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Desde que comenzó el día, todo había estado marchando a la perfección. La pareja había dejado a cargo a su niña de 6 años con su tía Viva y se habían dispuesto a pasar todo el día juntos.
Poppy había llevado a su esposo Ramón a remar al lago donde se detuvieron un momento sólo para contemplar la vista y hablar.
Después fueron una sesión de spa que la reina del pop había encargado para ellos. A decir verdad, les ayudo a liberar el estrés acumulado debido a sus deberes reales.
Por último, a la hora del almuerzo, fueron a un picnic también organizando por Poppy, ahí ella aprovecho para darle a Ramón otro regalo de aniversario.
—¡Oh por Dios!, la caja de herramientas que tanto quería —exclamó con ojos brillosos de la emoción.
—Hablabas mucho de que necesitabas nuevas herramientas...
Ramón la interrumpió cuando la abrazó fuerte.
—Muchas gracias amor
—De nada Ramón, feliz aniversario —le respondió mientras le devolvía el abrazo.
Después de almorzar se quedaron recostados viendo al cielo mientras se tomaban de la mano.
—Entonces, de causalidad ¿No tendrás nada para mí?
—Que directa —bromeo Ramón —claro que tengo algo para ti, pero tenemos que esperar hasta la noche.
—¿Oh en serio? —preguntó Poppy levantando una ceja—. vamos dime qué es
—Tendrá que esperar reina Poppy
Y así fue, a pesar de que Poppy estuvo bromeando a Ramón para que le diera al menos una pista de su regalo, Ramón se resistió y le repetía que esperará.
Para cuando llegó el atardecer, le dijo que la llevaría a un lugar sorpresa. Durante el camino Poppy empezó a notar a donde se dirigían.
Entonces llegaron al búnker del troll azulado. Poppy estaba muy sorprendida, puesto que su esposo había decidido por su cuenta abandonar ese lugar para vivir con ella.
—Después de usted, majestad —dijo Ramón cortésmente invitándola a pasar. Aún habiéndose convertido en el rey del pop, él aún actuaba como si fuera un súbdito ante ella a veces, un detalle que a Poppy le encantaba.
Mientras bajaban por el elevador, Ramón le indico que al llegar tenía que cerrar los ojos y esperar. Así lo hizo.
—Ramón, ¿Qué hacemos aquí? —preguntó Poppy entre risas tratando de no mostrar toda la emoción y curiosidad que sentía.
—Ábrelos
Obedeció para encontrarse al búnker totalmente diferente a como lo vio en muchas ocasiones.
Los muebles estaban decorados con velas que desprendían un rico aroma a vainilla mientras que habían pétalos de rosas esparcidos en el suelo. En las paredes colgaban diversas fotos de ellos sobre todas la etapas de su relación, incluso fotos del nacimiento e infancia de su hija. Era toda una habitación de recuerdos.
Poppy veía a su alrededor maravillada a toda la habitación hasta que al fondo del pasillo se topó con un retrato gigante de ella y de Ramón donde además esté cargaba a su pequeña princesa, Zinnia.
Ramón se acerco a ella tomando su mano.
—Hace unos meses dijiste que te gustaría una pintura de todos nosotros.
Poppy estaba sin palabras y sólo podía apretar con fuerza la mano de su pareja.
—Ramón... —volteo a verlo con las lágrimas pidiendo salir de sus ojos—. Es bellísimo, los detalles en la pintura, nuestros recuerdos...tenemos muchos aquí.
Poppy se detuvo un minuto para volver a ver a su alrededor.
—Nuestra aventura empezó aquí
—Cuando te traje aquí como el troll paranoico que era —dijo entre risas por la pena que le causaba su comportamiento pasado.
Su amada lo calmó dándole un beso en la mejilla.
—Pero también tuvimos conversaciones que duraron horas —dijo sin dejar de mirar con detalle cada fotografía—. se que la mayoría eran cosas comunes, pero para mí significaron mucho, como el que aquí cocinábamos mucho juntos, cantábamos, hacíamos, o bueno, yo hacía mis libros de recortes.
Ramón puso los ojos en blanco mientras sonreía.
—Y... —Poppy empezó a acercarse lentamente a él para susurrarle al oído seductoramente—. También hicimos el amor —dijo para terminar dándole un pequeño besito en la oreja.
