Chapter Text
Caminar por los pasillos de piedra se había vuelto una actividad asfixiante para el final de sexto año, los ojos de los estudiantes de otras casas se desviaban en la dirección de cualquier Slytherin en las clases, murmurando sobre su posicionamiento en la reciente guerra, especialmente los de primer año, Blaise contaba con práctica al ignorar a aquellos mirones, los años de magos y brujas hablando de su madre a sus espaldas sobre los detalles más mórbidos de las muertes y desapariciones de sus padrastros le enseñaron a no prestarles atención. Sin embargo, al ser derrotado Lord Voldemort y sus seguidores encarcelados en su mayoría, ahora los alumnos por fuera de Slytherin parecían evitarlos como la peste.
Todo ese ambiente le estaba pasando factura, solo quería terminar ese año para salir al largo receso de verano y descansar lejos de los indiscretos, después volvería, pero al menos sería su último año. Salió del castillo a refrescar sus pensamientos y poder estudiar para su próximo examen de pociones, Blaise termino caminando hasta las áreas colindantes del Sauce Boxeador, pudiendo divisarlo a la distancia captando en ese instante un particular rastro con olor a higuera y pomelo, claramente un Omega que se encontraba relajado.
Persuadido por la afrutada fragancia busco al dueño de la misma, permitiendo a sus sentidos guiarlo y ahí vio un cuerpo recostado contra la raíz gigantesca de un roble oscuro que ocultaba su rostro desde el ángulo donde estaba Blaise. El crujido de la tierra bajo sus pies alertó al Omega, el cual rápidamente se levantó quitando un grueso libro revelando su rostro y era… Blaise no lo creyó, incluso teniéndolo de frente, era Ronald Weasley.
Ron se sentó recto en el suelo, poniéndose a la defensiva con su mano buscando su varita. El dulce aroma se agrio hasta tal extremo que olía a frutos dejados bajo el intenso sol.
—¿Qué haces aquí? —interrogó con animosidad. Arrugando sus facciones.
—Caminando —respondió el Alfa con la misma emoción. Reunió fuerzas para que su cara no lo delatara, tenía conocimiento de antemano que Ron era un Omega, la cuestión radica en que siempre olía a frutas podridas cuando lo veía y era la primera vez que caía en cuenta que Ron era en realidad un Omega con algún olor atractivo para atraer Alfas.
Blaise notó que el silencio se había prolongado lo suficiente para ser raro y añadió: —¿Qué haces tú aquí solo con ese libro? —se fijó mejor en la portada leyendo: Transfiguración avanzada. De manera inconsciente alzó una ceja con suspicacia, Ron no era conocido por ser aficionado del estudio.
El pelirrojo oculto el libro en un abrazo protector. —Solo estoy estudiando, ¿o acaso no puedo?
—No es eso, es raro verte estudiar sin Granger a tu lado. Es algo que no pensaba encontrarme. —Blaise se divirtió al ganarse otro gesto de disgusto por su comentario. —Te dejaré tranquilo, de cualquier modo, también vengo a estudiar para los É.X.T.A.S.I.S. Grita si necesitas que te salven. —Agarró camino hacia un árbol torcido a una distancia considerable.
—Nah, vete al carajo —dijo Ron entre dientes.
Durante la cena en el gran comedor, los alumnos se desinhiben mientras conversan casualmente con sus compañeros de casa, excepto la mesa de Slytherin, quienes guardaban silencio o hablaban entre murmullos para no ser escuchados. El ambiente destilaba tal desazón que la comida pierde sabor, un sentimiento compartido de apesadumbramiento que no se desharía fácilmente, Blaise consideraba que el próximo año cuando llegarán a Slytherin los nuevos de primer año las cosas se calmaran un poco.
Como fuera, no valía su tiempo pensar tanto en esos asuntos faltando poco para graduarse, se concentró en mantener esa mentalidad y continuó con su lectura, a pesar de que Snape ya no impartirá los exámenes de posiciones sino Slughorn, igualmente estudiaría para sacar la máxima calificación. Después tendría que terminar su tarea de Alquimia.
—Es extraño… —inició Pansy dubitativa desde su asiento observando más allá de las cabezas de Blaise y Theo, este último dejó su comida para escucharla. Entonces Pansy prosiguió— Los tres mosqueteros llevan tiempo separados.
Draco salió del trance en el que se hallaba para levantar la mirada en dirección al grupito dorado de Gryffindor. Dúo aparentemente debido a la ausencia de una mata de cabello pelirroja.
—¿De qué hablas? Potter y Granger están hablando ahí con longbottom —dijo Theo sin interés.
Parkinson giro los ojos con fastidio. —Y Weasley está casi en el otro extremo de la mesa con Brown.
Eso finalmente logró captar el interés de Blaise, quien bajó su libro y giró en dicha dirección, confirmando que efectivamente el trío de oro estaba incompleto. Weasley se sentó a un lado de Brown, la cual le estaba hablando de algo.
—No exageres, están bastante cerca todavía. Además no tiene nada, nosotros cuatro no siempre estamos juntos —debatió de vuelta.
—Si, pero llevan varios días así. Siempre estaban juntos, ganan y termina la guerra ¿y se separan? No me puedes decir que no es raro, Theo.
—Bien, tienes razón. ¿Y? —intervino Blaise— No nos importa lo que hagan y lo mejor será que no nos vean metiendo la nariz en sus asuntos.
Theo se encorvó sobre la mesa para volver a comer. —Es cierto, eso podría meternos en un problema.
Draco asintió y guardó silencio como había hecho después de ser perdonado por sus crímenes al su padre hacerse responsable por ellos. Ese estado melancólico en el príncipe de Slytherin destacaba después de años de fanfarronería, las consecuencias de la guerra se le marcaban a modo de bolsas moradas bajo los ojos y un voto de silencio involuntario, a veces Blaise, que compartía habitación con él, se preguntaba cuánto tiempo pasaba Draco encerrado en sus pensamientos. Más del necesario, concluía cada vez.
Pansy se cruzó de brazos, resignada. —Lo que sea.
Dio un último vistazo a Weasley riéndose de una broma dicha por Brown, entre las diferentes feromonas captó otra vez aquellas esencia a higuera y pomelo. Blaise volvió a su libro rápidamente.
Al día siguiente, bajo un cielo tempestuoso, el Alfa salió del castillo para estudiar. Sus pies lo llevaron de vuelta a aquel roble de gran tamaño, sin embargo, no había nadie ahí. Era un espacio agradable, ideal para descansar, en realidad Blaise sentía que podía quedarse dormido, agotado de las presiones de ser estudiante de sexto año, pero no tenía tiempo para eso, ya que debía avanzar con sus estudios. Se sentó en la base del árbol torcido para comenzar con sus deberes y concentrarse, sacó de sus materiales del bolso de cuero y dio un último vistazo al roble antes de comenzar a escribir su ensayo. Suspiro deseando acabar temprano.
Entró a la biblioteca buscando el libro que el profesor Twycross había recomendado en clase cuando se encontró a Weasley en uno de los escritorios frente un tablero de ajedrez mágico, la partida estaba incompleta y Weasley estaba apoyado su cabeza en la palma de su mano mientras analizaba con mucho detenimiento al tablero, frunciendo sus labios meditando sobre los movimientos de las piezas frente a él.
—No sabía que jugabas ajedrez —inició la conversación con el libro bajo su brazo.
Weasley se apartó del tablero para pararse recto y a la defensiva. —Es un buen hobby.
—Ciertamente lo es, ¿con quien estabas jugando?
Los brillantes ojos verdes lo sometieron a escrutinio, era claro para Blaise que el omega intentaba determinar si hablarle o no, con el pasado de ambos no le sorprendería que lo mandara por segunda vez al carajo.
—Con Hermione —dijo esperando recibir algún comentario desdeñoso por nombrar a la hija de muggles, pues eso es lo que esperaba de Blaise, este lo sabia. Sus decisiones pasadas serían difíciles de borrar de la conciencia de los demás. Bajo los hombros, no tenía ganas de pelear con Weasley. —¿Y por qué no está contigo?
—Iba tarde a sus clases de Aritmancia. —Noto el libro de apariciones al costado de Zabini— ¿No tienes clases ahora?
—En una hora.
—Mmm… ¿Quieres jugar? —pregunto, pero más que una propuesta amistosa, parecía un reto. Weasley fue completamente serio al respecto.
Blaise se encontró intrigado, la repentina propuesta le picó la curiosidad de tal manera que tuvo que aceptar: —Solo una partida.
—Es todo lo que necesito —pronunciación con un rostro pétreo, a pesar de que le pareció una frase con doble sentido ni siquiera tenía un rastro de coqueteo, eso le gusto al Alfa.
Tomó puesto frente a Weasley dejando su libro encima de su bolso a un lado, preparando su estrategia entusiasmado, hacía tiempo que no jugaba con nadie. Solo se juntaba con los de su casa y esta hace tiempo estaba de muy mal humor.
Jugaron la partida, fue bastante reñida. Comenzó de manera simple con Weasley moviendo e4 y Blaise respondiendo con e5, a medida que avanzaba se asombró ante la paciencia con la cual el omega movía sus piezas, trazando una elegante estrategia, tomando ventaja al colocar b4 evitando así a Cc5. Para maravilla de Blaise, Weasley ganó y una gran sonrisa socarrona se posó en los labios del pelirrojo.
