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El rival del campeón

Summary:

Max Verstappen se convierte en tetracampeón de la temporada. A la par de ello un joven mexicano se hace conocer en la F1 convirtiéndose en subcampeón en su temporada de debut.

¿La joven promesa será capaz de arrebatarle el título al cuatro veces campeón mundial?
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Donde Checo solo quiere la admiración de Max y correr a su lado en la F1, pero sin esperar que este mismo sea quien busque aplastar sus sueños y anhelos.

Max tiene 35 y Checo 21

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Capítulo 1

Chapter Text

La próxima temporada estaba asegurada, acababa de asistir a una reunión con Horner para actualizar su contrato. Su vida y su carrera iba marcha en popa. Por cuarto año consecutivo se proclamaba campeón mundial de la fórmula 1.

- Max, escuchamos rumores de que tendrás un nuevo compañero en la próxima temporada, ¿es eso cierto? - varios reporteros lo abordaron en la entrada del paddock intentando obtener información para publicar alguna nota.
- Desconozco, no se me ha informado nada al respecto - respondió el holandés mientras buscaba su tarjeta de ingreso. Sabía que había muchos rumores sin fundamentos esparcidos por la prensa, pero aquel era uno que se mantenía con frecuencia, el equipo aún seguía sin confirmarlo ni desmentirlo públicamente. Ni siquiera él mismo sabía si eso era cierto. La temporada que acababa de terminar había sido una de las mejores en su vida, pero lamentablemente no podía decir lo mismo de su compañero, el segundo piloto de la escudería Redbull, Daniel Ricciardo, que no había obtenido los mejores resultados de su carrera como piloto. El australiano había alegado que su auto tenía fallas y por esa razón había perdido mucha ventaja en comparación con el rubio, sin embargo parece que nadie parecía prestarle la suficiente atención, lo que llevó a que hubiera mucho rencor entre ambos pilotos.

- Max, antes de que te retires, nos gustaría saber; ¿Qué opinas sobre que tú actual rival Sergio Pérez?, dijo que iba en busca de arrebatar la corona de esta temporada - causó esa pregunta que todos los reporteros prestaran atención y acercaran más sus micrófonos al rubio, intentando no perder ninguna clase de detalle en la respuesta que otorgaría.

- Le deseo mucha suerte - Max miró a las cámaras mientras sonreía burlesco - La necesitara. - con aquella oración se despidió de la prensa para abrirse paso al paddock. Sergio Pérez, el piloto mexicano que había logrado convertirse en subcampeón en su temporada de debut. Sabía perfectamente quién era, no se hablaba de otra cosa más que del chico por toda la parrilla. Un joven bastante talentoso y entusiasta que había logrado destacar en un equipo tan pequeño y sin presidencia como lo era Sauber. No había tendido el "gusto" de convivir lo suficientemente con el mexicano, solo a excepción de las ocasiones en las que compartieron el podio o cuando a ambos se les entregó su premio de la temporada. Max había mantenido su distancia del chico en la medida de lo posible, no le interesaba compartir más allá de felicitaciones forzadas con Sergio; aunque el menor siempre parecía demasiado entusiasmado al compartir alguna clase de interacción. Era el primero en felicitarle al ganar o cuando obtenía puntos, incluso llegando a abalanzarse a sus brazos con una confianza impresionante, como si fueran alguna clase de "mejores amigos". Sinceramente eso no le gustaba para nada, le disgustaba ser abrazado por un extraño, tampoco quería los buenos deseos del muchacho y sin hablar del mal humor que le causaba tener que celebrar las victorias a su lado, era ridículo todo eso. Tenían que comportarse como lo que eran, rivales, nada más que eso. Lamentablemente el mexicano no parecía entender la hipocresía con la que constantemente se dirigía hacia él.

"Requiero tu presencia en la reunión de la tarde, se dará un comunicado importante" Fue el mensaje que recibió de su gerente.

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Sergio arrugó la revista y la arrojó al piso al leer el título que adornaba la primera plana. “La rivalidad que definirá al campeón: tras las declaraciones del joven piloto mexicano Sergio Pérez, sobre "arrebatar" la victoria en esta temporada, el tetracampeón y piloto estrella de Redbull le desea "suerte" para poder vencerlo. Confirmando la rivalidad entre ambos en la pista por el título. ¿Será suficiente el entusiasmo de Pérez frente a la experiencia del León Verstappen?”

Odiaba que la prensa hablara sobre su "rivalidad" con Max, ya que no era verdad. Él mantenía una profunda admiración por el holandés, siempre lo demostró, incluso habló en muchas ocasiones de cuánto le emocionaba poder conocerle y compartir la pista a su lado, pero tristemente los periodistas solo hablaban de lo que les generara más morbo y polémica.

- ¡¿Viste la nota?! - el mexicano llamó a su hermano Antonio en un intento por desahogar su enojo.
- Si la vi. - el mayor hizo una pausa mientras se sobaba el puente de la nariz, un poco cansado de la dramatización de su hermano menor por cosas que realmente no tenían sentido - Pero no deberías darle importancia, ya sabes como es la prensa - sabía perfectamente cómo se ponía Sergio cuando se trataba del piloto holandés. No existía poder humano que hiciera entrar en razón al menor de los Pérez cuando una idea se le metía en la cabeza. Y menos si se trataba de su mayor admiración, su ídolo, su inspiración, su sueño, Max Emilian Verstappen. Antonio recuerda perfectamente cómo Sergio mencionó a cada miembro de la familia, por al menos una semana, cuando el rubio obtuvo su primer título, y ni hablar cuando lo conoció por primera vez. El chico se volvió un manojo de nervios, y no dejo de sonreír en todo el día, hablando de cada detalle y la felicidad que había experimentado al estrechar su mano con el tetracampeón. Con el paso del tiempo Sergio aprendió a controlar un poco su emoción y fanatismo, pero no lo suficiente como para dejar de hablar del experimentado piloto, siempre hablando maravillas de él y resaltando cada uno de sus triunfos como si fueran suyos. No era sano lo que hacía su hermano, y todos sus cercanos lo notaron, pero tampoco nadie quiso mencionarlo, temiendo la molestia del menor. Y sobre todo Antonio, él sabía que los triunfos del chico no eran del todo por la pasión y el amor al deporte, si no que, el holandés tenía también gran porcentaje del crédito.

