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El Caballero y el Cisne

Summary:

Hacia milenios, se sabía que un demonio se enamoró de una mujer; obsesionado con ella impedía que otro la obtuviera. La amaba, pero la perdió, nunca creyó que volvería a amar, sin embargo lo hizo; ella era una princesa hermana menor del rey Uther de Camelot, todas las noches ella era suya y en una concibió. Quedo embarazada de un niño que era su viva imagen, ella lo llamo Merlin pero apenas vio al niño la vida se fue de su cuerpo; fue un gran dolor, la amaba y ella a él…

 

oh mi interpretación del lago de los cisnes, donde Merlin es Odeth y Rothbart es el Incubo que le engendro

Notes:

Me tarde mas de lo esperando en pasar esta historia a formato digital; pero debo decir que me siento orgullosa ya que hasta la fecha es mi oneshot mas largo :'D

asi que a disfruten el esfuerzo de mi cabeza

Work Text:

El caballero y el cisne

 

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Hacia milenios, se sabía que un demonio se enamoraba de una mujer; obsesionado con ella impedía que otro la obtuviera. La amaba, pero la perdió, nunca creyó que volvería a amar, sin embargo lo hizo; ella era una princesa hermana menor del rey Uther de Camelot, todas las noches ella era suya y en una concibió. Quedo embarazada de un niño que era su viva imagen, ella lo llamo Merlin pero apenas vio al niño la vida se fue de su cuerpo; fue un gran dolor, la amaba y ella a él…

 

Pero para Uther, el niño era una mancha en su linaje, aquel engendro era culpable de todo y por ello planeaba matarlo; Cuando lo descubrió, el demonio no necesito más para actuar y presentarse ante el rey. Asmodeo, demonio de la lujuria tomo al niño y lo escondió en un lago fuera del alcance de cualquiera que quisiera hacerle daño… un lago lleno de belleza, también lleno el lago de cisnes ya que eran criaturas que su amada amaba. Pero conforme el pequeño crecía, se dio cuenta que el pequeño estaría indefenso por lo que uso su poder para hacer que el pequeño se transformara en un cisne durante el día… de esa forma nadie reconocería al niño ni lo llevaría lejos de él.

 

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Las cosas en Camelot en cambio siguieron su curso, con la muerte de Uther su hijo Arthur subió al trono; el reino cada vez era más bello y feliz. Bedivere era un joven caballero, segundo hijo del conde Corneous; se unió a los caballeros a corta edad al saber que lo mejor para él sería convertirse en caballero. Ese día, le encargaron ir a cazar, ha tenido mala suerte en lo que lleva del tiempo que salió del castillo… Solo espera que los demás tengan mejor suerte; esta por rendirse y volver cuando ve en el cielo un majestuoso cisne, hipnotizado corre para alcanzarlo, tiene una extraña necesidad de verlo de cerca, esquiva ramas y troncos mientras se adentra en el bosque.

 

Llega a un lago y todo lo que puede pensar es en lo hermoso que es, se acerca dejando el arco en el suelo y con cada paso puede ver al cisne acercarse al agua y los últimos rayos del sol se esconden tras la montaña. El cisne alza sus alas como si fuera a volar, pero en vez de eso se convierte en un hermoso joven; el cabello que posee es blanco que llega casi a las rodillas onduladas y esponjoso, la luz de la luna hace parecer que este brilla como un arcoíris y, cuando se gira, sus ojos son de una violeta que nunca había visto — Me sigue — el joven ríe, su voz es dulce, melodiosa. Por ese momento, se sintió tonto — Lo… lo siento —

 

—No te disculpes, de hecho quería que lo hicieras— con pasos ágiles, el joven salió del agua y comenzó a vestirse con una túnica que se encontraba escondida entre, Bedivere giro la vista hacia a otro lado sintiendo un rubor subir a sus mejillas — sabes, no veo a muchos humanos en el bosque, por lo que me aprendo las caras de todos y cada uno de los cazadores que veo… tu cara es nueva y bonita debo agregar— cuando el joven termina de vestirse, le da un ligero toque en el hombro, hay algo en la puerta que tiene que denota una grandeza oculta digna de un miembro de la realeza.

 

—Bueno, ¿y no me dirás tu nombre?—

 

—B-Bedivere— el joven se mueve con gracia, hasta quedar justo al frente, ambos se miran a los ojos y Bedivere cree con toda seguridad que aquellos ojos pueden ver su alma.

 

— ¿Qué es este lugar? —

 

—La verdad, es mi lugar en el bosque, nadie viene aquí, así que vivo solo… a veces mi padre me visita de vez en cuando— tiene una sonrisa hermosa, un aire travieso y curioso; Además, tiene la guardia tan baja que cuando toca su mejilla apenas y es consciente, pero es tan cálido, dulce —Bedi ¿eres un cazador? ¿Planeabas cazarme? —

 

—y-yo…— callo por un momento, podía decir la verdad, pero si intentaba mentir sería malo; Además tendría que explicar el arco. Suspiro —se suponía que debía cazar algo, pero soy malo ya que no atrape nada… Luego vi al cisne y bueno el resto ya lo sabes—

 

-mmm…. ¿El cisne se convirtió en un joven apuesto? —

 

Ni siquiera contesto, suspiro derrotado y termino por dejarse caer al piso, de cualquier forma cuando regrese al castillo nadie le va a creer, por otro lado se siente culpable al fallar en sus deberes por no hablar de cómo se burlaran de su historia cuando la cuente. Por otro lado, el hermoso chico cisne tiene otros planos. Cuando se acercó — ¿si te ayudo, volverías a visitarme? — toma entre sus dedos un mechón de su cabello, lo enreda y hace círculos con el esperando una respuesta.

 

— ¿No te importa? Digo, son tus amigos ¿no? —

 

—Diría que lo son, pero entiendo que los tuyos necesitan comer— se recostó a su lado, por lo que ambos se miraron a los ojos.

