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Veneno interior

Summary:

Después del capitulo 12 de the golden raven. Posibles spoilers

Después de que se descubre la visita de Neil a Jean, en la relación de Andrew y Neil empieza a haber una brecha que crece luego de que Neil experimenta lo celos. Entren a ver como lo resulven <3

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El lunes por la mañana Andrew y Kevin volvieron luego de la entrevista con Jean. Neil los espero en el estacionamiento del aeropuerto junto al auto. Ambos llegaron caminando a un paso lento. Neil pensó en decirles "¿qué tal?" en forma de saludo, pero bastó con ver la cara de ambos para saber que sería una pregunta tonta.

—Que bueno que lograron regresar antes de la práctica de hoy —dijo Neil al final.

Kevin avanzando y se metió al auto no sin antes dedicarle una mirada de reproche.
Neil quedó fuera junto a Andrew por unos segundos. Neil no disimuló su mirada curiosa, tratando de descifrar lo que diría su compañero, pero Andrew no estaba particularmente de humor por lo que no dijo nada. Sospechaba que era por su pequeño secreto. El viento sopló entre ellos y Neil caminó un paso para acortar la distancia, luego levantó la mano para ofrecerle la llave del auto. Pese a lo que podía pensar, Andrew la tomó sin ningún reproche y se subió en el asiento del conductor.

Kevin tomó el asiento trasero, desde hace poco había comenzado a cederlo cuando viajaban los tres, Neil sospechaba que era una forma de darles espacio, en esta situación Neil lo agradeció ya que podía observar que tan de malo era el humor de Andrew.

Neil sabía que Kevin descubrió su visita a Jean gracias al tal Jeremy y por esto entendía que estaba molesto. Por algún motivo Kevin intentaba cuidar a Jean de una forma más persistente que los demás.

Neil había ido porque en verdad era necesario, por lo que casi no dijo nada cuando Kevin le envió millas de mensajes cuestionando ya veces insultando. A veces Neil y Kevin solían llevarse así, eran dos personalidades chocando constantemente, pero luego volverían a hablar como si nada compartiendo opiniones sobre partidos o posiciones de Exy. Neil empezó a pensar en la relación de ellos como algo parecido a la de Andrew y Aaron, discutiendo y luego estando uno al lado del otro y aunque no eran iguales era algo cercano. Por lo que simplemente lo dejo pasar.

Por otro lado, si Andrew estaba molesto no sabía bien cómo manejarlo. Primero porque no le gustaba aquella sensación y segundo porque no soportaba la idea de Andrew alejándolo por esto. Habían construido una relación de confianza mutua de a poco y no quería que eso se esfume por dar pasos en falso. Neil no sabía hasta qué punto Andrew aguantaría sus, había tenido suerte hasta ahora dado a que Andrew se mostró comprensivo y curioso hacia su historia, pero no quería pasar aquella línea.

El viaje trascurrio rápido con Neil en sus pensamientos. Llegaron al edificio de los zorros y Kevin se marchó a su cuarto. Andrew camino primero y Neil lo siguieron un paso atrás hasta la azotea.

El lugar estaba tan solitario como siempre y la brisa llegaba fresca a revolverles el cabello.

Andrew sacó su paquete de cigarrillos y prendió uno. El viento voló el humo hacia su alrededor envolviendolos en un tranquilo silencio.

Neil no pasó desapercibido los labios de Andrew que con el cigarrillo poco a poco comenzó a tener color de nuevo y dejó atrás la palidez del miedo.

Andrew al notar que lo miraba sacó de su bolsillo una pelota de Exy, solo que no era nada pasada y si la tocaba con fuerzas se aplastaba entre tus manos, con una textura suave y luego volvía a su forma. Neil la tomó de regreso.

— ¿No sirvió de mucha verdad?

—Fue una buena idea —contestaron Andrew y Neil se relajo un poco. Pensó en que quizás aquella pelota desestresante lo distraería en el avión y lo ayudaría con su miedo a las alturas.

— ¿Cómo fue la entrevista? —Volvió a preguntar Neil.

—Desastrosa, pero Kevin el manejo como siempre.

—¿Qué hay de Jean, hablaste con él?

Neil no podía evitar preguntar esto. Si Andrew hubiera cruzado palabras con Jean seguramente ya sabía lo que le había pasado.

-Si.

Neil lo estudió cuando Andrew apartó la mirada al suelo, perdido en un dolor que punzaba en su pecho y se reflejaba en los ojos de vez en cuando. Neil sabía de dónde venía aquel dolor, aunque Andrew no decía nada al respecto y por lo tanto no podía hacer nada, pero su pecho se oprimía un poco al saber que sufría.

