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Una anomalía etílica llamada Stanley

Summary:

Una copa no podía hacer daño... ¿verdad?
Xeno solo quería un evento breve y tranquilo. Stanley solo iba a brindar y acompañarlo.
Resultado: un comandante ebrio, muchas confesiones amorosas en público, y un pobre doctor intentando sobrevivir a la vergüenza (y al amor desbordante de su esposo).
Porque cuando Stanley Snyder se enamora (y bebe), todo el universo tiene que saberlo.

Notes:

Hola, aqui otra historia de esta pareja como padres de Senku

Me encanta el Stan borracho que pierde su compostura seria y sobretodo cuando saca todo lo que piensa de Xeno, me inspire en este pequeño comic https://x.com/honjitukunn/status/1904208928231338212?t=XLYykhX3hnTtTS5f4eA4mA&s=19

Espero que esta parte tambien les guste :)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Tú dijiste que solo ibas a brindar, Stanley.
—Y tú dijiste que este evento duraría solo una hora, Xe.
—Técnicamente, dije que sería breve.
—Ajá, y ahora ya vamos por la tercera ronda.

Stan estaba pegado a él. Tenía un brazo colgado por encima de los hombros de Xeno, la cabeza recargada en su cuello y una sonrisa tonta en los labios mientras murmuraba cosas que solo Xeno parecía entender.

—Sabes, te amo muchísimo. Eres tan guapo. Y tan brillante. Me dan ganas de besarte frente a todos estos nerds para que sepan que te casaste conmigo.

—Stanley, por favor. — Xeno estaba rojo de vergüenza; él apenas había tomado una copa. Y ahora, todos los compañeros de su departamento estaban riéndose por lo bajo o fingiendo mirar el teléfono, mientras el reconocido comandante Stanley Snyder se comportaba como un adolescente enamorado.

—Ellos saben sobre esos esos ruiditos que haces cuando estás concentrado? Algo así como “hmm-hmm-hmm”. Eres tan adorable, Xe.

—¡Stanley!
—¿Qué?
—Estamos en público. Con mis compañeros.
— ¿Y? ¿No pueden saber que estoy completamente enamorado de mi sexy e insoportable esposo?

Xeno quiso que lo tragara la tierra. Uno de los invitados le lanzó un pulgar hacia arriba. Mientras otro murmuraba – “Por fin sabemos cómo se ve Snyder relajado”.

El científico susspiró profundamente, se pasó la mano por el rostro y trató de sostenerlo. Stan se tambaleaba con la gracia de una jirafa en patines.

—Vamos, ya fue suficiente humillación por una noche. Esto no es nada elegante Stan. Hora de irnos.

Además, Senku estaba en casa con su niñera. Pero aún así, no le gustaba dejarlo solo toda la noche.

—¿Una casa? ¿Contigo? ¿Solos? ¿En la cama? —susurró Stan al oído, pegándose más a él, si eso era fisicamente posible.

Xeno no respondió. Solo lo arrastró (literalmente) hacia la salida, bajo las miradas divertidas de los presentes.


Xeno apenas logró acomodar a Stan en el asiento del copiloto. Este se dejó caer como si no tuviera huesos, soltando un sonido “ahhh~” al sentir el cuero bajo la espalda. Xeno cerró la puerta con un resoplido, rodeó el coche y se subió, ajustando el cinturón con un tic nervioso.

Ni bien salían del estacionamiento, Stan ya estaba girado hacia él con un tono meloso que lo estuvo matando toda la noche.

—Doc…
—Estoy manejando, Stanley.
—Pero doc, precioso doc… ¿por qué estás tan lejos? —
preguntaba Stan con un puchero, mientras le arreglaba los cabellos plateados que se habían soltado del tupé de su esposo.

Xeno giró los ojos sin quitar la vista del camino.
—Porque sería ilegal sentarte sobre mí mientras manejo.

Stan soltó una de esas risas tontas, roncas, encantadoras… que Xeno amaba en privado. No en plena vía pública.

—Quiero darte un beso.
—Viendo todo lo que pasó esta noche, dudo que sea solo un beso, Stan.
—Uno chiquito. Científico. Que explora... tu teoría de los labios irresistibles. —
Stan no paraba de hablar, logrando acercase tanto como el cinturón de seguridad le permitía

Xeno se atragantó con su propia saliva. Vio de reojo cómo Stan intentaba desabrocharse el cinturón para lanzarse encima.

—¡Vas a quedarte en tu asiento y con el cinturón puesto!
—Pero—
—¡O no hay beso cuando lleguemos! —
debía de ponerle un alto al soldado o no lograría conducir hasta casa.