 

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Tenía en su mira a aquel ciervo, estaba quieto, tranquilo, el joven de cabello blanco; lo miro de reojo, este solo le hizo una señal de negación, suspiro y espero un poco más. Con el arco extendido y la flecha preparada espero la señal afirmativa. Un poco más, el ciervo se aleja y uno más grande llega; tiene una gran cornamenta en su llegada recibe finalmente la señal afirmativa, suelta la flecha y da en el blanco; Bedivere está sin palabras.

 

—Te ayuda Bedi; ahora cumplirás tu promesa ¿verdad? —

 

Tenía un tono juguetón en su voz, pero había que admitir que sin su ayuda no lo habría logrado —lo hare, pero puede que sea difícil porque no suelo ir a cazar—

 

El joven peliblanco pareció reflexionar un poco sobre esto —bueno, eso sería un problema pero con una presa como está seguro que te enviaran otra vez y entonces puedes venir a verme— sonrio, era tan confuso y provoco un sonrojo en sus mejillas.

 

— ¿Realmente quieres que vuelva? —

 

-Si-

 

—No puedo prometer que volveré, pero si puedo prometer que hare lo que este en mis manos para volver—

 

Ver la sonrisa del joven es una sensación extraña mas no desagradable —si— lo ve pasar sus dedos entre el cabello blanco, un cabello largo y se desprende, entrega en sus manos aquel cabello —Cuando vuelvas usa el cabello para encontrarme…— lo mira unos segundos y asiente, carga al ciervo y se despiden… mientras regresa al castillo se da cuenta que el sol está por salir, el cabello se trasforma en una bella pluma blanca para cuando llega al castillo.

 

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Las semanas pasaron, si bien sus compañeros parecían impresionados también se rieron ante la tardanza de una noche; a veces mira la pluma en sus guardias y cuando cambia a ser un cabello lo enreda en uno de sus dedos, es cuando pasa cerca de una luz que nota que el cabello brilla tal y como un arcoíris.

 

Tras un tiempo, toma la decisión, esa noche escapo del castillo, iba a cumplir su promesa para con el misterioso joven cisne; Además, no tenía su nombre y por extraño que parecía molestarlo. Mientras avanzaba por el bosque, el brillo del cabello aumentaba o disminuía, ahí, luego de unos minutos encontró el lago; Estaba por llegar cuando escucho al joven hablar con alguien.

 

—Entonces no vendrás por un tiempo—

 

—No, pero la magia del valle te mantendrá a salvo como siempre—

 

—mmm… bien, me voy a quedar solo y quieres que me sienta bien con eso—

 

—Te mantengo a salvo de toda la escoria humana, ¡deberías agradecer niño ingrato! —

 

—No es como que pueda verlo por mí mismo, pero bien haz lo que quieras igual no me voy a ir—

 

Se asomó un poco y no podía ver a nadie con claridad, apenas y podía ver que el joven estaba con lo que parecía otra persona. Esta simplemente desapareció sin más… espero un poco, y entonces comenzó a salir; suspira antes de sonreír… dado lo poco que escucho, espera que al menos eso lo anime —amm… no sé si aún me recuerdas—

 

Pudo ver que lo tomo por sorpresa ya que soltó un poco, al girarse lo vio sonreír y se veía precioso — ¡Bedi! —

 

—Lo siento, por tardar, mis compañeros no pensaron igual que tú y me dejaron fuera de las cacerías…— se rio, pero antes de seguir sintió unos brazos rodeando su cintura.

 

—Estoy feliz porque volviste— dudo un poco, pero devolvió el abrazo.

 

—Antes de que lo olvide, la última vez olvide preguntar tu nombre—

 

-Esmerejón-

 

Hay algo en él que es reconfortante, cálido en la forma de hablar, de abrazar, un deseo de querer cuidarlo y mantener seguro tanto como fuera posible.

 

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La cosa con Merlín, es que nada es lo que se puede esperar de él, parece frágil, pero la primera vez que intenta enseñarle a usar una espada lo desarmo por completo. Si tenía que comparar sus habilidades, podría decir con certeza “solo el rey podría enfrentarlo en igualdad”. Cuando no podía ir, la pasaba pensando en él mas de lo que quería aceptar; pero cuando tomaba la oportunidad le llevaba algún regalo, flores, juguetes, listones, todo porque sabía que Merlin sonreía con las cosas que llevaba. A veces llegaba al atardecer y veía a Merlin cambiar de forma, a veces llegaba tarde y ya había cambiado. La única vez que preguntó el porqué, solo respondió que eran cosas de su padre y no dio más importancia; Quería saber más, pero cada que intentaba traer el tema Merlin solo lo evadía.

 

Todo un año pasa, su vínculo se fortalece, las roces ocasionales entre ambos se hacen más evidentes; Bedivere se sonroja cada vez más con los acercamientos de Merlín. Después de tanto ya no puede seguir negándose la realidad, se está enamorando de Merlín, lo peor es que con cada visita parece que sus sentimientos se hacen más fuertes.

 

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—Bedi… ¿podría pedir algo para la próxima vez que vengas? — Los dedos de Merlin juegan con una piedra moviéndola de un lado a otro, se ve tan tierno que sonríe en respuesta —claro, pide —Bedivere piensa que Merlin se ve lindo cuando duda.

 

—Quiero pastel—

 

— ¿P-perdón? —

 

—Eso, quiero pastel— Merlin giro su cabeza a un lado, Bedivere por otro lado parpadeo —Intentare, pero ¿Cómo sabes del pastel? Nunca he hablado de eso antes— Bedivere intenta mirar un poco a Merlín, pero este esquiva la mirada un par de veces antes de suspirar.