El alfa se reclinó sobre la silla, llevando la mano a sus labios con un gesto pensativo, a la par que analizaba la partida que acababa de perder. —Fue una excelente jugada. —En realidad, fue una partida estupenda, el mejor entretenimiento que había tenido Blaise después de varios meses de pasarlo fatal. Aún así había una cosa que le daba vueltas por la mente desde que inició la partida. —¿Puede preguntar por qué me pediste jugar?
Weasley medito un segundo, reflexionando brevemente. —Había oído que eres bueno en el ajedrez. Parece ser que es cierto.
—Me alegro no haberte decepcionado en nuestra primera vez. —Ahogó una carcajada al ver que el rostro de Weasley se pintó de un cálido color carmesí. No pudo evitar jalar los extremos de sus labios con una sonrisa enseñando los colmillos. De improviso sintió que tenía que irse, miró el reloj de su muñeca para ver la hora y se puso de pie, agarrando su libro y su bolso. —Me tengo que ir. Ya nos veremos por ahí, Ronald.
—Oh, cállate.
El fantasma de una sonrisa permaneció en el rostro de Blaise hasta el final del día. A veces durante la cena, volteaba a ver a la mesa de los Gryffindor buscando a uno en especial, encontraba a Weasley apartando la mirada de su dirección con apuro. Esa acción sólo reforzó la pequeña diversión de Blaise.
La comisura de sus labios se elevó al ver al omega acostado sobre la raíz del roble leyendo.
—Te interesa mucho la Transfiguración, ¿eh? —dijo de cerca, con el codo afincado contra la madera.
Weasley se acomodo contra el árbol para sentarse correctamente. —Es una manera de llamarlo.
—Tengo un libro que puedo prestarte.
—No necesito tu lastima, Zabini.
—Como quieras, Ronald —dijo sin veneno para irse al árbol torcido.
Pansey seguía creyendo que algo raro había en el trío dorado y a pesar de descartar su abiertamente su teoría, sólo era de la boca para afuera, en realidad empezaba a creerlo también. A medida que la presencia de Weasley empezó a ser algo en lo que se fijaba, comprendió lo que Pansy trataba de explicarles. Sin embargo, no creía que se estuvieran separando o que hubieran roto su amistad como decía Pansy a veces entre conjeturas; compartía tres clases con Weasley, en dos estaba Granger y en una Potter, se relacionaban de la misma manera que en años anteriores, aun asi entendia a lo que Pansy quería llegar, Ron estaba poniendo cierta distancia de sus amigos, pasando más tiempo solo.
Al haber aprobado todos sus exámenes finalmente podía relajarse, opto por ir a la biblioteca para tener una lectura tranquila. Quedando poco tiempo para salir al receso de verano, Blaise ya estaba pensando en armar sus maletas, lejos del juicio de las otras casas, aunque claro, al llegar a su casa el futuro esposo de su madre quería ser una figura paterna para él.
Una cabellera pelirroja entró por las altas puertas y un olor afrutado llegó a sus fosas nasales, Weasley lo observó a lo lejos y fue hasta él.
—¿Estás muy ocupado, Zabini? —preguntó con un deje de sarcasmo.
—Depende de lo que quieras, Ronald.
—¿Quieres una revancha?
Ahí estaba otra vez, pudiendo decir no, el impulso se apoderaba de él y lo hacía decir: —Si.
Chapter 2
Summary:
La primera cita -no oficial- entre Ron y Blaise
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
En el sofá Ginny leía una revista de estilo muggle que su padre le había conseguido mientras su madre le daba una reprimenda por no sentarse a la mesa a desayunar. A pesar de todavía ser muy ruidosa, la madriguera se sentía más vacía sin sus hermanos ni Harry ni Hermione, el primero decidió pasar el verano con su tío Sirius Black y Hermione hizo lo mismo para reconectar con sus padres, así que estaba con Ginny, su madre y su padre desayunando juntos en relativa calma.
Su padre no tardó mucho en despedirse de ellos e irse a trabajar, su madre y Ginny no tardaron en salir también a comprar la despensa, entonces se quedó solo lo que significaba que podía dormir en el sofá a gusto y entonces, como un chiste sin gracia, un cuervo de gran tamaño entró volando por la ventana interrumpiendo su iniciado sueño, el pájaro cargaba en su pico de un listón que envuelve un pergamino, dejándolo caer una vez se paró sobre el alféizar de la chimenea.
— Ron… —salió un sonido desgarbado y profundo cuando el cuervo abrió el pico girando su cabeza a un costado. Le helo la sangre a Ron.
Apuntando hacia el pájaro con su varita en caso de que hiciera…, bueno, cualquier cosa, se acercó cautelosamente para tomar el pergamino y en ese momento el cuervo se fue volando justo por donde entró. Desató el listón desvelando el contenido que decía lo siguiente:
«Espero que mi carta te encuentre bien, Ronald.
Ahora que el receso de verano ha comenzado, sería un placer para mí que me pudieras acompañar a jugar ajedrez el próximo viernes a las dos de la tarde en Gillian’s al final del Callejón Diagon, a no ser que temas perder, claro.
Si deseas acompañarme siéntete libre de responder mi carta e iré a recogerte, si no puedes quemarla.
-Blaise Zabini»
Ron estaba sorprendido por la inesperada invitación. El papel expedia un aroma a neroli y pimienta rosa con un ligero toque de limón que lo cautivó de inmediato. En realidad era la primera vez que alguien por fuera de sus amigos le enviaba una carta expresamente a el, ademas Zabini era un alfa, para cualquiera que leyera la carta podría interpretarlo como el inicio de un cortejo, pero Ron tenía la certeza que los intereses de Blaise se debían al ajedrez. Blaise era muy talentoso y se divirtió mucho jugando con el alfa en la biblioteca, de hecho, jugaron varias veces la última semana de clases.
Al principio desconfiaba bastante del Alfa, sin embargo, con cada partida fue relajándose, viendo los comentarios mordaces que Blaise como chistes muy ácidos, ciertamente no recuerda haberlo visto cerca de Draco cuando estaba siendo un fastidio, lo que le sumaba puntos de algún modo. Adjudicó a esas razones el porque se apresuró a agarrar papel y pluma para sentarse en la sala-comedor a comenzar a escribir, sin embargo, no sabía qué contestar exactamente. En primer lugar, ¿Por qué el Slytherin quería salir con él? Bien, en su carta afirmaba que quería jugar ajedrez, pero eso podría hacerlo con cualquiera de sus amigos, además ¿Zabini no vivía en Italia? ¿Iba a venir al Reino Unido únicamente para jugar ajedrez? Definitivamente era ilógico.
«Hola»
Escribió, pero lo tacho enseguida. Sonaba demasiado informal en comparación con la de Zabini. Tenía la sensación de que debía tener un tono más elegante.
«
Hola
Buenos días»
Lo volvió a tachar, si mal no recordaba de las clases de etiqueta de Mcgonagall no podrías iniciar una carta de esa forma, ya que no podías predecir cuando la leería el receptor.
« Hola
Buenos días
Estimado»
Lo tacho sin pensarlo. El omega se frustró y lo volvió a tachar con agresividad. Tal vez estaba exagerando, el engreído Alfa ni siquiera debía esperar una respuesta muy elaborada.
« Hola
Buenos días
Estimado
Hola, Zabini.
Me encantaria»
No, no, no. Tacho eso último.
« Hola
Buenos días
Estimado
Hola, Zabini.
Me encantaria No me molestaria ganarte de nuevo.»
Miro la carta un rato, evaluó el estilo y le siguió pareciendo simplona. Entonces releyó la invitación, dando más atención a que Zabini ofreció pasar a recogerlo, desde ese instante podía ver a su madre haciendo preguntas de lo más entrometidas sobre quién era ese alfa y por qué —con qué intenciones— iba a buscar a su hijo omega. Su madre perdería la cabeza, incluso si le asegurara que solo jugarían ajedrez.
« Hola
Buenos días
Estimado
Hola, Zabini.
Me encantaria No me molestaria ganarte de nuevo. No es necesario que me vengas a buscar, veamos en la entrada de Gillian’s.
Nos vemos pronto»
Se sonrojo ante la implicación de que estaría esperando ansioso de verse con Zabini y tacho la última frase.
« Hola
Buenos días
Estimado
Hola, Zabini.
Me encantaria No me molestaria ganarte de nuevo. No es necesario que me vengas a buscar, veamos en la entrada de Gillian’s.
Nos vemos pronto
-Ron»
Repaso la carta otra vez para asegurarse de estar conforme con lo escrito, y deseo poder tener a Harry al lado para preguntarle qué opinaba. Sin embargo, sentía que era mejor ocultarle esa parte todavía, no había hablado con ninguno de sus amigos sobre Blaise porque sería muy complicado de explicar, Hermione haría preguntas y querría respuesta a como diera lugar, también era muy sobreprotectora, sin ser un alfa, Ron ni quería imaginarse si lo fuera; Harry a pesar de ser un alfa era más calmado en comparación, pero compartía ese sentimiento de protección con Hermione.