—Hablé con él cuando fui a visitarlo —comenzó a explicar Neil.

—Ahora no —cortó Andrew —Tenemos que ir a la práctica.

Neil ascendiendo y Andrew se terminaron su cigarrillo. Luego de tirar lo que sobraba caminó para volver a las escaleras. Neil se quedó allí parado sin saber bien cómo abordarlo después.

Andrew se detuvo cerca de la puerta y le dijo:
—Vámonos.

Saber que Andrew aún lo quería cerca era algo bueno, así que en dos pasos cortó la distancia entre ellos. La situación aún no estaba resuelta, pero al menos no lo estaba dejando atrás.

 

***

Dos días pasaron.

Neil terminó de ducharse y salió con sus compañeros. Los novatos fueron los primeros en marcharse, Neil los vio irse juntos luego de que le dedicaran una mirada fría, si su cercanía se basaba en destestarlo a él no le importaba. Le importaba más que de alguna manera se unieran y dejaran de lado las peleas para que finalmente esto se refleje en la cancha, por lo que los ignora.

Por otro lado, Matt estaba sentado en un banco y vestido con su ropa normal, tenía su celular en la mano y levantó la mirada cuando Neil se acercó.

—Pensé que quizás hoy querías ir conmigo.

Neil aceptó. Por un lado agradecía que estaba allí, pero por otro lado no sabía si le gustaba la transparencia de sus pensamientos. Matt había notado que pese a que Neil y Andrew se hablaran algo raro estaba ocurriendo, por lo que decidió esperarlo.

Y aunque su ayuda sería solo por algunos minutos, ya que al llegar al edificio Andrew también estaría allí.

Neil no vio la hora de hacer algo para que Andrew hablara de verdad con él. Si bien no le gustaba que esté enojado, menos le gustaba que no le replanteará nada cuando tenía que hacerlo. El silencio no era propio de ellos.

Al llegar, Matt le ofreció ir a su cuarto a jugar con las cartas. Aún no tenían tareas por lo que podía tomarse ese tiempo, pero Neil lo rechazó y fue hacia su cuarto.

El silencio junto al ambiente tranquilo se esparcía por el lugar. Neil caminó hacia la cocina donde se encontró a Andrew sentado frente a la mesa. Andrew tenía su expresión aburrida mientras miraba un cuaderno sobre la mesa y algunas gotas caían de su cabello luego de la ducha después del entrenamiento, pese a que miraba el cuaderno no parecía estar leyéndolo.

Alzó la vista cuando Neil tomó el asiento al lado suyo y supo que era la hora de hablar.

—Dimelo. No tienes por qué esquivarlo —comenzó Neil.

— ¿Vas a hacerte cargo? —dijo Andrew en lo que podría haber sonado como una burla.

—Por supuesto.

Más lo siguiente que dijo Andrew, Neil no se lo esperaba.

—No quiero que omitas información la próxima vez.

Neil esperaba un reproche o que le pidiera explicaciones, más Andrew no se fue por ese lado, por lo que podía pensar que en realidad sus acciones no le molestaban. En cambio le estaba pidiendo algo. Algo a lo que no estaba acostumbrado, pero que entendía que tenía que ser así.

Decir la verdad costaba, más cuando su madre le había enseñado de forma ardua a mentir. Pero cuando se trataba de los zorros no tenía como objetivo engañarlos, si no apartarlos del peligro y con Andrew era mucho más distinto.

—Es solo que… no quiero que sientas que tienes que ir detrás de mí para no estar preocupado.

—La omisión no va a cambiar nada de lo que yo sienta. No lo hagas.

—Tienes otras cosas en las cuales pensar que en mis problemas, no puedes estar cuidándome todo el tiempo —contestó Neil sincero.

Andrew lo mira en serio.
—Como si de todas las formas no ocupará espacio en mis pensamientos.

Neil abrió la boca y luego la cerró. Las palabras se esfumaron como cada vez que recibía este tipo de declaraciones. Respiro con fuerzas tratando de volver a concentrarse.

—Bien —dijo finalmente —. No lo volveré a hacer.

—Así que lo mandaste a matar —cambió de tema Andrew.

Neil suspir.
—Alguien una vez dijo que al final de cuentas soy su hijo y no puedo evitarlo. Al menos ya no va a ser un problema para él.

-No. Hiciste lo que tenías que hacer — respondió Andrew y luego de un rato volvió a decir como una orden —.Nunca más volveras al nido.

