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Lo que ves en mí

Summary:

Las mejores aventuras no siempre tienen que ser planificadas, solo hace falta un deseo de escapar de todo y dejar que las cosas fluyan.

Notes:

Este OS participa en el reto "San Valentín, pero..." del servidor Asistentes del Prof. Oak, con los siguientes prompts:

Situación: Un día de vagos juntos
Acción: Provocando al otro

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¡Este es el primer reto del server en el que participo! ¡Estoy muy emocionada!
Me ha pegado el golpe de inspiración y ufff felicidad es lo que siento ahora mismo

¡Disfruten!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Aquí tiene, señorita —aquel joven de ojos verdes y sonrisa encantadora le entregó con cuidado la bolsa de papel junto al cambio que casi se le cae a la nerviosa chica que solo agradeció con torpeza, retirándose a pasos acelerados del pequeño puesto de bocadillos.

La mente de Whi-Two era todo un caos, entre exámenes finales, presentación de proyectos y ensayos para la ceremonia de graduación apenas sentía que respiraba; toda su vida había cambiado radicalmente en tan poco tiempo, vivió una aventura que jamás se hubiese imaginado, enfrentó peligros que casi le cuestan la vida en más de una ocasión, sin mencionar que encontró el valor de encarar al verdadero líder detrás de la organización que la vio crecer y que pensó que sería la respuesta para arreglar este retorcido mundo.

Su maestro Cheren se lo había recordado la tarde de ayer cuando por error tropezó mientras se quedaba a ordenar los utensilios en el teatro, no pudo ver que expresión reflejaba en ese momento, pero esa frase “ya lo peor pasó” le sirvió para calmarse un poco, y, por lógica él tenía razón, ya no había que preocuparse de que el Team Plasma volviera a aterrorizar la región, los artífices que solo deseaban materializar sus oscuros deseos fueron arrestados; sin embargo, su cuerpo se comportaba como si volviese a enfrentar un peligro de magnitud similar a lo ocurrido hace tan solo unos meses, hombros rígidos cual acero, manos temblorosas que apenas sostenían la pequeña bolsa de papel, labios resecos de su agitación al caminar muy rápido y respirar por la boca.

Era un desastre por dentro y lo confirmó en el momento que se despertó a las 4 de la madrugada por esa ansiedad que la consumía, donde mirando el cielo nocturno desde la ventana su mente daba vueltas en la misma interrogación ¿Por qué demonios había aceptado ese “regalo”?

~-~-~

Whi-Two caminaba con una inusual tranquilidad por el extenso pasillo de la Escuela de Entrenadores, era viernes y había logrado llegar a un acuerdo con el profesor Cheren para que el ensayo de la graduación se hiciera una hora antes de lo previsto y así poder salir temprano, necesitaba llegar a su habitación lo más pronto posible, ahí la esperaban las nuevas películas que su madre le había enviado días atrás y moría por verlas, en especial esa película romántica que le venía muy bien para el día de San Valentín.

A medida que avanzaba en su interior ya se iba organizando para disfrutar del resto de la noche y esos dos días de libertad sin presiones académicas, sus pensamientos sobre que botanas comprar fue interrumpido por una señal a lo lejos que llamó su atención, era su compañera de clases, Mayu, se encontraba afuera de su salón y la llamaba con desesperación agitando su mano, cuando Whi-Two ya estuvo a un par de salones de distancia, su compañera la tomó de la mano, jalándola a toda velocidad.

Ahí, entrando en ya conocido salón de teorías, su tragedia romántica empezó.

~-~-~

La entrenadora llegó a la esquina donde se encontraba ese pequeño kiosko de revistas al que últimamente se había acercado más de lo usual para comprar una que otra revista de moda que le llamaba la atención y como era de esperarse ya habían clientes comprando el periódico del día, la vendedora la reconoció y saludó con amabilidad a la que Whi-Two respondió con un movimiento rápido de manos que sorprendió a la señora, no era usual que su joven clienta caminase con tanta prisa, el hermoso vestido blanco en la zona superior y cuadriculado en la zona inferior se levantó en pequeñas ondas con el veloz giro que dio, robando una que otra mirada de un par de chicos que se encontraban apoyados en la pared, pero poco le importó a la chica, debía continuar.

Al terminar de cruzar la calle su celular emitió un chillido que casi la hace gritar, lo tomó con desesperación de su pequeño bolso y observó que era una notificación de desvío de su destino, solo soltó un largo suspiro, no entendía siquiera porque había puesto ruta para llegar al parque central de la ciudad si era un lugar al que había acudo muchas veces.

~-~-~

Mayu cerró la puerta junto con Whi-Two quien se hallaba visiblemente confundida, sobre todo al ver que en el salón no solo se encontraban sus compañeras, sino chicas de otras clases.

—Yuki, ya podemos empezar —una vez dicho esto, la chica de cabello rubio se acercó al atril sacando una pequeña caja de zapatos decorada con stickers de corazones.

—Bien chicas, todas ya sabemos porque estamos aquí, ya es 13 de febrero y sabemos que día cae mañana —menciona Yuki con una enorme sonrisa—. ¡San Valentín! De hecho, nuestro último Valentín en clases.

Las chicas se susurraban entre ellas cosas que Whi-Two apenas llegaba a entender, algo sobre regalos, que les gustaría que les inviten o a qué lugares deseaban ir, sabía que para muchas chicas este era un día muy especial para pasarla en pareja o aprovechar la oportunidad para confesar esos sentimientos puros por la otra persona. En cualquier caso, ella no tenía nada que ver con aquella celebración y solo pensaba aprovechar el día en soledad, viendo esas películas que la hacían fantasear con ese príncipe encantador, todo en la completa comodidad de su habitación, por lo que no comprendía de que se trataba la reunión o por qué ella debía estar ahí.

—Toma uno —Mayu la sacó de sus pensamientos, delante de ella estaba aquella caja de zapatos sellada, con una pequeña abertura donde solo cabría su mano.

—¿Eh?

—Solo toma uno Whi-Two, no tenemos mucho tiempo, ya no falta mucho para que suene la campana —la chica sacudió la caja provocando que Whi-Two solo suspirara, rindiéndose y tomando uno de los papeles que mantuvo sin abrir, no por mantener el suspenso sino porque a medida que Mayu avanzaba notó como ninguna de sus compañeras lo había abierto, tampoco es que le interesase mucho, más bien esperaría que todo termine para regresar a su asiento.

Solo les tomó 5 minutos terminar de repartir todos los papeles ya que un par de chicas se pelearon por tomar el último papel, así como otro grupo empezó a intercambiarse su respectivo papel como parte de un pacto que habían llegado a lo que Yuki aceptó siempre y cuando nadie haya visto el contenido de los papeles.

—¡Bien! Ya habiendo discutido las condiciones de este sorteo les recuerdo que sea quien sea la ganadora nadie podrá discutirlo, negarse o pedir otro sorteo, debe haber mutuo respeto, igual que en los combates hay ganadores y perdedores, dicho esto les deseo mucha suerte a todas —Yuki levanta la mano dando la orden, sus compañeras emocionadas abren sus respectivos papeles.

Y la dulce emoción, así como llegó, se fue.

—¡No puede ser! —grita una chica mostrando su papel vacío—. No gané

—A ver si yo... —se detuvo, quedándose en silencio, a lo que su amiga del tocó el hombro y la fue a abrazar mostrándole su papel también vacío—. Perdí…

—Lo sé, corazón.

—Yuki, ¿Ya revisaste que te salió? —murmuró Mayu disimulando como pudo ese temor en desdoblar el papel.

—Lo revisaré al final, voy a confiar en esa cábala que dice que quien abre al último se lleva el premio, lo vi el otro día en la tele.

—No creo que funcione así —Mayu hizo a un lado uno de sus pequeños mechones y dio un profundo respiro, abriendo el papel.

—No te salió, ¿verdad? —respondió Yuki, mirando a las demás chicas desde el atril.

—No —susurra Mayu, un poco decaída—. Al menos ya puedo estar tranquila, desde que lo sugeriste había estado tensa y sabes que no me viene bien la incertidumbre.

—¡Mayu, yo tampoco tuve suerte! —la pequeña Yuuko tiraba el papel con notable enojo y desilusión—. Ya había pensado que regalarle.

—Así es la suerte, Yuuko —Mayu se recoge de hombros mientras sacaba de uno de los bolsillos una pequeña funda—. Iré a recoger los papeles, no quisiera que el profesor nos regañe.

Yuki por su lado mantenía la vista en cada chica que abría su papel, en cómo sus reacciones cambiaban drásticamente, así el cómo comenzaban a escucharse diversos susurros de críticas que decidió ignorar. En poco tiempo sabría quién sería la afortunada y ella en particular no tenía un interés especial en ganar, solo quería mantener la expectativa con sus amigas, además que en caso la suerte le sonriese esta la usaría para canjear el premio por muchos favores, solucionando esos últimos meses en la escuela.

—Oye, Yuki —una elegante chica de cabello negro llamó su atención—. Parece que ya todas abrimos los papeles y no he visto a nadie clamando la victoria, ¿Si pusiste el boleto ganador?

—Por supuesto que lo puse, es uno que tiene en su interior un bello estampado de cupidos, los que no solo contienen estampados de nubes, además —levanta su papel con su habitual sonrisa victoriosa—. No todos los papeles han sido desdoblados.

Las chicas observan entre sorprendidas y enojadas, alegando que había hecho trampa, cosa que a la entrenadora no le gustó para nada estando más que lista para tener un combate dentro del salón ya que no iba a permitir que su reputación caiga por tener suerte.

—Chicas, les dije que nadie iba a discutir el resultado, la suerte es la suerte, el destino ya fue escrito —sus manos se extienden abriendo el papel para mostrar el resultado—, y la ganadora soy…

—No eres tú, Yuki —respondió Yuuko con esa expresión descolocada, igual que el resto—. Esto no es posible, si el primer papel que colocamos era el ganador, luego contamos los demás para hacer la cantidad exacta de participantes.

—Como no hay ganadora, deberíamos repetir —aquella chica de cabello negro volvió a tomar la palabra—. Eso no rompe las condiciones que mencionaste, si hay error de parte de la organización no es nuestra culpa.

—¡Si! ¡Que se haga otra vez el sorteo!