Ramón se sonrojo un poco, pero la miro con picardía y para la sorpresa de la rosada, su pareja la alzó en brazos y giraron.
No paraban de reír sintiéndose en las nubes, como si fueran apenas unos adolescentes enamorados, hasta que Poppy lo abrazo por el cuello y Ramón detuvo las vueltas bajándola delicadamente como si su esposa fuera de cristal.
—Muchas gracias mi Ramitas, por este maravilloso regalo
—Oh espera, esto no era todo
—¿Hay más?
Ramón se separó de ella para buscar algo y cuando regreso le entrego un pequeño casete.
Poppy miro la cajita extrañada
—¿En serio aún usas de estos?
—Lo importante es lo que tiene adentro
Entonces Ramón lo volvió a tomar y lo colocó en el reproductor.
La melodía que se empezó a escuchar dejo a Poppy con ya dosis de felicidad y nostalgia.
~You with the sad eyes
Don't be discouraged, oh I realize~
—¿Esa es...
—Nuestro primer dueto, aunque bueno, decidí cantarla de nuevo y grabarla para ti —dijo rascado su nuca—. Y no sólo esa, sino, todas nuestras canciones.
—No puedo creer que las recuerdes —otra vez la rosada quiso llorar, pero antes de poder hacerlo, su esposo extendió la mano, con la mirada diciéndole que bailará con ella, como esa primera vez.
Poppy obviamente correspondió la invitación de su pareja, entonces Ramón la tomo de la cintura y Poppy de su hombro.
~And I see your true colors
Shining through
I see your true colors
And that's why I love you~
Ramón le susurró al oído las letras de tan especial canción a su amada reina. A Poppy se le erizó la piel y en su rostro se formó una cálida sonrisa. Inconscientemente ella se unió a él en el canto.
~So don't be afraid to let them show
Your true colors
True colors are beautiful ~
Ramón hizo girar a Poppy siguiendo después con su danza, siendo muy parecida a la de aquella vez, solo que ahora sabían que sus sentimientos no eran de tan solo de una amistad. Quizá no querían verlo en ese momento, pero el ver sonreír a Poppy era la felicidad de Ramón y viceversa.
Para el último minuto de la canción Poppy colocó suavemente su cabeza en el hombro de su pareja, cerrando los ojos y sin perder aún el compas de su baile. Ramón sonrió sonrojado por está acción e inclino su cabeza hacia la de ella, decidiendo solo abrazarla de la cintura no queriendo separarse de ella nunca.
Un sentimiento indescriptible se formaba en ellos estando juntos. Tanto tiempo ambos enamorados el uno del otro, pasando por tantas aventuras donde su amor y confianza se volvía cada vez más fuerte. Ellos jamás hubieran creído llegar a este punto de gobernar juntos y tener una familia, pero aquí se encontraban en aquel búnker que había construido el antes troll gris años atrás, iluminado sólo con velas.
La canción finalmente terminó, pero el abrazo perduró por varios segundos, quizá minutos, no estaban seguros, sólo se concentraban en la seguridad que el otro le daba, hasta que Ramón decidió hablar.
—Te amo Poppy, no sabes cuánto te amo
No importaba cuantas veces Poppy escuchará esas palabras, cada vez que salían de la boca del chico la hacían sentir mucho más necesitada y protegida, sabiendo que el troll que se las decía estaría siempre para ella. Aún en sus años de estar casados no lograba describir con exactitud como Ramón la hacía sentir cada que estaba con ella.
Mientras tanto Ramón sabía que un "te amo" jamás iba a ser suficiente para demostrarle a su preciada esposa lo mucho que ella significaba para él, lo mucho que le agradecía por darle luz en su tormento de soledad y oscuridad al ser la única que le dio una oportunidad. Podría pasar está y su siguiente vida en asegurarse de Poppy fuera amada como era debido.
—También te amo Ramón, te amo en serio, muchas gracias por todo —murmulló dejando lágrimas en el hombro de su pareja. Se separaron del abrazo aún sin dejar de sostener sus manos.
—No, muchas gracias a ti y a Zinnia por seguir siendo mis razones para ser feliz —le empezó a acariciar el fino rostro—. Feliz aniversario, mi vida.
