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Lo que sobrevivimos. Lo que vencimos. Lo que somos. (Spanish Version)

Summary:

Después de Baltimore, la tensión entre Andrew y Kevin nunca se disipó. Neil, atrapado en medio, apenas entiende qué ocurrió realmente entre ellos, pero sabe que la herida sigue abierta. Mientras los meses avanzan hacia la graduación de Kevin, el equipo parece girar sin él, dejando a Kevin en una orilla solitaria, atado a sus demonios, su botella y el peso de todo lo que vivió en The Nest.

Pero tras la caída de Riko Moriyama y Evermore, una investigación a nivel federal destapa los horrores sistemáticos de los Cuervos. Y en medio de todos esos archivos, grabaciones, informes y testimonios, una verdad brutal se hace evidente.

Mientras el país entero observa el juicio, mientras los Foxes tratan de entender la dimensión real del infierno que él vivió, Kevin vuelve a romperse, pieza por pieza. Y es entonces cuando Andrew y Neil —tan acostumbrados a correr en dirección opuesta al dolor— descubren que ya es tarde para fingir que lo suyo con Kevin no es amor.

Porque esta vez, Kevin no es el cobarde que huyo, es la víctima que sobrevivió.

Notes:

Hola aqui Annynx de vuelta!
Esta vez he decidido traer una nueva historia que llevaba mucho tiempo en mi cabeza. Y lo haré en español mi idioma nativo, porque he escrito esto con el corazon en la mano.
Actualmente estoy trabajando en otra obra, si, la terminaré, pero también quiero trabajar en esta ya que la idea por fin pude comenzar a plasmarla en palabras.
No es ningún secreto que Kevin es mi personaje favorito de todo All for the game. Y me resulta doloroso saber que no se le dio el reconocimiento que merece (quizá lo veamos en su duologia ya que saldrá esperemos pronto).
Espero que haya personas que amen a Kevin tanto como yo, y logren conectar con él como yo lo hice.
En fin, espero que les guste esta nuevo obra, déjenme saber en comentarios que opinan.
Cuídense!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

La cancha olía a sudor rancio y a esfuerzo malgastado.
El marcador parpadeaba en rojo, anunciando una derrota menor en un juego de práctica que a nadie parecía importarle. Kevin tenía las manos cubiertas de tiza, una muñeca vendada, y la garganta reseca por el aire artificial de la cancha. Pero lo que más le pesaba no era el cuerpo: era la mirada de Andrew clavada en su espalda como una sombra que no terminaba de disiparse.

No se hablaban desde hacía semanas. Desde Baltimore, para ser exactos. No desde que Andrew lo había estampado contra una pared, con ambas manos en su garganta apretandola hasta arrebatarle el aliento. Kevin no lo culpaba. No del todo. No en voz alta.

—Cuida la puntería, Day— dijo Dan, mientras pasaba junto a él.

Kevin apenas asintió. La raqueta había resbalado de sus dedos al final de la jugada. No era un pase torpe, no del todo, pero si lo suficiente para que Renne desviara su tiro con más facilidad de la habitual. Solo.... una reacción tardía. Sus reflejos se estaban volviendo lentos. Dormía poco, comía menos, y bebía demasiado cuando nadie miraba. Y últimamente, nadie miraba.

Matt lo miró de reojo con sospecha y cuando Kevin no reacciono, se encogió de hombros y le lanzó una botella de agua. Kevin apenas y la atrapo. Le temblaban un poco los dedos.

Del otro lado de la cancha, Andrew estaba sentado contra la pared cercana a la portería, limpiando su raqueta con una expresión vacía. Neil se había acercado a él, hablando en voz baja. De vez en cuando, Neil giraba la cabeza. No miraba a Kevin directamente, pero algo en su postura lo decía todo. Estaban hablando de él.