—Vamos, que ya me quiero sacar mi destinada cita con Lack-Two~

El cuerpo de Whi-Two de repente se tensó al escuchar ese nombre, no porque fuese inusual escuchar su nombre en reuniones de chicas, tenía una razón, una poderosísima razón escondida en el fondo de su puño derecho que se cerraba con fuerza, no necesitaba ser una experta para saber el resultado de su papel si ya todos habían visto el suyo exxcepto ella; su mirada rodó veloz hacia la puerta, la cual estaba a punto de abrir, pero… el papel se cayó de entre sus dedos al tomar la perilla con la mala suerte de que alguien justo la vio.

—Oh, Whi-Two, se te cayó esto —Mayu tomó la pequeña esfera de papel, sus ojos acaramelados se entrecerraron al entrar en contacto con esos aterrados ojos azules—. ¿Acaso…?

Whi-Two solo negó con la cabeza en un fallido intento que no revele la inevitable verdad que se escondía tras el papel y su conexión con su nerviosismo e intento de huida.

—D-debo irme, olvidé que tenía que ir por un-

—Chicas, ya tenemos una ganadora —todas las miradas se giran hacia Mayu, quien con ese semblante tan tranquilo levanta ambas manos, una mostrando el estampado de cupido y con la otra sosteniendo la mano de Whi-Two, la sonrisa tan serena e inquietante a la vez junto a esa ‘arrestada’ una vez que fue descubierta le recordaron a él.

—¡¿Whi-Two saldrá con Lack-two?! —aquel grito al unísono de sus compañeras solo la hicieron temblar más.

Una vez más fue atrapada en un juego que jamás pidió participar y justo con ese chico.

Aquel viernes 13 Whi-Two confirmó que definitivamente la mala suerte la perseguía.

~-~-~

Miró el reloj de su celular, 09:45, era muy tarde, 45 minutos tarde de la hora que le indicaron estar, sus pasos avanzaban y su mente aun no sabía ni que excusa inventarse porque sería inapropiado decirle “no me decidía si venir o no” cuando ya se había pactado la… ¿Cita? Esa palabra provocó un pequeño hincón en su corazón.

Iba a tener una cita con aquel chico encantador que brillaba con luz propia en todo, teniendo una habilidad casi sobrehumana en las batallas e intentando resolver todo con una palabra amable y una sonrisa que derretía a las chicas, pensar esto último le recordó la cantidad de enemigas que tendría luego de esto que seguramente harían sus últimas semanas más complicadas.

Aún con todo eso no se detenía y no entendía el por qué con exactitud.

¿Quería verlo?

Ya lo podía ver de lunes a viernes en las distintas clases, aunque había notado que últimamente había estado más ausente de lo normal y desconocía la razón, más sabiendo de su verdadera identidad y que había sido despedido de su trabajo.

Por más que buscaba la respuesta no la encontraba, lo único que sabía era que después de todo lo pasado, el universo le ha dado la oportunidad de tener una salida con aquel chico que una vez cautivó su corazón, con quien vivió la aventura más grande de su corta vida y que a medida que todo se desarrollaba pudo ver sus verdaderos colores.

[…]

El reloj del celular marcaba las 09:50 y Lack-Two no es que necesitara verlo ya que su reloj interno funcionaba a la perfección, eso sumado al hecho de poder ver el enorme reloj que se encontraba en la iglesia frente al parque. No tenía prisa, desde que terminó todo el incidente con el Team Plasma y su estado de ex oficial en espera de una respuesta de la Interpol tenía todo el tiempo disponible, que lo ocupaba en las actividades académicas, aun cuando ya su misión había concluido la realidad era que no tenía otro lugar más a donde ir.

Permanecer en la escuela los meses restantes hasta la graduación era su misión autoimpuesta y como toda misión tenía su respectiva escritura de informes, los cuales no había enviado a ningún lado, solo los mantenía ahí en su nuevo celular que había adquirido de parte de Looker, un regalo que le fue otorgado hace semanas y que al principio no le convencía, pero luego de que sus aparatos de comunicación fueran confiscados junto a su placa no le quedó otra opción más que aceptarlo.

Volvió a revisar el buzón de mensajes y al no ver notificaciones lo guardó en el bolsillo de su chaqueta negra, su mirada se fijó en un punto indeterminado, sin embargo, sus pensamientos se trasladaron a la noche del día anterior.

~-~-~

El suave toque de la puerta del despacho de la oficina de Cheren provocó que este girara en su cómoda silla ejecutiva, solo esperaba la visita de una persona.

—Con permiso.

—Adelante.

—Aquí tiene las listas de los estudiantes con la cantidad de invitados que confirmaron para la graduación —Lack-Two le entrega una carpeta negra a Cheren—, lamento haber tardado, necesitaba la información de un par de estudiantes.

—Te lo agradezco mucho, Lack-Two, me salvaste —menciona aliviado el joven profesor dejando la carpeta junto con su laptop—. Mañana haré la reservación de las mesas y sillas, seguiré el consejo de White, si se tiene todo organizado desde antes mejor.

—Si necesita algo más, hágamelo saber —tras una reverencia y retirada de la oficina, el ex agente se detuvo un momento en el patio para observar como el cielo devoraba los últimos rasgos de tonos naranjas, dando paso a la oscuridad que apenas era adornada con unas cuantas estrellas titilantes, no había planeado tardarse toda la tarde realizando llamadas, perdió la segunda mitad de las clases lo que no le suponía un problema, no a simple vista, si le preguntaba a cualquiera de sus compañeros, en especial las chicas, sabía que estarían más que gustosas en compartirle sus apuntes.

Y ese si era un problema.

Como consecuencia de su misión en la escuela para conseguir información sobre las chicas y detectar a quien fuese la aliada del Team Plasma se tuvo que construir esta identidad de chico coqueto a la cual seguía atado, ya que su verdadera identidad de agente de élite, o más bien, de ex agente infiltrado de la Interpol solo lo conocían muy pocas personas quienes habían prometido guardar el secreto a menos que él desee revelarlo, cosa que tampoco estaba en sus planes.

Sus pasos lo conducían hacia el dormitorio de chicos, las brisas frías nocturnas agitaron sus rebeldes mechones por lo que escondió sus manos en los bolsillos, mientras avanzaba decidía que hacer al llegar a su habitación, prepararse un té de bayas del bosque, no sabía porque ese sabor en concreto y tampoco necesitaba una explicación para ello, solo necesitaba llegar y…

—¡Te encontré! —gritó una voz detrás de él, aquella voz conocida que destilaba energía e imponencia pertenecía a Yuki—. ¿Dónde demonios estabas? Te estuve buscando toda la tarde.

—Estaba en la sala de maestros, querida Yuki —Lack-Two se volteó con su habitual sonrisa brillante fingida—. El profesor Cheren me dio la tarea de terminar la lista de invitados.

—Con razón, jamás te iba a encontrar.

—Si me buscabas para darme los apuntes de la segunda mitad de clases me los podrías dar mañana —se disculpó—, me siento algo agotado ahora y tampoco quisiera atrasarte en tus tareas —esperaba que esa respuesta con ese encantador tono fuera suficiente para convencerla de regresar a su conjunto de habitaciones, su tarde desconectado de la atención de las chicas había sido refrescante para él y deseaba mantenerlo así en lo que quedaba de la noche—. Además es viernes, por lo que mañana pod-

—No es eso —la entrenadora lo frenó extendiendo su mano para que se detuviera—. Vine por lo del sorteo.

—¿Sorteo? —su expresión era de total confusión, solo se había ausentado algunas horas y ahora no sabía a qué se enfrentaba—. ¿De qué sorteo hablas, Yuki? —insistió, a pesar de su deseo de no extender la conversación presentía de que este tema no se iba a resolver esa noche.

—¿Cómo que de qué sorteo hablo? —la chica se cruza de brazos, indignada—. ¿Recuerdas que la semana pasada me prometiste un favor a cambio de que te cubriera en la clase de estados y curas pokemon? —al ver como el chico asintió, continuó—. Bueno, vengo a cobrar el favor.

—¿Debo organizar un sorteo?

—¡NO! —ese grito fue suficiente para que Lack-Two retrocediera un paso—.Ya hice el sorteo y el premio es… ¡Una cita contigo!

—¿Una cita? —se señaló, manteniendo esa sonrisa que definitivamente no lo representaba en el interior, de todas las cosas que le podía haber pedido que hiciera esta era la que más debió esperar y por ello se preguntaba en sus adentros él porque estaba sorprendido—. Querida Yuki —sus manos abandonaron la calidez de los bolsillos para colocarse de frente, siguiendo su manual de comportamiento humano adoptó una pose defensiva, no porque tuviera miedo al fuerte temperamento que tenía la chica, sino porque así se vería más adorable y vulnerable ante las palabras de rechazo que estaba a punto de emitir—, bueno me halagas enserio que quieras salir conmigo, tu presencia es un sol resplandeciente que le da vida a mis días y también te había dicho que por ahora estoy concentrado en los últimos exámenes por…

—¿Qué? —esa sola pregunta fue lo único que necesitó la chica para detener el monólogo ensayado del nervioso entrenador—. Pero si la cita no es conmigo.

—De igual manera, me invade una pena tan grande el tener que informar sobre este paso que estoy tomando ahora, es sobre mi futuro y… —Lack-Two volvió a quedarse con las palabras en la boca al ver como Yuki había extendido un trozo de papel doblado, el cual tomó aún más confundido.

—Ahí se encuentra el nombre de la ganadora —la chica continuó explicándole como se hizo el sorteo, las condiciones, el como todas las chicas habían aceptado la decisión y que no tendría problemas o peleas, así como detalles banales de la reunión. Todo esto fue ignorado en su totalidad al ver el contenido del papel, el ver escrito ese nombre le estremeció el cuerpo entero, como si un potente rayo lo hubiese recorrido en un instante, parpadeó un par de veces porque por un momento creyó que había ocurrido una falla en su perfecta visión.

~Whi-Two~

—¿Cuándo es la cita? —su tono cambió a uno más serio, sorprendiendo a Yuki—. ¿Hora? ¿Ubicación?

—¿E-eh?

—Quiero decir —su semblante volvió a ser el típico de chico amigable, su mano libre cubre su boca aclarando su voz—, necesito todos los detalles para organizarme querida Yuki.

—Ah sí, te enviaré los datos al llegar a mi habitación, aunque si estás ocupado me puedes decir para… —ahora ella es quien se quedó con las palabras en la boca al ver como el chico había continuado su camino con un movimiento de manos despidiéndose.