El nido, como lo llamaban, estaba lleno de aquellas personas repugnantes y Neil no tenía intención de volver. Incluso cuando Tetsuji y Riko quienes permitían aquellos actos ya no estaban, no sabían si algo había cambiado allí en verdad y no tenía ganas de averiguarlo. Aquellas palabras protectoras de Andrew le acuñaron el corazón.

—Tampoco te dejaré ir allí.

Andrew se paró y fue hacia la ventana abierta; se apoyó en ella con el brazo extendido hacia afuera y prendió un cigarrillo.

Neil se quedó a su lado sentado, sin necesidad de decir nada más. Estaba bien ahora que la disputa había terminado y el silencio no era incómodo. Podía pasar horas en el mismo lugar acompañando a Andrew. No le molestaba en lo más mínimo.

—¿Qué opinas sobre esto? —volvió a hablar Andrew y levantó la mano.

—Es un cigarillo.

—Ya sé lo que es.

Neil pensó en una respuesta porque no estaba seguro de aquella pregunta. Luego de un momento lo entendió.

—Supongo que si en verdad vas a estar en la corte perfecta será un problema.

—¿Cómo es que siempre puedes sacar el Exy en todas las conversaciones?

Neil levantó sus hombros en un gesto despreocupado.
—Incluso si no lo estás, igual sería un problema para ti.

Andrew frunció el ceño. Era la verdad, pero tal vez le molestaba saberlo cuando era tan cercano al humo y estaba tan acostumbrado a fumar como despertar por la mañana.

—Supongo que sí —contestó Andrew finalmente y volvió su vista a fuera de la ventana, donde podía ver los autos pasar a lo lejos.

Pero eso no significaba que fuera a dejarlo, Neil lo sabía. Ni siquiera se atrevería a pedírselo.

Neil lo observó llevarlo una vez más a la boca y consumirlo. El olor llegaba a él, pero no era como un recuerdo doloroso, de hecho se distraía con la boca de Andrew que apretaba levemente el cigarrillo, provocando que su mandíbula se marcará un más por el movimiento. El poco humo que se escapaba de su boca lo rodeaba.
Desde su punto, Neil podía ver el cuello de Andrew y aquel punto donde él siempre besaba y que sin querer había marcado, aunque la marca ya estaba desapareciendo.

Andrew dirigió su atención a Neil y frunció sus cejas al darse cuenta que lo miraba tan fijamente. Andrew apoyó un dedo en el cachete de Neil y lo empujó para mover su cabeza y que su ojos ya no lo miraran.

Pero fue demasiado tarde porque Neil logró ver como su boca se curvó un poco hacia arriba antes de volver a su expresión aburrida natural.

El corazón de Neil dio un latido fuerte, sintiéndose victorioso.

 

***

 

Al siguiente día Neil pasó toda la mañana en clases y no fue hasta la tarde que Matt lo pasó a buscar que pudo respirar un poco de aire.

Juntos llegaron a la cancha y se equiparon para unirse a los demás que estaban dispersos por la cancha.

Matt se acercó a los novatos y tras pensarlo unos segundo, Neil decidió ir hacia otro lado.
Andrew y Renee estaban en la otra punta tan alejados de todos y sumidos en su propia conversación mientras se movían de un lado a otro estirando las piernas.

Andrew era quien estaba contando algo y Renee asentía con curiosidad, luego le entregó una sonrisa. Aún faltaban cinco minutos para que el entrenado entrara a la cancha junto con Kevin y comenzarán el entrenamiento, por lo que decidió acercarse a calentar con ellos.

Neil los saludo a ambos aunque había visto a Andrew esta mañana al despertar. Renee le devolvió el saludo y le señaló su costado para que se uniera a ellos.

—¿De qué estaban hablando? — preguntó Neil casual.

Renee hizo una pausa y luego contestó de forma reducida:
—Estábamos hablando de Jeremy Knox.

Neil movió la cabeza curioso.

—El capitán de la USC.

—Si, el mismo.

Neil no conocía a Jeremy. Lo había visto dos veces en personas y luego en los partidos que Kevin le mostraba. Era un buen jugador, sus tiros al arco eran perfectos y sonreía a todos los periodistas que se le acercaban. Después de eso, no sabía mucho más de él. Probablemente este año sus equipos volverán a enfrentarse.
¿Andrew estaba hablando de Jeremy? Pensó Neil.
Porque era Andrew quien estaba hablando mientras Renee escuchaba y también era Andrew quien había viajado con Kevin a encontrarse con Jean y él.

Neil miró a Andrew para ver si aportaba algo de información, pero este estaba concentrado en su estiramiento. No llegó a preguntar más específicamente de su charla, ya que el entrenador estaba abriendo la jaula para comenzar.