No era un secreto las veces que se juntaron para jugar ajedrez, la biblioteca se la pasaba más vacía que llena, pero igual alguien los habría visto. Sí bien el nuevo director insistía en que los estudiantes de la casa de Slytherin debían ser tratados con normalidad, otras casa los veían con malos ojos y los juzgaban, especialmente al grupo de Malfoy del cual formaba parte Zabini, si bien no era el miembro que más apoyará a Malfoy públicamente, de hecho en tercer año recuerda haber oído el rumor de una fuerte discusión entre Malfoy y Zabini, igualmente estaba en ese círculo y compartia su ideología sobre la pureza de sangre.
Sí lo pensaba bien debía quemar la carta. No tenía la certeza de si Zabini conservaba sus pensamientos sobre los mestizos y los muggles.
Los pensamientos comenzaron a abrumar al Omega que dejó la carta a un lado para intentar organizar sus ideas.
Durante sus partidas de ajedrez no hablaron tanto como se podría esperar, lo poco que discutieron se centró en el juego, en algún comentario suelto sobre la estrategia del otro. Le resultó agradable, fueron unos minutos de paz lejos de los recuerdos de la guerra y la presión de las expectativas de cómo tenía que ser un amigo del niño-que-vivió. De hecho, se sorprendió —y horrorizo— cuando uno de los chicos de segundo de Hufflepuff le preguntó si Harry y él se harían pareja por ser Alfa y Omega, le contó a Harry más tarde ese día y la sugerencia les pareció a ambos tan bizarra que al principio se asquearón, pero después les dió mucha risa.
Las razones que se le ocurrían para no quemar la carta consistían en que Zabini era muy bueno jugando al ajedrez y logró ganarle un par de veces —se excusó en que su aroma a veces lo distraía—, además de estar dispuesto a venir desde Italia para jugar con él. Tal vez era un capricho, consideró, después de todo, Zabini seguía siendo un malcriado con mucho dinero.
Ron tomó la carta de Zabini entre sus manos percibiendo nuevamente el neroli y la pimienta rosa. El olor era sutil, pero especiado, bastante discreto.
Observó su propia carta y después de premeditarlo tomó otra hoja, pasando a limpio su intento de carta, quizá fue impulsivo de su parte y Hermione lo regañaría hasta cansarse cuando se enterará, pero solo jugarían ajedrez y averiguaría sobre las verdaderas opiniones de Zabini. Selló su carta rápidamente y sopló para que secara más rápido.
—¡Pig! —grito y Pigwidgeon llegó volando vivazmente. —Hola, pequeño —saludo acariciando la cabecita del animal. —. Será un viaje largo. Ten cuidado, ¿sí? —Ató la carta a la pata de la lechuza y está agarró vuelo.
La puerta de la madriguera se abrió casi al minuto espantando a Ron, entrando su madre y luego Ginny con bolsas.
—Vimos a Pig, ¿Le enviaste una carta a Harry?
Ron, nervioso, le respondió afirmativamente para cambiar de inmediato el tema de conversación, manteniendo sus manos en los bolsillos donde escondía la carta.
Se prepara vistiéndose con sus mejores prendas, su suéter marrón rojizo y zapatos bordón negros fueron herencia de Percy, su camisa blanca se la compró recientemente y sus pantalones beige doble pliege se los dio Harry como regalo de cumpleaños, se vio varias veces frente al espejo para asegurarse que se veia bien repitiendo para si mismo que no tenia nada que ver con que se iba a reunir con Zabini. Se recordó que no era una salida de amigos, ni siquiera una casual, iban a jugar ajedrez como dos… ¿conocidos?
De cualquier manera, incluso su madre y Ginny lo felicitaron por arreglarse para salir, Ron esquivó lo mejor que pudo el interrogatorio clásico de su madre sobre a dónde iba y cuando iba a volver argumentando que iba tarde y tenía que salir urgentemente. Llegó rápido al Callejón Diagon usando los polvos Flu y se encaminó a paso apresurado hacia la tienda hasta el final de la calle, yendo entre magos y brujas, hasta llegar a una fachada color turquesa con grandes ventanales que en vez de un letrero anunciando su nombre, tenía una tetera flameante que botaba humo suavemente, sin embargo, la atención de Ron se fue al joven a un lado de la entrada, de pie con un porte altivo, sobresalía entre los demás transeúntes. Los ojos oscuros se clavaron en él igual que los de un depredador.
—No esperaba recibir una respuesta.
—Lo mismo digo de tu invitación.
El alfa sonrió enseñando sin vergüenza dientes blancos como perlas y un par de colmillos prominentes, una visión que cortó la respiración de Ron, quien se reprendió mentalmente por dejarse llevar por sus instintos omegas. Quizá se estaba acercando su celo y por eso tenía esos pensamientos, se propuso revisar el calendario cuando volviera a la madriguera.
Entraron al local para ubicarse en dos sofas individuales de cuero, uno frente al otro, separados por una mesita de té de ébano. Una mujer regordeta de cabello rizado los atendió de forma muy servicial. En menos de lo que pudo darse cuenta ya estaban jugando y su distraída mente le hizo perder una de las piezas de su estrategia para dejar en jaque mate a Zabini.
Este último se mofó diciendo: —Vaya, parece que el gran Ron Weasley está perdiendo, ¿Será que hoy es mi día de suerte?
—Cantar victoria demasiado pronto podría costarte caro —dijo apresuradamente.
—Hmm… tengo para pagarlo —respondió con sencillez antes de darle un sorbo a su té mientras esperaba el movimiento de Ron—. En serio pareces tener la mente en otro lado, ¿tenías algo importante hoy?
—No, en realidad no, pero estuve preguntándome desde que recibí tu carta… ¿Por qué?
—Vas a tener que ser más específico, Ronald.
—¿Por qué me invitaste a mi? Hay una cantidad limitada de razones por lo que lo harías.
Zabini pareció considerar lo pronunciado por el omega, portando esa máscara estoica de la que se enorgullece. —Eres muy bueno en el ajedrez, mejor de lo que hubiera esperado en realidad, quería ganarte.
Esa declaración le pesó como una bala de cañón a Ron sin un motivo aparente, eso lo llenó de amargura.
—Tipico Slytherin… —dijo entre dientes, apretando sus puños sobre sus muslos— Si es así, entonces te voy a ganar en cada partida, Zabini.
Lejos de verse molesto por la declaración, Zabini se le vio contento.
—No estoy esperando menos de ti. Y, por favor, llámame Blaise, ya que de ahora en adelante nos faltan muchas partidas juntos.
Ron se sorprendió y se odio por alegrarse ante la idea.
—¿Por qué no fuiste amigo de Draco? —cuestionó repentinamente Blaise cuando descansaban de su quinta partida, recibiendo en automático una expresión contorsionada en confusión— Quiero decir, las familias de los dos pertenecen a los sagrados veintiocho y Draco se conoce con la gran mayoría de los herederos de esas familias.
—La lista de los sagrados veintiocho es una tontería purista de sangre, muchos de los que están en esa lista ni siquiera saben si no han tenido un ancestro muggle —explicó fastidiado por la tontería que había provocado la publicación de esa lista—, otras familias de magos de “sangre pura” no aparecen. Como tu familia.
—Mi familia es de Italia, ¿lo olvidas? Ahí no hay una cosa tal como esa lista. Los magos de sangre pura se conocen entre sí, así que es difícil esconder si eres un mestizo o un hijo de muggles.
Diez partidas, seis victorias para Ron y cuatro victorias para Blaise después siguieron charlando sobre otras banalidades. Ron sospechaba que Blaise conoce algún tipo de hechizo que lo hacía olvidar las preguntas que quería hacerle.
Notes:
Realmente estoy intentando averiguar como enfocar a Blaise, pero lo descubriré según vaya escribiendo, supongo. Aunque creo que Ron será el que termine empujándolo a dejar esas ideas de lado, ya veremos.
Si te gusta el Sirius Black/Severus Snape te recomiendo el fanfic de Flores en el Asfalto. de Dankmelia en esta misma plataforma, me cambio la química del cerebro de una manera que todavía no puedo explicar. Si les interesa aquí esta el link: https://archiveofourown.org/works/56541274
Gracias por leer
Chapter Text
Acorde a lo cotidiano en Londre llovía, pero contrario a la cotidianidad Ron estaba bajo la fachada de Gillian’s con Blaise Zabini al lado, no habían traído paraguas y la red flu no funcionaba bien cuando llovia, pero ambos sabían en el fondo que esa era una mentira, podían usar aparición y volver a sus hogares, el motivo por el que se quedaron ahí fue porque querían pasar más tiempo juntos.
—Es una lastima que ya no estés en el equipo de quidditch —comenzó Zabini dando un paso hacia adelante fingiendo hacerlo distraídamente y Ron fingió no darse cuenta de la cercanía entre ambos. —Hubiera sido divertido practicar juntos. Incluso si te ganaba en todas las rondas.
—Seguro que sí. Pero tengo que advertirte que soy muy bueno.
La cercanía entre sus cuerpos era casi nula, un movimientos más y estarían pegados el uno al otro, aunque bien ninguno aborrecía la idea. El sol de la tarde había bajado a la par que las velas de las farolas se encendieron solas al soltar chispas.
—Me puedo dar cuenta —finalizó Blaise. Ron ya no estaba seguro si seguían hablando exactamente de quidditch. La mano de Blaise rozo tentativamente la del omega, haciéndolo inhalar hondo para no estallar por los nervios, lentamente y con precaución para darle tiempo a negarse, Blaise se inclinó sobre Ron para besarlo, pero el sonido de la campana de la puerta de Gillian’s se abrió para que un mago saliera a toda prisa entre la lluvia antes de meterse a otra tienda.