 

—Tengo magia, no el uso, pero la tengo— como ambos han estado sentados en el borde del lago, los pies de ambos están bajo el agua, Merlin se acerca un poco por lo que su reflejo se ve claro en el agua —Cuando era niño la usaba mucho, pero cuando fui creciendo supongo que me aburría…— No miro a Bedivere, pero está seguro que lo mira —Supongo que me dio curiosidad de tu mundo, quería saber más de ti y quería verte más… por eso es que se del pastel—

 

—Bueno, puedo intentar traer pastel… aunque no estoy seguro de prometerlo del todo—

 

 

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Prometer un pastel es más fácil que cumplirlo, quiere, pero cada que intenta ha resultado en un fracaso; Cada que lo intenta, algo ocurre con la rebanada de pastel, había pensado que una rebanada era lo mejor ya que así podría transportarlo por el bosque. La cosa es que cuando era hora de irse o alguien robo su pastel, o alguna rata se lo estaba comiendo cuando regresaba para verlo; Está cansado, pero quiere cumplir su promesa con tal de ver a Merlín sonreír otra vez.

 

Aquella tarde aprovechando su ronda matutina entró a la panadería y pregunto por un pastel que fuera pequeño, lo suficiente para poder llevarlo sin problemas… El pastelero que pensaba que probablemente tenía una cita y estaba intentando impresionarla acepta el encargo y acepta tenerlo por la tarde.

 

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Con el pequeño pastel en sus manos emprendió el viaje, costo un poco que el panadero guardara el secreto, pero debía admitirlo, estaba feliz de poder cumplir su promesa a Merlin y eso era lo que importaba. La pluma había cambiado así que se detuvo para enredar el cabello en su dedo, además, para cuando llegara Merlín estaría vestido por lo que no tenía prisa en llegar. El cabello brillaba con intensidad al tiempo que avanzaba, solo unos cuantos pasos apartando una rama de un árbol que da con él al fin; Merlín está dormido cerca del lago y se sienta a esperar a que despierte.

 

El sol finalmente se va, pero Merlín aún no despierta; por lo que se mantiene viendo como algunos peces pasean tranquilos por el lago que brilla a la luz del sol, poco a poco va abriendo los ojos, parpadea, cuando su vista enfoca finalmente y cuando ve al caballero su sonrisa se ilumina — ¡Bedi volviste! ! —

 

—Y traje pastel— sonríe orgulloso mostrando la pequeña caja, ayuda a Merlin a levantarse; ya está un tanto acostumbrado a ver a Merlin desnudo pero igual se voltea para que pueda vestirse. Ya después, ambos vienen pastel, Merlín parece emocionarse con el dulce, lo que hace hinchar su corazón; Hasta hace unos años pensaba que solo ver a su rey sonreír lo hacía feliz… pero ahora, la sonrisa genuina de Merlin es realmente algo que atesorara por mucho tiempo.

 

 

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Merlín realmente disfruta de las pequeñas cosas, adora las estrellas, la luna las flores, las manzanas y también adora las visitas de Bedivere. Adora cuando viene y le cuenta su día, adora cuando están en silencio haciéndose compañía, adora los ojos de Bedivere con su brillo y la dulzura que estos tienen ya la vez no quiere que se vaya. Cada que se va siente que falta algo, le gusta pasar tiempo juntos, pero cuando se va quiere detenerlo; Incluso una vez estuvo a punto de usar su magia para retenerlo a su lado, pero cuando se va quiere tanto su presencia, quiere robarlo y tenerlo solo para sí.

 

Pero Bedivere no pertenece al lago, ya es mucho que venga cada que puede, ahora mientras los dos comen pastel, no puede evitar querer besar los labios de Bedivere; ya ha besado antes, ha hecho cosas solo por alimentarse; pero no quiere que eso sea lo que le quite la compañía de Bedivere, quiere que Bedivere viva, quiere poder verlo siempre.

 

Esta tan distraído que es hasta que lo siente, abre los ojos con sorpresa, es tan leve, tan corto, fugaz. Bedivere se aleja apenado; pero lo quiere, quiere los labios de Bedivere de vuelta, antes de que pueda irse lo atrapa otra vez. Sus labios son suaves, dulces, adictivos, siguen no podrán parar; lo quiere tanto que su cuerpo actúa por cuenta propia y cae sobre él.

 

Si se deja llevar no habrá vuelta atrás, se alimentara de Bedivere, pero desea tanto estar sobre el no ayuda nada a la situación; Cuando la visita, Bedivere nunca trae armadura. Solo son unas capas de ropa y entonces seria suyo, la mano del caballero se posa sobre su mejilla y es todo; Vuelve a besarlo, con hambre, deseo, es un beso y no debería sentir nada, lo ha hecho antes para comer, pero esto se siente único. Solo se separan para respirar; pero no pierde tiempo porque besa su cuello, la voz de Bedivere es tan hermosa, sigue besando, chupando e incluso llega a morder ligeramente; abre su camisa y baja aún más alzando la vista para verlo morderse el labio.

 

—No te muerdas… déjame escucharte— quita el último botón, dejando el pecho descubierto, sonríe por lo perfecto que es; Tiene algunas cicatrices pero es precioso, mas con el lindo sonrojo que adorna su rostro.

 

—Te quiero, te quiero solo para mi Bedi—

 

-Esmerejón-

 

—Quiero tenerte, quiero que estés aquí conmigo siempre— lleva sus labios a las protuberancias de Bedivere, juega con una de ellas usando su boca, la chupa, la muerte, deja que su lengua saboree la piel del dulce botón antes de irse al otro y jugar de la misma forma. Mientras más juega, más puede disfrutar de los gemidos que Bedivere suelta.

 

—M-Mer… lin… no…—

 

—Dices que no, pero tu cuerpo parece decir otra cosa— abre el pantalón, dejando todo el cuerpo de Bedivere expuesto ante él; no tarda nada en ir a sobre su miembro, chupa, cojo, saborea, lo quiere tanto, no había nunca probado algo tan bueno en su vida y los gemidos de Bedivere solo se hicieron más fuertes, preciosos y quiere escuchar más.

