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Él no es no mi novio

Summary:

Cuando Barry no responde a su llamadas por casi un año, Oliver sabe que tiene que intervenir.

Eso no significa que Oliver este preparado para conocer al extraño nuevo novio de Barry.

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When Barry hasn't responded to his calls for almost a year, Oliver knows he has to intervene.

That doesn't mean Oliver is ready to meet Barry's strange new boyfriend.

Notes:

Bien, me hubiera encantado iniciar la semana Halbarry con el pie derecho, pero por desgracia el primer y segundo día fueron muy poco inspiradores para mí. Mi plan era que hoy iba a subir otro fic más cómico y narrado desde el punto de vista de personaje original... Bien, no lo subí porque me quedé atascada a la mitad y no pude terminarlo, así que fui mi segunda opción que es esta.

Francamente no me siento muy orgullosa de este fic y en general me costó mucho darle una voz "apropiada" a Oliver. Quería un Oliver que todavía peleara y discutiera con Barry, pero lo quisiera profundamente.
¿Lo conseguí? Siendo honesta, no lo sé. ¿Estoy orgullosa de eso? No mucho en realidad, pero espero que alguien pueda disfrutarlo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Oliver siempre se ha considerado un hombre difícil de impresionar.

Cerrar tratos con tantos millonarios y por ende estar expuesto a sus dramáticas y exóticas fiestas lo ha hecho ver un sinfín de cosas. Unas más agradables que otras, pero todas igual de peculiares.

Así que sí, no es egocéntrico creer que a estas alturas de su vida ha visto cualquier cosa. Pero como siempre, su jodido amigo Barry Allen tenía que venir a joder eso como jode cualquier otra cosa de la que Oliver se siente confiado y orgulloso.

Siempre con sus ojos azules saltones y su mente de ratón de biblioteca.
Discutiendo con Oliver sobre política.

¿Por qué discuten sobre política? Bueno es una gran pregunta, sobre todo si se toma en cuenta que Barry comprende la política de la misma forma en la que un niño de cinco años la comprende y aún así Oliver jura, que el niño de cinco años sería absolutamente más razonable.

Regresando al punto.
Oliver odia cuando Barry Allen con su torpe lengua y su estúpido moño viene a desafiar todo el status quo de las cosas—situación que naturalmente no le molestaría sino fuera Barry quién lo hiciera—y lo peor de todo es que Oliver sigue permitiendo que Barry lo haga.

El porqué es más horrible de lo que Oliver se atreve admitir a los cuatro vientos y la razón por la que Dinah aún se ríe de él.

Barry es uno de sus mejores amigos, por más horrible que suene eso.

Así que cuando Barry desapareció parcialmente tras haberle pedido una suma curiosamente grande a Oliver. Oliver tuvo que admitir que estaba preocupado, muy preocupado.

Barry siempre contestaba sus memes políticos, generalmente con un emoji rodando los ojos o con una intercambio acalorado de palabras. Pero en los últimos meses lo más que recibía era una manita arriba y nada más.

Barry tampoco aceptaba sus salidas a cenar con él y Dinah.

Incluso las personas de su trabajo comentaban con temor que Barry estaba más cansado y distante de ellos desde hace casi un año.

En ese momento Oliver supo que tenía que intervenir.

Oliver no se siente orgulloso de admitirlo, pero iba mentalizado para encontrar cualquier escenario. Desde una casa abandonada con una nota trágica de “irse de viaje para a encontrar así mismo en el borde de un acantilado” hasta una escena del crimen, la clase de escena que Barry revisaba y por la que Oliver rogaba que nunca tuviera que formar parte.

Pero lo que encontró, es algo que Oliver no planeó.

Lo último que esperaba encontrar en el aburrido y pequeño departamento de Barry era que un hombre de ojos marrones y curiosos lo examinara con un juicio peor que el del senado mientras le abría la puerta.

—¿Dónde está Barry?—exigió Oliver con una voz ronca y claramente tensa.

