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💜💚💜°BODA CON EL JEFE DE LA ALDEA° (SenGenSummerWeek)

Summary:

Kokuyo le reclama a Senku el por qué rechazó a su hija Ruri y se divorció de ella, Senku, quien no quiere perder tiempo antes de que inicie la guerra con Tsukasa le miente diciendo que él ya tiene una relación con el mentalista.

Mientras que por su parte Gen, quién no sabía nada, se va enterando de lo que pasó y descubre que ahora tiene en sus manos la responsabilidad de que toda la aldea Ishigami crea que tienen una relación de verdad.

Esta es mi primer entrada para la #SenGenSummerWeek2025 Tema: "FakeDating"

Notes:

•Relato SenGen 💜💚💜
•Comedia/fluff
•Se desarrolla después de curar a Ruri y con Gen ya establecido en Ishigami.
•No están en una relación.
•Puede contener algún spoiler de la primera temporada del anime.

•Tema 1 de la SenGen week: "fake dating"

Es la primera vez que me uno a una week con escritura de One-shorts así que espero tener su comprensión, realmente me esforcé porque esto no terminará en un fanfic de 20 capítulos jaja. Espero que lo disfruten, es trabajo honesto ^^

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Work Text:

—Senku-chan, ¿Me quieres explicar cómo fue que llegamos a esto? —Gen tenía una mueca perpleja, su ojo presentaba un ligero tic y su mirada veía de forma acusatoria al muchacho amante de la ciencia que tenía de pie a un lado.

Senku, por su parte sudó frió, sus ojos también se habían abierto en una sorpresa, sus cejas se fruncieron y las fosas de su nariz se ampliaron.

—Bueno, verás... Creo que la aldea, nos acaba de casar.

La mirada de ambos chicos se desvió por un segundo hacia el futón que tenían frente a ellos. Ese futón con dos almohadas y un par de capas de piel cubiertas por varios petálos de flores que adornaban en el espacio en forma de corazón, algunas velas iluminando el escenario y algo de fruta picada y vino para acompañar.

Ellos dos habían sido llevados hasta ese cuarto practicamente obligados por todos los aldeanos de Ishigami, incluso habían despojado al pobre Chrome de su cabaña para darles privacidad una vez que los tuvieron ahí dentro, cerraron la puerta desde a fuera para invitarles a disfrutar al máximo aquel nido de amor.

Creando el ambiente perfecto para celebrar su supuesta noche de bodas.

—¡¿Qué?! —Gen pegó un grito.

Ocurrió justo después de haber salvado a Ruri. Sí, con todo ese alboroto por el casamiento más corto de la historia del mundo de piedra y su posterior divorcio, cuando Senku consiguió el vino y la verdad sobre la historia de los fundadores de Ishigami, este consiguió que la aldea lo apoyará en la construcción de sus nuevos experimentos científicos, pero todavía había un pequeño problema; para que los de Ishigami pudieran reconocerlo como su nuevo líder. Y es que Kokuyo no estaba totalmente convencido de lo que ese forastero de cabello verdoso había echó con su aldea de un día para otro con el poder de su magia extraña.

O esa era su excusa, porque; en realidad, no podía concebir todavía la idea de que su hija mayor. La sacedotisa de Ishigami, una belleza de pies a cabeza y sobre todo, una de sus pequeñas niñas, fuera despreciada tan vilmente por aquel joven.

Si su niña sería la primer sacerdotisa divorciada debía de haber al menos una buena razón.

Kokuyo se sinceró con Senku, fue directo y pidió hablar con él, justo antes de que los hombres del bando enemigo fueran a atacarlos como habían previsto y por ello mismo estaban haciendo espadas.

El científico no era tonto, ni inconsciente, si bien el antiguo líder había aceptado a la ciencia como un verdadero milagro que llegó a su gente, no solo para salvar a Ruri, sino para también ayudarles a contrarrestar el frío del invierno y en general promover una vida más llevadera a sus integrantes, también sabía que por lo mismo de haber permanecido al mando de todas esas personas por tanto tiempo, al hombre no le parecería para nada la idea de que ahora mismo planeará llevarlos con él hacia una guerra. Primero eran las espadas, la lucha con katanas sería la que daría inicioa todo, para llegar hasta Tsukasa necesitaría incluso un tanque y sinceramente, lo que Senku más temía era que para el momento, él todavía no tenía una certeza de que responderle al antiguo líder si le pedía una garantía de que todos regresarían con vida.