 

Los gemidos del caballero eran más fuertes y esa fue la señal, se llevó el miembro a la boca, chupándolo y llevándolo tan profundo como le era posible y eso fue todo; bebio hasta la última gota, miro al caballero, su querido Bedivere aún vivo, sonrojado y respirando. Aun quería más, se sacó la ropa lo más rápido que pudo regresar a por los labios de Bedivere en un beso cada vez más hambriento, con esa distracción humedece los dedos en un aceite que guarda en varios lugares del lago… se separan solo para respirar y de nuevo vuelven a caer en los besos a la vez que Merlín comienza a tocar la zona de la entrada con los dedos húmedos de aceite. Todo es tan frenético que apenas tiene tiempo para procesar cuando quita sus dedos y los cambia por su propio miembro…

 

—Te amo Merlín—

 

Aquella declaración era tan extraño pero de alguna manera se siente tan feliz, ni siquiera da más oportunidad a más palabras, sigue besando sus labios, moviéndose, buscando hacer que su Bedivere se sienta aún mejor; Quiere tanto, desea tanto, las manos de Bedivere se aferran a su espalda mientras las suyas lo sostienen de la cintura. Apenas se quedaron sin alimento separan para tomar aire y luego vuelven a besarse; Los dos no querían nada más que estar juntos mientras continuaban en ese baile de pasión. Un beso más es suficiente para que ambos lleguen al extasis, Merlin es feliz, al ver a Bedivere aún con vida, no se separan esa noche en la que solo son ellos dos.

 

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Las cosas cambiaron, a partir de ese momento cada visita de Bedivere podía terminar en una sesión de besos que rápidamente pasaba a entregarse pronto a la pasión y en otras ocasiones solo habría besos y charla; Sin embargo, Bedivere tenía algo en su corazón quería con todas sus fuerzas llevar a Merlin consigo mismo, no importaba la maldición encontraría la forma de romperla para poder estar juntos e incluso si no podía aun quería que estuvieran juntos.

 

Pero cada que intentaba decir algo se detenía y cambiaba el tema; aquella tarde recorría el castillo como parte de sus obligaciones pero se quedó pensando, dentro de tres noches serias el baile en honor al cumpleaños de la reina, quería… no, realmente quiere traer a Merlin al castillo; aunque sea una vez tal vez si le gustaba podría pedirle que se quede a su lado en el castillo.

 

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—Es raro ver mal a sir Bedivere— el mencionado giro su rostro en dirección a la voz y sonriendo, sir Tristan caminaba hacia su dirección y se encargó a su lado en la baranda para ver el horizonte —Algo te perturba amigo mío, se ve en tu rostro—

 

Bedivere gritando, ¿Qué tanto podría contarle a Tristan sin que este lo considere un loco? —Si te dijera que creo que me enamora ¿qué dirías? —

 

—Que quiero conocer a la afortunada porque llegar al corazón de sir Bedivere no debió ser fácil— hay un silencio antes de que ambos suelten una risa.

 

—Bueno… más que afortunada diría que es afortunado…—

 

—No es mi lugar para decir algo, te hace feliz, yo solo quiero conocerlo… alguien tiene que decirle que más le vale no hacerte daño—

 

Bedivere negó con la cabeza, pero siguió mirando al horizonte —quería traerlo al baile ya que nunca ha estado en uno… pero la verdad, no sé si se sienta cómodo o si realmente quiere quedarse en Camelot conmigo—

 

—Pues no lo sabrás si no lo intentas y si sobre piensas demasiado nunca lo intentaras…—

 

—Tienes razón—

 

Tristan soltó un suspiro —solo deja de pensar tanto e inténtalo, lo peor que puede pasar es un no, pero al menos no te arrepentirás por intentarlo—

 

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Al final, las palabras de Tristan lo envalentonaron; le diría apenas llegue; se encuentra avanzando por el bosque siguiendo el caminar que le muestra la pluma. Un poco más, está cerca y no puede esperar más, da con el lago y busca, aun el sol no se oculta por lo que el cisne no debe estar lejos; Lo llama pero sin respuesta.

 

Algo no está bien, quiere ver a Merlín, su corazón se agita ante la idea de que algo pudo pasarle, cuando ocurre un arbusto se mueve y al acercarse lo encuentra dormido; Suspira de alivio ya que el sol se ha ocultado por completo por lo que el cisne cambia a hombre, se quita su capa y lo cubre ya que al verlo dormir no puede ni tiene corazón para despertarlo.

 

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Cuando despierta ve a Bedivere recargado en un árbol, mientras se acomoda un poco y ve que uso su capa para que no pasea frío; Se acercó un poco y vio que también durmió. Era curioso porque no salía dormir cuando lo visitaba, se acurruco a su lado.

 

No durmió, solo se quedó a su lado escuchando los latidos del corazón de Bedivere; solo fueron unos minutos antes de que despertara.

 

—Bienvenido Bedi— ambos sonrieron, Merlin se acomodó en el pecho de Bedivere y este con una sonrisa le acaricia el cabello con ternura.

 

—Me asuste cuando no te encontré— siguió pasando su mano por el cabello blanco e incluso enreda algunos mechones.

 

—mmm… lo siento, te espere pero creo que me dio sueño— Merlin soltó un bostezo para luego besarlo en los labios — ¿me perdonas?—

 

—Sabes que nunca me enojaría contigo—

 

—Por eso quiero mucho a Bedi—

 

— ¿Me quieres Merlín? —

 

—Mucho—

 

—Hay algo que quiero preguntarte— se mordió el labio inferior, aun había un poco de temor en su pecho —hay un baile en el castillo y…— ver los ojos de Merlin fue suficiente para desarmarlo, soltó un suspiro tenía que ser valiente — ven conmigo... quiero estar contigo siempre... podemos buscar como romper el hechizo y si no lo logramos, aun así no me importa... ya no quiero alejarme de ti—

 

Hay un silencio largo, es la primera vez que ese silencio entre ambos es tan… doloroso.
—La primera vez que nos conocimos… cuando te pedí que volvieras a verme, dijiste que no podías prometerlo— Merlín evita mirarlo a los ojos —pero lo intentare… quiero estar contigo Bedi—

 

Ambos se besan, pero mientras Bedivere es feliz, Merlín tiene demasiadas dudas sobre lo que hará.

