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Haz algo al respecto

Summary:

Mi psiquiatra me pidió que escribiese una historia.
"De lo que quieras" dijo, así que abrí mi cabeza, saqué al monstruo que se esconde ahí y me puse a hablar con ella.
Y luego escribí esto.

Notes:

Es un primer borrador, lo primero que escribí lo dejé escrito porque siento que así es más puro.
Posiblemente contenga errores pero, repito, es un primer borrador.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: 1

Summary:

"Sabes que todo el mundo es temporal, ¿verdad?"
"No todos... Todos no."

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Nos encontramos en una habitación de hospital. Es de día, la luz mañanera se cuela tímida por una ventana con rejas ,iluminando el cuarto con un débil tono rosado. La estancia cuenta con dos camillas, ambas con una mesa de noche, fija en el suelo, a la izquierda. Frente a la cama de la izquierda, la más lejana a la puerta, hay una especie de estantería. La ventana se encuentra al lado, en la pared opuesta a la puerta.

En la cama de la derecha, hay una chica sentada. No tiene nombre, de momento, pero su pelo rojo es muy característico suyo, así como la pelota también roja a la que no deja de dar vueltas con las manos. Esta chica es joven, pero el pijama verde que lleva puesto le hace parecer todavía más joven, ya que le viene un poco más grande de lo debido.

Está tensa, nerviosa. Se nota en la forma en que le tiemblan ambas piernas, a pesar de tenerlas cruzadas, y en su pecho, que sube y baja más rápido de lo habitual, aunque sin llegar a hiperventilar.

La chica descruza las piernas, deja la pelota en la mesilla y se lleva las rodillas al pecho, abrazándose las piernas. levanta la mirada del colchón, donde la tenía fija, y sus ojos viajan a un punto entre este piano y el siguiente. Inspira profundamente y su pecho comienza a bajar el ritmo lentamente. Su barbilla busca apoyo en sus rodillas, sus ojos buscan algo donde no hay nada y lágrimas silenciosas se deslizan por sus mejillas, dejando un rastro salado tras de sí.

De repente, el silencio se rompe con el crujir de una silla vieja, y la joven dirige la vista al lugar de donde proviene. el ruido. En una silla, sentada con una postura relajada, se encuentra otra ella, exactamente igual. Pelo rojo, pijama verde, brazos repletos de pulseras y aún más cicatrices. La chica original, vamos a llamarla C1, abre los ojos de par en par y el terror se apodera de ellos.

—¿Qué cojones? —susurra, aterrada. La otra chica, C2, sonríe con un bufido.

—¿Qué? —pregunta.

C1 frunce el ceño, aún con los ojos como platos y se echa hacia atrás hasta chocar con la pared.

—Tranquila, no voy a tocarte —dice C2 —. No puedo.

—¿Qué? —La chica de la silla suspira con fastidio ante la pregunta —¿Por qué?

—Deberías saberlo.

C1 pone los ojos en blanco.

—Pues no lo sé. —responde.

C2 se remueve en su asiento, colocándose con las piernas abiertas, relajadas, y los brazos apoyados en los reposabrazos. No dice nada, sino que observa detenidamente a C1, quien ha vuelto a apartar la mirada.

—¿Sabes que todo el mundo es temporal, verdad?

Esto capta la atención de la chica original quien pregunta,confundida:

—¿A qué te refieres? —su otra versión levanta los brazos de la silla y entrelaza las manos en el regazo.

—A que todas las personas que están ahora a tu lado se van a ir —Endurece la mirada —. ¿Es que no recuerdas cómo lo hicieron ya una vez? ¿Cómo lo hacen siempre? Nadie se va a quedar a tu lado,___*.

C1 tiene los ojos rojos, húmedos. Lucha por mantener las lágrimas dentro, aunque ellas están desesperadas por salir.

—Eso no es verdad —dice, y C2 suspira con condescendencia—. La gente se va pero no todos. Todos no. —Una lágrima gana la batalla y se desliza por su rostro. Esto último lo susurra como una petición, más que una afirmación, como intentando convencerse a sí misma.

—Ya se fueron una vez, ¿por qué iba a ser distinto ahora? —C1 empieza a temblar de nuevo, cada vez más nerviosa. mira fijamente a su reflejo, y tras unos segundos en silencio, baja la cabeza y murmura.

—No lo sé. Tienes razón.

Estas palabras tiran de las comisuras de los labios de C2, formando una pequeña sonrisa orgullosa, arrogante. Ninguna dice nada durante unos momentos. C1 llora y La otra se limita a observar, hasta que, de repente, se pone recta, borra su sonrisa y con una voz llena de odio, pregunta:

—Y sabes que es por tu culpa, ¿verdad?

Al oír esto, la joven original levanta la cabeza y dirige la mirada al lugar donde está C2, solo que ya no está. El rostro de C1, aún húmedo por las lágrimas, se convierte en una expresión realmente asustada y confusa. Pasea la mirada por toda la habitación, pero no hay ni rastro de la chica idéntica a ella.

De repente, entra un enfermero al cuarto, con expresión preocupada.

—¿Todo bien? —pregunta, y C1 asiente a pesar de ser mentira, a pesar de que su aspecto indique lo contrario.

—¿Por? —cuestiona. El enfermero se encoge de hombros.

—No, como habías llamado al timbre....

C1 mira el interruptor que hay a su derecha. Hay tres botones, dos para las luces y el otro para llamar al control de enfermería con una pegatina roja que lo indica.

—Ah, habrá sido sin querer, no sé —se encoge de hombros también, cansada.

—Te dejo, pues —el enfermero da una palmada en la puerta y se va. La chica le sonríe, una sonrisa falsa que no le llega a los ojos, y en cuanto está sola de nuevo, se gira hacia el interruptor, confundida y asustada, porque si hay algo que sabe es que ella no le ha dado y que los fantasmas idénticos a uno mismo no existen.

Notes:

Espero que os haya gustado <3