Kevin apretó los dientes, dejó la botella a medio terminar sobre la banca, Y salió de la cancha sin mirar atrás. Se metió a las duchas y fue hasta el último cubículo, se deshizo de su uniforme de practica y lo lanzó al cesto de la ropa sucia. Se metió a la ducha y dejó que el agua fría le empapara el cuerpo. Cuando salió de la ducha y se cambió de ropa, el resto de los foxes apenas había terminado de recoger todo el equipamento de la práctica.

Aaron chocó su hombro contra el suyo. — No soy tu maldita sirvienta Day, recoge tu maldita raqueta la próxima vez que hagas un berrinche.— Su tono era mordaz pero no había molestia real en su expresión.

Kevin se encogió de hombros.— La olvide.—Aaron blanqueó los ojos pero no dijo nada más.— Me voy a casa, nos vemos luego.

Aaron levantó el pulgar en señal de acuerdo mientras se dirigía a las duchas. Durante los dos meses que Andrew y Kevin llevaban sin hablarse, Aaron había sido, sorpresivamente, el único que se había acercado a él, con la excusa de que Nicky era insoportable y Andrew y Neil aún más.

Kevin no le creyó nada pero agradeció en silencio la compañía. Agitó la cabeza como buscando deshacerse de sus pensamientos. Cuando sintió una gota de agua mojar su mejilla, se puso la capucha de su sudadera Y se echo a caminar a paso rápido a la casa de Wymack. Quiza no debió sorprenderle de más que su padre lo dejase vivir con él. Ni siquiera preguntó el motivo, solo le ofreció su sofá para dormir, Y cuando pareció darse cuenta de que Kevin no tenía intención de volver a los dormitorios de atletas, se deshizo de su oficina y compró una cama para Kevin.

Le hizo espacio en su vida como si Kevin siempre hubiera estado ahí. Agradecido, Kevin se aseguró de no causar más problemas de los que ya había causado. Todavía le aterraba que su padre se cansara y lo echara. Sabía que Wymack no haría algo como eso. Pero en su paranohia todavía era posible. No estaba acostumbrado a que las personas fueran amables con él.

Agradeció internamente cuando divisó el edificio justo antes de que la lluvia pasara de una simple llovizna a una tormenta. Subió las escaleras para tratar de entrar en calor, y cuando llegó al departamento sacó sus llaves y se dispuso a entrar.

Se quedo parado en el humbral de la puerta cuando vio a Wymack sentado en el sofa.

— Creí que llegarías hasta mañana de la junta con la ERC.— dijo mientras se quitaba la sudadera Y se dejaba caer en el sofá frente a su padre.

La expresión de su padre se fracturó en algo que pareció culpa, pero se recompuso tan rápido que Kevin no estaba seguro de si lo que había visto era real. El hombre frente a él se aclaro la garganta y puso una expresión cuidadosamente neutral. Tomo la carpeta que tenía en su regazo y la apreto.

— Kevin no había junta con la ERC.— dijo con voz ronca.

— Pero tu dijiste...— se interrumpió a sí mismo cuando vio la expresión tensa de su padre.—¿ Qué pasa?

— Hace una semana, me llegó una carta del Departamento de Justicia del FBI.— soltó con voz tensa.

El ceño de Kevin se frunció de preocupación.—¿ Es por Neil? ¿Qué más pueden querer de él ?— su voz se lleno de furia.— No tienen derecho a...

— No quieren a Neil. Te buscan a ti Kevin.

La furia abandonó el cuerpo de Kevin para darle paso a la confusión. Abrió y cerró la boca pero ni una sola palabra salió de ella. Su padre continuo:

— Han abierto una carpeta de investigación contra Evermore.

El mundo pareció tambalearse bajo él. El miedo le paralizó el cuerpo.
— No, no, no pueden...— Kevin sentía que le faltaba el aire, no podía respirar. Iban a matarlo, Ichirou iba a matarlo, después de todo lo que había pasado, iba a morir, le había fallado a su madre, a su padre, a sí mismo....