 

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Bedivere le enseña todo lo que puede sobre el baile, le enseña como bailar, le lleva ropa nueva, todo parece ir bien; pero hay algo que quiere hacer y Bedivere no puede estar ahí... Faltan un día y Bedivere no vendrá, lo pidió por su bien, esta noche su padre vuelve. Se encuentra esperando frente al agua cristalina del lago, impaciente, pero hará lo que debe hacer por sí mismo; Quiere a Bedivere y quiere estar con él.

 

Sigue esperando frente al lago, respira profundamente; la energía demoniaca se hace fuerte y pronto lo sabe, su padre está justo a sus espaldas.

 

—Hola Padre—

 

—Veo que has estado ocupado— el demonio camina hasta el, dejando que su figura se vea reflejada en el lago, es en ese momento que Merlin se gira para enfrentarlo

 

—Quiero romper la maldición—

 

-No-

 

Ambos callaron, los dos se miran, de pie frente al lago; se enfrascaron por completo en una guerra de miradas en la que ninguno parecía querer ceder. Ninguno se rinde, Merlín más que nadie quiere ganar su libertad; lo que no espero fue el golpe que recibe en la mejilla y que lo tira al piso.

 

— ¿No lo entiendes… verdad Merlín? —

 

Apenas tiene tiempo, siente que le sujetan el cabello con fuerza.

 

—Eres mi hijo, te he dado la oportunidad de tener un paraíso solo para ti… ¿Cómo lo pagas Merlin? ¿Queriendo ir a con los malditos humanos?—

 

—Basta, solo quiero ser feliz, quiero mi vida sin tener que seguir cambiando—

 

El demonio lo toma aun con más fuerza y ​​lo arroja al piso, está por golpearlo cuando Merlin se arma de valor y de su escondite saca una espada y apunta con ella a su padre.

 

—No más, no voy a seguir aquí… no seguiré cambiando… ¡rompe el hechizo! —

 

—Bien, pero recuerda esto… no eres como ellos; cuando no te acepten ya no quedará nada para ti; ni siquiera este valle—

 

El demonio desapareció, sin más, dejando a Merlín libre…

 

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El baile está comenzando, una parte de Bedivere le dice que debería buscar a Merlín; Siente que algo puede pasarle ya que es su primera vez fuera. No se da cuenta, pero ha estado caminando en círculos cerca del salón, habría continuado así de no ser porque Tristan lo tomo por los hombros y trato de detenerlo por completo.

 

Suspiro, el sol aún no se esconde por completo por lo que Merlín debía seguir en su forma de cisne; Realmente quería verlo, la impaciencia estaba jugando en su contra. Los carruajes con invitados llegando no ayudan a la sensación de mantenerse en paz; vestidos coloridos y brillosos son lo que más destacan en el salón de baile, la música es preciosa pero todo lo que viene a su mente es Merlin perdido en medio del bosque; es tanta su desesperación que ya está dando los primeros pasos para ir al bosque a buscarlo esperando que nadie note su ausencia

 

— ¿Bedivere? — se detiene en seco, al girar se da cuenta que quien le llamo es su hermano, sonríe con un poco de nerviosismo pero intentando mantener un poco su postura —hermano, me alegra verte—

 

— ¿Qué ocurre? — Al acercarse palmea un poco los hombros de Bedivere —ja, ja, ja, si no te conociera diría que estás nervioso por una dama—

 

—No… solo necesito aire fresco—

 

—Bueno, te acompaño, ocupaba escapar antes de que padre empiece a buscarme esposa otra vez— palmea la espalda de Bedivere mientras ríe, este responde con una risa un tanto apagada y algo preocupada aun.

 

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Merlin en el lago está sufriendo, quería sorprender a Bedivere pero en su lugar ha estado pasándola mal intentando acomodar su cabello, lo trenzo, hizo coletas pero nada le convenció. Estaba listo, pero su cabello sin ganas de cooperar no ayudaba nada en absoluto a su apuro, si seguía así no podría ver a Bedivere, ni cumplir su promesa; pero quería verso bien para sorprenderlo.

 

Deja el cabello suelto ya que se cansó y si seguía intentando llegaría la noche y no podría sorprenderle; ve su reflejo solo lo hizo sonreír, iría a con Bedivere y empezaría una nueva vida lejos. Da algo de miedo, pero también emoción, con cuidado realizo el conjuro y empezó su camino para encontrar a Bedivere ahora que podía hacerlo.

 

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El baile, la música, todo tiene un aura romántica que es debilidad de la reina, mientras varias parejas danzan; Bedivere esta con su hermano mirando el baile, debe buscar como escapar para buscar a Merlin pero por mas que el sol apenas se este escondiendo aun tiene esa sensación de que algo malo esta por pasar. Cuando esta por lograr salir el rey Arthur y la reina Guinivere entra al salón, una nueva pieza de música comienza con su entrada y pronto los reyes se encuentran a la mitad de la pista seguidos por Múltiples parejas y rodeados de algunos que quedaban enamorados de la vista de la hermosa pareja.

 

—Que hermoso, quisiera que alguien me mire así—

 

—La reina tiene tanta suerte—

 

—Es todo un sueño—

 

Algunas damas no dejaban de mirar, quieren unirse al baile y pronto ya se encuentran cada vez más parejas bailando al lado de los reyes; una dama se le acerca tímida, el no presto atención, pero su hermano claramente lo hizo —Bedivere baila con ella, se nota que quiere tu invitación— su hermano golpeo un poco su costado con su codo, sacándolo de sus pensamientos.

 

—No creo que sea bue…—

 

—Oye no pasa nada, incluso si esperas a alguien más, se te pasará más rápido el tiempo si bailas— Lo pensó y aun con duda extendió su mano para invitar a la joven doncella a bailar.