La realización golpeó como un balde de agua fría a Ron, el cual se apartó del alfa: —La noche ya cayó, si no llego ahora, mi madre va a matarme.
—Por supuesto, déjame llevarte.
—No, no, no es necesario. Ya haré el hechizo solo —dijo para sacar su varita siendo su muñeca tomada por Blaise.
—Insisto, después de todo fui yo el que te dijo para jugar otras partidas.
Ron no se pudo negar, en realidad le gustaba el trato de Blaise.
Las supuestas reuniones siguieron y Ron no podía negar su atracción por el Alfa, era alto, de facciones angulosas, fornido, pero no demasiado, la descripción correcta seria atlético, y cada que sus ojos se conectaban había algo en aquellas perlas negras que lo impulsaban a querer ir un paso más allá. No recordaba haber tenido un enamoramiento tan fuerte desde su interés por Victor Krum.
Sin embargo, si podia notar esos pequeños momentos en los que Zabini se mordía la lengua u omitía palabras para cambiarlas por otras más suaves cuando hablaban de temas relacionados a los muggles, los mestizos, los hijos de muggles, los pobres, o cualquier tema en el que se necesitará decencia humana básica. Un defecto de carácter que era imposible de ignorar. ¡El tipo estuvo dispuesto a ponerse la marca del señor tenebroso! Momentos que le recordaban que enamorarse de Blaise estaba mal.
Por otra parte, Blaise era, cuanto menos, encantador. Cuando estaba en Hogwarts mantuvo su distancia en su mayoría, fuera de los comentarios jocosos, era muy respetuoso, un caballero educado por la alta sociedad. Algo lo mantenía orbitando a su alrededor, un magnetismo oculto que le suplicaba acercarse al Alfa que generosamente le abría la puerta, le repartía halagos sobre su apariencia y elogia sus estrategias en el ajedrez, esos pequeños gestos le quitaban fuerza para dejar de ir a sus reuniones.
—Estoy jodido —se sentenció pasándose las manos por la cara—. Estoy muy jodido.
Frente a el Omega, sobre las colchas de su cama, habia una pequeña caja achatada color aguamarina con un vistoso liston negro en la tapa, que yacia a un lado de la misma para revelar una seleccion de elegantes bombones de chocolates, claro que el regalo llego al domicilio de los Weasley acompañado de una carta que agradecia a Merlin ni su madre ni su hermana ni su padre encontraron antes que él.
«Si me lo permites con gusto te daré más y mejores regalos hasta que aceptes ser mi Omega.
Blaise Zabini.»
Lo peor de la situación era que no se encontraba disgustado por el cortejo, sino fascinado.
Prefería las calles de la Venecia Mágica a las del Londres a razón de que eran más bonitas, sin embargo, Blaise se encontró despreciandolas al tener que convivir con su madre y su padrastro como una familia feliz, incluso con los años de experiencia en lidiar con aquellos alfas, no se hacia mas fácil tratar con ellos si hacían los intentos más perezosos por convertirse en su padre, así los terminó acompañando a elegir un nuevo anillo para la boda. Pasaron casualmente por una tienda especializada en regalos de cortejos, quizá se quedó viendo los regalos por más tiempo del necesario, como sea fue suficiente para que su madre se le acercara por la espalda y le aconsejara: —Si no sabes por dónde comenzar puedes darle algo sencillo al omega. Los chocolates les gustan a todos, sino le puedes dar algo más dulce —culminó con un tono peligrosamente sugerente.
—No sé de hablas, madre.
Su madre lo miro con sus afilados ojos negros y una sonrisa felina antes de decirle: —Esa es una excusa de verdad barata. Creí que te había educado mejor.
La mansión malfoy era siniestra de formas en las que solo un lugar azotado por la tragedia se podía ver, elegante, pero fría. No era lo que muchos llamarían hogar. Blaise observó sin impresionarse los cuadros de familiares fallecidos moverse en las paredes. Visitar a Draco fue idea de Pansy, así que añadió a Theo y a él para comprobar el estado de su amigo; las cosas se estaban complicando con los Malfoy’s por sus asociaciones con los mortifagos, claro, siendo ellos mismos mortifagos, parte de ese estigma cayó también sobre Pansy y Theo, hijos de mortifagos.
Su madre no indago demasiado en el tema cuando le informaron de sus crímenes gracias a que fue perdonado por ser un menor, hijo de sangre pura de dos no-mortifagos y al haberse mantenido al margen de los problemas que Draco provocó durante los años académicos pasados, ella se limitó a reducir sus despensas y soporte económico en una cuarta parte, además de imponer aprobar a su nuevo esposo —padrastro para el final del verano— como si no lo fuera hacer de todos modos. Como sea, Draco también le preocupaba por eso estaba ahí.
—Entonces, se cayó y su cara se estrelló contra la vitrina —contó Pansy soltando pequeñas risitas entremedio—. Fue más chistoso que trágico, si hubieras estado ahí te hubieras muerto de risa.
Recibió como respuesta una delgada sonrisa de parte de Draco que se hundía en los cojines del mueble. Asentía de vez en cuando a lo que Pansy le contaba sobre sus compras y sus visitas a sus tías intercalando con Theo hablándole de sus entrenamientos de quidditch, sin embargo, Draco estaba abstraído.
A pesar de querer, no sabía que podría hacer para ayudarlo, quizá debería pedirle a Ron consejos, después de todo él parecía más experimentado en esa área. Ron era su preocupación personal, ahora que su madre conocía de su existencia faltaba poco para que diera con su identidad. Su madre estaría más molesta por que fuera pobre que porque fuera amigo de hijos de muggles y mestizos.
—Blaise —llamo Pansy sacándolo de sus pensamientos—, estás muy callado. ¿Ni siquiera te vas a burlar de Theo por haber sido golpeado en sus entrenamientos?
Se alzó de hombros indiferente. —¿Qué quieres que diga? Jugó como nunca y perdió como siempre.
El Omega frunció el ceño fingiendo ofenderse y se cruzó de brazos. —Hazlo tú entonces si eres tan bueno.
—Lo hago y siempre te gano.
Pansy entrecerró los ojos, escrutando su alma en busca de algo.
—Te veo preocupada, Parkinson.
—¿Yo? Estoy tranquila, pero ¿Cómo estás tú, Zabini? —hizo hincapié en su apellido como si fuera un reclamo.— ¿No hay nada que nos quieras contar?
—Lo normal, tengo que soportarlos a ustedes tres porque les agarre cariño después de todos estos años.
—Normalmente eres mejor mentiroso, deberías avergonzarte por ser un Slytherin.
Alzó una ceja con burla. —¿Mentiroso? No sé de qué me hablas, Pansy, soy un hombre honesto. Pero si tanto quieres saber, puedes preguntarme.
Hubo una fugaz competencia de miradas entre ambos Slytherin, Pansy achico sus ojos amedrentando a Blaise para que vomitara una verdad que el negro rezaba que no tuviera que confesar.
Se repitió internamente que podía ganar ese enfrentamiento solo necesitaba averiguar de que lo acusaba Pansy, imaginó que tenía que ver con Ron, pero eso no significaba que tuviera que ser eso, podría ser otra cosa, imploro a algún dios misericordioso que fuera otra cosa.
Finalmente Pansy tomó vuelo: —¡Myrtle Warren te vio con Ron Weasley tomando té en Gillian’s! —dictó con la misma vehemencia que un juez. señalando su aparente culpa, incluso lo señaló con el dedo.
—¿Blaise eso es verdad? —Theo preguntó y él siempre melancólico Draco abrió sus ojos con intriga.
Frunció los labios con fuerza queriendo retener su confesión, sin embargo, si Warren los vio eso significaba que bien ya podría ser un rumor en la comunidad mágica británica que los habían visto juntos, quizá fue así como su madre lo descubrió. Respiro sutilmente para mantener la calma y dijo: —¿Ella personalmente te dijo eso o fue el amigo de un conocido?
—Responde la pregunta. También quiero saber —intervino Draco no-te-vas-a-escapar-de-esta Malfoy inclinándose al frente con interés.
Si les contaba de su cortejo a Ron, ¿qué era lo peor que le iban a decir, lo iban a llamar hipócrita?
—Escuchen, pero no me juzguen todavía… Llevo saliendo con Ron desde hace un mes.
Theo se levantó de su sillón enseguida. —¡Grandísimo hipócrita! Tú mismo dijiste que era mejor mantenerlos lejos de los principitos de Gryffindor.
Pansy y Draco solo preguntaron con cara de quien no quiere la cosa y susurraron: —¿Por qué?
—Sabía de tu gusto por las pelirrojas, pero… es Weasley. Ron Weasley nada menos —dijo Draco como si así explicara todo.
A lo que Pansy completa: —Tampoco es un Omega refinado ni de buena familia, osea, su apellido es bueno, pero sus afiliaciones son cuanto menos cuestionables.
—¿Tu madre lo sabe?, digo, quiero decir, ¿Sabe que es pobre? Estoy segura de que esa clase de gente le disgusta. Ella no es de las que hace caridad.
Draco y Pansy asintieron vociferando un sonido afirmativo a la pregunta de Theo.
Blaise reunió esfuerzo y declaró: —Ron me gusta —hizo una pausa para dejar que las palabras cayeran sobre sus amigos— y esa es la única cosa que importa.