Era un tema delicado.

Senku sentía que les estaba imponiendo una gran carga a personas inocentes que él había conquistado a base de la ciencia, como una trampa de osos oculta en el bosque. Pero por lo mismo, sabía que era su deber también asumir las consecuencias.

Entonces accedió a la petición del hombre y fueron a un lugar más aislado, para hablar frente a frente.

Senku se preparó para todas las preguntas que Kokuyo le haría, para todas las que él había imaginado... Excepto para la que terminó saliendo por su boca.

—¿Eh? —El rostro del muchacho estaba completamente trastornado.

—Así es Senku, te lo pediré solo una vez más. —Respiró profundamente antes de retar con la mirada al joven— Quiero que me des ahora mismo una buena razón para haberte divorciado de mi hija Ruri. —La seriedad con la que el hombre había soltado aquello contrastaba tremendamente con lo absurdo del momento.

—¿Pero qué dices? —Y Senku, siendo como es, por supuesto que no evitó exagerar en su confrontación, aún estando frente a su mayor —¡¿Y eso qué importa ahora?! —dijo con algo de cólera y sorpresa mezclados.

—¿Estás tratando de decir que mi hija Ruri no importa? —Como todo padre protector, Kokuyo también desenvainó su espada ante la actitud tan seca.

Senku tragó saliva.

Si eso continuaba era muy probable que ni siquiera consiguiera llegar a la guerra con Tsukasa, antes de morir tragado vivo por el hombre que más que soltar amenazas, parecía que estaba en medio de una rabieta.

—No, pero...—Senku rodó los ojos.

Kokuyo soltó su arma y avanzó hasta Senku, aferrándose de sus hombros buscándolo desesperado—¿Es qué acaso no es tu tipo? —presionó sobre la bata del muchacho con las uñas —¡No, imposible! ¡Ruri es el tipo de todos!

Sí, solo era un padre berrinchudo.

Senku exhaló y rascó su oído con el meñique, tratando de safárse del agarre del hombre desquiciado a sus pies.

—¡No tiene nada malo! Sí, su salud no era la mejor, pero podías encargarte de eso, ¿no? ¡Tú fuiste quien la salvó junto con su hermana Kohaku! Momento...—abrió los ojos con impacto. Y justo cuando Senku creyó que podría salir del aprieto y el hombre por fin diría algo coherente, sintió como sus manos lo presionaban con un mayor entusiasmo, lo que le llevó a mirarle de nuevo cuando separó los labios—¿Es Kohaku, cierto?

—¿Qué?

La esperanza abandonó el cuerpo del científico.

—¡Claro! No aceptaste a Ruri porque a ti te atrae Kohaku —celebró con una risa—, desde que llegaste aquí has estado con ella. Tiene casi tu edad y claro, también es mi hija, así que esta claro que es hermosa, quizá un poco salvaje sí, pero eso no es negativo. Senku a ti...—Lo soltó por un momento.

Senku por fin pudo aspirar un poco de aire tranquilo en sus pulmones al saber que lo de Kokuyo no era un asunto serio, para poder seguirse concentrando en verdaderamente encontrar una solución a sus preocupaciones, cuando un codazo directo en el estomágo le fue proporcionado por el señor, que hizo que de nuevo y de forma mucho más literal se quedará sin aire.

—¿Te gustan las chicas fuertes, no es así? —Volvió a reír mientras Senku se retorcía del dolor a su lado —Rudas y difíciles de domar, también tienen su gracia, si eso es más de tu agrado ¿Qué se le va a hacer? Esta bien, tienes mi bendición, planearemos el compromiso con Kohaku después de esto.

—¿Q-Qué? —Senku expresó en medio de una tos, todavía no lograba recuperarse de aquel ataque.

—Te daré la mano de mi hija —pronunció orgulloso—, en Ishigami, nadie puede ser un líder sin haber contraído nupcias primero, lo dice la tradición —sentenció.