Stan se congeló.

—...Qué cruel amenaza, doc. Me casé con una mente brillante y despiadada.
—Lo sabías desde la primera cita. Aguanta.

Stan gruñó bajito, cruzó los brazos y se recostó dramáticamente contra la ventana.
—Cuando lleguemos… me vas a deber muchos besos.

Xeno se ruborizó. Murmuró algo como “imbécil encantador” y aumentó la velocidad. Si no lo sacaba pronto del coche, su concentración sería irreparablemente comprometida.


Apenas abrió la puerta, Stan ya estaba presionando su peso contra él, abrazándolo por la cintura desde atrás como si fuera una manta humana pegajosa y caliente.

—Doc… — murmuró arrastrando las palabras, empujándolas contra la pared del pasillo, besándole el cuello con desesperación.
—Stanley, espera… la niñera aún
—Dijiste que si me comportaba me deberías muchos besos. Merezco una recompensa por ser tan bueno. — murmuraba arrastrando las palabras sobre el cuello de Xeno, mientras sus manos comenzaban a vagar debajo de la camisa del doctor.

—Doctor Xeno. — escuchando una voz femenina, acompañada de un carraspeo.

Xeno se separó de golpe, despeinado y rojo hasta las orejas. La niñera de Senku estaba ahí, con el bolso al hombro y una sonrisa diplomática.

—Ya está dormido en su habitación. Comió, se lavó los dientes y pidió que le leyera Mecánica Cuántica para Principiantes como cuento. Duerme como un angelito.

—Mil gracias… —Xeno intentó recuperar la compostura mientras empujaba a Stan para que se mantuviera erguido y no comenzara a babearle el cuello otra vez.

—Buenas noches. —La mujer se marchó sin perder la sonrisa.

Xeno cerró la puerta con un gran suspiro. — La cereza del pastel. — giró sobre sus talones y se encontró con Stan tirando de su corbata.


—No más interrupciones . —Stan tenía esa mirada peligrosa que hacía que a Xeno se le erizara la piel... pero aún conservaba el sentido común.
—Primero vas a ponerte pijama. No quiero que arruines el traje.

Stan gruñó… y lo cargó.

¡Podemos quitarnos los dos la ropa! Problema resuelto.
—¡Stanley! — Gritaba Xeno mientras era cargado por su esposo, como si no pesara nada, hasta el sofá.

Tropezaron por el pasillo entre jadeos, risas y un par de murmullos cargados de deseo. Cuando por fin llegaron a la sala, Stan ya estaba besando el cuello de su esposo otra vez, con las manos bajando peligrosamente por su cintura.

—Cama, Stanley. El sofá no sobrevivirá esta vez.
—Tampoco voy a sobrevivir yo si no te como aho—

Tac. Tac. Tac.

El sonido los congelo. Pasos. Precisos. Pequeños.

Ambos giraron hacia el pasillo.

Ahí estaba: Senku, con pijama de cohetes y el cabello enmarañado, bajando las escaleras como un espectro dormido.

—Mi mente detectó ruido… —murmuró, frotándose los ojos.

—¡Senku! —chilló Xeno, empujando a Stan del sofá con un golpe certero en el pecho. Stan cayó como un saco de papas.
Xeno se levantó fingiendo total compostura.

—Estábamos… revisando un mecanismo de inercia y fricción. Nada que te interese ahora, cariño. Regresa a dormir.

Senku, aún medio dormido, frunció el ceño.

—¿Por qué Stan está en el suelo diciendo que quiere 'comerte'?

Xeno deseó poder morir en ese instante.

Antes de que pudiera responder, Stan alzó la voz desde el piso:

—¡Es una metáfora cuántica! Pregúntale mañana.

Xeno corrió, tomó a Senku de los hombros y comenzó a subir con él las escaleras.

—Hora de dormir, prodigio. Olvida todo. El sueño es importante para la retención de conocimiento.

—Los adultos son raros . —bostezó Senku.

Cuando volvió a bajar, Stan siguió tirado en el piso, mirándolo como un cachorro herido.

— ¿Puedo seguir besándote ahora?

Xeno lo miró unos segundos.

—Te has ganado una ducha fría comandante .

Stan gimió.

—... Pero podemos hacer cucharita ¿no? Tú eres la cucharita chica.

Xeno resopló... pero no dijo que no.

Notes:

¡Muchas gracias por leer!

Todo comentario es bien recibido al igual que los kudos :D

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