Los tres Slytherin se miraron entre sí, debatiendo silenciosamente, pero Draco cortó rápidamente el hilo de la conversación imaginaria para pronunciarse anticipadamente.
—Está bien. Tienes mi bendición.
Blaise se burló. —No la necesitaba.
—Shshshsh… —lo callo con un movimiento de su dedo— Está bien, Blaise, te aceptamos con todo y tus gustos raros —culminó poniendo sus manos en los hombros de su amigo como si fuera un padre comprensivo.
—Gracioso, oh benevolente Draco.
—Soy hilarante, lo sabes.
Theo al final terminó de soltar la risa por la ridícula escena.
—Excelente. Ahora tienes que contarnos todo —dijo Pansy dispuesta a escuchar el chisme—. Y quiero detalles.
Notes:
Ya me encargare de que Draco le retire su bendición a Blaise.
Gracias por leer.
Chapter 4
Summary:
Decisiones importantes deberán tomar Ron y Blaise y verdades que necesitan ser discutidas.
Notes:
Quidich, quiddichts, o... ¿quidditch? No lo se, solo se que el partido no era la atraccion principal para blaise.
(See the end of the chapter for more notes.)
Chapter Text
Blaise había comprado entradas para ir al juego de los Ballycastle Bats y los Appleby Arrows del que mencionó que quería ir, Ron casi estalla de la emoción, aceptó enseguida sin considerar que su madre preguntaría. Planeaba contarle una verdad con un poco de mentiras, le diría que Harry lo invitó al partido y… Diablos, Ron ya podía ver a su madre desmenuzando sus secretos con legeremancia.
Lanzó un tempus para comprobar que aún llegaba a tiempo al punto de encuentro con Blaise, el cual persiste en sus intentos por ir a buscarlo a la puerta de su casa antes de sus citas, comprobó que solo le quedaban unos minutos para encontrarse con el Alfa. Dio un último recorrido a su habitación rodeando la cama, repasando nuevamente lo que le diría a su madre: — Mamá voy a ir al juego de la liga de quidditch… ¿Con quien? Con Harry claro —murmuró, inseguro de si el nerviosismo se reflejaba en su rostro.
Bajo las escaleras de la madriguera frotando las palmas de sus manos buscando conform, hallando en la primera planta de la casa a su madre y a su padre compartiendo una taza de té mientras hablaban casualmente, creyó por un segundo que se podría escapar sin que lo notaran, pero Molly lo detuvo con una simple mirada, de arriba a abajo: —¿Vas para alguna parte?
—Eh… Al juego de los Ballycastle’s —respondió manteniendo su ansiedad a raya—. Con Harry.
Le pediría a Harry perdón en persona para disculparse por las veces que lo ha usado para verse con Blaise.
Molly frunció los labios premeditando lo siguiente que diría.
—Vuelve temprano —se adelantó su padre.
Aprovecho, prometiendo acatar las reglas de sus padres, se fue tan rápido como pudo. Bien pudo notar la mirada de sospecha que su madre tiró sobre él, pero no le dio importancia.
Se sentía un tonto suponiendo que verían el partido desde las gradas como la gente de a pie, Blaise había reservado un palco privado desde donde se podría ver a los jugadores perfectamente, con bar y mesa muy elegante de snack que el Alfa insistió en llamar “delicateses”. Este sirvió dos copas de champán y le tendió una a Ron. Dudo si tomar o no el ofrecimiento, inseguro de si debían estar bebiendo, pero al final terminó accediendo.
—¿No se supone que el champán es para celebraciones?
Con una sonrisa afilada Blaise meció el contenido de su copa con un giro de muñeca. —Solo si eres pobre y no te lo puedes permitir —respondió con naturalidad.
Ron bebió de su copa desviando los ojos de su novio. —Riquillo malcriado —dijo por lo bajo. Si Blaise lo escuchó se quedó callado.
La puerta del palco se abrió rompiendo el incómodo ambiente que se había formado.
—¿Quién crees que va a ganar? —inició Blaise.
Feliz de dejar el silencio, Ron frunció los labios meditando sobre los equipos que sobrevolaban el campo, Ballycastle Bats era un equipo formidable y que iba con una buena racha, dejaban en la sombra a cualquier equipo esa temporada, pero su intuición lo hizo observar al guardián de los Arrows.
—Appleby Arrows parece en forma.
—Hmm… ¿Estás seguro, apostamos a ese? Han perdido los últimos dos juegos —cuestiono tomando un pergamino que el corredor de apuestas le dio.
—Segurisimo, mira a su guardián, yo creo que se ve fuerte.
—Lo que tú digas, bebé —respondió antes de entregarle una bolsita de tela al corredor y este volvió a salir de la habitación tan rápido y sigiloso como entró.
El estallido en el estadio no pudo ser más fuerte después de una victoria muy reñida de los Appleby Arrows. Ron no podía creer todo el oro que había entre sus manos, casi podía saltar de la emoción, o bueno, estaba saltando de la emoción.
—Mira, Blaise, ¿sabes cuántos chocolates de rana podríamos comprar con esto? —preguntó sin esperar ninguna respuesta en realidad.
—Los que quieras —contestó Blaise, el cual no se encontraba impresionado por la cantidad de dinero, pero si por la reacción del omega. La cantidad de dinero que ganaron gracias a la apuesta no era una cantidad despreciable, sin embargo, Blaise con esa cantidad de galeones solo podría comprar dos de las capas más baratas que tenía en su armario. Como sea, era obvio que Ron estaba un poco —bastante— borracho, se le veía acalorado y con una risilla involuntaria que se le escapaba de vez en vez entre sus oraciones, además de arrastrar de manera casi imperceptible las vocales.
Blaise no podría enviarlo de vuelta a su casa sin tener que dar una explicación al señor Weasley. Con un movimiento de varita hizo a todos los galeones entrar en una pequeña bolsita para meterla en su bolsillo, así agarró a Ron de la mano y lo sacó del estadio, lo llevaría a la tienda que trajo para pasar la noche en Gran Bretaña. Se mezclaron con la gente que también intentaba salir para pasar discretamente, se vería terrible para Ron ser llevado, borracho, por un alfa hasta su tienda. Ya de por sí Blaise podría imaginar la reacción de la señora Weasley cuando su hijo omega llegará tarde a casa con aliento a alcohol.
Extrañamente al entrar Ron se quedó en silencio, dejando de hablar sobre la buena suerte que habían tenido. Blaise lo vio como una oportunidad y soltó su mano para pasar su brazo sobre los hombros del pelirrojo, acercándolo a su propio cuerpo. Las mejillas de Ron se tiñeron de rojo al instante.
—¿Qué pasa, bebe, el gato te comió la lengua? —provocó el alfa, divertido por la expresión de vergüenza de Ron.
—Nada de eso…, es que… —Sus ojos bajaron a mirar al piso buscando las palabras que necesitaba, antes de apartarse de Blaise de un brinco— es una tienda muy grande, ¡parece una mansión!
—Pequeña en comparación con cualquier casa decente —dijo para ayudar a Ron a mantenerse de pie correctamente y guiarlo hasta un sillón circular lleno de cojines—. Siéntate. Haré que Fulco te prepare un café para que se te baje la borrachera.
El omega lo vio confundido. —¿Fulco?
—¡Fulco! —gritó Blaise, haciendo aparecer con un chasquido a un elfo doméstico de apariencia desgastada, vestido con un trajecito negro— Fulco, este es Ron Weasley.
Hizo una reverencia exagerada. —Mucho gusto, amo Weasley.
—Hola —saludó Ron.
—Prepara a Ron un caffè forte per farlo tornare sobrio. (Prepara un café cargado a Ron, para que baje la borrachera)
— Fulco lo farà subito, Maestro Zabini. (Fulco lo hará de inmediato, amo Zabini.) —respondió y desapareció en un chasquido.
Dejándolos solos otra vez. El alfa se sentó a un lado de Ron y suspiró cansado. No era difícil percatarse del nerviosismo de Ron, era en parte adorable. Había algo en molestar al omega que nunca perdía gracia. Blaise se inclinó sobre Ron y le susurro al oído con tono sugerente: —¿Que tiene tu cabeza tan ocupada, Ron?
Ron se echó para atrás con el rostro rojo, apartándolo con la palma de su mano sobre su pecho. —Yo… no estoy listo para hacer lo que quieres.
Los ojos oscuros de Blaise se achicaron para parecer dos rendijas que daban a un pozo sin fondo. — ¿Omega en que estás pensando? —preguntó con fingida inocencia.
—Tu sabes…, eso… —replicó con más ganas de abrir un hueco en la tierra y enterrarse ahí que de tener esa conversación. Ni siquiera podía ver a los ojos al Slytherin. Pero levantó la cabeza enseguida al escuchar una carcajada, ofendió, ya estaba listo para darle un golpe directo en la cara a Blaise— ¿Cuál es el chiste?
Blaise hizo lo mejor que pudo para contener la risa y se tapó la boca con una mano. —Nada, nada… Relájate, no te traje para coger, te traje porque no puedes volver a tu casa borracho. Que pensamientos tan sucios los tuyos…
—Bueno, la culpa no es del todo mía, tu eres el alfa que trajo un omega a su tienda, ¿Qué otra cosa iba a pensar?
