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Ataques de pánico

Summary:

Bruce piensa que tiene ataques de pánico, pero sólo está enamorado de Clark

Chapter 1: El artículo

Chapter Text

DAILY PLANET

Por: Clark Kent.

El justiciero que Gotham necesita.

“En Gotham, existe un caballero por las noches que solo se logra ver entre las sombras, muchos lo describen como “un vigilante que cree estar por encima de la ley ",” una amenaza” o un “peligro”. Pero yo veo algo diferente, veo a un humano detrás de la máscara que intenta hacer la diferencia por su gente, su ciudad e incluso por sí mismo. Batman —como suele ser llamado— es una persona que no busca el reconocimiento ni la fama, tampoco intenta estar por encima de la ley o de cualquier otra persona, es un hombre que se pone en riesgo a sí mismo cada día y ve los horrores de la ciudad para que otra persona pueda dormir una noche más.

Gotham, una ciudad a la que se le conoce como “la ciudad del crimen”, muchos dan por perdido a esta ciudad y a su gente, pero el hombre detrás de la máscara vio algo que muchos no: esperanza.

Batman tiene la esperanza de que la ciudad pueda mejorar. Cree en que su decisión de ponerse en riesgo cada noche pueda hacer la diferencia aún sabiendo que puede fallar, pero es un hombre que se niega a rendirse, incluso cuando la ciudad parece haberlo hecho.

Es un guardián para su ciudad.

Gracias a él la tasa de crímenes en la ciudad ha empezado a disminuir. Y a pesar de su dureza con los criminales, nunca ha puesto en riesgo a un inocente.

Batman ha demostrado que no necesita poderes para ser un héroe. Tampoco los aplausos, la gloria ni la fama, sólo el valor de no rendirse para que los resultados en las calles puedan hablar por sí solos: vidas salvadas, barrios más seguros y criminales que ya no pueden atormentar a los débiles.

Puede que Batman no sea el típico héroe que da conferencias de prensa o se deja tomar fotografías, tampoco es el héroe más compasivo a la hora de enfrentar a un criminal y puede que tampoco sea la clase de héroe que la ciudad de Gotham quiera, pero sí el que necesita.

Batman es la luz en un túnel de oscuridad.

Es un hombre que representa la esperanza en una ciudad que está a punto de hundirse y que él mismo decidió sostener.

Mientras que muchos ven un monstruo o un peligro, yo veo al guardián de Gotham.

Gracias por leer.”

Bruce terminó de leer el artículo. Hace unos minutos, Alfred lo había interrumpido mientras revisaba las grabaciones de esa noche y le entregaba un curioso periódico de otra ciudad en donde hablan de Batman.

A Bruce nunca le ha interesado lo que dicen de Batman en los periódicos de Gotham o en las noticias, pero sabe que no son cosas buenas. Por eso nunca se toma el tiempo para ver qué cosas dicen de él, pero al ver la insistencia de Alfred para que lo leyera hizo que la curiosidad entrará en él.

Y era… Bueno.

Sorprendentemente.

—¿Le gustó, señor? —preguntó Alfred a su lado.

Por supuesto que le gustaba, no todos los días alguien comparte su visión de Gotham. Siempre eran los mismos titulares hablando mal de Batman.

Y aunque no le importa y no necesita de una buena imágen para seguir haciendo lo que hace por la ciudad, a veces no está mal que alguien vea las razones por la que sigue de pie.

Y este artículo significa que alguien se dio cuenta en que intenta hacer un cambio.

—Es solo un reportero más hablando de lo que le conviene. —Dijo crudamente apartando el periódico y dejándolo sobre la mesa.

Pero por supuesto, Alfred no se detuvo allí.—Y curiosamente también le conviene a usted. Un buen artículo hablando positivamente sobre Batman en una editorial tan grande significa que la gente se está dando cuenta de su propósito: que está allí para ayudar al indefenso, no sólo a asustar criminales.

—¿Y cuál es la diferencia?

—Uno brinda protección hacia la víctima y el otro solo se enfoca en asustar al agresor. Son muy diferentes.

—Descríbelo.

—Ayudar al indefenso es brindar protección, apoyo; hacer que recupere la seguridad y la confianza en sí mismo y a su alrededor para asegurar su bienestar. Por otra parte, brindar solo intimidación al agresor puede hacer que se detenga pero no hará que el indefenso se sienta seguro a largo plazo. La diferencia entre la protección y la intimidación, es que uno es un enfoque más positivo y duradero, mientras que el otro solo es una solución momentánea.

—No soy un psicólogo, Alfred. —Dijo Bruce apagando su computador y cerrando su cuaderno en donde apuntaba sus notas.

—No, pero debería considerar dar una imagen positiva para las personas en la ciudad. Hará que se sientan más seguros al saber que Batman los protege.

—No necesito que la gente me quiera.

—No, pero la gente debería saber que Batman los quiere y quiere que la ciudad sea más segura para sus habitantes.

—Eso sonó muy sentimental.

—Lo sé, pero aunque quiera o no, los sentimientos existen y se transmiten a través de acciones. Este artículo demostró que sus acciones hablan por usted y que la gente podrá ver lo que realmente es.

—¿Y qué soy?

—Un héroe.

Bruce se detuvo. Nunca le gustaron las palabras como “héroe” por qué nunca se vio a sí mismo como uno. El no es como los otros héroes que se toman el tiempo para sonreír e interactuar con las personas para que se sientan felices a su alrededor.

El es todo lo contrario. Siempre mantiene su espacio y desaparece cuando su trabajo está hecho o ya no lo necesitan. No es alguien a quien la gente pueda admirar. No puede inspirar a otros o transmitir confianza.

La bondad que la gente necesita no se encuentra en el.

Solo hay vacío y violencia detrás de la máscara.

Y lo sabe muy bien, porque cuando está totalmente perdido y solo, no sabe si lucha contra el crimen porque cree que puede cambiar la ciudad para bien o es porque teme enfrentarse a su propia desesperanza que lo consume cada noche.

—Enmarcare este artículo, señor. —Alfred le regaló una sonrisa antes de acercarse y volver a tomar el periódico que Bruce había dejado anteriormente. —Estoy muy orgulloso de usted.

Bruce no dijo nada, ni siquiera volteo a ver. Solo dejo que Alfred se fuera.

¿Qué significa ser un héroe para él?

