Chapter Text
Era un día cualquiera en South Park Elementary, pero para tres estudiantes, se sentía como el inicio de algo diferente. Butters, Jason y Tweek no tenían mucho en común, al menos eso pensaban al principio.
Todo empezó un día de invierno, cuando la directora les informó que serían promovidos un grado por su desempeño académico.
Tweek estaba sentado en una esquina del salón, con las manos temblando y murmurando para sí mismo. La noticia de ser promovido lo había alterado.
—¡No puedo, no puedo, no puedo! ¡Es demasiada presión! —decía mientras se agarraba la cabeza.
Jason, siempre serio y observador, lo miraba desde su asiento al otro lado del salón. Por su parte, Butters se encontraba justo entre ambos, nervioso pero intentando mantenerse optimista.
—Oh, bueno, esto no puede ser tan malo, ¿verdad? ¡Quiero decir, vamos a estar con chicos más grandes y aprender cosas nuevas! —dijo Butters con una sonrisa, aunque sus manos jugaban nerviosamente con el borde de su camisa.
Jason rodó los ojos, pero se acercó a Tweek, inclinándose hacia él.
—Oye, amigo , cálmate un poco. No es el fin del mundo.
Tweek levantó la vista, aún temblando.
—¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Es horrible! ¡Voy a fracasar, lo sé!
Butters, viendo la escena, decidió unirse.
—Oh, vamos, chico. ¡No estás solo! ¡Podemos ayudarnos entre nosotros! Me llamo Leopold Stotch, pero todos me dicen Butters.
Jason suspiró y se cruzó de brazos.
—Soy Jason White. —Mencionó secamente.
—Tweek Tweak...—Respondió en un susurro.
—Supongo que podría ser peor. Podríamos estar en un salón donde nadie nos hable. Al menos, ahora estamos juntos. - Murmuró Jason.
Tweek parpadeó, algo sorprendido por la declaración de Jason.
—¿Juntos?
Jason asintió.
—Sí. Mira, todos en esta escuela son unos idiotas. Si queremos sobrevivir, es mejor que lo hagamos como un equipo.
Butters asintió con entusiasmo.
—¡Eso suena como una gran idea! ¡Podríamos ser como un trío invencible!
Tweek dudó por un momento, pero finalmente asintió.
—S-supongo que podría funcionar...
Durante el recreo, Jason lideró al grupo hacia una esquina del patio donde nadie los molestaría. Sacó un libro y comenzó a leer en silencio mientras Butters intentaba romper el hielo.
—Entonces, ¿qué les gusta hacer? A mí me encanta construir cosas con mis Legos. ¡Oh, y también me gusta bailar!
Tweek se encogió de hombros.
—Yo... trabajo en la cafetería de mi familia después de clases. Es agotador, pero el café es bueno.
Jason cerró su libro y los miró.
— Bueno, no hay mucho que hacer en mi casa. Así que solo leo.
Butters ladeó la cabeza.
—¿Por qué no haces nada en tu casa?
Jason dudó por un momento antes de responder con frialdad.
—Mis papás siempre están ocupados siguiendo al presidente o peleando con gente que no piensa como ellos. Es mejor si no estoy en el medio.
El ambiente se volvió un poco incómodo, pero Tweek lo rompió al reírse nerviosamente.
—¡Bueno, eso suena mejor que mi casa! ¡Mis padres siempre están gritándome para que haga todo bien en el café!
Butters miró a ambos, sintiendo un peso en el pecho.
—Oh... bueno, mis papás son súper estrictos. Siempre me castigan por cosas que ni siquiera hice.
Jason levantó una ceja.
—¿En serio?
Butters asintió con tristeza.
—Sí, pero intento ser positivo. Es difícil, pero siempre trato de encontrar algo bueno en todo.
Jason los observó en silencio, sintiendo por primera vez que no estaba completamente solo en sus problemas.
Una semana bastó para que el trío comenzara a unirse más. Se encontraban en los recreos, compartiendo historias de sus vidas. Cada uno, de alguna manera, encontraba consuelo en los otros.
Una tarde, mientras estaban sentados en la cafetería de la escuela, Tweek les sirvió a cada uno una taza de café que él mismo había preparado.
—Aquí tienen. Mi papá dice que el café ayuda con el estrés.
Jason tomó un sorbo y asintió.
—Es bueno. Gracias, Tweek.
Butters probó el suyo y casi se atraganta.
—¡Oh, wow! Esto es muy fuerte.
Tweek se rió por primera vez en mucho tiempo.
—¡Sí, lo es! Mi papá me enseñó que cuanto más fuerte, mejor.
Jason observó la interacción con una pequeña sonrisa.
—¿Ven? Esto no es tan malo. Somos un buen equipo.
Butters asintió.
—¡Sí, lo somos! Y siempre nos apoyamos en todo, ¿verdad?
Tweek, por primera vez, sintió que estaba de acuerdo.
Esa tarde, antes de que se despidieran, Jason se detuvo y miró a ambos.
—Deberíamos hacer un trato. Siempre estemos juntos, pase lo que pase.
Tweek parpadeó, sorprendido por la seriedad de Jason.
—¿E-en serio?
Jason asintió.
—Sí. Somos los únicos que sabemos lo que realmente pasamos en casa. Así que, no importa lo que pase, siempre estaremos aquí para el otro.
Butters sonrió ampliamente y levantó una mano.
—¡Yo estoy dentro!
Tweek, aunque aún tembloroso, levantó la mano también.
—¡S-sí, yo también!
Jason sonrió y puso su mano sobre las de ellos.
—Entonces es un trato.
Ellos no lo sabían, pero con el inicio de esa amistad, cambiaría sus vidas y ese sería tal vez su año escolar más caótico.
