Chapter Text
Jason preferiría estar en cualquier otro lugar.
Podría estar pateando traseros con Roy una noche cualquiera entre amigos armados, o incluso hacerlo solo, en su modo fantasma vengativo. Un clásico más íntimo: leyendo a la luz de un mechero en la azotea de un motel barato.
Pero no.
Hoy no era uno de esos días.
Desde hace seis meses, la forma en que operaba la Batifamilia había cambiado. Y ahora, por orden directa de Batman, estaba en esta misión.
¿Y por qué aceptaba órdenes de Bruce?
La respuesta era simple. Tres razones, bastante estúpidas si se lo preguntabas.
Primera: aunque lo deteste, ama Gotham. Y cuando la ciudad está en peligro real, no puede quedarse al margen.
Segunda: si Gotham cae... no quiere ser el bastardo que se quedó mirando.
Y tercera la que más rabia le da, aunque lo niegue hasta el cansancio, Jason aún anhela que Bruce lo vea como un igual.
O al menos, como alguien digno.
Bruce solo le dijo:
"Confío en que harás lo correcto."
Y él... está cumpliendo la maldita misión.
A regañadientes. Pero lo hace.
No le quedó de otra.
La misión era en Gotham Power & Light, pleno centro de la ciudad.
Uno de los objetivos principales.
Y aunque Jason seguía molesto con Bruce, no podía salirse del plan. La tarea era clara: detener a Warp antes de que lograra abrir un portal y traer tecnología y armas de alto nivel directamente a Gotham.
¿Simple, no?
Claro. Siempre suena simple... al principio.
El equipo que rara vez lideraba Red Hood— estaba conformado por él, Red Robin y Robin. Y, sorprendentemente, al principio todo había salido bien.
O mejor dicho: bien a lo batifamilia.
Con brutal eficiencia.
Jason abría camino a punta de fuerza bruta y explosiones.
Tim ejecutaba estrategias y hackeos con precisión quirúrgica.
Y Damian... bueno, Damian era un torbellino letal con sus espadas, como siempre.
Entre los tres lograron acorralar a Warp tras una intensa pelea, cortando su escape antes de que pudiera activar completamente el portal.
Pero claro, las cosas no podían seguir tan bien. Eso sería muy aburrido, ¿no?
Unos minutos después, Jason con una sonrisita de esas que prometen caos activó una alarma a propósito.
"¡¿Eres imbécil o qué, Hood?!"'espetó Damian, furioso, antes de lanzarse él solo al combate, sin esperar refuerzos.
Mientras tanto, Tim suspiró. Otra vez.
Ya estaba limpiando el desastre, con hackeos a contrarreloj para evitar que la seguridad alertara a media Gotham y cerrara el edificio entero.
Jason, por su parte, solo se encogió de hombros.
Porque claro, él se estaba divirtiendo.
Pero el verdadero problema de la noche no era Warp.
Ni los portales.
Ni siquiera las armas de alta potencia.
La verdadera dificultad para estos tres vigilantes era mucho más simple... y mucho más jodida:
La tensión entre ellos.
Después de lo que ocurrió con Dick Grayson, todo se había ido al carajo.
Para ellos.
Y entre ellos.
Porque desde que su hermano mayor fingió su muerte, nada volvió a ser igual.
Jason no estaba de humor para darle un sermón a Damian por irse solo como un sanguinario suicida. ¿Para qué? Si el verdadero problema lo tenía mucho más adentro.
Primero, descubrir que Dick el perfecto Dick Grayson había muerto...
Jason se desmoronó por dentro.
Ese era el hermano que consideraba más cercano. El primero.
El Robin original.
Su mentor en más de un sentido.
Y aunque nunca lo admitiría en voz alta, cuando Dick "murió", Jason se sintió culpable.
Culpable por no haber estado ahí.
Culpable por no haberlo protegido.
Pero entonces, cuando descubrió que todo había sido una maldita farsa...
No hubo tristeza. Solo enojo.
Traición.
Dick no confió en él.
No le contó la verdad.
Lo dejó creyendo que estaba muerto.
Que había fallado. Que lo había perdido.
Y ese dolor esa rabia que no se apagaba estaba siempre presente.
Incluso ahora.
Mientras los tres luchaban codo a codo, pretendiendo que todo estaba bien.
Warp levita en el centro del hangar, envuelto en su traje negro y esa máscara de meta que lo hace ver más como una sombra que como un hombre.
A su alrededor, portales giratorios escupen escombros a velocidades letales, como si el espacio mismo estuviera colapsando en pedazos caóticos.
Red Hood actúa primero.
Sin dudarlo, dispara una ráfaga de balas perforantes directo al pecho del enemigo.
Pero las balas se doblan en el aire, absorbidas por uno de los portales.
Un segundo después, salen por detrás de Jason.
"¡Mierda!" gruñe, tirándose al suelo justo a tiempo.
Red Robin activa su visor térmico. Su voz suena firme en el comunicador:
"Los portales siguen un patrón fractal. Si nos movemos en secuencia podríamos"
Pero claro, Robin no espera análisis.