—Te hubiera llevado a tu casa si me lo hubieras pedido, aún estamos a tiempo.
—¡Lo sé! Digo, lo sé… yo creí que estaba listo, pero cuando me senté me di cuenta de que es muy pronto.
Un chasquido hizo aparecer a Fulco con una taza de café sobre una bandeja que le ofreció rápidamente a Ron. —Tome, amo.
Ron tomó la taza indeciso por si el elfo había escuchado su conversación. —Gracias, Fulco.
—¿ Maestro Zabini , no desea nada?
Blaise sonriente contesto: —A Ron, pero ya será después.
—¡Blaise! —regaño Ron atragantándose con un sorbo de su café.
— Humm… Fulco non può aiutarti in questo, Maestro Zabini. (Fulco no puede ayudarte con eso, amo Zabini)
— Puoi andare, Fulco . —El elfo se fue de nuevo en un chasquido.
Blaise guardó silencio durante un largo rato, o al menos así le pareció a Ron, que bebía su café oscilando entre el sueño y la conversación que acababan de tener.
—En realidad, hay algo que quiero —comenzó Blaise, decidida, sobre una cuestión que había pensado seriamente previo a iniciar su cortejo—. Yo quiero seguir siendo novios cuando volvamos a Hogwarts, si nuestra relación funciona incluso quiero que seas mi omega, pero si para ti esto es un romance de verano está bien, no me opongo… No, meglio dimenticarsene , no es el mejor momento para hacerte esta pregunta.
Ron se despertó por completo, dejando su taza medio vacía sobre una mesilla, para responder: —De verdad me gustas, Blaise…, seria muy feliz si pudiéramos ser novios cuando regresemos a clases, pero… hay cosas de ti que no creo que siempre vaya a dejar pasar y hay cosas de mi que creo que tu no vayas a tolerar.
Blaise tomó su mano para reconfortarlo, él mismo podría hacer una lista de cuáles eran esas cosas por las que tarde o temprano pelearon, la reciente guerra, las diferencias sociales, sus amistades, sus creencias, incluso materia a sus los padres de ambos, por una u otra razón no los querían juntos.
—Igual quiero intentarlo —declaró Blaise, apretó la mano de Ron con fuerza, tratando con mucho esfuerzo de transmitirle aquellos sentimiento que en palabras sonaban tan insípidos.
Ron conectó con la resiliencia de Blaise. Se repetía constantemente a sí mismo que ya había atravesado las peores situaciones por las que un mago podría vivir, ese pensamiento lo ayudó a terminar el sexto año y, sin embargo, había momentos donde parecía que el futuro iba a arrollarlo lo que lo llevó a buscar mas tiempo solo e irónicamente eso lo llevo a Blaise.
Sus miradas no se abandonaron en ese lapso de pensamiento, quizá fue la intensa mirada de Blaise lo que motivó a Ron a aceptar que estaba enamorado de ese Alfa, o quizá el fuerte agarre en su mano que parecía indicarle que todo estaría bien sin importar lo que decidiera.
—Yo también —respondió yendo hacia los brazos de Blaise, quien lo recibió con gusto, apretando su abrazo asegurándose de no dejarlo ir. Blaise primero depositó un beso en la frente de Ron, pero no tardó en besar sus labios con una delicadeza como si se tratara de una joya preciosa.
—No te arrepentirás de esto, te lo prometo.
Notes:
Me base un poco en el novio que tuve en el liceo que era un poco supremacista blanco, que salía conmigo, una mestiza de negro, con indio, con otros mestizos, con español, con colombiano, con de todo, como la mayoría de venezolanos. Ese novio era un hipócrita porque también era mestizo, el se refugiaba con que tenia un abuelo español (vayan a saber si eso era verdad). Me inspire un poco de los comentarios que hacia para dárselos a Blaise (los peores me los guardare para cuando vuelva a terapia).
No había actualizado por estar con la universidad, además de que pase algunos días sin comer por que me dio el bajón y ya saben como es, vivir en vencoland no es fácil (vieron como esta el dólar?), pero si me da para terminar el fanfic, planeo un final feliz, va a ver drama y eso, pero me gusta creer que todos los problemas tienen solución.
Gracias por leer:)
Chapter 5: Presentaciones formales
Summary:
Molly encuentra una extraña chaqueta que remarcan aun mas sus sospechas acerca del extraño comportamiento de Ron.
Notes:
Holis, como se encuentran? Espero que bien. No habia podido actualizar debido a que hace unos dos meses cayo una tormenta que inundo mi casa y mi computadora de escritorio quedo empapada, ademas de eso mi telefono es una papa, es inservible, entonces no tenia donde escribir y actualizar el fanfic.
Ahora tengo una laptop (me salio al precio de un ojo de la cara, mentira me compre una de las mas baratas) y espero poder culminar este fanfic para antes de septiembre.
Espero que lo disfruten y me digan que les parecio.
Chapter Text
Desde que Ron volvió de Hogwarts lo presentía, había algo extraño en él, lo cual sería entendible debido a su rol en la reciente guerra, estuvo bajo mucha presión al tener que ayudar al niño-que-vivió a derrotar al señor oscuro, de vez en cuando lo hallaba con la mirada perdida, enseguida preguntó acerca de su estado de ánimo y Ron le aseguro que se encontraba bien, así mismo volvió a ocurrir cuando le pregunto otras veces;preocupada, pero sin poder hacer mucho por su hijo, Molly le dio espacio, así Ginny le había contado que había empezado a pasar largos periodos de tiempo en solitario en Hogwarts, apartado de Harry y Hermione por primera vez en muchos años.
No tenía más que conjeturas sobre cuáles podrían ser lo que atormentaba a su hijo, siempre concluyendo en que el haber resguardado uno de los fragmentos del alma del señor oscuro había de alguna forma trastocado el alma de su pobre hijo, a pesar de que los sanadores le informaron que no era posible. Molly temía que ese daño pudiera ser permanente.
No mucho después de que comenzara el receso de verano, Ron agarró la costumbre de salir al callejón diagon, iba con frecuencia muy bien arreglado y con un aire de expectación. Por supuesto, Ron creyó que disimulaba lo suficiente para que no lo notara. Su única pista de lo que estaba ocurriendo con su hijo era una pluma negra que encontró en su sala. Extraño sin duda.
Esa noche tuvo un presentimiento cuando Ron le dijo que iría a un juego de Quidditch con Harry, Molly sabía, aparentemente mucho mejor que su hijo, que Harry estaba ocupado en una misión con su padrino, no tenía los detalles, sin embargo, era consciente de que Harry no estaba disponible esa noche. La información que tenía de Hermione era escasa, estaba en casa de sus padres intentando reparar lazos con ellos. Su instinto le dijo que no, que había algo más.
Lo espero.
Se sentó pacientemente en el sofá frente a la chimenea haciendo crochet, vigilando el momento en que Ron volviera y pudiera cuestionar su particular salida. Estaba ansiosa, un omega no debería estar a altas horas de la noche, hasta donde ella sabía, solo.
Las manecillas del reloj pasaron las 11:00 p.m., 12:00 a.m., 1:00 a.m., 2:00 a.m.; sus ojos estaban cansados, habiendo dejado de lado las agujas y el estambre, recostando su cuello en el respaldo de la silla.
Arthur se sentó a su lado: —Ya llegará. Puede cuidarse solo.
Ambos esperaron durante otra hora antes de caer dormidos.
La mañana llegó rápido, la luz intensa del alba despertó a Molly, la cual se estrujó los ojos intentando apartar el sueño, observó a su alrededor no hallando nada fuera de lugar. Su marido seguía dormido en una incómoda posición. Subió al cuarto de Ron para ver si había llegado, en efecto, encontrándolo cómodamente dormido sobre su cama en la misma ropa que se marchó.
¿Cómo entró sin despertarlos? Sabía que no había entrado por la chimenea debido a la falta de ceniza sobre su ropa, probablemente por aparición, pero Ron no era el mejor con ese hechizo, hubiera hecho mucho ruido al caer sobre el piso. ¿Cuándo volvió? Lo había esperado hasta altas horas de la madrugada sin resultado.
Molly se prometió, no, se juro averiguar qué estaba haciendo su hijo una vez que despertara.
Por el momento lo dejaría dormir. Hacía tiempo que Ron no dormía sin ser despertado por pesadillas provocadas por la guerra. Con esa línea de pensamiento, cerró la puerta lentamente, observando detenidamente a su hijo.
—Buenas tardes, Ronald Weasley. —Eran las 2:00 de la tarde más o menos cuando finalmente el omega se despertó y bajó las escaleras para ver a su familia.
—Buenas… —saludó con voz reseca, Ron se sirvió un vaso de agua de la garra sobre la encimera con los ojos de Molly quemándole la nuca.
—¿Cómo estuvo el juego anoche? —pregunto sutilmente. Exigirle respuestas de manera hostil a Ron no le daría resultados, tenía que mantener la mente fría y atenta, se decía a sí misma como un mantra.
—Fue cool. Los Arrows obtuvieron una victoria en el último momento, tienen un guardián bastante sólido.
—¿En serio? Que maravilla ——Debió ser toda una sorpresa. Como sea, ¿Y Harry? Lleva tiempo sin venir a la casa, pero prácticamente salen todos los días juntos.
Ron se puso rígido por un instante, apretó la mandíbula por un segundo antes de relajarla. —Harry está bien.
