Work Text:
El líder del dormitorio Heartslabyul era reconocido por imponer su autoridad sin contemplación alguna en los estudiantes a su cargo, para él no había nada más importante que cumplir las reglas de la Reina de Corazones y que todos siguieran su ejemplo. A pesar de que su estricta forma de ser se aplacó un poco después de su incidente del overblot, todavía seguía siendo temido por sus compañeros, incluso por algunos estudiantes fuera de su dormitorio. Riddle Rosehearts simplemente en apariencia era implacable, lo que muchos no sabían era que cada día se esforzaba por ser más flexible, una lucha constante consigo mismo para controlar su mal carácter, el que a veces explotaba de forma inevitable cuando todos a su alrededor parecían ponerse de acuerdo al no seguir las reglas.
En esos días complicados, que eran casi siempre, Riddle decidía refugiarse en los brazos de alguien que con su temperamento tranquilo le brindaba la comprensión y calma que nadie más parecía darle, ese chico de otro mundo poseedor de un carácter menos explosivo, pero de gran determinación se había convertido en su refugio seguro. Era quizás su franqueza al expresar su opinión sin titubear, un espíritu rebelde que con sensatez podía oponerse a cualquiera, eran cualidades que irónicamente le resultaban atrayentes, aunque a veces no le gustaba oír la cruda verdad sobre algo, después del malestar que esto provocaba apreciaba que lo obligara a contemplar otra perspectiva, aunque no le era sencillo enfrentar y aceptar que su voluntad no era la verdad absoluta.
Después de ese bochornoso incidente que puso en riesgo su vida como la de otros, Yuken Enma se había convertido en alguien especial para su vida, un confidente que con el pasar de los días en su convivencia se volvía algo más. No podía precisar si estaba enamorado, no lo había estado nunca así que este intenso sentimiento era nuevo y confuso, amor o no, le gustaba la forma en que lo hacía sentir, a su lado podía ser el Riddle que pocos o nadie conocía.
—Por fin llegas, sabes que tampoco puedo desvelarme tanto… —A manera de reproche Riddle decía cerrando el libro que leía esa noche en la cama, mientras veía a Yuu escabullirse por la puerta de su habitación. Este antes de acomodarse a su lado se quitaba los zapatos, notando el rubor en sus mejillas sabía que ese regaño era su tímida manera de disimular el bochorno que sentía al verlo en esta situación.
—Tuve que esconderme un momento porque ví a un chico caminar por la entrada.
— ¿Qué? Se supone que nadie debe deambular por ahí una vez que se apagan las luces, ¿viste quién era?
—No importa, déjalo así…
—No, voy a ver si sigue paseando, ¿cómo se atreve a desafiarme? —Refunfuñaba con el rostro ahora enrojecido por el enojo, entonces sintió como al querer levantarse fue detenido por el joven, que más alto y fuerte lo obligaba a quedarse en la cama, sometiéndolo a esta en una posición comprometedora quedaba encima suyo.
—Dije que lo dejes, o me voy.
Ante su firme advertencia, Riddle desvió la mirada, no quería arruinar su noche juntos por una tontería, ¿no se suponía que estar con él quitaba este tipo de tensiones? Sintió sus labios rozar los suyos con firmeza, un beso anhelado que correspondió enseguida mientras se aferraba a su cuerpo en un abrazo, no podía evitar este deleite al tenerlo cerca, ya se encargaría de ese insolente infractor por la mañana.
— ¿Cómo estuvo tu día?
—Como siempre… —Susurró Riddle en respuesta sobre sus labios humedecidos al hacer una leve pausa en ese beso apasionado que los había dejado sin aliento.
—Te traje un regalo, lo ví en la tienda de Sam y pensé en ti.
— ¿Si? —Con un lindo gesto decía, tampoco le sorprendía pues Yuu era el tipo de persona que tenía estos detalles, ni siquiera le importaba el valor de sus pequeños regalos, lo que realmente apreciaba era la intención con que los daba, a veces incluso un simple caramelo de fresa agradecía emocionado. Al ver como de su ropa sacaba una especie de cinta roja con un adorno de corazón, no pudo evitar preguntar qué era, aunque sospechaba lo que podía ser, quizás esta era la primera vez que no le agradecería uno de sus detalles.