—Estaré a la espera de toda la información, hermosa Yuki —la entrenadora no lo pudo ver, e incluso el mismo el ex agente no era consciente de que en su rostro se había dibujado una pequeña sonrisa.

Tenía una cita y no iba a fallar.

~-~-~

Lack-Two observó con inusual atención a una familia que salió de la iglesia hace un par de minutos, vestían trajes muy formales, como si fuesen sacados de esas películas de familias perfectas, la pequeña niña apenas puso un pie dentro del parque se fue corriendo a jugar con su enorme pelota recién comprada, así como ellos muchas familias habían acudido a disfrutar del día.

Se acomodó un poco en el asiento, asegurándose de no aplastar el pequeño ramo de gracídeas que compró de camino al parque sin ninguna razón en particular, solo las vio, recordando aquella primera vez que se presentó en el salón y cuando se dio cuenta al cruzar la calle tenía el pequeño ramo en la mano.

Una pequeña hoja cayó sobre su cabello la cual retiró de inmediato.

Entonces, la vio.

Ingresando por la puerta principal con ese andar apresurado y un poco torpe que la caracterizaba, su rostro giraba a los lados localizándolo a los pocos segundos de llegar, Lack-Two ya se había puesto de pie, acomodando su chaqueta y tomando el pequeño ramo de gracideas.

—H-Hola, Lack-Two —Whi-Two murmura con el poco aire que le queda, su mano libre se posó sobre su pecho intentando controlar su respiración—. Te pido una disculpa por mi demora, verás… —de repente una pequeña e intensa luz a su derecha provocó que girara su rostro al lado contrario, evitándola—. ¿Qué fue eso?

—¿De qué hablas, Whi-Two? —cuestionó Lack-Two sin entender que ocurría.

—Una luz, vi como un destello desde… —se giró hacia un camino de árboles, donde apenas habían arribado un par de Pidove a comer migajas—. No sé, fue extraño —al no recibir respuesta del chico y con ese temor de quedar aún peor solo negó con la cabeza, quitándose las absurdas ideas de su cabeza—. En fin, lamento mucho la tardanza.

—No te preocupes por eso Whi-Two, yo te estuve esperando —antes de que la chica pudiera decir algo más, este extiende con delicadeza el ramo delante de ella—. Esto es para ti.

Click

Los ojos de Lack-Two se entrecerraron un poco, un gesto minúsculo que no pasó desapercibido por Whi-Two, significaba que algo sucedía y parecía que su acompañante se había dado cuenta.

—Lack, ¿Pasa al-? —no pudo terminar de preguntar ya que el ex agente la tomó de la mano jalándola hacía él, mientras sacaba su celular.

—Whi-Two, cariño mío, ¿Qué te parece si inmortalizamos este dulce momento con una foto? —su tono había cambiado a ese tan jovial que solía usar en la escuela y del cual ya estaba acostumbrada a oírlo a diario, no pudo evitar sonrojarse por esa acción tan repentina. Por su parte, Lack-Two ya había sacado su celular, entendiendo su brazo para tomar la foto—. ¿Lista dulzura? Una, dos y… ¡Tres!

—E-espera aún no es- —la cámara hizo el ‘click’ característico, congelando la curiosa situación con un Lack-Two exageramente sonriente y una Whi-Two en exceso nerviosa.

Click.

Click.

Ese sonido de nuevo, era similar al que había hecho el celular de Lack-Two al tomar la foto, si bien podía ser una simple coincidencia por encontrarse en un lugar público; la posibilidad de que se suscite un ataque estaba ahí, no podía ignorar ese lado suyo como agente que lo alertaba y le recordaba su posición de desventaja, desarmado, sin pokemon que pudieran serle de apoyo, además que el lugar se encontraban civiles que estarían expuestos al peligro sin saberlo, más que eso, estaba con aquella civil que ya había pasado por tantas cosas y esa minúscula posibilidad que pasó por su mente de verla lastimada por estar ahí con él le irritaba.

No iba a permitir que algo así ocurriera de nuevo.

Sin pensarlo, sus tensos dedos se habían hundido en la cintura de la chica manteniéndola aún más cerca de él y en lo que su mente elaboraba distintos planes sobre la marcha lo volvió a escuchar, más de esos clicks, sobre todo pudo distinguir un pequeño destello de uno de los arbustos cuando se giró para observar el estado de Whi-Two. Eso era justo lo que necesitaba, una posible ubicación del objetivo.

—O-Oye, Lack-Two, ¿Lo viste? —susurró la chica, nerviosa—. ¿Acaso si nos están vigilando?

—Así parece —susurró de vuelta, ya con ese tono profesional de agente, su brazo libre se volvió a estirar, sin soltar su agarre de ella se movieron para tomar la foto desde otro ángulo, en concreto desde el lugar donde percibió el destello —Solo sígueme la corriente —ajustó la configuración de la cámara con el temporizador—. Tranquila, no te pondré en peligro.

—¿Q-Qué? —sus ojos se abrieron en lo que observa como el temporizador había comenzado su cuenta regresiva.

—Bien, bella Whi, aquí va la buena —comenzó, cambiando de nuevo a ese tono alegre—. Una, dos, y… ¡Tres! —sin embargo, esta vez Whi-Two se fijó que al temporizador aun le faltaba un par de segundos antes de llegar a cero.

Click.

Lo pudo ver a través de la cámara con ese cálculo tan preciso que había hecho una vez que halló el patrón, quien estuviera detrás solo tomaba foto una vez después de que él lo hiciera, sus ojos se entrecerraron al haber identificado a quien lo había estado espiando, guardó el celular en su bolsillo.

Gruñó por lo bajo, estaba irritado.

—Esa quedó perfecta, mi hermosa flor de la mañana —volviendo a su actuación Lack-Two soltó su agarre de la chica quien solo suspiró aliviada por alguna razón, lo observó con esa mezcla de preocupación e incertidumbre que llevaba marcada en su rostro desde que llegó, el ex agente solo asentó con su cabeza en respuesta a su clara inquietud y esta pudo intuir de que todo se encontraba controlado; aun así, no comprendía por qué el chico mantenía esa fachada de casanova con ella si ya conocía como era en realidad, comprendía que lo hiciese en la escuela para seguir manteniendo el papel con el que había llegado, pero no ahí, menos cuando ya le había dejado en claro hace tiempo que le molestaba esa actitud de pretencioso y conquistador.

¿Por qué actuar si solo estaban ellos dos?

A menos que…

Lack-Two esta vez tomó su mano, volviéndola a sorprender.

—¡Vamos a comenzar nuestra cita, Whi! —y más pronto que tarde emprendieron una salida apresurada del lugar.

[…]

Al ver como salieron por una de las puertas secundarias del parque, de entre los arbustos, se asomaron desesperadas algunas chicas que, con cámara en mano se ayudaban a salir de su escondite.

—¡Se supone que la cita se desarrollaría aquí para mantenerlos vigilados! —la molesta chica de cabello negro se sacude como puede todas las ramas que se habían quedado enredadas en su larga cabellera—.

—Cálmate Miu —Mayu intentó apaciguar la furia de su compañera—. De hecho, eso nunca se fijó en el sorteo.

—Yuki, ¿No se lo habías dicho a Lack-Two? —preguntó furiosa otra chica de cabello rojizo a su lado.

—Sólo le dije que iba a ser aquí, pero no les dije la locura de último minuto que se les ocurrió a ustedes —murmura bajando desde lo alto de uno de los árboles, acomodándose su gorra—. Igual ya se vieron, lo que hagan después no nos incumbe.

—¿Cómo qué no? —el grito fue suficiente para ganarse el enojo de Yuki.

—Tranquila Erin, no es para tanto —Mayu intentó tomar la mano de la chica, pero esta la evitó.

—“¿No es para tanto?” —Miu quien ahora limpiaba el lente de su teléfono con el borde de la blusa intentaba localizar a donde podían haber ido—. ¿Qué tal si esa cita los lleva a algo más? ¿Qué tal si van a un hotel a hacer cosas indecentes? ¡Nos quitaría a nuestro príncipe!

—Whi-Two no sería capaz de hacer algo así —Yuuko se aguantaba la risa, acción que Mayu compartió cubriéndose la boca—. Ni siquiera creímos que iba a venir.

—Por eso es más peligrosa, si se atrevió a hacer algo que no se esperaban, puede llegar a hacer cualquier cosa.

—¡Miu! ¡Los vieron en dirección a la estación de tren! —Erin, quien acababa de pagar por la información a un heladero que cruzaba por el lugar alertó a su compañera que se terminó de acomodar lo mejor que pudo.

—¡Vamos Erin!

[…]

Whi-Two había visto una que otra película romántica en sus tiempos libres desde que había arribado a la escuela y le fascinaron, disfrutaba cuando ese cálido sentimiento iba envolviendo a los protagonistas, de hecho, una de las películas que tenía pensado ver esa tarde trataba de un par de adolescentes que se fugaban a un lugar desconectado del mundo para hallar las respuestas que necesitaban referentes a su futuro. Y ahora mismo, ella estaba viviendo una situación casi similar, solo que con el pequeñísimo detalle de que no era una cita que habían acordado juntos, que ella había llegado demasiado tarde y que, como cereza del pastel resulta que terminó involucrada como objetivo de unos espías que tenía como foco principal a su acompañante, Lack-Two.

Definitivamente esto dejó de ser una cita para volverse una persecución.

Le preocupaba demasiado, suficientes líos ella había tenido estos últimos meses para que ahora vuelva a estar en medio de algo peligroso, ¿En qué momento no se le cruzó por su cabeza el hecho de que ahora Lack-Two como ex agente iba a poder tener una vida normal?

Aún con todo eso encima, no hizo el mínimo esfuerzo en soltarse, como si su instinto de auto preservación hubiese desaparecido a cambio de continuar sintiendo un poco más ese firme agarre en su mano que le transmitía seguridad y protección.

—¿A dónde iremos? —preguntó Whi-Two.

—Donde no nos encuentren —murmuró Lack-Two sin mirarla, con un tono más suavizado. Desaceleró un poco sus pasos —Confía en mí —Whi-Two asintió con un pequeño sonido en respuesta y aunque esta sabía que él no la había visto, también asintió.

Su camino continuó con varios giros bruscos que, si bien parecería al inicio un intento desesperado por perder a las perseguidoras ya identificadas, eran más bien una estrategia que Lack-Two había aplicado en misiones reales y con alto grado de eficacia; en un momento que había estado esperando, aprovechó a hacer un giro brusco hacía uno de los andenes logrando mezclarse entre algunos viajeros de negocios y turistas recién llegados.

