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Frente a Frente

Summary:

Barry siempre lo amo, incluso cuando lo odiaba. Debería sentirse aliviado de saber que jamás tendrá que volver a verlo. Excepto que no lo está.

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Barry always loved him, even when he hated him. You should be relieved to know that you will never have to see him again. Except it's not.

Notes:

La verdad no se como sentirme respecto a esto.
Me gusta la idea, sobre todo porque fue el primer fic que escribí para la semana Halbarry de este año y todo nació gracias a una clase de mi universidad y a mi profesor.

"El odio es un tipo de amor", esa frase fue la que inspiró todo esto. Aunque personalmente me hubiera gustado expandir este fanfic, incluso pensé en escribir una escena más íntima entre ellos, pero no escribir nada sobre sexo, así que decidí dejarlo así.

El título fue otro gran problema. Mis dos opciones eran nombre de canciones en español, pero creí que "Frente a Frente" porque el contexto de la canción era más apropiado con el fic y así lo dejé. Mi otra opción había sido una de mis canciones favoritas en español "Paloma negra".

Muchas gracias por leer, espero que lo disfruten y espero ver que toca mañana para saber que tengo que publicar. (Honestamente, ya no recuerdo nada de lo que escribí, porque estos trabajos fueron los más viejos).

Work Text:

No debería regresar.

Barry sabe que de esto dependen miles de vidas en todo el universo, pero aún así siente que está fallando de nuevo.

Regresar aquí es cómo afirmar que no tiene dominio de sí mismo.
Y realmente, Barry sabe que no lo tiene, de otra forma este lugar no seguiría existiendo.

Al menos ahora tiene un buen motivo para regresar.
Ahora al menos tiene un motivo sólido más allá de una corazonada o una simple melancolía que le roba el sueño.

No tiene que avanzar mucho para escucharlo.
No debe avanzar mucho para notarlo en medio de la oscuridad.

Realmente había venido… Pero, ¿no ha sido siempre así?

Él siempre venía cuando Barry lo pedía.

Venía incluso en los momentos difíciles.
Venía incluso con el riesgo de perderlo todo.

¿Barry realmente esperaba algo diferente de él o sólo anhelaba tener otro pretexto para odiarlo?

—Siempre tan tarde—la voz a unos pasos de él se burla, muestra una sonrisa torcida y afilada, que Barry sólo puede catalogar como desagradable, como todo lo que viene de él.

—No tenías que esperar si no querías—replica con simpleza cruzándose de brazos mientras Hal da el primer paso, igual que siempre; mostrándose ante la tenue luz—. Nunca has hecho nada sin quererlo, linterna.

—Eso es evidente—el tono meloso y juguetón aprieta el pecho de Barry, quién trata de negarse a abrir ese recuerdo, cuándo las cosas eran diferentes—. Los dos hemos tomado nuestras propias elecciones… ¿No es verdad?

Barry bufa y rueda los ojos mientras trata de sentirlo.
Barry trata de verlo más allá de la oscuridad que lo cobija.

Barry trata de ver al otro hombre… Al que no era un asesino.

—Necesito información.

—Siempre que vienes aquí lo haces—resopla con burla y Barry aprieta los dientes con recelo—... Y siempre la obtienes, pero ya sabes el trato…

La habitación queda sumida en una tensión fría que amenaza con romperse ante el más mínimo movimiento.

—¿Qué pides ahora?

—Sé benevolente conmigo—replica—. Siempre has sido benevolente en cada encuentro, incluso cuando no hay nada en la mesa para ofrecer… No entiendo porque esta vez estás tan agresivo.

Barry se retuerce incómodo desde su esquina. Se siente vulnerable ante su presencia.

Antes, mucho antes de esto.
Cuando aún las miradas dulces los perseguían por la Atalaya; Barry anhelaba esa vulnerabilidad, se dejaba envolver por la situación y contenía un suspiro enamorado antes de darse media vuelta.
Hoy en cambio, la sensación los asfixia, teme que pasar tanto tiempo aquí termine contaminandolo como lo hizo con Hal.

