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– Habla Donatello, intento número 30, creación del portal interdimensional, próximo logro
Guardando sus notas meticulosamente en su grabadora, reflexionó ¿Acaso era el intento número 32? A estas alturas no importaba, pero le gustaba mantener las cosas ordenadas, habían pasado tal vez unos 3 dias, cada intento le tomaba alrededor de dos horas de ajuste y canas nuevas; si pudiera tener canas, tal vez este proyecto sería uno de los más grandes de su vida, pero tenía que ser antes que… se acaben todos sus materiales, tal vez sería una de sus últimas oportunidades de experimentar con la tecnología krang. Agotado, con cinco bebidas energéticas encima y cinco dulces que robo de Mikey, ya había perdido la cuenta de cuántas horas llevaba trabajando en este intento en específico, tal vez leo ya tocó su puerta como suele hacer para asegurarse que está bien, e ignoro la mayoría, pero después de su primer intento fructífero donde el portal logró estabilizarse durante unos buenos tres segundos y pudo sentir una corriente de viento saliendo de el, ahora no se rendiría, había logrado algo, solo debía mantenerlo lo suficientemente duradero para guardar sus coordenadas y estudiar en el entorno buscando posibles fuentes de vida, no quería caer de nuevo en un mundo parecido al krang.
Cansado era poco decir, estaba apunto de caer del sueño, según sus cálculos llevaba unas setenta horas despierto, último intento e iría a dormir las próximas veinte horas. Maquina lista, motor encendido, 1, 2, 3…
Y nada pasó, ni siquiera se encendió esta vez, Donatello estaba entre gritar de la frustración y caer desmayado en su escritorio, decidió sabiamente hacer ambas cosas, seguido de un pequeño berrinche donde raya con fuerza sus últimos apuntes
– Intento número 30 fallido, ¡La máquina ni siquiera encendió! Apagar todo y continuar mañana antes que leo me mate por no salir del laboratorio
Mañana se rendiría y pediría ayuda a cabeza de cuero, probablemente sepa algo sobre los viajes internacionales, no se rebajaría a preguntarle al doctor Rockwell y pedirle ayuda, murmurando por lo bajo cada maldición que se le viniera a la cabeza mientras limpiaba medianamente todas las hojas arrancadas esparcidas por el suelo, ignorando totalmente la luz azul a sus espaldas y ese viento que parecía atraer sus hojas hacia el portal detrás de él.
¡El portal detrás de él! Se volteó rápido, ¡Funcionó! Lo había logrado, el portal estaba encendido y estable, por más de tres segundos por lo menos.
Se acercó fascinado, la atracción no era suficiente para preocuparse por ser succionado, ¿A donde llevaría? ¿Qué debía hacer ahora? Rápidamente fue a su libreta y empezó a anotar las coordenadas que emitía su computador, o lo haría si su computador detectará el portal, pero al parecer nada sucedía, tendría que hacerlo a la antigua, explorar por sí mismo, que bueno que ya tenía su bolso preparado para una excursión.
¿Debía entrar directamente? Eso sería muy irresponsable, actuar como Mikey no es lo suyo, pero… la emoción lo carcomía vivo, tal vez si solo se asomaba levemente podría dejarlo todo como estaba, dormir unas horas y volver a ver el portal, exacto, eso haría, tal vez le diría a sus hermanos a que mundo viajaría rápidamente, un viaje de ida y vuelta rápido claro.
Tomó su bolso y se acercó al portal, dudando acercó su mano sintiendo como el portal empezaba a succionar con más fuerza.
– ¿Pero qué? – Entro en pánico cuando el portal empezó a tragarse su mano y tirar con fuerza de él, decidió que lo mejor que podía hacer era gritar, gritar como si fuera a morir, porque probablemente eso pasaría, tirando con fuerza intentó soltarse hasta que vio a Mikey asomándose por su puerta – ¡Mik..– Inútilmente intento gritar por ayuda a su hermano, todo se volvió negro y de un momento a otro estaba despertando en el césped bajo el cielo estrellado en un bosque muy, muy oscuro, tal vez grito un poco más hasta entrar en razón después de ver el portal desaparecer.
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Una noche tranquila sin problemas, nada de qué preocuparse, ya habíendose instalado, Miyamoto se preparaba para dormir hasta que escuchó unos gritos realmente cerca de él, rápidamente se levantó apagando su fuego y sacando su Katana recorrió el terrero alrededor suyo hasta que lo vio, un yokai tortuga sentado en el césped, no sabía si estaba hiperventilando o directamente llorando, pero esa extraña luz que desapareció rápidamente al momento de verlo fue, directamente, extraño.