Alguien bondadoso, lleno de luz y compasión. Un guía que pueda ayudar a la gente para encontrar su propio camino, alguien que de él ejemplo para ser mejor persona cada día.

Eso es un héroe.

Y él no es uno.

El solo tiene dolor, rabia y deseos de venganza. Solo quiere acabar con el crimen de ciudad Gótica con la excusa de que así podrá librarse de la soledad que se mantiene presente cada noche.

El no es un héroe, solo es alguien que se aferró a su misión porque no sabe qué otra cosa hacer para mantenerse vivo. La violencia es lo único que conoce que puede darle un propósito a su existencia.

Así que no, en definitiva no es un héroe.

El es la venganza.

 

.

 

.

 

.

 

Los eventos de beneficencia no son para Bruce. Odia ir a esta clase de eventos sociales. Las conversaciones, los trajes elegantes y la mala champán que ofrecen no son cosas que disfrute pero Alfred lo hizo ir, algo sobre la imagen pública y cómo puede ser vinculado fácilmente con Batman sino se deja ver más como Bruce Wayne.

Después del artículo del Daily Planet, Alfred empezó a insistir en que debe cambiar su imagen, tanto como Batman y como Bruce Wayne. Y aunque odiaba admitirlo, tenía razón.

Bruce Wayne era conocido por ser “el multimillonario, príncipe de Gótica que nunca sale de casa” y eso levanta sospechas, la gente no deja de hacer preguntas sobre qué hace él solo en su mansión.

Era obvio que la gente estaba interesada en su vida y estaban deseando saber más de él. Por eso, tiene que tener cuidado y darle a la gente una percepción errónea de lo que hace, incluso si tiene que construir una falsa imágen sobre quién es Bruce Wayne. Alguien a quien no pueden vincular con Batman.

¿Un desinteresado por la ciudad? Tal vez funcionaria.

Alfred sugirió que podría intentar salir en citas románticas y crear una imagen de “playboy”.

Jaja, que buen intentó por parte de Alfred pero no, definitivamente no tendrá citas.

Sabe que Alfred tiene buenas intenciones al querer empujarlo a vivir una vida normal donde la gente se enamora y es feliz pero no es su caso.

Solo se puede ser feliz una vez que las personas de ciudad Gótica estén a salvo, pero hasta entonces, no.

—¿Bruce Wayne? — Bruce ni siquiera tuvo que girar para saber a qué persona le pertenece esa voz. La Alcaldesa como siempre, se acerca con confianza y con una gran sonrisa en su rostro.

— Alcaldesa Bella Reál. — Estrecho la mano con la alcaldesa. Alfred también le dijo que sonriera más, ya que —según sus palabras— Batman nunca sonríe, lo cual es cierto pero siente innecesario sonreír, en especial con la alcaldesa, parece que es la única persona a la que no le importan las muestras de cortesía.

—Es un honor tenerlo otra vez con nosotros, Bruce Wayne. Creí que este evento no sería digno de su presencia.

—He estado considerando ser un hombre nuevo.

—¿En serio? Me alegra oírlo. La ciudad necesita más personas como usted que quieran hacer una diferencia, ¿Donará algo más esta noche? ¿O el precio de la entrada ya cubrió todo?

Bruce sabe que la alcaldesa es muy cuidadosa. Ella misma revisará los nombres de quienes hicieron donaciones esa noche y los compartirá con su equipo, planea usar eso a su favor. Por eso, decidió donar anónimamente antes de llegar a la gala.

— ¿Me recuerda de qué es la gala?

—... Recaudación de fondos para hospitales, señor Wayne.

—Cierto. Lo pensaré. —dijo Bruce tomando una copa de champán de un mesero que pasaba por allí.

La alcaldesa lo miró como si quisiera adentrarse en su mente. Bruce está seguro que ella se pregunta qué hace él allí esa noche. Sabe que la alcaldesa es muy ambiciosa y busca fortalecer sus conexiones con personas que podrían beneficiarla en sus planes para Gotham, Bruce Wayne es una de esas personas, para ella, Bruce puede ser alguien influenciable si sabe jugar bien sus cartas. Por ello, Bruce tendrá que actuar como un ignorante que solo sigue lo que dice la alcaldesa, así podría fortalecer la percepción que tiene de él: alguien desinteresado por la ciudad y que solo le importa su imágen pública.

Observó a la alcaldesa mientras bebía de la copa de champaña. — ¿Piensa alcoholizarse esta noche, señor Wayne?

Bruce tuvo que hacer su mejor esfuerzo para beber toda la champaña. No bebía alcohol a menudo, pero antes de ir a la gala hizo un guión sobre qué cosas hacer y tiene el propósito de cumplirlo. —Soy un hombre nuevo, tal vez lo haga.

—Imagino que este “hombre nuevo” estará más presente en eventos de caridad, incluso creo que podrá existir la posibilidad de que haga sus propios eventos. ¿No lo cree, señor Wayne?

—Mientras haya alcohol, creo que podría existir la posibilidad. —Intentó bromear con la alcaldesa. Alfred también le dijo que hiciera bromas, a las personas les gusta.

Aunque, ahora se arrepiente de no aceptar el libro que le regaló Alfred por su cumpleaños de cómo ser más abierto en eventos sociales.

— Me gustaría que hiciera sus eventos de beneficencia, sé que usted tiene mucha influencia gracias a su linaje y podría ayudar más de lo que cree a la ciudad.

—No creo que los eventos de beneficencia ayuden a la ciudad.

Bella, arqueó una ceja aún manteniendo su sonrisa. —Y sin embargo, aquí está.

Bruce tensó la mandíbula y respondió con honestidad. — Me obligaron a venir.

—Obligado o no, aquí está.

—No supe como decir que no.

Observó como la alcaldesa respiró profundo. Parecía querer hacerlo entrar en razón. —Señor Wayne, sé que usted no cree que la política sea de mucha ayuda a la ciudad, pero yo creo que podemos hacer la diferencia. Su familia ayudó a construir Gotham, no observe cómo se destruye sola. Sea la esperanza que la ciudad necesita desde la luz, no entierre el legado Wayne con usted.

Bruce frunce el ceño. —No soy como mi familia.

—No, pero podría ser mejor. —Dijo firmemente. —Gótica no necesita justicieros que pelean desde la sombra o millonarios que creen que pueden gobernar una ciudad que no les pertenece, necesitan personas valientes que ayuden a reconstruir la ciudad. Usted puede ser una de ellas.