- Es que no entiendes Toño... - el menor suspiro intentando calmarse y bajar el volumen de su voz - No quiero que me odie, menos ahora que seremos compañeros. El contrato de Redbull había sido aceptado y firmado recientemente. Un segundo lugar junto con el actual campeón mundial había sido una propuesta que ni en sus más lúcidos sueños hubiera tenido. No dudo en aceptar de inmediato. Se había esforzado muchísimo en alcanzar el rendimiento que le permitiera el subcampeonato. Había sudado y llorado sangre al obtener su primer triunfo. Lo recuerda perfectamente; había logrado una remontada perfecta desde la posición 18 hasta conseguir la victoria. El himno nacional de México se hizo presente en el podio junto al coro de los fanáticos gritando su nombre mientras celebraban a lo grande. Estaba realmente feliz, y sin embargo, nada de eso se comparó lo suficiente con el sentimiento de ser felicitado por el holandés. Jamás olvidaría como se lanzó a sus brazos apenas el otro le dio la oportunidad; se sintió tan mágico, tan único y tan especial que se prometió igual ganar tantas carreras y subir a tantos podios como podría solo para volver a compartir esos momentos con el rubio.

- Dudo que eso suceda Checo. - y nuevamente la histeria del joven piloto se apoderaba de él - Será mejor que te tomes un descanso de esas cosas, piensa en el futuro, ya tendrás tiempo de hablar con Vertappen sobre los malentendidos. - dijo aquello tratando de calmar a su hermano.

- Quizás tengas razón... - Sergio tomó asiento en el sillón e intentó relajarse, faltaba poco para que la temporada diera inicio, tenía que estar concentrado para todo lo que venía. Al final Antonio tenía razón, ya tendría oportunidad de hablar y más con el tetracampeón. Estaba muy emocionado y nervioso, su rostro se iluminaba en una sonrisa de oreja a oreja de solo imaginar compartir tiempo con el rubio, charlar o incluso reír a su lado. ¿Sería acaso inapropiado invitarlo a cenar alguna vez? - Pensó.

- Por cierto Checo - por un momento olvidó que seguía en llamada con su hermano al estar tan sumergido en sus pensamientos - Hoy recibí un correo y tienes que presentarte al paddock para hacer pública tu unión a Redbull. - ¿Cuándo? - pregunto el pecoso. - Hoy mismo, en un par de horas - respondió Antonio sin darle mucha importancia - Será mejor que te apures y te alistes en un rato pasarán a recogerte. - Está bien, después te llamo - el mexicano colgó la llamada y colocó el celular encima de la mesa de estar. Pronto se encaminó al baño para ducharse. Tenía que ver lo más impecable para dar una buena primera impresión, no quería tener un mal aspecto estando frente a su ídolo. Así como su hermano le había dicho, un auto le recogió al alrededor de las 6 pm y lo llevó al paddock. Al entrar, inmediatamente le otorgaron su uniforme y algunas cosas más con el logo de RB, le pidieron que se las pusiera. El lugar estaba siendo preparado por el personal de Marketing y había varios empleados encargados de distintas áreas, observó a los mecánicos alistándose y al mismo Horner recibiendo indicaciones de lo que tendría que hacer y decir.

- Hasta que nuestro campeón se digna en llegar - Escuchó al director mencionar.
- Entonces no eran solo rumores ¿Eh Horner? - La voz del tetracampeón provocó un silencio rotundo en su lugar y la atención de todos los presentes se posó sobre él. - ¿Por qué nadie me lo mencionó antes? - el holandés colocó sus manos en su cintura mientras miraba firme y sin vacilar a Horner. Antes de que el hombre cansado pudiera contestar, el rubio paso a segundo plano al ver que el piloto mexicano salía de los vestidores llevando el uniforme.
- ¡Definitivamente esos son tus colores Sergio! - el hombre británico alzó sus manos con regocijo mientras sonreía contento. - ¿Eso cree? - por lo regular no solía ser tan tímido con los halagos, pero al percerse de la presencia del holandés no proceso correctamente la manera en que tenía que reaccionar - Hola Max - optó por iniciar con un saludo para intentar relajarse. - Sergio... - no pudo evitar observar al chico de pies a cabeza, sabía que podía estar siendo grosero, pero era cosa que no le importaba en absoluto. - Veo que ahora seremos compañeros, que regocijo, ¿No lo crees? - realmente era lo que su cuerpo daba, no podía fingir una felicidad genuina, pero al menos sonrió al decir eso.
- Estoy muy feliz por ser tu compañero Max, es un gran honor para mí, daré lo mejor, te lo prometo. - Los ojos del mexicano brillaron de felicidad al escuchar decir eso al piloto mayor. Estaba más que feliz de saber que Max estaba feliz de ser su compañero. Antonio tenía razón, tal vez solo había pensando las cosas demasiado y en un rumbo muy negativo
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