Sabía que no fue el movimiento más sutil y tampoco fue la forma más amable o indicada para comenzar una conversación, pero estaba desesperado.

Un idiota que parecía sacado directo de una revista de modelos aparecía en el departamento de Barry Allen, el hombre que espantaba a todas su citas cada vez que hablaba sobre como revisaban las escenas del crimen.
Oliver no necesitaba ser un maldito genio para saber que claramente había algo mal, terriblemente mal.

Barry no estaba y en su lugar había un idiota con una sonrisa extrañamente poco humana, si es que eso tenía sentido.

Oliver hizo una conjetura rápida.
Quien quiera que fuera ese idiota le había hecho algo a Barry y Oliver no sabía como iba a poder vivir con eso.

—¡Te hizo una maldita pregunta!—gritó Dinah a su lado, las manos de su esposa ya están golpeando el pecho del hombre que lo mira confundido, pero no perturbado—¿Dónde carajos está Barry?

—Mira idiota—irrumpe Oliver una vez que ha vuelto a tener el control de su cuerpo, que se siente pesado como cuando acaba de beber, pero aún así avanza, la ira burbujea en su estomago y lo empuja a actuar. Toma al hombre por el cuello de su chaqueta marrón y lo sacude—. Si tú le hiciste algo a Barry, te juro que vas a arrepentirte todos los malditos días de haber nacido y yo me voy a encargar personalmente de que tu existencia sea un infierno.

—¿Qué está pasando aquí?

Oliver jamás lo admitirá en voz alta ni siquiera frente a Dinah, pero en ese momento escuchar la voz chillona de Barry se siente como si acabará de ganarle un negocio al mismísimo Bruce Wayne.

Levanta su visa, sólo para notar que Barry está completamente bien.
Intacto, vistiendo una camisa vieja llena de manchas de grasa mientras Dinah corre para examinarlo.

Oliver suspira, sus brazos se relajan, pero no lo suficiente para soltar al idiota de cara de modelo.

—¿Y este quién carajos es, Bartholomew?

Los ojos azules de Barry se abren con sorpresa y nerviosismo, esa clase de nerviosismo que Oliver siempre celebra cuando aparece porque eso significa que el "recto" Allen acaba de cagarla en grande y Oliver tiene el placer de estar ahí para observar cómo intenta limpiar su desastre.

Pero por primera vez Oliver no celebra ese nerviosismo, porque aún duda del tipo al que tiene sujeto del cuello y que se mantiene inesperadamente quieto.

—No lo trates así—replica Barry de inmediato caminando hasta Oliver para tirar al hombre fuera de su alcance.

Oliver observa cómo él hombre castaño sonríe, casi brillando de alegría cuando Barry lo salva.
Se aferra a Barry como si fuera un pequeño gato, enredándose en el cuerpo de su amigo como si ese fuera al lugar donde perteneciera.

—¿Qué carajo crees que haces, Oliver?—reclama Barry frunciendo su maldito entrecejo y Oliver no puede evitar pensar en lo osado que es de Barry reclamarle cuando fue Barry quien llevaba casi un año escondiéndose.

Oliver solo vino a asegurarse de que su estúpido trasero siguiera vivo.

—¡Salvando tu maldito trasero fascista!

—Tú y tu maldito complejo de salvado—gruñe Barry frunciendo el entrecejo.

—¡Eso es lo que me ganó después de salvarte la vida!—Oliver se siente definitivamente ofendido—¡Y si hablamos de complejo de salvador tu tienes el primer maldito lugar, cariño!
Oliver no puede creer que haya pospuesto juntas y peleas absurdas sólo para asegurar que su maldito mejor amigo, Barry Allen siguiera vivo y lo único que recibe como respuesta de ese idiota no es un “Gracias Ollie, te lo debo”, sino un regaño. Un maldito regaño porque jaloneo un poco a su nuevo compañero de piso..

—¡Te agradecería más si no entraras a mi casa a las nueve de la mañana gritando y amenazando a Hal!