Bruce suspira, siente como si su copa de champaña pesará toneladas. Sus ojos, esquivan los de Bella y un silencio incómodo se empieza a extender entre ambos. El no sabe qué decir ante sus palabras. Finalmente, ella suspiro. — Solo… piénselo.

—Lo pensaré.

— Qué disfrute la noche, señor Wayne.

Siguió con la mirada a la alcaldesa mientras se alejaba. Bruce sabe que no necesita interactuar mucho con ella, sabe que tiene otros asuntos con otras personas que atender.

En cambio, enfocó su vista en el candelabro del techo. Las luces iluminaban la habitación dándole un toque cálido al salón, a diferencia de la fría noche que reinaba afuera. La ciudad en ese momento debe estar enfrentando crímenes reales mientras que los ricos de la ciudad se deleitan con vino caro. Un brindis, un asesinato en un callejón, cualquier cosa puede estar sucediendo mientras bajaba su mirada a los rostros de los políticos y filántropos. Intercambiaban sonrisas falsas, palabras vacías y apretones de manos que eran más por cortesía que por simpatía. Al mirarlos, lo hacía sentir fuera de lugar.

La desesperación por querer ayudar afuera y hacer algo más por la gente indefensa lo hace sentir atrapado allí dentro. El no encaja en las fiestas de élite y las conversaciones superficiales. El no encaja con la hipocresía que muestran los criminales que visten de traje y fingen hacer algo bueno por la sociedad. ¿De qué sirve un evento benéfico si los criminales gobiernan las calles? Es pura hipocresía disfrazada de altruismo.

Bruce baja su mirada a su copa de champán vacía mientras la aprieta con fuerza. Estaba frustrado, la ciudad sangra en ese momento mientras que los millonarios ríen. Sabe que las galas tienen un propósito para ayudar, pero no siente que sea así cuando la ayuda puede encontrarse entre las sombras y no en un salón iluminado con gente que lleva puesta una máscara más oscura que la de Batman.

Al menos, Batman le da un propósito para estar allí parado. Sin Batman no tendría razón para existir. La máscara real allí es Bruce Wayne, no una persona real, no un triste millonario que vive rodeado de su fortuna, solo un joven fantasma que no se deja ver por la muerte de sus padres. Un espectáculo, una pintura oculta detrás de un telón. Bruce Wayne es un muñeco que nadie extraña, mientras que Batman es el único que importa.

Otras personas se acercan para hablar con él, interesados en negocios o en el mismo. Responde con frases cortas y superficiales. No dice mucho, todos saben lo difícil que es hablar con él. Mencionan a sus padres, su legado y como es que ellos creían que sus acciones beneficiaban a la ciudad, y como creían en que todo mejoraría. Bruce respondía cada vez con un simple “gracias” cada que eran mencionados, sabe que sus nombres o su apellido era algo que nunca falta en este tipo de eventos.

Pasa el tiempo y en cada sonrisa, cada conversación, cada apretón de manos, lo hace sentir más sofocado. El simple hecho de estar rodeado de personas que pudieron conocer a sus padres lo hace sentir más solo esa noche.

Sabe que no es el Bruce que ellos querían que fuera, tampoco es el Bruce que el público quiere, y siente que está traicionando a sus padres o a su legado al no actuar como tal. Sabe que ellos eran filántropos de buen corazón, pero siente que en el fondo ellos no aprobarían su estilo de vida; así como él no puede aprobar del todo sus acciones.

Mientras la noche continuaba, intentó moverse como una sombra entre los rincones del salón esperando no ser visto y evitar más de las conversaciones innecesarias. Escuchó el discurso de la alcaldesa Bella antes de desaparecer por las puertas.

Afuera apenas había gente caminando o esperando sus autos. Bruce tuvo que respirar profundamente, una, dos veces, para sentirse menos sofocado. El ruido de la gala y los aplausos aún se escuchaban detrás de él.

Puso sus manos sobre las rodillas. Sus pulmones no parecían responder. Había estado sofocado allí adentro, tantas personas, tantas máscaras, tantas sonrisas que no significan nada, todo era aplastante.

Un valet parking se acercó y le preguntó si quería que buscara su auto. Bruce tuvo que hacer su mejor esfuerzo para actuar normal, no quería mostrarse vulnerable en ese momento.

—No, yo solo… Caminaré un rato. — Necesitaba caminar, aislarse. Quería deshacerse de la sensación de inquietud y frustración que lo consumía.

Por suerte, no tenía un chófer esa noche. Podría vagar por las calles un rato.

Bruce se alejó del salón del evento. Empezó a caminar por la acera fría y húmeda por las repentinas lluvias. Los ojos le ardían, pero al menos el aire nocturno era como una liberación.

Con cada paso que daba parecía quitarle un peso de encima. Asimismo, el olor que emana de la ciudad es más familiar que los perfumes caros del cálido lugar de la gala. Todo era tan artificial dentro que era fácil perderse y dejarse llevar por los lujos a diferencia de allí afuera donde todo era real.

No obstante, sin cesar el paso, sus zapatos pisan los charcos de la acera salpicando a sí mismo y llenando de humedad su traje. No sabia a donde iba y qué camino tomar, solo sabía que necesitaba perderse un rato antes de rodearse de la violencia y el crimen como lo hace cada noche. Porque cada calle, cada callejón, era un recordatorio de lo que realmente es para él esta ciudad: un reflejo de sí mismo.

Por qué a pesar de que Gótica esté rota, sola y se esté destruyendo lentamente, aún sigue de pie.

Y él no dará una promesa vacía para que sea un parche más, él se asegurará de que la ciudad no caiga sola.

De repente, Bruce gruñó cuando gotas de lluvia cayeron sobre su cabeza. No le importaba mojarse en ese momento, la mitad de su traje para abajo era un desastre por los charcos de la vereda, pero no quería soportar los regaños de Alfred sobre cuidar mejor los trajes y así mismo. Sabía que recibiría un sermón sobre usar un paraguas si decide caminar sobre la lluvia imprudentemente.

Hace una mueca mientras observa a su alrededor en busca de un posible refugio. Volver sobre sus pasos era una opción pero no quería lidiar con los fantasmas de la mansión, tantos retratos y pasillos vacíos lo hacían sentir atrapado. Mira el cielo buscando una señal, algo que le dijera que tenía que volver y que lo necesitaban. Que necesitaban a Batman.

