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Fandom:
Character:
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Language:
Español
Series:
Part 15 of Antología de lo Paranormal
Stats:
Published:
2025-06-11
Words:
1,672
Chapters:
1/1
Kudos:
1
Hits:
7

El Ente de la Montaña

Summary:

La Juventus tendrá un campamento de altura en el cual Salvatore Gentile deseará no haber participado.

Work Text:

El Ente de la Montaña.

 

Salvatore Gentile era considerado como el mejor líbero no sólo de su equipo actual, la Juventus de Turín, sino también de la selección italiana de fútbol e incluso peleaba el título como el mejor a escala mundial por lo que la suerte le sonreía a nivel profesional; sin embargo, no todo era perfecto en su mundo, pues en otras circunstancias de la vida el joven podía ser realmente pésimo, lo que lo ponía de un terrible humor cuando algo le salía mal, fastidiando a todo aquél que tuviera la desdicha de estar cerca. Ese fin de semana el equipo de la Juventus, con el objetivo de fortalecer físicamente a sus jugadores, había realizado un campamento extremo en el Parco Nazionale Gran Paradiso, el cual era una gran reserva natural que se encuentra situada entre las regiones del Piamonte y del Valle de Aosta, y en donde, dentro de sus miles de kilómetros de extensión, había varias montañas destacando de todas ellas la Gran Paradiso siendo ésta la séptima elevación más alta de los Alpes Gayos.

 

                El plan que el entrenador y los preparadores físicos tenían para el equipo en este campamento consistía en que los jugadores ingresarían a la reserva natural por el Valle di Locana que era el lado más cercano a la ciudad de Turín, para luego ascender hasta la cima de la montaña Gran Paradiso, continuando por los senderos de la misma hasta finalmente descender por el Valle di Cogne, el cual se encuentra del lado de la región de Aosta; debido a esto, después de la caminata inicial que había supuesto internarse en la reserva y llegar al pie de la montaña, en ese momento los jugadores se encargaban de montar el campamento en donde pasarían la noche, siendo que cada uno de ellos sería el responsable de armar su propia tienda de campaña, lo que suponía un verdadero reto para alguno de ellos como lo era el caso de Gentile, quien no tenía ni la más mínima idea de cómo levantar su tienda y siendo que su frustración era tal que ya se hallaba de muy mal humor.

 

Así pues, luego de mucho batallar y harto de las burlas por parte de sus compañeros, quienes casi en su totalidad habían conseguido organizarse y tener sus dormitorios listos mucho antes de que el defensor pudiera siquiera ordenar sus ideas, Gentile decidió mandar todo al carajo por lo que dejó a medio armar su tienda y se dirigió con rumbo al riachuelo que se hallaba a unos cuantos metros de distancia de su ubicación, no sin antes mandar directamente a demonio a todos sus compañeros, que se reían divertidos de verle batallar.

 

— ¡Hey, Salvatore! ¿A dónde vas? —gritó uno de ellos, entre estruendosas risas —Aún tienes que terminar de armar tu tienda o seguro que te congelarás durante la noche —agregó, divertido.

 

— ¡Vete al Demonio, D’Angelo! —gruñó Gentile, haciéndole una seña obscena a su compañero al tiempo en que se alejaba del campamento.

 

Salvatore se marchó del lugar sumamente molesto, decidido a dar un largo paseo por los alrededores para desvanecer su mal humor y se dijo que cuando estuviese más calmado volvería al campamento para intentar una vez más levantar su tienda, por lo que tomó el primer sendero de terracería que encontró en su camino, el cual le llevó a la orilla del río que descendía de la montaña; una vez ahí, se sentó en una de las piedras que estaban cerca de la orilla para admirar por un momento el paisaje. Luego de un rato, el joven se encontraba entretenido aventando pequeñas piedras al río y mirando cómo la corriente golpeaba con las rocas cuando escuchó un ruido proveniente de los arbustos que se hallaban detrás de él y a sólo unos metros de distancia, por lo que sorprendido por el ruido se giró para saber cuál era el origen del mismo, siendo que sólo alcanzó a ver una sombra que se movió rápidamente entre la escasa vegetación que aun crecía a esas alturas.

 

Creyendo que se podría tratar de un íbice, que es un tipo de cabra que abundaba a lo largo y ancho de la reserva, no le dio mayor importancia al ruido, pero minutos después, cuando finalmente se levantaba de su asiento y se giró para regresar al sendero, al mirar hacia unos árboles que se hallaban del otro lado del camino creyó ver que alguien le miraba entre las sombras y que éste rápidamente se movía huyendo del lugar. Gentile dio por hecho de inmediato que se trataba de alguno de sus compañeros, el cual de seguro venía para hacerle una broma o intentar asustarlo por lo que se dijo que no caería en sus infantiles juegos, no haciendo caso a la aparición que veía y continuando su camino como si nada hubiera sucedido, pero decidido a reclamarles a los demás por sus tonterías en cuanto estuviera de vuelta en el campamento.

