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Que lástima, pero adiós

Summary:

Mientras se aleja de ciudad Iacon Megatron rememora sus momentos junto a Orion Pax y toma una decisión.

Notes:

Fic corto inspirado en la animación MegOp de taiyaribot en twitter/x y en la canción "Me voy" de Julieta Venegas. Moriré pensando en estos robots con esta canción de fondo.

Work Text:

"Quedas desterrado de ciudad Iacon"

Esas fueron las últimas palabras que escuchó de aquel al que alguna vez llamó amigo, hermano y amor.

En ese momento su ser estaba invadido por la ira, la adrenalina, la venganza circulando por su estructura y sus ópticas, teñidas por la sangre, no le dejaban ver el daño que había infligido, mucho menos el que había recibido. Pero ahora, mientras se alejaba cada vez más de su antiguo hogar sentía cada golpe, raspón, la falta de su cañón y por supuesto, su chispa oprimiendo en su interior, como si fuera a romperse por la presión.

Todo era culpa de Orión.

Orión jamás lo había escuchado; siempre estaban juntos, cerca uno del otro pero parecía que el bot solo podía escuchar el ruido de afuera y Dee desaparecía para él. Siempre hablando de su sueño de ser algo más que un minero, de cómo habían sido creados para algo más y no importaba cuántas veces se lo repitiera, Orión no podía entender lo que había en su corazón.

¿Y qué era lo que había? Una vida tranquila, una donde sabía que estarían juntos hasta que sus chispas se apagaran, por que no había nada más. No era una idea descabellada, desde que se conocieron D pudo sentir una conexión especial con el otro bot, algo que al inicio etiquetó como hermandad pero poco a poco se dio cuenta que en realidad era amor. Fue difícil aceptarlo, al vivir en un entorno hostil como son las minas, ser capaz de encontrarse en un lugar tan vulnerable como lo era estar enamorado podía ser peligroso; los accidentes sucedían bastante seguido y nadie tenía asegurado el salir vivo de las minas al finalizar su turno, pero D encontraba consuelo en saber que existía el protocolo y seguirlo significaba estabilidad y protección. Además, confiaba en que Sentinel Prime encontraría la matriz de liderazgo que los salvaría a todos.

Así pues, cuando descubrieron la traición de Sentinel; lo que hizo con sus cuerpos, con su autonomía, con su destino; se cuestionó si el sueño de una vida tranquila había sido suya o solo otra técnica de manipulación y sometimiento, una historia confabulada para que permanecieran encerrados en las minas como herramientas de trabajo, desechables y reemplazables haciéndoles creer que eran valiosos.

Realmente había pensado que el amor que tenía con Orión era bueno, por eso nunca pensó que se iría de él. Pero en el momento en el que eligió participar en la carrera, subir a la superficie, seguir ese mapa, supo que no había suficiente para los dos. Tal vez, al igual que su sueño, jamás existió.

Por lo tanto, no iba a llorar; en parte por que ahora era un líder desterrado y sus seguidores lo necesitaban como piedra angular en su causa y, por que de cierta manera, sabía que se lo merecía. Por eso no había hecho protesta alguna cuando Optimus Prime le pidió que se fuera.

Todo era culpa de Optimus.

Tenía que renacer como ese líder benévolo, como una figura que los mineros estuvieron dispuestos a seguir por sus discursos cursis y altruistas. Discursos que él había escuchado una y mil veces, discursos que habían sido solo para él, ahora en boca de todos, moviendo sus chispas y cambiando su percepción de la vida como Orión siempre había querido.

Entonces, pensó, que tal vez él también tenía algo de culpa.

Había permitido que el ritmo que marcaba el régimen de Sentinel se alzara sobre la voz de Orión. Orión había estado a su lado siempre, pero lo hizo a un lado por alabar un falso profeta a quien realmente nunca le importó. Estuvo dispuesto a entregar su chispa por una causa que no lo merecía y entonces, aunque lo hubiera querido, no habría quedado suficiente para el amor.

Por eso no entendía por qué Orión había querido salvar la vida de Sentinel. Él les quitó todo, no había forma en que alguien lo convenciera que no hizo lo correcto.

Mató a Sentinel, por que eso es lo que se merecen los traidores. Mató a Sentinel así como Sentinel había matado cualquier oportunidad de una vida feliz junto a Orión.

Había perdido a Orión, eso era una lástima pero solo le quedaba decirle adiós al nuevo Prime y alejarse. Ahora Megatron debía seguir adelante y no iba a descansar hasta terminar con aquellos que le dieron la espalda.

Su mejor había amigo ya no existía, él lo había matado y su lugar era usurpado por un enemigo.

Y aún así, esa pequeña presión en su chispa deseaba que Optimus encontrara algo mejor, alguien que pudiera escucharlo como no lo había hecho, que refinase su trago de energon y supiera darle amor. Así, se olvidaría de él y las cosas serían más sencillas. No habría preocupación en lastimar al otro, en tomar su chispa y destruirla; por que no duele romper algo que no es nuestro. Por que no duele perder algo que nunca estuvo ahí.

Era una lástima, pero debía decir adiós.