brazo sin una mano, pero su mano repentinamente estaba ahí de nuevo, pero su uniforme en la manga estaba empapado en sangre y hasta le faltaba un trozo de la camisa y del gakuran. 

—¡¿Como estas?!— Le pregunto mirando a Suguru y tomandolo por los hombros, pero aunque su ropa estuviera igualmente rota y ensangrentada, no había heridas en el pecho.

—Uso… ¿Uso la técnica maldita inversa?— Pregunto Suguru tragando saliva y mirando también su pecho. 

—¿Quien demonios es ese sujeto?— Pregunto Satoru mirando la puerta de la casa. 

Tenían una gran deficiencia de hechiceros, solo tres de grado especial en Japón ¡Y aquí estaba este sujeto que casi, y pudo, haber matado a dos de grado especial! Incluso si los tomo por sorpresa ¿¡Como diablos no sabían de él!? Incluso si, bueno, los mutilo, también los curo. Lo que quería decir que no los quería estrictamente muertos ¿Una advertencia, quizá?

—No volveremos a entrar ahí hasta que el director llegue. 

Olvidate de proteger a Yuuji, tenían que sobrevivir a su padre primero. 

.

Pasaron un par de minutos, quiza mas que eso, antes de que volvieran a abrir la puerta e inconscientemente, ambos se encogieron sobre si mismos y trataron de alejarse. 

Jin estaba ahí de nuevo, se veía mas tranquilo, pero no arrepentido. Los miro sin estar impresionado  por lo que se sintió como una eternidad antes de que empezara a hablar. 

—... ¿Tienen dinero para volver a Tokio?— 

Ah, que amable preguntar eso… ¡Despues de casi matarlos!

—... No—

—¿Se estan quedando en un hotel donde pueda llevarlos?— Pregunto de nuevo, con los brazos cruzados. 

—No, señor— Respondió Suguru sin verlo directamente a los ojos. 

—¿Tienen al menos ropa?— Pregunto finalmente.

—... Se suponía que… que solo era recogerlo e irnos— Respondió Suguru de nuevo, porque Satoru lo estaba mirando fijamente tratando de entender como su energía maldita estaba tan… tan… retorcida dentro de él, pero incompleto —No se suponía que nos quedaríamos tanto tiempo. 

—De haber sabido que esto sería el resultado de que los padres de Riko la sacaran del país— Dijo el hombre finalmente —Yo mismo los hubiera matado. 

Que… honesto. Aunque aparentaba ser una buena persona, era aterrador. No dudo en mutilar a dos adolescentes que entraron a su casa, así como tampoco temía decir en voz alta que hubiera preferido dejar huerfana a alguien.

—Entraran, se daran un baño, y espero que les quede algo de ropa que puedan usar mientras Yaga llega por ustedes. No los quiero cerca de mi hijo y si los encuentro tratando de llevarselo, los regresare a Yaga pedazo por pedazo, a los dos, no me importa quien lo provocara. 

—Entendido— Dijeron, con un escalofrío recorriendoles la columna. 

—¿Ya le llamaron a Yaga?— Pregunto Jin. 

—... Antes de entrar a la casa estábamos en llamada con él— Admitió Suguru entre dientes. 

—Bien— Entro y dejo la puerta abierta. 

¿Por qué esto se siente como entrar a la boca de un lobo?

 

 



 

 

otas: 

Los padres de Riko no mueren (Son asesinados) en el incidente del auto, siempre he creído que fueron asesinados ¿No sería conveniente? Con ellos muertos, el cuartel general puede poner a alguien que cuide a Riko y le llene la cabeza con historias de grandeza, de lo bueno que es el sacrificio por Tengen. 

No dijo que Misato lo haya hecho directamente, quizá no se dio cuenta, pero aun así, me es curioso. 

 

La barrera que Satoru siente al entrar a Sendai, desorienta a los hechiceros y los hace olvidar a lo que fueron, Suguru no se ve afectado porque es de grado especial. 

 

 

Puede que en un par de semanas mas, saque la historia donde me arroje de cabeza a ver las vidas pasadas de Gojo :v  Como si no tuviera suficientes pendientes. 

 

Llegan un viernes y duermen en el techo del vecino, jsjsj. 

 

 

 

 

 

Jin: 

Suguru: Hola, venimos a escoltar a su hijo a la fusión

Suguru: Hola, venimos a escoltar a su hijo a la fusión

Jin:

Jin:

 

 

Jin, me imagino yo, no tiene paciencias con personas que quieren llevarse a su unico hijo:

 

Yuuji y Jin es como: