Work Text:
Decir que estaba confundido era quedarse corto.
Micheal no entendía porque Hal había pedido verlo específicamente a él sobre el resto de la liga.
Michael sabía que Hal tenía una mejor relación con Oliver, Clark o incluso Diana. Pero aún así, Bruce lo llamó a él, porque Hal se rehusaba hablar a menos de que Booster lo entrevistara.
Michael piensa que quizá su cercanía era la que provocaba que Hal rechazará a todos los demás.
Quizá el cariño que les tuvo en el pasado era la razón principal por la que se rehusaba a hablar con ellos.
Quizá era demasiado familiares para relatar las atrocidades que había hecho.
Porque Hal ya no era aquel hombre al que Booster alguna vez vio en las parrilladas, siempre sonriendo y con una cerveza en la mano.
Ese Hal murió el día en que enterraron a Barry,
Hal se volvió distante, frío y callado.
Esa fue la señal de alerta que todos debieron ver, pero la liga la ignoró; Booster no pudo, porque se vio reflejado en él.
Sabía cómo era tener a un mejor amigo, sostenerlo en las tardes mientras bebían cervezas y al día siguiente perderlo.
Descubrir un día que las conversaciones nocturnas se habían acabado y tener que lidiar con la estética de una televisión que ya nadie veía.
Sabía cómo era lidiar con una muerte que te hundía.
Te hundía porque cada noche tu cabeza aturdida y estúpida te arrastraba a callejones sin salida. Dónde cada sonrisa era una burla, donde cada caricia se sentía cómo una puñalada que se burlaba de ti.
Cada recuerdo se sentía como tomar veneno.
Esos días, esas noches y esas miradas largas y vacías a la nada se llenaban de una melodía que se burlaba de tu cobardía.
Porqué ellos morían.
Perdías a tu mejor amigo… perdías más que eso sin ser aún capaz de nombrarlo.
Incluso cuándo las palabras están estancadas en el pecho y el ataúd baja, la confesión no sale.
Los sentimientos se retorcían en tu pecho y se regaban por todo el cuerpo.
Y te mataban lentamente.
Se incrustaban en tu piel como dientes que desgarraban la piel, la cordura y la realidad; dejando nada más que una patética imitación de lo que eras
Booster entendía ese sentimiento mejor que nadie. Nunca lo había dicho y nunca lo diría, pero el sentimiento estaba ahí tan vivo como el último día que vió a Ted.
Así que no fue difícil para Booster notarlo.
Era estúpido, pero no ciego.
Sin importar cuánto Hal lo hubiera negado por años, sin importar cuánto evadía las preguntas y sus sentimientos con risas, Micheal ya lo sabía.
Él notaba como Hal miraba a Barry, como Barry miraba a Hal; pero él también sabía que nadie se atrevió a avanzar porque había mucho que perder.
Por qué siempre había más cosas en las que centrarse en ese momento.
Por qué siempre esperaban el momento perfecto… Momento que nunca llegó.
Michael y Ted creían que eventualmente Hal y Barry tenían que tener su momento romántico con fuegos artificiales y declaraciones vergonzosas, sólo que ese momento nunca llegó, igual que el de Booster.
Ahora todas las flores ya no iban para un rostro encapuchado.
Todas las flores y promesas inconclusas iban a parar a una tumba.
Michael a veces cree que si hubieran notado como el corazón roto de Hal comenzaba a astillarse y a pudrirse hubieran podido salvarlo, pero no lo hicieron.
No lo notaron hasta que ya era demasiado tarde para intervenir.
Nadie notó como Hal se desmoronó hasta qué Coast city se esfumó y fue demasiado tarde para actuar.
Hal se había convertido en ese monstruo, en ese asesino impulsivo y despiadado que juraba que solucionaría todo si le daban el tiempo y la confianza para hacerlo.
Hal a menudo juraba que construiría algo mejor que el dolor y la muerte, algo más grande y eterno.
Algo que todos pudieran disfrutar y tener para siempre.
Booster cree que Hal desperdició su talento como orador, el discurso había sido genuinamente conmovedor, lastima que eso no convenció a la liga de darle una oportunidad y lo habían encerrado en una celda de máxima seguridad después de “extraer” a Parallax.
Así que ese era su trabajo ahora.
Lidiar con Parallax, recoger el desastre de linterna verde y sacar la verdad que Batman ya exigía sobre su mesa con el papeleo correspondiente.
Batman apenas lo mira cuando llega al corredor que lo llevara a la celda de Hal, suelta un gruñido que pronto Clark traduce con su encanto natural que contrasta con la actitud de Bruce.