Y Senku puso los ojos en blanco.

—Aunque también la tradición marca que las parejas de los líderes deben de tener grandes habilidades de astucia y tenacidad y sí es una buena memoria mejor. Ah, creo que Kohaku no es buena recordando cosas, pero tiene una gran visión además de su fuerza, supongo servirá, se ve que tú si eres bueno en eso, estarás bien, tranquilo, seguro tendrán un excelente heredero. —Palmeó su espalda con el mismo entuciasme de antes y Senku casi se desmaya.

—¿Heredero? —preguntó con un hilito de voz.

—Sí, claro. ¿Por qué? ¿Acaso también tienes un problema con Kohaku?

Senku sudo frío, ni la guerra era tan mala como enfrentar a un padre orgulloso, pero claro, eso era algo que Senku no estaba dispuesto a permitir que sucediera. ¿Un heredero? ¿Una boda? ¿Kohaku? ¡Nada de eso tenía sentido!

No había tiempo para eso, no antes de que reconstruyerán la civilización y menos ahora que una guerra se avecinaba.

—Senku —gruñó su nombre—, ¿Tampoco te vas a casar con Kohaku? —y le recriminó.

El científico negó—N-No puedo hacerlo...—todavía sentía la respiración entrecortada.

—¡¿Por qué no?!

Volvió a tomarlo por los hombros, Senku presionó fuertemente los párpados temiendo que esta vez pudiera acabar realmente con su vida, entonces Kokuyo se desvaneció lentamente hasta caer sobre sus rodillas, aferrado al cuerpo del menor mientras lloraba desconsolado.

Todo un espectáculo.

—¡Senkuuu! ¿Por qué no quieres a mis hijas? ¿Qué tienen de malo? —le preguntó.

El chico hizo una mueca de disgusto, por un momento aquella exageración le recordó a su propio padre. ¿Por qué será que todos actuan así? Igual de desesperantes e ilógicos ante cualquier pequeñes.

—¿Cómo pueden no ser tu tipo? ¿O hay alguien más? ¡¿Tienes a alguien más?!

Senku agrandó su mueca, ¿Qué tonterías estaba diciendo?

—C-claro, eres un forastero y dices que vienes de otro tiempo, quizá ahí ya tenías a alguien y es por eso que no puedes entregarte a otra persona, porque tu corazón sigue con ella, lo entiendo. Mi matrimonio también fue por conveniencia y aunque amé a la madre de mis hijas con todo el corazón, nunca olvidaré a mi gran amor, pero Senku, tú mismo dijiste que han pasado miles de años, si esa persona ya no esta aquí, será imposible que vuelvas a verla, entonces la mejor opción es esta: Acepta a alguna de mis hijas, tengan descendencia y gobiernen la aldea juntos, solo así prosperarás y algún día, podrás olvidarla. ¡Senkuuu!

Kokuyo ya estaba limpiándose sobre las prendas de Senku por haberse puesto tan sensible y el muchacho volvió a rascar su oído.

—Ajá —dijo con fastidio.

Estaba pensando en una forma fatible de deshacerse del viejo pesado lo más pronto posible, muy pronto Hyoga estaría armado, frente a la entrada de la aldea, así lo había pactado con Gen, no tenía tiempo para númeritos como esos.

Entonces, por la mente de Senku cruzó una fugaz idea.

—Espera, ¿Y si sí pudiera verla?

—¿Cómo?

—A la persona que dices que verdaderamente amo. Si pudiera verla en estos momentos, ¿No intervendrías?

No, no era lo más lógico, pero siendo sincero nada en esa conversación lo había sido. Y dejar al viejo con una respuesta que lo dejara satisfecho en ese momento sonaba como el mejor plan para que lo dejara de molestar.

—Pero —sorbió su nariz—, eso querría decir que tuviste pareja antes de la petrificación, ¿No?

—¿Ah? Sí...—contestó con ligereza.

—Y si la puedes ver, también quiere decir que ya ha despertado, ¿verdad?