—¿Solo “bien”? ¿No te ha contado de los viajes con su padrino?
Se alzó de hombros con movimientos acartonados y mirada esquiva. Molly observaba los ojos verdes de su hijo con sigilo esperando el más mínimo desliz. —Lo típico, lo típico… Ya sabes, criaturas difíciles de ver normalmente, maldiciones irrompibles, esas cosas típicas de los héroes, mama.
—Hmm… Es un alfa muy activo sin duda. El omega que logre casarse con él será muy afortunado.
El rostro de Ron se crispó de vergüenza.
—Mamá, no es lo que crees. Ya te he dicho que Harry y yo solo somos mejores amigos.
—Ron, quiero que sepas que te voy apoyar si decides aceptar un cortejo de parte de Harry, incluso tu padre lo aprueba, ya que están en esa edad…
—Te he dicho que eso no es así. —Ron se levantó rápidamente— Harry y yo hemos sido amigos durante años, pero solo porque es Alfa y yo un omega ustedes juran que tenemos una relación. Pues no es el caso —concluyó antes de marcharse de vuelta a su habitación.
La charla había sido un fracaso.
Molly recoge la ropa sucia de todos para lavarla, temprano esa mañana George había preguntado si podía lavar la ropa y había llevado una bolsa con su ropa, después de escuchar el ruego de su hijo aceptó; fue primero al cuarto de Ginny la cual dejaba su ropa sucia ordenada dentro de una cesta, en el lado opuesto estaba Ron, quien dejaba un reguero.
Como sea, Molly empezó a recoger las prendas de ropa, tan fácilmente reconocibles para ella, que llevaba años cuidando de sus hijos hasta que de repente una chaqueta de cuero marrón apareció bajo las sábanas de la cama de Ron.
Una chaqueta que Molly Weasley jamás había visto.
Solo para estar seguro olfateo la prenda sospechando del origen de la prenda, debajo del aroma afrutado de Ron había un olor demandante, que exige respeto por su sola presencia, era el olor de un alfa, pero no era de Harry ni ningún otro alfa con el que Ron se relacionara.
Aprovecho que Ron había ido a una de sus múltiples salidas con “Harry”, tenía más que solo sospechas de que no era Harry, en ese momento consiguió una prueba. No muy clara ni delatoria, pero era un indicio.
Su intuición le estaba diciendo que iba por buen camino.
—Los reuní aquí por una razón —comenzó viendo los rostros de Percy, George, Ginny y su marido, Arthur—. Ron, su hermano, parece ser que ha encontrado un alfa.
—Enhorabuena, por fin un alfa que lo soporte —dijo George.
—¿Es Harry? —preguntó Percy como si no estuviera ya seguro.
—Pues no veo porque sería otro —aporto Arthur—. Ellos siempre han sido muy unidos desde pequeñitos.
Ginny intervino: —Es obvio que es Harry. Eso todo el mundo lo sabe.
Molly observó pasivamente lo que comenzó por unos segundos antes de soltar la información que había conseguido: —No es Harry. En realidad, no se quien es ese alfa.
Repentinamente se hizo el silencio. Cada uno procesando la nueva información que se les estaba contando por, ni más ni menos, que su madre y esposa. Fue como si toda su vida hubiera vivido dentro de una cueva viendo sombras de monstruos, solo para salir y descubrir que no existían tales criaturas.
—Esto. —Tiró la chaqueta de cuero sobre la mesa alrededor de ellos para que la observan y ver si alguno la reconoció, para su mala suerte también fue la primera vez que veían dicha prenda— Esto le pertenece a ese alfa, usare este tiempo hasta que Ron no vuelva de su cita para discutir este tema como una manada. Como bien saben, Ron no ha sido el mismo desde que terminó la guerra, si este… llegase a ser un mal alfa podría hacerle daño y aprovecharse de él.
—Es un poco precipitado, deberíamos hablar primero con Ron antes de saltar a conclusiones —argumento Arthur, escéptico de un posible romance entre su hijo menor y un desconocido.
Percy se posicionó con su padre. —Papa tiene razón. Quizá Ron solo la encontró y le pareció bonita.
—Aunque parece muy costosa, dudo que alguien pierda algo así —dijo Ginny midiendo la calidad del material.
—Lo encontré en su cama. Si no fuera tan importante, ¿por qué estaría ahí?
George mantuvo silencio con la mirada fija en la piel lustrosa de la chaqueta, empezó a mover la cabeza afirmativamente decidiendo por fin qué postura tomar en dicho asunto. Sonrió, pero esa alegría no llegó a sus ojos: —Bueno, cuando Ron llegue, si existe, debería de presentarnos a este alfa, ¿no lo creen? —repentinamente se sentía muy protector con los suyos, no podía permitir que hirieran a un miembro de la manada, no de nuevo. Entrelazo sus manos sobre la mesa, dispuesto a esperar toda la noche de ser necesario.
Chapter 6
Summary:
Blaise se enfrenta a su suegra y a los tres de los diablicos hermanos de Ron.
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
Rara era la ocasión en la que Ron le enviaba cartas, pero cuando lo hacía le relataba situaciones que ocurrían cuando ayudaba a George en Sortilegios Weasley, noticias recientes sobre su equipo favorito de quidditch o algún movimiento ingenioso en el ajedrez que haya ideado, así como otras cuestiones relativas a su madre y su hermana llevándolo al mercado. Siempre con una letra desprolija que espantaria a sus tutores y, para su sorpresa, pocos errores ortográficos.
Blaise se levantó temprano para ser recibido con una carta sobre su escritorio acompañada por una pluma blanca moteada. Inusual cuanto menos, pero estaba feliz, consciente de quién era el emisario; esa alegría rápidamente se convirtió en preocupación a medida que avanzaba su lectura.
«¡ES URGENTE!
Mi madre encontró tu chaqueta y quiere que vengas a buscarla en persona.
Quiere conocerte. Pero de verdad no estoy listo, pero ella me da mucho miedo.
Papá dijo que no me iba a salvar de esto.
George no deja de fastidiarme con sus tontas bromas sobre aves y abejas. Y Ginny no deja de preguntarme cosas extrañas sobre citas.
El único decente es Percy (sorprendentemente).
Por favor, ven el viernes a las 6 p.m o mi mama me sacara la verdad.
-Ron»
El mensaje era claro. Ron estaba en problemas, nada menos que por su culpa, cuando había teletransportado al Omega en su cuarto le dejó la chaqueta para proporcionarle confort y ser un buen Alfa que cuida a su compañero, sin embargo, ahora ese gesto tenía a su Omega en un enredo en su hogar.
Su relación ciertamente no sería del agrado de los Weasley, ya podía presentir una disputa familiar aproximándose, no es que los pelirrojos tuvieran precisamente entusiasmado con el hecho de que su hijo menor y Omega tuviera un noviazgo con un Alfa que había participado del lado del señor oscuro durante el fiasco que fue la guerra. No es que a su madre le fuera a hacer gracia tampoco, sin embargo, al no ser de Gran Bretaña su madre ignoraba la existencia de la mayoría de las familias mágicas británicas, especialmente aquellas pobres y poco relevantes, pero hubiera preferido lidiar con ella primero antes que con los Weasley, su madre asumiria que era una relación pasajera y sería cortez con Ron, al menos al principio hasta que descubra que es pobre.
Fulco interrumpió sus pensamientos: —Amo, el desayuno está listo. —Parado cabizbajo frente a su puerta cerrada, con las manos cruzadas tras la espalda, claramente ocultando algo.
Se dio cuenta del por que el elfo estaba cohibido, Blaise sin haberse dado cuenta estaba liberando feromonas tanto de preocupación como de hostilidad. Se forzó a sí mismo a calmarse, cerró sus ojos y respiro hondo, aligerando el ambiente.
—Uhmm… Amo, su madre le envía su invitación correspondiente a la boda. —dijo Fulco entregando un sobre bien sellado con el emblema de su futuro padrastro, un sueco que había amasado una considerable fortuna vendiendo posiciones, pero no podía importarle menos en ese instante. Primero necesitaba calmar a Ron y ayudarlo a resolver su problema.
Tomó la carta y la dejó encima de su escritorio para recordar leerla después.— Gracias, Fulco, puedes retirarte. Iré a desayunar en unos minutos, mantén la comida caliente.
Fulco se fue y Blaise se sentó frente a su escritorio para escribir una carta que lograra calmar a Ron
«No hay necesidad de alarmarse.
Dile a tus padres que de ser así, yo iré a conocerlos.
-Blaise Zabini»
Una vez sellada la carta, la ató a la pata de su cuervo, Abaco, y lo envió a volar. Le quedaba finalmente prepararse para dar una buena impresión en la gente, que sin saberlo, ya lo odia.
En otra línea de tiempo quizá no le importaría tanto con quien estuviera Ron, probablemente le desearía suerte al pobre diablo, igual con Ginny, sin embargo, después de la guerra George se volvió extremadamente consciente de lo vulnerable que era su familia a ataques, especialmente a causa de la muerte de Fred. No pudo protegerlo y salvarlo de su trágico final, pero eso no le impediría hacerlo esta vez.
Sino era Harry, George no estaba dispuesto a darle su confianza ciega a ningún Alfa.
