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¿Quiénes Seremos Hoy?

Summary:

«Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos» Eduardo Galeano

Colección de análisis abstractos sobre las identidades y relaciones entre Los Simuladores.

Notes:

bueno bienvenides a esta ensalada bizarra de porquerías autistas, ando demasiado obsesionado con ellos y sus dinámicas y no me pude resistir de escribir. si por casualidad sos de disfrutar este tipo de nerdeadas también, te invito a dejar un like suscribirte activar la campanita y toda la movida

un par de detalles: voy a intentar responder al canon lo más posible. tampoco escribo sobre ships, pero no es mi culpa que sus relaciones lleguen a ser homoeróticas a veces. disfruten

Chapter 1: Camaleón

Summary:

Ravenna y Santos.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Bastaba con observarlo para caer en un peligroso espiral de encanto y control: a él, el camaleón, capaz de representar y dar vida a la idea que sea. Una orden era suficiente para que su ser entero se fragmentara y deformara; alterando elementos tan inverosímiles como su tono de voz, lenguaje corporal, manierismos, miradas, sonrisas. Capaz de sugerir amor genuino y profundo, persuadir en pactos de sangre, y derramar lágrimas que él mismo juraría no haber fingido.

Estaba en completo dominio de todo lo que comprendía ser un individuo, tanto así que él mismo solía olvidarse de cuando estaba interpretando. Los límites entre su verdadero ser –si siquiera existían–, y lo simulado, eran borrosos. Era el representante más leal del método teatral Stanislavski.

¿Cómo, entonces, se podía luchar contra un arma así, en caso de ser el simulado? El camaleón podía tener cualquier nombre, nacionalidad, profesión… Era un completo experto en el arte de evocar las necesidades más profundas de las personas, alimentarlas. No había forma de llevarle la contraria. Se movía y adueñaba de todo espacio, sin la mínima semblanza de duda, haciendo dominio de su cuerpo, rostro, voz… proyectándose y mostrando sus colores, tan reales como un paradisíaco espejismo imposible de resistir.

Lo único que necesitaba era una orden, un plan. Tal como el intérprete musical que lee de la partitura, o el pintor que observa detalladamente una referencia, dependía de aquella consigna que él sabía era infalible. Quien se la daba era Santos, por supuesto, y confiaba en él con los ojos vendados. En todos y cada uno de los operativos se zambullía en aguas oscuras sin fondo sabiendo que todo iba a estar bien únicamente porque él así lo había sentenciado. Era el director de su obra.

Santos admiraba fuertemente esta dilución del ser con la que había sido dotado Ravenna, él, que vendría a ser su contrario en muchísimos sentidos: inexpresivo, compuesto, inamovible, comprometido. Carecía de aquél indispensable y pasional sentir que hacía lo más descaradamente falso verse como el panorama más obvio. Su flexibilidad era exactamente lo que necesitaba para conformar el equipo perfecto. Comprendió que dándole instrucciones de la palma de su mano iba a ser imparable.

Se le era imposible ocultar su mirada satisfecha o media sonrisa pícara cuando veía a Ravenna en acción. Observar sus propios planes revelándose frente a sus ojos era un verdadero deleite para él, que tanto tiempo y esfuerzo les dedicaba dentro y fuera de los horarios de trabajo. Ravenna, además, les daba un toque personal sin precedentes que siempre terminaba por superar sus expectativas. Se sentía con total libertad de dejar su imaginación volar porque sabía que todo siempre iba a ser ejecutado con la mayor calidad.

La naturaleza suntuosa, exagerada y fantasiosa de sus planes no era ningún misterio para nadie. Si Ravenna tuviera un peso por cada vez que algún cliente haya hecho un comentario en las líneas de “¿es necesario hacer todo esto?”, sería incluso más rico; pero lo que no terminaban de comprender era que Santos adoraba divertirse. Sí, a pesar de su naturaleza seria, era de las personas más autoindulgentes que conocía. No era ningún estúpido, ¿qué clase de maniático planea tales maniobras cuando literales futuros de personas están en juego? ¿Cosas como la CIA buscando alienígenas? ¿Pactos entre nazis y soviéticos en pleno siglo XXI? ¿Paleontólogos descubriendo nuevos testamentos? ¿El Clan Motul? Y más confusamente, ¿toda esa burrada de cosas en la mismísima Argentina? Era simplemente insólito.

Resultaba nada más que Santos apuntaba a tener una vida tan intelectualmente estimulante como fuera posible, encontrando gran inspiración en los libros que tanto adoraba y diluyendo los límites entre la ficción y la realidad. Si él tenía la inteligencia y el poder adquisitivo para jugar a ser dios, ¿quién se lo iba a negar? ¿La ley? Por supuesto que no.

Cualquier otra persona que no estuviera familiarizada con Santos lo encontraría demencial, pero Ravenna adoraba esa constante sensación de singularidad y novedad que le daban los operativos. Encontraba en ese egocentrismo suyo una parte que él mismo podía quedarse y atesorar, pues gracias a Santos nunca terminaba por aburrirse: un día estaba interpretando a un inspector de la educación y en otro a un impresionante jefe militar. En otro, a un vampiro, y en otro, a un científico estrafalario… El vacío fundamental que sentía en las demás áreas de su vida respecto a la repetición y el aburrimiento no tenían lugar a la hora de simular.

Ravenna no tenía que lidiar con su falta de una identidad consolidada que lo atormentaba cada vez que poseía el tiempo para pensarlo. Es más, debía aprovecharla al máximo, pues era justamente lo que lo hacía un perfecto camaleón. Su debilidad era su arma y sentía que por una vez en su vida no tenía que sufrir las consecuencias de no poder ser una sola cosa por mucho tiempo.

Eso solo significaría un problema para Santos el día que Ravenna se aburra de nunca aburrirse.

Notes:

no está tan mal para haber sido escrito a las 4 am y en un total estado de DELIRIO pero bueno. espero q les haya gustado!!!!