Porque en el fondo, ambos sabían que esas miradas no se habían deshecho por completo, que el latido de sus corazones aún los perseguía en medio de esas paredes oxidadas y viejas…

A veces… Cuándo la galaxia estaba en paz y tranquila.
Cuando la galaxia estaba en su mejor momento, cuando no había nada que pedir; ellos se reunían en silencio y se miraban por lo que podían ser horas, deseando que sus caminos jamás se hubieran separado.

A veces Barry se creía capaz de notar la humanidad de Hal.
A veces creía que él hombre con el que hablaba ahora no era un esclavo más de Siniestro, con los ideales reemplazados y el cerebro frito.

A veces Barry creía que no era Parallax quien estaba frente a él, sino Hal, su mejor amigo, él hombre que le enseñó a nadar a sus treinta años.

—¿Qué necesitas?

—¿Dónde va a ser su siguiente movimiento?

Hal tararea en señal de afirmación, parece meditar su respuesta, pero no la niega aún.

—¿Vas a ir?

—Es mi deber—respondió con burla, casi con fastidio y Hal chasquea con la lengua como si le molestara lo que Barry acaba de revelar.

—No es tu deber… Puedes simplemente apartarte para esta misión—murmura moviéndose.

Las manos de Hal se tensan de una forma extraña. Barry nota cómo rápidamente Hal esconde sus manos detrás de su espalda, como si temiera que ese gesto dejará ver más humanidad de la que debía.
Se aleja de Barry, camina hasta una esquina y luego regresa hasta dónde antes había estado.

—No vayas a la misión Barry—ordena con firmeza. No duda ni pregunta, sólo ordena como ha aprendido a hacer desde que Siniestro lo nombró su mano derecha.

El pecho de Barry se crispa con desagrado, debe contenerse para no hacer una mueca que revele los crecientes celos que se deslizan debajo de su piel.

—¿Dónde va a ser exactamente?—Pregunta ignorando el calor de la situación.

Barry vino por la información y la va a obtener cueste lo que cueste.

—¿Estás escuchando lo que te digo?—brama Hal con bravuconería—. No vayas a la maldita misión, quédate en la jodida tierra y haz algo ahí sin meterte en los planes de Siniestro.

—¿Temes que los atrapemos?

Hal ríe suena frustrado, cansado y por primera vez, incluso Barry casi puede asegurar que casi está dispuesto a suplicar.

—No quiero que te mate—aclara Hal con simpleza mientras agacha la mirada—. Lo que Siniestro tiene pensando es grande, demasiado grande que ni siquiera ustedes podrán pararlo… Nadie puede, lleva con este maldito plan desde antes de que me uniera a él.

—¿Qué trama?

—Hemos estado buscando un artefacto… Un aparato que sacó de una estúpida leyenda para niños, excepto por el simple detalle de que existe, sorprendentemente es real.

—¿Qué clase de artefacto?—insiste Barry dando un paso adelante de ellos, revelando cada vez más de sí mismo, de su traje, de su rostro y de su curiosidad.

—¿Crees que él lo compartió conmigo?—responde sarcástico—. Sólo habló de un maldito artefacto, como si ya supiera que era… No sé demasiado, sólo he deducido que tienen un poder letal… Puede arrasar un ejército entero con una sola palabra.

El silencio se estanca entre ellos como una pesada pelota que se arrastra de un lado de la habitación a otro sin que nadie la atrape.
No es una gran información, pero Barry cree que puede ser lo suficientemente útil para Bruce.

Al menos ahora saben qué esperar, ahora tienen al menos una idea de cómo actuar.

Barry suspira con un poco de alivio.
Se relame los labios y abre la boca listo para preguntar el siguiente paso.
Listo para preguntarle a Hal qué quiere esta vez de pago; pero la voz aprisionada e inestable de Hal corta sus pensamientos.

—Podríamos irnos—murmura Hal un nudo en la garganta que se aprieta con cada palabra.

Barry se queda quieto mientras ve a Hal caminar inquieto con la voz temblando

—Podemos irnos ahora… Nadie tiene por qué enterarse—replica deteniéndose para encarar a Barry como si esperara una respuesta.

Barry parpadeó incrédulo y ríe sin aliento, más con una burla educada que como una realidad absoluta.

Creé que Hal está bromeando, una de sus habituales bromas pesadas que Barry nunca ha podido soportar.

La clase de bromas que hace cuando está al borde de la muerte, cuando esta tan ebrio que parece muerto o en medio de su orgasmo cuando tienen sexo.