— Kevin, escuchame, tienes que respirar...— Kevin no había notado en que momento su padre había cruzado la habitación hasta estar arrodillado junto a él. Nego frenéticamente con la cabeza.— Si puedes, hazlo.

Cuando por fin pudo jadear en busca de aire se aferro con manos desesperadas a su sudadera en su regazo.
— Me van a matar, Ichirou va a matar a Jean, nos va a matar a los dos.— Su voz se quebró pero ni una sola lágrima brotó de sus ojos.

— Nadie va a matar a nadie, Kevin.— dijo su padre con dureza.— Me he reunido con el agente a cargo de la investigación. El agente Donovan accedió a asignarles escoltas las 24 horas del dia a ti y a Jean. Nadie va a matarte porque no vas a estar solo, yo estaré contigo y no dejare que nadie te haga daño. No más.

La seguridad en la voz de su padre no lo tranquilizó tanto como le hubiera gustado.— Necesito un trago.— dijo con voz temblorosa, intentó ponerse de pie pero su padre lo empujo suavemente por los hombros.

— Llevas dos meses sin beber nada. No voy a volver a condenarte con el alcohol de nuevo.

— No entiendes, no puedo hacerlo, no puedo...— el primer sollozo seco salió de él.

— Puedes. Y lo harás hijo. No te dejare solo esta vez.

Kevin parpadeó para alejar las lagrimas y cuando no funciono, se inclino hacia adelante enterrando la cara en el hueco entre el cuello y el hombro de su padre.

— Tengo miedo papá.— Sollozo aferrándose a la camisa de su padre con manos temblorosas.

Oh cuanto deseaba Kevin ser un niño que pudiera enconderse de los mounstros en los brazos de su Padre.
Deseaba que su madre nunca le hubiera dado su custodía a Tetsuji.
Deseaba que su padre hubiera podido evitar su vida en Evermore.
Deseaba nunca haber conocido a Riko o a Tetsuji.
Deseaba...deseaba no haber sobrevivido a su vida en Evermore.
No era la primera vez que lo pensaba. Ni mucho menos la primera vez que lo deseaba. Kevin habia vivido en The Nest desde los siete años, habia perdido once años de su vida atrapado en una secta, viviendo un infierno. Habia sobrevivido, apenas.

Y sin embargo, se sentía como si no lo hubiera hecho. Tenía cicatrices que solo él podía ver. Las pesadillas no eran mas qué recuerdos de una vida llena de abusos, no importaba nada.

Kevin habia sobrevivido, pero seguía parado en el mismo lugar donde lo habia dejado Riko; magullado y roto, temiendole a la oscuridad, y a los hombres que se escondían en ella.

A los once años, Kevin creyó que aun habia una oportunidad para él. En su mente, Riko se cansaria de él, de sus lloriqueos y súplicas inútiles. Se aburriría de acosarlo y molestarlo todos los días. Dejaría de golpearlo y humillarlo. Tal vez, incluso, las cosas volverían a ser como cuando eran mas pequeños, podrían volver a jugar a la escondidas en la cancha de Evermore, Riko volvería a tomar su mano y lo guiaría por los pasillos de The Nest porque sabía que Kevin le tenía miedo a la oscuridad.

Kevin era tan ingenuo, deseaba con todas sus fuerzas que de repente un día, Riko volviera a ser el mismo de antes, como si se tratara de un mal sueño del que pudiera despertar.
No sucedió, y Kevin dejó de soñar y se aferro a las pocas posibilidades de sobrevivir.

Poco sabía él, de que sobrevivir resultaría mas amargo que la muerte.

¿Cuantas veces se podía escapar de la muerte? ¿Kevin ya habia agotado toda su reserva de suerte? ¿Cuanto le tomaría a Ichirou matar a Jean? ¿Cuanto le tomaría llegar hasta Kevin y hacer lo mismo? ¿Valía la pena correr o debería entregarse el mismo a Ichirou y rogarle por una muerte rápida?

