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A tu lado

Summary:

Muchos dirían que Ging a lo largo de su vida ha visto cosas peores, muertes mucho más grotescas, y sí, tendrían razón, pero nada de eso se compara en lo más mínimo al hecho de ver en esa situación a un ser tan querido… a la persona de la que se enamoró.

Notes:

Después de poco más de tres meses (y lejos de navidad), por fin comparto este one-shot, mejor tarde que nunca jajaj
Espero que quien lo lea, sea de su agrado c: ojalá pronto comparta lo demás que he escrito de ellos.

Work Text:

¿Navidad? Siempre fue una festividad que nunca le emocionó, no es como que la odie o algo por el estilo. Simplemente no le era relevante, ni siquiera cuando su padre, tíos y abuela se esforzaban mucho, aunque siempre agradeció el esfuerzo que hacían.

Desde ese entonces, había cosas que le emocionaban más, pero durante esa fecha fincía emoción frente a su prima Mito. Ella amaba tanto ese día, que le era imposible hacer algo aunque fuera mínimo para disgustarla o causarle cierta desilusión, había otros días para eso.

Desde su punto de vista, siempre hubo cosas más interesantes, a las que más aspiraba y mucho más tras saber acerca de los cazadores. Algunas personas que estaban de paso por la isla, respondían las preguntas que les hacía, unos cuantos eran cazadores y otros no, pero tenían cercanos que sí lo eran, por lo que toda esa información le permitía calmar un poco la curiosidad que iba creciendo cada que escuchaba algo.

Conforme paso el tiempo, se volvió cazador, realizó diversas investigaciones, conoció personas, llevó a cabo muchos trabajos. Todo lo que iba aprendiendo y viendo le fue resultando mucho más interesante que una simple festividad, en la que en muchas ocasiones, reinaba la hipocresía.

Luego de conocer y empezar a viajar con Kite, pareció un par de veces en festejar ese día. Tal vez a él sí podría importarle o al menos parecerle interesante ser parte de. Sería lo más normal, después de todo, ha pasado toda su vida intentando sobrevivir en la calle.

Sin embargo, al igual que él, Kite nunca mostró interés, solo hubo un par de objetos acordes a la fecha a los cuales les prestó atención por unos instantes, y después continuó con su camino.

—¿No te interesa la navidad? —preguntó Ging 2 años después de conocerse, Kite tenía 19 años.

—Mmmm no —respondió y volteo a verlo— ¿es un problema?

—Para nada, es simple curiosidad —se miraron por un par de segundos, y enseguida Kite continuó, respondiendo a la respuesta muda del contrario.

—Me parece absurda, desde que recuerdo la gente es muy hipócrita —Ging casi quiso reír, es lo mismo que siempre ha pensando— ese día parece que todos se quieren, hay abrazos, obsequios y sinfín de cosas, pero a lo largo del año siempre parecían querer matarse —se encogió de hombros recordando a toda la gente de la ciudad donde creció y como un par de veces, sí pasaba lo último que mencionó— hay cosas más importantes.

—Pienso lo mismo, pero no siempre es así, algunos no son hipócritas —dijo recordando a su familia y algunos de sus amigos.

Kite ascendiendo con una leve sonrisa y ambos continuaron con su camino sin volver a tocar ese tema.

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Nunca pasó por la mente de Ging que algún día estaría arrepentido por no festejar navidad. Más en específico, por dejar a Kite con esa mala imagen que tenía.

Es cierto que él le mencionó que no siempre es algo malo, que hay algunas personas que sí lo festejan genuinamente, pero nunca se lo mostró de primera mano.

Nunca considero realmente en hacer algo lindo para que ellos 2 lo festejarán (ni cuando empezó a sospechar de sus propios sentimientos, ni tampoco cuando los confirmo y acepta). No fue una excepción la última vez que pasaron juntos esa fecha, aún sabiendo que no sería posible verso ese día en mucho tiempo.

Y vaya que ahora sí era menos posible… Menos posible porque Kite había muerto en NGL… ahora está seguro de eso porque ha comprobado que no se trata de una broma de mal gusto, no cuando se encuentra frente a su cuerpo malherido y sin vida.

