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Xeno olvidó quien es Stan, pero no cuál es su tipo

Summary:

Después de un procedimiento médico, Xeno despierta confundido, coqueteando y absolutamente convencido de que Stan es su sexy enfermero.

Notes:

¡Hola!, sé que paso tiempo y lo siento. Muchas cosas pasaron. Me robaron el celular (donde tenía avances de los capítulos), el trabajo consumió mucho de mi tiempo libre y estuve enferma, apenas saqué el especial de halloween y no había logrado actualizar aquí, pero se logró. Se que es un poco corto, pero tenía que sacarme esta idea de la cabeza para seguir con el capítulo largo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Stan estaba sentado en el pasillo blanco del hospital, con el piso de cerámica brillando bajo las luces que parpadeaban cada cierto tiempo. El olor a antiséptico le picaba la nariz y solo hacia su necesidad de un maldito cigarro peor. Por un segundo pensó en salir, encender uno y regresar rápido en caso el doctor saliera con nuevas noticias, pero un peso cálido a su costado le recordó por que no podía moverse ni un centímetro

Un pequeño Senku se encontraba recostado contra su brazo, con una cara arrugada de preocupación, los ojos húmedos y los labios apretados tratando de no llorar. Stan podía apostar que si él mismo se miraba en el espejo tendría exactamente la misma expresión.

No entendía como todo se fue a la mierda tan rápido.

 

 

 

 

Apenas unas semanas atrás, por fin tenía descanso para estar con su familia. Propuso un viaje por algunos días, pero Xeno se negó. Incluso si él pedia vacaciones, Senku seguía en la escuela, y según Xeno eso los dejaba sin opción.

Stan por supuesto, no vio el problema “Tiene edad para cuidarse uno o dos días solo”, pero solo consiguió una reprimenda por parte de su esposo sobre la responsabilidad y que no podían dejar atrás a su hijo.

—Debes estar bromeando —replico Xeno

—Sinceramente, si el mocoso tiene la suficiente edad para manejar productos peligrosos, tiene edad para estar unos días solo.  

Xeno lo miraba como si a Stan lo hubiera salido otra cabeza.

—La respuesta sigue siendo no Stan, además sabes que estoy apunto de presentar un nuevo proyecto no puedo pedir días libres justo ahora.

—Mira como si fuera una segunda luna de miel ¿Qué te parece Xe?

—A veces puedes ser hábil para negociar Stan y otras eres completamente malo en eso. La respuesta sigue siendo no y se acabó.

Stan no le quedo más opción que resignarse. Al menos podría ser de ayuda en casa, ya que al parecer a su esposo lo esperaban unas semanas ajetreadas.

La primera semana paso sin percances, aunque Xe se la pasaba casi todo el día en el laboratorio y para la segunda semana podía ver sus ojeras más marcadas y el cansancio reflejándose en su rostro. Stan comenzaba a preocuparse.

Stanley lo obligaba a comer, a dormir, a descansar como debía, pero Xeno insistía: “Solo unos días más. Ya casi termino. La entrega es el viernes.”

Una noche, Stan y Senku se encontraban cenando solos, como lo habían hecho toda la semana.

—¿A qué hora vendrá Xeno? —preguntó Senku, moviendo los restos de su comida sin intención de comérselos.

—No lo sé —respondió Stan—. Y deja de jugar con la comida.

—Casi no lo he visto esta semana… —Senku frunció la boca, haciendo un puchero nada disimulado—. Se va antes de que me despierte y cuando regresa yo ya estoy dormido.

Stan solo pudo soltar un largo suspiro.

Entendía como se sentía el pequeño, él también lo extrañaba. Y justo esa mañana Xeno se había quejado de un dolor de estómago; lo minimizó como siempre, pero Stan sabía que algo podía complicarse si resultaba ser gastritis. No sería la primera vez que Xe se saltaba comidas por trabajar.

—Lo sé, gremli. Solo estaré aquí un par de semanas y no hemos... y casi no hemos pasado tiempo juntos, —admitió, con frustración —pero dijo que el viernes entrega el proyecto y quizás hasta podamos hacer algún viaje los tres.

Stan trataba de animar al niño que aun fruncia el ceño sin levantar su vista del plato, pero sin ningún éxito.

—¿Sabes, porque no tenemos una noche de películas hoy? Podemos ver esa que tanto te gusta ver con Xeno —Stan lo propuso como ultimo recurso.  

—Pero es día de escuela —Senku respondió, aunque ya comenzaba a formar una pequeña sonrisa.

—Si tu no le dices a Xeno, yo tampoco. —susurro Stan, como si no quisiera que nadie mas escuchara su secreto.

Senku se iluminó como si hubiera terminado alguno de sus experimentos y corrió a encender la televisión.

Mientras tanto Stan se encargaba de levantar los platos y consideró hacer palomitas, justo cuando el teléfono sonó.

Un mal presentimiento lo envolvió.  

 

 

 

 

El sonido de pasos contra el suelo de cerámica lo saco de sus pensamientos. El doctor apareció, con bata blanca y con los expedientes en mano.

—Familia de Xeno Wingfield

Stan se puso de pie tan rápido que casi aventó a Senku del asiento, ganándose una mirada de reproche del menor.

—¿Esta todo está bien? —preguntó Stan serio, pero con el miedo temblándole en la voz.

El doctor asintió, y tanto Stan como Senku, soltaron un suspiro al mismo tiempo.

—La cirugía fue un éxito. Era apendicitis aguda y llegó justo a tiempo. Si hubiera esperado un poco más, estaríamos hablando de algo grave.

