Chapter Text
Murmullos y cuchicheos se escuchaban por todas partes, decenas de personas sentadas a lo largo del pequeño bar, cada una con un tarro o vaso lleno de alcohol en cantidades diferentes, algunos ya vacíos desde hace rato
La suave música puesta en los gramófonos apaciguaba el gran bullicio de la gente, con algunas de las melodias siendo tarareadas en algunas bocas
Era simplemente una noche de viernes más en Little Daisy Café, o bueno, en la parte escondida de este mismo, dónde la sed era calmada con litros y litros de licor
Para sorpresa de nadie la barra estaba totalmente llena, cada uno de los banquillos ocupados con felinos de todo tipo, con un gran y corpulento gato siberiano sirviendo y rellenando cada vaso que le ponía enfrente, logrando su trabajo con tal eficiencia que parecía más un espectáculo a simple vista
Pocas eran las noches en las que se veía a tantos clientes venir en conjunto, siendo los días festivos o vacacionales los que atraían mucho más flujo, una bendición cada que ocurría
Sin embargo, para alivio de la señora M., la alta demanda se estaba volviendo cada vez más habitual, esa misma noche declarando un claro ejemplo de ello, se podía ver cómo Mitzi recorría algunas mesas con una pequeña y fina sonrisa, amenizando aún más el ambiente
Se sentía orgullosa de como el lugar que su querido esposo había construido estaba por fin dando frutos, atrayendo a más de una figura importante por sus puertas, era como si sus plegarias hubieran sido escuchadas y concedidas
Y todo gracias al encanto del establecimiento y, por supuesto, de la banda de jazz que tocaba siempre a partir de las once de la noche, un espectáculo sin igual
Sabía que había sido un gran acierto haber apostado más por sus queridos músicos, quienes sin duda deleitaban a los invitados con harmonias y partituras que derramaban emoción, sentimiento y un cierto toque de locura rebelde
Detrás del telón rojo del escenario se hayaron dichos músicos, afinando con rigurosa profesionalidad sus respectivos instrumentos, arreglando hasta la más pequeña disonancia
En uno de los rincones del escenario, un singular violín sonaba tímido al compás de un imaginario tempo, buscando cualquier desafinación
Sosteniendo aquellas cuerdas y madera, un felino de pelaje grisaseo se mantenían concentrado, ladeando la cabeza y apretando ambos párpados con cada intervalo que realizaba, para él, era todo un ritual que se debía hacer con pasión
Satisfecho, Rocky abrió los ojos, dejando ver sus grandes órbitas azules, sonriendo de lado a lado mientras tomaba su usual lugar bajo los reflectores
– ¡Listo y prepado! –exclamó con un leve golpeteo en el suelo, quitándose después el violín de su mejilla
– Tiempo récord, cada día terminas de afinar ese violín más rápido, niño – Zib, el líder la banda, le sonrió calmado sin siquiera mirarlo
– Bueno hoy es más motivante el hecho de tener a tantas personas esperando el show – con su mano libre tomó tu corbata naranja, ajustándola y centrandola en su cuello – Más vale lucirnos si tenemos la oportunidad
– Si que eres todo un showman, guarda un poco de esa energía para el set de canciones – Zib rió por lo bajo, no era sorpresa para nadie el hambre de teatralidad que su integrante más joven derramaba – Y no te olvides de lo que acordamos, improvisar es nuestro sello como banda, niño
– Como diga, señor – una coqueta sonrisa ancha se marcó en su rostro, dejando ver sus grandes colmillos
Adoraba ese sentimiento, esos necios y persistentes nervios que sentía a momentos de abrirse el telón, como su traje y su violín se iluminaban por los reflectores que impactaban directamente en su ser, como su cola se movía por si sola al compás de las canciones
Hacia un tiempo que la banda lo había adoptado como uno de los suyos, dándole un lugar que ocupaba con notable alegría cada noche en el bar, junto a sus demás compañeros nada parecía poder ir mal, el jazz que creaban era tan puro que a más de uno ponía a menear la cabeza o azotar los pies contra el suelo, recibiendo aplausos al término de cada pieza
Rocky se había convertido en un músico bastante querido por ese rumbo, contagiando de su loca carisma cada vez que bajaba del escenario a recorrer las mesas con su violín en mano, pasando de lado a lado con una sonrisa traviesa y actitud coqueta
Y hoy no era diferente, pues al cabo de unas horas su acto terminó con una estela de aplausos y ovaciones fuertes, con una que otra felina encantada de ver a semejante figura
Con una reverencia final, el telón se cerró dejando a los músicos descansar después de su agotadora presentación, llenado de alegría a Mitzi de ver cómo aún más clientes entraban por las puertas del lugar
– Buena presentación tuviste hoy niño, brillaste cómo de costumbre – Ya con su saxofón guardado, el líder de la banda estiró sus brazos con pereza – Te sirve bastante tener un buen público observandote
Zib caminó tranquilamente hasta bajar de la duela, sacando de su bolsillo una cajetilla de cigarrillos poco después
Rocky lo siguió, terminado en una mesa desocupada en dónde los esperaba sentada la señora M.