Puede sentir su labio inferior temblar y su garganta cerrarse, tanto que le último el simple hecho de pasar saliva. Es una vista que jamás quiso ver o considerar siquiera posible, pero que ahora es una realidad.

Muchos dirían que Ging a lo largo de su vida ha visto cosas peores, muertes mucho más grotescas, y sí, tendrían razón, pero nada de eso se compara en lo más mínimo al hecho de ver en esa situación a un ser tan querido… a la persona de la que se enamoró.

Y no solo eso, sino que también pasan por su mente diversos: “Y sí”, planos que podrían haber llevado a cabo, situaciones que podrían haber sido distintas.

Él muy pocas veces llegó a sentir remordimiento, por lo que eso, sumado a lo que ven sus propios ojos y toda la situación, tanto de Kite como de Gon, lo hacen sentirse muy abrumado.

“Gon es un niño increíble, Ging-san, será un gran cazador” le dijo esa noche que se encontraron, después de contarle más detalladamente su encuentro con él en Isla Ballena.

En esa ocasión, fue poco el tiempo que convivió Kite con Gon, pero fue suficiente para dejar una buena impresión en él —pese al inicio— y que incluso le tomará cierto cariño a Gon. No era de extrañar que ahora, luego de convivir por varias semanas, no dudará en arriesgar su vida por él y su amigo Killua. Sabe muy poco de lo que paso, pero no hay duda de que así fue, puede imaginar que al final se sintió muy frustrado por no ser capaz de derrotar a esa quimera.

Antes de que se evidenciara por completa su vulnerabilidad, respiro profundo y salió del lugar.

—¿Te vas tan pronto, Ging?

—¿Hay algo por lo que deba quedarme? —se detuvo sin mirar al cazador y tampoco a los encargados de llevarse el cuerpo de Kite.

—Supongo de no, menos tratándose de ti —se encogió de hombros.

—Sí —continuo su camino a la salida.

No tiene caso que ese cazador y otros sepan cuanto le dolió ver a Kite así, tan malherido, sin un rastro de vida, sus labios ya morados, sentir su piel que era cálida y ahora esta completamente fría, y tener que dejarlo sin la oportunidad de hacer algo por él.

Pueden pensar todos lo que quieren de él, no le importa que piensen que Kite no era importante para él, al final, sus amigos, especialmente Elena y Eeta saben que era alguien que apreciaba mucho, incluso el mismo Kite lo sabía. Y que él lo supiera es lo único que importa… a pesar de que nunca se entero que tan grande es realmente su aprecio.

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Se sintió ansioso, mucho a decir verdad, temía haber entendido mal, pero no podía culparlo, él no se lo dejo fácil entre tanta información que le soltó en menos de 2 minutos y lo nervioso que él mismo estaba por no saber como actuar y menos teniendo tanta gente a su alrededor.

Apenas iban 4 tonos, pero para él ya eran una eternidad. Justo cuando estaba por resignarse, atendieron su llamada, aunque lo único que se escuchaba al otro lado era el ruido de fondo.

-¿Cometa? —por fin se decidió a hablar. Después de pronunciar su nombre, el silencio todavía estuvo presente por varios segundos.

—Hola, Ging-san —obtuvo como respuesta, acompañado de una delicada voz.

Su mente continuó procesando todo lo más rápido que podía. Se supone que ya lo sabía, pero eso no evitó que se sorprendiera por no escuchar la voz de siempre: “¡Por ​​mi culpa Kite se convirtió en una niña!”.

—Mmmmm, lamento no haber llamado antes —nuevamente comenzó a sentirse nervioso, y aunque no tartamudeo como lo hizo con Gon, Kite se dio cuenta— apenas me enteré…

—No hay problema, Ging-san, creyeron que lo más apropiado era mantenerlo en secreto… hasta ahora, solo lo sabían Morel, Knov, Killua y Gon —sonrió levemente, feliz de escuchar su voz.

—De hecho él me lo dijo.

—Oh, así que por fin se encontraron —rio imaginando la expresión que debía haber tenido Ging— le dije que sería un gran cazador —se sintió aliviado, de alguna forma Killua logro salvarlo.