 

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Ya casi, ha tenido que usar magia para poder pasar, pero lo logro; solo quiere ver a Bedivere antes de que el sol se oculte para sorprenderlo; al fin luego de perderse por un tiempo llega al salón y…

 

Algo dentro de su ser duelo, se siente como una puñalada directa en su pecho. De un segundo a otro su cara paso de la felicidad al dolor, duele, arde, es como si le arrojaran sal a la herida que le hicieron solo para hacer que el sufrir sea más fuerte y hay tantas emociones en su pecho que en un intento de apaciguar todo huye; entre pasillos finalmente cae al piso. Al intentar levantarse se da cuenta que una gota cae de sus ojos, toca su cara y hay más…. No está seguro de lo que es; incluso al probar solo sabe salado…

 

Al levantarse gira su vista a la pared donde encuentra un hermoso retrato de una mujer cuyos cabellos negros se comparan a la noche, es bella, pero lo que realmente lo impacta es el rostro que tiene ella… el mismo rostro que ha visto en su reflejo cada que se mira ¿Quién es ella? ¿Por qué se parece tanto a él?; Todo es confuso, necesita saber, tiene que volver a su lago y hablar con su padre.

 

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Mientras baila piensa en Merlín, en que quiere verlo, en que algo podría pasarle, su mente estaba tan distraída en posibles escenarios que solo fue consciente hasta que los labios de la joven se posaron sobre los suyos. Por un instante creyó percibir un destello blanco por el rabillo del ojo, se separa de manera violenta y se aleja, algo le dice que era Merlín, tiene que buscar y disculparse de alguna manera… si realmente había visto aquello nunca se lo perdonaría.

 

Cuando finalmente lo encuentra, esta de justo frente al retrato de la desaparecida hermana del rey Uther, quería acercarse hasta que se percató de una cosa… al mirar el cuadro se da cuenta que el rostro de la princesa era el mismo rostro que Merlín era su imagen viva.

 

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Ya no puede más, no quiere seguir ahí; escucha los pasos de Bedivere y su pecho arde aún más, es tanto que no puede seguir; retoma su huida sin nada más que demasiadas emociones que no puede entender. Puede escuchar la voz e Bedivere pero no quiere quedarse… Solo quiere regresar al lago, necesita estar en calma, pero cuando llega no hay nada… solo un paraje lleno de hierba y vegetación.

 

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— ¡Merlín! ¡Esmerejón! — tiene el cabello atado a su dedo tratando de usarlo para guiarse y encontrar, pero no hay ningún brillo, su corazón se acelera con cada segundo; ¿Dónde? ¿Por qué? Necesita localizar a como dé lugar. Más que nada quiere verlo y decirle que lo siente, que no quería hacerle daño, sigue avanzando por el bosque desesperado por encontrar cuando se topa con algo que no esperaba… un ejército con dirección a Camelot. Tiene que regresar, advertir al castillo o de lo contrario el reino entero caera; pero también debes encontrar a Merlín.

 

Toma la decisión más dolorosa de su vida, apresura sus pasos para dirigirse de vuelta al castillo para dar la alarma, si sobrevive… si sobrevive promete que regresara para encontrar a Merlina si sea lo último que haga.

 

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Es en una cueva donde se esconde, pasa sus días entre bayas y dormir, sueña con Bedivere, con su sonrisa, con los besos que ambos compartían y los que tanta extraña. Quiere verlo, desea volver, pero mientras más espera siente que su corazón se parte cada día que pasa y no sabe nada de él; ¿Lo olvido? ¿Lo ha cambiado por aquella mujer del baile? De ser así, lo ha perdido todo por él. No se arrepiente, pero al menos habría querido saber que solo era algo fugaz.

 

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La batalla es cruel, la sangre se derrama por todo el campo de batalla y para Bedivere esta tiene un precio muy alto; ha perdido el brazo derecho. La pérdida de sangre lo mantiene inconsciente, todo lo que puede hacer es luchar por sobrevivir para ver a Merlín una vez más; entre la vida y la muerte es la sonrisa del joven que cautivo su corazón es lo único que le da fuerza para luchar.

 

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Quiere ver a Bedivere, pero no encuentra una razón para verlo; quiere sí, pero la idea de descubrir que al final lo cambio es algo que no podría soportar. Entre sus pensamientos sobre lo que debería hacer se pone en posición fetal… Quiere verlo ya la vez no, es tan confuso que por más que sobre piensa no puede llegar a una respuesta correcta sobre lo que hacer. Por una vez, mientras su cabeza está llena de confusión, poco a poco va cayendo en un sueño profundo.

 

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Cuanto despierta está confundido, no sabe cuánto tiempo ha pasado ni puede pensar con claridad; no puede sentir el brazo derecho, conforme se acostumbra a la luz ya su entorno se da cuenta que no está… perdió el brazo, pero está vivo; Tiene que esforzarse, pero no importa como volverá a buscar a Merlín como lo prometió.

 

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Al despertar se da cuenta que ha vuelto al lago, siente una mano acariciar su cabello, sabe que es su padre al mirarlo; Parece tranquilo y sereno, todo lo que nunca ha visto así antes.

 

—Me canse de verte sufrir—

 

Sus ojos se ven tristes, una extraña mirada para un ser que nunca se ha visto así antes —te daré una oportunidad, vuelve al lago y borrare tu memoria… será como si nunca lo hubieras conocido—

 

Podría aceptar, olvidar todo… Nunca más sufriría; la sonrisa de Bedivere sin embargo, es el recordatorio de porque se aferra tanto.

 

—olvídalo, es lo mejor, de cualquier forma nunca serán felices para siempre… el morirá y tu vivirás ¿realmente quieres eso?

 

—No quiero olvidarlo—

 

—Es lo mejor, los humanos son crueles, no entiendes que solo quiero protegerte—

 

—No quiero… No quiero olvidarlo…—

 

—Es lo mejor para ti, te protegeré—

 

Los ojos de Merlín se sienten pesados, se queda dormido y poco a poco pierde la sonrisa que tanto ama; cuando despierta es como si no hubiera pasado nada. Como

si su encuentro con Bedivere hubiera sido solo un sueño.