– El público adora nuestras presentaciones, cómo no lucirse cuando veo que bailan a nuestro ritmo – el gato tabby tomó asiento al lado de la viuda del Speakeasy, retirando su sombrero a manera de saludo
Frente a él, Zib se había puesto cómodo, fumando y tomando la bebida que había dejado con anterioridad
– Todo un showman – musitó dando vueltas a su vaso, mirando como el líquido formaba un pequeño remolino en su interior
– Estoy contenta de ver cómo han mejorado como banda, ahora parece que son una mente trabajando – Mitzi sonrió encantada, golpeando suavemente la base de su cigarro con el dedo índice, un poco de ceniza cayendo sobre el cenicero enfrente suyo
– Dile gracias al niño, desde que logró agarrar nuestro ritmo la banda se siente más... Completa – un gran sorbo siguió esa frase
– No seas modesto, Zib, ustedes de por su ya eran muy bueno por si solos – con una mano, Rocky tomó un vaso lleno de agua con hielos, bebiendo una gran parte de un solo trago – Mi violín no hizo tanta diferencia
– ¿Qué no has visto cómo todos se que te quedan viendo a veces? – incrédulo, el saxofonista río por lo bajo, dejando su vaso sobre la mesa – Parece que solo ves lo que quieres
– Zib tiene razón, cariño, llamas la atención con toda esa energía que tienes – la viuda sonrió ladinamente, inhalando un poco más de humo
– Bueno, es difícil quedarse quieto con tanta música pasando a tu alrededor – el tabby grisaseo jugueteó con su vaso, sintiendo el sudor del frío mojar sus almohadillas – El ritmo solo fluye como un buen poema
– Y vaya que si – Zib asintió, notando un par de ojos detrás del violinista, sonriendo mañosamente – Hey niño
– ¿Si señor? – Rocky dejó el vaso en su lugar, su mirada posada en el saxofonista
– ¿Por qué no te arreglas un poco e invitas a esa chica un trago? – con un gesto con la cabeza, Zib señaló a una felina de cabello largo y sedoso
Curioso, Rocky giró rápidamente la mirada, observando a una hermosa joven parada cerca suyo, tenía un vestido lujoso y una tímida sonrisa que se agrandó al ver cómo el violinista la notó
– ¿Y ella quién es? – preguntó con una ceja levantada, genuinamente confundido
– Querido, es la hija de uno de nuestros patrocinadores – Mitzi sonrió encantada, aquella muchacha era toda una dulzura – Es todo un amor cuando viene al café, siempre pidiendo una orden de waffles
– Vaya que necesitas un amor... ¿Cuántos años tienes y aún sin casarte? – Zib preguntó con malicia, sabiendo que ese tema no era del todo bien recibido por el felino gris
– ¡Eso no te incumbe! – protestó cruzándose de brazos – Estoy bien así como estoy, muchas gracias
– Rocky querido, hasta yo sé que detrás de toda esa energética personalidad se esconde el deseo de amar – la señora M. mostró aquella mirada comprensiva y cariñosa que tanto la caracterizaba
Rocky de quedó quieto, sin saber que contestarle, parecía que ni él mismo estaba al tanto de su situación emocional
Miró de vuelta a su vaso, pensando en como este se vería si su contenido fuera algo más que agua, un vino tinto de buen sabor, tal como a alguien más le gustaba
Era verdad que veces tenía esa espinita de saber cómo sería su vida si, por alguna razón, alguien más estuviera dispuesta a soportar sus ruidosas carcajadas y sus nada tranquilos monólogos poéticos
Despertar con alguien cada mañana, recibir y dar cariños de forma amorosa sin importar nada más en el mundo, tal y como muchos de sus poemas decían