—¡Erin! ¿Por dónde fueron? ¡Dime! —exigió Miu, sus ojos se movían con rapidez, con la esperanza de encontrar una mínima pista que la llevara a continuar su cacería.

—No lo sé Miu, déjame ver… —la joven de cabello rojizo jadeaba ya cansada, sus manos se apoyaban sobre sus rodillas, sino era porque conocía a su amiga y lo persistente que era, hace rato le hubiera dicho que ya nomás regresaran a los dormitorios.

—Deben estar por aquí, no deben haber ido muy lejos —sus manos trazaban la invisible trayectoria que habían seguido a la vez balbuceaba cosas que su amiga ya ni deseaba descifrar.

—Oye Miu —Erin intentó retirar del lugar a su amiga, sospechando de que el chico ya las hubiese visto antes y esa sea su razón de andar en circulos—. ¿Qué tal si vamos por una bebida? Vi más adelante que había una promoción del batido que te gusta y…

—¡Ahí están! —aquel grito fue lo suficientemente fuerte para que Lack-Two identificara la voz y se alertara a tiempo, ahora tomando fuerte la mano de Whi-Two volviendo a acelerar sus pasos al punto de correr.

—¿Q-Qué está pasando? —los ojos azules de la chica se abrieron por la sorpresa del cambio de velocidad apenas pudiéndole seguir el paso, giró su cabeza para intentar ver a quienes se enfrentaba, sin poder identificar a nadie entre las decenas de transeúntes—. ¿Dónde están? No los veo.

Un par de fuertes silbidos del tren que se encontraba estacionado en uno de los últimos andenes impulsaron más a Lack-Two a avanzar, ya no faltaba mucho para llegar.

—¡Vamos! ¡Ese de allá es nuestro tren!

—¿E-eh? Espera, Lack-Two, ¡¿Si nos vamos a sub…?!

—¡Cuidado! —gritó uno de los encargados.

El chirrido de las ruedas fue demasiado fuerte para no pasar desapercibido por Whi-Two, quien solo pudo ver en silencio como un carrito cargado de pesados paquetes que avanzaba con una preocupante rapidez había perdido el equilibro, deslizándose hacia ella; su cuerpo se había paralizado, no podía pensar, no podía gritar, apenas y abrió su boca al ver como las cuerdas que mantenían unidos los pesados paquetes se habían arrancado.

Tenía que moverse, hacer algo.

Ya ni el pensamiento de que la perseguía la mala suerte tuvo cabida en su mente.

Solo observaba, siendo consumida por el terror.

Entonces, en pocos segundos Whi-Two perdió ese cálido contacto con esa mano que la había guiado con seguridad, y antes de que pudiera decir algo sintió un feroz tirón en su cintura provocando que perdiera el equilibrio, siendo recuperado al segundo por un fuerte brazo que se había posicionado a tiempo debajo de sus temblorosas piernas, elevándola, arrancándola del lugar donde hace unos segundos se hallaba estática y donde ahora se estrellaban con brutalidad los pesados paquetes, cuyo retumbar paralizaron las actividades.

Lack-Two había reaccionado a tiempo, con esa precisión digna de su anterior posición como agente de élite, su cuerpo actuaba de escudo dándole la espalda a los paquetes en lo que se alejaba varios pasos adelante, su respiración era pesada y un cúmulo de sensaciones golpearon su cuerpo con violencia, el efecto de esto se vio reflejado en la mirada aterrada que tuvo Miu una vez que el chico la vio desde lejos con una furia asesina que él mismo desconocía, lo que provocó la huida de la chica.

Ante la mirada de pasajeros curiosos y trabajadores que solo lo observaban impresionados, el ex agente acomodó mejor en sus brazos a la entrenadora que mantenía sus ojos cerrados aun siendo presa del terror.

—Tranquila —susurró, tan bajo como si temiese que los demás lo escucharan—. Juro que te mantendré a salvo.

Envuelto en ese silencio instaurado, Lack-Two continuó su camino hacía una de las entradas del tren, no le importaba que lo miraran, solo quería salir de ahí cuanto antes.

[…]

—Me disculpo —comenzó Lack-Two minutos después que el tren iniciara el viaje.

—¿Eh? —Whi-two parpadeó un par de veces una vez tomó asiento frente a él—. ¿Por qué te disculpas?

—Al llegar al parque antes de la hora acordada había sentido una presencia acechándome —hizo una pequeña pausa, pensativo—, al inicio creí que era algo de paranoia auto inducida, no lograba identificar lo que me inquietaba, pero cuando ya tuve indicios tuve que actuar, de manera que aproveché la oportunidad de la fotografía juntos para tener una visión del entorno sin que sospecharan —apoyó su cuerpo en el acolchonado respaldo, con la mirada fija hacia la ventana—. Pensé que era algún antiguo enemigo que me había identificado.

—¿Había posibilidad de que te atacaran en público?

—No al 100%, por otra parte, el que te hayan visto conmigo te convertía en un potencial objetivo y-

—Lack —lo interrumpió, o más bien lo intentó porque el chico continuaba su línea de pensamientos.

—…podrían hacerse una idea errónea de que tendrías información confidencial, por lo que es más que seguro el abrir-

—Lack-Two —lo volvió a interrumpir, sin éxito.

—…una línea de investigación, o peor aún-

—¡Inspector! —Whi-Two no sabía si fue por haber alzado un poco más la voz o por haberlo llamado por su antiguo cargo, pero logró sacarlo de sus pensamientos—. Disculpa, tenía que hacerlo, estabas muy inmerso en algo que ya pasó.

—No hay problema —sus ojos se cerraron por unos segundos en un intento de despejar lo sucedido, aún tenía grabado ese estruendo y la expresión de terror en ella—. Al final solo fueron las chicas de la escuela que nos espiaban.

—No puedo creer que hayan llegado a ese punto —Whi-Two soltó un suspiro cansado, debió haberse imaginado una situación así, más tratándose del chico popular de la escuela—. Lo bueno es que ya no nos van a seguir.

—Siento haberte incomodado —sabía que esto era consecuencia de ese papel que debía mantener,

—Tranquilo —Whi-Two le sonrió con suavidad, ese tono calmado en su voz consiguió que Lack-Two pudiera relajar un poco sus hombros—. No es tu culpa, ¿sabes? Solo querías protegerme y te lo agradezco.

—Era mi deber.

—No, no lo era —al ver el rostro confuso del chico, continuó—. Quiero decir… ya no eres un Inspector, no trabajas de momento en la Interpol, por lo que ese lema de “proteger y servir” ya no tienes que aplicarlo, menos a una chica despistada como yo.

—No es eso, en realidad…

—Buenas tardes —una elegante chica que empujaba un pequeño carrito con alimentos se detuvo frente a la pareja, interrumpiéndolos—. ¿Me permiten sus boletos?

Whi-Two palideció de inmediato ante la pregunta, con toda la conmoción del momento se le había olvidado el pequeñísimo detalle de que ingresaron al tren sin siquiera consultar el valor de los pasajes o siquiera el trayecto del viaje. Antes de poder disculparse, notó como Lack-Two extendió su mano hacía ella tomando el celular que le había prestado para que viera las fotos.

—Aquí tiene, los boletos fueron pagados mediante aplicación —una vez que la señorita hizo las respectivas comprobaciones solo recibió una amable sonrisa en respuesta para luego retirarse.

—Muchas gracias, disfruten del viaje.

—Un momento —Lack-Two dirigió su mirada hacia su tímida acompañante—. ¿Deseas comer algo, Whi-Two? El viaje será algo largo.

—Emmm —su mano agita un poco su bolsa de papel de forma disimulada—, la verdad yo te había comprado algo para comer.

—En ese caso pediremos bebidas —Lack-Two sonrió, logrando que Whi-Two se ruborizara—. Para mi quisiera una bebida de bayas azules.

—Y-yo también quiero una de esas —la chica respondió bajito, provocando una pequeña risita en la encargada que entregó las bebidas a ambos.

—Son una linda pareja —dicho el comentario la señorita continuó su camino, dejando a Whi-Two con las palabras en la boca, con ese impulso insano de aclarar la situación, sin embargo, cuando ya por fin se armó de valor vio que ya había abandonado el vagón. Mirando la refrescante bebida en sus manos esas últimas palabras se repitieron en su mente.

¿Realmente nos vemos como una pareja?

[…]

El tren continuó su camino sin contratiempos, poco la zona poblada desaparecía dando paso a infinitos campos verdes donde varios pokemon salvajes disfrutaban de la naturaleza.

Lack-Two tomó el último pastelillo que Whi-Two le había obsequiado, ella ya había devorado los suyos en pocos minutos, esa sonrisa al terminar de comer era el indicativo de ser su dulce favorito, él por su parte había decidido comer con calma, aún faltaba para llegar a su destino y debía admitir que apenas dio el primer mordisco su paladar fue envuelto con sabores que no podía describir, dulce pero no tanto, esponjoso en un punto perfecto.

El silencio compartido por ambos lejos de incomodar al ex agente más bien lo apreciaba y por mucho, no solo por el mero hecho de que fuera de su faceta extrovertida fingida él en realidad era una persona de pocas palabras, sino que, en mucho tiempo que había durado la misión apenas estaba volviendo a percibir una atmosfera más afable a su alrededor. Su mirada volvió a aquella chica sentada frente suyo que ahora observaba con una inusual comodidad como el escenario que se iba expandiendo a medida que el colosal transporte continuaba su marcha, no pudo evitar preguntarse en que podría estar pensando en ese momento, seguía siendo un libro indescifrable del que consideraba le faltaba aún más investigación.

¿Qué pensará de todo esto?

Esa duda asaltó su mente.

No es para menos, ella se encontraba en ese lugar en contra de su voluntad con alguien que en un inicio solo se le había acercado para sacarle información y que en más de una ocasión la había puesto en peligro, ahora era arrastrada a algo que de seguro detestaba.

Otra vez la había arrastrado a una farsa.

De repente, ese brillante verde del campo pudo percibirlo más opaco.

[…]

La maquinaria se detuvo en una de las estaciones y para sorpresa de Whi-Two que ya a partir de la tercera parada dejó de preguntar cuál sería su destino abrió un poco sus labios al ver como Lack-Two se había puesto de pie, extendiéndole la mano.