Diana entra en la habitación y ayuda a explicar el procedimiento.
Le explican a Micheal más o menos qué clase de preguntas necesita que le haga, le dan reglas, indicaciones y una vestimenta “apropiada”.
Dejan en claro que cualquier cosa que considere sospechosa o poco natural, la comunique de inmediato a pesar de que ellos estarían escuchando todo desde el panel de control, listos para intervenir si es necesario.
Antes de que pueda seguir avanzando, la mano de Bruce se presiona contra su hombro.
—No lo mires demasiado tiempo—ordena con firmeza—. Tenemos motivos para creer que puede manipular la voluntad de las personas si lo miras por demasiado tiempo a los ojos.
—¿No extrajeron a Parallax o qué?—Micheal sabe que no va a obtener una risa, pero espera al menos un gruñido que no llega.
La sala queda en silencio hasta que Bruce vuelve a hablar.
—Lo hicimos—la declaración queda en el aire sin más explicaciones ni aclaratorias, como si Booster pudiera descifrar a qué demonios se refieren con eso.
Pero no pregunta, no cuando está exhausto y sólo quiere hacer esto lo más rápido posible.
Abre la compuerta, camina por el largo y frío pasillo hasta llegar a la celda de Hal, que es prácticamente la única en la zona.
No hay una puerta metálica que los separe, apenas un par de láseres que lo dividen mientras que Hal está sentado con la cabeza metida entre las piernas.
Sus manos están esposadas, apresadas por un aparato que parece limitar cualquier tipo de movimiento que la liga considere peligroso.
Michael sólo puede evitar pensar cómo hará para rascarse cuando tiene comezón en el trasero.
—Viniste—anuncia Hal con un deje de incredulidad antes de alzar la cabeza, parece sereno, pero desequilibrado.
Booster nunca creyó que Hal estuviera cuerdo, en general no creía que ninguna linterna verde estuviera lo suficientemente cuerdo; pero esta imagen va un poco más allá incluso de sus visiones.
Las ojeras son profundas, su rostro no tiene vida, su piel está sucia y seca, pero sus ojos naturalmente cafés parecen estar infectados por un tono amarillo que revuelve el estómago de Booster de una forma que no debería ser natural
—Pediste que viniera—réplica y Hal sonríe, muestra dientes afilados y amarillos y Booster supone que Parallax dejó más secuelas en Hal de las que tenían registradas en los informes.
—Eres el único que no se asusta tan fácilmente con esto—explica tirando de las cadenas como si fuera un ademán—. Bruce parece odiarme, Clark me mira con compasión y Oliver parece no reconocer el rostro del hombre al que intentó asesinar, pero tú… Tú sólo ves a alguien miserable.
—Al menos sabes que te ves mal.
Hal ríe, casi tan libre y alegre como lo hacía antes de que su vida se rompiera.
—Me quedaba mejor la capa—el silencio vuelve a reinar por unos segundos, Booster intercambia el peso de un pie a otro incómodo.
No le gustaba hacer las interrogaciones, no le gustaba preguntar cosas que no le interesaban, pero esta era la misión que le habían asignado después de meses de ni siquiera recibir un mensaje.
—¿No sabes qué preguntar?—bromea Hal—. Podemos iniciar por una línea del tiempo, quizá eso te ayude a elaborar tus propias preguntas.
Booster afirma y activa su micrófono para grabar, Hal divaga unos minutos hablando sobre los otros linternas y los guardianes.
Comienza a contar como en realidad nunca le cayeron bien los guardianes, como siempre sospechó de ellos y que escondían algo más grande.
Hal acepta que no sabía nada de Parallax, no hasta que la entidad se metió en su mente, movió sus recuerdos y supo exactamente cómo romperlo.
Pero declara que hubo otras cosas que no hizo Parallax.
No todo fue trabajo de ese parásito, algunas cosas fueron producto de su entorno.
Habla de la destrucción de Coast City, se esfuerza por elegir las palabras más hirientes y crueles que tiene.
Las selección con un cuidado e interés que perturba a Michael que escucha en silencio como Hal encontró toda su vida e historia destrozada, reducida a unos simples trozos de madera vieja como si no importara, como si las vidas y la historia que había en ese lugar no importara.
Su relato se detiene en varios momentos, Michael observa cómo reviven cada escena en su cabeza.
Cómo cada línea trazada en su mente cansada y perturbada arroja culpas a la liga.