Porque es Damian.
Y él solo ve una oportunidad.
Se lanza al ataque, espada en mano, directo hacia Warp.
Y falla.
Atraviesa un portal, creyendo que va a golpear al enemigo... pero reaparece 20 metros más arriba, en caída libre.
Jason lo ve.
No lo piensa.
Corre y lo atrapa al vuelo, casi sin frenar.
"¿¡En serio!?" gruñe mientras ambos caen al suelo. "Un maldito segundo más y te estrellabas como paloma contra ventanal."
Damian lo empuja, molesto:
"No necesito que me salves, Hood."
"Y yo no necesitaba una espada en la cara hace dos minutos, pero aquí estamos"responde Jason con sarcasmo, soltándolo de un tirón.
Ahora es el turno de Red Robin.
Tras ver fallar los ataques de sus hermanos, lanza una ráfaga precisa de batarangs magnéticos hacia los bordes de los portales, buscando desestabilizarlos.
Warp ríe.
Una carcajada grave, distorsionada por la energía a su alrededor.
Los proyectiles se desintegran al cruzar el umbral dimensional.
Ni un rasguño.
Jason chasquea la lengua.
"Genial. Imánes inútiles. ¿Qué sigue? ¿Un palo de escoba?"
Pero Red Hood no pierde más tiempo.
Cambia de estrategia.
Lanza una granada de humo, llenando el hangar con una densa nube gris.
Warp no puede verlos.
Pero la desventaja es clara: ellos tampoco pueden verlo a él.
La voz de Tim rompe la confusión, precisa y firme:
"¡Los portales tienen un delay de 0.8 segundos! ¡Red Hood, ahora!"
Jason no necesita más.
Dispara una carga explosiva directo a uno de los portales.
Warp intenta redirigirla con un gesto rápido, manipulando la trayectoria como lo ha hecho antes...
Pero entonces, Robin actúa.
Con su grappling hook, engancha el brazo de Warp y jala con fuerza, alterando su equilibrio justo en el momento crítico.
La explosión rebota de portal en portal como un rayo atrapado en una caja de espejos.
Hasta que...
Impacta de lleno en la espalda de Warp.
Un estallido sordo y brillante.
El villano grita, atrapado en su propio caos. La distorsión espacial lo abrasa.
Por primera vez, su risa se corta en seco.
Warp yacía en el suelo, su artefacto chisporroteando, apenas funcionando.
Y sobre él, Robin descargaba golpes sin descanso, con la furia de un huracán.
Cada impacto era un estallido seco, como si estuviera rompiendo algo más que huesos.
Algo dentro de sí.
"¡Suficiente, Robin!" rugió Red Hood, avanzando rápido. "Tú mantén las manos limpias, mocoso. Yo ya estoy manchado."
Pero Damian no escuchaba.
Cada golpe parecía alimentado por algo más que rabia:
Las enseñanzas brutales de su abuelo.
Las cicatrices invisibles que no se curan.
El eco del maldito de Ra's al Ghul.
Su respiración era agitada.
Sus ojos ardían con una determinación oscura.
A veces... a veces Jason veía un poco de sí mismo en él. Y eso era lo peor.
"¡Es un criminal!" gritó Robin, levantando el puño una vez más.
Jason se movió.
Le agarró el brazo a mitad de camino, deteniéndolo con fuerza.
"Si quieres volverte como yo... adelante" le dijo, con voz baja, grave. "Pero luego no vas a poder mirar a Batman a los ojos."
Damian se giró de golpe, los músculos tensos, los ojos encendidos.
"¡Tú no eres Batman!, ¡Y mucho menos eres mi ejemplo a seguir!"
Jason lo soltó.
Dio un paso atrás, levantando las manos como si se rindiera...
aunque su mirada seguía firme.
Y su voz se endureció.
"No. No lo soy. Pero si sigues ese camino... vas a cruzar una línea de la que no hay vuelta atrás."
Las palabras de Jason no calmaron a Robin.
Al contrario.
Solo lo enfurecieron más.
En un arrebato, Damian giró y lanzó un puñetazo directo hacia Red Hood.
Jason, que ya había llegado a su límite con el niño sanguinario, lo esquivó con facilidad.
"¿En serio, niño? ¿Eso es lo mejor que tienes?"
"¡No me subestimes!" rugió Robin.
Giró el cuerpo y trató de derribarlo con una llave que Ra's le había enseñado cuando aún vivía bajo su tutela.
Movimientos precisos. Letales. Entrenamiento de asesino.
La pelea escaló en segundos.
Robin atacaba con una ferocidad que podría rivalizar con la de Jason... y por un instante, lo hacía.
Red Hood se defendía más frustrado que furioso, esquivando y bloqueando sin contraatacar de verdad.
"¿Sabes?" soltó entre jadeos, bloqueando otra embestida. "Con toda esa furia... estás empezando a parecerte mucho a Ra's."
Hizo una pausa.
Lo miró con seriedad.
"Y no lo digo como un cumplido."