 

***

 

Una semana después, Neil se sorprendió con la noticia de que había alguien esperándolos en la oficina del entrenador. Fue Kevin quien entró primero de forma más entusiasmada y Andrew lo siguió despreocupado.
Al entrar, Neil se encontró con tres hombres más aparte de el entrenador Wymack. Frente a él, con su cabello disparejo y oscuro, estaba Jean sentado.

Parecía algo oprimido, a su lado, un hombre alto que impregnaba la misma autoridad que Wymack apoyaba su mano en el hombro de Jean, Neil lo reconoció como el entrenador Rhemann de la USC.

Kevin camino hacia al lado de él para saludar primero al tercer chico. Con su cabello rubio y su tez bronceada, Jeremy sonrió de punta a punta mientras intervenía por Jean y luego saludaba a Kevin como los conocidos que eran.

Lo bueno es que no era algo sumamente alarmante, Neil y su equipo suponían que llegaría el momento en que el entrenador Rhemann llegaría a pedir más explicaciones de la situación de Jean y llegó, junto al capitán de su equipo vinieron a hablar por Jean. Al menos se mostraban preocupados por él, lo que a Neil le reconforto un poco.

Después de algunas palabras el entrenador Wymack pidió que los estudiantes se retiraran. La expresión de Rhemann no era contenta, Neil se preguntó cuál de todas las actitudes deprimentes de Jean habían provocado que venga hasta aquí a pedir explicaciones.
Los entrenadores tenían que hablar en privado, pero antes de salir Neil le dedicó una mirada significativa a su entrenador. Por más que quisieran había cosas que no podían decirse. Wymack asintió como diciendo "sé lo que hago" y Neil confío en él.

El teléfono de Jeremy sonó mientras caminaban juntos y este lo ignoró para seguir hablando. Hablaba con demasiada facilidad y Kevin le siguió el ritmo a la conversación. No sonaba forzado y como Jeremy era sociable arrastraba a los demás a allí, hasta que llegó el turno de Neil.

—La última vez que fuiste de visita no pudimos hablar.

—Tenía cosas que hacer así que estaba apurado.

—Claro. La próxima vez que vayan los llevaré a dar un paseo. Así que vayan con tiempo.

Jeremy no era tedioso, de hecho era amable, pero había algo en la tranquilidad de sus hombros y en su brillante actitud que a Neil no le gustaba. No entendía bien, quizás le costaba reconocer que había gente así de gentil con extraños. Pensó en Matt en como lo había ayudado haciéndolo su amigo y pensó en cuál era la diferencia para que Matt le cayera bien y Jeremy le resonara por dentro.
Incluso miro a los demás para ver si compartían sus pensamientos, pero Kevin hablaba igual de genuino con él y no de una forma falsa para su sorpresa. Jean parecía más relajado que antes y caminaba junto a su capitán también tranquilo.
Miro a Andrew esperando algo, pero iba igual de relajado y silencioso. La presencia de Jeremy no le molestaba y eso le sorprendió. Al parecer era algo solo suyo.

—Se supone que tenemos entrenamiento. Los demás llegarán pronto. Al menos si el entrenador Wymack no lo suspende —dijo Kevin.

—El entrenador Rhemann no quiere interrumpirlos. Solo vino buscando respuestas. Si soy sincero también las quiero, pero no seremos inoportunos —Miro hacia arriba buscando la cara de su compañero —.Nos preocupamos por Jean eso es todo. Luego nos marcharemos.

Después de un segundo, Kevin se sintió satisfecho.

—Supongo que podrían mirar —dijo Kevin, como una invitación —.Luego tendré el día libre.

—Si nos les molesta, sería un placer. No vamos a estorbar.

Kevin lo guió por algunos lugares del estadio mientras hablaban, pero cuando se hizo la hora se unió a los demás zorros en la cancha. Jeremy se quedó en las gradas junto a Jean.

—¿Él va a mirar cómo jugamos? —preguntó Neil quien miró de reojo hacia ellos y Jeremy sacudió su mano en un saludo, Neil no lo devolvió.

Kevin se encogió de hombros.

—No es como si fuera a sacar más ventaja de la que su equipo ya tiene.

—¿Es tan bueno? —preguntó Neil, aunque ya sabía la respuesta.

—Por supuesto que lo es —afirmó Kevin —.Podria estar en la corte suprema si quisiera.

Neil volvió la mirada a Kevin y luego a Andrew que asintió levemente y sintió un picor amargor subir por su garganta. No dijo más y se concentró en lo suyo.