Pero no. Nada. Esa noche estaba solo.

Por otro lado, observa un letrero brillante de luces amarillas cálidas. Le recuerda a las luces del candelabro de la gala.

Otro lugar que parecía ofrecer la calidez y refugio que afuera no se puede tener. Bruce tuvo que tensar la mandíbula y caminar hacia el bar.

El sonido de jazz suave y el olor a madera fue lo primero que lo recibió al entrar al lugar. La atmósfera que transmitía era tal y como lo imagino por fuera: Pacifico y abrasador.

Camino por el lugar recibiendo otros tipos de aromas mezclados como cítricos y alcohol, aunque le sorprendió reconocer el olor mezclado de vainilla y canela, el cual encajaba bien con la estética del lugar.

Se detuvo en la barra, no había mucha gente en el bar, solo dos hombres fumando en una esquina mientras observaban al hombre del saxofón tocar y un hombre sentado en la barra a unos dos asientos lejos de él. Parecía una noche calmada, lo cual agradece Bruce en ese momento, porque solo quiere sentarse en la barra y esperar a que la lluvia se detenga para poder irse.

Empezó a quitarse el saco del traje sin prestarle atención al bartender que parecía ocupado en una conversación con el otro hombre de la barra. Dejó su saco sobre la barra esperando a que se secara para cuando haya terminado la lluvia.

Frotó sus manos esperando entrar en calor mientras esperaba a que el bartender se diera cuenta de su presencia, por suerte no demoró mucho. Se acercó a él con una sonrisa mientras le preguntaba qué deseaba tomar, Bruce pidió un whisky sin pensarlo demasiado. Solo necesitaba beber algo y tener silencio por un rato más.

Cuando el bartender dejó su whisky sobre la barra, le ofreció también un aperitivo de frutos secos diciéndole que era por cortesía de la casa. Bruce le agradeció por el gesto, aunque se lamentó por sonar muy hostil, pero no pareció importarle al joven, pues se alejó con una sonrisa antes de volver a hablar con él otro hombre de la barra.

Bruce observó la lluvia a través de las ventanas, no parecía querer detenerse pronto. Suspiro agotado, el auto no estaba cerca y seguro Alfred le daría otro sermón si lo dejaba abandonado otra vez. También le diría “te lo dije” por haber insistido en que Bruce llevará un chófer esa noche pero Bruce —siendo el terco que es— no lo permitió.

Tomó un trago. Recorrió con la mirada el bar hasta detenerse en la dirección donde segundos antes estaba el bartender, se dio cuenta que había desaparecido, y sin embargo, ahora Bruce era observado por el otro hombre de la barra.

Bruce fingió no verlo.

Pero claro, no funcionó.

—Disculpe, ¿es usted Bruce Wayne?

Bruce no se molestó en girar, solo tomó otro trago antes de responder:—¿Quién pregunta?

—¡Yo! —Bruce frunció el ceño. Eso sonó muy alto. — Lo siento, perdón, estaba emocionado de encontrarlo aquí, no pensé que… usted se… Ugh, rayos. Perdón, intentaré de nuevo. —El hombre respiró hondo y Bruce finalmente se giró para mirarlo. — Mi nombre es Clark Kent y trabajo para el Daily Planet.

Clark Kent.

¿Acaso es ese Clark Kent? ¿El mismo que escribió el artículo sobre Batman?

—Perdón si lo asuste, lo siento mucho en verdad, no quería sonar muy alto cuando hable. —Bruce tuvo que parpadear, una, dos veces, para darse cuenta que si era el mismo Clark Kent del Daily Planet. El mismo que investigó después de leer ese artículo. ¿Cómo no se había dado cuenta que era él?

—Bru… Bruce Wayne. —Finalmente dijo. Tuvo que ofrecer su mano para deshacer el error que acaba de cometer al presentarse.

Por suerte, a Clark no pareció importarle, y en cambio, sonrió, acercándose y tomando su mano. —Es un honor, señor Wayne. No pensé encontrarlo justo aquí está noche.

Bruce se dio cuenta que Clark Kent no era nada a como se ve en pantalla. Tenía líneas de expresión que se marcan aún cuando no está sonriendo, sus hoyuelos parecían ser más profundos de lo que aparentan y sus ojos eran más azules aún con esos lentes puestos.

—Lo mismo digo. —Bruce se tuvo que morder la lengua, eso era más información de la necesaria.

Y para su mala suerte, Clark parecía intrigado.

Pero por supuesto que estaba intrigado, el tipo es periodista. Se dijo así mismo.

—¿Mm, lo mismo dice? ¿O sea que, usted también me conoce?

Bruce quería golpearse en ese momento. En especial cuando Clark se sentó a su lado.

—Leí su último artículo. —Dijo honestamente e intentando sonar lo más desinteresado posible. No quería despertar sospechas en Clark.

—¿En serio? —Bruce miró por el rabillo del ojo a Clark Kent. Su rostro pareció iluminarse ante sus palabras, su sonrisa se extendió y sus ojos parecieron brillar. Bruce tuvo que parpadear, una, dos veces, para darse cuenta que no estaba soñando y aquello no fue una ilusión o un efecto del alcohol. —No sabía que traían a Gothan noticias del Daily Planet. — Hizo un puchero, pensativo. — ¿Le gustó? —Y de nuevo, volvió a sonreír.

Bruce Wayne tuvo que tomar otro trago de su whisky. No sabía cómo contestar a esa pregunta, en especial cuando el hombre parecía entusiasmado por la respuesta.

Finalmente, suspiro. —Fue… Agradable. Las cosas que dijo sobre Batman. —Tuvo que evitar la mirada de Clark, no estaba acostumbrado a la forma en la que se acercaba a él.

—Gracias, usted parece ser la única persona a la que le gusto. —Está vez dijo alejándose un poco de Bruce y mirando hacia la barra.

Cuando Clark se alejó, Bruce se dio cuenta que el lugar parecía más frío que cuando entró.

—¿Y qué lo trae aquí, señor Wayne?— De nuevo, Clark lo miró. No con la misma sonrisa que le regaló momentos antes pero sí una más pequeña.

Bruce mordió su labio, sabiendo que se iba a arrepentir de esto. —Bruce.

—¿Disculpe?

—Bruce, llámeme Bruce.