—Por supuesto —respondió al ver como a Kokuyo le cambiaba el rostro, parecía que le estaba creyendo por completo—, dijiste que la pareja del nuevo líder debe de tener grandes habilidades, ¿no? —rascó sacando la lengua, con palabras sin peso alguno —Es claro que mi pareja ya estaría despierta para este punto y ha sobrevivido gracias a sus multiples talentos.

—Entiendo. —Kokuyo se puso lentamente de pie.

Senku lo observó hacerlo creyendo que su plan había tenido éxito.

—Y claro, no obligarías a nadie a estar con alguien más cuando ya existe una persona que ama, ¿Cierto? Sobretodo por tu propia historia, seguramente no te agradaría en absoluto que alguien así aceptara casarse con alguna de tus queridas hijas si solo las va a tratar como un juego, ¿Verdad?

Senku para ese punto ya estaba metido de lleno en su actitud de serpiente.

—No, por supuesto que no podría hacerte eso —Kokuyo dijo resignado.

Senku dibujó una sonrisa complacida en su rostro—Bueno, bueno, ya que el asunto esta solucionado no hay tiempo que perder. ¡A trabajar! Que ya pronto nos atacaran —dijo cantarinamente dándose la vuelta para salir del lugar donde habían decidido hablar.

Entonces el peso de la mano de Kokuyo volvió a dejarse caer sobre el hombro del científico y este comenzó a sudar.

—Espera Senku, antes de que te vayas dime quién es.

—¿Ah?

—¿Quién es esa pareja que tanto amas? Como anterior líder es mi responsabilidad saberlo, otorgar mi bendición y aprobar a la persona, debo de asegurarme que tiene esas habilidades que presumes y que de verdad le será útil a nuestra aldea. Solo así podré pasar con confianza el mando en tus manos.

El tono de Kokuyo fue totalmente diferente al que había utilizado antes, le impusó tanto al joven que de verdad pensó que si no le contestaba el próximo golpe que recibiera de él sería fatal. Tragó saliva al hacer contacto con su mirada.

—Así que dime quién es —habló como si estuviera repitiendo una sentencia de muerte.

En ese momento, el cerebro de Senku comenzó a carburar miles de pensamientos, probabilidades y estadistícas.

Debía de decir el nombre de una persona que pudiera entender la situación deinmediato y manejarla adecuadamente. Una que solo él conociera, alguien que tuviera antecedentes de conocer previo a la petrificación, que hubiera resucitado, hábil, perpicaz, con el suficiente ingenio para impresionar y convencer al hombre de que sus cualidades podrían serle útiles a él y a la aldea entera en un futuro y que por ende, también tuviera la posibilidad de presentarse ante ellos muy pronto. ¿Quién podría ser?...

Con todos esos requerimientos, no le llevó más de medio segundo encontrar el nombre indicado.

Entonces separó los labios y dijo—Es...

—¡¿Y dijiste mi nombre sin más?! —Gen replicó con otro grito.

Senku acababa de explicarle como la convesación de ese entonces pudo haber decantado que ahora los dos estuvieran comprometidos a compartir la misma cama.

—Bueno, no tenía muchas otras opciones en realidad —Senku respondió sin peso alguno en sus palabras.

Gen lo miró frustrado. —¿Por qué no dijiste el nombre de Yuzuriha-chan?

—Sí hacía algo como eso el grandote nunca me lo perdonaría. Dime, ¿Quién más se supone que estaría de mi lado? Si aquí en la aldea no había posibilidades y con Tsukasa ningún otro aliado.

Gen suspiró exagerado. —A mí me suena más a que Senku-chan eligió sacrificarme como peón, seguramente no pensaste mucho más en tu respuesta y solo dijiste mi nombre porque después dejarías que me encargara de todo, ¿No es así querido Senku? —una vena en su cuello casi pegaba un salto.

Senku silbó rascando su oído con una amplia sonrisa —Si lo mejor es dejarte a ti los negocios sucios mentalista. Así que cuento contigo —confesó, bastante directo.

Y Gen solo agachó su cabeza completamente derrotado. —Lo sabía —chilló—. Pero, Senku-chan, dime una cosa...—Llevó una de sus palmas hasta su frente y cubrió su rostro—¡¿Cómo demonios pudieron creerte esa mentira?! Si Kokuyo estaba hablando de un heredero. ¡Somos dos hombres! ¡Hombres!