—Estoy aquí Kevin, ¿me escuchas? Estoy aquí hijo.—Su padre envolvió los brazos alrededor de su cuerpo tembloroso, y apreto suavemente, como si intentará desesperadamente, mantener en una pieza a Kevin.

Kevin debió haberle dicho que la mayoría de sus piezas rotas estaban esparcidas por los pasillos de The Nest, otros en la cama Riko, y los últimos los perdió en el camino el día que huyo de Evermore.

 

°●○°●○•●○°○●

Wymack POV:

David Wymack habia presenciado diferentes horrores a lo largo de su vida, muchos de ellos, los habia vivido en carne propia. Habia escapado de su propio infierno, y por alguna razón, habia logrado obtener mas de lo que alguna vez soñó.

Tenía un departamento decente, y un buen trabajo. Habia una mujer gentil a su lado. Jamás se habia permitido pensar en llegar tan lejos. Y cuando lo hizo, espero ayudar a mas perdonas como él, a mas niños como él. A David le hubiera encantado que alguien le diera, si quiera una oportunidad. Por eso el daba segundas, terceras o quintas oportunidades a quienes las necesitaban.

No esperaría tener que darle una oportunidad a su propio hijo. Kevin era para Wymack, su mayor gloria, su mayor orgullo, y su mas grande amor. También, irónicamente, era su mayor fracaso, su mayor error, y su mayor dolor.

Lo conoció cuando Kevin era un adolescente de diecinueve años, roto, asustado y casi sin vida. Lo acepto porque no iba a negarle la ayuda a alguien que gritaba deseperadamente por ella. Y le puso una botella en la mano cuando no supo que mas hacer.

Cuando se entero que Kevin era su hijo, algo dentro de David se rompió, no como todas las veces antes que se habia roto, no, esta vez, fue peor, mas doloroso, mas desgarrador. Frente a él, habia un hombre que debió ser su niño, Kevin debió crecer en Palmetto, entre la cancha y un departamento con suficiente espacio para que un niño pudiera correr. Kevin debió de correr a la habitación de Wymack durante las noches de tormentas para pedirle a su padre que lo protegiera. Debió llenar de garabatos las paredes del departamento con dibujos de ellos dos. Debió de haber crecido junto a David, siendo un niño felizmente inconsciente del mundo cruel.

Y David, oh David debió de haberlo protegido. Hubiera dado su vida por criar a Kevin.
Hubiera dado todo de si, por haber visto crecer a Kevin. Lo hubiera forjado en un hombre de bien, una chico amistoso y confiado de si mismo.

Pero no habia sido asi. Tal vez David asusto demasiado Kayleigh para que decidiera no decirle la verdad. Tal vez ella vio en él todo lo malo que David intentaba esconder. Pero, Dios sabe que, David habría amado a Kevin mas qué a la vida propia. Lo habría protegido.

Pero quizás era mentira. David no hizo mas qué ponerle una botella en la mano a Kevin y enviarlo a romperse en una esquina. No hizo mas qué subestimar los miedos de Kevin. Dejo que lo llamaran egoísta. Dejo que lo llamaran cobarde.

Y ha pesar de todo, Kevin no lo culpaba jamás por eso. "Mí padre viene a todos mis partidos" habia dicho una vez. Y asi, sin darse cuenta, le dio todo de si a David. Kevin jamás remarcó ninguno de sus errores, aunque David sabe que Kevin noto todos y cada uno de ellos. Se aferro tanto a la idea de por fin tener a su padre a su lado, que no le importó nada de los demás.

Kevin lo amaba, como solo los niños saben hacerlo. Con una cariño inmenso y una admiración absurda. Y de repente, David sintió que no tenía derecho a pedirle nada mas a ese niño. A su niño.

 

Así que, cuando recibió la carta:
El remitente decía “Departamento de Justicia – División de Investigaciones Especiales”.