Y de nuevo, esa sonrisa deslumbrante volvió aparecer en su rostro. —¿Bruce? ¿En serio? Mm, me gusta cómo suena, Bruce, Bruce, Bru… ce.

—No lo desperdicies. — Clark se rió. Parecía haber bebido un poco de más, el cabello despeinado y las mejillas sonrojadas lo delataba.

—Entonces, ¿me dirá lo que hace aquí o tendré que adivinar?

Bruce se encogió de hombros sin verlo mientras comía uno de los frutos secos del pequeño tazón.—¿No debería preguntar yo eso?

Sabe que sus palabras suelen sonar frías y hostiles pero Clark parece lo suficiente ebrio como para no darse cuenta, o tal vez si lo nota pero no le importa.

—Tal vez no debería decirle esto porque se supone que es “confidencial” —dijo haciendo gestos con los dedos para simular las comillas. —, pero dudo mucho que pueda lograrlo, así que… —Respiró hondo. Como si estuviera a punto de revelar un gran secreto. —Vine aquí para poder entrevistar a Batman.

Bruce se detuvo. Tuvo que retroceder para mirarlo a los ojos. Clark parecía un buen hombre pero estaba entrando en territorio peligroso.

No podía dejar que siga con la idea de entrevistar a Batman o podría terminar en peligro.

—No debería entrevistar a Batman.

—Lo sé, lo sé. —Clark sonó cansado, se quitó los lentes por un momento para frotarse los ojos y volvió a colocarlos en su lugar. Bruce ni siquiera pudo mirarlo sin aquellos lentes, lo cual era un poco decepcionante para alguien que le gusta observar cada detalle de las personas. Esperaba que pudiera conseguir algo más detallado con las grabaciones de los pupilentes. —Es solo que… —Clark mordió su labio. Como si buscara las palabras correctas para decir. —, la editorial me pide algo mejor que solo una opinión personal de Batman, quieren algo nuevo, y Batman es algo que causa intriga, pero yo… —Sé detuvo. Bruce frunció el ceño al verlo desviar su mirada al suelo. Cuando volvió a mirarlo, confesó: — Lo admiro, siento que es la persona más humana que puede existir. — Bruce se queda inmóvil en ese momento.

Todo para Bruce parecía detenerse por las palabras de Clark. La música, la lluvia, incluso su propia respiración. Todo lo que existía en ese momento eran los ojos de Clark que lo miraban como si esperaba comprensión ante sus palabras.

Siente calor en el pecho. Por primera vez escucho a alguien tener fé en alguien que es completamente desconocido, como si en verdad creyera que Batman es un símbolo.

Como si… alguien realmente creyera en él. En Batman.

Parpadeo, una, dos veces, para volver a la normalidad.

Carraspeo mientras evitaba la mirada de Clark y observaba las ventanas del bar solo para darse cuenta que aún seguía lloviendo.

— Sé que es tonto, pero… Batman es una persona increíble. Cuando supe de él dije:”wow, no necesita superpoderes para ser genial y ayudar a las personas”, porque esa es la esencia de un verdadero héroe, alguien que pueda ayudar a quienes lo necesitan, alguien que… cargue con el dolor por todos, aún cuando es odiado por eso o visto como un monstruo. Batman es… —Baja la cabeza y se encoge de hombros casi tímido.— Admirable.

Bruce traga saliva. Siente un nudo en el estómago. No debería estar hablando de eso con Clark Kent, un periodista.

Para su desgracia, Clark continúo. — Gótica no es la mejor ciudad para vivir actualmente pero… Batman cree que aún tiene salvación y se preocupa lo suficiente para luchar por esta ciudad. Eso no es un monstruo, eso es ser —Los ojos de Clark lo miran directamente. Su corazón late y el aire se corta. Sostiene el vaso de vidrio con fuerza entre sus manos. Bruce no puede evitar sentir la misma calidez que sintió en aquel salón y en el bar al ver la sonrisa de Clark siendo dirigida a él. —... Ser más humano que cualquiera que haya conocido.

Bruce siente que su corazón palpita tan fuerte que parece querer salir de su pecho.

¿Por qué su corazón late así?

¿Por qué las palabras de Clark le están afectando de esa forma?

¿Por qué parece que los ojos azules de Clark brillan como si fueran dos zafiros?

Siente que se está ahogando, no puede respirar.

—¿Está bien, señor Wayne? —pregunta Clark al notarlo respirar muy fuerte.

—Sí, yo…—Fingió toser. No sabía qué decir ante esas palabras que acababa de escuchar. Tira de su corbata buscando aire. —Le dije que me llamara Bruce.

Clark se echa a reír con una risa nasal. — Perdón si lo aburrí con mi parloteo. Suelo hablar mucho si no me detienen.

—No se preocupe. —Dijo Bruce buscando con la mirada al bartender para pedir más whisky. Su corazón aún late con fuerza y no sabe cómo lidiar con eso.

Mientras tanto, el calor de su pecho se convierte en presión y sus manos tiemblan.

¿Qué le estaba pasando?

Clark por su parte, no parecía darse cuenta de lo que estaba sucediendo dentro de él.—¿Entonces, ya me dirá qué es lo que lo trae aquí está noche?

—Negocios. —Respondió secamente Bruce sin verlo. Sentía la mirada de Clark sobre él, se sentía atrapado, como si pudieran leer a través de él.

Necesitaba algo que lo hiciera lidiar con lo que le estaba pasando y rápido.

Finalmente, con un último intento, golpeó la barra para atraer la atención del bartender que había desaparecido por la puerta detrás de la barra. El aire era denso y siente como empieza a sudar. Se lleva una mano en la frente, intentando disimular, pero Clark lo nota.

—Señor Wa-... Ah, ah, Bruce, perdón. —Ahora fue el turno de Clark para aclararse la garganta. — Si dije algo mal, lo lamento, no quería incomodar. Realmente no quise ofender de algún modo y ofrezco mis más sinceras disculpas, pero sólo… respire… tranquilo. —Bruce hizo su mejor esfuerzo para mirarlo de nuevo. Clark hizo un ademán con las manos para que Bruce lo siguiera con el ejercicio de respiración. Bruce pensó que era tonto, pero… Aún así lo intentó.

Una, dos, tres veces que inhalo y exhalo.

Lentamente su corazón se tranquilizó al igual que él.

