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Sinergia, Blintzes y el Fantasma del Laboratorio 8

Summary:

Mientras Tony pierde la cordura intentando sobrevivir a su nuevo pasante, un misterioso adolescente de Queens empieza a cruzarse con los Vengadores por toda la ciudad.

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Capítulo 1: El método científico (y cómo no usarlo)

Parte 1: El Capitán y el chico de la mochila

Steve Rogers amaba su Harley-Davidson, pero incluso las leyendas de la Segunda Guerra Mundial tenían sus días malos. Estaba en una esquina de Brooklyn, bajo un sol abrasador, pateando el pedal de arranque por décima vez sin éxito. El motor tosía, un sonido metálico y triste que atraía miradas curiosas de los transeúntes.

—¿Problemas de encendido, señor? —preguntó una voz suave a sus espaldas.

Steve se giró, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano. Un chico delgado, con una mochila que parecía pesar más que él y una camiseta con el dibujo de un átomo que decía "I'm positive", lo observaba con genuina preocupación.

—Algo así —respondió Steve, intentando mantener su tono amable a pesar de la frustración—. Creo que es la batería, o quizá el combustible.

El chico se acercó un par de pasos, ladeando la cabeza como si estuviera escuchando el corazón de la máquina.

—En realidad, por el sonido del 'clic' antes de la ignición, suena más a un problema de vacío en el carburador. Estas motocicletas clásicas suelen sufrir de bloqueos de vapor si se calientan demasiado en el tráfico de Nueva York.

Steve parpadeó.

—¿Bloqueo de vapor?

—Sí. Si me permite... —Peter no esperó una respuesta formal. Se agachó junto a la moto, metiendo sus manos expertas cerca del motor caliente sin siquiera parpadear—. Solo hay que liberar la presión de la línea de combustible y ajustar este tornillo de mezcla para que entre más aire.

Con un movimiento rápido y preciso de sus dedos (que Steve notó que eran sorprendentemente ágiles), el chico manipuló una válvula.

—Inténtelo ahora —dijo el joven, levantándose y dedicándole una sonrisa tímida.

Steve pateó el pedal. La Harley rugió a la primera, un sonido potente y rítmico que vibró en el pavimento.

—¡Vaya! —Steve sonrió, realmente impresionado—. Tienes talento, hijo. ¿Estudias mecánica?

—Solo es un hobby, señor Rogers —soltó Peter por inercia, antes de abrir los ojos de par en par al darse cuenta de que acababa de identificar al Capitán América a pesar de sus gafas de sol y su gorra—. Yo... ¡tengo que irme! ¡Llego tarde a clase! ¡Buena suerte con la moto!

Steve lo vio salir corriendo hacia la estación de metro.

—Qué chico más extraño —murmuró para sí mismo, mientras guardaba el nombre que vio en la etiqueta de su mochila: Peter Parker.

Parte 2: El Laboratorio del Pánico

En el piso 81 de la Torre Stark, el ambiente era mucho menos productivo. Tony Stark estaba frente a una consola holográfica, con una taza de café en una mano y una llave inglesa en la otra, mirando a Flash Thompson con una mezcla de fascinación y horror.

—Thompson —dijo Tony con voz monótona—. Te he pedido que calcules la resistencia térmica del nuevo revestimiento de oro y titanio. ¿Qué es esto que me has entregado?

Flash se irguió, ajustándose la corbata de seda y poniendo su mejor sonrisa de "futuro CEO".

—Señor Stark, he analizado los datos y la respuesta es obvia. Para evitar que el traje se derrita en la reentrada, debemos aplicar un coeficiente de fotosíntesis cuántica en los alerones.

El silencio que siguió fue tan pesado que incluso las IAs de la torre parecieron contener el aliento. Tony bajó su taza de café lentamente.

—¿Fotosíntesis... cuántica? —repitió Tony, arrastrando las palabras.

—Exacto —continuó Flash, ganando confianza al ver que Stark lo escuchaba—. Como usted sabe, la luz del sol en la atmósfera superior es muy fuerte. Si los alerones absorben esa luz mediante la fotosíntesis, la energía se redistribuye por el flujo cuántico y... pum, el traje se enfría. Es ciencia pura.

Tony cerró los ojos y contó hasta diez.

—Thompson, la fotosíntesis es lo que hacen las plantas para comer luz. Y lo de 'cuántica' no es una palabra mágica que puedes pegar a cualquier cosa para que suene inteligente. Acabas de sugerir que convierta mi armadura multimillonaria en una maceta de geranios.

—Bueno, yo pensé que la sinergia de los términos...

—Fuera —Tony señaló la puerta sin abrir los ojos—. Ve a la sección de archivos. Organiza las carpetas por color. No toques nada que tenga cables. Si ves algo que brilla, aléjate.

Mientras Flash salía de la habitación refunfuñando sobre cómo "Stark no entiende su visión", Tony suspiró profundamente.

—Viernes... dime que hay alguien más en esta ciudad que no sea un idiota.

—Mis sensores indican que hay aproximadamente ocho millones de personas en Nueva York, jefe —respondió la IA—. Aunque el Capitán Rogers acaba de enviar un informe sobre un civil que arregló su motocicleta en tres segundos usando una técnica de vacío manual.

Tony arqueó una ceja.

—¿Un mecánico?

—Un adolescente, jefe. Según el Capitán, un "niño genio".

Tony miró la silla vacía donde hace un momento estaba Flash.

—Búscame a ese niño. Ahora mismo.