Hal es claro al decir que no quiere cargar con culpas y pecados que no eran suyos, que no deberían estar en el pecho de Hal; porque Hal ya tenía sus propias cadenas que arrastrar.
Entonces su relato se oscurece cuando menciona a Barry, su aura bromista y sarcástica se esfuma y ahora sólo hay apatía y un duelo sin cerrar.
Hal escupe con rabia como, según su relato, la liga, utiliza a la gente como si fueran máquinas que pudiera descartar, como si fuera su propia tropa que puede mandar a morir sin que nadie se queje.
Mira fijamente a la cámara arriba de él antes de sonreír.
—Bruce no puede mantener a nadie con vida… Bruce no puede mantener a sus hijos vivos y tampoco a sus amigos, a veces me pregunto si alguno de los dos realmente le importa, porque le daría la espalda a su propio padre si estuviera vivo y necesitará de su ayuda.
Booster detiene la conversación, no puede mantenerse ahí más tiempo.
Hal está siendo cruel deliberadamente y eso es más de lo que Micheal está dispuesto a soportar, así que se levanta sin despedidas ni anuncios y se van dando un portón a la puerta.
Cuando sale nada a cambiado, Bruce sigue tecleando con la misma expresión sombría y declara con simpleza que Booster necesita volver la semana siguiente a la misma ahora para seguir con el interrogatorio, Hal sólo ha estado fanfarroneando, pero puede decir algo importante y Booster tiene que estar ahí para recogerlo.
Micheal se va, confundido, aturdido y molesto.
Pero mientras pasa el día y sin nada que hacer no puede evitar sentarse en su viejo sillón… En el sillón que Ted le había dejado como herencia despues de su muerte, deja que sus dedos se hundan en las abolladuras que se había rehusado a parchar.
Quizá aún esperaba que milagrosamente Ted reviviera algún día y exigiera su sillón de vuelta, Micheal se lo entregaría sin replicar.
No era como que pudieran hacer algo más con ese sillón.
Ted no era especialmente el favorito de la liga, así que dudaba que algún día pidieran el sillón para hacer un memorial en su honor.
Suspira mientras las palabras de Hal resuenan contra él a pesar de que ha tratado de evadirlas toda la tarde
.
El relato vívido de cómo Hal explica cómo su corazón se desgarró mientras suplicaba un poco de ayuda, más clemencia y más tiempo… Pero recibió silencio y eso le dolió más que un golpe.
Porque Hal decía que Barry le hubiera dado tiempo.
Booster se remueve mientras recuerda el correo que él mismo recibió tras la muerte de Ted.
La liga lamentaba su pérdida y apoyan con los gastos necesarios para el funeral de Ted.
Sonaba genial, pero en realidad no era tan genial como parecía.
Porque Booster no quería un correo con caligrafía pulcra, con las palabras exactas como si hubieran sido escritas y pegadas miles de veces.
Booster quería más.
Quería que Ted recibiera lágrimas reales por al menos un año, quería un memorial en su honor, quería que todos reconocieran a Ted por el gran hombre que fue.
Pero no recibió nada más que ese correo y algunas miradas compasivas cuando se veían entre misiones.
Diana una vez le dió una sonrisa triste y una palmada en la espalda como si fuera un perro callejero, pero todo se quedó ahí.
El relato de Hal se siente tan extrañamente familiar que duele.
Booster pensó que las cosas eran diferentes con Barry, porque bueno Barry era Flash, uno de los miembros fundadores y de los héroes más queridos de todos los tiempos.
Pero Hal afirmaba que Barry era otra pieza más en un juego para Bruce.
Si a Bruce no parecían importarle sus hijos, ¿por qué Barry sí lo haría?
Booster se tensa mientras escucha los gritos de Hal en esa celda.
Quejándose y gritando acerca de cómo dejaron a Barry morir sin mirar atrás, sin buscar otra alternativa, dejaron a un buen hombre tomará una decisión precipitada e impulsada por la culpa.
Micheal aprieta los labios y se pone de pie mientras sacude la cabeza tratando desesperadamente sacudir esos pensamientos.
Juega con el control que aún está en su mano mientras avanza en silencio por la casa que se siente fría a pesar de ser verano.
Hal sólo trataba de confundirlo.
Hal sólo trataba de utilizarlo para poder escapar.
Pero Micheal odia que todo en su relato se sienta tan familiar.
Micheal odia que no pueda simplemente ignorarlo.
Micheal odia que cada vez que termina sentado en el sillón de Ted las palabras se ciñen con más fuerza a su cabeza. Incluso en sus sueños, las palabras de Hal lo persiguen.