—¡¿Quién carajos es Hal?!—reclama—¿Adoptaste un cachorro de la calle y le pusiste ese patético nombre?

—¡Número 1, Hal es un increíble nombre para una persona!—exclama—¡Número 2, él es Hal!

—¿El idiota que actúa como un tonto enamorado de ti?

Las mejillas de Barry rápidamente se sonrojan y niega. Oliver sabe que acaba de dar en el blanco.

—Él no está enamorado de mí, de hecho él sólo es mi...

—¡Novio!—grita el hombre que Barry sostiene contra su pecho.

Oliver no puede evitar girar los ojos mientras que Dinah bufa con una media sonrisa en los labios.

—¿No está enamorado de ti?—señala Oliver con una obviedad que casi es dolorosa de ver.

—¡Está confundido!—aclara Barry torpe—¡Él no es mi novio!

—¿Y qué diablos es entonces?—reclama Oliver cruzándose de brazos—. Porqué por la forma en la que te toca parece que quiere coger contigo en este mismo lugar.

—¡Hal está asustado y confundido!

—No lo estoy—replica el propio Hal sonríe ladeando su cabeza mientras mira a Barry con una sonrisa brillante.

—¡Lo estás!—chilla Barry tomándolo por los hombros—. Y ya te lo dije Hal, no somos novios... No puedes ir diciéndole a la gente que somos novios cuando no lo somos. Sólo somos amigos.

—Pero dijiste que los novios son cercanos... Nosotros somos muy cercanos, y a mí me gusta que seamos cercanos.

—¡Somos amigos!—insiste Barry—. Mejores amigos si quieres.

—¿Qué es más importante? ¿Un mejor amigo o un novio?

—¿Eso importa?—chilla Barry con las mejillas rojas.

—¿Qué es más importante?—pregunta Hal girando la cabeza para mirar a Oliver—¿Un novio o un amigo?

El cuello de Hal, como se llama el novio de Barry, se mueve de una forma rara que Oliver no puede evitar parpadear confundido. Por un momento creé que está viendo mal.
Una persona normal probablemente habría muerto si girará de esa forma la cabeza, pero Hal parecía vivo, demasiado vivo para el extraño color verde que ahora cubría sus ojos.

¡Ojos que hace segundos eran de color marrón!

¡Oliver los vio y recuerda perfectamente que eran marrones! ¡No verdes!

—¿Qué carajos?—murmura Dinah a su lado.

—¿Qué acaba de hacer tu novio?—acusa Oliver.

—No es mi novio—insiste Barry suspirando—. Y Hal, bueno... Hal es una historia difícil y complicada de explicar

—¡Y qué tal si inicias explicándola desde el maldito principio!

Barry gruñe tensándose y cruzándose de brazos.

No está feliz de que Oliver le dé órdenes, pero hey, Oliver no es quién trajo al primo de la niña del exorcista; así que eso no es su maldito problema.

—Mi anillo dice que en la tierra la mayoría de personas consideran más importante a un novio que a un mejor amigo—anuncia Hal con seriedad—. Así que soy tu novio.

—No lo eres Hal—insiste Barry, pero cada vez suena más resignando y por el tono tembloroso de su voz Oliver sabe que ese idiota está feliz de tener la atención de Hal sobre él.

—¿Y?—exige Oliver cruzándose de brazos cada vez más confundido y ansioso por tener respuestas—¿Vas a comenzar a hablar o tengo que amarrar a tu maldito novio para sacarle la verdad a él?

—¿Recuerdan el dinero que les pedí prestado?

—¿Los cien mil dólares?—pregunta Dinah a lo que Barry afirma con timidez—. Claro que lo recordamos... ¿Qué con eso?

—Les mentí un poco—explica suspirando—. No los ocupo para ir a un seminario ni para tomar cursos de cocina ni para la hipoteca como dije.

Oliver resopla.
Claro que Barry no la uso para eso.