 

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Meses pasan, guarda el cabello como un tesoro, ahora que se ha recuperado y acostumbrado a usar su brazo izquierdo por lo que no pierde tiempo para buscarlo, sin embargo ya no hay brillo y duele pensar que nunca más lo volverá a ver… Es algo que no quiere ni desea aceptar. Tal vez fue el dolor, o el amor, el bosque resuena y lo lleva de nuevo al lago; nada parece haber cambiado, todo se ve tal y como lo recuerda y justo en el lago esta Merlin peinando su cabello blanco que reluce como arcoíris.

 

Ha pasado tanto tiempo y conforme se acerca más y más su corazón se acelera tan fuerte que puede escucharlo

 

—¡Merlín! —

 

El mencionado se gira, parece confundido pero sale del agua, lo ve sonreír conforme se acerca — ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Te trajo mi padre? —

 

Algo no se siente bien, no es su Merlín, no el que ama

 

—Tengo hambre así que supongo que no importa— apenas y es capaz de procesar cuando ya estaba el suelo forzando con Merlin, este intenta arrancarle la armadura, su ropa, los ojos cálidos de Merlin ahora parecen los de una bestia y no puede reconocerlo. Este no es el Merlín que ama, tal vez era su castigo por haberlo herido… si puede que sea eso.

 

Cuando sus labios se tocan son besos tan dolorosos y su alma se siente cada vez más destrozada… como si la arrancaran de su ser.

 

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Era una comida hermosa, más que las de siempre; Era extraño que conociera su nombre pero qué más da. Al menos tendría el estómago lleno, pero mientras viene algo de su alma algo no va bien, hay recuerdos que vuelven como flashes. Se aleja y pone sus manos en la cabeza; duele, duele tanto pero lo que encuentra lo va atormentando. Los recuerdos del amor que compartieron, el dolor del beso que presencio y el tiempo que espero por verlo.

 

¿Por qué ahora? ¿Por qué hasta ahora?

 

Cuando se acerca para verlo ahora que esta inconsciente se da cuenta de un detalle que no noto antes… el brazo derecho de Bedivere no está. Se acerca y busca en las memorias del caballero, lo ve todo, todo cuando paso, los nervios que sintió, su deseo por buscarlo… un beso que lo tomo por sorpresa y su apuro por buscarlo. Con todo lo que puede lo lleva hasta la sombra para esconderlo y que su padre no pueda encontrar.

 

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Le cuesta abrir los ojos, apenas siente que puede con la luz del sol —sshhh…— siente un dedo en sus labios y un beso en su frente —descansa Bedi, todavía no te recuperas— es tan cálido, tan dulce, la voz que Apenas la siente y se duerme una vez más. Pasa un tiempo antes de que vuelva a estar bien, cuando abre los ojos y mira a un lado encuentra fruta y sobre él una túnica blanca que reconoce casi al instante —despertaste— al girarse encuentra a Merlín, su semblante más aliviado al verlo —Come un poco, habrá tiempo más tarde para hablar—con cuidado acerca de la fruta a él.

 

Se siente aliviado de ver al Merlin que ama otra vez, pero antes de que pueda decir algo este se aleja un poco —iré a traer más fruta no tardo— no lo miro ni un momento, algo que de alguna forma se siente mal.

 

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Merlin no se siente bien al hablar con Bedivere, estuvo a nada de matarlo y es algo con lo que no puede lidiar, olvido a Bedivere tal y como su padre quería y lo que no espero es que al encontrarse volvería a recordarlo. Su padre esperaba que lo matara con sus propias manos y lo devorara… lo peor es que casi logra su objetivo.

 

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Comio la fruta, pero se siente mal, se levantó casi con prisa pero al estar débil estuvo a nada de caer por culpa de un mareo; no cayo, Merlin llego a tiempo para evitar que golpea el suelo y con cuidado lo ayuda a sentarse recargándolo contra el tronco de un árbol cercano.

 

—Te dije que descansaras—

 

—no lo hare mientras me evites—

 

Ambos se miraron, ninguno de los dos quiere ceder, tienen tanto que decir y no pueden decir casi nada con tantos sentimientos de ambos lados.

 

—Bedi yo…— no sabe qué decir, tiene que hacer algo pero se bloquea tanto; Bedivere no puede esperar más y lo besa, beso que termina por romperse para ir a un segundo más hambriento y necesitado.

 

Solo se separan para respirar y vuelven a besarse hasta caer, la ropa se deshace, las caricias por ambos lados; Merlín ve el brazo faltante y duele, duele saber que Bedivere paso por tanto y por celos no quiso mirar.

 

—Te amo Merlin— por su parte, Bedivere estaba decidido a no perderlo —Te amo, quédate conmigo— otro beso más, ninguno está dispuesto a separarse esta vez; es lo único a lo que pueden aferrarse mientras se entregan en cuerpo al otro.

 

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Merlín despierta con Bedivere abrazado a su lado, era tan tranquilo y ahora nada parecía perturbarle; Finalmente podría darse la oportunidad de sentir esa calma junto a su Bedi. Se levantó para ir a buscar algo de fruta que comer cuando se percató un escalofrío recorrió su ser con aquella presencia.

 

—Te veo feliz— estaba justo detrás, giro y fingio sonriendo,

 

—Sí, es tranquilo hoy—

 

—Deberías tener hambre, ¿paso algo en mi ausencia? —

 

No ha mencionado nada lo que debería ser un alivio pero algo le decía que no estaba fuera de peligro, solo espera que Bedi no se despierte aun o de lo contrario esto se volverá aún más peligroso

 

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Bedivere despierta y no encuentra a Merlín, se siente un poco mejor así que se levanta para buscarlo; olvida su ropa ya que solo son ellos dos. Camina por el lago hasta que ve la escena, el hombre con Merlin tiene cierto parecido pero cuando ve que le toma del cuello es todo; Tiene que salvarlo.