Estaba solo
– Así es niño, ya a tus 25 años yo tenía una novia, la tercera a decir verdad – Un último sorbo y llevó sus dos manos a la mesa, apagando su cigarro en el proceso
Rocky no supo que responder, aún sintiendo la sacudida en su interior por la realización de su estado, mirando hacia sus manos
Mitzi fue la primera en darse cuenta de que, de alguna manera extraña, su pequeño rayo de caos se había reducido a un gato tímido
– ¿Estás bien cariño? ¿Dijimos algo que te haya puesto incómodo? – aquella pregunta fue más un deseo de consuelo, con el suave contacto de su mano
– S-si, no se preocupe señora M., es sólo que nunca me había detenido a pensar en tener... Bueno ya sabe, una pareja – la chica, aún estando detrás suyo, acomodó su flequillo, acercándose poco a poco a la mesa
– Bueno, es hora de que experimentes un poco de ello, si es que quieres Rocky querido – una última mirada de ánimo se formó en su delicado rostro, levantandose su asiento al ver que la chica ya estaba cerca
Zib imitó su acción, dejando solo al tabby gris, dándole un guiño de apoyo
– Rosy querida, que gustó verte por aquí – la viuda saludó primero, besando la mejilla de la la joven
– Señora May, el gusto es todo mío, he deseado saludarla desde hace unas semanas – su voz era dulce, suave como un arpa, tintineando en las orejas de Rocky
– Creo que aún no conoces a Rocky, nuestro músico más reciente, bueno ya tiene un buen tiempo con nosotros, pero aún así no quita que sea de las más recientes adquisiciones del Speakeasy – ante su mención, Rocky se levantó con torpeza, sin querer golpeando su rodilla contra la mesa
Con una risa avergonzada, el tabby grisaseo acomodó su corbata naranja y estiró su mano, de forma tan tensa que parecía una marioneta de palos
Rosy no pudo evitar soltar una pequeña risa, tomando su mano con delicadeza
Ahora que la podía ver mejor, observó su bello patrón de pelaje, siendo ella una felina blanca con manchas naranjas y negras por doquier, especialmente en su fino y delgado rostro
– Rokay Rockyby... ¡Perdón! Rocky Rickaby – nervioso y con sus orejas pegadas a su cráneo, estrechó la mano de la extraña, sintiendo las miradas decepcionadas de sus amigos
– Rosy Rutherford, encantada – el contacto fue breve, pero suficiente como para sonrojar a la felina
– Me encantaría charlar un poco más pero me temo que tengo asuntos que atender, espero verte pronto, Rosy
– Qué este bien, señora May
Ambos adultos responsables y autosuficientes de retiraron, dejando solos a los jóvenes
Un gran e incómodo silencio se presento, con el ambiente y la música de gramófono como único amortiguador
El tabby no supo que más decir, limitándose a solo mirar a la mesa con timidez
– ¿Te parece bien si tomamos algo juntos? – la tierna voz de la chica llamó su atención, asintiendo inmediatamente
– Claro, adelante – tomaron asiento, esperando a que alguno de los dos dijera algo más
Honestamente, la mujer que tenía enfrente era sumamente linda, con una nariz pequeña y nos grandes ojos... verdes
Verdes
– ¿Que quieres tomar? – una voz gruesa y sumamente imponente lo sacó de sus pensamientos, volviendolo en si
– ¡Viktor! Ah no lo sé... – bajó sus orejas, haciéndolas temblar levemente
– Para mí será un whisky, por favor – Rosy se adelantó, con su petición sorprendiendo a ambos hombres
– Bien, ¿Tu, spaghetti?