 

— ¡Muy graciosos con sus bromitas! —exclamó Salvatore, en cuanto estuvo de regreso.

 

— ¿De qué hablas? —preguntó uno de sus compañeros—. Nosotros no nos hemos movido de aquí.

 

— Sí, claro, les voy a creer—respondió Gentile con sarcasmo.

 

El asunto no pasó a mayores y finalmente, después de un par de horas de arduo batallar, el defensor pudo medianamente terminar de armar su tienda de campaña lo suficientemente fuerte como para poder dormir dentro de ella. Mucho rato después, cuando ya había caído la noche y el equipo se encontraba terminado de cenar alrededor de la fogata que habían encendido en el centro del campamento, se escuchó un fuerte ruido parecido a un gruñido proveniente de la montaña el cual extrañó y hasta cierto punto atemorizó a todos los jugadores, pues nadie supo definir cuál era el origen del mismo, aunque algunos se aventuraron a asegurar que era algún tipo de animal salvaje que vivía en la reserva por lo que sugirieron que sería prudente añadir más leña al fuego para incrementarlo y así alejar a cualquier posible intruso que estuviera rondando por el sitio. Justo cuando terminaban de poner la leña, el ruido se volvió a escuchar pero esta vez mucho más cerca del campamento, por lo que, temerosos, los jóvenes prefirieron encerrarse en sus tiendas de inmediato.

 

Cuando la noche estaba avanzada y el campamento ya dormía, un ruido despertó a Salvatore, quien a causa del frío que pasaba no había podido dormir profundamente. El joven comenzó a escuchar ruidos de pasos en el perímetro del campamento, los cuales se fueron acercando hasta posicionarse afuera de su tienda. Gentile pensó que seguramente era alguno de sus compañeros por lo que trató de no darle importancia a los sonidos, acomodándose de nuevo para volver a dormir, hasta que una sombra se paró a un lado de su tienda y él pudo verla perfectamente bien desde el interior; esta sombra era enorme y a pesar de parecer humanoide no coincidía con el físico de ninguno de sus compañeros, lo cual le extraño muchísimo y fue en ese momento que unas enormes garras rompieron la tela de la entrada de la tienda para mostrar al ser que se hallaba afuera.

 

Éste era un ente espeluznante que medía como dos y medio metros de altura, y si bien tenía la forma de un hombre a la distancia, difícilmente podría considerarse que en verdad lo fuera pues estaba completamente cubierto de pies a cabeza de un grueso pelaje en color gris obscuro, tenía gruesas garras en sus manos y sus pies, las cuales parecían más las de un animal que las de un humano, tenía además una larga cola igual de peluda que el resto del cuerpo y su rostro era más como la de una animal, con un hocico con filosos dientes y feroces ojos que miraban fijamente al defensor. Salvatore no supo qué hacer al ver a este ser parado frente a él, siendo que la bestia le tomó por una pierna y lo obligó a salir de la tienda, dejando un rastro sobre la tierra del camino.

 

Gentile, quien se había quedado en shock al ver a la bestia, se tuvo que forzar a reaccionar para poder salir con vida de esa experiencia, por lo que se dijo que tenía que hacer algo para intentar liberarse del agarre del monstruo, el cual comenzaba a lastimarle por la fuerza de aprehensión que ejercía en la pierna; Salvatore intentó patearlo con todas sus fuerzas con su pierna libre pero el ser era demasiado fuerte para él y ni se inmutó con los golpes del defensor, siendo que continuó su camino y se lo llevó hacia la montaña.

 

A la mañana siguiente, los jugadores se despertaron con la sorpresa de que la tienda de campaña de Gentile se encontraba completamente desgarrada, como si alguna bestia la hubiera destazado, y no se veía al jugador por ningún lado; uno de sus compañeros encontró las marcas que había dejado el cuerpo del jugador al ser arrastrado y las cuales se dirigían claramente hacia la montaña, por lo que el equipo decidió seguir las huellas para buscarle, siendo que muchos kilómetros más arriba lo encontraron escondido en un rincón, en medio de la obscuridad de una cueva escondida oculta entre las rocas de la montaña.

 

El jugador presentaba múltiples raspones, contusiones y arañazos a lo largo de todo su cuerpo, estaba exhausto y su pierna lucía claramente lastimada por las garras de un animal, pero a pesar de eso se encontraba con vida y en shock, mirando muy atemorizado hacia el exterior de la cueva, temiendo que el extraño ser, del cual milagrosamente se había logrado escapar con vida, regresara por él. A pesar de las terapias, Salvatore jamás quiso hablar de lo sucedido esa noche y tampoco quiso volver a pisar la reserva nunca más; sin embargo, alguna vez en una noche de copas estando ya medio ebrio les dijo a sus amigos más cercanos que la montaña Gran Paradiso ocultaba muchos más secretos de los que cualquiera se pudiera imaginar.

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