—Sí… aunque habla mucho y casi no le entendí nada —se contagio un poco de la risa de Kite— en unos minutos lo tendrás ahí contigo.

—Estaré feliz de verlo.

—Y… hummmm, también iré lo más pronto posible.

—Gracias —un pequeño rubor apareció en sus mejillas, haciendo juego con su ahora cabello rojizo. Agradece que no lo vea en ese preciso momento, pero solo con su llamada estoy feliz, sé que esta ocupado.

—Kite —dijo con cierta frustración— te he dicho varias veces que no necesitas hablarme de usted, solo soy cuatro años mayor.

—Pero ahora que soy quime… —fue interrumpido.

—Siguen siendo 4 años —Kite no lo puede ver, pero sabe que mientras le dice eso, es seguro que esta cruzado de brazos.

—Es solo costumbre —término por decir— pero no deje…sa Gon sin hablar, estaba emocionada por conocerte.

—Así esta mejor, y sobre eso, no puedo escapar, ya se lo prometí.

—No te escuchas muy convencido, Ging-san —se burlo un poco— ¿insistió mucho Gon?

—Fue un fastidio todo —rodó lo ojos— y no hablo de él, sino de la situación, no estaba seguro de aceptar, pero esa maldita bola de cazadores entrometidos no me dejaban en paz.

—Espero no estén en el hospital —se rio ante la imagen mental de Ging golpeando a todos.

—Se lo merecían por entrometidos, pero no, algunos solo quedaron inconscientes —continuo explicándole un poco más esa situación— debo colgar, hay cosas que tengo que hacer… ¿Tú estás…?

—Sí, estoy bien —respondió a la pregunta incompleta de Ging.

—Me da gusto, hasta luego, Kite.

—Hasta luego, Ging-san —tal vez esa forma de llamarlo no la dejaría en mucho tiempo, algo con lo que curiosamente no tiene problema, porque de alguna forma lo hace sentir cálido, escucharlo de su voz, o más en concreto de él.

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Si alguien fuera capaz de verlo en esos momentos, se daría cuenta de inmediato de lo nervioso que esta Ging.

Camina de un extremo al otro de la habitación, deteniéndose unos instantes en la cama para observar lo que tiene ahí, y después volver a caminar.

No esta seguro de que ropa debería ponerse, normalmente no es algo a lo que le preste tanta atención, pero esta ocasión es diferente.

Nuevamente se vuelve a detener en la cama, analizando sus 3 opciones: Su ropa habitual, un traje, o algo un poco más casual, un intermedio entre los dos primeros.

Cada que los ve, no puede evitar pensar que si bien Kite nunca hizo una cara o comentario por su forma habitual de vestir, esta noche no sería lo más apropiado. El traje no sabe si puede ser demasiado formal como para usarlo en esta ocasión. Y entonces dirigió su atención a su última opción, es la que cada vez esta más cerca de ser descartada, sí bien no es mala, no termina por convencerlo.

Esta vez, en lugar de volver a caminar por la habitación, decide sentarte soltando un resoplido.

Tal vez le está prestando demasiada atención a la ropa y no será tan importante como lo será la misma noche. Es solo que quiere que sea algo muy especial.

Desde que confirmo que Kite reencarno como quimera, se decidió a festejar navidad con él, quitarle esa pésima imagen que tiene de esa noche y volverla especial, una noche genial para ambos —aunque haya muchas más personas—, pero, nuevamente, tal vez este dando más importancia de la qué debería, puede estar muy influenciado por sus sentimientos, ¿sentimientos no correspondidos? No es que sea egocéntrico, pero algo en el actuar de Kite, en la mirada que siempre le dirigió antes como humano y ahora como quimera, le indican que también hay sentimientos involucrados.

Un suspiro escapar de sus labios, definitivamente sí lo estarían viendo, en especial los zodiaco no dudarían ni un segundo en estarse burlando, al no ser una actitud muy propia de él. Incluso podrían llamarle karma luego de que siempre es él quien se divide a costa de ellos, pero no puede evitarlo, al final es en lo único que se parece a Netero y Pariston, aunque él siempre se aburre primero y los otros dos podrían continuar por meses.