***
Micheal descubre que entre más tiempo pasa él ahí, más parece que Hal comienza a abrirse.
Hal le cuenta historias sobre cuando Barry y él estaban en misiones en el espacio o simplemente tenían un poco de tiempo libre como civiles y lo mal gastaban en algún bar que nadie en la liga conocía.
Sus ojos se iluminan de una forma peligrosa, constantemente Bruce le pide a Micheal que corte esos relatos, temeroso del brillo resplandeciente en los ojos de Hal.
Batman creía que ese brillo era una advertencia de una bomba que podría estallar. Bruce tomaba ese gesto como una amanezca directa.
Pero Micheal no se atreve a cortarlo.
Él mismo extrañaba tener a alguien con quien hablar de Ted, contar historias que nadie conocía y revelar detalles que otros ignoraron.
Micheal sabe lo difícil que es lidiar con la pérdida, la soledad de ver lo que amas derrumbarse sin que puedas intervenir y sin que nadie esté dispuesto a escuchar.
Siempre están las palabras amables, pero vacías que todos repiten sin entender.
Micheal no quiere ser igual al resto.
—Iba a traerlo de vuelta—declaró Hal con una sinceridad abrumadora y demasiado personal para que Booster no puede evitar mirarlo sin entender a que se refiere.
El mundo deja de mirar por un segundo mientras Booster trata de entender de qué habla exactamente.
Pero lo entiende todo una vez que Hal alza la mirada y le dedica una expresión triste.
Sólo es una mirada.
Sólo es una sonrisa breve y marchita, pero es demasiado humana que por un momento Micheal olvida que frente a él está un criminal, un asesino.
En ese instante viendo a un Hal pequeño y derrotado con los ojos húmedos y una sonrisa tímida, Micheal no puede ver al héroe corrompido ni al glorioso linterna verde.
En ese momento, y a pesar de los reclamos de Bruce por el audífono advirtiendo que no vea a Hal.
Micheal no puede despegar sus ojos de él… Porque por primera vez, él sólo ve a Hal.
Sólo ve a un hombre terriblemente enamorado.
Sólo ve a un hombre tan enamorado que ese mismo amor lo arrastró al abismo, a la locura que lo condenó.
—Iba a revivir a Barry con el poder de parallax—replica con franqueza—. Él prometió que podríamos traerlo de vuelta junto a los demás… Junto a todos lo que quisiera y construiríamos un mundo mejor… Podríamos construir un mundo perfecto donde él no tendría que morir, donde nadie tendría que morir.
La confesión es cruda. Booster abre la boca, pero no encuentra su propia voz.
¿Había hecho ese desastre por Barry?
—No sólo es Barry—revela como si fuera capaz de ver sus pensamientos—. Es ciudad costera, es todo los que han muerto sin recibir una segunda mirada como agradecimiento, es por todos a los que dejan atrás sin remordimiento… ¿Sabes cómo se siente perder a alguien y que jamás reciba una segunda mirada, cierto?
Micheal traga con dificultad, pero no responde con palabras.
Agacha la cabeza y juega con sus manos, creé que ese gesto dice más de él de lo que sus labios pueden decir.
—Michelle y Ted—susurra con una sonrisa amarga—. ¿A cuántos no has perdido sin que tengan oportunidad para una segunda oportunidad? ¿Sólo los grandes la merecen? ¿Sólo Bruce la merece?
—¿Cómo sabes de Michelle?—cuestiona de inmediato, ella jamás era mencionada, olvidada a menudo en un rincón como si nunca hubiera nacido, como si nunca hubiera existido.
—Ted se lo contó a Barry y…
—Barry te lo contó a ti—Hal ríe mostrando sus dientes sucios y asquerosos, cada día que Micheal viene lucen peor que el día anterior.
—Barry me contaba todo lo que me perdía—susurra—. Ted se lo contó cuando Barry le ayudó a revisar unos detalles de tu traje.
—¿Cómo sabes qué…?—Hal alzó una ceja con burla antes de bufar.
—Ambos eran unos jodidos nerds, Micheal—revela con un camaradería inusual como quien cuenta una verdad universal—. Claramente Ted le pidió una segunda opinión a Barry.
Micheal suspiró, moviendo la cabeza mientras estira las manos y ve una vez más su traje.
Ya no es el de Ted, pero Booster aún puede sentirlo debajo de este.
Aún recuerda el esmero que Ted había puesto para construirlo y la revelación de Hal no hace más que reafirmar esa información.
Micheal abre la boca, quiere preguntar más al respecto.