—¿Podemos verlo? —Senku fue el primero en preguntar.

—Está despertando de la anestesia. Puede que este… un poco confundido.

Cuando entraron, Xeno estaba acostado en la cama, el cabello hecho un desastre, las mejillas sonrojadas y una sonrisa que Stan jamás le había visto, ni siquiera cuando había bebido tanto alcohol que termino vomitando en el pasillo de la casa.

—Wow —susurro Xeno sin quitarle la mirada de encima al soldado —¿Quién te dejó entrar a mi habitación, guapo?

Stan parpadeó.

 —¿Xeno?

 —¿Xeno? ¿Ese es mi nombre? No estoy seguro que está pasando, supongo que tuve un accidente o algo parecido —el científico parecía igual de confundido —pero viéndote supongo que al menos estoy en el cielo.

Xeno no tenía ni una pizca de pudor de la manera en cómo miraba a Stan de pies a cabeza.

 Senku se cubrió la boca para aguantar la risa.

—Tuviste que venir de emergencia Xeno. Tu apéndice estaba a punto de explotar

—Bueno eso es una manera poco elegante de terminar en un hospital —Xeno hizo una mueca —entonces, ¿Eres mi enfermero? ¿Tú eres quien me dará mi baño de esponja?

Soltó Xeno mientras le guiñaba el ojo al rubio. Stan quería reírse de lo ridículo que Xeno estaba haciendo.

Stan abrió la boca, completamente aturdido, y no es que no quisiera escuchar más… solo que no frente a su hijo.

—V-vaya… —musitó Stan. —¿Cómo te sientes, Xe?

Stan quería intentar cambiar el tema a una zona mas segura.

—Estoy perfectamente, ahora —Xeno respondió con tono coqueto.

—Eso esta bien, el doctor dice que tendrás que pasar aquí dos noches, se que no te gustan muchos los hospitales, pero puedo traerte tus cosas mañana.

Xeno tenia la mirada perdida, sin prestar atención a lo que le decían.

—Oye —Xeno interrumpió a Stan —¿De casualidad eres un campo magnético? Porque no puedo evitar ser atraído a ti.

—Te arrepentirás tanto de esto mañana, cariño —Stan contesto burlón.

—Eso suena a un reto —Xeno levanto una ceja —Y estoy feliz de aceptarlo.

El científico lo estudió de cerca, como si estuviera analizando una obra de arte viva.

—Postura recta… corte militar… brazos fuertes… mmm… usted es soldado, ¿verdad? Dios, si fueras ecuación, te resolvería y te simplificaría la ropa primero. Puedo imaginar perfectamente esos brazos cuando me—.

—¡XENO! —Stan se puso rojo hasta las orejas. Normalmente amaría seguir escuchando todo lo que su esposo dijera, pero en otra ocasión, cuando estuvieran solos.

Senku estaba doblado de la risa en un rincón.

—No parecías ser del tipo tímido, soldado… —murmuró Xeno, pícaro.

Y entonces lo vio. Esa línea dorada.

Un anillo.

La sonrisa se borró de golpe y su expresión se quebró.

—¿E-estás casado? —preguntó con un hilo de voz, absolutamente devastado.

—¿Eh? —Stan no entendió —Xe, oye…

Xeno comenzó a llorar.

Stan termino de acercarse y puso ambas manos sosteniendo la cabeza del peliblanco preocupado.

—¿Te sientes mal? ¿Algo te duele?

 Xeno solo movía su cabeza de un lado a otro, tratando de decir que no era eso.

—Estás casado… —sollozó —¿Y no es conmigo? ¡¿Cómo pudiste?!

Senku ya podría estar llorando de la risa ahora.

Stan, por su parte, estaba sudando intentando no reírse.

—Xeno… amor… Tu eres mi esposo —Stan tenia una mirada llena de cariño.

Xeno lo miró con un puchero, como si le estuvieran jugando una broma cruel.

—¿En serio? —preguntó, incrédulo—. ¿Me casé contigo? ¡¿Con un hombre así de guapo?! ¿Y no me acuerdo?

Stan respiró hondo.

Sería una larga noche.

El rubio ya no podía contenerse y se le escapo una risa.

—Sí, te casaste conmigo, genio. Mira tu mano.

Xeno bajo la mirada y lo vi un anillo dorado a juego, lo miró fijamente un rato, luego sonrió lento, tonto, enamorado y anestesiado.

—Pues qué inteligente decisión tuve —Xeno levanto la mirada viendo fijamente al que decía ser su esposo —Oye, ¿Puedo darte un beso?

—Puedes —respondió Stan, acercándose.

Xeno se detuvo de golpe.

—¡No! Espera… no puedo… acabo de recordar estoy casado. —Lo dijo muy preocupado— Jamás podría serle infiel a Stanley.

Stan se rasco la cabeza.

—Xeno… soy yo. Yo soy Stanley.

Xeno lo miró y pestañeo, como si estuviera despertando.

—¡Stan! —sin pensarlo dos veces atrajo al soldado a un abrazo — Que alivio, un enfermero quiso aprovecharse de mí, pero yo le dije que estaba casado y que amaba mucho a mi esposo.

Stan ya no podía contenerse más y comenzó a reír a carcajadas, pensando en lo afortunado que era.

Senku por su lado, solo podía ver con diversión y alivio que Xeno se encontraba bien.

Notes:

Para este capitulo me inspire en el fic de @elchalchihuitl Dial 9-1-1. Su Xeno descarado es un amor, si no lo han leido lo recomiendo al igual que todas sus historias.
Espero que les haya gustado:) Nos leemos pronto. 𖹭

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