Una vez más, miro de reojo su ropa, y en esta ocasión se puso de pie y guardo los 2 qué no usará. Se siente más convencido, además, no puede seguir perdiendo el tiempo y llegar más tarde de lo que planeaba.

Desde el inicio planeo no tardarse tanto, porque él fue quien le dio la idea a Colt y los amigos de Kite, quienes aceptaron de inmediato y muy felices.

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Las 7 fue la hora acordada para todos. Ging por supuesto, llegó a las 9:05, algo que no se sorprendió a muchos, especialmente porque según sabían, él iba regresando de una misión.

En cuanto Ging comenzó a acercarse al actual hogar de Kite, a los primeros en ver fue a Gon y sus 4 amigos. Después de algunos cazadores como Morel y Knov, sus estudiantes. Los amigos de Kite y algunas quimeras, pero no veían por ningún lado a Kite.

Saludó a la distancia a las personas, él único que se acerco hasta él fue Gon, quien le presento a Killua, Alluka, Leorio (pensando que no lo conoció) y Kurapika, prosiguiendo de eso, comenzó a contarle diversas cosas que pasaron. Como qué le ayudaron a Kite, Colt y los demás a decorar el lugar.

— ¿Es un regalo? —pregunto curioso viendo la bolsa en la mano de su padre.

—No, solo son algunas de mis cosas.

—¿Los traes en una bolsa de regalo? —se burlo un poco Leorio, pese a que el regalo lo trae dentro de una bolsa negra, alcanza a sobresalir el adorno.

—Se lo darás a Kite, ¿verdad? Me pregunto que podrá ser —dijo Killua usando cierto tono de insinuación y si no fuera poco, también la sonrisa que se dirigió.

—¡Hermano! —Alluka lo reprendió jalándolo un poco de la manga. Killua como respuesta hizo su típica sonrisa de gato, cruzando sus brazos tras su cabeza.

—¡¿Para Cometa?! —volvió a preguntar emocionado Gon.

—Es el único que le daría regalo —completo Kurapika, divirtiéndose con la situación, al igual que los demás.

—¡Silencio! —metió brevemente su dedo índice a su oreja— son muy ruidosos —dijo apuntándolos con su dedo— no es nada raro —miro a Killua.

—¡Entonces sí es para Kite!

—Por supuesto que sí, tonto —rodea los hombros de Gon— tú padre solo se toma tantas molestias con Kite.

—Que no es eso —se cruzo de hombros, pero como si Killua no hubiera escuchado lo que dijo, continuo diciendo diversas cosas al respecto.

—Esta en la casa —la voz de Kurapika atrapó su atención.

—Dijo qué iría por unas cosas y volvía —término por decir Leorio.

Apiadándose un poco del hombre, al empezar a ver sus mejillas ligeramente rojas, prefirieron decirle lo que sabían. No les había preguntado por Kite, pero es obvio que está ahí por él, de lo contrario no hubiera propuesto esa reunión.

Asintió dando la vuelta y caminando hacia la casa.

—De nada, ya sabes, aquí estamos para salvarte en cualquier circunstancia —dijo con evidente sarcasmo viendo al mayor irse.

—Leorio, ya sabíamos qué no diría gracias —le recordó lo obvio, riendo sobre las caras que hacía y murmurando diversas cosas.

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Lo primero que captó su atención al entrar fueron 2 voces bastante conocidas. Sabía que eso pasaría si Gon estaba presente.

Así que colocando la bolsa cerca del árbol, se acerco poco a poco al comedor, donde vio a su abuela y prima platicando con algunas personas.

Una pequeña sonrisa se hizo presente en su rostro, la última vez que las vio no terminaron las cosas de la mejor forma, al menos con Mito. Comprende a la perfección las razones de su prima por querer la custodia de Gon, así que desde el inicio no la peleó, era lo mejor para todos, especialmente para Gon, pero ese día que se las entregaron las cosas se pusieron incómodas, seguramente Mito pensó que estaba molesto con ella.

Se dio la vuelta, regresaría a la sala por ahora no le convencerá la idea de salir, al menos no hasta que se les olvide lo ocurrido a Gon y Killua.