Quiere saber si Hal estaba apunto de lograrlo cuando la liga lo detuvo, quiere preguntarle que le impidió que cambiará el destino de Barry.
Pero se detiene, las puertas se abren y Bruce entra ahí.
Toda la tranquilidad que rodea a un ser tan inestable como Hal se desvanece, de repente la calma se sacude en la habitación rompiéndose.
Hal se pone de pie arrastrando sus pies sucios y aprisionados.
Las cadenas tiran fuerte de sus tobillos, forzando la carne que ya no parece carne, sino huesos; pero Hal no se detiene.
Lucha aunque ya no tiene fuerzas.
Lucha a pesar de que sabe que es inútil.
Lucha aunque la piel se rompa y sangre, de nuevo.
—Lárgate—masculla con la voz cargada de rabia en un tono diferente, al que Booster nunca había escuchado—. ¡Que te vayas!
Por un momento Booster mira a su alrededor, siente como si la propia tierra se sacudiera ante el esfuerzo que hace Hal por desatarse, por luchar contra los grilletes que lo apresan.
Cualquier esfuerzo que hiciera sería inutil de todas formas.
Esos grilletes jamás lo soltarían y aunque se rompieran, Hal no podría salir de ahí entero, los rayos lo cortarían antes de que pudiera poner un pie afuera de la celda.
Aún así nada de esto parece ser suficiente para que Hal pierda su entusiasmo. Sigue actuando irracional e impulsado por el miedo, el dolor, la culpa y la rabia.
La mano negra sujeta el brazo de Booster con recelo, lo levanta sin pedir permiso y lo arrastra de regreso al pasillo.
—Vamonos—gruñe Bruce con la máscara aún puesta, tira de Booster como si fuera un padre decepcionado.
Cuando la puerta se cierra detrás de ellos y los gritos de Hal dejan de oírse; Batman se atreve a quitarse la máscara, mira a Micheal con una desaprobación y furia que lo paraliza.
—Te dije que salieras de ahí—replicó dejando en claro su molestia—. Te dije que lo callarás, que no escucharás lo que decía, pero lo dejaste seguir hablando… Dejaste que se metiera en tu mente y que consiguiera lo que quiere, manipularte.
Booster alza las cejas con sorpresa, tratando de entender a qué se refiere exactamente Bruce con manipular.
¿De qué forma se supone que Hal traba de manipularlo?
¿Hablando de lo que nadie más quería hablar? ¿Hablando de lo que era un tabú en la liga de la justicia?
¿Cómo a veces parecía que los favores de la liga quedaban concedidos por Bruce, como si fuera una especie de guardián o Dios místico al que debías agradar para obtener sus favores?
—¿Meterse en mi mente?—se burla sin remordimiento mirando a Bruce por primera vez a los ojos—. ¿Sólo ves lo peor de las personas? ¿No puedes vivir ni un minuto fuera de tu maldita paranoia, Bruce? ¿O no quieres vivir lejos de ella y por eso tratas a todos como si fuéramos estúpidos y te deberíamos algo?
El aire se vuelve espeso como si fuera una mezcla en la que ambos pueden tirar y romper.
No hay nadie para que intervenga o maneje la discusión y Booster lo aprovecha para desahogarse.
—Quizá si hubieras sido un amigo, quizá si hubieras sido más amable con Hal, él no estaría ahí—señala volviendo en dirección a la celda—. Si lo hubieran escuchado y lo hubieran apoyado cuando Barry murió quizá él no estaría ahí, jodido y con las manos manchadas de sangre.
—Hablas como Hal—murmura Bruce.
—¿Señalar lo obvio es pensar como Hal?—murmura con incredulidad antes de soltar una risita irónica—. Él está diciendo la verdad… Sólo mandas, ordenas sin pensar en las consecuencias o lo que desean los demás… Yo no quería hacer esto y lo sabías, pero aún así me presionaste para aceptar, empujaste mis deseos de lado y con ese tono de me importa una mierda, tejiste una maldita narrativa para que estuviera aquí, me mandaste sin nada que decir o preguntar y te enojas porque lo deje hablar… Bueno, perdón por escucharlo, perdón por hacer lo que me pediste, no podemos leer tu jodida mente, Bruce.
Batman réplica, pero Booster resopla y niega.
No quiere escucharlo, ya ha escuchado lo suficiente, ya sabe lo suficiente.
Bruce no lo consideraba lo suficientemente inteligente para que pudiera tomar sus decisiones y sacará sus propias conclusiones.
