Work Text:
No recibir ninguna respuesta a sus mensajes y llamadas desde hace dos semanas se habían convertido en una preocupación para Atsumu.
Por lo regular, siempre recibía una respuesta de Kiyoomi en el lapso de minutos. A veces se tardaba unas horas o un poco más, pero siempre le avisaba. Además, por el tiempo que llevaban siendo novios ya conocía parte de su rutina. Solo que ahora podría dudar de esa afirmación al no saber por qué de repente parecía que se había convertido en un fantasma. Le escribió varios mensajes sobre cómo estaba yendo su semana, si podrían salir a un lugar o preguntando si algo le había pasado. Ninguno recibió una respuesta. Incluso si revisaba la fecha de su última conexión, coincidía con la última conversación que tuvieron.
Kiyoomi se caracterizaba por ser bastante directo, lo supo cuando en su primera cita le confesó que le caía mal al resultarle muy insoportable. Sin embargo, aceptaba que conocerlo más a fondo le hizo cambiar su manera de verlo, esto fue lo que se convirtió en atracción después de un tiempo y luego en una relación que comenzaba a desmoronarse. Si sus sentimientos ya no eran los mismos de un principio, prefería que lo dijera aunque significaba sacar su corazón y luego hacerlo trizas. Una horrible imagen, pero era lo que más se acercaba a lo que sentiría.
No sabía si llamar a Komori, si visitarlo a su departamento o esperar a que ocurriera un milagro y recibiera una respuesta junto a un montón de mensajes pidiendo disculpas. Lo último no pasaría, no era ese tipo de persona. Quizás lo único que diría sería “lo siento”, después intentaría cambiar de tema y su relación
“Debes estar ocupado, no dudes en llamarme cuando estés libre.”
“Omi, hay muchas cosas que quiero contarte. ¿Todavía estás ocupado?”
“Tenemos que vernos algún día, hace tiempo que ya no te he visitado.”
“Te amo, no lo olvides.”
También estuvo pensando en escribir un mensaje que dijera: “¿Cambiaste de número de celular? ¿Por qué no me lo has dicho?”, aunque eso fue algo que terminó borrando porque él número todavía seguía recibiendo mensajes. Atsumu se sentía como un idiota por seguir insistiendo cuando no iba a responder.
“Omi, te extraño mucho, ¿por qué no contestas? ¿Te has aburrido de mí?”
Ese fue el último mensaje que escribió antes de dirigirse a su departamento, ya no podría dejar que las cosas siguieran así porque solo empeoraría su estado. Ya se sentía triste y a sus conocidos siempre ocultaba esa emoción bajo una sonrisa y hablaba con los demás como si nada pasara. De esta manera, nadie le preguntaría algo sobre cómo iba su relación. Les decía que si no estaba junto a Kiyoomi era porque estaban ocupados.
Si no le pedía que vivieran juntos era porque se le hacía muy pronto y no estaba seguro de que él quisiera. Comenzó a pensar que lo estaba ignorando a propósito, debía haber un caos dentro de su mente que le estaba impidiendo ser sincero.
No tardó en llegar y estar enfrente de la puerta de su departamento. Atsumu hubiera querido tomar el camino más largo para ordenar sus pensamientos. Si lo veía, ¿qué le diría? No había pensado en nada, ni siquiera habló con su hermano Osamu, ni con Suna o Aran para pedirles consejos. Sin pensar en algo más, tocó la puerta con golpes débiles. Pensó en salir corriendo, en actuar como si se hubiera equivocado de casa o que estar ahí fue algo que no fue hecho a propósito. Sin embargo, tenía que ser fuerte y enfrentar sus problemas.
—¿Atsumu?
Si hubiera sido la voz de Kiyoomi, ya se encontrarían abrazados por todo el tiempo que no pudieron verse. Por ser más emocional, estaría derramando algunas lágrimas. Solo que no fue el caso, volvió a la realidad cuando vio que quien abrió fue Komori.
—¿No está Kiyoomi? —Se sentía decepcionado por no verlo, ¿por qué no estaba? ¿Por qué Komori estaba ahí? Se suponía que vivía solo.
—No, salió.
Parecía que nunca iba a elegir el momento correcto para aparecer. No sabía qué hacer en ese momento. Atsumu suspiró, ya había hablado con Komori varias veces en el pasado, por lo que se sentía en confianza. Claro que eso no significaba que considerara buena idea hablar de sus problemas amorosos con él, pero podía ser que supiera si estaba ocultando algo.
—¿Y no sabes cómo a qué hora volverá? Le mandé un mensaje, pero no lo ha visto.
«No ha visto ningún mensaje que le he enviado desde hace dos semanas». No quiso añadir esa información.
—No sé, quizás dentro de una hora.
Y quería quedarse hasta que Kiyoomi volviera, solo que sabía que eso sería demasiado incómodo. Ni siquiera sabía de qué podía hablar con Komori para intentar hacer llevadero el ambiente, quizás hablar de lo idiota que estaba actuando por tener esperanzas de que le respondería su novio. Realmente no era una buena idea.
—Entiendo. —Atsumu asintió en señal de comprensión. ¿Qué más podía decir? No se le ocurría nada. Suspiró, antes de dar la vuelta, quiso decir algo—. ¿Puedes decirle que vine y que me llame?
Lo dijo sin ocultar la tristeza en su voz. Komori solo lo miró. Había algo en esa mirada que le hacía pensar que estaba ocultando algo, no sabía cómo describirla. Tal vez solo era su imaginación. Él se puso a un lado de la puerta y con un ademán le pidió que entrara. Atsumu estaba confundido, pero se adentró al apartamento que tenía un aroma a cítricos y se sentó en el sillón. Komori hizo lo mismo.
