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No one mourns the Wicked

Summary:

Con la maldición rota y los personajes de cuentos atrapados en Storybrooke llega una visita del futuro. Un grupo que intentará evitar que la Malvada Bruja del Oeste adquiera aliados en el pasado, y mientras tanto una joven aprendiz intentará buscar a su maestra para salvarla de la gente del Mago de Oz.

Lo que nadie esperaba es que la Bruja encontrase en el pasado respuestas y sanación a sus heridas internas.

Chapter 1: La Malvada Bruja del Oeste

Chapter Text

La Malvada Bruja del Oeste

Las palabras se le atascaban en la garganta. Estaba demasiado conmocionada como para moverse. Sólo podía estar allí, plantada en el suelo, mirando como aquella niña. Aquella maldita niña lucía con orgullo un par de zapatos rojos cual rubí.
Unos zapatos que ella conocía demasiado bien...
Los zapatos de Nessarose. Los zapatos de su hermana.

Aquella niña se había deshecho de Nessarose, de la única familia que le quedaba.
Ahora sí que estaba sola.
Sola...

Un alarido de rabia y de dolor salió de su pecho, mientras arrasaba a golpes con todo lo que se le ponía a su alcance. Estanterías, cerámica, libros. Nada se salvó. Nada exceptuando el espejo que le había revelado que ahora ella era la última de su familia.
La última.

Primero habían ido a por su padre. Habían ido hasta su hogar, para apresarle, y él... él podía haberse defendido, pero eso les hubiera puesto en peligro.
A ellas dos que eran demasiado pequeñas. Él la había mirado con esos ojos dorados y le había dicho que cogiera a Nessa y se fuera. Que corriese, y no mirase atrás.
Cuida de tu hermana. Era lo que le había dicho. Y ella había fracasado, de forma estrepitosa. No sólo le había fallado a su hermana, también a su padre.

Recordaba el terror de la huida, y cómo deshoyendo a su padre había mirado atrás. Ójala no lo hubiese hecho.
Porque aún hoy, la imagen de columnas enormes de humo emergiendo de su hogar le producía pesadillas.
Su madre jamás había sido igual después de aquello. Cuando las encontró, en casa de un buen amigo, ya nada fue igual.
Su madre, que siempre fue valiente, decidida, brillante, fue la que más azuzó a Nessa para que ella no saliese. Que ella se quedase en casa, controlada. Y vigilada.
Y ella al principio lo había aceptado. Pero le dolía inmensamente el ver como su madre la temía. Como todos la temían...
Porque ella era igual que su padre. Igual.

Un día se cansó de ser tratada así por los suyos. Y había emprendido la fuga con la excusa de que le habían ofrecido una beca en la escuela de Shiz. Jamás había vuelto a ver a su madre...
Y ahora acababa de perder a Nessarose.

Clavó sus ojos en el espejo, no pudiendo quitarle los ojos de encima a la niña que llevaba los zapatos rojos de su hermana. Aún sin poderes sabría cuál era la misión de esa niña.Su misión era acabar con ella.

La verdad es que siempre había sabido que algún día irían a por ella. Lo había sabido desde que su padre le había dicho cuando era una niña que ella era igual que él.
Que ella era especial. Muy especial. Y a la gente especial le solían hacer daño. Aunque después de haber mencionado eso, su padre le había dado un beso y le había asegurado que no se preocupase.
Que él siempre estaría allí para protegerla. Sólo ahora, siendo ya adulta entendía por qué su padre se había quedado atrás. Cuando ella había nacido las alarmas de todo el mundo mágico sonaron, ella era un peligro.
Era una amenaza. Y aquel día, el ataque había estado dirgido a ambos. A su padre y a ella. Querían acabar con ella antes de que se hiciese demasiado poderosa. Pero su padre se había quedado atrás y de esa forma la había salvado.
A ella y a Nessa. Las había salvado a ambas de morir siendo apenas unas niñas.

Giró sobre si misma, como un animal herido. Las emociones le desbordaban. Y al mirar el espejo no vio más a la niña. Se vio así misma reflejada. Y como hiciera su hermana antes que ella comenzó a murmurar por lo bajo.

-Sola y sin amor en este lugar. Con la única compañía de la chica del espejo... ella y yo... ¡La Malvada bruja del Oeste!

Tantos años tratando de evitar esto... y ahora se daba cuenta de que había hecho el tonto, no podía renegar de sus raíces. No podía tirar por la borda todo el esfuerzo. Toda su historia. Si, encararía a la niña. Y la haría pagar por Nessa. Y después... haría lo que debía haber hecho desde un principio. Matar al Mago. Pero antes de eso, haría su última buena acción, tenía que mandar a su aprendiz lejos. Bien lejos. No quería cargar también con su muerte.

La luz de las antorchas se reflejó en sus manos de un brillante color verde. Y ella salió de la sala, con su traje negro y su sombrero picudo. Ahora iban a saber quien era ella. Ahora si que iban a conocer de verdad a la Malvada Bruja del Oeste.