Bruce creía que todos eran fáciles de manipular e indignos de confianza, pero Bruce… Oh claro, Bruce era mejor que ellos, era imposible manipularlo, ¿no es verdad?
Hal no lo manipula.
Claro que no, Micheal no están estúpido para dejarse manipular.
Hal sólo abre su visión de una forma dolorosa, una forma que incomoda al propio Booster y quizá a Bruce también.
***
La noche ha caído, su cabeza se ha enfriado, su cena también lo ha hecho; pero su corazón no lo ha dejado en paz, golpeando en su pecho acelerado e inconforme.
No sabe qué tan cerca estuvo Hal de cumplir su deseo.
No sabe por qué Bruce no lo dejó saber, lo cuál sólo hace que su curiosidad crezca.
Su mente vaga inquieta de un lado a otro, susurrando ideas que Booster trata de ignorar, pero no puede.
¿Realmente Parallax era tan poderoso?
Claro, Booster sabía lo que podía hacer.
Sabía que era atemorizante y que podía matar, pero eso cualquiera podría hacerlo.
Matar era fácil, pero crear… Construir era algo que no cualquiera podría hacer.
Booster siempre había admirado a Ted por eso, y por muchas cosas más.
Ted podía crear, podía dar vida y forma a los pensamientos extraños de su cabeza para traerlos al mundo real.
Sabía cómo lograr que sus inventos funcionaran, a veces no del todo bien; pero lograba mucho más de lo Booster podría.
Cuando mira sus propias manos, extendidas sobre la mesa de la cocina, recuerda la manos de Ted.
Más marcadas, más maltratadas, pero más fuertes y firmes.
Esas manos lo habían sostenido en misiones difíciles.
Esas manos lo habían sujetado cuándo Micheal no tenía fuerza para sostenerse así mismo.
Booster se pregunta cuántas veces Hal no mira sus manos y pensó en Barry también.
Entonces ahora Micheal examina sus manos y recuerdas las de Hal.
Era unas manos horribles.
Huesudas, con cicatrices y sus uñas estaban llenas de tierra.
Pero apesar de ser unas manos débiles, Micheal recuerda el ruido de los grilletes de Hal tirando, chocando entre sí mientras de liberarse.
¿Por eso Bruce le había puesto eso?
¿Bruce le temía a esas manos débiles o temía a lo que Hal podría hacer con ellas?
Quizá Bruce le había puesto esas cadenas porqué sabía que las mismas manos que podían matar también podían dar vida.
¿Temía que Hal pudiera traer a Barry de regreso? ¿Temía que Hal pudiera traer a todos de regreso?
Eso sonaba tan estupido, pero no era tan descabellado.
Bruce parecía tener miedo de todo y todos, siempre tan paranoico.
¿Y si encontraron a Hal cuando estaba intentando traer de vuelta a Barry y así fue como lograron atraparlo?
Quizá sólo entonces pudieron acceder a Parallax.
Hal estaba vulnerable, y ellos vieron eso… Lo vieron y tomaron ventaja para poder evitar que Hal lograra su cometido.
Quizá Bruce no dejó que lo hiciera porque temía la clase de mundo que Hal crearía.
Pero Micheal cree que ese temor es estúpido, Hal había estado enamorado de Barry desde los inicios de la liga, todos lo notaron.
Ted solía creer que eventualmente terminarían juntos, incluso habían apostado dinero sobre cuánto tiempo tardarían en declararse.
Claro que Barry murió y la apuesta quedó inconclusa.
Pero eso sólo comprobaba una cosa, lo Booster creía y sabía mejor que nadie.
Hal no construiría un mundo peor, porque este mundo sería un mundo dónde él y Barry pudiera vivir tranquilos.
Hal construiría un mundo único, increíblemente justo para que Barry pudiera vivir bien.
Hal siempre parecía esforzarse para que Barry estuviera bien, y Micheal estaba seguro de que esta no sería la excepción.
Hal podía crear un mundo más justo, un mundo donde Barry, donde Michelle y donde Ted pudieron haber vivido seguros.
Hal podía crear una segunda oportunidad, la segunda oportunidad que Micheal había estado buscando para Ted, por la que había luchado y había enredado la línea del tiempo.
Había sido un intento tonto, un intento que le salió bastante caro de arreglar.
Un intento donde muchos murieron hasta que él tuvo que aceptar la muerte de Ted.
El problema con su intento es que Micheal no tenía un gran plan y tampoco tenía un poder ilimitado que lo respaldará.
Pero Parallax si tenía un poder de respaldo y por la forma en la que Hal habla, Micheal sabía que existía un plan.