Clark volvió a sonreírle. El bartender volvió y empezó a disculparse por haber estado ausente; Clark le contestó que no se preocupara y si podría traerles un vaso de agua, el bartender asintió y se fue para buscar el agua.

—Tengo que irme. — dijo Bruce, avergonzado. No sabía qué cosa le afectó y no quería que lo vieran débil.

—¿Seguro? Está lloviendo afuera…— El bartender le tendió el vaso de agua a Clark. Cuando lo tomó, se lo ofreció a Bruce. —Al menos beba esto.

Bruce ni siquiera se molestó en tomar el agua. Deja dinero sobre la barra y sale del bar sin detenerse a pensar en sí fue descortés con Clark.

—¡Señor Wayne, espere! —Bruce lo ignoró. Siguió caminando. La lluvia lo golpea tan pronto como sale del bar. El aire frío y húmedo de la noche le vuelven a recordar la realidad de la ciudad. Camina entre la lluvia, sin detenerse. —¡Señor Wayne, por favor, espere!

Bruce lo mira de reojo. —Vuelva a casa, señor Kent.

—No sé si lo sabe pero estoy bastante lejos de mi casa. —Puede oír de cerca los pasos de Clark.

Bruce no respondió. Sabía que Clark vivía en metrópolis, lo cual tenía sentido, era alguien tan diferente a él, alguien noble, dulce, alguien que no había sido ensuciado por el mundo aún. Esperaba que se mantuviera así.

—Por favor señor Wayne, volvamos al bar, le prometo que no lo molestare más pero… Solo quiero que esté a salvo y… Completamente seco.

La lluvia empeora. El agua cala sobre su traje, su cabello cae sobre su rostro y él se abraza a sí mismo queriendo de nuevo la calidez del bar. No dice nada, sigue caminando y aumenta la velocidad a sus pasos.

Clark por otra parte, lo sigue, manteniendo siempre su distancia, sin invadirlo, pero acercándose cada vez más como si temiera que Bruce resbalara en cualquier momento.

—Señor Wayne, lo siento en verdad por molestarlo, pero no parecía estar bien hace unos momentos en el bar y solo quiero asegurarme de que esté bien. Si quiere ir a casa déjeme acompañarlo o si quiere volver al bar también lo acompañare, pero por favor, no se quede aquí afuera caminando entre la lluvia.

Bruce se detiene, su respiración empieza a empeorar otra vez. Su pecho duele y no puede seguir caminando. Se siente vulnerable y expuesto, como si Clark de alguna forma supiera que no está del todo bien. Aprieta las manos, no sabe lo que le está pasando pero no le gusta.

Es como si todas sus defensas estuvieran cayendo.

Cierra los ojos, su corazón dentro de su pecho está martillando de nuevo. No entiende nada.

¿Por qué su cuerpo reacciona así por las palabras de Clark? ¿Por qué no puede alejarse de él? ¿Por qué no puede respirar otra vez?

—¿Señor Wayne? —Clark de nuevo lo llama. Bruce no responde. Su respiración se vuelve irregular, no entiende cómo no puede sentir dolor pero su cuerpo parece reaccionar violentamente.

No entiende nada de lo que le está pasando.

—Bruce.—Su nombre sale lentamente de los labios de Clark. —No necesita responderme, solo… Venga conmigo. —Su tono es de alguien preocupado genuinamente, no alguien que finge ser amable. Alguien que en verdad es sincero con sus acciones. Bruce no lo entiende.

Mientras tanto, Clark da unos pasos hacia él, lo rodea lentamente y se pone delante de él con las manos abiertas, como si temiera asustarlo. —Déjeme acompañarlo a casa, por favor.

Cuando lo tiene de frente, Bruce puede apreciarlo de cerca. Su cabello está pegado a su frente por la lluvia, sus rizos se habían desvanecido por completo y la camisa blanca de su traje barato se había vuelto traslúcida, casi como si fuera una segunda capa de piel.

Y aún con todo eso, mantiene la calma.

No lo entiende. No puede entender como alguien puede seguir irradiando luz y bondad en medio de una tormenta.

Clark da otro paso hacia el. —¿Puede asentir si quiere que lo acompañe a casa? Puede negarse si no quiere. — La lluvia está empapando sus lentes, por lo que era casi imposible ver sus ojos a través del vidrio, pero no importaba. El corazón de Bruce late tan fuerte en ese momento que le retumban los oídos y solo quiere que se detenga.

Parpadea una, dos veces. Está cansado esa noche, solo quiere volver a casa y calmar su corazón.

Así que, asiente con la cabeza.

 

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Bruce está patrullando.

O eso se dice así mismo.

Lo cierto es que Bruce está en lo alto de un edificio observando a Clark caminar por la acera. Camina torpemente entre la gente, sonriendo y disculpándose al pasar, aún si es a Clark a quien empujan.

No sabe por qué observa a Clark con su traje de Batman, solo sabe que no debería estar haciendo eso.

La noche anterior, Bruce se quedó dormido en el taxi.

No sabe cómo llegó a su habitación, Alfred le dijo que camino él solo hasta su cama pero Bruce no cree que lo que dice sea cierto. Cuando despertó, Clark se había ido y no supo nada de él desde entonces. Así que investigó en qué hotel se estaba hospedado en su estadía en Gotham y lo ha estado vigilando desde entonces.

Solo necesitaba que Clark no esté en peligro hasta que se haya ido a casa, se lo debe por haberlo molestado la noche anterior.

Pero vigilarlo es… Interesante.

Clark Kent realmente es un hombre único.

En cuanto salió de su hotel fue de inmediato a comprar café y pan como desayuno, Bruce supone que es algo que hace regularmente. Después empezó a caminar por las calles, como si buscara algo, y en cuanto iba a dar el primer mordisco a su bagel… Clark observó a un indigente que se cayó de la acera e iba a ser golpeado por un auto. Rápidamente corrió para ponerse entre el auto y el indigente, el auto lo esquivó y le gritó que se fuera a la mierda, pero Clark hizo caso omiso y ayudó al indigente a levantarse. Lo llevó a un callejón donde parecía el lugar más seguro en ese momento, habló con el indigente por quince minutos como si fueran amigos de toda la vida, Clark lo escuchó atentamente y con mucha empatía, incluso sacó una pequeña libreta donde anotó todo lo que el indigente le decía, cuando fue momento de irse, le dio su desayuno y un par de billetes antes de despedirse.