Era el maldito Barry, la imagen de ser un adulto responsable.
Barry siempre cuidaba y ordenaba sus finanzas, así que Oliver está feliz de por fin conocer la verdad detrás de ese “préstamo” que Barry tardaría al menos media vida en terminar de pagarles.

—¿Entonces?—pregunta Dinah confundida, mirando de inmediato a Hal—¿No me digas que se los diste a tu novio?

—No es mi novio—chilla Barry—. Agradecería que dejarán de confundirlo más, gracias.

—¿Para qué ocupaste el maldito dinero?—insiste Oliver.

—Un día—responde Barry de inmediato—, regresaba a casa como cualquier otro... A veces camino por el lote baldío, por las calles más solitarias y yo sé que vas a decir Dinah, que es peligroso y que no debería venir por ahí, pero esa noche solo quería un respiro de mi rutina.
Mientras caminaba por ahí escuché el quejido, muy similar al de un gato así que me acerqué pensando que quizá había un gato asustado o herido; pero entonces lo que encontré no fue a un gato ni siquiera un pero, encontré a Hal herido, su estómago estaba parcialmente perforado y su sangre brillaba mucho de noche, así que en realidad era un poco difícil no verlo... No fue un movimiento inteligente, lo sé y lo aceptó, pero lo cargue conmigo y sin que nadie se diera cuenta lo traje a mi departamento para curarlo.

—Eso no explica lo del dinero.

—A eso voy—aclara Barry ya de mal humor, quizá se deba a qué Hal está continuamente acariciando su rostro y jugando con su cabello ignorando a Oliver y Dinah—. Cuándo él despertó, bueno... Me contó que viene de otra galaxia, en un planeta donde tiene una fisiología similar a la de nosotros con algunas variables notables como que todos reciben un anillo verde que les ayuda a comunicarse con otras especies, además de que bueno, sus características más notables son la elasticidad y adaptabilidad…

—...¿También tienen la característica de coquetear con cualquier cosa que se mueva?

—No con cualquier cosa—réplica Hal dándose la vuelta mirando por primera vez a Oliver—. Sólo las cosas brillantes y que huelen bien.

—El dinero que me prestaste lo estoy utilizando para comprar piezas y material para reparar la nave de Hal—interrumpe Barry de nuevo, regresando la conversación hacía él—. Se supone que ya no falta mucho para que los arreglos estén completos y Hal pueda regresar a su planeta.

—A ver si entendí—anuncia Dinah cruzándose de brazos—. ¿Te endeudaste para comprar piezas y reparar una nave alienígena, de un alienígena que afirma que es tu novio y probablemente tiene otras intenciones contigo?

—El pueblo de Hal es muy físico—explica Barry, pero Oliver rueda los ojos exasperado—. Cuando sienten una cercanía con alguien se vuelven muy físicos, no significa nada más.

—Solo sentimos una cercanía física con alguien que nos guste—agrega Hal con una media sonrisa, acariciando las orejas de Barry—. Y a nosotros sólo nos gusta lo brillante.

—No puedo creer que seas tan malditamente ciego para no ver qué ese maldito alíen quiere coger contigo.

—Y no puedo creer que tú no comprendas que esas no son su intenciones y que nuestras diferencias culturales son las que hacen que todo esto se vea más "inapropiado" de lo que realmente es.

—Cuando acabes casado con un maldito alíen voy a ver si sigues jurando que todo es cultural.

Barry gruñe y se da la vuelta mientras Hal se queda cruzado de brazos y mira a Oliver y Dinah.

—¿Y ustedes son novios o mejores amigos?

—Somos esposos, idiota.

—¿Los esposos son más importantes que los novios?

Oliver gime y se lleva una mano para cubrirse la cabeza.
Por primera vez en décadas está impresionado y odia saber que el culpable de eso es el maldito novio alienígena de Barry.

¿Por qué siempre tenía que escoger a los tipos más raros?

***

Oliver odia admitir muchas cosas.