Siempre le propone huir o quedarse juntos ahí, sin que nadie lo sepa. Pero Barry sabe que son promesas vacías como cuando Hal le dice que lo ama, dejándose llevar por la emoción del momento.
Hal no lo elegiría, no lo hizo en el pasado y no lo haría ahora que tiene mucho por lo que jugarse el cuello.

—Seguro—murmura con un tono ácido, seco como después de cada trato que hacen.

Esa es su nueva rutina, ellos simplemente son dos personas que fingen que no se conocen lo suficiente, que no les importa lo que hacen ahí cuando no hay nadie para juzgar su historia.

Es una transacción fría.
Hal le da información, Barry le da su cuerpo.
Barry le da información, Hal le da su cuerpo.

—¿Cómo vas querer…?

—Hablo en serio—el golpe en la voz de Hal es sólida y agria, ya no deja lugar para dudas o bromas sin sentido.

Avanza un poco, apenas lo suficiente para que Barry pueda ver su rostro cansado, cubierto por arrugas y por algunas canas que dejan ver que ya no son los mismos hombres que eran cuando formaron la liga.

—Hay planetas… Galaxias incluso que Siniestro aún no ha tomado—aclara con un temblor suave, como si temiera que alguien pudiera escucharlos y delatarlos—. Si nos vamos ahora, tendremos el suficiente tiempo de ventaja… Siniestro no lo notara, no irá por nosotros de inmediato y podemos llegar más lejos, lo suficientemente lejos para que nadie pueda detenernos.

Los ojos de Barry se abren con sorpresa y aterrado de la posibilidad que Hal sugiere.
Barry da un paso atrás confundido.
Por primera vez esto se siente real, tangible y eso hace que Barry desconfíe.

—¿Hablas en serio?

—¿Te parece que bromeo?—replica sarcástico, entonces Barry aprieta los dientes y sus manos se tensan sobre sus muslos.

Eso suena más como Hal.
Suena presionado, desesperado, frustrado e increíblemente hambriento como la noche en la que Hal les dió la espalda y huyó de la tierra para seguir a Siniestro como si ellos nunca hubieran importado, como si Barry nunca hubiera importado.

—No puedo—susurra Barry apenas sin aliento, tratando de contenerse.

Alguien tenía que ser la cabeza, la razón y la lógica… Barry siempre sería eso, por ambos.

—¿Por qué?

Barry se sacude incómodo ante aquella pregunta, sintiéndose ofendido.

…¿Por qué?...

¿El maldito Hal Jordan que huyó como un cobarde cuando le ofrecieron un poco de poder, se ofende por qué Barry no quiere seguirlo?

¿El mismo maldito Hal Jordan que lo apuñaló hace un año atrás en una pelea contra Siniestro, sólo porque Barry no quiso ser un “niño malo con Hal”, le pregunta por qué no quiere seguirlo?

Barry tiene que tomar varias bocanadas para intentar no reír, pero aún así es imposible que algún chillido extraño y desafinado no se escape de sus labios mientras repasa la pregunta en su cabeza.

¿Por qué Barry no seguía a Hal? ¿No era tan sencillo?

Claro, claro que era sencillo.

Darle la espalda al mundo que conocía, a sus amigos, a su sobrino; sólo para seguir a un idiota inestable que no podía tomar sus propias palabras y promesas en serio.

Barry lo haría, y eso es lo que más le molesta, saber que en el fondo él aún lo haría.
Barry odia saber que aún considera siquiera la propuesta de Hal.

No debería aceptar la propuesta de Hal.
No debería aceptar nada de Hal.
No debería ver a Hal.
No debería morirse por regresar aquí para pasar una sola noche a su lado.

Pero Barry ha descubierto lo patéticamente miserable y débil que es cuando se trata de negarle algo a Hal, para su fortuna, parece ser demasiado mutuo.

—Porque miles de vidas morirían si no estoy ahí—sentencia porque es más fácil decir eso, porque Barry sabe que eso es lo correcto y lo que debe decir.

—Ellos morirán igual—replica Hal con su último aliento, avanzando hacía él, intenso e insoportablemente pasional que el pecho de Barry se contrae sin fuerza—. La diferencia es que si te quedas, tú también morirás con ellos.