Lo único que Hal necesitaba era tiempo y protección.
Booster podía hacer eso.
Era algo tan simple y tonto que incluso Micheal, podía lograr.
Quizá, si Micheal ayudaba a Hal, podrían hacer algo diferente.
Si Micheal ayudaba a Hal, ellos podrían lograrlo.
Si Micheal lo ayudaba, Ted viviría.
Eso era todo lo que Micheal necesitaba para ponerse de pie y olvidar su cena fría e insípida en un rincón.
Se desplazó rápidamente por todo su apartamento hasta encontrar su traje, miró una última vez por encima de su hombro, dudando de lo que estaba apunto de hacer.
Parallax no era de fiar, Hal tampoco lo era; pero él podía traer a Ted de vuelta.
No había otra alternativa.
—Skeets—llama con una voz seria, pero dejando entre ver una esperanza que debió de haber muerto hace años—. Encuentra una ruta de entrada alternativa para la prisión de la Atalaya, construida en el sector 578.
***
Hal no esperaba tener visitas tan pronto, no después de que Bruce entrará y arrastrá a Booster lejos de él, como si sus palabras pudieran enfermarlo de algo peor que la lepra. La verdad.
Pero Hal sabía que los temores de Bruce tenían fundamentos, que Bruce temía porque él había visto lo que Parallax podía hacer, lo fácil que era corromper a alguien con una simple mirada o un par de palabras.
Sin embargo, Micheal no está aquí por Parallax, el bicho niega en su interior con recelo.
Parallax no había llamado a Booster.
Parallax jura que no lo había enfermado.
Parallax asegura que Micheal había llegado aquí por méritos propios y quizá eso era todavía más peligroso.
—¿Tan pronto te mandaron de vuelta?—Hal bromea, pero cuando ve la mirada firme de Booster deja que su sonrisa se desvanezca, pero no por completo.
Esto era lo que Hal quería.
Por esto Hal había llamado a Micheal y a ningún otro.
Porqué Micheal entendería.
—¿Puedes traerlo?—pregunta con frialdad, como si esto fuera un trato sin importancia entre ellos.
—¿A quién exactamente?
Booster refunfuña teatralmente exasperado antes de acercar a la celda, tan peligrosamente cerca de los barrotes láser que Hal tiene que controlarse para no rodar los ojos; en cambio sólo se encoge de hombros y se sienta en su dura cama de piedra, aquella que Bruce había mandando hacer para él.
Un detalle único que dejaba ver su gran amistad.
—No leo mentes, Booster.
—Creí que sí.
—Bueno quizá sí, pero no con esto encima—murmuró levantando las pesas que presionan sus muñecas—. ¿Te refieres a Michelle o te refieres a Ted?
—A ambos—murmura con su agarre tratando de encontrar soporte en alguna estructura que no existe—. Quiero a ambos, quiero a mi hermana de regreso y… Lo quiero a él.
Hal tararea estando de acuerdo.
Él también traería a sus padres de regresó y a los de Barry, creé que es justo que la gemela de Carter también esté de vuelta
—Bien—acepta sin oponer realmente mucha resistencia.
—Te sacaré de ahí y entonces podremos empezar a actuar.
Hal ríe y niega de inmediato.
Mueve su cabeza apenas lo suficiente para que su cuello cruja y pueda señalar las cámaras que están colocadas estratégicamente por todo el salón.
—Batman está en camino—declara—. No tienes tiempo para sacarme y esa nunca fue la idea.
Los ojos de Booster se abren con nerviosismo y expectación como si de pronto dudara de Hal, como si Hal volviera a ser solo el asesino frente a sus ojos.
Pero Hal sabe que Booster lo buscó y no se rendirá tan fácil.
Booster quiere saber el plan y Hal considera que es justo que ya lo sepa.
Ha pasado todas sus pruebas.
—Viaja al pasado—murmura—. Necesito que llegues dos días antes de que me atrapen y hables conmigo.
—¿Me escucharás?—resopla con burla, Hal sonríe mostrando sus dientes desagradables, putrefactos y afilados como los de un animal carroñero.
—Claro que no—responde sin borrar la sonrisa de sus labios—. Cuando me encuentres, necesito que menciones al nuevo mundo de Barry, dime que estás ahí por Ted y Michelle, entonces lo habré entendido todo.
—¿Cómo sé si cumplirás tu promesa?
—Menciona a Ted y entonces lo entenderé—afirma con seguridad—. Ya estaba pensando en ofrecerte traer a Ted de vuelta en ese entonces, di que vienes del futuro y que aceptaste mi trato… Di que yo te mandé a esa fecha.