Quizá la que más odia admitir es que le duele ver a Barry tan apagado y que va a extrañar a Hal.

Resultó que Hal, como Barry lo nombró para poder llamarlo de alguna forma que no fuera ofensiva; era un tipo increíble.

Era agradable y algo estúpido, pero aprendía rápido y a pesar de tener una actitud despreocupada y aparentemente relajada era un maldito genio.
Prácticamente él reparó con sus propias manos su nave y les explicó cómo funcionaba.

Conocía la función de cada pieza, podía describir con una precisión escalofriante la forma en la que el combustible entraba y se evapora sin causar ningún daño en su planeta.

Sólo en ese momento Oliver logró entenderlo todo.

Barry se enamoró de Hal porque Hal era un nerd, de alguna u otra forma lo era.
Y Hal se enamoró de Barry porque Barry era un nerd todavía superior a Hal.

Son patéticos.
Oliver lo sabe, pero también sabe que ese par está irremediablemente enamorado.

La forma en la que Barry tiene esa sonrisa triste cuando Hal se separa de su abrazo.
Hal poniendo sus manos sobre las mejillas de Barry para mirarlo fijamente una última vez, le dice a Oliver todo lo que necesita y quiere saber.

La despedida de Hal con Barry es más íntima, más cercana y necesitada.
Claro que cuándo Hal abrazó a Dinah y a Oliver parecía triste de alejarse de sus nuevos amigos; pero la forma en la que abrazaba a Barry no parecía triste, sino desconsolado, como cuando se pierde algo invaluable.

—Vamos a estar en contacto, Hal—susurra Barry con suavidad—. Puedes llamarme o dejarme mensajes.

—No es igual—responde Hal y por primera vez desde que Oliver lo conoció parece realmente serio—. No es como ver tu rostro o tocar tu piel.

—Pero es algo—concilia Barry siempre aferrado a su idea de que la esperanza debe prevalecer en cualquier contexto, incluso en los más dolorosos—. Vamos a estar bien, vas a estar bien Hal.

Hal parece no creerlo, pero afirma en silencio.

Se da la vuelta, camina hacía la nave y se sube a ella en silencio, les regala una última mirada triste a los tres antes de que el vuelo arranque.
La pequeña bola de hámster se eleva y antes de que alguno de ellos pueda parpadear desaparece por completo.

Barry agacha la cabeza, no llora, aún no; pero Oliver sabe que lo hará toda la noche.

Dinah se acerca y rodea a Barry con sus brazos.
Oliver se acerca más torpe y abre la boca con la intención de decir algo que haga molestar a Barry, que lo haga reírse y luego empujarlo. Pero por primera vez Oliver no encuentra las palabras y hace lo que debe de hacer.

Quedarse callado.

Por qué Barry perdió algo que probablemente nunca pueda recuperar.

No todos los días consigues un novio alienígena que te acompaña por meses y al que ves partir una noche de otoño.

No todos los días encuentras un ser de otro planeta con el que conectas tan bien, como si fueras la otra mitad de su alma.

Las relaciones de Barry fallaban porque no estaban destinadas a permanecer en la tierra, estaban destinadas a emigrar al cielo junto al hombre que se había ido para siempre y al que probablemente Barry jamás volvería a ver.

 

***

Apenas habían pasado seis meses desde que Hal se fue y Barry había seguido su rutina con la misma monotonía de siempre, para horror de Oliver.

Barry se había apagado un poco desde que Hal se fue, no era como si antes brillara mucho, pero el cambio era notable.

Dinah le había organizado citas para mantenerlo distraído.
Oliver una vez lo llevó a una gala para que los dos se rieran un rato de los chismes de los millonarios y no funcionó.

Barry seguía siendo amable, seguía respondiendo las provocaciones tontas de Oliver, pero ya no tenía la misma pasión de antes.

Al menos Barry acepta salir y a veces Oliver puede molestarlo lo suficientemente para sacarle un par de risitas o un ceja arqueada en señal de desacuerdo.