 

Con su espada en mano, lanza un ataque; Merlin cae de rodillas y el otro ha desaparecido, aun así, mantiene su espada en alto y en guardia, no puede estar seguro si volverá. La mano de Merlin toca su antebrazo —No puedes con el Bedi, huye, no me hará daño pero a ti…— ni siquiera puede terminar cuando la criatura lo captura y desarma.

 

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Apenas y puedes respirar, ni siquiera esperaba que su padre hiciera algo así — ¿Creíste que podías engañarme, hijo? Pero te conozco… ¿Dónde está el humano Merlín? ¿Dónde lo tienes?—Esta por quedarse sin aire, cuando cae al suelo; lo único que puede pensar es en recuperar el aire apenas cae al suelo; su pecho se mueve de manera agitada. Bedivere está ahí, con su espada intentando protegerlo, le toma del brazo, no importa que, tiene que alejarlo de ahí; su mente esta tan frenética que no puede procesar tanto a la vez.

 

Pero antes de que pueda hacer algo, Bedivere ya está atrapado; su corazón no para de latir, todo era demasiado frenético… pero su padre parece querer algo porque no mata a Bedivere enseguida; lo mantenía sujeto hasta el punto en que no podía moverse y con solo un brazo no podía luchar para liberarse —realmente cambiarias todo por él?... Te di todo hijo, te mantuve a salvo… pero así me pagas…—

 

— ¡Basta!, déjalo ir… por favor—

 

— ¡Te hice una pregunta! —

 

"¡si!" era la única palabra que su mente podía gritar, es lo que quería responder, pero al conocer a su padre lo suficiente para saber que aun si respondía lo que su padre deseaba escuchar. Nunca volvería a ver a Bedivere, nada podía hacer, aun con su magia, aun con espada… lo único que podía ayudarlos era un milagro.

 

Un milagro era algo que no tendría

 

—Sí, quiero estar con Bedi, quiero vivir a su lado…— sonriendo, los ojos de Bedivere comenzaron a llenarse de lágrimas al entender lo que Merlin había aceptado —sé que lo mataras padre… así que yo moriré con él—

 

La espada de Bedivere aún estaba tirada en el piso, su padre parece haberla olvidado a favor de continuar recriminándole el hecho de ser tan desagradecido; la ha visto de reojo; tomo el filo con sus manos tan rápido como lo es posible colocando el filo justo en su cuello… este era el final, no sabe que pasara después de esto, pero al menos si no logra salvar a Bedivere, será libre del control de su padre .

 

Tal vez, si ambos mueren puedan ser felices en otra vida… Si… Sería bueno pensar eso…

 

El filo se desliza por su cuello dejando un rastro de sangre carmesí, su cuerpo cae al suelo seguido a los pocos segundos por el de Bedivere; ambas miradas se encuentran por unos momentos y sonríen. Si, al menos este final no parece tan malo.

 

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Ambos cuerpos yacen en el suelo, sin vida, por un segundo en vez de ver a los dos enamorados mira a la hermosa princesa de cabello negro rodeada de flores rosadas con sangre entre sus piernas y un niño al que se aferraba como si fuera su vida mismo. Aun puede escuchar su risa apagada mientras besa la frente del pequeño y lo llamaba Merlin una y otra vez…

 

Había corrido hasta ella con la intención de salvarla, pero perdió tanta sangre que ya era tarde; no lo miro, no le dijo nada… Su atención estaba solo en el niño que lloraba a todo pulmón. Sus ojos poco a poco se cierran y aquellos ojos violetas se pierden para siempre, grito, la tomo en brazos y lloro por ella, el niño seguía llorando y quiso matarlo.

 

Agarro un cuchillo para enterrarlo cuando múltiples flores rosadas rodearon al niño y lo protegieron, formaban un escudo a su alrededor; lo intento una segunda vez y entonces las flores se fueron sobre el intentando rodearlo… no fue hasta que desistió que las flores lo dejaron en paz. Cuando soltó el cuchillo y aceptó que el niño las flores dejaron de perseguirle.

 

Sonríe, había olvidado eso por completo, era gracioso que solo hasta que vio a su hijo volvieron a ser rodeado por esas flores rosas junto con el humano le trajera de nuevo el recuerdo de aquella vez… Las flores los cubrieron por completo al igual que a él y cerró los ojos.

 

Cuando Merlín vuelve a abrir los ojos no encuentra ninguna marca en su cuello, Bedivere a su lado también comienza a abrir los ojos; los dos estaban sorprendidos, confusos… En lo que ambos se ayudan a levantarse, Merlin gira su mirada vuelve a caer…

 

Su padre estaba hecho piedra…

 

No dudaron de escapar del lago; dejando las preguntas para después, ya lejos fue que Merlin se percató que había perdido toda su magia… ¿Qué paso en ese momento que los salvo?

 

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Los años pasan, Merlin término viviendo con Bedivere en Camelot, claro que su apariencia había causado revuelo cuando apareció… el parecido con tía del actual rey era innegable, pero por más que intentaron sacar información, Merlin no pudo decir nada sobre ella, al final , el rey Arthur permitió que Merlin viviera tranquila dada la duda que había sobre si ambos eran parientes.

 

Mientras Bedivere estaba ocupado en sus deberes, Merlín se paseaba por el castillo y aprendía costumbres humanas, incluso encontró la fascinación por leer; cosa que llamo a los que antiguamente servían al rey Uther… porque no importaba donde alguno de ellos encontrara a Merlin leyendo, era como ver a la princesa de nuevo.

 

Merlin por su parte nunca podrá explicarlo, pero cuando pasa por el bosque (aun cuando Bedivere se opone a que se acerque nuevamente), ve las flores rosadas acercarse con frecuencia a donde esta… es como si quisieran hablarle, como si susurraran que era libre y nada le quitaría su felicidad.

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