– Eh... ¿Agua? – Viktor rodó los ojos, asintiendo para después irse de ahí
– ¿Agua? En ese caso debí haberme pedido algo más ligero también – extrañada, Rosy acomodó su vestido por debajo de la mesa
– ¡No no no! Es solo que yo no bebo alcohol – Rocky se defendió, agitando las manos como loco – Usted no tiene por qué limitarse en su bebida
– ¿Estás seguro? Y por cierto, no tiene que tratarme de 'usted'
– Okay... Y si, estoy seguro
No sabía que hora era, parecía algo pasado de la med noche, seguramente era después de la una de la mañana a juzgar por la menor cantidad de clientes vistos por las mesas
Se sentía algo cansado, nervioso y algo incómodo, pues ahora que Zib y la señora M. Le habían metido nuevas ideas su mente parecía no poder procesar todo a su alrededor
Para su fortuna, Viktor se acercó nuevamente, trayendo sus nuevas bebidas
No supo en qué momento la conversación comenzó a fluir, con él nuevamente teniendo esa chispa de energía con cada cosa que se decía
Descubrió que, su se dejaba llevar, podía hacer que cada conversación se llenara de una cálida alegría, encontrando sumamente interesante las anécdotas que contaba Rosy
La noche iba de maravilla, con su tensión ahora esfumandose levemente
– Y fue así que mi padre terminó conociendo al señor Atlas, desde entonces fueron buenos amigos hasta que... Nos enteramos que él falleció. Mi padre aún recuerda el momento en el que entró aquí por primera vez – en su mesa ahora descansaban un par de vasos extra, habiendo transcurrido un buen rato
Mitzi, quien estaba al tanto de la situación, no pudo evitar sentir emoción por su pequeño Rocky, imaginando como sería la vida del violinista con alguien como Rosy como su pareja
Con ella, Ivy estaba igual de sorprendida, pues su querido amigo había logrado pescar algo que, para ella, estaba totalmente fuera de su liga
Deseaba que su querido Freckle estuviera ahí con ellas, admirando el hecho insólito que se postraba ahí, en los adentros del Speakeasy
Su ausencia la tenía aburrida, estando ahí sentada la mayor parte de la noche
– ¿Cree que pueda conquistarla pronto?
– Es solo cuestión de tiempo, cariño, verás que sí
Ambas mujeres, con su habitual sintonía, miraron a la pareja hablar y hablar, esperando el momento decisivo
Sin embargo nunca llegó, pues en un momento inesperado, Horacio de acercó a ellas, susurrando algo en el oído de la viuda
La expresión de Mitzi cambió, ahora mostrando una seriedad inusual
– Voy enseguida – murmuró devuelta, abotonando su abrigo cuando bajó de su silla – Ivy querida, necesito que cierres el Speakeasy mientras no estoy, tardaré un poco así que no me esperen aquí
– Claro que sí
Apresurada, la jefa siguió a Horacio por las escaleras que daban hacia la salida del lugar, tenía que verlo con sus propios ojos
Completamente absorto de la situación, el tabby gris continuo disfrutando de la compañía de Rosy, con la noche en su punto más tardío
Se sintió bien, pero algo aún no terminaba de encajar en él, ella era preciosa si, pero no era lo que Rocky tenía en mente sobre su pareja ideal... No desde que él se fue
Tenían los ojos muy parecidos a decir verdad, pero en ese pequeño puente de la nariz faltaban unos anteojos... Anteojos que alguna vez alcanzó a tocar
Perdido nuevamente, se excusó para ir al baño, demasiada agua le había jugado en contra
Con una mirada pensativa se levantó de su asiento, dando paso a su caminata hacia el sanitario más cercano
¿En qué estaba pensando?
Tenía que superar aquella idea que lo sepultó por un tiempo, cambiar de página, dejar el pasado atrás
Pero no podía, no cuando aún no olvidaba
Después de subir nuevamente su cremallera, lavó sus manos, mirándose unos segundos en el espejo
– Las cosas pueden cambiar... Ánimo Rocky – se dijo, más como una petición subconciente
Abrió la puerta con lentitud, parecía que sus emociones habían hecho que todo a su alrededor se sintiera más pesado, con cada parte de su cuerpo pidiendo un descanso, de no ser porque sus ojos notaron algo que puso sus pelos de punta
Detrás de la gran puerta, y con un andar familiar, divisó una silueta de porte elegante, un gato con pelaje negro y blanco en algunas partes
Aquella silueta simplemente estuvo en su vision unos segundos, desapareciendo en las oficinas de los empleados del Speakeasy
No podía ser, era imposible
Su corazón se aceleró
– ¿Mordecai? –