Esa noche no había nada especial.
Fueron a comer pizza al restaurante favorito de Barry, Oliver discutió sobre un senador estúpido, Dinah le suplicó que se callara y Barry se burló la barba de Oliver.

No era una normalidad completa, pero era lo más cercano que tenían.

De regreso a casa el camino se sintió largo con Barry avanzado con la cabeza agachada mientras sostenía los restos de su cena.

Oliver y Dinah se miraban preocupados apenas unos pasos atrás.
Preguntándose cuánto tiempo tardaría Barry en superar a Hal y si es que alguna vez lo haría.

Pasaron por la misma calle que los llevaba al lote baldío.
Barry había modificado su rutina, ahora ya no era tan precavido. Ya no evitaba pasar por ese punto por temor a ser asaltado.

Desde que Hal partió todos los días Barry pasaba por ahí quizá con la esperanza de que algún alienígena guapo y malherido saliera de los matorrales y le declarará su amor.

Todos sabían que eso jamás volvería a suceder, pero Oliver no tenía el corazón para decirle eso a Barry de frente.

Quizá podría decirle mil tonterías más, pero decirle esa verdad era cruel. Incluso para los estándares de Oliver.

Apenas pone un pie en esa calle y las luces comienzan a temblar.
El aire se respira diferente, quizá más espeso.

Dinah ya se quitó su bolso para actuar en caso de ser necesario y Oliver ya tiene los puños apretados.
Pero entonces él aparece.

El novio alienígena de Barry está de regreso.

Todos se quedan quietos.
Incluso parece que dejan de respirar por el mismo lapso de tiempo.

Sólo salen de su estupor cuándo Barry se acerca hacía Hal, caminando lentamente, con miedo o quizá es precaución.
Parece que Barry cree que ve un espejismo y Oliver no lo culpa, él también creé que está alucinando.

La mano de Barry se extiende insegura y entonces Hal la atrapa sus dedos largos y fríos que contrastan con la calidez natural que Barry siempre ha tenido, golpea el pecho de Hal que ahora va vestido como un humano, con las mismas ropas que Oliver pagó y Dinah eligió.

—¿Hal?

—¿Me extrañaste, novio?—Barry ríe, pero no esa risa torpe y educada con la que Barry lleva meses riéndose de los chistes de Oliver.

Esta vez su risa es contagiosa, pero también está rota. Está rota por las noches que se la pasó llorando y de todos los suspiros que iba para Hal.

Barry se cuelga al cuello de Hal y entonces Oliver ya no sabe si Barry llora, suspira o reclama, quizá hace las tres.
Hal lo abraza, cierra sus ojos ahora marrones y aprieta a Barry.

—Te dije que iba a volver—susurró.

—Dijiste muchas cosas y la mayoría de ellas parecían metáforas.

—¿Mira a las estrellas si me necesitas es una metáfora?—pregunta Hal con sincera ingenuidad y Barry ríe mientras afirma—¿Qué es una metáfora?

—Te amo—confiesa Barry cuando levanta la mirada.

Hal también se ríe, con esa estúpida risa rara, pero bastante agradable de escuchar.

Una vez más Oliver lo admite.
Barry siempre encuentra la misma maldita forma de impresionarlo.

Porqué en ese momento y sin pena alguna de que Oliver y Dinah estén literalmente a metros de distancia de ellos, Barry besa a Hal y Hal no se opone.

Dinah abre los ojos con burla y Oliver siente que está apunto de vomitar la pizza que comieron hace unos minutos.

Ningún amigo debería ver a su mejor amigo besarse con un alienígena.

Es absolutamente desagradable y traumático.

Pero si eso hace feliz a Barry... ¿Quién demonios era Oliver para negarle su romance adolescente problemático?

Notes:

Es extremadamente probable que mañana no suba nada para la semana Halbarry, aún estoy decidiendo si debería subir lo que hice de ultimo minuto o dejo que se pierda.

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