El texto era clínico, directo, cruel en su formalidad:

> Señor Kevin Day:

En vista de los recientes acontecimientos relacionados con la defunción del estudiante Riko Moriyama, se ha iniciado una investigación oficial sobre las prácticas institucionales de la Universidad Edgar Allan, su equipo deportivo, y los benefactores asociados a la familia Moriyama.

Se le cita como testigo clave.

Su colaboración será requerida en sesiones presenciales a partir del próximo mes.

Esta investigación es confidencial.

—Agente a cargo, Dpto. Federal de Investigación.

 

Su pecho se apreto, los ojos se le pusieron borrosos. No habia podido proteger a Kevin de nada antes. Y ahora que por fin podía ayudarlo en algo, querían quitárselo. David no era tonto, sabía lo que este juicio provocaría, sabía que Kevin estaba en riesgo. Pero también sabía que incluso él, ya no era el mismo hombre de antes. No dejaría que lo tocaran, no dejaría que se lo arrebataran de nuevo.

Iba a protegerlo sin importar que. Así que llamo al agente Donovan, el encargado de la investigación. Se reunieron, y cuando David se dio cuenta que no podía evitar que todo sucediera, lucho por todas las medidas que pudiera tomar para tener a salvo a Kevin en su mayoría.

David soltó un suspiro de cansancio cuando escucho el alborto fuera de su oficina en la trinchera del zorro. Habia llegado el momento de contárselo a los demás chiquillos.

Tomo la carpeta que habia dejado en su escritorio, y se encaminó al livig. Golpeó con mas suavidad de la que admitiría nunca a Aaron cuando vio como el rubio se acercaba a su hijo dormido en el sofa.

Abi habia tenido que darle un tranquilizante a Kevin para que dejara de hiperventilar. Se habia quedado dormido minutos después. David lo cubrió con una manta y lo vio dormir por unos minutos. Quería asegurarse de que estaba bien.

—¿Esta borracho?—preguntó Aaron con disgusto, el ceño fruncido.
—Esta dormido, le di un tranquilizante y el agotamiento acumulado lo ayudo a dormir.—dijo Abi mientras entraba en el salón. Ella le dio una mirada de ternura a Kevin y un asentamiento al resto de los foxes.

David aplaudió para llamar la atención de todos, e hizo una seña para que se sentarán. Neil se sentó en uno de los sillones individuales, y Andrew, nunca lejos de él, se sentó en el reposabrazos junto a Neil. Los demás se esparcieron por el salón en silencio. Y Aaron, se encogió de hombros y se sentó en el reposabrazos del sofá donde Kevin aun dormía.

Le dio un vistazo a Andrew y luego a Aaron, ambos sentados de brazos cruzados. Y pensó, no por primera vez, que tan parecidos eran aun cuando lo negaban. Le dio una última mirada a su hijo dormido y por fin se encaminó al frente del televisor de la sala.

—Tengo noticias para ustedes.—dijo sin mas. Nicky, sentado al lado de Renne, aplaudió como si se tratara de una fiesta. Wymack lo mando a callar.—Malas noticias.

El poco entusiasmo que Nicky habia logrado instalar en el salón se murió tan rápido como llegó. —¿Qué pasa entrenador?—el tono de Dan era preocupado.

David le dio una última mirada a Kevin, asegurándose de que siguiera dormido y dijo:
—Kevin recibió una carta del Departamento de Justicia del FBI la semana pasada.

El jadeo de sorpresa fue colectivo. Andrew y Neil se tensaron en sus lugares. Nicky se estremeció con fuerza, como si incluso el supiera que eso niosignificaba nada bueno. La expresión de Renne se volvió cuidadosamente neutral, rayando a lo cruel.

Dan y Matt se miraron entre sí, sin saber como reaccionar. Y Aaron, tuvo quizás, la reacción que mas le sorprendió a Wymack. Su reacción fue casi violenta. Se giro con rapidez en dirección a Kevin y contra todo pronóstico, le arranco la manta con mas cuidado del que David esperaba. Evaluó a Kevin con la mirada, como si buscará alguna herida en alguna parte de su cuerpo y cuando no encontró nada, y vio a Kevin estremecerse de frío, volvió a colocar la frazada sobre él con cuidado.