—Un collar o algo así. —Con una sonrisa respondía notando su mirada molesta, al parecer se había ofendido al intuir lo que era, siendo irónico cuando él colocaba collares con su magia única como castigo por no obedecer.
—Parece para una mascota.
— ¿No quieres ser mi mascota?
— ¿Qué? ¿Crees que soy un animal? ¡No soy Grim!
—A veces pareces un gatito enfurruñado— Divertido susurró sobre sus labios a la vez que sostenía la mirada para demostrar que no se dejaría intimidar por su mal humor— Pensé que podríamos jugar un poco hoy.
—Ah, como un juego de roles en la intimidad, he leído de eso.
—Qué chico más travieso leyendo esas cosas.
—Solo lo busqué por casualidad cuando Cater lo mencionó el otro día— Más sonrojado decía, solo Yuu podía provocarlo de esta manera, porque si alguien más le hablara de forma tan insolente sin dudarlo ya le habría cortado la cabeza.
—Entonces, ¿quieres ser mi mascota?
— ¿Y por qué no eres tú la mascota?
—Porque a veces debes ceder el control a otros, ¿quieres o no? Prometo que trataré bien a mi mascota de hermoso pelaje rojizo.
En un tono sugerente decía, Riddle sentía su mano acariciar sus partes bajas, no era tan inocente para no entender la intención de esa caricia atrevida, Yuu podía ser muy obstinado también, sin tener opción a negarse, tampoco quería. Además esta era la oportunidad para aprender una nueva técnica de seducción y no la desaprovecharía, si era un juego para divertirse en la intimidad lo permitiría. Yuu cerraba con prisa el dosel de la cama, Riddle sonrojado sabía lo que pasaría al esconderse del mundo en ese reducido espacio oscuro iluminado solo por la tenue luz de una pequeña lámpara, el ambiente perfecto para un encuentro solo de dos, su cuerpo se estremeció al sentir el roce de sus manos al colocar esa delicada cinta en su cuello.
—Bien, quítate la ropa. —Ordenó Yuu una vez que se apartó para sentarse frente a él con los brazos cruzados, el ceño fruncido de Riddle se hizo evidente ya que odiaba recibir órdenes, ¿acaso lo estaba haciendo a propósito para fastidiarlo? No entendía sus pretensiones, se suponía que en este juego de roles sería una mascota consentida, no una que hiciera trucos ridículos para alegrar a su dueño.
—No quiero, o al menos pídelo con amabilidad.
—Quítate la ropa.
—Se supone que vienes a relajarme, no a estresarme más.
—Tú accediste a jugar, pero si no quieres me voy.
Advertía seriamente mientras se disponía a levantarse de la cama, Riddle dio un suspiro y empezó a quitarse la camisa de su pijama de seda, Yuu en parte tenía razón, había aceptado el juego, así que era su propio error no haber establecido reglas al principio. Despacio quitaba sus prendas, aunque no era tan excitante como cuando Yuu lo hacía con su entusiasta forma de ser, quitando su ropa interior se avergonzaba por quedar desnudo solo llevando puesto ese collar estúpido.
—Buen chico… —Susurró al acercarse y besar sus labios mientras sus manos acariciaban su pecho, ejerciendo mayor presión en sus pezones, que enseguida lo encendían, percibía su excitación por la manera en que jadeaba y el temblor de su cuerpo con este roce indecente— Ahora, quítame la ropa.
Fue su nueva orden al estar extasiado también, Riddle sabía que no tenía sentido negarse a su petición si al final terminaría cediendo, sus manos empezaron a quitar su camisa, en esa cercanía no pudieron evitar besarse. Entre besos y caricias, con el fuego encendido de sus cuerpos terminaba de quitar casi toda su ropa, quedando solo su ropa interior que advertía la dureza de su miembro por el bulto que se había formado, ambos sabían lo que pasaría si esa prenda era quitada.