Durante las siguientes horas la pareja estuvo viendo las fotos con las que Ramón había decorado el lugar y algunos de los álbumes de recortes que Poppy guardaba en su cabello. El búnker solo se lleno de las risas de ambos trolls que sólo querían recordar momentos que jamás pensaron que vivirían.
El estomago empezó a dolerles de la risa, fue cuando se dieron cuenta de que ya era muy tarde. Y a decir verdad, no querían que ese día terminará, así que ambos se quedaron en silencio por un momento, mientras Poppy recostaba su cabeza en las piernas de su esposo.
—Hace varios años que no habíamos podido relajarnos así ¿no? —comento el rey del pop.
—Sí —suspiró Poppy.
Siguieron otros minutos de silencio, hasta que la reina quiso sacar un pensamiento que tenía desde hace tiempo.
—Mi amor, ¿Puedo preguntarte algo?
—Dime
—¿Te sientes cómodo con ser rey?
Ramón quedó algo sorprendido con la pregunta, bajo la vista hacia la cabeza de la rosada, mientras ella aún observaba el suelo.
—¿A qué te refieres?
—Es sólo que... cuando me pediste casarme contigo, dijiste que sabías lo que sucedería si yo aceptaba, el día de nuestra boda, hablamos sobre ese cambio para ti, pero después de tantos años gobernando, no sé que tan cómodo te sientas con eso, yo tardé un poco en acostumbrarme a tener más responsabilidades de las que ya tenía siendo princesa, no quiero imaginar lo radical que debió haber sido para ti —alzó su mirada hacia él.
Ramón la vio a los ojos por unos segundos y se quedó pensando.
—Pues, admito que esto fue más de lo que esperaba. Había días en dónde quería llorar y que no sabía si podría lograr salir adelante, sé que debí decírtelo, pero no quería que creyeras que me estaba arrepintiendo de está decisión.
Poppy quedó algo sorprendida con aquella declaración.
—Lo sé, en Monte Regio prometí que no te volvería a ocultar nada y me disculpo por eso. Pero ahora eso ha cambiado, con el pasar de los años empecé a amarme de nuevo con todo y mis fallos, tú y yo no podemos ser perfectos gobernando, pero intentamos mejorar y veme ahora, tengo a una bellísima hija a la cual cuidaré el resto de mi vida, tengo a la mejor esposa del mundo, vivo en una gran villa llena de gente increíble, aunque jamás lo creí posible, recuperé a mis hermanos y mi familia creció. Creo que gracias a todos ustedes, he podido superarme cada día en esto de ser rey.
Poppy dejó su preocupación dándole una cálida sonrisa y tomo con una mano el rostro de su amado. Ante esto Ramón tomó la mano y le dio un pequeño beso en la palma.
—Gracias por ser honesto conmigo, sabes que Zinnia y yo estaremos aquí para ti
Ramón asintió y alzó la parte superior del cuerpo de su esposa.
Poppy cerró sus ojos y acercó sus labios, este le correspondió terminando de conectar sus bocas para darse un apasionante beso.
Poco a poco las manos de ambos fueron paseando por hombros y espaldas del otro.
Después de unas caricias cortaron el beso y Poppy susurró lentamente al oído de Ramón estremeciéndolo.
—¿Sabes? Antes de dejar a Zinnia, Viva me dijo que la cuidaría hasta mañana para que tuviéramos tiempo para nosotros —y terminó su oración dándole un pequeño mordisco a su oreja, un punto sensible para el troll ex gris.
Ramón la apartó un poco para verla de frente.
—Bueno, tal vez podríamos estar en la cama a la que casualmente también le esparcí pétalos de rosas.
Poppy se mordió el labio.
—Que detalle, veo que pensaste en todo -pasó un dedo sobre el cuello y pecho del troll
—Solo lo mejor para mí Sol rosado
Entonces sin decir más palabras, Poppy extendió los brazos hacia él dándole una señal para que la cargará y así lo hizo. La sostuvo cuidadosamente entre sus brazos mientras ella rodeaba los suyos sobre el cuello del azulado. Después de que Poppy le diera un beso en la mejilla, Ramón procedió a llevarla a su antigua habitación dejándola boca arriba en la cama, donde ambos volvieron a besarse con ternura para seguir demostrándose su amor, ese amor que le salvó la vida a ambos, ese amor que unió a todos los reinos, ese amor que volvió a reunirse con sus familias, ese amor, que muchos recordarán por las siguientes generaciones.