—Debo intentarlo.

—¿Intentar qué?—pregunta—¿Asegurar tu muerte?

—Intentar salvarlos—replica.

Los labios de Hal se aprietan con desagrado, pero retrocede igual que una serpiente que parece que de pronto se ha arrepentido de saltar y morder a su presa.
Es sereno y tranquilo, casi demasiado para el gusto de Barry.

Ha perdido su pasión, su fiereza y la llama que antes salía de sus ojos ya no existe más.
Se ha convertido en un hombre diferente, un hombre frío y desinteresado, Barry odia lo que ve, y odia amarlo a pesar de ello.

—¿Esa es tu última palabra?

—Lo es—sentencia mirándolo—. No voy a ir contigo.

—Supongo que esta será la última vez que nos veamos—murmuró Hal como respuesta—. La siguiente vez uno de nosotros no estará aquí.

Barry afirma en silencio, sellando su destino.

—¿Qué vas a querer esta vez?

—Quédate al menos dos horas.

Barry accede, a pesar de saber que podría darse la vuelta y dejarlo ahí como Hal lo hizo en el pasado.
Barry elige ser diferente a Hal, elige quedarse.

Podría usar a Hal una última vez, vengarse de todo lo que le ha hecho pasar.

Podría darse ese último gusto.

Pero Barry no quiere hacerlo, nunca ha sido esa clase de hombre y aunque el tiempo ha dejado ver la peor parte de sí mismo; Barry no piensa comenzar a ser una persona de mierda.

Antes de seguir. Hal, levanta su muñeca. Envía un mensaje simple a la liga y a Bruce.

“Llegaré tarde”.
Anuncia sin esperar respuesta antes de apagar su comunicador y avanzar.

Hal se quita su máscara, la deja de lado y revela sus ojos.
Barry se siente obligado a quitarse la capucha también.

Cuando mira sus ojos marrones, Barry entiende porqué sigue regresando a pesar de saber que no lograría nada, entiende porqué se aferra con fuerza a una esperanza que agoniza desde hacía años.

Su mano apenas logra tocar la mejilla frente a él conteniendo el aliento.
Hal aún es extrañamente frío, pero de una manera reconfortante.

—Si vas a esa misión…—murmura Hal, esta vez dejando su identidad como Parallax de lado, esta vez sólo es Hal—. No voy a poder protegerte.

Barry sonríe, esta vez con una alegría genuina que no trata de controlar o reprimir como antes.
Se burla de Hal de una forma tan abierta.

Hal miente, es un terrible mentiroso, aún peor que Barry.

Ambos estaban arrastrados en ese juego de máscaras donde fingían que se odiaban, que sólo venían aquí para saciar su necesidad de información y su sed de pasión; pero en momentos así de silencioso cuando el universo parecía moverse más lento, volvían a ser Hal y Barry.

Hal mintiendo al decir que no salvaría a Barry y Barry sabiendo que Hal lo haría.

Hal sacrificaría su propia vida por Barry de ser necesario, pero jamás podría pronunciar las palabras necesarias para volver su relación real.

Hal vendería su alma para no volver a perder a Barry; pero jamás lo miraría a los ojos completamente sobrio y le diría que lo ama.

Porque incluso Hal tenía límites muy claros que no podría romper sin importar cuanto pasara el tiempo.

Barry no responde, porque no tiene nada que decir.
Sólo deja que sus labios se encuentren con los de Hal para completar su transacción, cuando Hal responde con una devoción y calma impropia deteniéndose a saborear el momento, Barry se congela.

La transferencia ha perdido toda su parte frívola y desinteresada, por primera vez en meses hay sentimientos del pasado que se filtran a través de ella.

Barry no puede detener las lágrimas que corren por sus mejillas ante ese gesto.
Cierra los ojos y disfruta del sentimentalismo mientras bebe de él por primera y última vez.

Barry estaba condenado y él mismo besaba a su condena.

Besaba a Hal como si mañana no fuera a abandonarlo para siempre, matando ese rastro de humanidad que aún se aferraba a él.

Mañana uno de los dos ya no existiría.

Mañana este lugar no sería más que un recuerdo de lo que Hal y Barry nunca fueron y siempre desearon.

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