Las horas pasaron y aunque Neil no estaba satisfecho con terminar antes el entrenamiento, dado a que Wymack aún tenía cosas de las que ocuparse junto a Rhemann, lo entendió.

Neil salió de la jaula de la cancha limpiándose el sudor con la remera al mismo tiempo que Jeremy entraba por invitación de Renee.

Jean fue directo hacia Renee quien no había tenido tiempo de saludarlo y parecía asombrada de un buen modo al verlo.

Los intrusos no tardaron en comenzar algunas prácticas junto a Matt, Renee, Nick y Kevin. Aunque era más como un juego dado a que estaban hablando, tratando de sobrellevar la tensión de lo que en verdad pasaba.

Neil caminó hacia fuera y se encontró con Aaron, Dan, Alisson y Andrew quienes miraban curiosos desde afuera.

Se preguntó si a ellos les molestaba que estén ahí adentro jugando con sus cosas.

Neil se permitió observar a Andrew quien miraba fijamente como si de verdad estuviera curioso. Neil miró hacia la cancha buscando lo que Andrew estaba mirando.

No podía saber si estaba mirando a Jean y Renee quienes hablaban muy cercanos o a Jeremy quien estaba tomando la raqueta para golpear desde su posición. Jeremy golpeó la pelota que le llegaba hacia el arco y anotó pese a la distancia. Aunque no había ningún arquero, Neil le reconocía el logro por la complicada curva que tenía que tomar la pelota para entrar al arco.

—Es muy bueno —dijo Dan

—Y guapo —contestó Alisson.

Todos miraron al mismo tiempo de forma hipnotizada tras los comentarios. El desconocido intruso en verdad podía pararse en su cancha y anotar de esa manera, suponía Neil que por eso todos lo miraban, o quizás, porque era raro ver a Kevin tan cordial con alguien.

A Jeremy parecía gustarle aquella atención, incluso Matt pareció felicitarlo y nuevamente le lanzó la pelota. Jeremy hizo otro excelente tiro.

Neil cruzó sus brazos mientras los miraba, luego volvió su atención a Andrew. Se preguntó que verían sus ojos de arquero y qué pensaría de su forma de jugar, aunque a Andrew no le interesaban esas cosas, Neil sabía que tenía muy buen ojo para esto.

No sabia como preguntarselo con tanta gente alrededor, por lo que opto por hablar en alemán.

—Te ves interesado en mirar —dijo Neil y se maldijo por sonar tanto como un reproche. Aaron quien hasta ahora el único que parecía aburrido volteó a mirar a su hermano y luego a la cancha y luego a Neil.

Neil esperaba un repuesto por lo que frunció sus cejas ante la reacción de Aaron. Los demás también miraron, pero no lograban entender lo que Neil dijo.

—Se ve bien —contestó Andrew.

Aaron abrió los ojos sorprendido ante la declaración, si quiso decir algo Neil lo ignoró por completo y habló primero.

Neil se dio media vuelta dándole la espalda a Aaron y poniéndose al lado de Andrew para a mirarlo de frente. Luego se dio cuenta de la acción exagerada cuando sintió la mirada de los demás y se sintió algo avergonzado. Andrew no pareció darse cuenta de lo que dijo, ni de la forma que Neil lo miró.

Solo que Andrew sabía elegir muy bien sus palabras y siempre sabía lo que ocurría a su alrededor.

Si antes sintió un ligero picor amargor ahora esta sensación explotó por todos su cuerpo, pero al no tener alguna palabra de Andrew solo optó por irse de ahí a grandes pasos. Con el veneno extendiéndose en su cuerpo

 

***

 

Neil utilizó el tiempo que no usaron en el entrenamiento para correr. Lo hizo cerca del estadio y cuando pasó una hora volvió al vestuario.

Aquello minutos fueron apenas suficiente para calmar aquel extraño sentimiento. Para su fortuna ya no había nadie allí, el silencio se extendió por el lugar y sus pasos se escuchaban fuertes, aunque al entrar al vestuario se encontró con que las luces seguían encendidas.

Neil asomó la cabeza para ver quien se había quedado y se encontró con Andrew sentado en el sillón. No debería estar aquí. Ya estaba con su ropa habitual y su cabello peinado hacia el costado aún húmedo, sin taparle el rostro. Las luces se reflejaban en su cara pálida dándole un color celeste y resaltando sus rasgos fríos.

—¿Estabas esperándome? —preguntó Neil, tras recibir su atención.

—¿Tú qué crees?

Neil camino hacia él.

—Podrías haberme enviado un mensaje y hubiera vuelto en seguida.

Andrew levantó los hombros restándole importancia, como si no hubiese estado aquí una hora solo.