—Ging —al escuchar su nombre, miró a sus espaldas y vio a la mujer acercarse.

—Hola, abuela —saludo dándose la vuelta para quedar frente a frente.

— ¿En serio no pensabas saludar?

—No es eso, solo no quería interrumpir su conversación.

Tras su respuesta, sintió los cálidos brazos de la mujer envolviéndolo, y sin dudar se encorvo un poco para corresponder el abrazo con una sonrisa. Podrán decir lo que quieran de él, pero él de verdad ama a su familia —y amigos, por supuesto—.

—Te ves bastante guapo con ese traje, cariño —al alejarse, fue qué puso mayor atención en sus ropas.

—Gracias —una risa nerviosa se escapó de sus labios, mientras rasca un poco su propia mejilla.

Mirando de reojo, vio a Mito acercándose un tanto insegura. Enderezándose, ampliando su mano en su dirección, acción que la tomo por sorpresa, al recordar todas las veces que Ging la encontró cuando eran niños. Todos los momentos preciados con su primo y mejor amigo.

Por alguna razón se sintió un poco liberada de la culpa que sintió por mentirle muchos años a Gon diciéndole que Ging lo abandonó. Sí cuando pidió la custodia de Gon, pensó que su primo estaba molesto, lo considero más cuando su querido niño regreso a isla ballena y entre tantas cosas que le contó, se entero que le dijo todo lo que pudo de su vida, desde que pensó que él estaba muerto hasta cuando le dijeron que lo abandonó.

—Hola, Mito —saludó en cuanto ella sostuvo su mano— no te mortifiques tanto, siempre hiciste lo que consideraste mejor. Si sigues teniendo esa cara continuarás ahuyentado a los hombres y no te casaras.

—Como si eso me importara —se rio.

Permaneció un momento platicando con ellas, cada que parecía que la conversación empezaba a dirigirse hacia la razón de su vestimenta —algo que desde joven no le daba importancia— cambiaba disimuladamente el tema. Suficiente había tenido afuera.

En el momento que estuvo lista toda la comida caliente, termino su conversación. Mito y su abuela fueron con las personas que estuvieron hablando antes de que él llegara.

De regreso a la sala, alcanzo a ver a Kite caminando por un pasillo para ir también a la sala.

—Cometa. 

En cuanto el mencionado escucho su nombre salió de sus pensamientos y detuvo su caminar mientras levanta la mirada.

—Que bueno mirada que ya estás aquí, Ging-s… —guardo silencio en cuanto lo vio bien— te ves bien con ese traje —un pequeño rubor se presentó, por lo que desvío la, finciendo que ve lo que hay en el mueble a su izquierda e intentando que su cabello cubriera un poco su rostro, pero fue tarde.

Esa acción solo permitió que Kite tampoco viera el muy leve sonrojo que apareció en Ging. No era muy notorio, pero para alguien como ahora era Kite, con sus sentidos perfeccionados, fuerza y ​​​​todo, sí sería capaz de verlo.

—Demonios, parezco un maldito adolescente —pensó rascando su cabeza, Kite pensó lo mismo y prefirió seguir viendo los objetos del mueble— por un momento pensé que te vería usando una falda, pero ese traje no te queda mal.

—Ja. Ja. Ja —respiro profundo, y estando seguro de que no se notará su pequeño sonrojo, volvió a mirarlo— usaré falda el día que tú lo hagas.

—¿A caso me estás retando? Sabes que sí lo haría —la risa de Kite fue genuina tras esas palabras. 

-Perder. Aun así sigo pensando lo mismo, la usaré el día que tú lo hagas.

—Espero no te arrepientas —dijo decidido— y si te arrepientes, que sea obvio para divertirme más —se rio, más por imaginarse a él mismo usando falda, que por Kite. Aunque también pudo ser más gracioso si no hubiera muerto y siguiera con su cuerpo humano.

Kite por fin continuo su camino y se detuvo a lado de Ging.

—Te juro que por un momento creí que ahora con ese cuerpo, no serías más alto que yo.

—Incluso Gon y Killua te ganarán en poco tiempo.

—¡Tsk! ¡Tampoco soy tan bajo! Es una estatura normal, pero para ti cualquier persona es enana.