Pasaron unos minutos en silencio. Atsumu se entretuvo observando la decoración que no había cambiado nada desde la última vez que estuvo ahí. Tenía ganas de llorar, para reprimir las lágrimas presionó los labios y trató de pensar en otras cosas; pero ¿en qué otra cosa podía pensar? Kiyoomi llenaba su mente.
—Miya, hay algo que tienes que saber.
No le gustó para nada el tono que usó. Fue serio, estaba claro que le iba a decir algo muy importante. Los dos se miraron, esperando a que uno continuara.
—¿Tiene que ver con Kiyoomi?
Komori asintió, Atsumu bajó la mirada. Era de esperarse, ¿de qué más podían hablar?
—Sakusa quiere terminar la relación.
Escuchar esa frase salir de la boca de Komori fue demasiado impactante para Atsumu. Él seguía con la mirada fija en el suelo, pero es que se encontraba incapaz de moverse de su lugar. Parpadeó repetidas veces, quería saber si había escuchado bien. Se sentía desconcertado, incapaz de procesar sus palabras.
—¿Qué? —preguntó Atsumu, mirando a Komori. Para hacer dicho algo con gran relevancia, lucía muy tranquilo. Claro, él no era una de las personas afectadas.
Se suponía que Kiyoomi era quien tenía que decirlo. No, si él lo hubiera dicho sería un golpe más fuerte de lo que ya era. Qué mala manera de saber que su “novio” quería terminar. ¿Era por eso que no respondía? Seguramente hasta ya había borrado su número. Agradecía que se encontraba sentado porque de haberse encontrado de pie, sus rodillas ya hubieran terminado en el suelo. Incluso se le estaba haciendo difícil respirar. Quería tomar un vaso de agua para asimilar lo que había escuchado.
—Lo que escuchaste.
—¿N-no… no lo vas a repetir?
—Creo que debí haberme quedado callado —dijo Komori. Atsumu negó con la cabeza.
—N-no… está bien que lo hayas dicho…
Porque no sabía si Kiyoomi iba a ser capaz de decirlo. Bueno, habían pasado dos semanas y ninguna noticia de él. Ni siquiera mencionó estar ocupado por la universidad.
—En mi opinión, está mal que Sakusa te esté evitando.
Atsumu asintió, eso era algo que también había pensado y se alegraba un poco de que él pensara lo mismo. No dijo nada, la línea «Sakusa quiere terminar la relación» estaba muy presente en su cabeza. Ahora se le estaba haciendo muy difícil contener las lágrimas, pero se le haría muy patético derrumbarse enfrente del primo de su pareja.
—¿Y cómo ha estado él? —preguntó después de respirar varias veces para intentar no llorar.
—Está bien, sigue siendo el mismo de siempre.
Qué mierda. Mientras Atsumu estaba sufriendo por ser ignorado por su novio, él estaba demasiado bien, como si no estuviera siendo como un fantasma. Se tapó las manos con la cara y volvió a respirar varias veces. Necesitaba tranquilizarse, ni siquiera podía mirar a la cara a Komori. Se sentía bastante mal, con un dolor en el pecho que no se iría tan fácil.
—Creo que soy el único que está sufriendo —murmuró con la voz quebrada y bajó las manos, Komori estaba mirando hacia otro lado. Él tampoco debía de saber qué hacer en esta situación.
—Lamento que mi primo esté actuando como un idiota.
—No, no te disculpes.
Él también estaba de acuerdo de que Kiyoomi estaba siendo un completo idiota. En el silencio que hubo entre los dos, Atsumu sacó su celular y escribió un mensaje.
“¿Así que porque querías terminar es que empezaste a ignorarme? ¿Por qué no pudiste ser directo esta vez?”
Quizás lo mejor hubiera sido enviar un audio, pero no quería que lo escuchara con la voz quebrada. Envió el mensaje y pasó su mano por sus ojos para limpiar las lágrimas que querían salir. Antes podía decir que tuvo una buena relación con él, pero ahora solo quedaban restos de esos tiempos. Ya todo había cambiado, no sabía las razones por las que quería terminar y no era un tema para preguntarle a Komori, quien estaba al pendiente de todo lo que estaba haciendo.
—Es hora de irme.
Se levantó del sillón. Ya no había nada más que pudiera decirle a Komori, todo lo que estaba pasando por su cabeza eran palabras dedicadas a su ex novio. Un maldito que se había convertido en un fantasma y que no podía ser directo. Un maldito idiota que no podía ni siquiera mandarle un mensaje de texto para terminar si era algo que tanto quería. Solo se le estaban ocurriendo insultos que hacía un gran esfuerzo para no decir los en voz alta.
—Que te vaya bien, estoy seguro de que podrás encontrar a alguien mejor.
Atsumu también esperaba lo mismo. Se despidió con la mano de Komori, para haberlo encontrado en el departamento de Kiyoomi era porque seguramente estaba de visita. Ahora se acordaba de que no había preguntado a dónde se había ido. Ya no importaba.
En el camino de regreso a casa se detuvo al escuchar el sonido de su celular sonando. Lo sacó y vio el nombre del contacto “Omi”, soltó una risa amarga. ¿Así que ese mensaje había hecho que por fin decidiera hablarle? Era increíble.
Atsumu se quedó viendo la pantalla, había una parte de él que tuvo el impulso de presionar el icono del teléfono verde para escuchar todo lo que tuviera que decir. ¿Era porque ahora lo iba a terminar o solo se iba a disculpar? Al final, no respondió. Guardó el celular y siguió caminando. No quería saber de Kiyoomi. Si quería hablar, que fuera a su departamento. No quería seguir siendo el único que se esforzaba en la relación.