—Estaba esperando a ver si se pasaba tu mal humor.

Andrew se paró y quedó enfrente de Neil lo suficiente para sentir la frescura de su cuerpo, al contrario del suyo que estaba sudoroso. Neil buscó sus ojos, siendo un poco más alto podía apreciar su rostro aún más desde esta posición. Andrew bajó la mirada a su garganta y luego subió por su boca hasta llegar a sus ojos.

—No estaba de mal humor —contestó Neil.

—¿Y qué fue eso?

—Nada.

Neil desvió la vista. Mientras en su mente recordaba a Andrew diciendo: se ve bien.

—Mientes y luego pones esa cara, Neil no estas…

—¿Por qué estás tan interesado en él? —interrumpió Neil.

Andrew lo miró como si no entendiera.

—Sabes a lo que me refirieron o no estarías aquí diciendo que estoy de mal humor.

Volvió a salir como un reclamo y Neil odiaba aquello.

—Jeremy —Dijo Andrew y a Neil no le gustó como sonó su nombre en su boca. Se mordió el labio —.No me interesa.

—No es lo que dijiste.

Andrew lo miró a los ojos pensativo, pero Neil no le dio tiempo de responder porque con toda su euforia y sentimiento mezclados tomó a Andrew y lo besó.

Neil llevó ambas manos a los cachetes de Andrew para poder besarlo con comodidad y tal vez el empujón fue demasiado brusco porque Neil sintió como Andrew dio un pequeño saltito sorprendido y retrocedió un poco.

Neil se apartó de inmediato, su corazón latió en mil cuando se dio cuenta de lo que hizo.

—No quise asustarte. Lo siento — hablo rápido y luego se calló. Otro paso en falso.

Neil respiró hondo, pero no se atrevió a mirar a Andrew, se sentía avergonzado de su comportamiento.

—Está bien, puedes —Dijo Andrew finalmente, pero Neil no podía recomponerse así que solo asintió.

—No quise hacer eso de esa forma — contestó en un susurro y luego se fue.

 

***

 

Aquella noche, Andrew acompañó a Kevin a despedirse de los visitantes. Cuando regresó, Neil estaba acostado en su cama en la litera de arriba, tapado hasta la cabeza fingiendo dormir. Neil escuchó como Andrew se acotaba en su cama sin decir nada.

Al siguiente día Neil se fue a clases rápido, cuando escuchó que Andrew entró al baño aprovecho para irse. Por lo que no intercambiaron palabras. Se sentía idiota por esquivarlo, pero mas aún por como se habia comportado.

Hoy no tenían prácticas. Una vez que su clases terminarán él tendría el día libre y podía ir a ver cómo Andrew lo fulminaba con palabras o seguir siendo un cobarde y esquivarlo.

También podía llamar a cualquiera de los zorros para que vayan a buscarlo, pero Neil se sentía en un enigma y no quería que los demás preguntaran.

Era raro cuando se trataba de Andrew, Neil no contaba mucho sobre su relación con él, ellos no entendían a Andrew del todo, pero a su vez lograban llevar la situación. Estaban más unidos que antes, pero había ciertos límites para que las cosas funcionaran.

Las horas pasaron y Neil salió caminando sin prisa del aula.

En las paredes de los pasillos, en forma de decoración había ventanas que servían de espejo. Neil se miró en ellos, las cicatrices de su rostro resaltaban al igual que su cabello anaranjado y se extendían por todo su rostro. Un nudo le subió a la garganta.

No solían mostrarles, las cicatrices de su brazos estaban tapadas con los brazaletes que Andrew le dio y lo utilizaba porque así podía olvidar un poco el dolor que sintió allí y su miedo de quizás no volver a jugar Exy.

A las de su cara jamás le prestó suficiente atención porque ¿de que podía quejarse? Estaba vivo.

Pero ahora eran tan notorias y desagradables. Desfiguraron su reflejo y las repudio por ello.

Neil se llevó una mano a su cara y pasó el dedo con fuerzas, tratando de arrastrar la cicatriz que cruzaba su cara en diagonal, como si pudiera borrarla.

—¿Qué estás haciendo?

Neil abrió los ojos al escuchar la inconfundible voz de Andrew.
Se volteó enseguida, no había nadie más en el pasillo, mas no logró escucharlo cuando se acercó.

Parado al lado suyo, Andrew lo miraba con reproche. Neil quitó su mano de su rostro.

—Nada.

—Vámonos —dijo Andrew y Neil agradeció que no insistiera con el tema.

Neil lo siguió hasta el auto. No sabía que vendría a buscarlo y solo. Estaban solo los dos después de que Neil lo hubiera evitado. Andrew manejó hasta el dormitorio.