—Mmmm, no estaría tan seguro, Ging-san.

—Como sea, no me importa.

—Sí tú lo dices —se divierte cada que puede molestarlo, algo no muy habitual, pero cuando eres de las pocas personas que lo conocen bastante bien, se encuentran formas.

—Ya me vengaré el día que usa falda, ya se me ocurrirá que otra cosa te pondrás o harás por perder…

—¿Ese es algún fetiche que tienes, Ging-san? —preguntó con fingida sorpresa.

El mencionado en cuanto escucho aquella pregunta, abrió sus ojos de inmediato.

-¡No! —al sentir su rostro arder decidió voltearse para evitar ser visto por Kite.

Y era cierto, lo único que buscaba era una forma de molestar un poco a Kite, así como ahora lo hace la quimera, quien contiene su risa al verlo tan nervioso, intentando crear oraciones coherentes para explicar que solo quiere molestarlo, y no por otro motivo.

—Será mejor salir, nos deben estar esperando a los demás —sonrió Kite mientras sostiene el brazo de Ging para jalarlo un poco y caminar a la salida.

La cena transcurrió con total tranquilidad, era un ambiente bastante ameno donde no falto ninguna anécdota sorprendente por ser contada.

En medio de risas, tampoco faltaron algunas bromas provenientes principalmente de Knuckle, Biscuit, Killua y Leorio, y en las cuales a veces se sumaba Ging (si no era él el objetivo de los otros).

Hubo algunos momentos donde la abuela de Ging contó un par de cosas que avergonzaron unas veces a Mito y otras a Ging. Sin embargo, cualquier rastro de vergüenza desaparecía en cuanto veía la sonrisa de Kite.

Sí, era importante que todos se la pasaran bien, pero el motivo principal siempre fue Kite y ver que se estaba logrando lo puso feliz.

Una hora antes de los regalos, decidieron jugar, algunos participaron y otros simplemente prefirieron observar todo, divirtiéndose de igual forma por las ocurrencias de los participantes.

A la medianoche, todos repartieron sus obsequios, incluso aunque no creyeron Ging llevo un par de cosas —pequeñas, pero valiosas para quien se las daría—, principalmente a Gon, a su abuela y prima, quienes si bien no estaba confirmado qué irían, él lo dio por hecho.

En ese lapso, varios se separaron, para ahora, mostrarles a sus más cercanos los obsequios qué les dieron.

Kite sintió una inmensa calidez al ver todo. Todo siendo tan diferente a como siempre lo vio en su niñez y gran parte de la adolescencia.

Todos tenían una sonrisa en sus rostros, incluso Colt, aquella quimera la cual le tomo aprecio, aún sabiendo su verdadera identidad nunca tuvo la intención de alejarse, siempre estando a su lado apoyándolo, como lo prometió frente al cuerpo de la Reina.

Es lo más cercano qué podría tener a un hermano, aunque fue una rara forma de tener uno. Los dos tuvieron que morir para que eso sea posible, pero ahora ambos están rodeados nuevamente de sus seres queridos.

Fue difícil, pero lograron dar con la familia de Colt cuando era un pequeño niño humano.

—Kite —salió de sus pensamientos al escuchar a Ging— necesito que vengas.

Kite lo siguió con la mirada y tras verlo entrar a la casa, lo siguió. No entendía la razón, pero seguramente era importante, tal vez una misión confidencial o algo por el estilo.

Al adentrarse, lo encontró de pie en la sala, dándole la espalda.

—¿Ocurre algo malo?

—No, ¿por qué?

—Simple curiosidad.

—Solo quería estar a solas contigo. Tú sabes que me incomoda tener todos los ojos sobre mí, y más después de tantas incoherencias que dijo Killua y que algunos escucharon —resoplo, Kite por su parte solo se limitó a reír.

—Está bien.

—Mmmmm… también te traje algo.

-Oh…

No supo que más decir, lo tomo por sorpresa. Usualmente Ging no es de dar obsequios, así que si bien el mismo Kite recibió regalos de otros, él le dio a Ging y lo vio darle a su familia esta noche, no cruzo por su mente la idea de recibir algo de él.