—Villa Linóleo… —murmuró al ver el pequeño cartel de madera apenas salieron de la vieja estación, su rostro se volvió hacía el tren que ya había partido poco después de bajar—. Así que, este es nuestro destino —Lack-Two asintió.

—Ya había visitado este lugar hace un tiempo, área rural de escasa población que se dedica a la agricultura y floricultura, casi nula afluencia de turistas excepto en eventos culturales, aunque solo son visitantes de los pueblos aledaños.

—No me lo digas como si fuese un informe —Whi-Two suspiró, sabía que estaba pidiéndole mucho con que deje esa faceta de policía siendo que fue básicamente toda su vida hasta hace unos meses, se adelantó unos pasos haciéndole frente—. Lack, ya no eres un agente.

—Lo sé, fui despedido en el transcurso de mi última misión.

—No me refiero solo a eso —Whi-Two da un paso hacia adelante, acercándose—. Lo que quiero decir es que —hizo una pequeña pausa, sus ojos cerúleos se encontraron con los carmesí del chico—. Bueno, sé que no soy quien para decirlo… —se detuvo de nuevo, sus labios formando una pequeña mueca pensando cómo decirlo—, ya que estamos aquí podrías intentar dejar todo lo demás de lado y solo ser tú mismo. Una especie de comienzo desde cero, sabes.

Lack-Two la observaba con atención mientras la chica negaba con el rostro, corrigiéndose, intentando encontrar las palabras exactas.

—¡N-no me malinterpretes! No te estoy pidiendo que finjas que vas a empezar desde cero o que hagas algo que no quieras —las manos nerviosas de la chica se sacuden delante como si quisiera borrar las palabras—. Puedo entender que no estés de humor en este momento por el despido o que no tengas idea de que hacer, así que… —en este punto deseaba que se la tragara la tierra, se consideraba pésima expresando sus ideas—. Qué te parece si solo por hoy… Solo eres tú mismo, sin cohibirte en expresar tus pensamientos o sentimientos. Lo que sea solo dilo ¿si? —rascó su nuca, su corazón a mil por lo siguiente que iba a decir—. Claro, en caso de que continúe esto.

—“Ser yo mismo” —repitió Lack-Two en un tono bajo que preocupó a Whi-Two la cual intentó agregar algo más, pero no pudo—. Siendote sincero, la verdad soy una persona muy aburrida, pero creo que eso ya lo habías visto cuando nos embarcamos en ese viaje.

—Lo sé y no me importa —esas palabras fueron suficientes para que Lack-Two retomara el contacto visual—. Yo también soy aburrida y lo sabes bien.

—También está el hecho de que te traje a un lugar en contra de tu voluntad.

—Lo haces sonar como un secuestro y sí, se podría decir que lo fue —un pequeño resoplido salió de sus labios—. Pero créeme que más me hubiese sido incomodo si teníamos esta salida con ‘paparazis’ que se la pasarían molestando al regresar a clases, prefiero estar aquí.

—La verdad —Lack-Two hizo una pausa, un mini debate se volvió a hacer presente en su cabeza, no entendía el por qué le era tan difícil decir esto último—. La verdad es que este encuentro solo fue consecuencia de una salida forzada en la que estoy seguro no querías participar, tengo que aclarar que yo no sabía nada de esto y por más que lo maquillemos no es más que eso, solo una salida forzada —suspiró, avanzando unos pasos sin poder sostener más tiempo el contacto con la entrenadora, por más que le ilusionó la idea cuando Yuki le entregó el papel y si quería tener esa salida, esa espina de realidad lo estaba destrozando y debía enfrentarlo. Ella no merecía más falsedades de parte de él.

Whi-Two solo vio su espalda, decidió no avanzar a su lado, algo en ella le decía que no se iba a alejar mucho más. Y así fue.

No la iba a dejar sola.

—Mi idea original era que solo nos viéramos un rato en el parque y que nos pusiéramos de acuerdo en que debíamos decirles a todos sobre la “cita” —Lack-Two continuó—. Pero luego al ver lo que sucedía, solo actué por impulso —sus manos temblaban y no entendía por qué.

—Tienes razón, yo no sabía sobre este sorteo y en un inicio pensaba no venir —sus pensamientos se arremolinaban en su cabeza y su corazón no podía controlar esos violentos latidos—. Pero… a pesar de todos los contratiempos realmente disfruté mucho del viaje, tenía mucho tiempo que no salía de la ciudad y parece que tú también lo disfrutaste. Lack-Two, aún de espaldas solo asintió en respuesta.

—Así es, sin embargo…

—Dime Lack-Two, ¿Eso es lo que querías?

—¿Eh? —Lack-Two apenas giró su rostro, aún sin poder verla, en su lógica esperaba algún reclamo de su parte, pero no eso.

—¿Eso es lo que en verdad querías? —volvió a preguntar Whi-Two con la vista fija en él—. ¿Qué solo nos viéramos un rato y nos pusiéramos de acuerdo en una historia falsa? Porque déjame decirte que eso no parece muy propio de ti, aún para el tú casanova como para el tú agente.

Solo recibió un largo silencio de su parte, era obvio que quería tomar esta salida con ella, no solo por el hecho de que era la única persona de la escuela que había visto quien era en realidad y que genuinamente sentía tranquilidad en los pocos momentos que podía compartir a su lado, sino porque había un “algo” dentro de él que se manifestaba cada que escuchaba su nombre a lo lejos o cuando la veía en los ensayos de baile para la graduación, el cómo sonreía o el cómo daba esos pequeños saltitos cuando no le salía el movimiento correcto.

Quería salir con Whi-Two, sin falsedades ni máscaras.

—Mírame, Lack-Two —insistió la chica—. Te lo volveré a preguntar y solo necesito que me respondas mirándome a los ojos siendo tú mismo. ¿Eso es lo qu-?

—No —respondió el chico girando por completo su rostro hacia ella—. La verdad es que no.

—Entonces, ¿Qué es lo que quieres? —no sabía qué respuesta iba a recibir, así como no comprendía ese creciente interés por saber qué es lo que pensaba y sentía, ¿Fue cuando dejó de verlo recientemente en clases? ¿O cuándo el otro día lo estuvo buscando para entregar los resultados de sus pruebas? No lo sabía con exactitud, no obstante, sea cual fuese su respuesta no iba a negar esa felicidad que sintió el verlo al llegar al parque como si solo fuesen un par de adolescentes que se juntaron para pasar el día y la verdad es que para ella todo se sintió tan real.

—Quiero tener una cita real contigo —fue su respuesta, directa, tal como era él.

Whi-Two ahora era quien cargaba el silencio de su lado, su corazón latía a mil por hora y sus piernas estaban flaqueando de la conmoción, no podía creer lo que había escuchado y, a diferencia de hace meses que constantemente invadía su espacio personal y buscaba cualquier excusa para acercarse, por obvias razones que descubrió más adelante, ahora sabía que no tenía nada pendiente con ella, nada de investigaciones o posibles arrestos. Solo eran ellos dos

Además, esa mirada en sus ojos poseían un brillo diferente.

Era… auténtico.

—Si me lo permites —continuó, aclarándose la garganta—, podríamos comenzar con caminata por el lugar, quizás comer un helado —a pesar de tener una considerable experiencia en citas se había acostumbrado a situaciones tan ficticias que ahora al encarar un deseo propio no sabía que palabras usar—. O también si gustas comer crepé, a unos bloques de aquí hay una pequeña tienda de… —al no ver reacción en la entrenadora se preocupó.

Se acercó un paso, sin intención de intimidarla.

—¿Whi-Two? —el oír su nombre le provocó una sensación cálida en el pecho, una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

—Whi —dio un par de pasos hacia adelante, con dirección al camino de tierra—, puedes llamarme solo Whi.

No necesitó decir nada más en ese momento, solo tomó en silencio la mano del ex agente adentrándose en un camino desconocido para ella.

Siendo ellos mismos.

[…]

Su nombre es Whi-Two, la conoció en Ciudad Aspertia, su constelación es la de Gothorita, su color favorito es el ‘azul del mar’ tal como lo mencionó el día que se presentó, disfrutaba el parfait pero solo el que preparaban en dos locales de la ciudad al que puntalmente acudía los días viernes en la tarde, Lack-Two lo supo no por rol investigativo sino porque se la encontró un par de veces en ese horario cuando cumplía unos mandados del profesor.

Ahora por el viaje que tuvieron sabe que su segundo postre favorito es el pastel de bayas rojas del local que queda frente a donde compra el parfait, también descubrió que le gustan muchos los viajes en tren a pesar de que llevaba muchos años sin tomar uno, eso explica por qué llevaba esa sonrisa en todo el camino, complementando a esa idea pudo notar lo tanto que le gustan los espacios abiertos, admirar la naturaleza viva y salvaje, de manera que le maravilló la idea cuando le mencionó lo del circuito de ciclismo por los llanos campos que sin duda decidieron tomar.

Whi-Two se encontraba en el asiento extra que tenía la bici alquilada, aferrándose de lado a la cintura de Lack-Two, envolviéndolo en una calidez que el entrenador apreciaba en silencio y lo impulsaba a continuar por el interminable camino que se iba abriendo ante sus ojos. Por otro lado, la chica mantenía su mirada fija en cada pequeño detalle que llamara su atención, el movimiento de las hojas con el viento, en cómo habían pequeños pokemon jugando con las bayas que arrancaban de los árboles; si bien en su tiempo de recluta del Team Plasma había visitado parajes abiertos donde siempre estaba rodeada de naturaleza, esto era muy distinto, no debía huir ni preocuparse sobre desobedecer estrictas reglas que se suponen era por su bien.

—Ya no falta mucho para la salida del bosque —comentó Lack-Two, sin bajar el ritmo de velocidad—. Estaremos en un campo abierto un aproximado de 20 minutos y no ha pasado mucho desde el cenit, por lo que puede afectar tu vista así que asegúrate de cubrirte hasta que se adapte de a poco.

—¿Qué te dije sobre los informes, Lack? —el tono divertido de la chica no pasó desapercibido por su acompañante, quien solo sonrió levemente.

—No estoy dando ningún informe —mencionó con ese tono tranquilo y relajado—, así suelo hablar de normal.

—¿Enserio? —se acomodó mejor en el asiento, fortaleciendo su agarre a la cintura del chico—. Muy bien, te creeré.

—Te dije que era aburrido.