La casa de los Weasley estaba en un tenso e inusual silencio mientras su madre cocinaba, Ron esperaba en la sala de estar junto con George a su lado, quien hablaba de una clienta que había ido a quejarse porque sus hijos habían comprado un par de artículos especialmente maliciosos a su tienda; Percy casualmente asentía a lo que su hermano le contaba, aunque se veía claramente que estaba del lado de la mujer; Ginny estaba tejiendo, recientemente Luna la había introducido al relajante mundo del tejido y Ginny estaba dispuesta a impresionar a la Omega. A pesar de que su madre le contó a Bill y a Charlie sobre la dichosa reunión, ninguno de los dos disponía del tiempo para hacer su respectiva aparición, Ron estaba agradecido con Merlin por esto último. Su padre estaba con su madre, podía escuchar por lo bajo su voz, tratando de disuadir a su madre para no ser muy dura con su novio, pero no estaba sirviendo de mucho.
Miro el reloj sobre la chimenea y de inmediato dentro de la misma, el cual indicaba las 5:48. A las 5:50, como si fuera un espanto, salió un humo verde de la chimenea, emergiendo de él, Blaise Zabini con una botella con un pintoresco moño.
Entre alivio y pavor, Ron se levantó enseguida, no sin antes notar las miradas incrédulas de sus hermanos, se puso a un lado del alfa. Blaise le dio un vistazo rápido al espacio, podía sentir cierta crítica en esos ojos oscuros y enseguida devolvió su atención a Ron.
—Buenas noches, le traje un regalo a tus padres para que acompañen la cena —dijo lo suficientemente alto como para que los otros presentes lo escucharan acompañado por una sonrisa afilada.
—Gracias, se lo voy a llevar a mi mama. Está terminando de hacer la cena —contestó algo tímido por estar haciendo dicha escena frente a sus hermanos, los cuales seguían sin salir de su estupor—. No se si necesite presentaciones porque ya se conocen, pero él es mi novio, Blaise Zabini. Sean amables.
—Difícilmente —respondió Ginny viendo de arriba a abajo a Zabini.
—Okay, se que no hemos sido amigos en el pasado, pero las cosas han cambiado. Voy donde mamá, no lo maten.
—No prometo nada —dijo George.
Ron se fue dejando a sus tres hermanos con Blaise.
George no perdió el tiempo y acorraló al otro alfa. —Entonces dime, Zabini, ¿por qué de repente, entre toda la gente, decidiste salir con Ron? Eso es raro, no recuerdo que te cayera bien en todos estos años, ¿Que planeas?
—George, se que debes pensar que esto es parte de algún plan malévolo, permíteme asegurarte que estoy enamorado de tu hermano. Quiero entablar una relación seria con él.
El alfa solo lo vio con escepticismo en su semblante. —Zabini, eres una serpiente sucia y mentirosa, ¿Como por qué iba a creer que repentinamente quieres ser su novio?
Blaise, visiblemente tranquilo ante los insultos del pelirrojo, se sienta en el sillón individual de costado al de George. —El sistema de casas es ridículo como para tener que traerlo a la mesa. Podrías madurar. He cambiado para ser un buen alfa para Ron.
George gruño en desacuerdo.
—No es verdad —escupió Ginny tratando de hacerle un hoyo en la cabeza con la mirada, ya había dejado de lado su tejido desde la llegada de Zabini—. Lo primero que hiciste cuando llegaste fue despreciar nuestro hogar con los ojos. Te sigues juntando con Draco y sus amigos, ¿Que tratas de insinuar con esos regalos caros, que no podemos permitirnoslo?
—Nunca dije eso y esa no era mi intención, estaba tratando de causar una buena impresión a sus padres.
Percy dio su propio aporte: —Es tarde, ya has causado una impresión muy fuerte en nosotros.
Se hizo un silencio denso que podría cortarse con tijeras. George no estaba contento, honestamente, incluso si no era Harry, el estaba dispuesto a darle el beneficio de la duda a cualquier alfa, que no fuera un imbécil; sin embargo, Blaise Zabini era un imbécil certificado, en su mente tenía fresco como Zabini se juntaba con Draco -estupido- Malfoy y hablaban terriblemente sobre los no magos y los magos pobres. Recordaba como ese grupito se burlaba de Harry, Ron y Hermione. Hasta donde le constaba a George, Zabini podría estar jugando con Ron para cogerselo y dejarlo, solo para burlarse de su hermano. No tenía ninguna razón para confiar en las palabras del alfa y tenía suficientes razones para echarlo a patadas.
Su madre salió de la cocina, su padre con Ron detrás de ella, una sonrisa tensando sus labios. Blaise se levanta para recibirlos.
—Hola, mucho gusto. Soy Molly, la madre de Ron —dijo, extendiendo su mano, la cual Blaise la tomó.
—Y yo soy Arthur.
—Soy Blaise Zabini. El gusto es mío. Espero que les haya gustado mi regalo.
Molly ensanchó su sonrisa, pero Blaise pudo ver la falsedad de ella, seguro pensaba que estaba siendo convincente. —Bueno, vamos a cenar.
Sonrió como bien le había enseñado su propia madre.
Sentados todos en la mesa, en silencio, Ron se sentó junto a Blaise y George se sentó al frente de Blaise. Molly y Arthur se sentaron en el medio de ellos al final de la mesa.
George se preguntó cuándo tendría que hablar, o si su madre lo descubriría por su cuenta, pero ese noviazgo no pasaría de esa noche.
—Cuando Ron nos dijo que tenía novio nos pareció emocionante. —El propio Ron abrió los ojos al escuchar la mentira dicha por su madre, él no le dijo nada. Molly pregunto con toque analitico: —Aunque no nos dijo mucho de ti, se que fuiste a Hogwarts, ¿A que casa fuiste, cariño?
Ron palideció mientras que George sonrió con suficiencia.
Blaise sabía de antemano que los Weasley eran conocidos por ser de Gryffindor, cada uno de ellos, así que iba a suavizar el golpe lo más que pudiera: —A Slytherin, mi madre estuvo muy orgullosa cuando se lo dije. —Eso era mentira parcialmente, su madre no se había enterado a qué casa había ido hasta que en el verano del tercer año le pregunto.
La señora Weasley se quedó brevemente en silencio antes de decir: —Las madres siempre estamos orgullosas de nuestros hijos.
—Cierto. En Slytherin también hay alumnos muy inteligentes y aplicados, ¿Como te ha ido en los exámenes, Blaise? —preguntó Arthur con un aire más inocente que el de su esposa, notó Blaise.
—Excelente, he pasado todos mis exámenes con muy buenas notas —explicó con satisfacción e incluso dejó que una sonrisa le curvó los labios.
—Eso es maravilloso, quizá podrías ayudar a Ron.
—¡Papa!
—Hijo, tus notas tienen un margen de mejora.
—Pero no es como para hablarlo ahora.
—No se preocupe, señor Weasley, Ron tiene sus propios talentos no necesariamente ligados a lo académico.
Arthur lo miró por un segundo antes de asentir. —Supongo que tienes razón, Blaise, eres bastante inteligente para tu edad.
—Si, mucho —acordó Molly a regañadientes.
Bueno, Blaise parecía que podía contar con el apoyo del padre de Ron, aunque no lo contaría tanto como apoyo, parecía muy sumiso ante su esposa. Tendría que decir algo para agradarle aunque sea un poco. Con la aprobación de los padres, ninguno de los hermanos podría oponerse.
—Dime, Blaise, además de estar en Slytherin, ¿Hiciste algo de provecho? —cuestiono Molly.
—Soy jugador de Quidditch, el capitán dice que se me da bien el deporte.
—Ya veo, eres el chico perfecto parece —comento lo que bien podría ser un halago, sin embargo por el tono y la expresión en su rostro fue más bien sarcástico—. Háblame de tu familia, tu apellido me suena conocido. Dime algo sobre tu padre, creo que tu madre ya es muy famosa ¿no?
Blaise hizo un esfuerzo por no fruncir el ceño y mantener su rostro sereno. —No lo llegué a conocer mucho, murió cuando era niño. Pero un hombre gentil, le gustaba mucho el arte y lo coleccionaba, sus piezas favoritas siguen intactas, como el día que él las dejó en su casa.
—Mamá, ¿por qué no le preguntas lo que de verdad quieres saber? —hablo George con un tono autoritario— Mucho hablar sobre ser el novio perfecto, cuentales, Blaise, sobre como tu y tu amigo Malfoy intentaron matar a Harry.
Blaise mataría primero a George por no haberse callado la boca.
Notes:
Ya ha pasado mucho tiempo, verdad? Quiza alguno ya tenga titulo, familia, perro o gato.
Bueno, yo lo que hice en estos ultimos tiempos fue pasarla mal. Primero me dejaron de pagar en mi trabajo, despues renuncie y estuve sin empleo como 1 mes, pero sin salario como 3, bueno, igual ahora tengo otro trabajo, que es como camarera en el turno nocturno y estoy planeando mi acto de grado al mismo tiempo. Estoy en un momento un tanto oscuro, pero no tanto como hace unos 4 años, asi que estoy bien.
Si tienen alguna recomendacion me lo pueden decir, se que no es mucho, pero es lo que he podido escribir hasta el momento, igualmente ya tengo en mente como sera el final de este fanfic. Se viene la super aparicion de Harry y Hermione y ya por fin el Drarry que prometi en las etiquetas. Ah y la boda de la señora Zabini y su encuentro con Ron.

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