—Sí, bueno… en realidad no es la gran cosa, pero va bien contigo, sin importar en que cuerpo estés —se reacomodo con una mano la bufanda que Kite acababa de darle, algo que hizo latir más fuerte el corazón del contrario, en el momento que lo vio ponérsela.

Sin intenciones de alargar más la situación, sujeto con ambas manos la caja y volteo para quedar frente a frente de Kite.

El ahora pelirrojo, lo sostenido y acercándose a la mesa de centro, lo colocado para deshacer el nudo del listón.

Tras retirar la tapa y ver lo que hay dentro, una dulce sonrisa se hizo presente. Como si se tratará de algo frágil, los sacos con cuidado, viendo detenidamente cada uno.

—Con cualquier color te verás bien, usa el que te resulte más cómodo.

Sin mencionar nada, Kite sostuvo la gorra color azul y se la puso. A la vista de los demás puede ser algo bastante simple, pero para ellos es algo significativo, además de ser de las pocas cosas por las que Kite siempre mostró entusiasmo.

—Muchas gracias, Ging —estando un poco inseguro por lo que hará, acortó la distancia entre ambos y lo abrazó.

Sentir tal cercanía con Kite, y tan cerca de su aroma, lo aturdió por unos breves segundos, pero en cuanto reaccionó, correspondió el abrazo.

—Feliz navidad, Kite.

—Feliz navidad, Ging.

Agradeciendo la privacidad, se permiten estar un poco más en esa posición, disfrutando de la cercanía del otro.

—Aunque sigas siendo más alto, ya no lo eres tanto —murmuro, contra su hombro.

—Tuviste suerte —respondió divertido.

—Tal vez… —alargó la palabra— si hubiera conservado su otra estatura mi rostro continuaría estando en… —cortó su pensamiento en cuanto fue consciente de eso y sintió su rostro enrojecer levemente.

Al romper con el abrazo, se dio la vuelta, finciendo querer ver por la ventana.

—Gracias de nuevo, Ging.

—No es nada —se encogió de hombros aun dándole la espalda— me da gusto que te gustaran.

—Por supuesto.

Volvió a acomodar a los demás en la caja, para después dejarla en una repisa, más tarde la llevaría a su habitación.

—Definitivamente esa bufanda qué te di combina más con tu traje, que la otra.

—En realidad no le di importancia, simplemente había querido —pensó por unos instantes si continuar o no— …usar esa bufanda porque me la regalaste.

—Entonces —se acercó a él, tocando su hombro izquierdo, recibiendo su mirada— me alegra haber pensado en regalarte otra —ambos se sonrieron.

Recuerda esa vez que se la regalo, se sintió inseguro por varios días si debía dárselo o no, se trataba de algo que fácilmente él podría conseguir, además de ya tener unas.

Incluso cuando Ging el tomo y le agradeció, no se sintió convencido de hacerle ese regalo, sin embargo, tras separarse por un par de días para lograr una misión, al volverse a ver, él la traía puesta. No hubo palabras al respecto de ninguno de los dos, pero fue algo que lo hizo sentir feliz.

—¡Mira, Cometa! —escucharon esa vocecita tan conocida.

—Deberíamos salir.

—Sí, después de todo, todo esto empezó porque quería que te divirtieras.

El resto de la velada transcurrió con tranquilidad, Ging escuchando con mayor detalle un poco sobre como Gon, Killua, Alluka, Leorio y Kurapika ayudando esa mañana a Kite, soltando uno que otro comentario burlón, especialmente hacia el chico de lentes.

En medio de otro tema y estando todos sentados en el césped, Ging miro a Kite sonriendo, él sí escuchaba atentamente a los 5.

Kite no tardo en sentir su mirada y al voltear a verlo, le agradeció con la mirada por insistir en qué se llevará a cabo esa reunión.

Sin dudarlo un segundo, Ging coloco su mano sobre la de Kite.

Tienen una nueva oportunidad, una oportunidad de arriesgarse en mostrar sus sentimientos —aunque por lo que siempre notó, siempre fue recíproco—. Aún si continuaban con sus respectivos sueños, darían el siguiente paso, no querían volver a dejarlo pasar y arrepentirse.

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