Senku debía de admitir que apreciar la expresión que el mentalista podía poner cuando tenía una perdida de balance era una vista exquisita. Hasta el momento, aquel hombre murciélago había reaccionado con una expresión única a todo lo que salía de su boca, como si eso fuera parte de su encanto.

—Ah, eso...

Senku contó también lo que sucedió luego del ascedió de Hyoga, afortunadamente gracias a la ayuda de Gen, habían conseguido una carta ganadora y replegado el ataque de los hombres de Tsukasa. No tendrían que preocuparse por ellos hasta la siguiente primavera, donde la guerra daría inicio.

Pero eso tampoco significaba que podrían ser libres y descanasar por ahora, al contrario, debían de planear su próximo movimiento y probablemente, lo que sería uno de los proyectos más tardados. Senku ya lo tenía muy en claro: Construirían un celular.

Y entonces, después del combate, la aldea volvió a reunirse, mientras el bicolor no estaba. Más había tarado el mentalista en instalarse en Ishigami, que Kokuyo exparciendo el chisme acerca de la relación que supuestamente Gen y él tenían.

—¿Así que fue por eso que no dejaste que Gen entrará a la aldea luego de ganar el torneo?, no querías que le doliera saber lo de tu compromiso con Ruri ¿No es así Senku? Pobre Gen, a pesar de que nos ayudó mucho, quisiste protegerlo...

Suika dijo eso y como por arte de magia, todos aceptaron aquello como verdad absoluta. Para ellos, ese gesto había sido lo suficientemente creíble para celebrar su falsa relación, bueno, al menos más creíble que todo el "teatro" de una alianza por un refresco de cola.

Nadie iba a dejarse engañar por una actuación tan falsa, si se notaba a leguas que ellos dos tenían bastante química, se hablaron con naturalidad porque previamente se habían conocido, que sí, en parte era cierto, Senku supo su nombre y lo reconoció de inmediato.

Pero eso había sido por los libros que ese farasante escribía en la época moderna.

Porqué Gen había sido precisamente el enviado de Tsukasa para ir a buscarlo y comprobar su muerte. El bicolor no era ningún tonto, seguramente había engañado a Tsukasa para él ser el enviadoy asegurarse primero que nada de que su "amado" estaba con vida, y también que en cuanto llegará a encontrarlo informarle que sus preciados amigos estaban a salvo y formar juntos un plan para darle un informe erronéo a Tsukasa y despistarlo para conseguirle tiempo.

Y sí. Eso también había sucedido.

Gen sin fuerza o armas fue el enviado de Tsukasa, confirmo que seguí vivo, le había dicho a Senku que Taiju y Yuzuriha estaban bien casi inmediatamente de que llegó y luego volvió con el primate más fuerte a darle un falso informe... ¡Pero no por esas razones precisamente!

Sumado al hecho de que había puesto en peligro su propia vida cuando Magma lo atacó, que aún malherido el mentalista corrió kilometros solo para salvarle el pellejo de nuevo, que después regresó de su "supuesta muerte" para ayudarles a poner las cosas a su favor en el torneo, les advirtió del peligro que Hyoga y sus armas representaban e incluso volvió a salvarle traicionando a Hyoga frente a su cara y ahora estaba ahí, en la aldea dispuesto a seguir colaborando con ellos. Todas esas acciones, eran difíciles de justificar.

El mismo Senku lo sabía y por eso decidió que era más fácil que los aldeanos concibieran sus propias teorías a tratar de desmentirlas.

—¿Eso es verdad Senku? ¡Que malote! —Chrome fue efusivo.

—¡Ja! Así que en realidad fue por eso que Gen decidió ayudarnos, ¿Por qué no lo dijiste antes? —Kohaku de hecho no sonó muy impresionada.

—Bueno, eso tiene sentido. —Kinro decidió no hacer un escándalo al respecto.

Y todos habían comprado aquella farsa a un precio realmente bajo, todos excepto un solo aldeano que se encontraba, realmente muy consternado.