Mientras tanto, Red Robin, que había estado ignorando la "pequeña pelea" a sus espaldas, se centraba en algo más importante.
Sabía que, sin Dick como mediador, habría muchos enfrentamientos como ese.
No lo diría en voz alta... aún.
Pero lo cierto era que extrañaba a Dick en las misiones.
Mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Mientras sus hermanos se golpeaban entre sí, Tim supervisaba el artefacto de Warp. Y entonces lo vio.
El dispositivo aún estaba activo.
Su mirada se desvió al centro de la sala:
Un portal comenzaba a formarse.
Un vórtice de energía girando con violencia creciente, succionando todo a su alrededor.
El aire se volvió pesado.
Las luces parpadearon.
El suelo tembló bajo sus pies.
"¡Basta! ¡Tenemos un problema real aquí! ¡El portal está activo!" gritó.
Ambos se detuvieron en seco.
Jason soltó a Damian al instante, pero ese momento de distracción fue suficiente.
Warp, aunque herido, se arrastró hacia su artefacto y presionó un botón.
El portal se abrió por completo.
El vórtice rugió con fuerza.
Los escombros de la fábrica fueron succionados como si no pesaran nada, y el suelo tembló más fuerte.
"¡No te muevas!" gritó Red Robin, lanzándose hacia Warp.
Con precisión, lo inmovilizó en el suelo, sujetándolo con fuerza para que no pudiera moverse ni alcanzar de nuevo el artefacto.
"¡Red Hood, Robin! ¡Necesito ayuda aquí!" la tensión en su voz era evidente, cargada por el esfuerzo y la urgencia.
Jason reaccionó al instante, corriendo hacia él mientras el portal devoraba el aire.
"¡Aguanta! ¡Voy en camino!"
Robin vaciló.
Por un momento, solo observó el caos frente a él: el vórtice girando, los escombros volando, la estructura crujiendo.
Las palabras de su abuelo aún resonaban en su cabeza:
El fuerte no necesita ayuda.
El débil es irrelevante.
Pero entonces vio a Tim luchando por mantener a Warp en el suelo, y a Jason sujetándose con esfuerzo para no ser arrastrado por el portal.
Gruñó. Una maldición sin palabras.
Y corrió.
Robin se lanzó hacia ellos, agarrando un gancho de acero y usándolo para anclar a Red Hood, evitando que fuera absorbido.
Jason lo miró brevemente.
Y con un suspiro cansado, forzó una sonrisa que parecía sostenida por el filo de la desesperación.
"Robin... envía la maldita señal.
Si alguien puede encontrarnos... es el murciélago."
Damian no dudó esta vez.
Con las pocas fuerzas que le quedaban, levantó una mano.
Activó el transmisor.
Una energía casi extinta impulsó la señal de emergencia.
Una llamarada de luz surcó el aire, recortándose contra el humo y la distorsión del vórtice... antes de desvanecerse.
Un latido.
Damian bajó la mano, giró hacia Jason—
Y entonces lo escuchó.
Pasos apresurados.
Warp, que había estado forcejeando bajo Red Robin, se liberó en un último arranque de energía.
Tim intentó detenerlo, incluso con el cuerpo exhausto y las manos temblorosas...
Pero fue demasiado tarde.
El villano corrió directo hacia el portal, moviéndose con una velocidad desesperada que tomó por sorpresa a los tres.
"¡No!" gritó Red Robin, lanzándose tras él.
Red Hood también se movió.
Ambos intentaron alcanzarlo.
Y entonces...
Fueron arrastrados.
El vórtice los devoró, succionando a Red Robin y Red Hood en una fracción de segundo.
Un remolino de luz, oscuridad y vacío.
Y luego... silencio.
Robin observó con horror cómo sus hermanos eran tragados por el portal.
Red Hood. Red Robin.
Desaparecieron en un parpadeo, engullidos por el vórtice.
Pero el portal... no se cerraba.
Una parte de él sabía lo que debía hacer.
Esperar.
Esperar a Batman. Esperar a Dick, si es que aparecía como siempre lo hacía.
No actuar sin una orden firme.
Pero el tiempo no estaba de su lado.
El vórtice empezaba a contraerse lentamente, cada segundo reducía la posibilidad de seguirlos.
La oportunidad era limitada.
La duda lo paralizó.
Solo por un instante.
Y luego, no más.
Con una determinación feroz, entrecerró los ojos...
Y corrió.
No lo pensó.
No calculó.
Solo actuó.
Si quería salvar a sus hermanos...
Si no quería quedarse atrás mientras ellos se perdían para siempre...
Tenía que seguir adelante.
Corrió con todo lo que tenía.
El corazón en llamas.
La mente en blanco, enfocada en una sola cosa:
Llegar.
El portal ya casi se cerraba.
Pero Robin estaba demasiado cerca.
Con un último impulso, un salto que contenía todo su miedo y toda su decisión...
Cruzó el umbral.
Y justo en ese instante, el portal se selló tras él,
llevándose consigo el eco de su última respiración.