Neil podía quedarse callado durante el camino, le daría algo de tiempo hasta llegar a la habitación donde volverían a tener otra de esas conversaciones, pero decidió que ya no quería tener este tipo de actitud. No sería él el que se dé por vencido y dejará que un muro crezca entre ellos. Evitarlo habia sido tonto ahora que lo tenia a su lado, como tantas otra veces se daba cuenta.

—Gracias por venir a buscarme.

Andrew asintió de una forma conocida por lo que Neil liberó tensión.

Dado a que era el día libre de la mayoría de los atletas no se veía a muchas personas. La mayoría salía o aprovechaba para estudiar.

Andrew y Neil subieron por el ascensor solitario y siguieron hasta el cuarto.

Andrew entró primero y dejó las llaves sobre el escritorio. Neil cerró la puerta y se apoyó en ella.

—¿No vas a decirme nada?

—Qué quieres que te diga —No lo dijo enojado, tampoco como un reproche y Neil sintió que eso era peor —. Mejor dímelo tú.

—Sabes que noy soy un idiota — comenzo a decir Neil y Andrew espero atento —. Es como si tragara aceite y se pegara en mi cuerpo cada vez que te veía mirándolo —Neil hizo una pausa larga —pero hay algo más importante para mi. No quiero que esta distancia siga creciendo. Ni siquiera quiero que exista alguna distancia. Andrew…

Andrew se acercó de forma amenazante. Neil se detuvo y desvió la mirada. No sabía si estaba preparado para lo siguiente.

—Yo tampoco quiero que te alejes. Has estado pensando mucho en esto —Neil sintió que el siguiente minuto se hizo eterno —.Quiero que esté a mi lado, pero — apuntó las cicatrices —no sé si va a ser un problema para ti. No tiene que ser así. Si sientes mucha…

—Inseguridad —término Neil. Andrew asintió.

—Olvídate de ellas. Estás bien así. Vivo y a mi lado —Andrew pasó su mano por su rostro junto donde tenía las marcas del cuchillo y Neil permitió que lo acunara mientras cerraba los ojos. Y se quedó allí mientras los minutos pasaban.

—Si vas a hacerme una escena de celos no retrocedas luego. Quédate a esperar mi respuesta —termino de decir Andrew

Neil sintió su corazón ensancharse y relajarse. Aquella sensación de ternura subió por todo su cuerpo como solo Andrew sabía provocarle.

Lo quería y quería que solo lo mirara a él. Neil era posesivo con sus pocas cosas, pero jamás lo había sido con una persona.

Recordó a su padre tan posesivo que su cariño fue una soga en el cuello de su madre en el que ella sintió la necesidad de huir. Su madre sabía que eso cavaría su propia tumba y aún así se fue, porque seguía siendo mejor opción que quedarse. No quería que Andrew huyera por no sentirse bien a su lado.

Las siguientes palabras dolieron de decir, pero fue una confesión sincera.

—No quiero que sientas la necesidad de huir de mí. Como mi madre lo sintió con mi padre. Quiero ser mejor que ellos.

Andrew quitó su mano y su calor con ello. Neil volvió a abrir los ojos, pero el chico aún estaba allí, ningún paso lejos.

—Escucha. No eres igual a él. No eres una cuerda que se aprieta en mi cuello. No siento la necesidad de huir y sobre todo, te quiero a mi lado.

Neil cerró la distancia en movimientos lentos. Al contrario de la última vez, con delicadeza tomó el rostro de Andrew. Neil sintió su aliento chocar en su boca, sus pestañas rozarle el pómulo. Sintió la respiración de Andrew lenta junto a los leves movimientos de su pecho y de forma suave y cariñosa lo besó.

Comenzó con un beso suave y lento. Luego permitió que la lengua de Andrew entrara en su boca y en respuesta lo atrajo más hacia él. El beso se fue encendiendo de a poco, cada vez más fuerte. Cada vez más cerca. Andrew movía su boca entumeciendo los labios y luego mordiéndole la boca.

—No lo eres —volvió a susurrar.

Andrew pasó su mano por la espalda de Neil atrayendolo. Neil podía sentir los músculos de Andrew debajo de la ropa y el calor aumentó, pero dejó sus manos arriba.

Andrew tomó la mano de Neil y la guió a su cuerpo.
—Te dije que podías.

—Yo —dijo en susurros Neil, estaba perdido por la lengua de Andrew y le costaba concentrarse, pero antes de que pudiera preguntar, cómo sabía que lo haría siguió —Quiero esto y ¿tu?

—Claro que sí.