—Y yo te dije que también era aburrida —dijo esto último entre risas.

Unos metros más adelante del denso bosque una luz los impactó de golpe, revelando una hermosa llanura verde donde Whi-Two pudo divisar a una manada de Mareep correr libres, al mismo tiempo que el cielo era tomado por varios Swanna que con su canto llamaban a más de su especie a reagruparse. La visión que contemplaba en ese momento contradecía por completo su idea en la mañana de que sería todo un desastre y ese deseo frustrado de que mejor se hubiera quedado a ver películas había desaparecido por completo, esto era mil veces mejor.

Escuchó a Lack-Two murmurar algo, en esta ocasión no pudo prestarle mucha atención y esperaba que él no lo notara, no podía evitarlo, esa inmensa obra de arte que apreciaban sus ojos era algo que la atraía por completo, le daba esa paz que tanto necesitaba.

[…]

—Gracias —dijo Whi-Two mientras tomaba un pequeño vaso con jugo de bayas aranja recién preparado del rústico puesto de madera que quedaba al lado de una de las pocas paradas de la ruta, lo bebió de inmediato dejando vacío el vaso, al notarlo se avergonzó—. L-lo siento, no pude esperar a que te sentaras, fue de mala educación.

—¿Deseas otro? —le ofreció su propio vaso a lo cual la chica se negó, pero Lack-Two solo ladeo su cabeza y depositó el líquido en el vaso vacío—. Tranquila, no tomé nada.

—G-gracias —susurró Whi-Two, observando como el chico fue al puesto rellenando su vaso para luego sentarse a su lado.

Bebieron en silencio, uno, dos, tres sorbos.

Whi-Two suspiró, Lack-Two solo la miró.

—Sabes, tienes que dejarme pagar algo, ya muchos gastos has tenido hoy —su mirada quedó fija en el vaso—. Las flores, el pasaje, el alquiler de la bici y ahora el jugo.

—Tú compraste los pastelillos —ese argumento no fue suficiente para que Whi-Two quitara ese pequeño puchero de su rostro.

—Por eso —lo mira de reojo—. Se supone que en este tipo de salidas el pago es mitad y mitad, ¿no? Sino no sería justo para ti.

El ex agente no pudo evitar soltar un resoplido que luego se volvió en una diminuta risa seca.

—¡O-Oye! —Whi-Two le da un pequeño empujón, indignada—. Hablo en serio, Lack.

—Lo siento, lo siento —movió su mano en señal de disculpa—. A decir verdad, eres la primera chica que conozco que se ha preocupado por eso —su cuerpo se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas—. No te preocupes por eso, traje el dinero suficiente por si surgía alguna eventualidad.

—Pero y-

—Whi-Two —su tono se volvió un poco más grave esta vez—. Quiero hacerlo, quiero pagarte las bebidas, un helado si quieres o hasta el boleto de regreso, no me supone ningún problema, no me siento obligado o forzado —dio un pequeño sorbo a su bebida—. Solo deseo hacerlo, ¿Tiene eso algo de malo?

Una brisa levantó las ramas de los árboles, soltando algunas hojas que cayeron cerca de la pareja, Whi-Two continuaba viendo su vaso medio lleno y decidió tomar otro sorbo, era extraño, por alguna razón esta vez se sentía más dulce, no quería acabarse la bebida por lo que daba pequeños sorbitos, ya no por no volver a pedir otro vaso, sino porque quería extender este momento lo máximo posible.

—No tiene nada de malo, Lack —susurró muy bajito—. Pero la próxima cosa de comer o beber, yo te invito, ¿si?

—Claro, Whi —respondió Lack-Two de vuelta con ese tono suave, tomando el último sorbo.

[…]

Su nombre es Lack-Two, lo conoció en Ciudad Aspertia, su constelación es la de Buffalant tal como lo dijo la primera vez que se le acercó y ella sabe su verdad oculta como ex miembro de élite de la Interpol, Inspector clase S, el cual había arribado a la región con la misión de terminar de desarticular al Team Plasma y para ello tuvo que infiltrarse a la escuela de entrenadores con una fachada de chico encantador.

La realidad era otra.

Frio, despiadado, manipulador, inhumano; esas eran las características que ella le había atribuido a priori a medida que avanzaron en su odisea por salvar la región. El “agente perfecto”, así lo había escuchado de uno de sus colegas cuando los rescataron del boquete gigante, apodo que distaba del resultado que obtuvo al final, siendo despedido de la institución a la que había dedicado toda su vida.

Sin embargo, en el reciente viaje aprendió que no solo era un ser que respiraba leyes y normas, que tras esa máscara de genialidad y coqueteo fingido en realidad se ocultaba una persona que disfrutaba más de la tranquilidad, sin llamar la atención de las masas, prefiriendo huir de estas y esto lo supo ahora cuando le contó cómo estas últimas semanas había estado tomando trabajos extras en la sala de profesores que coincidían con los recesos o algunas clases puntuales; no se lo había dicho literalmente con palabras, pero se le notaba en esas microexpresiones que las chicas parecían ignorar, estaba cansado, harto de complacer.

La razón por la cual no se había ido de la escuela no le quedaba muy claro, tampoco podía quejarse, si se hubiera marchado no hubieran tenido esta oportunidad de salir y gracias a este viaje aprendió también que disfruta mucho de las zonas rurales, en especial este lugar. “Aquí nadie sabe de mi pasado y no esperan nada de mi”, esas fueron sus palabras al preguntarle la razón de venir y tiene mucho sentido para alguien a quien solo era enviado a lugares en concreto a trabajar.

Ese sentimiento de empezar desde cero, de ser quien quieras ser era muy liberador, sin presiones, sin expectativas. Solo siendo tú mismo.

Justo lo que habían acordado para esta salida, era perfecto.

Otra sonrisa apareció en los labios de Whi-Two, quizás Lack-Two si tenía eso del “agente perfecto”.

—¡Hey! —la bicicleta dio un brusco giro que asustó a Whi-Two, logrando que esta esquivara a tiempo un chorro de agua que impactó a su lado.

—¿E-eh?

—Son esos Ducklett de ahí, parece que nos estaban esperando —Whi-Two dirigió su mirada ese pequeño grupo de pokemon reunidos al borde del lago que bebían agua, su rostro se palideció al ver como nuevos proyectiles iban hacía ellos—. ¡Cuidado!

Whi-Two se sostuvo lo más fuerte que pudo al sentir ese cambio drástico de velocidad, más por los constantes esquives que hacía Lack-Two para evitar que se mojasen, chorros de agua y lodo venían de ambos lados del camino, se habían dividido en dos grupos dificultando más ese objetivo de salir limpios de la zona.

Al no ver ningún Swanna por los alrededores Lack-Two confirmó que no existía figura de autoridad presente para detener a los traviesos pokemon, tenía que hacer algo para detenerlos y para su mala suerte ya no contaba con ese leal compañero Dewott que solo le hubiese bastado un par de movimientos para noquear a sus enemigos por lo que optó por idear un plan B, para este ex agente siempre existía un plan B.

—Whi, necesito que tomes las bayas que guardé en los bolsillos para arrojarles a esos Ducklett —ordenó, y para su sorpresa la chica no tardó en soltarlo y tomar algunas pequeñas bayas que escondía en el bolsillo de su chaqueta.

El plan funcionó, al ver las bayas los pequeños pokemon cesaron sus ataques y solo graznaban pidiendo la comida, sin embargo, Lack-Two no detuvo su velocidad, aún sospechaba que podía haber un ataque secreto.

—Les daré esta comida si prometen portarse bien, ¿de acuerdo? —Whi-Two vio feliz como los Ducklett asentían en respuesta, por lo que con un pequeño tirón en la chaqueta le dio la señal a Lack-Two de que redujese la velocidad.

No tardaron en rodearse de los ahora amables y agradecidos pokemon que, gustosos comían de las bayas frescas que habían recolectado, en principio para comer cuando volvieran a la Villa, pero no les era problema regalarles a esos pequeños que devoraban la comida como si fuese lo único que comían en días. Whi-Two observó con ternura como Lack-Two troceó una de las frutas para un Ducklett de mucho menor tamaño que los demás, uno que había quedado muy atrás y que no parecía pertenecer a la manada principal.

—Creo que este es el tamaño ideal para que comas —Lack-Two extendió su mano sin temor alguno de ser picado, el pokemon se acercó con timidez y al comer el primer bocado continuó con más confianza—. Tengo otra baya por si tienes más hambre —el pokemon agitó sus alas feliz, terminando de comer rápido—. Bien, espérame un momento.

Whi-Two aprendió en ese paseo que Lack-Two en realidad llega a ser muy paciente con los pokemon a diferencia de lo que había presenciado en las Ruinas Submarinas; se tentaba a preguntarle el porqué de esa actitud aquella vez, pero mejor prefirió no tocar el tema, no quería arruinar el momento, y menos al admirar ese paisaje que lentamente iba adquiriendo esos tonos amarillo-naranja, indicando que se acercaba el atardecer.

[…]

—¿Estás segura? —preguntó Lack-Two, revisando su celular—. Este es el último tren que partirá de vuelta a Aspertia, no habrá otro hasta mañana.

—Estoy segura —Whi-Two divisó a lo lejos al imponente tren que se acercaba a la estación una vez que salieron de la caseta de alquiler de bicis, el amarillo del cielo que predominó en su camino de vuelta a la Villa se había transformado en un intenso naranja que amenazaba en desaparecer pronto.

—Entendido —guardó el celular, cancelando la compra de los boletos—. En ese caso deberemos buscar un lugar donde pasar la noche.

—Me habías dicho que había un pequeño hotel por aquí, ¿no? —Lack-Two asintió—. Entonces, vamos a registrarnos.

Lack-Two al ver como la suave mano de su acompañante tomó la suya con firmeza decidió adelantarse, guiándola por el camino de tierra en ese silencio cómplice que disfrutaba cada vez más, el tren que ya había quedado varios metros atrás emitió un par de pitidos anunciando su retirada. Whi-Two en ningún momento volteó hacia atrás, tampoco necesitaba hacerlo, quería ser ella misma un poco más.