—¡Momento! —Ginro alzó la voz, su rostro estaba pálido y lucía muy nervioso —P-p-pero...Pero los dos...Los dos...Los dos son hombres, ¡¿No?! ¡Eso no tiene ningún sentido!

Todos pestañearon un segundo.

—Es verdad...

Y comenzaron a teorizar de nuevo al segundo.

—¡¿O es que acaso Gen ha sido una chica todo este tiempo?! —A Ginro lo rodeó un aura misteriosa —T-tal vez debería de ir a comprobarlo...—rio perversamente antes de recibir un golpe por parte de Kohaku y una mirada asqueada por parte de su hermano.

—¡Ni se te ocurra!

—Eres despreciable Ginro.

Comenzaron a regañarlo y Senku los miró fastidiado, en realidad era la única falla que había en su respuesta, no creyó que sería un problema tan pronto y no sabía que podría ser lo mejor: Si dejar que siguieran poniendo en duda la virilidad de Gen, seguir con la farsa e inventar una excusa o revelar la verdad, aunque tener otra charla tan apasionada como la de antes con Kokuyo no sonaba a una vía de salida.

Para su sopresa, los demás se lo tomaron muy bien.

—Bueno, supongo que en el viejo mundo eso no importaba demasiado. ¿No es así? —Chrome dijo pensativo —Creo que, en realidad si tú quieres estar con una persona, el si es un hombre o una mujer no es relevante, sino que de verdad quieras estar a su lado. ¿Cierto?

Todos volteron a ver a Chrome. Incluso Senku, con una expresión un tanto asqueada por la cursilería que el castaño acababa de soltar.

Pero Kohaku se comportó igual de idealista que él—Tienes razón. —Sonrió— Mientras sea una persona que avance de poco en poco, siguiendo su corazón y sus anhelos para alcanzar un objetivo, eso no debería de importar. Si Senku se siente así por Gen, debe de ser porque vio algo especial en él, ¿No es así?

La mirada de todos se posicionó ahora en él.

—¿Qué? —dijo con las cejas fruncidas. Hasta que la pequeña Suika tiró un poco de sus ropas para atraer su atención.

—¿Así que el que dos hombres estén juntos no era un problema en la era moderna, Senku? —cuestionó con pura inocencia.

El científico aclaró su garganta y desvió la mirada—Bueno, sí. No es un problema...

En ese momento, Gen comenzó a acercarse a ellos con pasos lentos, balanceando lentamente su cintura y dejando que el viento soplara en su mechón largo. Todos los aldeanos vieron como Senku se le quedaba viendo y eso, les había otorgado todas sus respuestas.

—¡Ah! Entonces sí que estás perdidamente enamorado, ¿No Senku? —Ginro se burló un poco.

Senku dio un respingo.

Quizá bastante bien.

—Bueno, además supongo que si eso era común en la era moderna ya habrán inventado algún métododo, ¿no?

—Sí, seguramente Senku es capaz de hacer algo como eso.

—¡Que malote! Ese es el poder de la ciencia.

Todos comenzaron de nuevo a cuchichear.

—¿De qué hablan? —giró hacía ellos.

—De tener un bebé —respondieron al unísono.

Y el rostro de Senku se coloreó mientras que su cerebro por primera vez se quedaba en blanco.

—¡Bien! Entonces no tienes porque preocuparte papá, Senku encontrará la forma de tener un heredero con Gen más tarde, así que puedes darle el mando de la aldea sin problemas—Kohaku afirmó dándole una palmada al científico por la espalda, que casi lograba el mismo efecto que la de su padre esa misma tarde.

—Sí, esta bien.

—Bueno, ¿Y ahora qué es lo que haremos?

—Seguramente Senku ya tiene otra idea malota en mente.

Y así, de a poco en poco todos comenzaron a avanzar pasando página, asumiendo lo que cada uno quiso asumir, dejando al científico atrás totalmente derrotado, hasta que Gen llegó a su lado.

—¿Senku-chan? ¿Qué te pasa? —exclamó con sorpresa al ver su cara, que era identíca a la de un muerto.