Michael resopla, le dedica una última mirada, antes de marcharse por la puerta del pasillo por donde siempre regresaba, pero esta vez Hal sabe que no regresará y con suerte no volverán a verse hasta que él nuevo universo esté en marcha.
Sonríe mientras se deja caer contra su silla, estira sus piernas dejando que los grilletes presionen contra la carne viva que arde.
Pronto ese ardor no estará más y Hal tampoco lo hará.
Cuando vuelva a abrir los ojos, estará junto a Barry en Coast city y la vida será como siempre debió de ser.
***
Hal se permite estirarse, deja que sus músculos tensos se relajen deliciosamente debajo del mueble que cruje con su peso.
—No te avientes, Hal—Hal cierra los ojos y se deleita con esas palabras—. O lo volverás a romper y tendremos que volver a arreglarlo.
Hal había anhelado por tantos años escuchar de nuevo sus regaños pasivos, la forma ligera en la que resoplaba siempre que estaba molesto.
Hal anheló por años volver a ver la forma deliciosa en que sus labios rosados decían su nombre, con tanto amor y cuidado que Hal podría morir feliz; pero morir significaba que todo por lo que ha luchado ya no existiría y eso jamás volvería a suceder.
Hal había arreglado todo.
—¿No tienes un plano que criticar, Bar?—resopla con burla mientras sus ojos miran como Barry suspira.
Lleva su camisa blanca perfectamente planchada, con las manos arremangadas y el estúpido moño que Hal le había regalado hace un mes atrás.
La luz del patio ilumina la sala, no lo suficientemente para lastimar los ojos de Hal, pero si lo suficientemente para iluminar el rostro de Barry y resaltar sus ojos azules, hermoso y brillantes como el cielo afuera.
Ted ríe sin molestarse en ser discreto, aún está sentado en la mesa, señalando lo que sea que discutiera con Barry antes de que Barry decidiera que tenía que regañar a Hal.
—Ignoralo, sólo quiere tu atención—murmura Kord codeando a Barry para obtener una nueva opinión.
—Y desgraciadamente siempre la tiene.
Hal sonríe cínico, pero terriblemente encantado con el comentario y con el panorama en general.
Le encanta tener a Barry de nuevo a su lado, tan vivo y molesto.
Le encanta tener la atención de Barry aún cuando la habitación está llena de otros invitados con los que Barry podría conversar, aún cuando se supone que debería estar revisando los planos que Ted había traído.
Mira a su alrededor y sonríe, por primera vez sientr que su vida marcha como debería.
Sus padres están vivos, terriblemente vivos y conversan con calma junto a los padres de Barry. Parecen tan encantados de ser familia o quizá sólo parecen tan felices porque Hal hizo que lo fueran.
Hal les concedió su sueño de ver a sus hijos crecer.
Hal le concedió que Barry pudiera ser feliz junto a sus padres.
Micheal sigue en la parrilla, contando chistes malos de los que nadie se ríe ni siquiera su gemela que lleva esperando al menos media hora a que Micheal saque la hamburguesa de la parrilla.
El resto de sus amigos están dispersos por las diferentes habitaciones, Kilowng habla con Oliver, de alguna forma ambos logran entenderse y quizá discuten políticas alienígenas que Hal no quiere entender ni cuestionar.
La vida es buena, o más que buena, es perfecta.
Todos están vivos, todos están felices y nada cambiará ese hecho.
Barry estaba vivo, Ted estaba vivo.
Hal había ganado.
Hal tenía la vida que quería, quizá no la merecía; pero tenía la que quería.
Hal no iba a renunciar a lo que con tanto esfuerzo había creado.
Cuando levanta la mirada de su cerveza sus ojos se cruzan con los de Micheal, ambos se asienten en silencio.
Quizá es un agradecimiento silencioso entre ellos o quizá es un pacto mutuo donde dejan en claro que este sería el secreto que se llevarían a la tumba.
Nadie jamás se enteraría de como construyeron eso.
Nadie tenía que saber la verdad, porque ellos la cambiaron.
Es una promesa entre ellos, entre dos hombres que habían perdido lo mismo y lo habían construido aún cuándo todos les prohibieron hacerlo.
—¿Quieres otra cerveza, Bar?
—Quíza no debería… Ya no quedan muchas.
—Tú puedes tener lo que quieras, linterna verde se encarga del resto.
Barry se ríe, encantado y Hal sonríe más, porque no mentía.
Hal se encargaría.
No importa cuál fuera el problema, Hal se encargaría.