Las viejas luces de las farolas se encendieron con ese tono amarillo a medida que avanzaban, las pintorescas casas perdían su tono vivido al ser consumidas por la oscuridad de la noche que había arribado más rápido de lo esperado, Whi-Two se había acostumbrado tanto a las constantes luces que envolvían a Aspertía que ahora se le dificultaba caminar con poca luz, lejos de atemorizarla más bien sintió una renovadora emoción creciendo en su pecho, el percibir de nuevo esa calidez que le transmitía la mano de Lack-Two le devolvía esa seguridad que tanto disfrutaba; eran dos prófugos en un lugar desconocido y se preguntaba si así se sentirían los protagonistas de esa película romántica pendiente de ver.

No necesitaba imaginar o ver dicha película para averiguar sus reacciones, se aseguraría de vivirlo cada segundo.

—Por aquí —susurró Lack-Two al doblar una esquina, adentrándose por un pequeño callejón, no quería mencionarle que estaban tomando una ruta alterna donde tardarían más y tampoco es como si tuviesen algo más planeado. Sus ojos se entrecerraron un poco, no había pensado a profundidad que ya no había nada más que hacer ahí, solo llegar al hotel, pedir reservación de dos habitaciones y no verse hasta el día siguiente.

Sería el fin de ese día.

Todo acabaría. Al volver a Aspertia también lo haría el infame status quo.

Esos pasos animados redujeron su velocidad y de repente una punzada atacó su pecho, era extraño, cada paso que daba se volvía más pesado, más amargo. Al llegar a la próxima esquina se quedó de pie, estático, su mirada fija en ese horizonte oscuro.

No podía… más bien no quería moverse de ahí.

—¿Lack? —preguntó la chica, al no escuchar respuesta volvió a insistir—. Lack, ¿Está todo bien?

—Si —respondió de forma automática, un pequeño suspiro escapó de sus labios—. Solo… me desorienté por la oscuridad, creo que confundí la ruta.

—Tranquilo —Lack-Two no podía ver el rostro de Whi-Two, pero estaba seguro que esto lo mencionó con una sonrisa, una que no merecía al mentirle.

¿Por qué le estaba ocultando cosas ahora?

—No te preocupes por eso —Whi-Two se adelantó unos pasos—. Tengo un gran sentido de la orientación, me tocó aprenderlo para llegar a las bases secretas y ya sé que esto no es lo mismo —dio algunos pasos a la derecha y al no ver nada relevante que la guíe se dirigió a la izquierda.

Lack-Two cerró los ojos, rogándole en silencio que no fuese allí.

—Lack, veo ahí una gran fuente —avanzó unos pasos—, quiero ver.

No se lo había mencionado, el único hotel de la Linóleo quedaba en una plazoleta frente a la gran fuente que quedaba justo en el corazón del lugar. Whi-Two ya se había adelantado, mientras que él arrastraba los pies sin ninguna intención de llegar a su destino.

No quería reconocer ese creciente egoísmo que guardaba, no tenía sentido alguno, hoy tuvo la oportunidad de compartir todo un día junto a la chica más interesante que había conocido en mucho tiempo, pudiendo llevarla a uno de sus lugares preferidos, con el aditivo de que nada de esto estuvo planeado y a pesar de las eventualidades lo consideraba una de las mejores salidas que había tenido en toda su vida, una donde no tuvo que fingir quien no era, donde nadie le ordenaba que hacer o que decir, sin protocolos, sin objetivos a cumplir.

Con todo eso no podía aclarar esas dudas, ¿Por qué? ¿Por qué de repente percibía que lo consumiría un abismo cuando no la vea? No lo entendía, en su día a día no es como si se vieran las 24 horas.

Solo eran a lo mucho 10 horas sin verse, entonces… ¿Por qué esta vez lo percibía más distante?

Llegó al final de la calle con esa sensación de fragmentación dentro, con lentitud levantó su mirada.

Y cual revelación divina, todo tuvo sentido cuando la vio.

Ella solo estaba ahí, de pie, su largo cabello ondeaba al ritmo de las suaves brisas nocturnas, la tenue luz de la zona parecía haber sido preparada ese momento en concreto, resaltando de manera natural el brillo de sus ojos que, habían estado admirando las delicadas gracideas que apenas estaban estropeadas por la intensa aventura que tuvieron desde que las recibió. Al levantar su mirada solo le dedicó una suave sonrisa que le provocó una punzada en el pecho, solo que esta vez era diferente, más cálida, más… acogedora.

“Ven aquí” fue lo que Lack-Two pudo entender al leer los labios de Whi-Two, siguiéndola con lentitud hacia una de las bancas de madera que rodeaban la fuente y sintió un gran alivio al verla sentarse.

—Tú tampoco quieres que se acabe el día, ¿verdad? —soltó Whi-Two una vez que lo vio tomar asiento a su lado, al ver como sus ojos se ensancharon de sorpresa no pudo evitar soltar una pequeña risita—. Deberías ver tu rostro, es gracioso.

Lack-Two solo la observó en silencio, pocas veces la había escuchado reírse en la escuela, de esas pocas ocasiones solo eran risas nerviosas e incómodas, ahora era diferente, sonaba distinto y no pensaba interrumpirla.

—En fin… —ya más calmada, Whi-Two vuelve su mirada hacia él—. Sabes, no había encontrado el momento de agradecerte por traerme aquí —hizo una pequeña pausa—. No sabía que necesitaba esto.

Las débiles luces que iluminaban la plazoleta parpadeaban un poco, a pesar de ser el corazón de la villa no había nadie afuera más que esas dos almas que tomaban un respiro entre las suaves pero frías brisas que la naturaleza les brindaba.

Lack-Two ordenaba sus pensamientos, rememorando todo lo que vivieron en el día, cada palabra, cada gesto que captó de Whi-Two, quería asegurarse de tenerlo aún en su cabeza.

—Sabes… —Whi-Two volvió a tomar las riendas de la conversación, ahora con su mirada fija en la fuente, perdiéndose en el sonido del agua cayendo—. En la mañana me dijiste que eras una persona aburrida y luego de todo esto puedo decir que no lo eres —con el rabillo del ojo se percató de que Lack-Two se giró para verla—. El tú verdadero es mucho más interesante que el tú casanova.

Esta vez no fue una punzada, sino un pequeño cortocircuito que lo recorrió de la cabeza a los pies, solo pudo parpadear un par de veces en una vaga señal de confirmar que aun controlaba su cuerpo porque de haber estado en una misión afirmaría que quedó descompuesto.

—Whi-Two —respondió, con una voz ronca que intentó aclarar al instante—. Tienes razón, tampoco quiero que se acabe el día —vio como la chica tembló un poco al decir esto y de inmediato él estiró su mano para tocar su hombro, pero se detuvo a tiempo, quizás eso la haría sentir amenazada—. Quiero decir, esto no es lo que digo siempre en el papel de casanova porque de ser así lo hubiera sido con otro tono, ya sabes… ese que tengo como cuando saludo o digo halagos superficiales —frenó, buscando una explicación más convincente, no había sido consciente de lo torpe que podía llegar a ser con las palabras y en este momento si deseaba ser perfecto en ello, sin embargo, todas sus explicaciones fueron apagadas de repente al sentir la cálida mano de la chica sobre la suya, bajándola lentamente hasta tocar la madera.

—Te dije que podías llamarme Whi —su rostro se giró, de tal forma que no la viera, su corazón acelerado no le permitía pensar bien y sentía que en cualquier momento se iba a desmayar, se preguntaba porque recién ahora se la comían los nervios si hasta lo había tomado de la cintura por horas en el circuito de ciclismo, o peor aún… él ya la había cargado cual príncipe salvador en los andenes.

Su rostro se enrojeció, negando una y otra vez.

¿De dónde había sacado ese valor para ser tan atrevida con él?

“Te dije que podías llamarme Whi”, esa frase se repitió en su cabeza y cada vez más se oía como una de esas chicas prepotentes de las que Lack-Two le había mencionado que detestaba, quería enterrar su cabeza en esa fuente y no salir de ahí jamás.

—En ese caso, Whi —al mencionar su nombre Whi-Two volvió a sentir ese acelerón en el pecho, le gustaba como lo pronunciaba con ese tono único que tenía cuando se sentía en calma—, me alegra saber que tu día fue agradable —su mirada carmesí la seguía teniendo como objetivo—. A pesar de que fue solo un día, espero que esto te haya ayudado a dar un respiro de todo esto que hemos vivido últimamente y de las actividades que se vienen más adelante.

—¿A qué te refieres? —preguntó sin saber muy bien porqué, era perfectamente consciente de la avalancha de obligaciones que tiene, sobre todo con la sorpresiva invitación de la BW Agency que recibió a mediados de semana y de la que no se lo ha mencionado a nadie—. B-Bueno, creo que me irá todo bien en los exámenes finales, no excelente, pero pasaré.

Lack-Two solo asintió sin saber muy bien como continuar la conversación y no por falta de interés, había mucho que deseaba preguntarle, solo que en ese momento al parecer sus habilidades sociales fallaban. La máquina perfecta estaba ‘sufriendo’ averías.

—Creo que la semana entrante será mi audiencia interna por lo sucedió —por más que había buscado entre sus pensamientos un mejor tema, este fue el primero en salir a flote—. Siéndote sincero, esa incertidumbre me está matando —su mirada también se ubicó en esa capa transparente de la fuente—. Si el consejo disciplinario encuentra las razones suficientes para que no regrese a labores, será una despedida definitiva.

—¿Tienes miedo? —su voz, tan suave como podía permitirse trataba de apaciguar la inevitable respuesta.

—Si —confirmó, con un leve asentamiento—. En el peor de los escenarios… —no quería decir en voz alta la consecuencia final, una vida sin vivir el propósito para el que fue entrenado, disfrutaba de vez en cuando no tener una guía marcada, pero en realidad le aterraba la idea de un rumbo sin direcciones u órdenes.

Era solo una máquina que obedecía y odiaba encasillarse así.

—En el peor de los escenarios —Whi-Two repitió esas últimas palabras, solo que le ayudaría a completar—. Yo estoy segura de que saldrás adelante —su mano apretó un poco la suya, confortándolo—. Si pudiste arrestar a los tipos más violentos de la región, el perder un empleo no debería suponer algo tan grave.

—Debería ser así, también lo había planteado —sus ojos se cerraron, derrotado—. Es la única vida que conozco y en la que soy bueno.

Silencio.

Uno que debería pesar a tal punto de estrellarlo contra el suelo de manera metafórica, así como se había sentido estas semanas al llegar a esa conclusión.

No fue así, pero ¿Por qué?

