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Lo prometí || Einhart x Vivio

Summary:

[Día 3: Voz de mando - Omegacember 2025] (Reto propuesto por la página de Facebook: «Es de fanfics»).
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Einhart hizo una promesa y, como la luchadora honorable y correcta que era, procuraría cumplirla a cómo diera lugar. Haría lo que tenía que hacer, costara lo que costara.

✿ Einhart Stratos x Takamachi Vivio ✿

✯ Drabble ✯

••• Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece, es propiedad de los estudios Seven Arc.

••• Advertencias:
*Personalidades algo Ooc
*Datos ficticios inventados por el autor
*Algunas partes pueden carecer de sentido ;v
*Errores ortográficos

Notes:

Este fanfic participa en el reto de "Omegacember 2025" propuesto por la página de Facebook "Es de FanFics". ¡Espero que les guste!

Work Text:

            —Vivio-san… —llamó Einhart, con el ceño fruncido—. No irás a ninguna parte.

            —Lo siento, Einhart-chan —Vivio empezó a caminar en dirección opuesta a la que sugería su novia—. Pero tengo que ir a salvar a mi Nanoha-mama.

            Einhart suspiró por lo bajo. Era difícil convencerla cuando se le metía algo en la cabeza. No cambiaría de opinión, sobre todo cuando se trataba de su madre.

            —Fate-san ya fue a buscarla, Vivio-san...

            —Amor, no me digas "Vivio-san" otra vez —sonrió tiernamente, consiguiendo que Einhart tuviera un escalofrío. Pese a su expresión, no había amabilidad en la voz de Vivio—. O vamos a tener problemas, ¿está bien?

            —Está bien —Einhart caminó hacia ella—. Pero no quiero que vayas y te expongas al peligro. Ven, vayamos al Cuartel...

            —Olvídalo —Vivio se alejó de ella y tomó a Sacred Heart. Empezó a recitar el comando para transformarse.

            Al verla, Einhart apretó los puños. Si las cosas seguían así, se vería obligada a hacer algo que no quería.

            Cuando Einhart y Vivio empezaron a salir, la madre de esta última la hizo prometer que protegería a su hija a toda costa. Y Einhart, que siempre había sido correcta y no daba su palabra en vano, ya que eso conllevaría a dejar mal el orgulloso nombre y legado de la familia del Hegemon, aceptó y juró por su vida que su máxima prioridad sería proteger a su novia.

            Y eso era lo que haría. Einhart la miró y decidió que era momento de detenerla.

            —Amor, lo siento, pero tendré que obligarte.

            —¿Eh?

            Einhart inspiró profundo y, frunciendo el ceño, fijó su heterocromática mirada en Vivio. La protegería a como diera lugar.

            —«Detente» —ordenó, con una voz más profunda y rasposa de lo usual.

            Vivio se quedó quieta al instante. Sacred Heart, que había entrado en su cuerpo para iniciar el proceso de transformación, emergió de su pecho en medio de un destello y volvió a flotar a su alrededor.

            Paralizada en su lugar, Vivio miraba a su novia con ojos atónitos y cargados de reproche.

            —¡Einhart! —Podía hablar, mas no podía moverse. Su cuerpo no le respondía y sabía muy bien que, si aún conservaba la conciencia, era porque la chica de largas coletas así lo quería.

            —Lo siento —dijo Einhart, haciendo una reverencia para disculparse—. Pero me obligaste a esto.

            La rubia intentó moverse, pero su cuerpo no reaccionaba. Como omega que era, cada vez que Einhart usaba la "voz" para ordenarle algo —lo que fuera—, Vivio se veía obligada a obedecerle.

            —Aprovecharte de que eres mi alpha —Vivio intentó moverse una vez más, sin éxito alguno—... y hacerme esto para que no vaya a rescatar a Nanoha-mama...

            —Precisamente, porque ella me exigió protegerte es que decidí hacer esto —caminó hacia su posición y, una vez que estuvieron frente a frente, extendió su mano hacia ella; habló nuevamente—: «Vamos a casa y esperemos a que haya nuevas noticias».

            Ante la orden, Vivio la imitó. Extendió su mano y tomó la que le ofrecía Einhart. Sus ojos bicolores se fueron inundando con cierta cantidad de lágrimas que, aunque se habían amontonado, no alcanzaban a salir debido a su firme orgullo.

            —Entiendo lo que tratas de hacer, Einhart —dijo Vivio, con voz ahogada pero firme—, y, aunque no estoy de acuerdo, no me queda más opción que confiar, ¿cierto?

            Einhart asintió, impávida. No se ablandaría con sus lágrimas y tampoco se dejaría convencer por el sufrimiento plasmado en su semblante. Haría lo que tenía que hacer y punto.

            Sin decir nada más por unos minutos, continuó guiándola por el camino que tomarían para regresar.

            Caminaron a paso ligero, moviendo las piernas un poco más rápido de lo usual. Estaban tan acostumbradas a la velocidad que no les importaba ir un poco más rápido de lo usual, sobre todo en el caso de Einhart, que quería sacar a su novia de ese lugar lo más pronto posible.

            —Tu otra madre y la comandante Yagami-san fueron a buscar a ese mago que se llevó a Nanoha-san —comentó Einhart, sin despegar los ojos del camino delante de ellas—. ¿Eso no es suficiente para tu tranquilidad?

            Vivio miró a su novia, para luego responder:

            —Einhart, cuando el ser vivo más poderoso de Midchilda es derrotado y raptado por alguien más, ¿no te pone a pensar que esa persona es muy fuerte?

            Einhart arrugó la nariz y se llevó la mano libre al mentón. Era su turno para pensar.

            —Pues, según lo que me contaste una vez, Fate-san y Nanoha-san están casi al mismo nivel. Además, cada vez que una de las dos está en peligro, la otra buscará hacer lo que sea necesario para salvarla —esbozó una pequeña sonrisa con la que intentaba sosegar a su novia—. Tranquila, ellas encontrarán y traerán de vuelta a Nanoha-san.

            Unos minutos más tarde, llegaron a un portal que, de colores violáceos y tonalidades pastel, giraba y giraba sobre sí mismo. Era producido por dos círculos mágicos, cuyo diseño ellas conocían muy bien.

            —¿Es el portal de Lutecia y Caro?

            —Sí —Einhart apretó la mano de Vivio con un poco más de fuerza—. «Vamos».

            Vivio asintió y se dejó llevar. Cruzaron y, dos minutos después, el portal se cerró detrás de ellas.


            Habían regresado a Midchilda. Ahora, el rescate de Nanoha quedaba solo en manos de Hayate y Fate.

            Aunque su madre y su tía eran fuertes, Vivio no podía dejar de preocuparse por su madre. No podría hacer nada más por ella. Gracias a la intervención de Einhart, tendría que esperar a que llegaran las noticias. Rezó porque fueran buenas noticias.

            Aun cuando eso le costara su relación con Vivio, Einhart decidió cumplir su promesa y protegerla a como diera lugar.

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