Si Gen se hubiera enterado de lo que hablaban en ese momento, seguramente su expresión hubiera sido la misma y si también hubiera detectado el plan por el que todos formaron una sonrisa mientras caminaban dándoles la espalda antes, probablemente ya hubiera muerto de verdad.

—¿Es por eso que ahora estamos así? ¿Por eso fue que ellos planearon todo esto? Y ahora estamos tú y yo aquí, ¿Con un futón lleno de flores y vestidos así? ¡Senku-chan, ¿pero qué les dijiste?! —el mentalista señaló al terminar de unir todas las piezas.

—¡Yo no les dije nada! —replicó el científico de la misma forma cayendo en cuenta de que todo eso había sido planeado y todo apuntaba a que había sido después de aquel día, luego de todo lo que los demás asumieron sin motivo.

—Creo que de hecho, ese fue el principal problema Senku-chan.

Ahora todo tenía sentido.

No hizo falta mucho tiempo después de ello para que la aldea actuara en un acto de benevolencia para darle a los dos "amantes" algo de intimidad, después de todo, con todo el asunto de Tsukasa no habían tenido tiempo para estar juntos y seguro que querían estarlo.

O al menos eso fue lo que leyeron a su conveniencia en los ojos rubi de Senku cada vez que miraba a Gen.

Así que fueron y planearon formalizar aquello de una vez.

Cazaron a Senku en cuanto salió del laboratorio y a Gen Suika lo entretuvo pidiéndole que le ayudara a hacer ramos de flores cerca del lago para luego fingir una caída y que el bicolor terminará mojando su ropa para verse obligado a vestir ese atuendo y velo blancos como repuesto. Tanto él, como Senku y todas esas flores terminaron encerrados en esa choza esa noche.

Fue una pena no haberlo visto venir, pero lo hecho, hecho estaba.

El mentalista volvió a suspirar — Bueno, al menos la parte más difícil ya está cubierta, no tenemos que convencerlos.

Senku abrió los ojos. —¿Entonces lo harás? ¿Aceptarás está boda falsa?

—No hay de otra. — Gen se encogió de hombros— El invierno inicio, tenemos una cuenta regresiva hasta la primavera y el inicio de la guerra con Tsukasa, vamos a necesitar la cooperación de todos los aldeanos para el proyecto del teléfono y si te ven como líder no tendremos que preocuparnos por reunir gente, Kokuyo ya no volverá a entrometerse y lo más importante; no perderemos tiempo.

Senku sonrió satisfecho al escuchar la respuesta asertiva del mentalista, sabia que él había sido la mejor opción desde un inicio, él entendía la situación de inmediato.

—Seguir adelante con este matrimonio falso parece ser la mejor carta ganadora. Ah, y yo que tenía pensado establecer aquí mi Harem. —Fingió entristecer mientras se retiraba el velo de novia.

—Pero ahora tendrás el puesto más importante en el reino de la ciencia Mentalista. Relacionarse con el líder de la aldea es un caballo ganador al diez mil millones por ciento.

Senku caminó hasta el futón, comenzando a limpiar los pétalos fuera. Gen lo siguió con la mirada e hizo un puchero.

—Pero Senku-chan, te advierto que esto te costará un barril entero de Senku-cola —amenazó.

—Bien, bien, lo que tú digas. —Se metió a la cama.

—¿Qué haces?

—Voy a dormir, de todos modos no puedo regresar al laboratorio, esperemos hasta mañana seguro se les habrá pasado la enjundia a los aldeanos y todo será normal de nuevo. Por lo mientras, lamento decirte mentalista que tendremos que compartir la misma cama. —Terminó por cubrirse con las cobijas e invitó a Gen a que hiciera lo mismo.

—¡Doihi! —expresó también yendo a la cama.

Aunque la verdad, si Senku le hubiera pedido el favor de tener una vida con él de forma mucho más directa, tampoco se hubiera negado.

Claro que no admitió en voz alta.

Pero a la mañana siguiente claro que las cosas no regresaron a la normalidad. Fueron bombardeados de miradas y preguntas pícaras por todos en la aldea, entendían el furor, pero eso ya era muy exagerado.

Por supuesto, quien se encargó de darle respuesta a cada una de ellas fue Gen. Cómo había dicho Senku, era mejor dejarle esos asuntos a él, el científico era un terrible negociante y actor, no habría conseguido mantener esa mentira por mucho si él abría la boca.