Andrew cortó el beso para quitarle la remera y luego Neil lo ayudó a quitarse la suya. Neil se permitió observar el cuerpo de Andrew sin pena, aquellos músculos marcados moviéndose a su alrededor y su respiración se entre corto por la anticipación mientras sus mejillas se encendían. Andrew volvió a tomar su mano y la deslizó por su cuerpo. Neil sintió la piel igual de caliente que la suya y eso solo lo excitó más. Era la primera vez que lo tocaba de esta manera y era increíble.

Los besos volvieron más hambrientos que antes. En algún momento Neil había quedado pegado a la puerta otra vez, encerrado contra el cuerpo de Andrew que lo presionaba. Neil separó un poco la piernas luego de que Andrew le bajara los pantalones para que se pegara a él. Aquellos dos puntos se encontraron una y otra vez rozadose con fuerzas, robandoles quejidos.

Pese a que lo tenía permitido, Neil solo apoyaba sus manos donde Andrew lo había guiado y se sostenía de él para no caer. Sus piernas temblaban por el placer de los toques fuertes y los encuentros del miembro de Andrew con el suyo. Aún tenían los boxers puestos, pero el toque se sentía tan directo, tan juntos. La tela no impidió que el movimiento se sintiera bien, aunque Neil se preguntaba cómo sería sin ellas. Piel contra piel.

Neil se deslizo su boxer y lo dejó caer al suelo, Andrew podía decidir si hacer lo mismo o no, pero él necesitaba darle el acceso por completo de sí.

Andrew esperó dos segundos, luego hizo lo mismo.

A Neil se escapó el aire al verlo así y no tuvo tiempo de recomponerse porque Andrew volvió a pegarse a él y con su mano comenzó a mastubar a ambos. Los toques juntos a los deslizamientos y el cosquilleo que lo inundaba hicieron que fuera imposible para Neil. Les costaba seguirle el ritmo porque estaba totalmente perdido en el placer y Andrew lo sabía y lo manipulaba para incrementarlo.

Los suspiros de Neil eran cada vez más descarados bajos los toques. Intentó acercarse al cuello de Andrew y este se lo permitió, pero apenas logró besarlo cuando Andrew volvió a aumentar el ritmo. Neil gimió en su oído y luego sintió el calor del líquido sobre él, pero pese a que le faltaba poco no era suyo.

Neil vio a Andrew morderse el labio con el rostro levemente sonrojado y el orgasmo se extendió por todo su cuerpo.

Pero los besos no terminaron allí.

***

Neil estaba recostado en el sillón mientras recuperaba el aliento. Andrew se había separado de él hace solo unos segundo y aunque le hubiese gustado que se quedara recostado a su lado, Andrew se levantó a buscar su ropa.

Neil lo vio vestirse enfrente de él. Andrew no dijo nada al mirarlo de reojo por lo que Neil pensó que no le molestaba. Tal vez él debería hacer lo mismo y vestirse, pero se sentía cansado. Cuando Andrew terminó de vestirse dijo:

—Solo haré la última pregunta ¿por qué se te hace interesante?

—No dije que era interesante, dije que se veía bien, pero no para mí.

Neil parpadeo ante la respuesta.

—¿Para quién?

—Si prestarás atención dos segundos te hubieras dado cuenta.

Neil lo pensó, repasando todos los momentos que Jeremy estuvo allí.
-Vaquero.

Andrew está de acuerdo.

—Pero como había dos personas más con el mismo bicho celoso que tú, me permití observarlo, tratando de descifrar lo que lo causaba.

—Alguien más… ¿quién?

—Los has visto hablar todo el día y no te diste cuenta.

—¿Kevin?

—Creo que se debe más al ver cómo él puede ayudar a Jean en formas que Kevin no pudo —explicó Andrew.

Neil entendió, pero eso no borraba su sorpresa.

—Y ¿quién es la tercera persona?

—Estando Jean y Jeremy tan cercanos ¿tú qué crees?

Andrew no le daría nombre, pero no hacía falta para entenderlo.

—Renée.

—Aunque ninguno de ellos dos se comporta como tú con Jeremy. Bueno al menos fuiste el único en admitirlo.

Neil sintió que sus mejillas sonrojaban.

—No volvamos a hablar de esto.

Esta vez Andrew no ocultó su risa burlona cuando lo miró.

Notes:

Es mi primera vez escribiendo a estos pesonajes que amo tanto, por lo que no creo haber plasmado muy bien sus personalidades, espero que igual lo disfruten. Se me hizo algo gracioso que todos se sintieran celosos de Jeremy y solo lo escribí jajaj

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