—Riddle, quítala con la boca.
— ¿Qué?
—Vamos, no es la primera vez que tu boca ha estado en esa parte de mi cuerpo.
—Ya sé, pero antes lo hice porque yo quise… —Murmuró un poco molesto, usualmente era quien llevaba el control de todo, incluso en estos momentos de íntima interacción.
—A veces no es todo como tú quieres.
— ¿Me vas a sermonear ahora?
—No, solo estamos jugando, aunque no niego que se siente bien tener el control, entiendo por qué te gusta.
Sin dejar de sonreír Yuu decía mientras sentado de reojo miraba su entrepierna que clamaba por atención, no es que hiciera esto por querer desquitarse de Riddle o pretender humillarlo por sus actitudes algo tiránicas de la que todos se quejaban y del que era testigo a veces. Él realmente le gustaba, no pretendía cambiarlo porque sus defectos también eran parte del encanto que lo atraía, pero era divertido ver sus reacciones al ponerlo en una situación a la que no estaba acostumbrado. Riddle como antes aceptaba su lasciva orden, en parte era porque también lo deseaba, con nadie más podría sentirse libre al explorar sensaciones de esta manera, ¿por qué no ceder un poco en nombre del placer?
— ¿Cómo diablos voy a quitarla con la boca?
—Ayúdate con los dientes, haz el intento, no eres de los que se rinde desde el principio, ¿verdad?
—Claro que no… —Decía muy decidido acomodando su cabeza cerca de su entrepierna para empezar su labor, era un poco vergonzoso estar en esta posición sumisa, aún así no tenía más opción que hacerlo. Presionando sus dientes en ese pedazo de tela olfateaba sus genitales, era un aroma más que agradable, o tal vez lo percibía así por estar excitado, esbozó una sonrisa al bajar su bóxer un poco. Por su parte Yuu sonreía al ver su miembro liberado, estaba bastante endurecido, palpitando por el roce de esa boquita traviesa que cerca suyo todavía intentaba desnudar sus genitales por completo.
—Yo terminaré de quitarlo y tú deberás consentirme con tu boca…
— ¿Es una orden o sugerencia?
— ¿No sonó como orden? Pues lo es.
En medio de un suspiro Riddle se prestaba a hacer esa felación, todavía no podía creer lo que hacía, un obsceno comportamiento en alguien tan estricto, seguramente nadie lo creería aunque él mismo lo afirmara. Sin perder tiempo empezó a recorrer despacio la extensión de su miembro con la lengua, saboreando su cálida piel como si de un dulce se tratara, desde la base hasta su glande que estaba un poco descubierto por la excitación. Su mirada se fijaba en los gestos que Yuu hacía, atento de que lo estuviera disfrutando y al parecer así era por los leves gruñidos que su boca emitía, nada le complacía más que hacer bien las cosas, con una de sus manos masajeaba sus testículos mientras su lengua se detuvo a estimular esa parte que lo hacía estremecer más de placer, la sensible punta de su miembro erecto.
—Si, sigue lamiendo ahí… —Pedía para que no detuviera el obsceno movimiento de su lengua inquieta, sentía que su miembro estaba por explotar, era demasiada estimulación y todavía no deseaba terminar, no al menos dentro de su boca como había planeado al principio. Al ver su intención de introducirlo en la boca acariciaba su cabello rojizo para detener su accionar— Suficiente, sé un muy buen chico ahora y siéntate encima…
Sin decir nada Riddle se disponía a obedecer, estaba tan excitado que sentía su entrada palpitar con la sola idea de que ese miembro que dejó humedecido se deslizara deliciosamente en su interior, no era momento para cohibirse, menos con Yuu, quien sentado en medio de la cama esperaba ansioso su próximo movimiento. Sentado en su entrepierna provocaba que su miembro rozara sus glúteos antes de embestirse por sí mismo, enredando los brazos a su cuello tenía la fuerte intención de besarlo. No había mejor sensación que su cuerpo al ser invadido en medio de un fogoso beso, era lo que le gustaba y Yuu lo sabía así que no se negaría a satisfacerlo, después de todo parecía ser un gusto compartido. Sus partes bajas se unirían mientras se besaban, el erotismo al mezclar sus alientos en un respirar que se agitaba junto a leves jadeos, miradas que se cruzaban eran sin duda una embriagante sensación que disfrutaban en cuerpo y alma, de camino al orgasmo.