Gen por el contrario, fue hábil en sostenerla. Había surcado diversos retos, como permanecer al lado de Senku por el bastante tiempo para que sus contactos se volvieran naturales, apoyarlo en cada invento sin rechistar e incluso lidiando con preguntas incómodas como la de si él ya se encontraba en cinta o todavía no.

La verdad era que Gen había ayudado con cada acción bastante al científico, dando cada vez más motivos para pensar que su relación era un feliz matrimonio. Lo del observatorio quizá fue lo que termino de reafirmar todo.

Y en poco tiempo, esa tenue alianza que había surgido únicamente por un refresco de cola se volvió en un pacto secreto de entre ellos dos dónde cada noche compartían la misma cama.

Uno de los gestos que afianzaban la credibilidad de su relación acababa de suceder cuando en plena madrugada ambos chicos volvieron a su cama, luego de haber dado el paseo con el resto de la aldea donde encontraron la squelitta.

A Gen se le escapó un pequeño bostezo. —Ese fue un paseo reconfortante, ¿No Senku-chan? El amanecer en el mundo de piedra si que es muy hermoso —su tono fue cantarín. Volteó a ver a Senku y vio como este enmarcaba un ligero puchero. —¿Sucede algo malo Senku-chan?

El de mirada carmín le retó. —¿Ese fue otro de tus trucos, cierto?

Gen parpadeó dos veces. —¿A qué te refieres?

Senku encogió sus hombros con una sonrisa liviana. —¿Qué sentido tenía ver El amanecer todos juntos?

Gen movió su cabeza de lado a lado. —Senku-chan, no te preocupes por encontrarle un sentido ahora. Ya ha pasado —trató de calmar la inquietud del chico—. Además ha resultado de maravilla ¿Desho? Ahora que tenemos esa piedra rara podemos seguir con la fabricación del teléfono sin problemas, ya no tienes porque seguirte estresando.

Los dedos de Senku pegaron un pequeño salto. —Ah, así que era eso...—se sintió atrapado. Cómo si no hubiera nada que le pudiera ocultar al mentalista, aunque eso ya lo sabía.

—Antes con el observatorio dijiste algo similar —Gen agregó —, pensaste que la gente de la aldea había decidido entregarte a Tsukasa y en el fondo seguías sintiéndote culpable por involucrarlos en una guerra que no es suya, pero Senku-chan, debes de aprender a confiar más en ellos.

El puchero de Senku volvió a ser visible por un pequeño segundo.

—Después de todo, más que un líder, para ellos eres un compañero. Un amigo al que estiman y por eso están dispuestos a luchar a tu lado y yo también lo estoy.

La mirada carmín resplandeció al oír eso, miró al mentalista de frente y su expresión sincera le cautivó.

—Si la carga es demasiado pesada para ti Senku-chan, entonces deja que lleve la mitad. ¿Bien? —le sonrió.

Senku se quedó perdido en esa sonrisa unas milésimas de segundo y luego sin más soltó un suspiro, buscando ir a la cama de inmediato.

—Los mentalistas son molestos...—exclamó cubriendo sus orejas rojas con las cobijas.

Gen amplió su sonrisa y también se metió a la cama.

Antes de que pudiera caer rendido, Senku le hizo una sutil invitación.

—Oye.

—¿Sí Senku-chan? —dijo con un ojo ya cerrado.

—Acercate un poco más, hace frío.

Una risilla se le escapó al mentalista por sus labios delgados y simplemente se removió entre las cobijas para juntas más su cuerpo con el del científico.

Al fin y al cabo dormir juntos como una pareja casada ya se había vuelto costumbre.

Cuando salió el sol la mañana siguiente, Kohaku asomó su cabeza hacia la choza de ambos chicos con la intención de despertarlos, pero se retracto de su objetivo al ver la dulce escena. Decidiendo dejarlos descansar juntos un poco más.

Ambos estaban abrazados debajo de las cobijas, dormirtando suavemente al sentir el calor del otro.

Cómo un real, matrimonio feliz.

FIN.

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