Bruce sabe que Clark está allí para entrevistar a Batman pero parece que encontró un nuevo enfoque.

Casi en todo el día se la pasó hablando con indigentes, escuchándolos atentamente y anotando todo. Bromeaba con ellos y los hacía sentir seguros, también siempre intentaba comprarles algo que comer para regalarles, pero Bruce sabía que estaba atento a su presupuesto. Probablemente se estaba acabando todo su salario en comida.

Cuando finalmente Clark se detuvo a descansar en un banco de un pequeño parque sucio, empezó a leer sus notas, incluso agregando más cosas, a Bruce no le sorprende, ese es el trabajo de un reportero.

Tardó cinco minutos sin moverse de allí, Bruce pensó en la posibilidad de irse. Clark sólo es un hombre gentil que no necesita protección.

Aunque se lamentará por siempre si aparece muerto en un callejón.

Por otra parte, Clark se movió cuando escuchó algo. Bruce no pudo saber que fue lo que escuchó por la distancia, pero se dio cuenta rápidamente que era algo que estaba en una alcantarilla. Clark se arrodilló y metió sus manos para sacar lo que sea que estaba allí.

Y era… Un gato.

Clark lo acuna entre su pecho y lo acaricia. Bruce está desconcertado, parece la típica escena cliché de un programa malo de televisión.

Y que por alguna razón es adictivo.

Sigue a Clark junto a su nuevo gato, parece que busca una tienda, tal vez para comprarle comida al gato. Camina por las calles observando a su alrededor, hasta que encuentra un mini supermercado, entra allí escondiendo al gato en su saco y desaparece por las puertas.

Bruce sabe que es tonto seguir vigilando a Clark, parece que el reportero olvidó la idea de entrevistar a Batman y no parece que se meta en peligro pronto.

Pero la ciudad de Gotham no es segura para nadie. En especial para personas llenas de luz y calidez como Clark.

Cuando sale Clark del supermercado, está ayudando a una mujer mayor con sus compras. La anciana tiene en sus manos al gato mientras Clark carga todas sus bolsas. Hablan animadamente mientras se dirigen al estacionamiento, Clark mete las cosas en el maletero y la anciana acaricia aún más al gato.

Pasan otros cinco minutos conversando y Clark le entrega una bolsa de alimento para gato, la anciana lo abraza y se mete al auto junto al gato. Observa como Clark se queda esperando a que el auto salga del estacionamiento para poder irse.

El resto del día transcurrió en más de lo mismo: entrevistas a indigentes y ayuda a personas.

Bruce se preguntaba si la nueva misión de Clark lo hacía ganar algo pero… ¿Qué clase de persona sería al dudar de los buenos gestos de un hombre que solo quiere ayudar? Si lo hace, sería admitir que no tiene esperanza en que la ciudad tenga bondad en ella.

Parte de él espera que Clark no sea como las personas millonarias que fingen hacer algo bueno con acciones falsas sino que, más bien, sea completamente genuino en lo que hace por ayudar.

Al anochecer, Bruce solo esperaba a que Clark regresará a su hotel y dejara las buenas acciones por hoy.

Gotham es más peligrosa por la noche y no quería que Clark conociera la verdadera cara de la ciudad.

Para su desgracia, Clark entró a un callejón. Bruce lo siguió por los techos de los edificios. Nunca terminaba bien entrar a ese tipo de lugares, siempre habían pandilleros y criminales que buscaban sobreponerse. No podía dejar que Clark sufriera algún tipo de daño.

Con eso en mente, Bruce se acercó más al borde del edificio. Observaba la espalda de Clark moverse, caminaba lento pero seguro, a diferencia del torpe de esta mañana. No se detuvo hasta el final del callejón y miró a ambos lados, como si considerara que camino tomar, finalmente se decidió por la derecha y empezó a caminar otra vez por la calle solitaria. Clark no parecía volver a su hotel pronto y Bruce se estaba desesperando un poquito, tenía un caso que resolver y lo ha estado posponiendo para vigilar a Clark.

Sabe que debería irse pero no puede por alguna razón.

Suspira, tal vez es momento de considerar la posibilidad de que Clark es un tipo muy suertudo y que esa noche no le pasara algo malo.

Se da la vuelta para irse, hasta que…

—¿Qué tenemos aquí? —Escucha una voz que en definitiva no le pertenece a Clark Kent. Bruce frunce el ceño, se mueve al otro edificio para ver a dónde se fue Clark. Cuando lo encuentra con la mirada se da cuenta que está rodeado de varios hombres.

Solo dejo de verlo por cinco segundos y ahora está en problemas. ¿Acaso Clark Kent era un imán para atraerlo?

—Danos todo tu dinero, niño bonito. —El hombre más corpulento se acercó a Clark amenazadoramente. Bruce apretó los puños.

—Agradezco el halago, en serio, pero… Creo que no es muy educado exigir dinero de esa manera. —Clark parloteaba con una sonrisa nerviosa, Bruce pone los ojos en blanco.

Al idiota lo van a terminar matando sino interviene.

—Esto es un asalto, danos todo tu dinero —Un hombre le apuntó con un arma. Clark alzó las manos en muestra de intenciones pacíficas.

—Señores, no quiero pelear, en serio, pero debo informarles que no tengo dinero en este momento.

—Mientes. Revisenlo. —Uno de los hombres se acercó a Clark con una navaja y empezó a revisarlo. Busco en sus bolsillos y encontró la billetera de Clark.

—Oigan, no- si, claro, eso es, busquen todo lo que quieran. —dijo Clark, aparentemente rendido. Parecía no tener intenciones de luchar.

—Ah, metrópolis. —Uno de los hombres leyó su identificación. —Qué mal debe ser salir de la ciudad de la luz y esperanza para terminar muerto en un basurero.

—Sí, bueno, no tiene que ser así.—Dijo Clark aún siendo apuntado por un arma y ahora con una navaja en el cuello. —Ya saben, me devuelven mi billetera, olvidamos que esto pasó, ustedes no vuelven a amenazar a la gente y todos somos felices.

El hombre del arma se rió.—¿Qué soy? ¿Superman? No soy un idiota optimista e ingenuo.

—Auch.

—¿Encontraron algo? —preguntó el hombre corpulento que parece ser el líder del grupo. Todos negaron con la cabeza.