—Deja, yo puedo hacerlo solo… —Casi como en un regaño le advertía cuando Yuu pretendía ayudarlo al abrir sus glúteos para que su miembro encajara lentamente en su interior al sentarse. Mientras en ese movimiento se embestía su cuerpo entero temblaba preso de la excitación, estaba tan duro y caliente que parecía romper o derretir sus entrañas con cada centímetro que su miembro se deslizaba dentro.
—Riddle, muévete despacio.
En un susurro pedía sobre sus labios jadeantes una vez que lo llenó por completo, el roce de sus pieles acaloradas en ese abrazo solo hacía de este encuentro más excitante, Riddle movía sus caderas en un vaivén lento, pero firme sintiendo como ese miembro palpitaba dentro suyo, era sofocante esta sensación que aún así no quería dejar de sentir. Mantuvieron este ritmo por unos segundos antes de que en un desenfrenado movimiento se acoplaran, Yuu aferrado a su cuerpo salía y entraba de su interior, golpeando profundo con cada estocada, llevando al delirio a ambos.
—Riddle, dí que me amas…
—No… —Replicó a pesar de sentir este placer recorrer su ser entero, aún al estar al borde de la locura no diría tales palabras de amor, no estaba acostumbrado a decirlas aunque tuviera este sentimiento albergado en su corazón, sus ojos se llenaron de lágrimas por tan repentina imposición— ¿Quieres humillarme?
—El amor no es humillante… Yo te amo y no me siento así.
—Es que…
Yuu no necesitaba que su boca confesara con palabras tal amor, cuando lo veía reflejado en su mirada dulcemente confundida, uniendo sus labios lo besaba mientras lo llenaba con su esencia, Riddle arañando su espalda en ese abrazo sentía también el orgasmo que le hizo tensar todo su cuerpo en un espasmo de maravilloso placer. Agotados con pesadez cayeron en la cama, recostados allí no se separaron mientras sentían este calor recorrerles de pies a cabeza, envueltos en las sábanas se abrazaron satisfechos por esta entrega.
—Yuu, no vuelvas a hacer eso…
— ¿Qué? ¿Llenarte? Pensé que te gustaba así.
—No te hagas el chistoso, sabes a lo que me refiero. —Con un pequeño puchero decía en un murmullo, avergonzado por casi obligarlo a expresar sus sentimientos— Acordamos nada de palabras de amor, me tomaste desprevenido, podría cortarte la cabeza ahora mismo por tu impertinencia.
—Me dejé llevar, lo siento.
—No suena nada sincera tu disculpa.
—En todo caso, no deberías regañarme, eres mi mascota.
—Ya hicimos lo que hicimos, este juego se acabó.
—Mientras tengas eso en tu cuello, el juego sigue… —Aclaró Yuu con una sonrisa lanzándose encima suyo para besar su cuello con esa cinta alrededor, Riddle daba un suspiro resignado, nunca antes se había sentido de esta manera, tan libre aunque todavía sentía unas pequeñas cadenas atarlo para mantener la frivolidad de su ser, sin embargo, esta relación podría ser el inicio de un cambio significativo en su vida, no por Yuu, sino para sí mismo al sentirse amado de esta manera. Al día siguiente Riddle en la cafetería veía a Yuu animado conversar con sus compañeros de clase en una corta distancia, esbozó una sutil sonrisa al sentir ese simple collar en uno de sus bolsillos del uniforme, el símbolo de que era su mascota obediente en la intimidad que compartían y que nadie más tenía la necesidad de saber.