Se giro nuevamente hacia el frente, y volvió a cruzarse de brazos, fingiendo indiferencia. Pero sobre él, pesaban las miradas de Allison, Andrew y Neil.

—¿Qué se supone que eso significa, entrenador?—preguntó Neil, con voz tensa. Aparto lentamente la mirada de donde estaban Kevin y Aaron.—Para que querría el FBI a Kevin.

David pensó que quizá debería darles la noticia de una manera mas suave. Podía sentir la mirada de Abi en el costado de su cara, casi advirtiendole que tuviera cuidado con como lo decía. Pero David no era un hombre de ternuras. Así que lo soltó con la misma franqueza con la que se lo dijo a Kevin.

—Han abierto una investigación contra la universidad Edgar Allan debido al suicidio de Riko.
Tan pronto como esas palabras cayeron, el silencio y la tensión entre el ambiente crecieron considerablemente. Neil y Andrew compartieron una mirada que David no pudo interpretar, y que no le gustó para nada.

—¿Qué...que se supone que pasará?—la voz de Dan fue estridente en el repentino y denso silencio.

—Como saben, la universidad ha ido en decadencia desde el suicidio de Riko. Por el momento, se suspenderán todas las actividades académicas y se evacuará a sus alumnos a sus hogares. Saquearan las instalaciones y recuperaran evidencia.—David observo a sus foxes murmurar entre si, pero no dejo que continuarán.—Como era de esperarse, los Cuervos estarán en la mirada principalmente. Jean y Kevin son los únicos Cuervos que dejaron El Nido, por lo que serán los testigos principales.

Las expresiones de todos eran tensas. David sabía que todos estos chicos habían pasado por mucho el último año, deseaba que no volvieran a estar en el ojo público nunca, pero no era algo que él pudiera evitar aunque quisiera.

—El departamento de Investigaciones espero hasta que la USC y Palmetto estuvieran en periodo vacacional para no afectar a Kevin o Jean. Moreau tendrá que venir a Palmetto, quizás acompañado del capitán de los Troyanos. El agente Donovan dijo que era mas fácil para él asignar escoltas si Jean y Kevin estaban en el mismo lugar.

Por primera vez, Wymack deseo haber conseguido un trabajo mas fácil.

—Se abrirá un juicio en contra de la Edgar Allan, el cual será televisado a nivel nacional. Lo siguiente que pasará, es que Kevin y Jean trabajen en conjunto con los agentes y los abogados a cargo de la investigación. Darán declaraciones, y como Ichirou Moriyama ya debe de saberlo todo, Moreau estará aquí el sábado por la tarde, ambos, Kevin y Jean, estarán viviendo en casa de Abi durante lo que dure todo esto.

—Se que muchos de ustedes tenían planes para vacaciones, y que esta era la última semana de entrenamientos. Pero las cosas cambiaron un poco, los entrenamientos se cancelan. Si tenían planes de irse, pueden hacerlo y si deciden quedarse en apoyo a Kevin. La universidad dejara la torre de los atletas abierta para aquellos que decidan permanecer aquí. Tanto la torre fox como la cancha estarán vigiladas las 24 horas del dia.

—Eso es lo mas relevante por ahora zorros. Pueden irse.— regularmente, David trataría de mejorar el ánimo de sus muchachos, pero la vida de su hijo estaba en riesgo, y el no sabía como protegerlo.—Los que se vayan, deberán ser cuidadosos con la prensa. Nos comerán vivos a todos. Así que, no bajen la guardia zorros. Y nada de problemas, ya tengo suficientes, ¿entendieron?

La tensión era tan fuerte, que incluso a él le costaba respirar. Observo los rostros agotados y preocupados de sus chicos. Y deseo poder protegerlos a todos.
—Si entrenador.— dijeron todos al unísono.