—No, lo único que tiene es una identificación, un cupón de helado gratis en metrópolis, una foto de… Creo que de sus padres…—Todos miraron a Clark, quien miró al suelo. — y un cuaderno de notas y su bolígrafo.

—De todos los hombres —Empezó el hombre corpulento. —... que hay en esta ciudad, nos tocó a un idiota que no tiene valor alguno.

—Para que conste, el cupón vale la pena.

—¡Cállate!

Clark cerró la boca. Bruce ya estaba preparado para deshacerse de ellos.

—¿Qué hacemos con él? —preguntó uno de los hombres a su lado.

—Solo… Hay que matarlo, el idiota no vale nada.

—Eso es muy ofensivo, todos valen algo en esta vida. Todas las vidas son importantes.

El líder del grupo solo lo miró como si Clark hubiera perdido la cabeza. —Solo… Maten a este hippie.

—¿Hippie?

El hombre apuntó, listo para disparar.

Cuando puso su dedo en el gatillo, Bruce lo derribó. Los otros hombres lo miraron sorprendidos.

—¿Batman? —El hombre de la navaja estaba boquiabierto. Bruce miró a Clark, él no lucía muy sorprendido.

Para mala suerte, el líder del grupo no reaccionó igual. —¿Pero qué hacen? ¡Disparen!

Bruce pateó a Clark fuera del camino para que no fuera herido por las balas. Cuando las balas rebotaban en su traje y los hombres se daban cuenta que estaban indefensos, se dieron cuenta que tenían que pelear cuerpo a cuerpo. El primero en atacar fue el hombre de la navaja, Bruce lo tomó del brazo y le dobló la muñeca para que la soltara y cuando lo hizo, Bruce lo pateó y lo derribó en el suelo. El siguiente fue el hombre del arma, Bruce lo golpeó en el estómago y su puño chocó contra su cara, una, dos veces, hasta que finalmente cayó al suelo. Y por último, el líder del grupo. Bruce lo observa con un tubo metálico, el líder duda pero aún así se abalanza hacia él para golpearlo, Bruce esquiva los golpes, agarra el tubo y lo jala hacia él para golpearle la cara con su codo. Toma eso como ventaja y patea sus piernas para estrellarlo contra el suelo.

Bruce se acerca a él y lo golpea, una, dos, tres veces. Pierde la cuenta.

—Batman, creo que es suficiente. —Bruce ignora esa voz y sigue golpeando al hombre. —¡Batman, detente! —Es tomado por el brazo y lo detienen. Bruce mira a Clark. —Lo siento, pero… No puedo dejar que lo siga golpeando de esa forma.

¿Por qué le importa? Estos hombres iban a matarlo. No iban a tener compasión con Clark, ¿por qué tiene que tener compasión con ellos?

—Por favor, no vale la pena seguir golpeandolos, usted es mejor que esto. —Bruce respira, una, dos veces. Tiene razón, no puede dejar que sus emociones lo dominen de nuevo.

No puede desquitarse con un hombre, aún si sigue sintiendo esa rabia e ira que siempre tiene en él.

Suelta al hombre y observa a Clark de pies a cabeza, no tiene ningún rasguño.

—¿Llamamos a la policía? —pregunta Clark observando a los hombres en el suelo. Bruce no dice nada y empieza a alejarse. — ¡Oiga, espere! —Clark empieza a tomar sus cosas que están esparcidas por el piso mientras, torpemente, se dirige a Batman. —¡Espere!

Bruce lo ignoró mientras caminaba. No tenía intenciones de quedarse a conversar.

—¿Puedo preguntarle algo?—Clark se puso frente a su camino impidiendo que avanzara, Bruce lo observó de reojo, deteniéndose. —Lo tomaré como un si. — Clark claramente no entendía indirectas, o tal vez sí, pero cómo es un reportero no le importa. —¿Puedo entrevistarlo?

—Ya son dos preguntas. —Bruce de nuevo empezó a caminar, esquivando a Clark.

—Por favor, señor Batman, estuve recorriendo Gotham en busca de usted para entrevistarlo, solo son un par de preguntas y yo…

—No.

—¿Disculpe?

—No. —Bruce ya estaba preparado para salir de allí. Otra parte de la ciudad debe necesitarlo en ese momento.

—... ¿Puede al menos ayudarme a buscar un cajero automático? —Bruce se detuvo. Se giró para mirar a Clark. Claramente por su ayuda ese día a los indigentes había ocasionado que se quedara sin dinero.

Tal vez lo necesitan en otra parte pero no puede negarse en ayudar a Clark cuando había pasado por tanto esa noche.

 

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—Bien, con esto sobreviviré.—dijo Clark saliendo de la cabina. Bruce se siente un poco estúpido por parecer el guardia personal de Clark, pero vale la pena si puede asegurarse de que esté a salvo. —Gracias por salvarme de esos criminales. Le agradezco mucho. —Bruce asiente. No puede evitar pensar en las palabras de Clark sobre lo mucho que admira a Batman.

¿En serio piensa que Batman es más humano que cualquiera que haya conocido? ¿Aún piensa eso después de verlo golpear varias veces a ese tipo?

—Sé que no quiere una entrevista pero… Solo quiero decirle lo mucho que admiro su trabajo y lo que hace por amor a esta ciudad, es usted una persona increíble. —Bruce contiene el aire. Nadie le habla a Batman así. Nadie. Clark es el único que parece ver que hay una persona detrás de la máscara que no está alimentada por el miedo y la ira.

Ni siquiera Bruce puede ver que hay algo más en el que eso.

—Sé que aunque no lo diga, usted pelea por amor y no por venganza. Y eso hace que usted sea… La esperanza de Gótica.

Bruce permanece en silencio. No entiende cómo Clark ve algo que él no puede.

No quiere que crea en Batman por si falla en su misión de mejorar esta ciudad, pero… Necesita que lo haga. Necesita que Clark crea en él aún si no quiere que lo haga.

—Lo acompañaré a su hotel.

—Sé lo agradezco, pero antes déjeme comprar algo para comer, no he comido en todo el día.

Bruce lo guía sin esperarlo. Clark empieza a parlotear para hacer el camino más “interesante” según él, aunque Bruce sabe que intenta entrevistar a Batman “discretamente” pero falla cuando Bruce no responde a ninguna de sus preguntas.

Al mismo tiempo, su corazón late nuevamente como esa noche en que lo conoció. No sabe qué significa pero no le importa lo suficiente para averiguar.