La respuesta estaba ahí posaba sobre él, esa delicada mano transmitiéndole ese calor que lo reconfortaba de las crudas palabas que decía, actuando con una especie de centro de antigravedad que trataba de aligerarlo o cambiar su perspectiva sobre su realidad.

—Sabes —Lack-Two agradeció en silencio que Whi-Two retomara la conversación—. Si te soy sincera, yo también tengo miedo.

—El Team Plasma desapareció por completo —lo que menos deseaba el ex agente es que ella se contagiara del terror que había guardado para sí mismo—. Todos los grandes líderes no saldrán en mucho tiempo, te lo aseguro.

—Le tengo miedo al futuro —la entrenadora levantó la vista al cielo, el ver las múltiples estrellas le fueron de mucha ayuda para continuar—. Esta semana recibí una carta de la BW Agency, quieren que realice una prueba de actuación, están buscando una cara nueva para sus próximas películas.

—¿Tienes miedo de no hacerlo bien?

—Tengo miedo de todo —suelta una risa seca—. Tengo miedo de que lo haga tan mal que la señorita White se arrepienta en darle oportunidad a personas que realmente lo merecen, tengo miedo de que todos se rían de mi pésima actuación —hizo una pausa, entrecerrando sus azulados ojos—. Tengo miedo de… que se enteren mi pasado, que solo me encasillen como una ex terrorista radical y que quede así toda mi vida, tengo miedo de que al conseguir algo bueno en mi vida lo pierda por no tener las fuerzas de pelear por ello.

Whi-Two negó con la cabeza, sin saber cómo el chico había logrado que esta le confesara algo tan íntimo de ella, no estaba enojada porque sabía que no era parte de ninguna investigación, no había llegado a la idea de que quizás confiaba en él más de lo que había pensado.

—Bueno, ya viste que aparte de aburrida también soy muy miedosa, aunque esto último ya lo sab-

Su delicado rostro quedó petrificado al sentir como los brazos de Lack-Two la envolvieron con suavidad, en un inesperado abrazo.

—Lack…

—Los manuales que estudié decían que en momentos de vulnerabilidad lo recomendable es dar un abrazo —se movió un poco, acercándose más para cerrar el abrazo—, muchas cosas las he aprendido mediante manuales, pero quiero que sepas que esto no lo hago por ningún protocolo y tampoco me lo has pedido, solo quiero hacerlo.

Whi-Two se acomodó mejor, tenía un enorme nudo en su garganta y no quería hablar.

—No te lo había mencionado, en los reportes que realicé ni en los que pude revisar en mis últimos días constaba tu nombre en la investigación —ahora su tono calmado era el que intentaba anclarla a una realidad más apasible—, regrese o no a la Interpol me aseguraré que tu nombre jamás aparezca ligado al Team Plasma, te lo prometo.

—….

—Inicia desde cero Whi —retomó la palabra—. Sé quién quieras realmente ser, no finjas una realidad que no deseas, ya lo he vivido yo y es lo peor que puede pasar una persona.

—Quiero intentarlo —su voz quebrada hacía su máximo esfuerzo en no desvanecerse—. Quiero hacer la prueba de actuación, quiero no tener miedo y lanzarme hacía lo que deseo.

—Entonces hazlo —Whi-Two asintió, correspondiendo al abrazo.

No importaba cuanto tiempo necesitara, él estaría allí y a pesar de que esa confesión por parte de la chica lo hizo ver que no era el único enfrentando un enorme abismo, se aseguraría de tampoco olvidar sus expresiones. Esas risas, temores y preocupaciones eran Whi-Two.

—Ah sí, lamento ser invasivo —este comentario agregado demasiado tarde solo sacó una risa quebrada en Whi-Two que no se podía creer cuánto había tardado en darse cuenta.

—Sé todo lo invasivo que quieras, Lack —su rostro se escondió en el pecho, dándose ese tiempo de desahogarse—. Sólo… no te vayas, ¿si?

—Claro, Whi.

[…]

Tan pronto habían terminado de compartir ese momento mutuo de fragilidad, Lack-Two decidió sacar otros temas a flote para distraer a una decaída Whi-Two que a poco a poco iba recuperando su brillo.

—Luego de eso tuvimos que apoyarnos en la pared falsa que instalaron en el teatro —Lack-Two continuó su relato, moviendo sus manos para guiar de manera visual a Whi-Two—. Sino lo hacíamos se perdería el trabajo del club de arte.

—Ahora entiendo el estruendo que hubo esa vez y también por qué Hugh quería asesinar a Leo —una sonrisa se dibujó en los labios de la entrenadora—. Me sorprende que el principal opositor del baile coreografiado de graduación haya salvado la escenografía.

—Pues parece que cambió de idea —su cuerpo ya más ligero al ver la participación de la chica se apoyó en el respaldo del banco—. Dicen los rumores que quiere que se haga la coreografía porque tiene planeado declarársele ahí

—¿Enserio? —se acercó más a él, con esa expresión de incredulidad—. ¿Hugh declarándose en un baile de graduación?

—Sí, yo tampoco me lo creí cuando me lo dijeron —el chico se encoge de hombros—, pero supongo que al igual que este mundo, todo gira, todo está en constante cambio, ya sea bueno o malo.

—Creo que va a ser algo bueno para ellos.

—Espero que sí, que vayan a vivir juntos porque si que hablan demasiado —suspira, enviando su cabeza hacía atrás—. Hay veces que no puedo ni dormir bien porque escucho sus conversaciones desde mi habitación, enserio ¿De verdad tienen que contar todas sus anécdotas de la infancia? No van a dejar nada de material para una cita —sus manos se estiran, dramatizando sus movimientos—. Tomen un auto, tren, avión y váyanse lejos a charlar todo el día.

Whi-Two no pudo evitar reírse con más ánimos al notar la ironía de lo que había dicho y del que parecía no ser consciente.

—Así como tú y yo que ya parece que nos vamos a pasar de la medianoche aquí sentados hablando puras tonterías.

—Nosotros somos más interesantes que ellos —Lack-Two se rió más suelto con su mirada ahora enfocada en las numerosas estrellas—. Además, si Hugh fuese al medio del campo lo más probable es que se ponga a batallar con los pokemon salvajes.

—¡Oye! —le da un pequeño empujón, apegándose a su lado, divertida—. Lo haces sonar como si fuese un salvaje.

—Lo es, Whi.

Tras un suspiro compartido se quedaron observando el infinito manto cósmico que los cubría, un escenario que Whi-Two adoraba y del que al parecer a Lack-Two también apreciaba.

—No la encuentro —dijo el chico de repente—. No encuentro tu constelación.

—Solo se puede ver en el segundo semestre del año, Lack —su brazo se estira, señalando hacia su derecha—. Mira, esa es tu constelación, se pude ver porque cumples en Mayo y está algo cerca.

—No lo sabía —suelta un resoplido—. Bueno, ahora sabes mi secreto, soy pésimo identificando constelaciones, menos mal no me preguntaste sobre eso cuando estaba infiltrado, apenas y solo tengo conocimiento de los nombres.

—Una lástima, lo hubiera descubierto Inspector.

—Una lástima… —repitió Lack-Two, con un pequeño bostezo al final, quizás la chica no era consciente de la hora y por eso no sentía el peso de esta, pero él tenía ese reloj interno perfecto y eran ya las 12:45. Ese horario no le supiese un problema en otros días sino fuese por el detalle de que apenas durmió un par de horas, no quería aun retirarse, pero su cuerpo echado ahí en la banca le pedía que ya el momento de despedir el día.

—Bueno señor Inspector, creo que para una próxima misión deberá estar más preparado sobre astronomía —Whi-Two ya se encontraba de pie, mirándolo con una dulce sonrisa—. Yo puedo ayudarlo con eso a cambió de una deliciosa comida, si gusta claro.

—Siempre agradezco obtener más información, Whi —Lack-Two toma la mano que Whi-two extendió, ayudándolo a levantarse y como era costumbre se aseguró que su ropa estuviera en orden, no era plan el verse desaliñado en el final menos en una grandiosa cita.

Parpadeó un par de veces repasando las últimas palabras dichas por la chica que activaron otra placentera punzada en el pecho, tenía que confirmarlo de inmediato.

—Espera Whi, ¿Eso significa qu..? —Lack-Two no pudo terminar de preguntar, sus labios fueron atrapados y sellados por esos dulces labios con sabor a bayas que en secreto ansiaba tanto probar, un acto impulsivo que normalmente las chicas tenían con él pero que en esta ocasión lo hacía sentir como el hombre más afortunado del mundo, solo fueron unos segundos, un beso fugaz e improvisado que lo hicieron sentirse vivo.

Whi-Two tenía apoyadas sus manos sobre el fuerte pecho del chico, arrugando la perfecta chaqueta que había arreglado hace unos segundos, tenía muchas ganas de besarlo, en concreto desde que la salvó en los andenes y con cada minuto que pasaba ese deseo iba creciendo más y más. Lo hizo, finalmente lo hizo.

—Si… —fue lo único que alcanzó a decir con una enorme sonrisa en su rostro, soltándose a tiempo de que el ex agente intentara atrapar sus labios, acción que deseaba, pero como él dijo “Hay que dejar material para la cita”, en su caso la próxima cita— Entonces lo veré en quince días, señor Inspector —mencionó con un tono pretencioso a propósito.

—Mejor la próxima semana, señorita Whi-Two —Lack-Two le siguió la corriente usando ese tono de casanova que en esta ocasión en particular no le desagradaba—. Tengo entendido que se desarrollara un festival por la lluvia de estrellas —su sonrisa se hizo visible al ver el encantador brillo en los ojos de la chica al escuchar del evento, sin embargo, trató de mantenerse en esa línea de chica pretenciosa que solo lo intrigaba.

—Veré si está libre mi agenda.

—Entrada suroeste señorita Whi-Two, Andén 19, 10:45 am.

Un silencio cómplice, una mirada compartida.

Las mejores aventuras no siempre tienen que ser planificadas; a veces, nacen de un impulso inesperado, de ese deseo silencioso de escapar de todo y simplemente dejarse llevar. Ahora no importaba que el futuro siguiera siendo incierto ni que el mañana amenazara con devolverlos a la rutina que habían dejado atrás ese día, porque en ese instante, bajo ese cielo estrellado, Whi-Two y Lack-Two habían encontrado algo que jamás aparecería en informes o boletines: esa ansiada libertad de ser ellos mismos y la decisión propia de avanzar juntos.

Notes:

¡Feliz San Valentín a todos!
Yupiiiii