David asintió, le dio una mirada a Abi quien le sonrió calidamente en muestra de apoyo. Cuando los foxes dudaron si irse o no, Wymack los despidió con un gesto, y todos echaron a andar con los hombros hundidos.

—Minyard, despierta a Kevin y envialo a las duchas, luego ven a mi oficina.— dijo con voz tensa.

Pese a que la orden fue para solo uno de ellos, todos los foxes se detuvieron y observaron a Andrew, éste apenas y reacciono pero se echo a andar en dirección a Kevin. David suspiro y deseo no tener que hacer lo siguiente.

—No te estoy hablando a ti Andrew. Me refería a ti Aaron.

Andrew se detuvo tan abrutamente cuando escucho aquello. Todos los foxes miraron estupefactos entre Kevin, Andrew y Aaron. Este último, parecía tan sorprendido por aquella respuesta que abrió y cerró la boca sin que una palabra saliera de ella.

—Andando los demás. Solo le he pedido a uno de ustedes que se quede.

—Si entrenador.— murmuraron. Andrew seguía parado en su lugar, tenía los hombros tensos y la mirada se desplazaba entre Aaron y Kevin aun dormido. No dijo nada, solo giró sobre su propio eje, y abandonó el salón, siendo seguido de cerca por Neil. No sin antes echarle una mirada de reojo a Aaron.

No espero a ver si Aaron obedecía su orden, se encaminó a su oficina y se dejo caer en su silla una vez que estuvo dentro. Casi cinco minutos despues, escucho un golpe suave en la puerta.

—Pasa Aaron.—el rubio abrió la puerta y entro lentamente al salón, cerró la puerta y se recargo en ella. Wymack le hizo una seña para que tomara el asiento frente a su escritorio y cuando Aaron estuvo sentado continuo:

—Se que lo que te pediré no será del todo justo, y mucho menos facil. Pero justo ahora, eres el único amigo de Kevin, por lo menos el mas cercano a ello.—se habia vuelto consciente de la extraña dinámica entre Kevin y Aaron luego de que Andrew y Kevin dejaran de hablarse.—¿Puedo pedirte, que pase lo que pase, sigas estando del lado de Kevin? Se que los foxes y Kevin no tienen la mejor relación. Pero me gustaría saber que por lo menos alguien está de su lado.

—Creo que te has equivocado de Minyard, entrenador.—dijo Aaron con voz tensa. Habia una expresión cuidadosamente neutral en su rostro. A diferencia de Andrew, a Aaron le costaba mas esconder sus emociones.

—¿Sabes que me dijo Kevin cuando Renne saco a Jean de The Nest? Que enviaría a Jean con los troyanos porque no era justo que Jean soportará la indiferencia y la crueldad de los foxes despues de todo lo que habia vivido ya. No quería que Jean se sintiera de la misma manera que Kevin con el resto de ustedes.

Aaron parpadeó con rapidez, como si tratara de procesar lo que habia escuchado. —No quería darle la razón a Kevin, todavía no quiero dársela. Pero creo que eres el único que puede demostrale que estaba equivocado.

—Se dio cuenta.—murmuró Aaron. Cuando David no dijo nada y observo a Aaron sin entender a que se refería, el rubio continuo—Cuando paso el Juicio contra Drake. Kevin se dio cuenta que estaba asustado. Fue el único que se acercó a decirme que todo estaría bien.

—Significó mas para ti de lo que estuviste dispuesto a demostrar.— soltó con seguridad. David habia aprendido a leer a cada uno de sus zorros. Sabía que Kevin y Aaron tenían mas cosas en común de lo que nadie creía. Ninguno hablaba aunque tenían mucho por decir, la verdad er que, no habia nadie que los escuchara.

—No se que se supone que deba hacer ahora.—dijo Aaron, su voz estaba ronca.

—Decirle a Kevin que todo estará bien.